El tramo final de la presidencia de Barack Obama será más económico que político para vencer a los republicanos
Irán, Siria, Arabia, Iraq, Yemen, Afganistán, Líbano e Israel forman uno. Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua forman otro. El tercer vértice del triángulo corresponde a Estados Unidos con sus aliados, Reino Unido, la Unión Europea como tal, además de Canadá, México? ¿Una negociación política o económica?
El tramo final de la presidencia de Barack Obama (ya comenzó la nueva campaña electoral), a pesar de que aparenta tener una potenciación política, fundamentalmente estimo que es mucho más económico. Así combate a los republicanos. Las negociaciones (¿políticas?) con Irán son oficialmente para resolver un problema estratégico de proliferación nuclear. Pero detrás hay una acumulación de situaciones comerciales negativas para las grandes corporaciones norteamericanas, principalmente, y europeas. El acercamiento a la Cuba de los Castro tiene más percha política, pero sacar a La Habana del «eje del mal» conlleva un paso imprescindible para superar otros problemas con otros «rojos» latinoamericanos.
El régimen de los ayatolás fue peligroso desde su principio y Estados Unidos es uno de los principales blancos del conflicto. Y la gravedad de ese trance se acentuó con el secuestro durante 444 días de su Embajada con cinco docenas de estadounidenses dentro. Han pasado 34 años del final de la llamada «crisis de los rehenes». Desde 1980 Washington rompió relaciones con Teherán e impuso un embargo comercial que solamente exceptuaba medicinas y alimentos para la población, al tiempo que los fondos persas en EE UU fueron congelados con el fin de utilizarlos para indemnizar a los rehenes cuando fuesen liberados y también para abonar las previstas demandas de las compañías norteamericanas contra la revolución iraní.
Recientemente Irán dejaba de utilizar el dólar en sus traslaciones comerciales poco después de que Henry Kissinger hablase de Irán como «aliado natural» y otro ex secretario de Estado, James Baquer, declarase que es «muy potente desde el punto de vista estratégico» porque «se opone muchísimo a lo que está haciendo el EI». «Me sorprendería que Irán no nos ayudara a manejar este asunto tranquilamente», dijo Baquer en una entrevista en la NBC. Mientras tanto, ante el preacuerdo alcanzado en Ginebra, una docena de potentes multinacionales mostró su deseo de volver ya al mercado iraní aun a riesgo de que peligren rentables contratos (cien mil millones de dólares) con el Pentágono. La madeja de problemas de los demás entes de los conflictos de Oriente se irá resolviendo con las benéficas medidas, diplomática y económica, con que se zanje éste.
Respecto al eje latinoamericano la situación parece llevar el mismo camino. La futura apertura de relaciones entre La Habana y Washington y el sonado éxito de la Cumbre de Panamá así lo anuncian. Porque aunque la entrada de grandes corporaciones en Cuba, tras más de medio siglo de bloqueo, no representa un sustancial laurel económico, sí encarna un posible final del rudo contencioso político con Caracas y, previsiblemente, con los demás países «bolivarianos». El comercio entre Estados Unidos y las naciones de la región no fue interrumpido nunca totalmente, salvo con el régimen castrista, pero sufrió un gran deterioro con los triunfos de Morales y Correa, con la radicalización de Chávez y Maduro y algunos otros menores. Así pues, el apetito de los medios económicos ha forzado a los demócratas a la suavización de los contenciosos políticos para ganar las próximas elecciones.
Publicado el 20 de abril de 2015 en LA NUEVA ESPAÑA
http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/04/20/economia-triangulo-cuba-ee-uu/1743957.html