La cocina viral de los Madriles

Los restaurantes con fogones asturianos proliferan y triunfan en Madrid

Unas fechas atrás comentábamos en estas páginas de LA NUEVA ESPAÑA la asombrosa proliferación de nuevos restaurantes con cocina asturiana en la ciudad de Madrid. Establecimientos que comienzan a instaurar una fórmula novedosa de servicio, con jornadas gastronómicas, menús inéditos a compartir, ofertas de temporada, platos especiales, festivales típicos de cocina lugareña o culinaria innovación, además de días de mar, de montaña, huerta, cuadra, caza o con especiales potajes. De estos últimos empiezan a festejar los madrileños. Además, en sus hogares abundan ya los productos astures, la tierna ternera y la chacina asturianas, frutas y productos de la huerta y las recetas de preparación de estos artículos. Géneros del campo y la cabaña asturianos que triunfan enriqueciendo diferentes platos emblemáticos de otras latitudes.

Guisos y platos de cuchara se preparan muchos en España, sus nombres son variados y regionalizados, sus ingredientes y elaboraciones muy diversos y la fama de bastantes alcanza nivel internacional. Concretamente en la ribera del Manzanares el menú más típico es el Cocido Madrileño, un guiso de garbanzos que hace las delicias de numerosos comensales. En sí todo apunta a un potaje manchego, castellano por ampliar el ámbito, aunque su origen no parece totalmente averiguado por los expertos. Textos antiguos señalan que ya entraban los garbanzos en las cocinas del Antiguo Egipto, en las helenas y romanas, aunque en España fueron Cervantes y Calderón de la Barca los primeros que los mencionan en la Olla Podrida manchega. Se dice que era comida de las clases bajas que fue subiendo hasta las altas. Sea como fuera, el caso es que ahora lo preparan los más afamados refectorios como algo especial. Claro que tras un análisis somero descubrimos que de madrileño tiene el nombre. Deberíamos cambiarlo por «a la madrileña» porque los mejores cocidos de la capital del Reino se elaboran con «compangu» asturiano.

Uno de los llamados «templos del cocidito» está en el popular barrio de Vallecas. Es una franquicia de una gran cadena de cervecerías y a su frente se encuentra Antonio Cosmen, asturiano como los originarios dueños y chefs elaboradores de los mejores cocidos, los de La Bola, Lhardy, La Reguera o Casa Narcisa. Cosmen, en La Cruz Blanca de Vallecas, no hace más que recibir premios al mejor cocido, la mejor fabada o las verdinas con rape. La morcilla, el chorizo, el tocino, el lacón y el morcillo son en todos estos afamados refectorios elaboraciones procedentes de las granjas y explotaciones del Principado. Y de ello presumen.

Ni que decir tiene que si este cocido «asturiano» empieza a desplazar al madrileño, al montañés o al maragato, la fabada ya no necesita el apellido. Por supuesto su «compangu» procede de Noreña, de Salas, de Cangas o de Tineo, principalmente. Y en ferias como la Expo Food Trucks, celebrada estos días en los aledaños de los Nuevos Ministerios, en pleno centro de la capital, uno de sus camiones restaurante servía fabes, sidra y géneros del norte de la Cordillera Cantábrica. En los mercados y bares ya abundan la verdina, los pescados a la sidra, tortillas de merluza, finas empanadas, los más emblemáticos quesos de la cabaña astur, el kiwi y hasta el pantruque de Llanes. Es decir, los fogones y los chefs de la tierrina se han convertido en fenómeno viral que invade las llamadas «gastrotecas de los madriles».

 

Publicado el sábado 5 de marzo de 2015 en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/suscriptor/sociedad-opinion/2016/03/05/cocina-viral-madriles/1892428.html

 

La hombrada del señor Rivera

El diestro difundió por las redes sociales una foto toreando con su hija en brazos

Francisco Rivera Ordóñez, conocido también como Fran Rivera y Paquirri, matador de toros, empresario, hijo, nieto y biznieto de toreros, ha insultado al personal, al fiscal de menores de Sevilla, al Defensor del Menor de Andalucía y a todo aquel que haya pensado que es un irresponsable. Para mayor chulería se siente «orgullosísimo» de su acción. Francisco Rivera Ordóñez fue portada en los medios de comunicación hace unos días cuando difundió por las redes sociales una fotografía toreando con su hija de cinco meses en brazos. Toda una hombrada.

El torero madrileño, que cuenta 42 años de edad, ha sufrido numerosas lesiones y dos cornadas graves a lo largo de su trayectoria como matador de toros. La última de éstas la sufrió en Huesca días antes de nacer su hija, Carmen, que él llevaba agarrada en su brazo en la foto mencionada. Según relataba Hola.com a raíz de ese grave percance, Rivera ha tenido otros «sustos importantes, como el que sufrió en la Feria de Abril de 2009. Francisco se quedó a merced del toro, recibiendo una brutal paliza tras ser volteado al entrar a matar». Y en 1998, «el diestro se vio obligado a suspender la temporada por una lesión de ligamentos y en 2002, tras ser volteado por un toro en la Feria de Algeciras, sufrió la rotura del ligamento derecho interno del codo izquierdo. Francisco permaneció inactivo un mes». «También sufrió una cogida la tarde de su reaparición, la del 8 de marzo en Olivenza. El toro le pegó una paliza, le pisó la cabeza estrellada contra la arena». Es decir, detenta un historial con bastantes percances como torero. Y un grave precedente: su padre falleció tras sufrir una cogida en la plaza cordobesa de Pozoblanco. Pero eso no le importa a la indefensa bebé. Que sus padres hagan con ella lo que quieran?

Nacido en una familia con larga tradición de toreros -dos de sus bisabuelos, sus dos abuelos, su padre, tres de sus tíos, uno de sus primos y su hermano Cayetano Rivera Ordóñez han sido matadores-, invocó esta disculpa cuando vio que le atribuían una temeraria imprudencia. El fiscal, sin embargo, le llamó a declarar y luego archivó el caso. Luego hubo opiniones sobre lo ocurrido. Primero las suyas al salir del juzgado. Dijo que eran un «ataque brutal al toreo» las críticas recibidas ya que la pequeña «no corrió ningún peligro jamás» y «quien lo piense es un trastornado y un chalado». Añadió que el acto forma parte de su «historia», calificó la polémica originada de «vergüenza» y, tras cuestionar ante las cámaras si el defensor «no tiene otra cosa más importante de la que ocuparse», afirmó que quiso ponerse una medalla y decir que sirve para algo. «Pues no, no sirve usted para nada». Y argumentó que corre más peligro su hija cuando la lleva en la mochila y él va andando por la calle que toreando.

Lo curioso es que han salido en su defensa gente tan dispar como la presentadora Mariló Montero, que habló del «debut de Carmen», definió el caso como «un acto de amor», indicó que la niña no podía estar en mejores manos y aconsejó al torero: «lo puedes volver a hacer, pero no subas la foto». O el ministro de Justicia, Rafael Catalá, quien declaró que «jurídicamente no hay nada que imputar a nadie» y «poner a alguien en circunstancia de riesgo no justifica una imputación». Sin embargo, el Gobierno al que pertenece impone fuertes multas a quien no lleve las sillas infantiles reglamentarias en los coches. Y permite que proliferen establecimientos hosteleros en los que no se permite la entrada a niños. ¡Y a usted no se le ocurra regañar por la calle a un niño!

Publicado el viernes 5 de febrero de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/02/05/hombrada-senor-rivera/1878677.html

 

Fartucos

Los restaurantes de comida asturiana, antigua o moderna, proliferan en Madrid donde ya hay más de un centenar. Cachopo, verdinas, empanada para compartir…

La gastronomía astur triunfa. Con cocina antigua y con cocina moderna. Especialmente en Madrid. Hasta tal punto que los fines de semana, por ejemplo, es difícil encontrar mesa en restaurantes que presentan platos asturianos o de origen asturiano. Hace un lustro una exhaustiva guía explicaba que en la capital del Reino había más de un centenar de refectorios con cocina asturiana. Hoy la cosecha ha aumentado un montón, casi una veintena de nuevos locales no reseñados en «Comer entre asturianos» ponen de moda los fogones con menú del norte de los Picos de Europa. Y la exportación también sale de España.

El paseo de la Castellana madrileño, en su tramo final, es decir, al Norte, se ha llenado de buenos comedores con platos comunes en el Principado. Y no sólo con menús tan tradicionales como la fabada o el arroz con leche. Además, con precios muy asequibles. Lo que ha primado en estos años de larga crisis. Ya son muy populares en la villa madrileña los chorizos a la sidra, la empanada de bonito de masa fina o de hojaldre y sobre todo el gran cachopo, normalmente a modo de tapas o de platos para compartir. Lo de éste último -parece que un poco denostado por los grandes chefs llenos de las estrellas y soles de las guías gastronómicas que no ven mucho lucimiento en una elaboración puramente asturiana- llama la atención en los medios del sector. La combinación de filetes de carnes, de queso y de un buen jamón empanados se ha convertido en el menú compartible de pandas y familias en cenas y comidas de fin de semana.

También proliferan actualmente las verdinas con mariscos, abundan los restaurantes donde sirven fabes con almejas, con langosta y otros productos de mar o campo, a la vez que muchos bares preparan tortillas con merluza y sobre todo con bonito. Y últimamente se han puesto de moda productos típicos de las espichas como los fritos de pixín y los pinchos de bacalao. En fin, ahora que se aproxima el Carnaval, los frixuelos los ofrecen en numerosos establecimientos y los comercios especializados en quesos muestran no sólo el cabrales o La Peral, sino que invitan a probar el gamonéu. Es lo que antes se mencionaba como de moda y con las nuevas tecnologías se ha convertido en viral. Y todo antes de que llegase Fitur, la Feria del Turismo, donde el Principado mostró el año pasado el mejor pabellón.

Además, en campañas combinadas con organismos y asociaciones asturianas se organizan o comparten guías sobre productos típicos del Principado y jornadas del cachopo, las verdinas o el chosco. Es lo que ahora se llama una marea. Hay establecimientos dedicados a promocionar menús de temporada, jornadas para comidas familiares, manjares compartibles, almuerzos de empresa o festejos pandillares. Bares y sidrerías de estilos modernos donde en las horas afterwork es difícil encontrar mesa, sitio en la barra o rincón en el fumadero exterior. Y los fines de semana hay que reservar con quince días de antelación.

Por cierto, la mayoría de estos nuevos restaurantes tiene amplios comedores donde se disfruta tanto de lo tradicional -los restauradores con los mejores cocidos madrileños presumen del compango con productos astures- como de las nuevas recetas de la tierrina. Por eso se puede cambiar el «comer entre asturianos» por el «comer en asturiano». El paisaje gastroastur en Madrid es tan atractivo que habría que advertir a los madrileños de que lleva «más el güeyu qu’el butiellu». Lo justo para estar fartucos.

Publicado el lunes 25 de enero en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/01/25/fartucos/1873159.html

 

La luz invisible de Antonio López

La obra pictórica de María Moreno, la esposa del artista manchego

Antonio López pinta el aire, María Moreno pintó la luz. El artista manchego es la figura más relevante del realismo. Su mujer, Mari -para sus amigos y su entorno-, es la figura más invisible de esta tendencia pictórica. Pinta desde hace décadas, se mueve entre artistas plásticos pero su arte solamente lo conocen unos pocos. Un reciente documental de La2 -«La luz de Antonio»- la dio a conocer para el gran público. Una exposición que se inaugurará a comienzos del año próximo en el Museo Thyssen la traerá a primer plano junto al grupo de «Los realistas de Madrid».

María Moreno se casó con Antonio López en 1961. Tienen dos hijas, Carmen y María, que ahora quieren mostrar la obra de su madre. Una pintora que siempre huyó de los focos. Para pintar «La Gran Vía» Antonio y María alquilaron un ático desde el que atisbaban la conocida calle madrileña. Trabajaron desde su terraza y a pie de asfalto durante mucho tiempo. El arte final de él es hoy una de sus obras más conocidas, un monumento al realismo. Ella también pintó la famosa arteria llena de edificios emblemáticos pero su Gran Vía no ha sido presentada al público, al menos al madrileño. Quizá sea más evocadora, más espiritual.

Esta pintora realista, que ya conoció a su marido cuanto estaban estudiando en la Academia de San Fernando, trabajó a rachas, según los avatares de la vida, pero nunca abandonó su afición y su visión de la luz, ya fuera en rincones exteriores ya en interiores. Prefería temas más poéticos, menos urbanos, siempre humanos. Dicen sus amigos que es callada y discreta, prefiere los segundos planos. Ahora sus hijas, cumplidos ella los ochenta, pretenden mostrar el arte invisible de sus trabajos.

«La persona de Mari y su pintura… es la pureza, la pureza de las cosas, en un mundo impuro? Y a mí eso me parece que es un regalo», comentaba recientemente a la agencia Efe el pintor. Mientras sus hijas creen que no es una pintora en la sombra, que parece aparentar su discreción, sino que «ella ha tomado siempre las decisiones que ha querido y que la relación con su arte le ha hecho muy feliz». Compañeros de generación, de estudios, de escuela artística la ven también así. Isabel Quintanilla, Amalia Avia, Esperanza Parada compartían grupo y pandilla con María así como con los hermanos Paco y Julio López, Lucio Muñoz y el mismo Antonio López. Hubo bodas entre algunos de ellos y hubo mucho triunfo también. Prestigiosas galerías internacionales exhibieron sus obras y a María, a pesar de su escondida presencia, la vinieron a buscar desde la Rue des Beaux-Arts de París el gran Claude Bernard y una acreditada casa de Frankfurt. Ella misma produjo el filme «El sol del membrillo» en el que Víctor Erice, con la fotografía de Javier Aguirresarobe y Ángel Luis Fernández, reflejaron la forma de pintar de Antonio.

El pintor de Tomelloso confiesa que «Mari pintaba porque le gustaba». En el documental ella habla: «En un retrato yo no quiero que me den la apariencia. Quiero la clave de la persona. Y eso sólo lo logra un pintor infinitamente más dotado que yo. Por eso no he querido hace retratos. Me siento más cómoda con las flores y los jardines. Ahí lo que intento es dar vida a eso que es breve. Cuando pinto flores lo hago consciente del respeto que siento por ellas. Tienen una vida igual de misteriosa, igual de intensa que una persona. Yo quiero hacer retratos de eso».

El catedrático y crítico Paco Calvo-Serraller dice que «un mundo imaginario la protege de la realidad». Su vida parece el fiel retrato de su misterioso pensamiento artístico.

Publicado el martes 22 de septiembre en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/09/22/luz-invisible-antonio-lopez/1816634.html

El pobre deporte de los telediarios nacionales

Los únicos temas deportivos de los telediarios de las cadenas nacionales durante el verano son los «divertidos» entrenamientos del Madrid y del Barça

El dicho popular dice que «se les ve el plumero». Durante el verano las competiciones deportivas son abundantes. Ciclismo, atletismo, vela, natación, tenis, hípica, piragüismo y muchas más. Pero no hay fútbol en España. Por esta razón, las secciones deportivas de las televisiones de alcance nacional delatan su pobreza en noticias. No se debe esa escasa información a la falta de competiciones sino a que solamente les afectan dos o tres equipos de fútbol y de lo demás pasan. Y esos equipos son siempre el Real Madrid y el F. C. Barcelona y quizá algún otro que haya protagonizado un sonoro fichaje. El resto de los conjuntos no les importan.

Durante julio puede correrse un emocionante Tour de Francia, celebrarse el torneo Wimbledon, haber campeonatos de piragüismo, grandes veladas de atletismo, pueden haber contratado buenos futbolistas clubes de Valencia, Andalucía, Galicia o Asturias. Da lo mismo, a las televisiones radicadas en Madrid solo les interesan Madrid y Barça. El deporte en los telediarios de las cinco cadenas de ámbito nacional se reduce a los entrenamientos o «pachangas» que los jugadores del Santiago Bernabéu o Nou Camp celebran en Australia, en China o Estados Unidos. Juerguitas donde el balompié es minoritario pero con autoridades, deportivas o municipales, que pagan millonadas para ver a mediáticos futbolistas. Nada de deporte.

Por las programaciones deportivas de estas cadenas no sabemos nada (salvo fichajes espectaculares) de Sevilla, Betis, Málaga, Valencia, Celta, Levante, Atlétic de Bilbao, Real Sociedad o cualquier otro club de Primera División que no protagonice una anécdota espectacular en la pretemporada. Vamos, del Sporting o del Oviedo, salvo que se entrenen en globo, ni una mínima referencia. Aunque en el Carlos Tartiere se juegue un partido importante de la Selección Nacional dentro de unas semanas o en El Molinón se estrene la liga con las «huestes» de Rafa Benítez. No hay otros deportes, aunque los españoles sean líderes de esas especialidades. Ni siquiera para dar un estricto titular si la cadena no compró la transmisión de una competición.

Para colmo, las noticias sobre los otros deportes dependen de tener o no imágenes. Si no tienen la exclusiva de una competición su filosofía es que ni se cita informativamente. Sólo la cesión por agencia de unos segundos de imagen o la absoluta importancia de un gran triunfo pueden contribuir a que se informe de un deporte. Hemos visto estos días pasados minutos y minutos del cachondeo de Ronaldo, Piqué, Benítez y demás a seis mil kilómetros de España pero apenas contaron la inquietud en Elche o Éibar, los triunfos de Purito Rodríguez o Valverde en las preciosas rampas de la ruta francesa, la gran hazaña de unos chavales menores de 19 años que consiguieron el campeonato de Europa ni la participación española en alguna importante velada de atletismo celebrada en el continente. De baloncesto, piragüismo, balonmano y sus próximos campeonatos ni palabra.

El veterano director de un diario deportivo madrileño dice que el día que no va en portada un titular del Madrid, sea lo que sea, el periódico deja de vender 30.00 ejemplares. Una pena. Una triste dependencia. Pensando en este desierto informativo me vienen a la memoria mis lejanas prácticas estudiantiles de verano cubriendo torneos de tenis, regatas, surf, natación y otros deportes, una sección donde destacaba la gran crónica del Tour que enviaba mi jefe: «Porriño telefonea».

Publicado el jueves 30 de julio 2015 LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/07/30/pobre-deporte-telediarios-nacionales/1793488.html

 

 

Lujoso interrail

Un viaje en tren por la Selva Negra alemana visitando hermosos pueblos

Recorría con la familia la Selva Negra alemana cuando salían a información los posibles trazados de la futura red ferroviaria asturiana. Luego se iban conociendo las adhesiones o rechazos de los partidos. Los enormes presupuestos que se manejan para alcanzar los posibles trazados están en el fondo de la controversia. Especialmente en estos tiempos de crisis macroeconómica, microeconómica, social, política?

Intento partir de una premisa que muchas veces se soslaya para reforzar argumentos o dar por supuestos ciertos criterios. Se rechaza, por ejemplo, un gasto por concluir que la obra a realizar será deficitaria y no rentable. Y hay cosas que no se deben medir por esas dimensiones económicas. Han de fijarse las conclusiones por su servicio, social, humanitario, de largo plazo, de prioridad estructural, etcétera. La extensa red del Metropolitano de Madrid, el servicio de autobuses urbanos de Oviedo o Gijón, la desaparecida -espero que temporalmente- autopista del mar entre El Musel y Saint Nazaire-Nantes son estructuras deficitarias, no hay duda. Pero son necesarias. Se pueden tener dudas sobre su funcionamiento pero no de su prestación social. ¿Alguien se atrevería a cerrar el metro madrileño ante su negativo balance económico?

Asturias tiene la más extensa red ferroviaria del país y parece también que la peor utilizada. Los recorridos por vía de ancho nacional tienen problemas por todas partes. Los de vía estrecha parece que sirvan para poco y ello trae como consecuencia el rechazo del posible beneficiario de su uso. Pocos trenes, difíciles combinaciones, deficientes frecuencias, velocidades impropias de una red del siglo XXI con trazados anticuados y no actualizados y muchas más cosas. Es decir, ni rentable económicamente ni socialmente. Creo que es un derroche propiciado por un grandonismo que se olvidó de los minimalismos de la vida cotidiana.

Recorríamos, recuerdo, la preciosa Selva Negra y nos adentrábamos en pueblos no mayores que Cornellana o Posada de Llanes, por poner dos poblaciones de características similares, y lo hacíamos todo en tren. Porque la estructura ferroviaria de la Schwarzwald, que abarca una cuarta parte del land Baden-Wurtemberg, unos 6.000 kilómetros cuadrados, es decir, algo más de la mitad de Asturias, es potente, con trenes modernos, la mayoría con tracción eléctrica, y llega a prácticamente todos sus municipios. Se pueden realizar diecinueve rutas turísticas casi en paralelo a la red de carreteras y existen bonos para grupos, para todo el día, con horarios flexibles y facilidad de trasbordo.

Pero quizá la característica más llamativa respecto a los ferrocarriles españoles es la información -en cinco idiomas- completa sobre cada tren y su frecuencia de paso por y para las diversas rutas. En todas las estaciones hay unos paneles con todos los detalles de las salidas (amarillo) y las llegadas (blanco) de los diferentes convoyes y en las máquinas expendedoras no sólo puedes sacar el billete sino preparar fácilmente el itinerario impreso con hora de paso por cada etapa del trayecto, el andén y vía de llegada y de salida en caso de trasbordo, con ubicación para cada coche y duración del viaje. En resumen, es fácil, cómodo, asequible recorrer sin agobios toda la Selva Negra. Nuestra Selva Verde, nuestro Paraíso Natural necesita una red renovada para uso-disfrute del asturiano y del visitante. Es decir, viajamos por Alemania como en un juvenil y lujoso interrail.

Publicado el viernes 24 de julio de 2015 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/07/24/lujoso-interrail/1790728.html

 

180 ojos

El gran servicio que prestan las webcams de LA NUEVA ESPAÑA

Las olas lamen una tras otra las arenas de San Lorenzo mientras se acercan, suaves, a la pleamar en una tarde de sol entre mayo y junio. Contemplamos la escena desde la atalaya del edificio de Gijón en el que está instalada una webcam de las «Ventanas al Paraíso». El ordenador, a pantalla completa, se encuentra en pleno centro de Madrid, a quinientos kilómetros de la playa. Con esta relajante imagen (http://www.webcamsdeasturias.com/webcam.php?id=148&seleccionaCam.x=34&seleccionaCam.y=6) y con otras 180 se disfruta en directo con tan sólo pinchar en el portal abierto que LA NUEVA ESPAÑA incluye diariamente en su edición digital. Es un gancho seductor, una posibilidad que sugerimos a los amigos que todos los años nos solicitan una información de primera mano para visitar Asturias en verano. Son unos ojos para ver la realidad sin edulcorar ni disimulos.

Satélites, medidores de vientos, humedades, rayos y demás fenómenos que participan en la atmósfera orientan minuto a minuto a meteorólogos/as de lo que ocurre en nuestro entorno. Y les ayudan a estudiarlo para anunciarnos lo que ocurrirá en horas venideras. Sin embargo, creo que cuentan poco con unas ventanas que se van abriendo por muchos de los rincones de nuestra geografía y que nos muestran el estado del tiempo real, es decir, en directo. Enseñan la imagen, lo que ocurre en el lugar que se atisba. Me refiero a estas webcams que presenta lne.es, a las que tienen acceso los lectores desde cualquier parte del mundo de forma gratuita. Ya comenté sus ventajas en estas páginas hace unos años («En la playas se están bañando? lo estoy viendo», http://www.lne.es/opinion/2009/06/03/playa-banando-viendo/763371.html). Claro que en aquel momento estaban instaladas unas decenas y todas ellas en el Principado.

Todos las mañanas, como desayuno, podemos entrar en la aplicación y vemos cómo está el ambiente en lugares de Asturias o de otras zonas de nuestro interés. Además del Principado, donde ya están instaladas más de 150 cámaras, nos asomamos a la vecina Cantabria, por donde vemos si soplará o no el soleado Nordeste; a la Galicia que nos manda el Gallegu y su agua o la Castilla que trae el viento Sur que produce los borreguitos que se forman en el cielo. Por supuesto, a las decenas de vistas al mar que se pueden observar a través de estas ventanas al Cantábrico.

Porque esa pequeña empresa que nos facilita las visiones de muchos lugares que nos interesan sigue instalando cámaras fuera de Asturias -ya ha colocado más de ciento ochenta de esos ojos electrónicos-. La forman unos emprendedores que se financian a través de publicidad y patrocinios y, además de imagen, facilitan información sobre el contorno de sus instalaciones para situar mejor al visitante, al tiempo que insertan cuestiones sobre ambiente, enfoque y otros asuntos de la red.

Con las ventanas de lne.es puede uno contemplar un paisaje o una plaza, programar una salida o testimoniar una presencia en una de las hermosas playas de nuestro litoral, mostrar a quienes no conocen Asturias distintos lugares de su geografía y hasta anunciar sus productos. Y, por supuesto, elegir un lugar en la montaña, en la costa, en una población para pasar el día, para vestir de acuerdo al ambiente, en fin, adecuarse al lugar que se pretende visitar.

Y estos modernos ojos también nos permiten ya observar muchos parajes a larga distancia desde los teléfonos que llevamos habitualmente en nuestro bolsillo.

 

Publicado el viernes 5 de junio de 2015 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/06/05/180-ojos/1767898.html

 

Vietnam florece amable cuarenta años después

El país más masacrado del sudeste asiático durante años sigue sufriendo las secuelas de la contienda

El país más bello del Extremo Oriente, el más amable con los visitantes. Es lo que dicen los turistas que vuelven de Vietnam tras pasar allí unas vacaciones. Precisamente es el territorio más masacrado de la zona, el sureste de Asia, donde las guerras arruinaron durante 35 años la existencia de sus habitantes. Ahora los vietnamitas conmemoran los cuarenta años alcanzados en paz. Pero los efectos de la contienda no han desaparecido.

Las secuelas de aquel conflicto no solamente afectaron a los habitantes del país. En las ciudades vietnamitas se ven aún gran cantidad de mutilados como consecuencia de la guerra, gentes con defectos físicos provocados por los componentes químicos de las bombas, personas perturbadas psíquicamente por el largo conflicto. Las secuelas aquejaron también a miles de estadounidenses enviados como combatientes a un territorio ajeno, lejano, desconocido y con el que no tenían ningún vínculo. Su paso por la península indochina no fue comparable con el sufrido por los nativos pero la incomprensión de aquella guerra afectó física y mentalmente a muchos norteamericanos.

Indochina era territorio bajo dominio francés cuando los japoneses lo invadieron en 1940, durante la guerra del Pacífico. Al término del conflicto, en septiembre de 1945, Camboya y Laos se independizan quedando Conchinchina, Annam y Tonkín en una República Democrática de Vietnam dominada por los comunistas capitaneados por Ho Chi Minh, desde la ciudad norteña de Hanoi, al que rechazaban desde Saigón en el sur. Esto originó una nueva guerra entre las dos zonas y que finalmente supuso la marcha de Francia de los territorios tras la toma por el Vietminh de la base gala en Dien Bien Phu el 8 de Mayo de 1954. La Conferencia de Ginebra dividió la región, con algunas condiciones y acuerdos, en dos estados separados por el Paralelo 17. Los acuerdos no se cumplieron, entre ellos unas elecciones, y tras un referéndum en octubre de 1955 ascendió al poder Ngo Dinh Diem como presidente de la República de Vietnam del Sur.

Fue entonces cuando survietnamitas huidos al norte comienzan a bajar al sur como guerrilleros integrados en el Frente Nacional de Liberación (FNL), conocido como Vietcong, individuos o grupos que cometen atentados y desaparecen, atacando aldeas o campamentos. Años más tarde, en 1961, los Estados Unidos presididos por John F. Kennedy comienzan a intervenir, sin declarar la guerra, en los deltas del Saigón y del Mekong para defender intereses económicos. En 1963 un golpe de estado derroca a Diem y se forma el Consejo Director Nacional presidido por Nguyen Van Thieu. Aumentan los ataques del Vietcong y el sucesor de Kennedy, Lyndon Johnson, decide bombardear Vietnam del Norte y el desembarco masivo de tropas. Bombas químicas y muy destructivas vuelan sobre todo el territorio y aniquilan vidas, animales, campos, queman pieles, producen diarreas, devastan pulmones, arrasan tanto el norte como el sur.

En 1973 un preacuerdo en la conferencia de París logra parar una guerra ya perdida por EE UU. Un año después dimite Richard Nixon debido al escándalo del caso Watergate. «La temperatura en Saigón es de 40 grados y medio y sigue subiendo» fue la señal definitiva para evacuar a los últimos norteamericanos de Saigón mientras sonaba «Navidades blancas», cantada por Bing Crosby. La victoria del FNL llegó días antes del cumpleaños de Ho Chi Minh, el 19 de mayo de 1975.

Pero continúa, 40 años después, el desastre físico y moral de quienes padecieron y participaron en el conflicto. En Hanoi, en Ho Chi Minh (antigua Saigón), en los campos, en los arrozales sigue viviendo gente mutilada, destrozada psíquicamente por el napalm y el sufrimiento de aquellos años de hambre, corrupción, tuberculosis y calamidades. Y en Estados Unidos quedan muchos trastornados por su intervención en aquella guerra absurda que les llevó a matar lejos de su ambiente, de su país, de su mundo. Perseguidos por una paranoia que les produjo ver la destrucción que producían, la tragedia, la droga, el horror que esparcían por todas partes. Contaba el periodista astur Pedro Mario Herrero en sus crónicas desde Vietnam que cuando fusilaron al guerrillero campesino Nguyen-Trunc-Truc, antes de morir dijo: «Mientras crezcan hierbas sobre el suelo de este país quedarán hombres para resistir a los invasores». Hoy ese país, con sus secuelas, florece y es el más bello y amable del Extremo Oriente.

Artículo publicado en LA NUEVA ESPAÑA el jueves 21 de Mayo de 2015

http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/05/21/vietnam-florece-amable-cuarenta-anos/1760323.html

 

Las otras guías

Los hitos de la cocina asturiana que no aparecen en las grandes publicaciones del sector

El Despachito de Gloria es un establecimiento de éxito. Comenzó con una pequeña cocina, una mínima barra y cuatro mesas contadas. El local había pasado por varias manos sin lograr sobrevivir en una plazoleta llena de bares de muy diverso tipo, categoría y variedad culinaria. Pero Gloria, sus muchachas y la veteranía de Paco han hecho que el primitivo chiringuito sea ahora una referencia en una de las zonas más comerciales de la ciudad de Málaga. Un ejemplo de que no es imprescindible tener internacionales estrellas o soles hispanos para comandar una oferta gastronómica en las guías turísticas.

Señalo esto porque normalmente acudimos a publicitados libros y guías gastronómicos para buscar referencias del buen comer, encontrar delicias culinarias y el arte de los sabores. Y sin embargo muchos monumentos de la cocina no figuran en esos documentos. Bien porque no se asisten de publicidad, porque no concurren a ferias y degustaciones o simplemente porque no ofrecen platos popularizados. Por ejemplo, la caldereta.

Una delicia marinera típica asturiana escasamente conocida fuera del Principado creo que es la caldereta de pescados y mariscos. Quizá sea porque no son muchos los restaurantes que la preparan, porque se estime que es un plato caro o por su exigente preparación. El caso es que es un deleite gastronómico casi exclusivo de mesones costeros que quizá no tengan atractivo exterior para invitar el visitante a entrar al comedor. Pero pienso que la caldereta marinera debería ser publicitada como uno de los emblemas de los ancestrales fogones asturianos.

Mencionaba líneas arriba un pequeño restaurante malagueño como ejemplo de a lo que se puede aspirar en una ciudad que se ha convertido, especialmente en su casco histórico y peatonal, en una gran terraza de bares, cervecerías y cantinas de todos los modelos y cocinas geográficos. Hemos de alardear en Asturias de numerosos rincones donde se concentran establecimientos para un buen refectorio. De rincones que, sin embargo, no figuran en las célebres guías pero que dispensan las más preciadas joyas de nuestra cocina más sabrosa. De alguna «calle del hambre» cuya única publicidad es el boca a boca.

Semanas atrás amigos de distintos ámbitos andaluces nos reclamaban unas directrices sobre paisaje y gastronomía para visitar Asturias en próximas fechas. Fue un trabajo bastante fácil componerles una guía personal porque considero que disfrutar de unas vacaciones en el Principado puede ser un placer para el foráneo aunque turísticamente sea un diamante todavía a medio tallar. Que necesita completar unas imprescindibles y buenas comunicaciones por tren, mar y aire. Y exportar la visión del paisaje, del arte, de la gastronomía de una región moderna con unos enormes antecedentes en estas materias. Claro que para ello se ha de transformar de la antigua agrícola-industrial en plenamente turística. Como ocurre con Baleares o las costas mediterráneas de las que el Paraíso Natural no desmerece nada, ni en paisaje, ni en arte ni en gastronomía.

Sin destruir el tesoro de un precioso paisaje natural, una fauna original, un arte único o una gastronomía señera, Asturias debe dedicar más esfuerzos en conseguir unas terminales de transportes competitivas -revitalizar las vías ferroviarias y aeroportuarias infrautilizadas-, presumir del Prerrománico, del oso, del carbayu o de Casa Belarmino, de Regueiro, de Canene.

 

Publicado el lunes 16 de marzo en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/03/16/guias/1727711.html

Hackers y esos inquietantes adelantos

La seguridad y los avances tecnológicos

Un/a hacker es un personaje inquietante para el gran público. Unos lo consideran héroe; otros, peligroso pirata y delincuente. Ahora resulta que los hackers son respetables profesionales que realizan faenas legales. Al menos en el mundo laboral su trabajo lo es hasta que quebrantan las leyes, como ocurre en cualquier función. Viene esto a colación porque recientemente se han publicado diferentes noticias que reivindican esta tesis ya que la palabra y la acción no son punibles de por sí aunque lo parezcan.

El significado de la palabra en castellano tiene diversas acepciones, aunque la más común es la que se aplica en informática para señalar a quien «entra sin permiso» en un sitio, sea una web, un sistema operativo, una red, etcétera. La connotación peyorativa que generalmente se le atribuye es porque la traducción al castellano puede expresar manipulación, habilidad, mañosidad e intromisión en la privacidad, entre otras cosas. Si juntamos la falta de autorización con el sentido de manipulación desembocamos en el alcance perverso de la palabra. Pero no todo hacker es avieso. Los departamentos policiales de cualquier país encargados de perseguir los delitos informáticos no lo son.

Un especulativo reportaje publicado los pasados días en «The New York Times» comenzaba así: «En Suecia, un hombre asegura que pagará hasta 2.000 dólares a quien entre en la página web de su casero. Una mujer de California ofrece 500 a quien piratee las cuentas de Facebook y Gmail de su novio para comprobar si éste la engaña». El portal NeighborhodHacker.com, dedicado a estos menesteres, se define asimismo como una compañía de «piratas éticos certificados», que trabaja para proteger «los datos y contraseñas» y «la seguridad de los hijos» de sus clientes, según el diario norteamericano. Y la legalidad de esta y otras muchas empresas informáticas que aparecen en internet resulta compleja de establecer por la dificultad de la radicación de sus sedes, las desiguales legislaciones en los países en los que actúan y los diferentes trabajos que realizan.

Acaba de publicar LA NUEVA ESPAÑA una información en la que se señalaba que una niña británica de sólo 7 años «ha demostrado que cualquiera puede hackear una wifi pública». Betsy Davis, se indicaba, «necesitó tan sólo 10 minutos y 54 segundos para romper la seguridad de una red inalámbrica». Parece que participaba en un reto proyectado por una empresa de seguridad y la niña, aficionada a las nuevas tecnologías, lo superó con rapidez y sin despeinarse. La compañía quería mostrar el riesgo que supone acceder a redes wifi públicas sin la adecuada seguridad, afirmaba la reseña. La jovencísima hacker contaba en el vídeo que acompañaba la noticia que solamente tuvo que copiar en un buscador de la red un programa que explicaba la forma de entrar en la web y aplicarlo.

No nos han de extrañar estas cosas ya que los avances tecnológicos pueden tener ranuras que no preservan totalmente la seguridad mientras que no se haya experimentado largamente con el invento. Joaquín Rábago detallaba en un artículo («Un televisor que es todo oídos») en estas páginas cómo un televisor, de los llamados «inteligentes», capta órdenes verbales, las envía, sin usar el mando a distancia y a través de internet, a un servidor que devuelve una respuesta inmediata al aparato. El peligro es que ese electrodoméstico puede captar conversaciones privadas que no sean precisamente para cambiar de canal.

Publicado el viernes 27 de febrero de 2015 en LA NUEVA ESPAÑA

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