Una ruta para saborear quesos y más

Los productores con denominación de origen de España y Portugal se unen a queserías de otros países del continente para promocionar itinerarios turísticos
 Los queseros estimulan el turismo gastronómico a niveles supranacionales. Asociados en la llamada Ruta Europea del Queso, los productores con denominación de origen (D.O.) de España y Portugal se están uniendo a queserías de otros países del continente para promocionar itinerarios turísticos con el aliciente de que no solamente ofrecen paisajes o joyas artísticas y monumentales al visitante sino también unos productos gastronómicos de calidad. La asociación ya ha sido constituida pero su proceso de unión sigue en marcha. Días pasados han aprobado la constitución de un comité para gestionar su desarrollo y expansión. En su primer mapa figuran ya valores asturianos.

La idea, que surgió hace ya dos años en el municipio guipuzcoano de Idiazábal, continúa añadiendo adeptos y en cada reunión del grupo (acaba de celebrarse una en Casar, Extremadura) se suman nuevos productores de quesos con D.O. que demuestran interés por pertenecer a «la cofradía». Puede que cuando se publiquen estas líneas se cuente con algún novicio más, ya que, tras la incorporación de dos fabricantes lusos, el nuevo comité negocia con industriales franceses e italianos. De momento son nueve las comarcas integrantes de la asociación, que, según contaban este pasado verano dos representantes de la misma, los de Cabrales y Casar, conversan con queserías de otras denominaciones europeas para formar una red de nivel supranacional.

Precisamente estamos ahora en tiempos de exposiciones y ferias de productos derivados de la leche. De norte a sur se celebran estos días del comienzo de otoño muestras de diversos tipos de quesos, unas específicas de una singularidad, algunas que aglutinan todas las clases y variedades elaboradas en nuestro país. Y en Asturias la fiesta es continua, con demostraciones una tras otra de los cerca de cuarenta quesos que se fabrican en el Principado. De Oriente a Occidente, del cabrales, gamonéu, peñamellera, al xinestosu, abredo, taramundi, pasando por afuega’l pitu, la peral o casín, todos de conocido prestigio fuera de nuestro ámbito comunitario y algunos tan universales. Una jornada con productos de diverso origen se celebra ahora en la Casa de Campo madrileña con dos docenas de variopintos fabricantes. También en Cangas de Onís, en Benia y otros concejos queseros de nuestro entorno.

Los actuales ayuntamientos pertenecientes a la Ruta Europea del Queso (Cabrales, Peñamellera Alta, Casar de Cáceres, Fundão, Idiazábal, Mahón, Manzanares, Nisa y Ripoll) acaban de celebrar un encuentro en territorio cacereño dentro de la XXII Semana de la Torta del Casar. Otras reuniones del mismo tipo se han celebrado ya en distintas localidades, incluidas las habidas en Baleares y Canarias. Pretenden, además de dar a conocer la bonanza de su queso, acotar los términos locales o comarcales de la denominación de origen y luchar contra el intrusismo, establecer itinerarios gastroturísticos y vínculos de colaboración entre regiones y países, intercambiar experiencias y facilitar el desarrollo de una investigación conjunta, sensibilizar a posibles visitantes sobre el patrimonio cultural, sociológico, ambiental de cada asociado, promover su innovación tecnológica? en definitiva, dinamizar los municipios productores y su entorno, además alcanzar la calificación de Itinerario Cultural Europeo.

La promoción de los distintos quesos, las noticias sobre galardones a ellos concedidos o las subastas -recuérdense los 11.000 euros pagados por un queso cabrales este verano o los 3.800 por el gamonéu días pasados- dan un relieve a esta iniciativa que intenta inclinar y enriquecer con la ruta quesera parte del turismo de sol y playa. Los certámenes de estos productos han pasado de una fecha concreta con varias jornadas de una simple feria de exposición y venta a notables sesiones documentales, conferencias e informe de conclusiones en investigación y desarrollo. Un día se pregona, muestra, vende pero a su alrededor hay todo un compendio de celebraciones para dar a conocer el producto, no sólo a posibles compradores sino también a distribuidores, nuevos productores, otros profesionales relacionados con el entorno, con las singularidades de la zona y de sus gentes. Un ejemplo lo tenemos en Cabrales, concejo en el que confluyen varios alicientes para el visitante: un excelente queso, un paisaje espectacular punto básico de los Picos de Europa y dos rutas de peregrinaje, una vía del Camino de Santiago y otra de la ruta entre los santuarios de Covadonga y Santo Toribio de Liébana, con próximos jubileos. Es decir, que la bonanza del queso (productos de Asturias, magnos campeones como los de Reny Picot-ILAS, gamonéu, afuega’l pitu, cabrales?) forma ya parte de nuestro «rico, rico» atractivo paisaje turístico.

Publicado el miércoles 26 de octubre de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/10/26/ruta-saborear-quesos/2003609.html

 

La siesta se va con el verano

La polémica entre el norte y el sur sigue pendiente desde hace siglos

El final del verano trae, normalmente, la vuelta al trabajo y a la rutina y suele llevarse, al menos para muchos, la siesta. La polémica siesta. Mala para unos, buena para otros. La disfruten o no los argumentos sobre su implantación o práctica son variados.

Contaba el Padre Isla allá por el siglo XVIII las costumbres del convento y en un capítulo de la «Historia del famoso predicador Fray Gerundio de Campazas, alias Zotes» relataba cómo los frailes se acostaban para la siesta. Pasados casi tres siglos de la creación de la obra, a la que la chavalería estudiante solíamos añadir al fraile la chanza «y otras hierbas venenosillas que ni los burros las pacen», la siesta sigue siendo una costumbre controvertida, denostada por unos y elogiada por otros.

Coincidieron en el tiempo, días pasados, tres célebres personajes de nuestros días que elogiaron la siesta. Por un lado Joan Manuel Serrat señalaba que no se perdía la siesta de cada día. Por otro Andreu Buenafuente, trabajador eminentemente nocturno, se mostró firme partidario de la siesta mientras entrevistaba a Pau Gasol, quien decía que salvo que un partido tuviese un horario que lo impida, aprovecha un momento del día para echarse una siesta. Para cualquiera de los tres ese sueño es reparador y sería más o menos largo según las circunstancias. Vamos, que puede ser un «pigazu» o durar horas y con sábanas.

La mala fama de la siesta le viene por ser contraria al sistema de producción actual. Dormir antes o después de comer rompe el horario productivo, lo prolonga o disminuye su tiempo de trabajo real. Aunque una parte de los expertos en cuestiones laborales señala que puede ser un sistema restaurador de energías, que evita fatigas y descansa el organismo, la mayor parte los países europeos tienen un régimen laboral que no lo permite. Eso, unido a la corriente calvinista que la denigra por incompatible a la laboriosidad, coloca a la siesta en la mofa y la ridiculiza. Y la cabezada reparadora tampoco está bien vista.

Sin embargo comienzan a oírse voces que la ponen en valor, unas por razones sanitarias, otras por motivos climáticos, también por practicidad. Y así, mientras en España, Italia, Grecia y demás países del sur continental se avienen a cuestionar el dormir la siesta, especialistas ejercientes en Escandinavia llegan a recomendarla. Consideran que previene el estrés y la presión, favorece la memoria y mejora la circulación sanguínea. A la vez que ponen como ejemplo la costumbre de las escuelas infantiles y jardines de infancia donde todos los niños duermen una pequeña siesta. Y en las horas centrales del día en el caluroso sur mediterráneo no hay quien trabaje ni al sol ni a la sombra.

El caso es que la siesta es polémica desde siempre. Lope y Cervantes la mencionaron en sus obras, el citado Padre Isla la señaló guasonamente en Fray Gerundio («Dormida la meridiana, tomado un polvo, rezadas vísperas y completas y ya adelantada un poco la tarde?»), Van Gogh y Millet la incluyeron en sus obras y hasta la Academia Francesa la admite, como la meridiana, el sueño de mediodía, entre sus definiciones.

La palabra siesta ya la empleaban las reglas de la orden monástica de San Benito allá por el siglo XI para señalar el reposo y la tranquilidad en la hora sexta y son muchas las composiciones musicales pensadas para la siesta, sea del burro, del carnero, del borrego, del canónigo, del cura. Matinal o vespertina pero siesta.

Publicado en La Nueva España el sábado 24 de septiembre de 2016

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/09/24/siesta-verano/1988141.html

 

La Fiesta de Asturias en Madrid

Pregón pronunciado el Día de Asturias en Madrid con motivo del día de Covadonga

Dentro de dos semanas se cumplirán 135 años de aquella pionera reunión de amigos que se llamó Centro de Asturianos. Era la primera asociación regional constituida en Madrid y la segunda de estas características en el mundo. Solamente existía el precedente del Centro Gallego de La Habana. Hoy el Centro Asturiano de Madrid es el decano mundial pues el famoso centro cubano ya ha desaparecido. Personalmente cuando felicito a algún amigo por su aniversario siempre le digo: “que cumplas muchos cumples” y suelo añadir la tradicional coletilla “y que los disfrutes con salud”. Por tanto, de la misma manera espero que esta asociación de amigos de Asturias saboree espléndidos y largos años de existencia en el incierto futuro.

Tanto en el corazón de Madrid como en esta preciosa Quinta tenemos un hogar para gozar de la amistad, de la cultura, de la diversión y hasta de la gastronomía. Pertenecemos a un club privilegiado en el que casi a diario se celebra un acto con alguna de estas actividades. Con mayor o menor implicación podemos disfrutar de recitales de poesía, acudir a conciertos musicales, asistir a conferencias, presentaciones de libros, homenajes, jornadas de integración social, jornadas gastronómicas, lúdicas, folclóricas, deportivas… ¡Que más queremos en este tiempo de prisas, conflictos, desigualdades, precariedad!

Cuando llegué por primera vez a la Puerta del Sol hace ahora unos cincuenta años era un muchacho perdido en una gran ciudad, ignorante de la vorágine diaria de una vida compleja, llena de dificultades para sobrevivir. Acostumbrado a vivir en un pueblo, activo e industrial, pero un pueblo casi cien veces más pequeño que Madrid, la capital me quedaba enorme, difícil, inabarcable, complicada… vamos, para desanimarse. Venía a estudiar y a prepararme para ser periodista pero al principio “el cielo se me caía encima”, que decían Astérix y Obélix. Entonces me refugié en el Centro Asturiano, en la vieja sede de la calle Arenal, en cuyos salones leía la prensa, repasaba las informaciones y tomaba minuciosos apuntes de la jornada mundial. Así aprendí, poco a poco, a vivir en Madrid.

El centro fue siempre, no solamente un punto de encuentro sino también un lugar de cohesión, de creación de iniciativas, de fomento de amistades. Se le ha acusado de nostálgico, de fomentador de la añoranza, de la morriña, pero esa es una visión peyorativa de una asociación en la que he visto mucha concurrencia de primeros directivos de grandes empresas, de famosos artistas, de emprendedores que han hecho una Asturias más universal. Ejemplo de lo que digo lo tenemos cerca. No hay más que fijarse en nuestro presidente del Consejo Superior, Francisco Rodríguez. Y una de las formas más hermosas de universalizar la tierrina es oficiar fiestas como esta, divertirse celebrando nuestra asturianía, nuestra ilusión por llevar el nombre de Asturias por el mundo. Porque asturiano no es solamente un origen, es una marca indeleble que llevamos toda la vida, aquí o en las lejanas antípodas.

Bastantes de nosotros acabamos de volver de unas increíbles vacaciones en el Principado, colmadas de sol y de fiestas. Julio y agosto están repletos de romerías y festejos repartidos por toda la geografía astur. Pero ya estamos en Madrid, ya es septiembre. Claro que podemos aprovechar ahora aquí y celebrar en la Quinta muchos de los festejos septembrinos como los del Portal de Villaviciosa, la Guía de Llanes, el Certamen de la Avellana piloñés, el San Mateo de Oviedo, los de la Virgen del Acebo en Cangas del Narcea y en Somiedo, los de Corvera, los del Avellano en Pola de Allande o los de La Blanca en Barcia o en Nueva de Llanes. Cada uno que cierre los ojos y sueñe con las fiestas de su pueblo.

Aquí hoy venimos a celebrar el día de la Santina, “la reina de nuestra montaña” que pregona su himno al tiempo que señala que “brilla en la altura más bella que el sol”. Venimos a proclamar que somos asturianos, asturianos y universales, a festejar el Día de Asturias con familiares y amigos, a divertirnos, a llamar a la convivencia astur a esos cincuenta mil residentes en la comunidad madrileña que somos originarios de la tierra de universales como Jovellanos, de la tierra de Campoamor, de Clarín, de Pérez de Ayala, de Casona, de Riego, de Severo Ochoa, Grande Covián, Margarita Salas, García de la Concha, de ese cura de la corbata roja que es un Ángel, de Víctor Manuel, de Hevia, Melendi, de la saga de los Vaquero, de Carreño Miranda, Piñole, de Bauluz, de Pepín Fernández y Ramón Areces, de Campanal y Quini y Abelardo y Villa, Mata, Cazorla, de los Entrerríos, Fernando Alonso, Manuel Busto, de José Andrés, de Cosme, Rutilio, de aquellos Posada Herrera, Pidal, Rodríguez Sampedro, Melquiades Álvarez y demás fundadores y potenciadores de este veterano y honorífico club… de enamorados de Asturias como Gustavo Bueno, Emilio Alarcos, Gaspar Llamazares, Pedro Duro, Álvaro Delgado, López Otín y tantos otros… a extender el nombre del Principado a lo ancho y largo del Planeta.

Así que disfrutemos, divirtámonos y proclamemos a todos los vientos, gritemos Viva Asturias, Puxa Asturies, aúpa los asturianos y los amigos de Asturias.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el lunes 19 de septiembre de 2016

http://www.lne.es/asturias/2016/09/19/pregon-dia-asturias-madrid/1985698.html

 

 

Cabrales, la capital del queso

Pregón del Certamen 2016. Tres maravillas universales: Cabrales, Urriellu y Cares

Cabraliegos y amigos del Cabrales: Vengo de quemar en la hoguera las Bruxas de Barro, una fiesta ancestral, y llego con la intención de proclamar, en esta otra gran fiesta, mi admiración por una de las delicias de esta tierra, el queso. Y es que en este concejo quizá no tengáis brujas pero tenéis magia. Tenéis el Urriellu, el Cares y el Cabrales, tres maravillas universales.

Presumían en una ocasión Pedro Páramo y Aquilino Alejos de que los cabraliegos erais los más ricos de Asturias. Lo que no dijeron es que también debéis de ser los más sanos, criados conviviendo a diario con el Penicillium. Ese hongo que convierte al concejo de Cabrales en lugar universal, en capital de la gastronomía, en santuario de la exquisitez.

Venir a estos parajes tiene un punto de misterio. Sobre todo si te acercas en invierno, tiempo de brumas, de lluvias y escasa luz del sol, cuando los días son cortos; si lo haces en verano porque los colores son intensos, el verde de los montes tapados por los árboles, el naranja de los atardeceres, el azul del cielo que ilumina los picos grises que recortan el paisaje. Vengas cuando vengas te das cuenta que el acceso es especial. Alcanza uno el centro de Cabrales por diversos caminos espectaculares. Puedes llegar por un camino tan fantástico como la “Garganta divina”, o por las singulares Estazadas, hasta puedes hacerlo en funicular bajando de las crestas más portentosas del país. Cualquiera de los caminos tiene su encanto. Muchos lo descubrimos hace tiempo. Unos atraídos por el espectáculo de su horizonte, la belleza de este paisaje singular, otros por su tranquilidad, algunos por la famosa y rica fauna  de sus ríos… los más, una considerable mayoría, por la bonanza de su célebre queso.

Untar Cabrales era “el rito de una secreta religión”, decía hace años Carlos Carnicero en esta tribuna.  Eran otros tiempos y hoy esta “santa pócima maravillosa” ya superó el traumático y legendario “paso del Pajares” y desde hace décadas es uno de los manjares más conocidos del mundo gastronómico. Es como la poción mágica que preparaba el druida Panorámix para los bravos galos en la aldea de Astérix. El Penicillium pone en valor a los cabraliegos.

Hablando de tiempos pasados. Hace unos sesenta años cada verano organizábamos una pequeña excursión desde Barro para saborear  los manjares que nacían en el entorno de los Picos de Europa. Subíamos por la carretera del río Las Cabras, atravesábamos Las Estazadas, recorríamos la ribera del Cares y nos mareábamos curveando por el desfiladero de La Hermida para llegar a los campos de la Liébana. En Potes comprábamos garbanzos, chacina, hogazas de pan “bregao” y orujo. Y a la vuelta nos proveíamos de  Cabrales en Arenas. Así descubrí dos de las maravillas de esta tierra: el queso y el Urriellu. Porque antes de volver a Barro nos parábamos en el Pozo de la Oración a probar el manjar cabraliego y deleitarnos con la visión del pico más representativo de la montaña astur que a esas horas se solía teñir con tonos anaranjados.

Años más tarde, hace unos cincuenta, conocí la tercera maravilla de esta tierra: el desfiladero del Cares. La ruta más espectacular, la “garganta divina”, esa maravilla de la Naturaleza que hace más emblemático este municipio. Y, por supuesto, animado por uno de los mejores conocedores de la montaña astur, un histórico montañero, Chema Argüelles, siempre he presumido de haber completado la senda cuando era un chaval con ganas de ver mundo.

Como habréis observado yo no hablo sobre la elaboración del queso, de su composición, de sus leyendas blancas y negras. Cómo voy a explicaros a los cabraliegos, a los amantes del Cabrales, a los amigos de esta tierra verde, hermosa, cómo es vuestro sublime manjar. No, he venido a proclamar la bonanza del queso madurado en las cuevas bajo estos riscos, donde el Penicillium trabaja desde la Prehistoria, miles de años antes de que Alexander Fleming descubriese su valor antibiótico y salvase a millones de pacientes de enfermedades consideradas incurables. Vengo a gritar al mundo que estamos en la mayor mancha quesera del Europa, Asturias, donde se producen unos cuarenta tipos de quesos, blancos, roxos, secos, grasos, frescos, ahumados, picones, azules… quesos que besan los paladares de los buenos comensales. Vengo a vocear al mundo que estamos en la capital del más natural de los quesos artesanos, en la capital de la región más quesera de Europa. Que el Cabrales es un “producto diferenciador”, como proclamó aquí Emilio Serrano, de gran calidad, un referente internacional que hemos de anunciar por todo el Planeta. Que puede servir de aperitivo, ser un componente singular de imaginativos platos o magnífico postre de una inolvidable pitanza. El primero de la mesa o el colofón de un menú con fabes, o con cachopu, con salmón, y por supuesto sidra, con frisuelos o con arroz con leche. Con todos o con cualquiera de ellos. Un queso suave, cremoso,  agradable, todo un sublime epílogo de cualquier banquete, de inolvidables celebraciones.

Espero que para que prosiga la tradición de este queso aparezcan nuevos artesanos, cabraliegos de las nuevas generaciones que sin romper el ancestral sistema de elaboración y apoyados en las nuevas tecnologías, difundan la bondad del Cabrales, su categoría, su expansión por los mercados del mundo. Que festejar algo con Cabrales sea un lugar común en el planeta de la gastronomía.

Tengo que ser breve. Tengo que terminar porque estáis todos esperando con la vista puesta en la cosecha de este año, naguando con la saliva ya en los labios, para probar el manjar que concursa este verano. Será bueno, excelente, como siempre. Porque con el Urriellu, el Cares y el Cabrales levantamos catedrales.

Por eso elevo la voz, hoy día de san Agustín, santo que da fuerza a las mareas y espero que también al queso, para gritar ¡VIVA EL QUESU CABRALES y VIVAN LOS CABRALIEGOS!

Pronunciado el domingo 28 de agosto de 2016 en la apertura del XLVI Certamen del Queso de Cabrales

Un extracto fue publicado el martes 30 de agosto de 2016 en las páginas de Verano de LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/verano/2016/08/30/tres-maravillas-universales-cabrales-urriellu/1976737.html

El Camino necesita ayuda

El deficiente estado de la ruta jacobea del Norte y el Primitivo a su paso por Asturias
El Camino necesita ayuda. El Camino. Así de sencillo. Por excelencia. Porque los diferentes itinerarios de la ruta jacobea son El Camino, con mayúsculas. Así lo conocen en todo el mundo. Vienen a recorrerlo, a «andarlo», gentes de todo el planeta. Es normal ver andarines llegados de América, peregrinos asiáticos, caminantes africanos, australianos y, por supuesto, europeos de cualquier zona continental. El problema es que en muchos tramos no todos tienen iguales oportunidades de comprensión. La señalización, deficiente, provoca desviaciones y en muchos casos obliga a retroceder y rehacer la caminata.

La primera y muy importante forma de informar al viajero es el azulejo de cerámica con fondo azul y una concha de vieira de color amarillo en el centro. Es de forma cuadrada y tiene un diseño simple y fresco, esquemático y lineal, fácil de ver. Sin embargo su perfil parece que no lo entienden quienes los han de instalar en el trayecto, quienes lo pegan, lo adhieren, lo fijan a muros, columnas y distintos tipos de soportes. En un mismo kilómetro, en una misma población, se pueden observar hasta cuatro posiciones distintas con la bisagra de la concha en un sitio arriba, un poco más allá en la parte de abajo y en otras sucesivas a cualquiera de los lados sin tener en cuenta el sentido del camino. Se supone que la parte redondeada de la concha es la que sus diseñadores han resuelto como sentido de la ruta. El dibujo lo da a entender. Pero se encuentra uno con posiciones dispares para indicar un mismo sentido al caminante.

En muchas poblaciones del itinerario, al menos en los caminos que nacen o atraviesan Asturias, los municipios, las asociaciones, los amigos del Camino, se han preocupado de cuidar tanto las señales como el piso, de limpiar de maleza e imprevistos obstáculos la senda por la que han de pasar los peregrinos. Pero las señales, los indicadores, son más difíciles de reparar, de conservar, de modificar si tienen fallos o errores. En muchos casos han de pedir permisos o ayuda a las «autoridades» oficiosas de la ruta, que se ocupan de dar su opinión pero que pocas veces intervienen para más.

En este verano con el turismo en cifras récord, con gran aluvión de visitantes, con un aumento considerable de andarines y con bastantes aportaciones de los defensores del Camino, en el trayecto se encuentran gran cantidad errores y averías no reparadas, fallos achacables al abandono, a persistentes agresiones, a descuidos. Y entre los errores se cuentan, insisto, los de instalación de las conchas de cerámica. Aunque hay intentos de arreglos. Por ejemplo, en el concejo de Llanes, por donde transcurre el Camino del Norte, el de la Costa, encontramos bastantes innovaciones, aportaciones realizadas por amantes de esta senda histórica. Muestras las tenemos en las parroquias de Pría o de Barro. Pinturas alusivas al santo venerado en Compostela o placas grabadas con imágenes alusivas a los monumentos que se puede encontrar el caminante en su viaje hacia el finisterre. Ayudas que además lo embellecen.

Las informaciones que se publican estos días resaltan el incremento del turismo que llega a España, bien por los problemas de terrorismo que afectan a varios países mediterráneos, bien por los precios de la hostelería, ya sea por la situación de numerosos centros turísticos afectados por la penosa solución de la avalancha de refugiados. Es esta una excelente ocasión para potenciar la joya del Camino.

Publicado el lunes 22 de agosto de agosto en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/08/22/camino-necesita-ayuda/1973408.html

 

De Abbás Ibn Firnás al «Solar Impulse»

Dos pioneros de la aviación con un intervalo de doce siglos entre uno y otro

Una inédita aventura realizada en un prototipo movido por energía solar fotovoltaica está a punto de completar la vuelta al mundo y entrar en la leyenda de la aviación. El 9 de marzo de 2015 el «Solar Impulse 2» partió de Abu Dhabi (Emiratos Árabes Unidos), con el propósito de circunvalar nuestro Planeta. Ha atravesado los cielos de Asia, los del Océano Pacífico, de Estados Unidos y el Océano Atlántico. Y tras aterrizar en Sevilla después de tres días de vuelo sobre el mar, ahora emprende el regreso al aeropuerto de partida. Hace unos mil doscientos años, fuera de leyendas y mitologías, un científico nacido en la malagueña Ronda, Abu I-Qásim Abbás Ibn Firnás, acreditó el primer vuelo humano sobre la Córdoba de los Omeyas. Dos hitos históricos.

«Este vuelo es la victoria de un sueño», declaró Bertrand Piccard -promotor y uno de los aeronautas que hoy vuela con el «Solar Impulse 2»- tras conseguir completar felizmente la vuelta al mundo en un globo aerostático a finales del siglo XX. Ahora cumple otro gran sueño. Era ya aquella una hazaña que se llegó a comparar con las de los primeros vuelos realizados en aeroplano en Ohio (EE UU) por los hermanos Orville y Wilbur Wrigth o los del brasileño Alberto Santos Dumont sobre los cielos de París aproximadamente un siglo antes. Por aquellos años Jesús Fernández Duro, natural de Turiellos (La Felguera), consiguió la Copa de los Pirineos en globo y fue el primero en atravesar la cordillera volando desde Pau hasta Granada. De esta proeza se cumplen 110 años y acaba de recibir un homenaje ante el monumento que le recuerda, hazaña que fue reseñada por José David Vigil-Escalera («Al encuentro con Jesús Fernández Duro»).

La historia de la aviación comenzaba para unos hace poco más de cien años, aunque para otros se inició ya en nuestra tierra casi doce siglos atrás. Ahora un avión aprovecha los rayos solares, el viento y la gravedad y nos llama la atención. En 852, sin los exponenciales avances de prácticamente 1.200 años, un filósofo, poeta, químico y estudioso de la física y la astronomía logró volar lanzándose desde una colina cordobesa y mantenerse en el aire unos diez minutos. Sin embargo es algo desconocido para la mayoría. Hemos de tener en cuenta su gesta ya que los primeros «vuelos» de los hermanos Wright y Santos Dumont fueron visto y no visto. Fue el 17 de diciembre de 1903 cuando en el primer intento de Orville Wrigth el biplano estuvo en el aire 12 segundos y avanzó 37 metros; su hermano Wilbur, al cuarto intento, recorrió 260 metros en 59 segundos; dos años después, el 5 de octubre de 1905, Alberto Santos Dumont voló 221 metros sobre París. Y tras unos cien intentos, uno de los Wright recorrió 39 kilómetros en 40 minutos. ¿Y cómo voló Abbás Ibn Firnás?

El ilustre rondeño Abbás Ibn Firnás, también conocido como Armen Firman, a sus 65 años sobrevoló la capital de Abderramán II durante unos diez minutos atado a un manta extendida en una estructura rudimentaria. Aterrizó mal y se rompió sus dos piernas pero los testimonios acreditan que logró planear. Realizó dos intentos. El primero fue más corto al lanzarse desde una torre por lo que las consecuencias fueron más leves. Había nacido en 810 y en la treintena se introdujo como poeta en Córdoba donde impartió astrología y donde inventó un reloj de agua, creó una esfera armilar y construyó en su casa un primitivo planetario. Falleció a los 67 años. Hoy su prestigio da nombre a un aeropuerto en Bagdad, a un puente en su querida Córdoba y a un cráter en la cara oculta de la Luna.

Publicado el martes 12 de julio de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/07/12/abbas-ibn-firnas-solar-impulse/1955320.html

 

El Centro Asturiano de Madrid, una institución interesante

El centro regional promueve la cultura y tiene una gran actividad asociativa

Las actividades que programa son cada vez más completas. El Centro Asturiano de Madrid, decano de las instituciones regionales en España y en el mundo, es cada vez más un baluarte en el que el arte de la palabra o de la música alcanza mayor espacio. Quizá haya perdido algo de su poder de lobby que disfrutaba con su anterior presidente, el sempiterno Cosme Sordo Obeso, batallador donde los hubiese por la representación asturiana en el mundo, pero parece que ha ganado en interés literario, en conferencias, presentaciones, actos culturales.

La influencia del fallecido presidente porruano, amigo de numerosas personalidades de la industria, la empresa, la política asturianas en Madrid, puede haber disminuido. La larga crisis puede que haya influido en ello. También los cambios de generación que han llevado a la jubilación a primeros directivos de importantes compañías, españolas y multinacionales, presentes en la capital del país. Aunque muchos de ellos permanecen en la «reserva». Posiblemente haya influido también el cambio de mentalidad de la juventud que llega a Madrid para estudiar o trabajar, la menor presencia en las sedes originada por la influencia de las nuevas tecnologías, virtuales y con alcance sin necesidad de acudir a esas sedes.

Pero el Centro Asturiano de Madrid sigue teniendo una actividad que no le relega a un segundo plano a pesar de nuevas iniciativas surgidas entre los asturianos que residen en la capital. Su calendario práctico y su dinamismo le mantienen como uno de los centros culturales en continua labor. Sus jornadas musicales semanales, sus días de poesía, sus conferencias en foros sociales, las presentaciones literarias, coloquios y homenajes son cada vez más interesantes. La labor de su actual presidente, Valentín Martínez-Otero, doctor en Psicología y Pedagogía, y profesor de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense, así como la del presidente de su Consejo Superior, Francisco Rodríguez García, presidente de la multinacional láctea ILAS, miembro de honor del Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA) y ameno conferenciante, creo que son los motores de esta dinámica artística.

El centro es un gran referente para los asturianos que residen, que trabajan y disfrutan en Madrid. Porque además de sus actos culturales, sus citas poéticas y literarias, sus conciertos y homenajes, sus exposiciones y actos artísticos, la presentación de promociones asturianas en Madrid, además de sus grupos musicales, teatrales, artísticos y folclóricos que participan en gran parte de los eventos organizados por la Comunidad y el Ayuntamiento madrileños, esta institución regional acompaña a los asturianos que reciben reconocimiento, galardones y distinciones en este centro neurálgico de la actividad de España. Y para alcanzar la cumbre de su dinamismo cultural y lúdico, cuenta en su sede con unos de los referentes culinarios más atractivos, unos refectorios de atractivos menús, estandarte de la cocina astur en sus versiones de viejos fogones y nueva cocina que se está convirtiendo en un fenómeno viral.

Con sus 135 años de existencia, el Centro Asturiano de Madrid organiza cerca de trescientos actos al año, una energía que lo convierte en una institución de prestigio. Una actividad a la que se deberían agregar otras organizaciones asturianas que operan en esa cosmopolita ciudad.

Publicado el jueves 30 de junio en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/06/30/centro-asturiano-madrid-institucion-interesante/1949975.html

 

El futuro ya está aquí

Los extraordinarios avances científicos que veremos en las dos próximas décadas
«Vamos a ver la muerte de la muerte. En 20 o 30 años vamos a curar el envejecimiento…», señalaba recientemente en una entrevista televisada el profesor José Luis Cordeiro, de la Singularity University de Sillicon Valley (California). Leemos en LA NUEVA ESPAÑA: «Científicos asturianos desarrollan un alimento que retrasa la vejez del cerebro». Otra afirmación de Cordeiro: «En dos décadas vamos a ver más cambios que en dos milenios». Es decir, el futuro ya está aquí.

En la información publicada por este periódico sobre el tratamiento para enfermedades neurodegenerativas se decía que el Instituto de Productos Lácteos, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y con sede en Villaviciosa, trabaja en el desarrollo de un suplemento nutricional que retrasará el deterioro cognoscitivo que se produce al envejecer. Y, según el profesor de la universidad californiana, se conseguirá que «las células vivan indefinidamente».

En 1951, al investigar el fallecimiento de una paciente se descubrió que las células cancerígenas seguían viviendo. No envejecen, siguen creciendo y reproduciéndose mientras tengan materia para desarrollarse. Tras más de medio siglo de estudios y progresos de la ciencia los investigadores más avanzados señalan que se está cerca de concluir que la inmortalidad es posible y el cáncer es la prueba. «Al cáncer hay que matarlo porque él sólo no se muere, las células cancerígenas no envejecen», señala Cordeiro (Caracas, 1962). Y si estas afirmaciones nos parecen exageradas, poco científicas, de un lunático, debemos fijarnos en lo que dice Juan Ignacio Cirac (Manresa, 1965), físico español Premio «Príncipe de Asturias» de Investigación Científica y Técnica 2006, Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento dos años más tarde, Medalla Franklin en Física en 2010 y director de la División Teórica del Instituto Max-Planck de Óptica Cuántica en Garching, Alemania. Cirac señala que «estamos atravesando una frontera nunca antes atravesada, estamos entrando en un mundo microscópico y allí ocurren fenómenos extraordinarios que estamos intentando entender, dominar y utilizar para construir ordenadores cuánticos, una puerta a las nuevas leyes. Estamos emocionados, como el que llega a un lugar nuevo y se encuentra cosas que nunca ha visto».

Según este investigador, en los últimos quince años se ha tenido acceso a un mundo nuevo, donde las leyes son distintas a las hasta ahora conocidas; es un mundo microscópico en el que vemos cosas muy extraordinarias, leyes que describen el comportamiento de la física cuántica, muy distinta a la que estamos acostumbrados. El físico manresano señala que ya existen prototipos de ordenadores cuánticos y cuando se logren fabricar unos más grandes y capaces, con uno solo tendríamos el equivalente a millones y millones de los ordenadores de hoy. «Tantos como partículas hay en el Universo», algo inimaginable lo que se podría llegar a calcular…

Es decir, tendríamos más cerebro fuera que dentro del cuerpo, desaparecerán los bancos, la comunicación tal como la entendemos ahora, habrá ordenadores para resolver problemas concretos, será implantado el IoT -internet de las cosas, con el que controlaremos aparatos, los servicios, el tráfico, el tiempo, etc.-; un internet cuántico, nuevos beneficios y nuevos desafíos, cambiarán totalmente la alimentación, el sistema de trabajo, la industria… la vida. Cirac dice que «habrá dos o tres cambios muy importantes? pero no sé cuáles son? están todavía por descubrir». Otro «Príncipe de Asturias» de Investigación Científica y Técnica, el paleontólogo Juan Luis Arsuaga, que estudia la humanidad desde los tiempos ancestrales, avanza que dentro de 50 años todos viviremos en grandes ciudades de diez millones de habitantes -siete de cada diez asturianos ya viven en zonas urbanas, informaba LA NUEVA ESPAÑA recogiendo el último recuento de población de la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales- pero, predice Arsuaga, «seguiremos amando, disfrutando de las cosas…».

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA  el miércoles 4 de mayo de 2016

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/05/04/futuro/1921382.html

 

La indigestión teleculinaria y otras hierbas

Dietas y tipos de comidas restrictivas en cuanto a alimentos y preparación

«No hay amor más sincero que el amor a la comida», afirmaba George Bernard Shaw, el dramaturgo y crítico irlandés que vivió 94 años y ahora se cumplen 160 años de su nacimiento. Quizá fuese el precursor de la abundancia de programas culinarios que proliferan por los medios de comunicación. «Programas de cocina no hay muchos, hay demasiados. Sufrimos en silencio una pesada indigestión de programas de cocina», señalaba Antonio Rico en su columna «En canal» hace días en LA NUEVA ESPAÑA.

El polémico dublinés, quien también publicó novelas y ensayos, fue premiado con el Nobel de Literatura en 1925 y consiguió un «Oscar» en 1938, manifestó en una ocasión: «Fui caníbal durante veinticinco años. El resto de tiempo, he sido vegetariano». Aunque supongo que desconocen la frase los nuevos vendedores de la comida milagro, la que llevamos miles de años ignorando. Aunque algas como la espirulina, «que tiene 3.500 millones de años», según el mayor cultivador de la misma en España, «está considerada como el vegetal más nutritivo».

Salir hoy a comer con parientes y amigos, o invitarlos a casa, se está complicando cada vez más porque el personal se va especializando en unas dietas o tipos de comida restrictiva. En cuanto a alimentos y en cuanto a preparación. Larga tarea es enumerar los regímenes alimenticios que se van poniendo de práctica por el personal, unas veces por gustos, otras por moda, tantas veces sin explicación. Restaurantes vegetarianos había en las grandes poblaciones pero los adictos a este tipo de comida no disponían de muchos refectorios donde disfrutar de sus gustos. Hoy van en aumento locales donde complacer sus regímenes.

La cocina vegetariana va instalándose poco a poco a la vez que aparecen especialidades más o menos peculiares. Veganos, crudiveganos, crudívoros, frutarianos, pescatorianos, paleovegetarianos, flexivegetarianos y variaciones de distinto nivel entre ellos. Por ejemplo, existen los vegetarianos puros, sólo ingieren vegetales, conocidos como veganos, y otros como los vegetarianos ovo lácteos, es decir, que además de vegetales comen también derivados del huevo y de la leche, productos éstos de origen animal. Parece que éste es el grupo más abundante dentro de la variedad de quienes descartan en su alimentación los productos animales. Para quienes siguen estas dietas ya funcionan bastantes establecimientos. Pero en la mayoría de otros de los mencionados la implantación es escasa.

Sin entrar en polémicas sobre si son alimentaciones sanas y completas, estas especificaciones para preparar la colación alcanzan ciertas radicalizaciones que dificultan la implantación de comedores singulares. Hay personas que solamente comen frutos no cosechados en sus árboles sino que ya maduros se hayan desprendido por si solos de la rama; las hay que han de ingerir productos cocinados a un estilo casi prehistórico; otras no comen más que alimentos crudos, ya sean vegetales o animales desecados o aliñados sin cocinar. Y así numerosas variaciones.

Las culturas culinarias son muy diversas en el ancho mundo. Algas y pescados poco cocinados abundan en la cocina japonesa. En España comienzan a proliferar exotéricas siembras -con el mantra de «prohibido su cultivo por la Iglesia» por ser usados en ritos paganos con sacrificios humanos, según sus promotores-, hierbas como el ramallo de mar, la salicornia, el bimi, el caviar de lima, chia, quinoa, el plátano rojo, la col kale o colinavo. «Con muchísimo» calcio, vitaminas, antioxidantes… que nos faltaban.

Publicado en La Nueva España el viernes 15 de abril de 2016

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/04/15/indigestion-teleculinaria-hierbas/1911822.html

 

 

Cervantes, más o menos

El escritor no tendrá gran aniversario en la ciudad donde escribió sus obras

Mieres dedicó su Antroxu a Miguel de Cervantes Saavedra, la cátedra Emilio Alarcos organiza conferencias al gran autor de «Rinconete y Cortadillo», Alcalá de Henares consagra el año a su hijo y creador de «El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha». En 2016 todo el mundo presenta homenaje al Manco de Lepanto. Bueno, casi todo el mundo. Madrid, donde vivió y murió el escritor español más universal, donde reposan sus restos, dicen, lucha hoy por participar en el evento porque la anterior alcaldesa, Ana Botella, no quiso adherirse a la Comisión del IV Centenario de la Muerte de quien escribió «El retablo de las maravillas» o las «Novelas Ejemplares». El nuevo Consistorio considera que rectificar «es muy complicado» y propone actos para celebrar tan importante acontecimiento, que ahora podrían ser admitidos o rechazados. «No es normal que Madrid quede fuera de la comisión», dice la concejal socialista, Mar Espinar.

Este año la fiesta y las conmemoraciones se extenderán por medio mundo pues se celebran otros notables aniversarios. Es el cuarto centenario del más importante autor en lengua inglesa, William Shakespeare, fallecido el mismo día que Cervantes, el 23 de abril de 1616 (el alcalaíno murió el 22 pero su defunción fue registrada un día después). Igualmente se celebran los de Rubén Darío (100 años), el Inca Garcilaso de la Vega (400), ilustres poetas americanos en lengua española, cinco siglos de la muerte del rey Fernando el Católico, tres de la Carlos III, el monarca que embelleció Madrid, y las artes plásticas conmemoran los 500 años de Jeroen van Aeken, el pintor holandés universalmente conocido como El Bosco, fallecido el verano de ese 1616.

El centenario cervantino, que debería ser de celebración extraordinaria, sobre todo después del revuelo que se formó con la búsqueda de sus restos en una iglesia madrileña y el nuevo monumento en su honor, parece que no tendrá tanto eco en la ciudad donde vivió y compuso muchas de sus obras. Aurora Egido, catedrática de Literatura Española en la Universidad de Zaragoza y académica de la RAE, señalaba en Oviedo: «Cuando miro, por ejemplo, las horas que otros países dedican a su lengua y a su literatura, y veo lo que ocurre aquí, no tengo más remedio que preocuparme», como publicó LA NUEVA ESPAÑA.

«Hacen falta más Cervantes», dijo días pasados uno de los miembros de la cuadrilla que interpretó durante tres semanas un sainete de nuestros días, «Cervantina», que la Compañía Nacional de Teatro Clásico ha presentado en el histórico y singular Teatro de la Comedia, en Madrid. Esperemos que el programa organice una gira por España para que el centenario llegue a muchos rincones del país. Porque «Cervantina», con fino humor y quevedesco desparpajo, ironiza sobre la lectura que todo el mundo «dice que hizo» del Quijote y deleita al espectador con escogidos fragmentos de «El celoso extremeño», «El hospital de los podridos», «El licenciado Vidriera», «El coloquio de los perros», «El retablo de las maravillas», «El viejo celoso», «La Galatea», «La gitanilla», las «Novelas ejemplares», el «Viaje al Parnaso», «Persiles y Segismundo» o «Rinconete y Cortadillo». Es decir, cuatro siglos de adelanto a nuestra actualidad: presuntos banqueros corruptos, maltrato a la mujer, falsa transparencia, nacionalismos, infectos políticos y otros varios males de nuestros días. «Descubrir la vigencia de Cervantes es asombroso, es necesario traerlo a este tiempo de corrección política», advierte Yayo Cáceres, director de la jocosa y mordaz «Cervantina».

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el viernes 11 de marzo de 2016

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/03/11/cervantes-o/1895444.html