Las otras guías

Los hitos de la cocina asturiana que no aparecen en las grandes publicaciones del sector

El Despachito de Gloria es un establecimiento de éxito. Comenzó con una pequeña cocina, una mínima barra y cuatro mesas contadas. El local había pasado por varias manos sin lograr sobrevivir en una plazoleta llena de bares de muy diverso tipo, categoría y variedad culinaria. Pero Gloria, sus muchachas y la veteranía de Paco han hecho que el primitivo chiringuito sea ahora una referencia en una de las zonas más comerciales de la ciudad de Málaga. Un ejemplo de que no es imprescindible tener internacionales estrellas o soles hispanos para comandar una oferta gastronómica en las guías turísticas.

Señalo esto porque normalmente acudimos a publicitados libros y guías gastronómicos para buscar referencias del buen comer, encontrar delicias culinarias y el arte de los sabores. Y sin embargo muchos monumentos de la cocina no figuran en esos documentos. Bien porque no se asisten de publicidad, porque no concurren a ferias y degustaciones o simplemente porque no ofrecen platos popularizados. Por ejemplo, la caldereta.

Una delicia marinera típica asturiana escasamente conocida fuera del Principado creo que es la caldereta de pescados y mariscos. Quizá sea porque no son muchos los restaurantes que la preparan, porque se estime que es un plato caro o por su exigente preparación. El caso es que es un deleite gastronómico casi exclusivo de mesones costeros que quizá no tengan atractivo exterior para invitar el visitante a entrar al comedor. Pero pienso que la caldereta marinera debería ser publicitada como uno de los emblemas de los ancestrales fogones asturianos.

Mencionaba líneas arriba un pequeño restaurante malagueño como ejemplo de a lo que se puede aspirar en una ciudad que se ha convertido, especialmente en su casco histórico y peatonal, en una gran terraza de bares, cervecerías y cantinas de todos los modelos y cocinas geográficos. Hemos de alardear en Asturias de numerosos rincones donde se concentran establecimientos para un buen refectorio. De rincones que, sin embargo, no figuran en las célebres guías pero que dispensan las más preciadas joyas de nuestra cocina más sabrosa. De alguna «calle del hambre» cuya única publicidad es el boca a boca.

Semanas atrás amigos de distintos ámbitos andaluces nos reclamaban unas directrices sobre paisaje y gastronomía para visitar Asturias en próximas fechas. Fue un trabajo bastante fácil componerles una guía personal porque considero que disfrutar de unas vacaciones en el Principado puede ser un placer para el foráneo aunque turísticamente sea un diamante todavía a medio tallar. Que necesita completar unas imprescindibles y buenas comunicaciones por tren, mar y aire. Y exportar la visión del paisaje, del arte, de la gastronomía de una región moderna con unos enormes antecedentes en estas materias. Claro que para ello se ha de transformar de la antigua agrícola-industrial en plenamente turística. Como ocurre con Baleares o las costas mediterráneas de las que el Paraíso Natural no desmerece nada, ni en paisaje, ni en arte ni en gastronomía.

Sin destruir el tesoro de un precioso paisaje natural, una fauna original, un arte único o una gastronomía señera, Asturias debe dedicar más esfuerzos en conseguir unas terminales de transportes competitivas -revitalizar las vías ferroviarias y aeroportuarias infrautilizadas-, presumir del Prerrománico, del oso, del carbayu o de Casa Belarmino, de Regueiro, de Canene.

 

Publicado el lunes 16 de marzo en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/03/16/guias/1727711.html

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