Serpientes de verano

Con la canícula las noticias van disminuyendo y para compensar los medios abren nuevas secciones más o menos festivas con el fin de entretener al lector, oyente o espectador. Hay veranos llenos de sucesos (incendios, accidentes, catástrofes cercanas o lejanas pero que aportan morbo, etc.). Otros resultan más insulsos porque no ocurren grandes acontecimientos (no hay JJ.OO., campeonatos interesantes, noticias sorprendentes…). Recuerdo haber pasado tardes eternas y agobiantes en la redacción ante la falta de algo interesante con llenar mis páginas. Cada verano es un mundo.

Este año puede que sea una continuación de los meses invernales y primaverales y resulte interesante. Aunque ya parece que nos divertiremos poco salvo que nos atraiga la discusión permanente sobre la corrupción, la falta de calidad de los políticos o el ambiente de crisis mundial. Seguimos con el gürtel, los EREs y hasta con el Bárcenas (pieza separada del primero) contando con la posición enrocada del presidente del Gobierno. No hay nada divertido. Ni siquiera las insinuaciones de la dimisión de Loli de Cospedal, del presidente de Constitucional ni el blanqueado de Blanco parece atractivo.

En fin, que si el pasado invierno duró nueves meses (de lluvia y frío) este verano será el de los calores (que nos quisieron fastidiar los metereólogos franceses con sus previsiones). Por no haber ya ni hay ni serpientes de verano.

Cineastas a la televisión

La parte buena de la crisis de la industria del celuloide

La palabra crisis forma parte de la definición del teatro desde tiempos inmemoriales, pero el arte escénico revive siempre como un ave fénix. Lo mismo se suele decir de la radio y últimamente de la prensa. Ahora le llega el turno al cine y hasta parece que la televisión corre peligro ante las novedades que aporta internet. Pero cada uno va resolviendo sus problemas y poco a poco todo vuelve a su lugar y la situación se estabiliza. O al menos se reconvierte para continuar con un rol similar o casi idéntico. Productores y exhibidores buscan hoy una corrección a la crisis del cine. Presupuestos menos espectaculares, rebaja de precios… Pasarse a la televisión apunta a un remedio para los cineastas.
Puede parecer el refugio de estrellas y guionistas, pero también un estimulante para el arte televisivo, comentaba recientemente Ángel Luis Fernández, uno de los más destacados directores de fotografíadel cine español, que como gran parte del elenco sufre las consecuencias del desempleo. Un frecuente reparo que alegan técnicos y críticos del cine contra la pequeña pantalla es que ésta graba con escasa calidad, sin los cuidados de un cine que tiene tiempo para repetir escenas, para conformar una ambientación, sin la urgencia que comporta realizar un capítulo tras otro. El enfoque va mejorando en este sentido y la televisión evoluciona a una mayor calidad. Calidad no solamente en cuanto a técnica, sino también en el terreno literario.
Esta realidad televisiva ante la crisis cinematográfica hace que la gente del cine vea en la pantalla casera un amparo contra la crisis del «celuloide». Ejemplos claros los tenemos en Kevin Spacey, ese asiduo visitante de Asturias, Dustin Hoffman o Glenn Close, con series de gran éxito en la actualidad. Si el primero, ganador de dos «Oscar», director artístico del londinense Old Vic, uno de los teatros más prestigiosos en la lengua de Shakespeare, triunfa con «House of cards», Hoffman, también con dos estatuillas de la Academia de Hollywood, lo hace con la serie «Luck». Además, ruedan ahora frecuentemente en televisión actrices y actores como Sigourney Weaver, Jessica Lange, Anjelica Huston, Kevin Costner, Jeff Daniels, Kevin Bacon, Maggie Smith, Danny DeVito, Alec Baldwin y una veintena de famosos de la gran pantalla aupados por «Saturday night live».
En España resaltan los casos del cántabro Antonio Resines y del leonés Imanol Arias, respectivamente con «Los Serrano» y «Cuéntame», ambos con notorio éxito de audiencia. Antes lo tuvieron los ya fallecidos Carlos Larrañaga y Tony Leblanc, o Concha Velasco, que sigue protagonizando series televisivas.
También hay ejemplos en sentido contrario como los de tres norteamericanas homónimas, Jennifer Aniston, Jennifer López y Jennifer Morrison, que comenzaron en producciones para la pequeña pantalla y ahora triunfan en el cine. Los éxitos de series como «Friends» o «House» las lanzaron al estrellato hollywoodense. Y por supuesto hay quien triunfa en ambos formatos a la vez, como la canadiense Stana Katic, que conquista audiencia actualmente siendo la detective Kate Beckett en la serie «Castle» mientras ha participado en diez filmes en cuatro años y hasta en un videojuego de novísima generación. Pero éstos son casos aislados. El cine está en declive y se cierran salas cada día. Un tónico que podría recuperarlo sería programar abonos para proyectar series de éxito que se emiten en cadenas de pago. El menor presupuesto de las producciones televisivas haría más atractivos los precios para los patios de butacas.
Artículo publicado el jueves 20 de junio de 2013 en LA NUEVA ESPAÑA.

La Transición tuvo buen humor

Anécdotas y fórmulas seguidas por los humoristas entre la dictadura y la democracia

“Una sonrisa vista a través de una lágrima”. Así definía el humorista barcelonés Avel·lí Artís i Gener, también conocido por Tisner, el humor en los años de la dictadura. Lo recogía en “El humor político en la actual prensa diaria española”, la tesis de final de carrera que compuse en 1971 con las respuestas de una treintena de humoristas. “La Transición en tinta china”, la exposición que los Príncipes de Asturias inauguraron hace unos días en la Biblioteca Nacional, recoge ahora el humor que se publicó con la llegada de los primeros síntomas democráticos.

“Una vez en ‘Informaciones’, allá por 1975 o 76,  dibujé a Carrillo, Tierno Galván y Ruiz Jiménez celebrando una reunión de la Platajunta. Al día siguiente cuando compré el periódico lleno de ilusión porque era la primera caricatura que publicaba de la oposición comprobé con horror que el dibujo estaba emborronado y apenas se podía distinguir a los protagonistas. La caricatura consiguió colarse hasta la rotativa. Al ver las primeras pruebas y ante los problemas que podía causar al periódico y al dibujante la publicación de aquella imagen de los clandestinos, los trabajadores de talleres procedieron a dar un martillazo selectivo en la plancha con tanto tino y precisión que Carrillo volvió a la clandestinidad camuflado bajo la mancha de tinta negra; Tierno Galván se parecía a Fidel Castro, pero en cambio un impoluto Ruiz Jiménez resplandecía como un serafín”, cuenta ahora José María Pérez, Peridis, a preguntas de LA NUEVA ESPAÑA. Y es que los humoristas fueron unos de los conductores que amortiguaron los difíciles días que transcurrieron mientras conseguíamos la implantación de la democracia.

Otro ejemplo de aquellos tiempos lo tenemos en un dibujo de Forges bastante perdido en la muestra ahora visitable. Nos relata así el autor: “Dos personas van andando por la calle y una le dice a la otra: -Parece que la cosa es inminente. Y el otro contesta: -¿Qué es lo que es inminente? El primero, precisa: -¿Que va a ser inminente? Pues eso. Y el segundo le responde: -Pero ¿Seguro? Y finaliza el informado: -Seguro”. Y añade Antonio Fraguas: “No se había dicho nada, pero se había dicho todo. Lo entendió todo el mundo, supongo que hasta los censores, pero lo dicho: no ponía nada censurable, aunque lo decía todo y no pudieron ‘actuar’”. Corría abril de 1975.

La exposición, instalada en un laberinto de pasillos, refleja un poco los vericuetos que tenían que seguir humoristas como Antonio Mingote, Cesc, Jaume Perich, Sir Cámara, Caín, Máximo, Juan Carlos Eguillor, Vázquez de Sola, Madrigal, Néstor, Martín Morales, Evaristo Acevedo, Garmendia, Oli, Julio Cebrián, Moncho Goicoechea y una larga generación para publicar cada día. Unos en los periódicos, otros en revistas de humor, aunque algunas, “serias”, hacían sus portadas completas con dibujos humorísticos, como algunas expuestas de ‘Cuadernos para el diálogo’ realizadas por Alcaín. Y todos corrían bastante peligro. Cuenta Antonio Fraguas que los  que si actuaban eran los “comandos incontrolados” que, entre otras cosas, mandaban valientes anónimos al periódico ‘Informaciones’. Uno decía (sic): “Que se prepare Forges, que sabemos a qué guardería van sus dos hijas, a las que vamos a borrar los ojos con lija”.

“La sátira ayudó a ampliar las fronteras de la libertad de opinión y pensamiento, debilitando o eludiendo las estrategias de censura y represión del sistema. En concreto OPS (mi seudónimo de entonces) al no utilizar palabras requería la complicidad del lector para la interpretación de un lenguaje visual bastante complejo, ese lector cómplice era de algún modo coautor de aquello que OPS publicaba”, señala Andrés Rábado, El Roto, al hablar del humor de la Transición. Los dibujantes de aquellos años no solamente contribuyeron al cambio sino que ya adelantaron acontecimientos. Chumy Chúmez publicó una viñeta en la que se veía una gran manifestación con una única pancarta con este texto: “¡Corrupción para todos!”.

 

Artículo publicado el domingo 9 de junio en el suplemento Siglo XXI de LA NUEVA ESPAÑA

Secretos para atraer al viajero

La desembocadura del Okavango, en Botsuana, y la playa de Gulpiyuri
 Comentaban hace unos días unos amigos, empedernidos viajeros, Cristina y Juan, jubilados laboralmente pero con espíritu de moderno Marco Polo, el próximo destino de sus vacaciones familiares. Después de visitar principalmente la naturaleza de al menos cuatro continentes y diversos paraísos insulares, su esperanza era cumplir el sueño de contemplar en plena actividad el delta del Okavango. Instintivamente nos interesamos los componentes de la tertulia por tan extraño fenómeno para los demás desconocido. Nos explicaron que habían recorrido distintos países de las tres Américas, de norte a sur, de este a oeste, cataratas, volcanes, cumbres admirables…, ciudades, tierras e islas de Europa y Asia repetidamente y últimamente territorios africanos en muy variado estado natural. Pero les faltaba cumplir con una ilusión siempre aplazada. La desembocadura del Okavango, en Botsuana.

Lo primero que nos sorprendió fue la existencia del delta de un río en un país que no tiene litoral marítimo. Para abundar en la sorpresa nos remarcaban que este país sudafricano, situado entre Sudáfrica, Namibia, Zimbabue y Zambia, punto desde donde lo descubrió el británico David Livingstone en 1849, es una extensión casi plana que está ocupada en un setenta por ciento por el famoso desierto de Kalahari, cuyo significado en la lengua local es «gran sed». Y el río es una abundante corriente nacida en lluviosas tierras angoleñas que tras recorrer un millar de kilómetros abre su cauce en un curioso delta que desparrama sus aguas por el célebre desierto. Una curiosidad de la naturaleza que dura solamente unos meses de cada año.
Recordamos entonces una advertencia que nos hizo el entomólogo y antiguo director de la mina de Reocín Gonzalo Pardo de Santayana. Salíamos cuatro jóvenes desde Santander con una tienda de campaña con la intención de recorrer media Europa en nuestro afán de conocer la geografía y la realidad del continente en el que la libertad era la normalidad, mientras aquí sufríamos una autarquía agobiante. «Váis a conocer otros países cuando desconocéis la belleza del vuestro», nos dijo Pardo de Santayana, bastante viajado por su afición a la entomología. Realmente, hoy conocemos mucho mundo, pero quizá desconocemos incontables de nuestros rincones más sublimes, nuestros tesoros. Unas recientes publicaciones nos lo recuerdan.
Así lo vemos en la reciente inclusión de la playa de Gulpiyuri en la virtual lista de los monumentos naturales secretos. Si el pequeño arenal interior del concejo de Llanes figura en el suplemento digital «Beach holidays» del diario británico «The Times» dentro de las «20 mejores playas secretas de España», lo que puede significar el levantamiento del misterio, una nueva publicación le dará todavía más trascendencia a su enigmática belleza. Porque el portal especializado en viajes «Tripadvisor.es», de gran importancia en el sector turístico internacional, también ha citado el fenómeno de esta dolina singular llanisca en la lista de «Diez playas extraordinariamente únicas» del mundo.
Lo que muestra que gran parte del aluvión turístico no visita nuestra región porque no sabemos vender las bellezas que la conforman. Esta playina y algunas otras de esta geografía no alcanzarán lo extraordinario del delta del Okavango, pero son más asequibles para el visitante, que además puede recorrer y degustar otras hermosuras del variado paisaje astur.

Este artículo fue publicado el sábado día 8 de junio en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/opinion/2013/06/08/secretos-atraer-viajero/1424766.html

Cupones para planear a gusto

Fórmulas de abaratar compras y costes que vuelven a estar de moda
Una incitación para «salir de marcha» barata y de calidad

 Los descuentos, las rebajas y los cupones parecían unos sistemas antiguos que utilizaban muchos establecimientos, en tiempos ya lejanos, para atraer al comprador. Unos se regían por la confianza entre vendedor y comprador, otras eran la fórmula de retirar el género sobrante de una campaña, con menos porcentaje para el primero y precios más ventajosos para el segundo; los terceros eran compensaciones en especie, vales o dietas, entre otros, para empleados, funcionarios o receptores de subsidios. Tenían el marchamo de residuos de catástrofes, de guerras, de finales de época. Unos fueron desapareciendo, otros desacreditándose y muchos perdiendo su valor inicial y su razón de ser. La abundancia de vacas gordas tapaba a las desvalidas vacas flacas.

Los descuentos se acabaron cuando el comercio dejó de ser mayoritariamente negocio familiar, los cupones se difuminaron con los economatos y las cooperativas, las rebajas perdieron oficialidad por decreto ley y ya no tienen ni la gracia de hace un tiempo. Y la mayoría de las ventajas de gremios y profesiones fueron cerrando sus convenios para transporte y alojamiento, las ciudades de vacaciones y las prerrogativas para familiares. Renfe, Iberia, Paradores Nacionales, Campsa y otras compañías estatales fueron descartando o disminuyendo poco a poco sus deducciones, restringiendo beneficiarios, enterrando sus conciertos en prestaciones en especie.
Entonces fueron apareciendo los carnés de fidelidad o tarjetas de puntos, esas con las que consigues un regalito tras pasar la «visa» de la cadena cada vez que consumes en uno de sus establecimientos. Supermercados, tiendas de ropa, gasolineras, «drugstores» y otros varios concesionarios de servicios lanzaron sus cédulas de cliente. Realmente la recompensa por ser un habitual de la marca no cuesta prácticamente nada, solamente acumular tarjetas en la cartera y, así, de vez en cuando, puedes conseguir alguna rebaja, algún descuento, algún regalo que generalmente no comprarías.
Bueno, pues en este viaje temporal por las diversas fórmulas de abaratar compras y costes, llegamos otra vez a los cupones. Conseguidos a través de los medios de comunicación impresos o audiovisuales, internet o de telefonía, se obtienen ahorros con Supercupones, Groupalia, Cuponing, Groupon, Letsbonus, Oooferton, Planeo y un largo etcétera punto com o punto es. Desde menús para dos personas, alojamiento en apartamentos rurales, talasoterapia, entradas de cine, repuestos para el automóvil, revisiones sanitarias, reportajes de bodas y comuniones, compra de electrodomésticos, cursos de cocina y hasta la elaboración de la declaración de la renta, ahora que estamos en fechas de presentación. Todo tiene su cupón.
Confieso que cuando hace unas fechas mis hijos nos invitaron a una degustación de productos en un restaurante de moda acudía con cierta prevención. Me vinieron a la memoria recuerdos de viejos tiempos afortunadamente ya obsoletos. Pero al entrar en el local nos encontramos con una curiosa cola de grupos de comensales que esperaban cupón en mano que un elegante revisor validase el papel impreso que nos acreditaba como beneficiarios de un descuento o una invitación. Tras aquella primera ocasión hemos comprobado lo extendido del método y la variedad de prestaciones que circulan por el mercado. Toda una incitación para redimirnos algo de la crisis y continuar planeando con cupones nuestras «salidas de marcha».

Algunas de las direcciones mencionadas en el artículo:

www.planeo.com

www.groupon.com

www.groupalia.es

SuperCupones La Nueva España

 Este artículo ha sido publicado por LA NUEVA ESPAÑA el sábado 13.04.2013

http://www.lne.es/opinion/2013/04/13/cupones-para-planear-a-gusto/1396836.html