Alfonso Sainz, cerca de las estrellas

Ante la muerte del fundador de «Los Pekenikes»

Fue músico antes que ginecólogo. Creo que mejor músico que cantante, y él mismo compuso una canción, que tituló «Yo no soy poeta», en la que también señalaba que «tampoco un artista aplaudido». Creo también que fue el autor de la mejor música pop española de la segunda mitad del pasado siglo. Alfonso Sainz, junto con su hermano Lucas e Ignacio Martín Sequeros, éste todo un eje vertebral en la larga trayectoria del grupo, fundó «Los Pekenikes» en 1959, la banda (el «conjunto») que interpretó las más curiosas melodías de aquella época.

Alfonso Sainz (Alicante, 1943) acaba de fallecer en Florida a los 71 años. Siendo estudiante de Bachillerato en el Instituto Ramiro de Maeztu, de Madrid, formó con algunos compañeros un grupo musical que se caracterizó por sus obras instrumentales, quizá menos convencionales a las que sonaban aquellos años por los medios audiovisuales y una inspiración más clásica. Sin embargo, una de ellas fue durante bastante tiempo la sintonía («Arena caliente») del único programa musical de la única televisión, «Escala en Hi-Fi».

Aquellos chavales comenzaron «traduciendo» éxitos del naciente pop internacional acompañadas en sus discos con nuevas versiones de viejas canciones populares españolas. Pasaban de «Los cuatro muleros», «El Vito» o «La Tía Vinagre» a «Be-Bop-A-Lula», «Apache» o «Jinetes en el cielo». Pronto tornaron al llamado sonido «Fender», inspirados en los británicos «The Shadows», para luego producir un sonido propio, un sonido pekenike. Y Alfonso Sainz firmó la mayoría de las piezas que encumbraron al grupo, junto con su hermano Lucas, Ignacio Martín Sequeros o Tony Luz, entre otros.

Las piezas llevaban también títulos poco convencionales. Desde «Hilo de seda» -la favorita de Sainz, según confesión propia- a los románticos «Lady Pepa», «Frente a Palacio», «Embustero y Bailarín», «Robín Hood», sin olvidar otros como «Troncos huecos», «La vieja fuente» o «Trapos viejos». Y Alfonso y sus compañeros -por el conjunto pasaron célebres como Luis Eduardo Aute, Juan Pardo, el recién fallecido Junior, o Eddy Guzmán- se atrevieron a traer al pop a Juan Sebastián Bach («Aria», de «La Pasión según San Mateo») o Isaac Albéniz («Sombras y rejas», de «Asturias»), al tiempo que alguna de sus obras fue adaptada sinfónicamente. Y en un itinerario lleno de ritmos diversos (pop-jazz, pop-celta, pop-flamenco?) llegaron piezas como «Hechizo», «La marcha de los saltamontes», «Tren transoceánico a Bucaramanga» o «Cerca de las estrellas».

No abandonó la música Alfonso Sainz mientras comenzó a ejercer su profesión de ginecólogo en Madrid. Años más tarde se trasladó a América, donde continuó trabajando para distintas productoras musicales y diversas compañías discográficas y donde publicó algún disco en solitario, como «Yo no soy poeta», apenas conocidos en España. Se retiró en los pasados años ochenta aunque en 2013 grabó un disco, «Tú eres la mujer». Mientras tanto «Los Pekenikes» no desaparecieron y continuaron su trayectoria algunos de sus fundadores, variaron parte de sus temas y su inspiración pero no abandonaron la interpretación instrumental que los distinguió en sus comienzos tocando saxo, flauta, trombón y otros además de las guitarras eléctricas que caracterizaron a los demás conjuntos de la época.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA  el jueves 24 de abril de 2013

http://www.lne.es/opinion/2014/04/24/alfonso-sainz-cerca-estrellas/1575372.html

También fue publicado este obituario en EL PAÍS el 23 de abril de 2014

http://cultura.elpais.com/cultura/2014/04/23/actualidad/1398206580_616997.html

Alfonso Sainz, miembro fundador de Los Pekenikes

Músico, ginecólogo y piloto, firmó muchos éxitos del veterano grupo pop

Era músico, ginecólogo, piloto y un joven bisabuelo. Alfonso Sainz, fundador de Los Pekenikes, falleció en Florida el pasado jueves, recién cumplidos los 71 años. Fue autor de un sinfín de éxitos, ayudó a nacer a un sinfín de niños y realizó un sinfín de viajes entre España y América.

Si Hilo de seda fue su favorita y su éxito más universal, Arena calientefue la sintonía del primer programa de música pop que llenó las ondas audiovisuales en la televisión española. Alfonso Sainz, su hermano Lucas e Ignacio Martín Sequeros, que sigue siendo el eje vertebrador del grupo tras casi 45 años, reunieron a algunos compañeros y formaron Los Pekenikes. Estudiaban en el instituto Ramiro de Maeztu de Madrid. Corría el curso 1958-59 y sus inicios fueron en una emisora de radio con música en directo, en una sala repleta de chavales el día de san José de 1959. Unos meses más tarde grabaron su primer disco para Hispavox. Pronto actuaron en Televisión Española y consiguieron el primer disco de oro que se entregó en España, a la que representaron en el Festival de Mónaco.

Tras el bachillerato, Sainz (Alicante, 1943) estudió Ginecología, ejerció en la clínica Ruber Internacional y se casó con la norteamericana Pamela Wilson. Se trasladó más tarde a Orlando (Florida) para ampliar la formación en su especialidad médica y junto a Martín Sequeros consiguió el título de piloto. Desde entonces fueron muchos los viajes entre España y Estados Unidos, donde tuvo cuatro hijos, varios nietos y dos bisnietas. Entre tanto no abandonó la música, compuso nuevas canciones, grabó en solitario y, aunque se retiró de la actividad musical en los años ochenta, aún publicó un disco en 2013, Tú eres la mujer.

Alfonso Sainz y Los Pekenikes interpretaron una música pop menos convencional que los grupos nacidos en las décadas de los cincuenta y sesenta del pasado siglo. Además de las guitarras eléctricas comunes a la mayoría de los conjuntos, en sus canciones sonaban el saxo, la flauta, el trombón y otros varios instrumentos; se apoyaban poco en las voces. Sus piezas, que en una primera etapa versionaban antiguos éxitos populares, fueron evolucionando hacía la música fender que popularizaron The Shadows en el Reino Unido. Finalmente, practicaron lo que se dio en llamar “sonido pekenike”.

Los éxitos llegaron pronto. Sus títulos y su música instrumental los distinguía de lo convencional. Alfonso, principalmente, Lucas, Ignacio y Tony Luz firmaron la mayoría de ellos. A Hilo de seda siguieron temas como Lady Pepa, Frente a Palacio, Embustero y Bailarín, Robín Hood, Troncos huecos, La vieja fuente o Trapos viejos. Por el grupo pasaron ilustres nombres como Juan Pardo, Junior, Luis Eduardo Aute o Eddy Guzmán.

Su música formó parte de la banda sonora de algunas películas, se adentraron en el pop-jazz, el pop-flamenco y el pop-celta e incursionaron por el campo clásico con interpretaciones en estilo pop de obras de Bach (Aria, de la Pasión según san Mateo) o Isaac Albéniz (Sombras y rejas, una versión de Asturias).

 

Elenita y Pepe

Elena Lupiáñez y José Comas, dos personas que se fueron entre el cariño de sus compañeros

Son dos símbolos de la amistad. Son dos historias después de su adiós. Son dos recuerdos permanentes. Han pasado veinte y seis años y llegados el 21 y el 22 de marzo de cada uno, respectivamente, aparecen las pequeñas esquelas recordando a Elena Lupiáñez y José Comas. Son dos personas, dos colegas que se fueron entre el cariño de los demás compañeros.

Todos los años en los aniversarios de su fallecimiento José Luis Casaus le cuenta a Elena, brevemente y a su manera, lo que han hecho sus dos hijos en los últimos doce meses. «Elenita: Me consta que tus hijos Boris y Yuri están en trato con Mr. Guinness para que dé fe de mi liderazgo en la confección de zumos de naranja y desayunos contundentes; cuatro y el mío, cinco. La casa ha devenido, pues, en una instalación de amor. Cupido, certero y Venus, abundante». La familia aumenta pero sigue su trayectoria vital.

Ya el año pasado la esquela le relataba los acontecimientos: «Gentes zurdas como tú, firmes y sin desmayar, nos asomaron a los logros laborales y sociales. Hoy, la infame reforma laboral y unos cuantos borrones siniestros en el BOE sitúan a la generación de tus hijos Boris y Yuri en la inaplazable tesitura de cegar el chat autista y cambiar camisetas por camisas de manga larga para arremangarse, pelear, sufrir y tratar de volver a la decencia; eso o rebozarse en las entinas». Cada 21 de marzo su reseñita. Los progresos en inglés, los estudios, los espagueti favoritos, el terror de los trenes de Atocha, sus lecturas, el mileurismo y los móviles? El escritor José Luis Casaus, su esposo, le cuenta la vida familiar. Elena Lupiáñez falleció de un tumor a los cuarenta años. Activa sindicalista, era licenciada en Ciencias Política y Sociología y viva participante en una tertulia filosófica.

Ana Lorite recuerda a José Comas cada 22 de marzo desde 2008 con su esquela-mensaje. Pepe era un veterano periodista nacido en Cangas de Onís, inquieto física e intelectualmente, amante del fútbol y la política. Fue un corresponsal que trabajó en el norte de Europa y en el norte y el sur de América. Falleció a los 63 años de un linfoma No Hogkin en Berlín. «Batallas hubo a orillas del mar / que rebota ciego y desordenado?», le dice en su reciente esquela con versos de Álvaro Mutis.

Pepín (yo era Fernandín para unas amistades comunes) era tan experto en crónicas y análisis, amigo de tertulias, que cuando los médicos le diagnosticaron su grave enfermedad comenzó a relatar su experiencia personal enviando a los amigos su día a día doliente. Seguía enviando los reportajes y artículos que le pedíamos pero, a la vez, remitía a sus compañeros -el «cuerpo místico»- la evolución de su enfermedad con estilo de un enviado especial, lo que fue reunido en las «Crónicas del linfoma».

Comas era un hombre estudioso, práctico, amante de su tierra, futbolero, que solía aprovechar los partidos que el Sporting debía jugar en Madrid para venir desde Buenos Aires, desde México o desde Berlín y realizar cualquier gestión administrativa. O para recoger alguno de los importantes premios que recibió en su trayectoria informativa. Licenciado en Derecho, consiguió una beca para realizar el doctorado en la Universidad de Konstanz pero la inclinación periodística del que había sido ya declarado «Príncipe del Colegio» en sus tiempos escolares le convirtió, desde el sur de Alemania, en uno de los más activos y analíticos corresponsales de prensa.

Publicado el 4 de abril de 2014 en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/opinion/2014/04/04/elenita-pepe/1566551.html

Pícaros y pillerías

Los pequeños engaños en la vida cotidiana

La etiqueta posterior del frasco de café había desaparecido y en la caja no podían controlar su precio porque faltaba el código de barras. La cajera pidió ayuda a un compañero a cargo de las estanterías y el resultado fue que a todos los envases de la marca les habían «retirado» la carátula trasera. La «anécdota» la viví con cierto humor en unos reconocidos almacenes y la empleada adujo sin inmutarse que el motivo era el sorteo de un sueldo mensual y eso «en estos tiempos de paro?».

Pícaros los ha habido siempre. Con vacas gordas o con vacas flacas. Unas veces más visibles, otras más ocultos, más disimulados, con mayor o menor actividad pero siempre ha habido pícaros en ejercicio. En todos los niveles. En la Antigüedad, en la Edad Media? y desde «El Lazarillo de Tormes» han evolucionado mucho. Continuamente en desarrollo, en vanguardia inteligente, en cabeza de las nuevas tecnologías. Unos caen simpáticos, ocurrentes, otros odiosos, poco originales.

Dentro de las diferentes «categorías» los hay de altos vuelos, mediocres, supervivientes? Estos últimos renacen y abundan en las crisis. Por arriba y por abajo, entre el poder y entre la miseria. Y aquí creo que hay que descartar lo que alcance la cualidad de falta y de delito. Me refiero a que supere la tolerancia legal. Quedemos en la pillería, en la mera picaresca.

Un ejemplo del enredo en el tramo del poder son los títulos y métodos de las ofertas. Tenemos los descuentos porcentuales en muchos productos. Recuerdo las rebajas de aquellos grandes almacenes hoy desparecidos (Al Pelayo, Botas, Silka, Arias?) que atraían al personal con un contundente «2 por 1». Comprabas uno y te llevabas otro más. Ahora raramente hay un dos por uno. La cosa ha cambiado mucho. En la mayoría de las ofertas tienes que comprar dos para que te rebajen, algo o mucho, porque la cuestión es que si no llevas la «segunda unidad» no hay descuento. Es decir, antes adquirías una y te regalaban otra; ahora tienes que adquirir dos para que te rebajen «hasta un 70%» en la segunda, que la primera sigue con su precio habitual.

También funciona el método de los varios kilos. «Si lleva cinco kilos el precio es?». O al comprar tres le regalamos? normalmente algo que no necesitas, algo que quizá te incite a llevarte cosas que realmente no vas a utilizar y que terminarás arrinconando o tirando a la basura. Y ya cerca del traspaso de la ley está el etiquetado equívoco o no verdadero, tal como envasados resaltando un contenido atractivo que luego se encuentra en el producto en una cantidad ínfima, o el proceso de elaboración de un artículo (las organizaciones de consumidores no paran de denunciar estos tipos de fraudes).

Volviendo al pícaro consumidor las pillerías son variadas y hasta curiosas. Está el pasar empujando con el pie un producto que se te ha «caído» al suelo antes de colocarlo en la cinta móvil de la caja, el birlar un huevo de cada envase de cartón opaco, el comerte una fruta mientras recorres el supermercado o la merienda del bollito al salir del cole mientras mamá hace la compra en el centro comercial. La imaginación se desborda cuando se acerca la pobreza, la penuria. Lo decía uno de los chistes que contaron en la gala de los recién entregado Premios Goya: «España es el país más rico. Cuatrocientos años robando y todavía no se ha acabado».

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el míercoles 12 de Febrero de 2014

http://www.lne.es/opinion/2014/02/12/picaros-pillerias/1541725.html

Música espontánea

Una invitación a los saltos musicales en los lugares públicos

Un camarero de un conocido bar de Pamplona o un frutero de un mercado de Valencia son dos de los intérpretes espontáneos que intervienen en los vídeos -ya antiguos- que recorrieron hace algunas semanas las redes sociales participando en conciertos imprevistos por todo el mundo. Ignoro si la invasión de imágenes de YouTube que aparecieron en muchos correos nos llegó con motivo de la celebración de Santa Cecilia, patrona de los músicos. Si era una especie de regalo prenavideño de los amigos de la ópera o la intención de alguien que quería extender estos conciertos por bares, plazas, mercados o lugares de concentración de la gente. Sea lo que sea me pareció una buena idea.

Contaba hace días Higinio del Río en las páginas de Oriente de LA NUEVA ESPAÑA cómo el concierto interpretado por el felguerino Héctor Braga en una residencia de ancianos de Llanes hizo olvidar por un momento el apetito de los residentes mientras el músico dilataba su repertorio. Era una novedad que ilusionó a los internos hasta el punto de no atender a los aromas que llegaban del comedor. En las imágenes del bar pamplonés o en las del mercado valenciano se ven sinceras sorpresas de los parroquianos. Muestran sus sonrisas y alegres recibimientos del agradable regalo en medio de las rutinas de la merienda o la compra diaria. Y lo mismo ocurre en los vídeos de continuación que ofrece la californiana web fundada en 2005 por Chad Hurley, Steve Chen y Jawed Karim al terminar cada pequeña filmación.

Ya en los años finales de la pasada década se pusieron de moda los saltos de artistas de diferentes disciplinas en concurridos lugares de muchas ciudades del mundo. Los llamados «flashmod» los representaban bailarines, actores, músicos o gimnastas. Aprovechaban un parque, un pasaje entre calles, un centro comercial o cualquier espacio de paseo o esparcimiento humano para su actuación. Últimamente estos saltos son practicados por cantantes o músicos. Entonan una canción entre los clientes de un bar o sacan sus instrumentos musicales en medio de una glorieta y alegran la estancia o el paseo del personal. Interpretan creaciones de Verdi, de Mozart, de Beethoven en alguno de sus aniversarios. O rinden homenaje a un compositor local. Cantan arias, romanzas, baladas, tonada, corean composiciones de ópera, zarzuela, populares?

Los más abundantes entre los vídeos de YouTube son lanzados por asociaciones de amigos de la ópera, de la zarzuela, de algún tipo de música popular. Pero, quizá por el éxito de estos conciertos improvisados, la publicidad ha encontrado un filón. Algunas de las apariciones son más artificiosas y menos naturales y espontáneas de lo que parecen y se celebran ante un preciso establecimiento que sufraga la función aunque ésta simula surgir «en la calle». Da lo mismo si el espectáculo tiene quien lo pague a no ser que sea pura propaganda invasiva. Lo importante es que entretenga, que divierta, que acompañe más o menos inesperadamente al personal mientras realiza su labor cotidiana, mientras disfruta de un rato de expansión, de relajo o desahogo.

No poseo una cultura musical por lo que no opinaré sobre qué música es la ideal para este tipo de manifestaciones. Lo que observé en los vídeomensajes que me llegaron es que la gente participa, ya sea en recitales cultos o populares. Creo que en nuestro país son pocos los que toman parte en los primeros, de música clásica. Por ello animo a los amigos de la ópera, que en Oviedo y Asturias abundan, a promover conciertos espontáneos.

Publicado el jueves 9 de enerao de 2014 en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/opinion/2014/01/09/musica-espontanea/1524851.html

La profesionalización del tertuliano

Sobre los comentaristas que hacen de la opinión su medio de vida

Esta puede ser la historia de una figura ya popular de nuestro entorno. Un personaje que nos encontramos a diario y cuya evolución, al profesionalizarse en exceso, creo que se deteriora.

Una vez a la semana se le oía en la tertulia de la noche. Daba su opinión sobre temas específicos y su sentimiento sobre los acontecimientos del día. Había empezado con timidez pero se iba afianzando. Sus comentarios, escuetos al principio, se extendían paulatinamente. Comenzaron con cierta ambigüedad y con el tiempo se fueron concretando. De todas formas, no destacaba por una gran discrepancia con otros participantes.

Pasó un tiempo y lo llamaron para acudir a la tertulia de otro programa. Gustaban sus comentarios. Hablaba bien, correctamente, cuando le correspondía. Escuchaba los argumentos de los demás sin interrumpirles. Los moderadores apreciaban su talante, experiencia y especialidad profesional.

Se asentó de forma que le reclamaron de otros medios. Al principio se resistió, aducía que le faltaba tiempo para realizar su labor diaria, para trabajar en su medio. Luego fue aceptando esporádicas intervenciones en otros coloquios audiovisuales. Al cabo de unas temporadas ya era un asiduo de numerosos programas. Por la mañana, por la tarde, por la noche. Apenas tenía tiempo de pasar por la redacción. Iba casi exclusivamente para que sus compañeros le contasen novedades al tiempo que les arrancaba algunas opiniones a ciertos especialistas.

Comenzó entonces a fallar en sus asistencias a las comisiones del Congreso. Como se generalizasen las conferencias de prensa sin preguntas ya no iba a casi ninguna. Con recibir el comunicado del mudo compareciente por correo electrónico o alguna de las nuevas modalidades de internet le era suficiente.

Comía en la cafetería del medio donde intervenía o en el que hablaría un rato más tarde. Un sándwich o una ración, que no había tiempo para más. A veces se zampaba un emparedado semiseco en el taxi que le trasladaba de un medio a otro. Estos viajes los empleaba también para preguntar por alguien de la redacción, para una corta conversación con la familia, para apuntar en la agenda alguna cosa que le acababan de comentar.

A su cónyuge, a sus hijos, a sus amigos los veía los fines de semana que no tenía turno el sábado o el domingo en redacción. Lentamente fue dejando de ser especialista, pasó a comentarista todoterreno. Las tertulias le absorbían toda su jornada. El tiempo no daba para más y decidió hablar con el director para establecer una nueva relación contractual. Se constituiría como autónomo, sería su propio patrón, y publicaría colaboraciones especiales como «adjunto a?», «corresponsal en?» u otra fórmula similar.

Poco a poco desaparecería el medio que se mostraba bajo su nombre al intervenir en las tertulias e iría tomando cuerpo otro título: Analista. Político o económico o deportivo? Montaría su despacho, su gabinete, su estudio de comunicación. Las opiniones se tornaron ya más personales, las teorías eran cada vez más acordes al medio en que las exponía, los argumentos se moderaban para alcanzar a más sensibilidades, para ser más trasversales. Y terminaría por ser menos experto, más personalista, menos autoridad en la materia, más ambiguo, menos creíble, menos documentado, más fantasma. Una opinión particular. Un tertuliano profesional.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA  el martes 3 de diciembre de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/12/03/profesionalizacion-tertuliano/1509153.html

«Erasmus», algo más que unas becas

Representan una relación internacional y mucho más que una educación complementaria
 La polémica desatada por la retirada de muchas de las becas «Erasmus», la paulatina disminución de su cuantía y la desaparición de bastantes subvenciones que las reforzaban no solamente representa un problema para gran parte de los estudiantes. Es también un inconveniente añadido para las relaciones, tanto para estos alumnos como para sus familias, sus amigos y hasta los amigos de sus amigos. Y el Ministerio y sus responsables no hacen más que enrarecer la situación. Parecerá un juego de palabras o un trabalenguas pero es una realidad que facilita el intercambio de amistades, el conocimiento de distintas culturas, la comprensión de otras sensibilidades, la eliminación de tabúes.

Si la pretensión del ministro José Ignacio Wert, de suprimir ayudas y que éstas sean sólo para quienes tuvieran una beca general el curso anterior, se cumple para los años venideros el mal no se quedará en eso. Porque lo más probable es que quienes tenían una beca no accederán a una estancia en el extranjero por motivos económicos ya que el dinero que reciben quienes las disfrutan ahora dista mucho de cubrir lo necesario para vivir fuera de casa. Sobre todo si la universidad adjudicada es de un país con alto nivel de vida o de una ciudad en la que se necesiten grandes gastos en transporte, en alquileres, en sustento. El mismo departamento que dirige Wert reconoce que en los últimos cursos se produjeron «bastantes renuncias» a un curso en el extranjero con estas becas «por no contar con medios económicos suficientes». Hay que tener en cuenta que la máxima cuantía que concede el Gobierno es de 180 euros y la aportación de la Comisión Europea es de 115. Para muchos estudiantes esa es toda la dotación ya que la subvención de varias comunidades autónomas ha desaparecido al igual que las que aportaban cajas de ahorro u otros organismos e instituciones.

Pero el salir unos meses a estudiar a una facultad foránea representa mucho más que una educación complementaria y diversa a la que se imparte aquí. Creo que casi tanto como la Marca España. La experiencia señala que un buen número de europeos de diferentes países visitan nuestro país por su relación con estudiantes asturianos, andaluces, catalanes, castellanos, vascos que realizaron algún «erasmus» y cuyo trato ha provocado una amistad, una correspondencia de familiaridad más allá de la camaradería estudiantil. Además se pueden cursar materias no existentes en nuestras universidades. Sobre todo en asignaturas de gestión con nuevas tecnologías y técnicas poco desarrolladas aquí. Y como manifestaba hace unos días a LA NUEVA ESPAÑA el filólogo Michael Metzeltin, profesor de la Universidad de Viena, «pensar y escribir de otra manera, ver las cosas de otra forma es bueno y por eso está bien conocer lenguas diferentes». Por ello la UE quiere potenciar, diga lo que diga el ministro, las «Erasmus».

Y es que, además, los «erasmus» que llegan aquí muestran a los suyos unas visiones de España fuera de la folclórica de la paella y el flamenco. Cuentan cómo es Oviedo, Salamanca, Granada? además de Sevilla, Madrid o Salou, por nombrar algunas de las posibilidades de descubrir cómo somos. Aunque también contarán, desde ahora, las «aventuras» del sin par Wert, que obliga al portavoz de educación de la Comisión Europea a decir, «diplomáticamente», que el ministro español cuenta las cosas al revés (él no disfrutó de una «Erasmus», ¿traducirá mal?) y sus declaraciones son «basura». Todo indica que Wert, claro, recorta aún más, e intenta dar menos dinero a menos becados «Erasmus».

Artículo publicado en LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 20 de noviembre de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/11/20/erasmus-que-unas-becas/1502326.html

 

Las generaciones Azorín

Medio siglo de una residencia referencia en el periodismo español

Fueron unas cuarenta promociones, alrededor de 250 profesionales jalonan su trayectoria. Los hubo y hay repartidos por casi todos los medios. Formé parte del grupo que se incorporó en el otoño de 1967. Escribo estas líneas porque se cumple medio siglo de la fundación de una residencia, Azorín, que inició su trayectoria como piso de estudiantes y a través de los años ha llegado a prácticamente todas las redacciones de los medios informativos españoles. En Azorín residieron unos estudiantes que formaron su personalidad periodística de una manera libre, en una convivencia democrática y responsable, con muchachos que llegaban de todas partes de España.

La fundaron tres amigos que habían llegado a Madrid desde distintos puntos del país a estudiar Periodismo. Uno era un cura de las Misiones Pontificias, Manuel de Unciti, largos años su director, que era sospechoso para unos por su sacerdocio y para otros por ser vasco. Los incordiaron tanto las fuerzas del «orden» franquista que optaron por mudarse a otro barrio y alquilar un desvencijado chalé que resultó ser de un antiguo benefactor de Franco durante la Guerra Civil. Quizás esto paró las inconvenientes visitas policiales, aunque creó falsas leyendas urbanas. A partir de entonces la residencia fue un foco de cultura democrática.

Por la residencia Azorín pasaron un buen número de profesionales que alcanzaron altos puestos en el periodismo, también señalados artistas que simultaneaban estudios, pues era obligado cursar la carrera informativa. Por enumerar solamente algunos nombraré a Joaquín Marín -«La Opinión de Málaga» (EPI), Sur, RTVA-, Homero Valencia (RTVE), Paco Giménez Alemán -«ABC», Telemadrid-, Juan Luis Manfredi -RTVA-, el moscón Manuel Antonio Rico -diversos informativos radiofónicos- o al maliayés Bernardo Díaz Nosti, durante mucho tiempo decano de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Málaga. Cineastas como Javier Aguirresarobe -seis «Goya» como director de fotografía-, Imanol Uribe -«La muerte de Mikel» o la reciente «Miel de naranjas»- o el morciniego José Antonio Quirós -«Pídele cuentas al Rey»-. Sin olvidar al escultor José Ramón Anda y a otros muchos que ocuparon distintos cargos públicos y profesionales.

En sus cuarenta años de existencia en Azorín hubo cenas, conferencias, coloquios, tertulias de todo tipo, con invitados académicos, escritores, políticos, artistas, técnicos, teólogos y, sobre todo, renombrados periodistas. Se discutieron y estudiaron muy diversos temas, siempre en versión educativa y para formación de los estudiantes. Aunque también abundaron los temas informativos, que en algunos casos no vieron la luz en los medios amordazados por la censura durante gran parte de sus años de funcionamiento. Recuerdo un desliz de Manuel Fraga, siendo ministro de Información, cuando nos «informó» de la próxima cesión a Marruecos del territorio de Sidi Ifni.

Se van agotando las trayectorias profesionales de muchos de los antiguos residentes, se va jubilando la mayoría de aquellos estudiantes que conformaron numerosas promociones en la Escuela Oficial de Periodismo o en la actual Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Pero todavía siguen decenas de periodistas que convivieron en el desaparecido chalé de la calle Rosa Jardón en las redacciones de muchos medios de la diversa geografía española, en las tertulias de radios y televisiones, en gabinetes de prensa… Eran y siguen siendo un referente profesional. Son las generaciones Azorín.

 

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el jueves 7 de noviembre de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/11/07/generaciones-azorin/1495610.html

 

Pasaporte captador

Iniciativas para impulsar el turismo

(«He visto en Asturias muchos ejemplos de creatividad, los asturianos tienen un carácter resistente a la derrota y están reinventándose»; «Sumérgete y prémiate a ti mismo. Entrada gratis a todos los Spas y piscinas. ¡Siempre con comodidad! Bicicletas electrónicas, cruceros por el lago y coches eléctricos gratis. ¡Aventura! Parque de atracciones, golf loco y montañas rusas. Todo gratis».)

La primera es una frase declarada a LA NUEVA ESPAÑA por Fernando Suárez de Góngora, director de la aerolínea Emirates para España y Portugal. El ejecutivo español de la empresa de Dubái es un buen conocedor de los secretos del éxito turístico del país arábigo y ve muchas posibilidades futuras en la industria asturiana del turismo. Las otras frases informan de los regalos que recibes cuando llegas a un hotel de Baden-Württemberg.

Hablemos de impulsos al turismo. Puede que falte mucho para que el vaticinio del primero se cumpla, que las previsiones se puedan realizar a corto plazo ya que las ofertas asturianas en la materia parecen de espera al visitante, faltas de iniciativas que le capten y retengan. Pequeños recorridos por la diversa Europa pueden ayudar a remedar esa carencia y a inspirar innovadoras propuestas a los hosteleros y promotores asturianos. Veamos.

Al recibir la llave cuando llegas al hotel te entregan una invitación para que conozcas el entorno que has elegido para pasar tus vacaciones. Un pasaporte con el que te agasajan e informan de las bellezas, curiosidades o zonas interesantes del lugar, que contiene bonos para que practiques alguna actividad de forma gratuita («Arte y cultura. ¡Paraíso verde! Juega al golf sin pagar tasas. Esquí gratis para todos», dice en alemán el cartelín que te adjudican). Es a la vez una tarjeta captadora, una forma de fidelizar y una muestra de simpatía y agradecimiento al visitante. Pienso en un viaje, por ejemplo, por la Selva Negra, una región alemana que recuerda mucho a la verde Asturias. Te animan: «Sumérgete y prémiate a ti mismo». Y un día dimos un paseo en un «seeway» de dos ruedas, otro un paseo en barco fluvial, cada mañana un relajante baño termal, bajamos en trineo… cada pueblo te estimula con una atractiva oferta gratis.

Hay poblaciones con aparcamientos periféricos que facilitan la visita a la ciudad sin preocupaciones de tráfico, sin recorridos desorientados, ni pérdidas o despistes respecto a lo programado. Me refiero a los P+R, unos aparcamientos baratos situados en las afueras en los que dejas el vehículo y te regalan tantos billetes de transporte público como personas figuren en el viaje. Así, pernoctas en un hotel cercano a una autopista de acceso, dejas el automóvil en esa cochera y te regalan el recorrido por la ciudad. Lo utilizamos en Amsterdam, en Bélgica y Francia aunque las agencias no lo resaltan en sus programas. En Vitoria, la verde capital vasca, proponen algo muy parecido.

Gran parte de los municipios asturianos han creado su museo local, una muestra de las características distintivas de sus pueblos. ¿Qué mejor gancho para animar al visitante que agasajarle con la gratuidad de alguno de sus atractivos? Un remonte en una estación de esquí, una invitación a una degustación gastronómica, un pase a un espectáculo autóctono, un paseo en barco, a caballo, un tramo de autobús turístico, una hora de relajante spa, una visita al acuario, al zoo, al museo etnográfico local, a una bolera, un desayuno-buffet… Este diario publicó en verano un precioso mapa de la Asturias curiosa. Muestra nuestro arte, las bellezas, la simpatía, la aventura…

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el jueves 3 de octubre de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/10/03/pasaporte-captador/1477790.html

Los eufemismos que nos comemos

Expresiones que aparecen y desaparecen del vocabulario de tiendas de alimentación y restaurantes

Fernando Granda Famoso es el poeta ovetense Fernando Beltrán por su faceta industrial de dar nombre a empresas y servicios. Es fundador del estudio «El Nombre de las Cosas», preside la Fundación Aula de las Metáforas, aunque personalmente desconozco si es el autor o inspirador de alguna o muchas de las palabras que últimamente encontramos en los nuevos colmados, supermercados y establecimientos para gourmets.

Vengo observando desde hace tiempo cómo una expresión clásica de nuestro vocabulario de tiendas de alimentación y restaurantes ha desaparecido casi totalmente de la terminología. La «zanca de pollo» es prácticamente ignorada por la chavalería y gente joven que conocen como muslo «la parte más larga de las patas de las aves», según fija la Real Academia de la Lengua, al tiempo que señala el origen de zanca en el latín con reminiscencias persas para mencionar a la pierna. La palabra zanca siempre me ha parecido expresiva, tajante y hermosa aunque reconozco que los vocablos no son eternos y una expresión con más gracia, con chispa, pueda sustituirlos, desterrarlos, hacerlos desaparecer. Claro que no le veo ninguna de estas características a muslo, más propio de una extremidad humana.
Si menciono en primer lugar la sabrosa pata de ave, ya sea pollo, pavo, pato, oca u otras delicias gastronómicas, es porque me parece el caso más extraño de cambio de denominación. Sobre todo teniendo en cuenta que no muda por un extranjerismo, por un vocablo de otro idioma más hablado o más fácil de pronunciar o recordar, por una palabra integrante de una expresión más universal, de un plato emblemático. Creo que lo hace por un falso cultismo, cercano al horterismo.
Como muslo para nombrar zanca existen otras varias expresiones menos llamativas. Los argumentos sobre ellas serían similares a los expuestos. Por eso quisiera referirme a otras que inundan las estanterías y las cámaras de las tiendas de alimentación, principalmente, además de nuevos restaurantes y chiringuitos callejeros. La mayoría se emplean (¿se inventan?) para nombrar sucedáneos, imitaciones o variedades menos valoradas que un producto original. Un ejemplo llamativo son las diversas formas de presentar lo que conocemos como surimi, esa masa elaborada con carne de pescado y que según la forma en que se presente puede imitar a las angulas (gulas, guinas, anguriñas?), las gambas, cigalas y hasta pequeños bogavantes (bocas de mar, tronquitos, muslitos de mar, varitas, rollitos?), aunque algunos productores han optado por algo más correcto como «palitos con sabor a? cangrejo, langosta?».
También se venden chanquitos, caprichos, delicias y demás, elaborados con el mismo surimi, la pasta inventada por los japoneses hace más de mil años y recientemente trabajada con métodos industriales. Claro que para atraer al comprador, para conquistar a los niños, siempre más reacios a consumir pescado por su sabor o la dificultad para comérselo, para evitar problemas de atraganto o separación de diminutas espinas, para facilitar la masticación de ancianos, los nombres eufemísticos están alcanzando cotas insospechadas. Y un mismo pescado, por ejemplo, según sea presentado con una u otra forma, sin variación de componentes y elaboración culinaria, puede acoger una buena gama de variadas calificativos: medallones, corazones, porciones, supremas, rodetes o cachetes de merluza, de lenguado, de panga, de tilapia? Los calamares fritos o rabas se pueden llamar hoy delicias, anillas o argollas con o a la gabardina -como antes las exquisitas gambas- y los empanados para los peques reciben nombres como surfers, peskitos o san marinos.
El refinamiento nominal no termina ahí y para mencionar cualquier espalda de animal marino se habla de lomo, a la zona magra del pez se le llama solomillo, mientras a alguna otra parte de un pescado que confieso desconocer pero que debe de ser asombrosamente rica y quizá brillante y dorada (¿evocación de la crisis?) ahora la denominan lingote.Publicado el jueves 8 de agosto de 2013 en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/opinion/2013/08/08/eufemismos-comemos/1452991.html

Ofertas hasta en botica

La extensión de las rebajas, antes casi una exclusiva de los negocios de textiles, a nuevos sectores

El año pasado por estas fechas el Gobierno del Partido Popular llevaba a las Cortes la desaparición de las restricciones para las temporadas de rebajas y poco más tarde el comercio quedaba redimido de esas ataduras y con la libertad de establecer rebajas cuando quisiera, sin fechas ni épocas del año acotadas para ellas. Quizá pensaban los políticos populares que acabar con las limitaciones temporales traería una dinamización de los negocios que motivaría al comprador. No parece que haya sido así. Puede que en el fondo esté la profundización de la crisis, pero también parece que la desaparición de las ataduras no les sirva a los comerciantes para nada.

Aunque también hay otra cuestión que estudiar. Porque si las rebajas eran casi una exclusiva de los establecimientos de venta de géneros, de mercancías textiles, principalmente, los grandes almacenes habían extendido la medida a otro tipo de productos del hogar. Lo que originó que otro variopinto tipo de establecimientos también se adhiriera a estas depreciaciones. Pero la situación, en este sentido, era bastante estable. Se rebajaban productos que se iban quedando obsoletos, fuera del atractivo general o, simplemente, eran restos de una moda.
Llegó la crisis que lo inunda todo y lo que antes era un terreno casi acotado parece que se ha salido a campo abierto. Con la economía en precario y agudo deterioro muchos otros sectores de la compraventa han entrado en la dinámica de los descuentos. Así llegaron las ventajas en sectores turísticos, viajes, hostelería y algunas otras parcelas de la concurrencia comercial. Se popularizaron los transportes «low cost», bajaron los precios de los hoteles, se generalizó la estancia gratis de los niños en establecimientos de ocio y recreo, se comprimieron las tarifas en paquetes de vacaciones y se extendió el ofrecimiento de «resort» y cruceros baratos que evitan las estancias en hoteles. No fue suficiente para atraer al ciudadano y hoy vas por la calle y te encuentras la feroz competencia que se anuncia en muchos bares, restaurantes, heladerías, chiringuitos callejeros y locales ocasionales de bebidas. «Lunes y martes, jarra de cerveza a un euro», «Miércoles todas las tapas a cincuenta céntimos», «Festivos, copa y ración por?», «El segundo refresco, gratis». La lucha por atraer al consumidor llega a las rebajas por horas. «De siete a nueve, los cubatas al 70%» o «A partir de las diez una consumición gratis por cada suspenso». Las calles de muchas poblaciones se han convertido en verdaderos trenes de terrazas enlazadas por tableros y pizarras llamativas, belicosas entre sí, con camareros que te abordan a cada paso para que te sientes en sus mesas, te ofrecen pinchos gratis para animarte a consumir en su figón? ley de supervivencia comercial.
Claro que si los carteles llegan a anunciarte «la oportunidad de tu vida», «no volverás a ver nada igual», «si no aprovechas hoy, dile adiós para siempre» o tonterías como «Si no me llevas hoy ¡me voy!» o «Mañana ya no estaré» puedes considerar que el comerciante agudiza su imaginación para atraerte. Llegar al dos por uno de antiguas temporadas de Al Pelayo, Botas o los almacenes de los Pepín Areces o Pepín Fernández hacía tiempo que no se veía. Pero hemos alcanzado a entidades que no imaginaríamos nunca que cruzasen la línea de las ofertas por las características de los productos que comercializan. Y hasta las farmacias anuncian ahora en sus escaparates también rebajas. Cumplen el dicho popular del «hay de todo como en botica».Publicado el 21 de julio de 2013 en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/opinion/2013/07/21/ofertas-botica/1445061.html