Los extraordinarios avances científicos que veremos en las dos próximas décadas
En la información publicada por este periódico sobre el tratamiento para enfermedades neurodegenerativas se decía que el Instituto de Productos Lácteos, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y con sede en Villaviciosa, trabaja en el desarrollo de un suplemento nutricional que retrasará el deterioro cognoscitivo que se produce al envejecer. Y, según el profesor de la universidad californiana, se conseguirá que «las células vivan indefinidamente».
En 1951, al investigar el fallecimiento de una paciente se descubrió que las células cancerígenas seguían viviendo. No envejecen, siguen creciendo y reproduciéndose mientras tengan materia para desarrollarse. Tras más de medio siglo de estudios y progresos de la ciencia los investigadores más avanzados señalan que se está cerca de concluir que la inmortalidad es posible y el cáncer es la prueba. «Al cáncer hay que matarlo porque él sólo no se muere, las células cancerígenas no envejecen», señala Cordeiro (Caracas, 1962). Y si estas afirmaciones nos parecen exageradas, poco científicas, de un lunático, debemos fijarnos en lo que dice Juan Ignacio Cirac (Manresa, 1965), físico español Premio «Príncipe de Asturias» de Investigación Científica y Técnica 2006, Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento dos años más tarde, Medalla Franklin en Física en 2010 y director de la División Teórica del Instituto Max-Planck de Óptica Cuántica en Garching, Alemania. Cirac señala que «estamos atravesando una frontera nunca antes atravesada, estamos entrando en un mundo microscópico y allí ocurren fenómenos extraordinarios que estamos intentando entender, dominar y utilizar para construir ordenadores cuánticos, una puerta a las nuevas leyes. Estamos emocionados, como el que llega a un lugar nuevo y se encuentra cosas que nunca ha visto».
Según este investigador, en los últimos quince años se ha tenido acceso a un mundo nuevo, donde las leyes son distintas a las hasta ahora conocidas; es un mundo microscópico en el que vemos cosas muy extraordinarias, leyes que describen el comportamiento de la física cuántica, muy distinta a la que estamos acostumbrados. El físico manresano señala que ya existen prototipos de ordenadores cuánticos y cuando se logren fabricar unos más grandes y capaces, con uno solo tendríamos el equivalente a millones y millones de los ordenadores de hoy. «Tantos como partículas hay en el Universo», algo inimaginable lo que se podría llegar a calcular…
Es decir, tendríamos más cerebro fuera que dentro del cuerpo, desaparecerán los bancos, la comunicación tal como la entendemos ahora, habrá ordenadores para resolver problemas concretos, será implantado el IoT -internet de las cosas, con el que controlaremos aparatos, los servicios, el tráfico, el tiempo, etc.-; un internet cuántico, nuevos beneficios y nuevos desafíos, cambiarán totalmente la alimentación, el sistema de trabajo, la industria… la vida. Cirac dice que «habrá dos o tres cambios muy importantes? pero no sé cuáles son? están todavía por descubrir». Otro «Príncipe de Asturias» de Investigación Científica y Técnica, el paleontólogo Juan Luis Arsuaga, que estudia la humanidad desde los tiempos ancestrales, avanza que dentro de 50 años todos viviremos en grandes ciudades de diez millones de habitantes -siete de cada diez asturianos ya viven en zonas urbanas, informaba LA NUEVA ESPAÑA recogiendo el último recuento de población de la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales- pero, predice Arsuaga, «seguiremos amando, disfrutando de las cosas…».
Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 4 de mayo de 2016
http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/05/04/futuro/1921382.html