Los 30 años del FAPAS

La gran labor de una ONG pionera

El oso es hoy un emblema más representativo de Asturias que de Madrid, que lo lleva en su escudo junto con el madroño. El oso hace 30 años casi había desaparecido de los montes asturianos y hoy es un atractivo turístico del Principado. No intento presumir, por ser socio antiguo, pero pienso que esta realidad actual es en gran parte debida a la acción de un grupo de amigos, amantes de la Naturaleza, que iniciaron entonces su labor intentando que los escasos buitres que volaban por el cielo astures no se extinguieran.

Eran los comienzos de los años ochenta del pasado siglo cuando unos chavales, que se proclamaban “acción inmediata”, se dedicaron a recoger animales muertos para trasladarlos a zonas donde sobrevivían las aves carroñeras para alimentarlas y no desaparecieran. Algunos meses después inscribieron su unión en el Registro Nacional de Asociaciones del Ministerio del Interior. La llamaron Fondo [Asturiano] para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS). Hoy es una entidad de ámbito nacional.

La búsqueda y transporte de la carroña para alimentar a los buitres requería un dinero del que no disponían y pidieron ayuda a través de las revistas “Querqus” y “Natura”, que fundaran Benigno Varillas y Teresa Vicceto, a quien quisiera colaborar en dicha labor. En pocos días dos millares de personas contestaron con sus aportaciones. Llegaron de todo el país lo que propició la fundación del FAPAS. Ahora se cumplen 30 años de aquel curioso inicio.

Hoy el FAPAS, que preside uno de aquellos entusiastas muchachos fundadores, Roberto Hartasánchez, es una referencia europea. Su importancia reside en que sus métodos y procedimientos son seguidos por otras oenegés del continente. No se dedica simplemente al conservacionismo sino que investiga y aporta prácticas para el amejoramiento del medio ambiente y contra el deterioro de la naturaleza. Sus estudios sobre el terreno han logrado solucionar situaciones conflictivas y corregido políticas medioambientales equivocadas. Ha demostrado, por ejemplo, que el oso pardo puede mantener una convivencia no agresiva con el hombre, que esa convivencia puede ser beneficiosa para ambos ya que aumenta la resistencia original al quebranto de la cadena trófica y del ecosistema. Y es que el fondo no se conforma con el reciclaje sino que promueve la regeneración más natural posible. Hoy asesora a distintos organismos públicos y privados y realiza una ecología muy práctica.

Su función ecológica no fue la primera que llegó a nuestro país pues ya había grupos del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés), de Greenpeace u organizaciones españolas como el Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat (GREFA), el Colectivo Cantueso o el Colectivo Ornitológico Cigüeña Negra. Pero la implantación del FAPAS fue un aldabonazo que inició la senda que ha llevado al Principado a ser una de las regiones europeas más naturales y que mejor conserva el medio natural. Porque el colectivo no dedica sus esfuerzos solamente a la vida del oso, sino que estudia, trabaja y promueve iniciativas para la conservación del urogallo, el águila pescadora, el lobo, el buitre, la abeja, numerosos árboles y frutos que conforman una cadena vital para el desarrollo de un –aunque parezca tópico- atractivo y emblemático paraíso natural.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el sábado 25 de enero de 2014

http://www.lne.es/opinion/2014/01/25/30-anos-fapas/1532986.html

 

Música espontánea

Una invitación a los saltos musicales en los lugares públicos

Un camarero de un conocido bar de Pamplona o un frutero de un mercado de Valencia son dos de los intérpretes espontáneos que intervienen en los vídeos -ya antiguos- que recorrieron hace algunas semanas las redes sociales participando en conciertos imprevistos por todo el mundo. Ignoro si la invasión de imágenes de YouTube que aparecieron en muchos correos nos llegó con motivo de la celebración de Santa Cecilia, patrona de los músicos. Si era una especie de regalo prenavideño de los amigos de la ópera o la intención de alguien que quería extender estos conciertos por bares, plazas, mercados o lugares de concentración de la gente. Sea lo que sea me pareció una buena idea.

Contaba hace días Higinio del Río en las páginas de Oriente de LA NUEVA ESPAÑA cómo el concierto interpretado por el felguerino Héctor Braga en una residencia de ancianos de Llanes hizo olvidar por un momento el apetito de los residentes mientras el músico dilataba su repertorio. Era una novedad que ilusionó a los internos hasta el punto de no atender a los aromas que llegaban del comedor. En las imágenes del bar pamplonés o en las del mercado valenciano se ven sinceras sorpresas de los parroquianos. Muestran sus sonrisas y alegres recibimientos del agradable regalo en medio de las rutinas de la merienda o la compra diaria. Y lo mismo ocurre en los vídeos de continuación que ofrece la californiana web fundada en 2005 por Chad Hurley, Steve Chen y Jawed Karim al terminar cada pequeña filmación.

Ya en los años finales de la pasada década se pusieron de moda los saltos de artistas de diferentes disciplinas en concurridos lugares de muchas ciudades del mundo. Los llamados «flashmod» los representaban bailarines, actores, músicos o gimnastas. Aprovechaban un parque, un pasaje entre calles, un centro comercial o cualquier espacio de paseo o esparcimiento humano para su actuación. Últimamente estos saltos son practicados por cantantes o músicos. Entonan una canción entre los clientes de un bar o sacan sus instrumentos musicales en medio de una glorieta y alegran la estancia o el paseo del personal. Interpretan creaciones de Verdi, de Mozart, de Beethoven en alguno de sus aniversarios. O rinden homenaje a un compositor local. Cantan arias, romanzas, baladas, tonada, corean composiciones de ópera, zarzuela, populares?

Los más abundantes entre los vídeos de YouTube son lanzados por asociaciones de amigos de la ópera, de la zarzuela, de algún tipo de música popular. Pero, quizá por el éxito de estos conciertos improvisados, la publicidad ha encontrado un filón. Algunas de las apariciones son más artificiosas y menos naturales y espontáneas de lo que parecen y se celebran ante un preciso establecimiento que sufraga la función aunque ésta simula surgir «en la calle». Da lo mismo si el espectáculo tiene quien lo pague a no ser que sea pura propaganda invasiva. Lo importante es que entretenga, que divierta, que acompañe más o menos inesperadamente al personal mientras realiza su labor cotidiana, mientras disfruta de un rato de expansión, de relajo o desahogo.

No poseo una cultura musical por lo que no opinaré sobre qué música es la ideal para este tipo de manifestaciones. Lo que observé en los vídeomensajes que me llegaron es que la gente participa, ya sea en recitales cultos o populares. Creo que en nuestro país son pocos los que toman parte en los primeros, de música clásica. Por ello animo a los amigos de la ópera, que en Oviedo y Asturias abundan, a promover conciertos espontáneos.

Publicado el jueves 9 de enerao de 2014 en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/opinion/2014/01/09/musica-espontanea/1524851.html

Una herida en la libertad

Pretende el Gobierno de Rajoy acabar con las manifestaciones y protestas

Las manifestaciones se celebraban el 30 de abril, porque el Primero de Mayo las leyes franquistas prohibían cualquier mínima concentración. Y salíamos a la calle la víspera para mostrar nuestro rechazo a la represión y nuestra situación atlética, puesto que era una de las jornadas que más corríamos delante de los grises. En los campus y los aledaños de las fábricas los «saltos» eran también frecuentes. Han pasado unos cuarenta años y el Gobierno del Partido Popular parece añorar aquellas jornadas de la dictadura. El borrador de la ley de Seguridad Ciudadana que acaba de aprobar el Consejo de Ministros así lo anuncia.

No importan la moderación habida en la Transición, tomada como modelo en medio mundo, la moderación de una Constitución que permite que los españoles disfrutemos del periodo más largo de tranquilidad política en nuestra historia, la moderación que demostramos mientras nos aplican recortes, ajustes, copagos, degradación de servicios públicos universales y ejemplares en sanidad, educación, dependencia, derechos sociales… Les parece poco, y ante tanta moderación se atreven a moderarnos la libertad. Es decir, a recortarnos, a ajustarnos, a degradarnos los derechos democráticos que tanto nos ha costado conseguir. Las leyes promovidas por los ministros Wert, Ruiz-Gallardón, las dejaciones y recortes al bienestar promovidos por las ministras Mato y Báñez se van a quedar cortas, en mantillas, con la ley que presenta el ministro Fernández.

El titular de Interior no sólo quiere dejar en manos de la Policía y la Guardia Civil, sin intervención de los jueces, la decisión de limitar nuestros derechos y libertades, sino que intenta mutilarnos hasta los sentimientos. La inconstitucional «ley Corcuera», la de la patada en la puerta, parece angelical al lado de lo que pretenden Mariano Rajoy y su ministro del Interior. Hasta la repetida frase de Fraga («La calle es mía») suena ingenua. Los ejemplos son claros. Lo primero para Fernández es desterrar las mareas, la blanca en defensa de la sanidad pública, la verde (educación), la morada (derechos de la mujer), la naranja (servicios sociales), la multicolor (homosexuales), en fin, todo tipo de manifestaciones y protestas, pues las multas previstas alcanzarían los 600.000 euros al mínimo incidente no considerado pacífico por las fuerzas del orden. Los escraches, difundir imágenes de policías de servicio, rodear las sedes parlamentarias o los tribunales nacionales o autonómicos serán considerados faltas muy graves penalizadas con más de medio millón de euros. Las graves, como ir encapuchado o insultar a un policía en una protesta, pueden alcanzar los 30.000 euros.

Además, al no actuar un tribunal y pasar la acción a la vía administrativa, ejecutiva y rápida, el Estado no tiene que exponer la culpabilidad del sancionado, sino éste demostrar su inocencia. Esto es consecuencia de la despenalización como delito y pasar a falta muchas acciones en las que hoy actúa el juez. Por tanto, si se aprueba la ley tal como se presentó, no se niegue usted a identificarse ante un agente, ni interrumpa a un candidato electoral, no «ofenda» a su comunidad ni a España, no escriba cosas que inciten a alterar la seguridad, porque le puede caer un multazo de 30.000 euros. Faltas estas, indefinidas intencionadamente, mezcladas con otras no relacionadas con la seguridad (putas, botellón…) para disimular sus restricciones democráticas. Volveríamos a los tiempos de «El Chafardero Indomable» del repórter Tribulete, a la mordaza informativa.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el lunes 9 de diciembre de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/12/09/herida-libertad/1512019.html

La profesionalización del tertuliano

Sobre los comentaristas que hacen de la opinión su medio de vida

Esta puede ser la historia de una figura ya popular de nuestro entorno. Un personaje que nos encontramos a diario y cuya evolución, al profesionalizarse en exceso, creo que se deteriora.

Una vez a la semana se le oía en la tertulia de la noche. Daba su opinión sobre temas específicos y su sentimiento sobre los acontecimientos del día. Había empezado con timidez pero se iba afianzando. Sus comentarios, escuetos al principio, se extendían paulatinamente. Comenzaron con cierta ambigüedad y con el tiempo se fueron concretando. De todas formas, no destacaba por una gran discrepancia con otros participantes.

Pasó un tiempo y lo llamaron para acudir a la tertulia de otro programa. Gustaban sus comentarios. Hablaba bien, correctamente, cuando le correspondía. Escuchaba los argumentos de los demás sin interrumpirles. Los moderadores apreciaban su talante, experiencia y especialidad profesional.

Se asentó de forma que le reclamaron de otros medios. Al principio se resistió, aducía que le faltaba tiempo para realizar su labor diaria, para trabajar en su medio. Luego fue aceptando esporádicas intervenciones en otros coloquios audiovisuales. Al cabo de unas temporadas ya era un asiduo de numerosos programas. Por la mañana, por la tarde, por la noche. Apenas tenía tiempo de pasar por la redacción. Iba casi exclusivamente para que sus compañeros le contasen novedades al tiempo que les arrancaba algunas opiniones a ciertos especialistas.

Comenzó entonces a fallar en sus asistencias a las comisiones del Congreso. Como se generalizasen las conferencias de prensa sin preguntas ya no iba a casi ninguna. Con recibir el comunicado del mudo compareciente por correo electrónico o alguna de las nuevas modalidades de internet le era suficiente.

Comía en la cafetería del medio donde intervenía o en el que hablaría un rato más tarde. Un sándwich o una ración, que no había tiempo para más. A veces se zampaba un emparedado semiseco en el taxi que le trasladaba de un medio a otro. Estos viajes los empleaba también para preguntar por alguien de la redacción, para una corta conversación con la familia, para apuntar en la agenda alguna cosa que le acababan de comentar.

A su cónyuge, a sus hijos, a sus amigos los veía los fines de semana que no tenía turno el sábado o el domingo en redacción. Lentamente fue dejando de ser especialista, pasó a comentarista todoterreno. Las tertulias le absorbían toda su jornada. El tiempo no daba para más y decidió hablar con el director para establecer una nueva relación contractual. Se constituiría como autónomo, sería su propio patrón, y publicaría colaboraciones especiales como «adjunto a?», «corresponsal en?» u otra fórmula similar.

Poco a poco desaparecería el medio que se mostraba bajo su nombre al intervenir en las tertulias e iría tomando cuerpo otro título: Analista. Político o económico o deportivo? Montaría su despacho, su gabinete, su estudio de comunicación. Las opiniones se tornaron ya más personales, las teorías eran cada vez más acordes al medio en que las exponía, los argumentos se moderaban para alcanzar a más sensibilidades, para ser más trasversales. Y terminaría por ser menos experto, más personalista, menos autoridad en la materia, más ambiguo, menos creíble, menos documentado, más fantasma. Una opinión particular. Un tertuliano profesional.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA  el martes 3 de diciembre de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/12/03/profesionalizacion-tertuliano/1509153.html

«Erasmus», algo más que unas becas

Representan una relación internacional y mucho más que una educación complementaria
 La polémica desatada por la retirada de muchas de las becas «Erasmus», la paulatina disminución de su cuantía y la desaparición de bastantes subvenciones que las reforzaban no solamente representa un problema para gran parte de los estudiantes. Es también un inconveniente añadido para las relaciones, tanto para estos alumnos como para sus familias, sus amigos y hasta los amigos de sus amigos. Y el Ministerio y sus responsables no hacen más que enrarecer la situación. Parecerá un juego de palabras o un trabalenguas pero es una realidad que facilita el intercambio de amistades, el conocimiento de distintas culturas, la comprensión de otras sensibilidades, la eliminación de tabúes.

Si la pretensión del ministro José Ignacio Wert, de suprimir ayudas y que éstas sean sólo para quienes tuvieran una beca general el curso anterior, se cumple para los años venideros el mal no se quedará en eso. Porque lo más probable es que quienes tenían una beca no accederán a una estancia en el extranjero por motivos económicos ya que el dinero que reciben quienes las disfrutan ahora dista mucho de cubrir lo necesario para vivir fuera de casa. Sobre todo si la universidad adjudicada es de un país con alto nivel de vida o de una ciudad en la que se necesiten grandes gastos en transporte, en alquileres, en sustento. El mismo departamento que dirige Wert reconoce que en los últimos cursos se produjeron «bastantes renuncias» a un curso en el extranjero con estas becas «por no contar con medios económicos suficientes». Hay que tener en cuenta que la máxima cuantía que concede el Gobierno es de 180 euros y la aportación de la Comisión Europea es de 115. Para muchos estudiantes esa es toda la dotación ya que la subvención de varias comunidades autónomas ha desaparecido al igual que las que aportaban cajas de ahorro u otros organismos e instituciones.

Pero el salir unos meses a estudiar a una facultad foránea representa mucho más que una educación complementaria y diversa a la que se imparte aquí. Creo que casi tanto como la Marca España. La experiencia señala que un buen número de europeos de diferentes países visitan nuestro país por su relación con estudiantes asturianos, andaluces, catalanes, castellanos, vascos que realizaron algún «erasmus» y cuyo trato ha provocado una amistad, una correspondencia de familiaridad más allá de la camaradería estudiantil. Además se pueden cursar materias no existentes en nuestras universidades. Sobre todo en asignaturas de gestión con nuevas tecnologías y técnicas poco desarrolladas aquí. Y como manifestaba hace unos días a LA NUEVA ESPAÑA el filólogo Michael Metzeltin, profesor de la Universidad de Viena, «pensar y escribir de otra manera, ver las cosas de otra forma es bueno y por eso está bien conocer lenguas diferentes». Por ello la UE quiere potenciar, diga lo que diga el ministro, las «Erasmus».

Y es que, además, los «erasmus» que llegan aquí muestran a los suyos unas visiones de España fuera de la folclórica de la paella y el flamenco. Cuentan cómo es Oviedo, Salamanca, Granada? además de Sevilla, Madrid o Salou, por nombrar algunas de las posibilidades de descubrir cómo somos. Aunque también contarán, desde ahora, las «aventuras» del sin par Wert, que obliga al portavoz de educación de la Comisión Europea a decir, «diplomáticamente», que el ministro español cuenta las cosas al revés (él no disfrutó de una «Erasmus», ¿traducirá mal?) y sus declaraciones son «basura». Todo indica que Wert, claro, recorta aún más, e intenta dar menos dinero a menos becados «Erasmus».

Artículo publicado en LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 20 de noviembre de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/11/20/erasmus-que-unas-becas/1502326.html

 

Las generaciones Azorín

Medio siglo de una residencia referencia en el periodismo español

Fueron unas cuarenta promociones, alrededor de 250 profesionales jalonan su trayectoria. Los hubo y hay repartidos por casi todos los medios. Formé parte del grupo que se incorporó en el otoño de 1967. Escribo estas líneas porque se cumple medio siglo de la fundación de una residencia, Azorín, que inició su trayectoria como piso de estudiantes y a través de los años ha llegado a prácticamente todas las redacciones de los medios informativos españoles. En Azorín residieron unos estudiantes que formaron su personalidad periodística de una manera libre, en una convivencia democrática y responsable, con muchachos que llegaban de todas partes de España.

La fundaron tres amigos que habían llegado a Madrid desde distintos puntos del país a estudiar Periodismo. Uno era un cura de las Misiones Pontificias, Manuel de Unciti, largos años su director, que era sospechoso para unos por su sacerdocio y para otros por ser vasco. Los incordiaron tanto las fuerzas del «orden» franquista que optaron por mudarse a otro barrio y alquilar un desvencijado chalé que resultó ser de un antiguo benefactor de Franco durante la Guerra Civil. Quizás esto paró las inconvenientes visitas policiales, aunque creó falsas leyendas urbanas. A partir de entonces la residencia fue un foco de cultura democrática.

Por la residencia Azorín pasaron un buen número de profesionales que alcanzaron altos puestos en el periodismo, también señalados artistas que simultaneaban estudios, pues era obligado cursar la carrera informativa. Por enumerar solamente algunos nombraré a Joaquín Marín -«La Opinión de Málaga» (EPI), Sur, RTVA-, Homero Valencia (RTVE), Paco Giménez Alemán -«ABC», Telemadrid-, Juan Luis Manfredi -RTVA-, el moscón Manuel Antonio Rico -diversos informativos radiofónicos- o al maliayés Bernardo Díaz Nosti, durante mucho tiempo decano de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Málaga. Cineastas como Javier Aguirresarobe -seis «Goya» como director de fotografía-, Imanol Uribe -«La muerte de Mikel» o la reciente «Miel de naranjas»- o el morciniego José Antonio Quirós -«Pídele cuentas al Rey»-. Sin olvidar al escultor José Ramón Anda y a otros muchos que ocuparon distintos cargos públicos y profesionales.

En sus cuarenta años de existencia en Azorín hubo cenas, conferencias, coloquios, tertulias de todo tipo, con invitados académicos, escritores, políticos, artistas, técnicos, teólogos y, sobre todo, renombrados periodistas. Se discutieron y estudiaron muy diversos temas, siempre en versión educativa y para formación de los estudiantes. Aunque también abundaron los temas informativos, que en algunos casos no vieron la luz en los medios amordazados por la censura durante gran parte de sus años de funcionamiento. Recuerdo un desliz de Manuel Fraga, siendo ministro de Información, cuando nos «informó» de la próxima cesión a Marruecos del territorio de Sidi Ifni.

Se van agotando las trayectorias profesionales de muchos de los antiguos residentes, se va jubilando la mayoría de aquellos estudiantes que conformaron numerosas promociones en la Escuela Oficial de Periodismo o en la actual Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Pero todavía siguen decenas de periodistas que convivieron en el desaparecido chalé de la calle Rosa Jardón en las redacciones de muchos medios de la diversa geografía española, en las tertulias de radios y televisiones, en gabinetes de prensa… Eran y siguen siendo un referente profesional. Son las generaciones Azorín.

 

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el jueves 7 de noviembre de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/11/07/generaciones-azorin/1495610.html

 

Sigue sin implantarse el etilómetro

Sobre el dispositivo que iba a impedir que conductores ebrios reincidentes pudieran arrancar su coche
Cinco años han pasado desde el anuncio de su implantación. Mucho tiempo si miramos hacia las nuevas tecnologías. Pero seguimos casi igual que hace esos cinco años. Y es que hace un lustro la Fiscalía General del Estado, la Dirección General de Tráfico y la Fundación Instituto Tecnológico para la Seguridad del Automóvil anunciaban el establecimiento de un dispositivo que impediría que conductores sancionados reincidentes por sobrepasar la tasa de alcohol en sangre reglamentada pudieran arrancar su coche. El aparato es un alcoholímetro o etilómetro, conocido también como alcolock, sirve para medir el porcentaje de alcohol en la sangre, y se ha anunciado su obligatoriedad en países como Francia y Bélgica aunque han aplazado su implantación por motivos técnicos y problemas de suministro.

El primer viernes de octubre el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, informó tras la reunión del Ejecutivo, que el Consejo de Ministros había aprobado el proyecto de ley de reforma de la Ley de Tráfico y Seguridad Vial. Es posible que en su tramitación en el Congreso la norma acoja alguna propuesta de seguridad más que las incluidas en el proyecto porque si no será pronto acusada de puramente recaudatoria. Contiene la novedad de autorizar el poder alcanzar velocidades de 130 kilómetros a la hora en determinados tramos de autovía o autopista que muchos conductores esperan desde hace tiempo, aunque podría limitar la establecida en carreteras secundarias. Pero la futura ley impondrá sanciones más fuertes, incrementará las prohibiciones para una mayor seguridad vial pero no aporta, de momento, remedios para ella. Y si no lo introducen los diputados y senadores, seguirá sin implantar el etilómetro.

Este etilómetro, alcoholímetro o alcolock es similar a los utilizados por los agentes de tráfico para comprobar el grado de alcoholemia de un conductor. Tiene el tamaño de un teléfono móvil y su precio actual oscila en torno a los 30 euros. Equipar un automóvil con el dispositivo prácticamente no incrementaría su precio final. El artilugio posee una boquilla por la que el conductor deberá soplar. En una pequeña pantalla se refleja si el conductor ha ingerido alguna bebida alcohólica o no y si puede conducir o no. Si el resultado supera el grado de alcohol permitido para poder conducir el coche no arrancará ya que el etilómetro está conectado al motor de arranque y lo bloqueará.

La intención de los organismos promotores de su implantación es velar por la seguridad del ciudadano en general, no solamente del conductor sino de sus posibles acompañantes y también de los que queden expuestos a una conducción temeraria y peligrosa, los que «pasaban por allí». Mientras los fabricantes de automóviles van introduciendo día a día mecanismos que faciliten el manejo del vehículo, alguno de puro lujo y otros cuya utilización durante la marcha es imprudente, la colocación de un etilómetro se resiste. Al tiempo las estadísticas que maneja el Ministerio señalan que en 2012 el 47,3% de los fallecimientos en accidentes en las carreteras españolas fueron provocados por la ingesta excesiva de alcohol o de psicofármacos de los conductores causantes de los mismos.

Propongo, pues, el intercambio de los detectores e inhibidores de radares, cuya utilización la nueva ley proyecta prohibir, por la obligación de incorporar los etilómetros.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA  el sábado 2 de noviembre de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/11/02/sigue-implantarse-etilometro/1493075.html

Pasaporte captador

Iniciativas para impulsar el turismo

(«He visto en Asturias muchos ejemplos de creatividad, los asturianos tienen un carácter resistente a la derrota y están reinventándose»; «Sumérgete y prémiate a ti mismo. Entrada gratis a todos los Spas y piscinas. ¡Siempre con comodidad! Bicicletas electrónicas, cruceros por el lago y coches eléctricos gratis. ¡Aventura! Parque de atracciones, golf loco y montañas rusas. Todo gratis».)

La primera es una frase declarada a LA NUEVA ESPAÑA por Fernando Suárez de Góngora, director de la aerolínea Emirates para España y Portugal. El ejecutivo español de la empresa de Dubái es un buen conocedor de los secretos del éxito turístico del país arábigo y ve muchas posibilidades futuras en la industria asturiana del turismo. Las otras frases informan de los regalos que recibes cuando llegas a un hotel de Baden-Württemberg.

Hablemos de impulsos al turismo. Puede que falte mucho para que el vaticinio del primero se cumpla, que las previsiones se puedan realizar a corto plazo ya que las ofertas asturianas en la materia parecen de espera al visitante, faltas de iniciativas que le capten y retengan. Pequeños recorridos por la diversa Europa pueden ayudar a remedar esa carencia y a inspirar innovadoras propuestas a los hosteleros y promotores asturianos. Veamos.

Al recibir la llave cuando llegas al hotel te entregan una invitación para que conozcas el entorno que has elegido para pasar tus vacaciones. Un pasaporte con el que te agasajan e informan de las bellezas, curiosidades o zonas interesantes del lugar, que contiene bonos para que practiques alguna actividad de forma gratuita («Arte y cultura. ¡Paraíso verde! Juega al golf sin pagar tasas. Esquí gratis para todos», dice en alemán el cartelín que te adjudican). Es a la vez una tarjeta captadora, una forma de fidelizar y una muestra de simpatía y agradecimiento al visitante. Pienso en un viaje, por ejemplo, por la Selva Negra, una región alemana que recuerda mucho a la verde Asturias. Te animan: «Sumérgete y prémiate a ti mismo». Y un día dimos un paseo en un «seeway» de dos ruedas, otro un paseo en barco fluvial, cada mañana un relajante baño termal, bajamos en trineo… cada pueblo te estimula con una atractiva oferta gratis.

Hay poblaciones con aparcamientos periféricos que facilitan la visita a la ciudad sin preocupaciones de tráfico, sin recorridos desorientados, ni pérdidas o despistes respecto a lo programado. Me refiero a los P+R, unos aparcamientos baratos situados en las afueras en los que dejas el vehículo y te regalan tantos billetes de transporte público como personas figuren en el viaje. Así, pernoctas en un hotel cercano a una autopista de acceso, dejas el automóvil en esa cochera y te regalan el recorrido por la ciudad. Lo utilizamos en Amsterdam, en Bélgica y Francia aunque las agencias no lo resaltan en sus programas. En Vitoria, la verde capital vasca, proponen algo muy parecido.

Gran parte de los municipios asturianos han creado su museo local, una muestra de las características distintivas de sus pueblos. ¿Qué mejor gancho para animar al visitante que agasajarle con la gratuidad de alguno de sus atractivos? Un remonte en una estación de esquí, una invitación a una degustación gastronómica, un pase a un espectáculo autóctono, un paseo en barco, a caballo, un tramo de autobús turístico, una hora de relajante spa, una visita al acuario, al zoo, al museo etnográfico local, a una bolera, un desayuno-buffet… Este diario publicó en verano un precioso mapa de la Asturias curiosa. Muestra nuestro arte, las bellezas, la simpatía, la aventura…

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el jueves 3 de octubre de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/10/03/pasaporte-captador/1477790.html

A Ina González no le da vergüenza

El presidente de la Comunidad de Madrid ni se baja del burro ni le da vergüenza ser el muñeco de Adelson, el promotor (o sólo prometedor) de Eurovegas. Ni parece que sabe de números, que diría el castizo. Habla de la creación de más de 200.000 puestos de trabajo. Ni puestos de trabajo precarios, esos de contrato por días. El caso es que Ina González ha preparado una serie de retrocesos legislativos que ni Franco se atrevería a prometer con el fin de que el eurodisparate se llegue a construir. Y lo peor es que juega con la ignorancia del personal que solamente lee los titulares de los periódicos o «escucha» la presentación de los noticieros de radio o televisión mientras sorbe la sopa o se come un huevo con patatas fritas (algunos no pueden ir más lejos). El argumento que resaltan es el de la permisividad de fumar en el recinto de diversión. Pero ese es la pantalla que oculta todos los demás derechos que quieren derogar y que son un verdadero insulto para el más despreocupado de los ciudadanos. Tanto Esperanza Aguirre antes como González ahora quieren suspender derechos como el pago de impuestos, la implantación de sindicatos entre los currantes del eurodislate, quieren que los madrileños le construyamos un pequeño aeropuerto para jet privados para los capitostes que gobiernen Eurovegas o los ricachones que le vienen a dejar su dinero a sus salas de juego. En fin, la reacción es tal que toda la acción ganada en democracia se pretende derribar para que el evasor de impuestos y encausado blanqueador de dinero negro estadounidense (de nacionalidad) se forre a cuenta de nuestros esfuerzos democráticos, de nuestros derechos, de nuestros sudores por mantener una vida digna que respete la libertad de todos. Es el colmo del descaro antidemocrático. Pero a Ina González, que siempre vivió a la sombra de Aguirre en las urnas y en los negocios, no le da vergüenza pedirlo, decirlo ante el parlamento de la comunidad ni proclamarlo ante los medios de comunicación. Al fin y al cabo la democracia le ha servido para trepar. A los demás «que nos den por viento», que diría una conocida fotógrafa.

De Mona Lisa a San Antolín

Florencia y Llanes, dos formas de tratar
el tesoro cultural

Los despropósitos pueden ser extremos. Unos por defecto y otros por exceso, pero despropósitos de todas formas. Contemplo estos días en los medios de comunicación la coincidencia de dos disparates que tropezamos en el mundo de la cultura. Mientras aquí cerca luchamos por la restauración de una joya del románico en Italia no encuentran otra forma de gastar dinero que buscando los huesos de una posible modelo que posó hace cinco centurias para Leonardo da Vinci.
Parecerá un sacrilegio (elijo esta palabra porque ambos casos tienen relación con antiguos recintos sagrados) pero comparo los casos porque si en Florencia dilapidan el erario público por encontrar algo que parece superfluo en sentido artístico en Llanes ninguna de las arcas públicas se interesa por un monumento en peligro de desaparecer. Quizá sean dos formas de tratar el tesoro cultural. La búsqueda ahora de la modelo italiana no aporta nada a la gran pintura universal. La restauración del monasterio de San Antolín de Bedón es un bien cultural y aportaría mucho a la riqueza arquitectónica, cultural y turística de una comarca que vive en gran parte de su atractivo ancestral.
La recuperación de un edificio como el construido junto a la desembocadura del río Bedón hace más de ocho siglos, presuntamente para monasterio de la orden benedictina, declarado Monumento Nacional un año emblemático para la historia de España (Boletín Oficial del Estado de 4 de junio de 1931) y hace unos lustros destacado como bien de interés cultural, parece una acción esencial si tenemos en cuenta su estado actual, abandonado, asaltado por vagabundos, descuideros y gamberros, con pernoctaciones furtivas, encendido de hogueras y amontonamiento de malezas.
Una ruina, seudorrestaurada hace unos años que disimuló el deterioro del edificio románico, es lo que queda de un antiguo monasterio del siglo XII, posiblemente construido sobre otro primitivo una o dos centurias antes y que Jovellanos sitúa «por era 1.070». Ni la Administración estatal, ni la autonómica ni la local hacen nada por su restauración. O lo que es más grave, rechazan realizar la obra con disculpas burocráticas, crematísticas y desinterés cultural. Todo son palabras huecas, inconcretas y sin respaldo económico que se desentienden del clamor popular por su rehabilitación.
Contemporáneamente a esta indolencia asturiana en la localidad toscana, que fue capital de la Italia de la unificación en el siglo XIX y cuatro centurias antes cuna del Renacimiento, se interesan por el origen de una sonrisa universal. Silvano Vinceti, presidente de una asociación cultural privada, busca los restos de Lisa Gherardini, esposa del rico comerciante Francesco del Giocondo, que se supone posó para Leonardo da Vinci. El dispositivo investigador ha exhumado en una iglesia florentina los restos óseos de descendientes directos de la familia del Giocondo. Intenta confrontar datos genéticos para confirmar la personalidad de la modelo que sonríe en la pintura conocida como «Mona Lisa» o «La Gioconda». Resolverá así el misterio «que atormenta a los estudiosos desde hace lustros», dice Vinceti. «Se me escapa por completo la utilidad de todo esto», sentencia Claudio Strinati, un reconocido historiador del arte. Como se observa, dos simultáneos disparates artísticos.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el 14 de agosto de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/08/14/mona-lisa-san-antolin/1455548.html