Posidonia para El Bau (recopilado 2019)

La necesidad de cuidar el pequeño estuario del río Calabres, una ría natural que transcurre entre entre los pueblos de Barro y Niembro (Recopilación Septiembre)
Posidonia para El Bau

Intento siempre defender uno de los paisajes más bellos que tenemos en Asturias. Perdónenme si resulto pesado y reiterativo con un mismo tema. Es que observo su deterioro y pienso que es necesario pararlo, buscar remedio, conservarlo aún en su estado actual. Me refiero a la ensenada de El Bau, el pequeño estuario que forma el río Calabres al desembocar entre Barro y Niembro, la ría formada por los cuatro meandros con los que alcanza el mar antes de abrirse en la playa de la Entrada. Es la joya fotográfica que todo turista se lleva al pasar por el Picu el Escobiu y ver el reflejo en sus aguas de la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores de Barro. El Instituto Geográfico Nacional lo denomina «Ría de Barro».

Este paraje llanisco tiene una singularidad que lo hace casi único. Un río nacido en la sierra del Cuera se esconde bajo el monte de La Llera, en la zona de La Corredoria, entre Posada y Quintana. Su cauce subterráneo discurre centenares de metros y vuelve a la superficie por la semidestruida cueva de Jonfría, en la vertiente norte de La Llera, ya en la parroquia de Barro. En su camino al mar hubo tres molinos de los que solo sigue en pie el tercero aunque sin actividad molar. Unos metros adelante, tras pasar bajo el puente de El Arite, forma con sus meandros un estuario con una vega a su derecha que se inunda con aguas de la pleamar del Cantábrico.

Tanto a izquierda como a derecha de su cauce han crecido distintos árboles y plantas herbáceas como el junco, la espadaña y el cada vez más apreciado bambú (la nueva arquitectura lo investiga como resistente material de construcción). En su suelo se forma un fango que alberga diversos animales acuáticos, gusanas y cangrejos (cámbaros, los llamamos en Llanes). Con las aguas que llegan del mar entran bandadas de lubinetas, mubles y hasta rodaballos. En ellas pescan la gaviota, el martín pescador y otras aves migratorias. Gran parte de lo que describo permanece hoy a duras penas. Una cantera abierta cerca del nacimiento del río propició hace años el deterioro de la rica ensenada. Los sedimentos arrastrados obstruyeron el cauce fluvial subterráneo, lo que obligó a romper la bella cueva de Jonfría, la arena arrastrada fue ocupando las orillas del cauce e invadió gran parte de la vega de El Bau. Una vegetación no deseada comenzó a cubrir las zonas de aluvión y el agua ya no llega a todo el estuario. (Tras cuatro décadas de desastre, hoy se polemiza sobre el posible dragado del Calabres antes de enterrarse bajo La Llera, no de limpiar la natural ensenada de Barro, El Bau).

Como consecuencia de ello ya no se pesca en el Bau, la gusana que se cosechaba como cebo para la pesca casi ha desaparecido y extraña vegetación se aprovecha del abandono. Con la evolución de las técnicas de captura ha desaparecido la flota de los mariscadores de Niembro, especializados en langosta y bogavante. Todo ello ha contribuido al deterioro del humedal, que aún conserva su belleza.

Propongo, dentro de mi ingenuidad y en defensa de mantener esta riqueza natural, la plantación de posidonia. El crecimiento de esta planta, cuyo nombre deriva del mitológico dios de los mares, Poseidón, regenera las costas de muchas zonas del Mediterráneo y lo mantiene vivo. Acuática de verdes hojas largas y estrechas, endémica del llamado Mare Nostrum, alimenta las aguas con sus extensiones submarinas. Y las salva de una contaminación destructiva. Un editorial reciente del «Diario de Mallorca» (Editorial Prensa Ibérica), titulado «El equilibrio vital de la posidonia», reivindicaba esta planta por su influencia en defensa del medio ambiente, del ecosistema, ya que las praderas de posidonia «son elemento natural imprescindible para mantener y regenerar» la costa mediterránea. Un decreto del Govern de la comunidad balear no solamente defiende esta planta sino restringe su retirada o destrucción. Los guías turísticos de las islas suelen señalar, no sé si con razón, que está prohibido arrancar y sacar del archipiélago esta benéfica hierba.

Las playas del Cantábrico, afortunadamente no necesitan de la posidonia para mantener sus agitadas aguas saludables. Pero El Bau, la ensenada entre Barro y Niembro, con sus aguas tranquilas, precisa una regeneración. La vuelta del bambú, hoy reivindicado como un magnífico elemento para la construcción, un pequeño dragado y la plantación de la hierba del dios de los mares detendría su deterioro y desterraría la vegetación invasora que consume su belleza natural.

Publicado el domingo 29 de septiembre de 2019 en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/oriente/2019/09/29/posidonia-bau/2536292.html

Negocien un futuro más natural

Quienes formen el nuevo Gobierno han de implicarse en Medio Ambiente

El novato Gobierno de Pedro Sánchez ya tenía un Ministerio de Transición Ecológica cuando un numeroso grupo de personalidades y organizaciones defensoras del Medio Ambiente,  “funcionarios públicos; miembros de entidades conservacionistas subvencionadas; ganaderos y pastores, empresario que tenemos o hemos tenido contratos con la Administración Pública, proponemos que se nos recorte” en gasto ambiental. Si vivimos tiempos de paradojas políticas y sociales ésta superaba a cualquier otra: los ecologistas, los conservacionistas, no pedían dinero ni prestaciones a los gobernantes, solicitaban menos gasto medioambiental y un gran ahorro.

En una carta abierta al presidente del Ejecutivo planteaban “reducir a la mitad el presupuesto que se destina a la conservación de la naturaleza” con lo que contribuían a reducir el déficit, como exigía a España la Comisión Europea, y facilitar así “el recorte de 10.000 millones de euros anuales que habría que realizar en 2019 y 2020”. La propuesta la realizaron el pasado verano y en otoño, diversas organizaciones y un buen número de personalidades defensoras del Medio Ambiente, presentaron en Bruselas y en Berlín los documentos en los que basaban sus argumentos. Requerían “que la gestión del medio natural deje de ser monopolio de la Administración Pública y que ésta facilite el acceso a la política de conservación al sector social interesado en proteger y producir fauna amenazada”. 

Ha pasado nueve meses desde la inusual proposición; han pasado tres meses desde que los españoles hemos votado en una elecciones generales, se supone que tres meses de negociación entre partidos para la formación de un nuevo Gobierno. Si en otoño los partidos Socialista y Unidos Podemos incluyeron en sus conversaciones la imprescindible cuestión ambiental ( Coherencia de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, Energía en manos de las personas, Protección de la biodiversidad, y Gestión de recursos naturales) esta primavera el silencio sobre estas cuestiones llenaba los espacios informativos sobre lo que se negocia para la formación de un nuevo Gobierno. Y creo que los españoles no nos merecemos esto.

Mientras en otros países europeos las políticas verdes, las que defienden la Naturaleza -Dinamarca, Alemania, Francia…- ganan terreno en los parlamentos y cogobiernan o conforman un poder que condiciona la gestión política de importantes ejecutivos, nacionales y regionales, en España los distintos grupos ecologistas son reacios a la acción política y solamente Equo, formando parte de Unidos Podemos, tiene representante en el Parlamento. Quizá por eso el Medio Ambiente casi no figura en las deliberaciones partidarias. Una prueba de ello la señalaba Greenpeace en su análisis de los dos debates televisivos de la campaña electoral del mes de abril cuando contabilizó solamente medio minuto de mención, por parte del presidente en funciones, Pedro Sánchez, de medidas medioambientales mientras los demás candidatos no dijeron nada. Y fueron unas cuatro horas de controversia ante las cámaras. Si, realmente el cambio climático y la Naturaleza figuran en algunos programas, pero con letra pequeña o escondidos/diluidos en apartados que abarcan otras materias que los tapan.

Así pues, en este interregno antes del debate de investidura, los partidos deberían contrastar programas y dentro de ellos el futuro del Medio Ambiente para la legislatura que comienza. Remar hacia un futuro que nos permita respirar, beber y comer sanamente y no ciar contra corriente, deshacer lo hecho, como sucede en el municipio de Madrid con la reversión de Madrid Central, que conseguía en tres meses reducir más del cuarenta por ciento (40%) la contaminación que respiran los residentes madrileños. Y la amenaza de multa advertida por la Unión Europea recaerá en todos los españoles ya que la sanción es para el Estado no para la ciudad o la corporación infractora.

En estas semanas de reflexión, de negociación, de contraste de los programas de cada partido, ante el debate de investidura las formaciones políticas deberían tomar en cuenta la propuesta ecológica, hecha por expertos, por medioambientadores con práctica participación en trabajos medioambientales, y recoger su ofrecimiento que “permitirá recolonizar el campo no rentable en España”, dicen en su documento, recuperar esa “España vaciada”. Lo proponen con empleo de trabajadores autónomos “sometidos a la supervisión y control del Estado”, con brigadas ajenas a ideologías, profesionales naturalistas y partidarios de una vida más verde y sana.

Publicado el lunes 8 de Julio de 2019 en Infolibre.es

https://www.infolibre.es/noticias/club_infolibre/librepensadores/2019/07/08/negocien_futuro_mas_natural_96732_1043.html

Por una ecología pública, práctica y barata

La paupérrima atención de los políticos españoles hacia el medio ambiente
Por una ecología pública, práctica y barata

Lo publicaron el pasado otoño. El Gobierno de España ya tenía un Ministerio de Transición Ecológica. Señalábamos en estas páginas que «los ecologistas piden al Gobierno que recorte en gasto ambiental». Parecía una auténtica paradoja. Pero personalidades y organizaciones defensoras del medio ambiente de nuestro país, presentaron en Bruselas y en Berlín un documento argumentativo de su propuesta. La iniciativa española señalaba que «funcionarios públicos; miembros de entidades conservacionistas subvencionadas; ganaderos y pastores, empresarios que tenemos o hemos tenido contratos con la Administración Pública, proponemos que se nos recorte». Y en la carta abierta al novato gabinete de Pedro Sánchez continuaban: «Planteamos reducir a la mitad el presupuesto que se destina a la conservación de la naturaleza». Además, en la insólita propuesta defendían un gran ahorro que haría posible el cumplimiento de las exigencias de la Comisión Europea: «contribuyendo con ello a facilitar el recorte de 10.000 millones de euros anuales que habría que realizar en 2019 y 2020» para la reducción del Déficit. ¿Por qué no se les hace caso, se toma en cuenta su experiencia?

La extraña proposición al Gobierno contenía un requerimiento: «que la gestión del medio natural deje de ser monopolio de la Administración Pública y que ésta facilite el acceso a la política de conservación al sector social interesado en proteger y producir fauna amenazada». Parece una contradicción hablar de administración pública y pedir la gestión pero es que no hay partido político en España que priorice en medio ambiente. Son marginales las organizaciones políticas verdes, las dedicadas a defender la Naturaleza. Mientras en Alemania, en Francia, en Escandinavia los partidos políticos de esta naturaleza van ganando terreno en los parlamentos y cogobiernan o conforman un poder que condiciona la gestión política de importantes ejecutivos, nacionales y regionales, en nuestro país las formaciones ecológicas han rechazado mayoritariamente intervenir como políticos activos específicos y solamente en el conglomerado de Unidas Podemos Equo tiene representantes parlamentarios.

Un balance, realizado por Greenpeace tras los debates habidos en televisión en los días previos a la últimas elecciones generales del pasado mes de abril, reflejaba la paupérrima atención de los políticos españoles hacia el medio ambiente. En las casi cuatro horas de discusión de los dirigentes de los principales partidos solamente se habló de medio ambiente aproximadamente medio minuto. Lo hizo el presidente en funciones Pedro Sánchez. Y en el informe de esta organización no gubernamental internacional se resalta la gran «irresponsabilidad» de los partidos ante la Transición Ecológica, que debería ser eje transversal». Los socialistas cumplen en el ranking de esta ONG en puntos como Coherencia de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, Energía en manos de las personas, Protección de la biodiversidad, y Gestión de recursos naturales; Unidas Podemos lo hacen en las dos primeras mientras en otras bajan puntos; ambos se esfuerzan en la Transición Ecológica, Fiscalidad verde y Apoyo a la agricultura sostenible. Los otros tres partidos ni las mencionaron en sus alegatos electorales.

Madrid Central, la medida contra la contaminación emprendida por el Ayuntamiento que presidía Manuela Carmena, consiguió reducir un 43% las partículas peligrosas contenidas en el aire que se respira en la capital en los primeros tres meses de implantación en el presente 2019. La Comisión Europea lleva tres años anunciando multas a España por no aplicar medidas para reducir esa peligrosa contaminación. Sin embargo, la nueva corporación municipal madrileña quiere retirar Madrid Central, aunque no tiene alternativa para mejorar el aire que respiran los madrileños. Si retira la medida ya se conoce la multa con que será sancionada España, multa que pagaremos todos los españoles, residan en Madrid o en el Parque Nacional de Ordesa. Europa multa al país no a la ciudad.

En las conversaciones que mantuvieron el Partido Socialista y Unidas Podemos meses atrás parece que establecieron cuatro grupos de trabajo: Seguridad Social, empleo y pensiones; recuperación de servicios públicos; financiación de los municipios y los ingresos estatales. Públicamente no figuraba la lucha contra la contaminación y el cambio climático. El Gobierno en funciones sigue teniendo un Ministerio de Transición Ecológica y parece que intenta mantenerlo en la nueva legislatura. Personalidades expertas y grupos ecologistas piden poder participar en la gestión medioambiental y reducir el déficit público. Pienso que es hora de hacerles caso. Sus impulsores aducen que «permitirá recolonizar el campo no rentable de España», esa «España vaciada» que languidece, con empleo de autónomos que estarían «sometidos a la supervisión y control del Estado» formando unas brigadas ajenas a ideologías. Viviríamos mejor.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA y varios periódicos de Prensa Ibérica el sábado 29 de junio de 2019

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2019/06/29/ecologia-publica-practica-barata/2495300.html

La «niña bonita» de los 15-M

Los días de las movilizaciones contra el deterioro ambiental coinciden en número
La "niña bonita" de los 15-M«La niña bonita» se decía cuando salía el número quince en los sorteos, «el quiiince, la niña bonitaaa», cantaba el locutor de las antiguas loterías, de los bingos, y por supuestos quienes siguen retransmitiendo los sorteos de la Lotería Nacional? Bien pues el 15 (y el 1 y el 5) parece el número bonito para figurar en calendarios de efemérides, no sólo españoles sino mundiales, es el número «viral» de nuestros días. Partimos del 15-M de aquel Madrid de 2011, pasamos al 15-M de este 2019. ¿Seguiremos con fechas emblemáticas, de distinto mes -mayo uno, marzo, el otro- coincidentes en letra y sobre todo espíritu?

El 15 de mayo de 2011 se concentraron en la Puerta del Sol de Madrid unas docenas de personas, seguidoras del diplomático y escritor francés Stéphane Hessel cuyo librito «¡Indignados!» se había convertido en fenómeno viral. A la concentración se fueron uniendo más indignados contra la indiferencia y proponiendo la insurrección pacífica contra el inmovilismo político y la rebelión contra el bipartidismo casi contemplativo e ineficaz. El ánimo reivindicativo iba creciendo y unas cuarenta de aquellas personas decidieron acampar en la emblemática plaza madrileña. La acampada, cada vez más extensa, exigente y poblada, permaneció bastantes días y se expandió a otras sesenta poblaciones.

Stéphane Hessel (Berlín, 1917; París, 2013), que participó como diplomático en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ya había intervenido en 2009 en convenciones como Europe Écologíe junto a «rebeldes» líderes como Daniel Cohn-Bendit, una de las cabezas dirigentes del Mayo 68 francés, o José Jové, sindicalista del sector agrícola y portavoz de la organización internacional Vía Campesina, que llegó a paralizar Francia. Con «la esperanza de ver surgir una izquierda impertinente» que alcanzase un buen nivel de apoyo, publicó otro librito titulado «¡Comprometeos!» en el que mostraba su preocupación por la degradación del medio ambiente y la notoria distancia entre la juventud y los políticos. Eran los años finales de la primera década de este siglo. La divulgación de sus dos panfletos caló en la precaria situación de los muchos millones de afectados por la crisis mundial desatada por la quiebra y los fraudes de entidades financieras que desencadenaron la gran depresión planetaria de la que dudosamente estamos saliendo diez años después.

Si el Mayo 68 fue francés y luego amplió su ámbito a gran parte de Europa, el 15-M comenzó siendo madrileño pero pronto se extendió a toda España, por los países occidentales y por todo el mundo. La reivindicación social fue ensanchando su lucha contra la corrupción, el anquilosamiento político y cualquier sistema no democrático. Aunque ha habido algunos éxitos concretos el movimiento no parece muy boyante en estos momentos en bastantes partes del planeta con el auge de la ultraderecha y los populismos. En nuestro país ha roto el bipartidismo pero la solución no parece cercana.

El otro 15-M, el de marzo, es de esperar que tenga mejor consecución porque si el de mayo busca soluciones políticas, éste añade soluciones físicas, prácticas, vitales. El deterioro del hábitat es tal, la precariedad ambiental crece a tal velocidad que la alarma alcanza a los principales organismos políticos y científicos internacionales. Y aunque se firman acuerdos a niveles mundiales, la carrera es lenta. Quizá la insólita y simple reivindicación de una adolescente ante el Parlamento Europeo, tras pasar por la cumbre de Davos, la cumbre climática de la Organización de Naciones Unidas en Katowice o el Parlamento sueco sea el aldabonazo que despierte las conciencias. Desde que Greta Thumberg se presentó el 20 de Agosto pasado con una cartel con tres palabras con letras mayúsculas (SKOLSTREJK FOR KLIMATET, huelga escolar por el clima), parece que las reflexiones públicas dan paso a la alarma ya que el movimiento se extiende por todo el globo.

Otros 1 y 5 aparecen en las reivindicaciones: los 15 años de Greta Thumberg, los 15.000 científicos que reclaman medidas urgentes a gobiernos y organismos internacionales; las 1.500 manifestaciones que se celebraron en el mundo el pasado 15-M? para que se cumpla lo firmado en los Acuerdos de París intentando paliar -sólo eso- el deterioro del medio ambiente mundial, cumbre celebrada en diciembre de 2015.

Publicado el miércoles 3 de abril de 2019 en LA NUEVA ESPAÑA (LEVANTE, INFORMACIÓN, DIARIO DE IBIZA, LA PROVINCIA)

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2019/04/03/nina-bonita-15-m/2451521.html

Muchos o menos lobos

Fáciles medidas para una perfecta convivencia con una especie predadora

«El Gobierno aragonés habilita una línea de crédito de medio millón de euros para financiar la compra y el adiestramiento de mastines, instalar cercados y mejorar la seguridad de los corrales», señalaba una información publicada el pasado septiembre en un periódico zaragozano mientras en el titular de la información se decía que «Los perros abandonados matan en Aragón más ganado que el lobo y el oso». Expongo estos datos porque en diversas comunidades son constantes las informaciones sobre las protestas de los ganaderos respecto a la situación del lobo.

La polémica entre partidarios y detractores de una política de recuperación y conservación del lobo aparece con frecuencia en la prensa española y habitualmente se especula con el avance de la especie, los perjuicios que causa y su peligrosidad. Pero raramente se apuntan los posibles beneficios que representa el mantenimiento de su existencia en los montes o los fáciles remedios que se pueden establecer para defenderse de los denunciados perjuicios. Habitualmente las protestas se realizan para proclamar la escasa compensación de las indemnizaciones.

Creo que debemos aceptar que ambas partes pueden tener su razón. Todo depende de la verdad sobre los hechos y sobre los números. Es necesario comprobar la veracidad de un ataque, el valor de las compensaciones y el comportamiento de las partes. Si la permisividad de la extensión de la fauna es aceptable o exagerada, si los ataques son reales, si las indemnizaciones son suficientes, si las medidas de protección son adecuadas. Porque se llegaron a descubrir casos de denuncias dobles que también conseguían indemnizaciones dobles.

Desde luego Francisco de Asís y Félix Rodríguez de la Fuente han sido casos insólitos, personales, pero no únicos. Por lo que no se puede demonizar a sus seguidores, a quienes defienden la conservación de los animales. A quienes reclaman el mantenimiento o la recuperación de la cadena trófica. Porque la vida no es una cadena de componentes únicos diferenciados, de compartimentos estancos, sino el encadenamiento de relaciones, la biocenosis. Es decir, la convivencia de diferentes especies que se desarrollan y reproducen en un mismo biotipo, en un lugar que tiene condiciones ambientales que permiten la subsistencia de grupos de seres vivos en comunidad.

Por eso no todos los ganaderos son contrarios a la existencia del lobo ni todos los ecologistas detestan a quienes persiguen la erradicación del «canis lupus». Cada vez salen a la luz métodos para la convivencia de animales domésticos y depredadores. Y la más factible solución al problema parece estar en la resolución del ejecutivo aragonés, es decir, unas mejores medidas de protección financiadas por los organismos oficiales como ocurre con otros sectores de la sociedad. Una financiación a una mejor protección que se compensa con el menor número de denuncias de ataques al ganado. Ya hace tiempo destacados ganaderos castellanos, riojanos y aragoneses manifestaban su convivencia con los depredadores adecuando sus instalaciones a la realidad de la situación. Propietarios de rebaños con mil o más ovejas, con buenas cabañas de bovino, señalan que acompañar el ganado con un pastor, ayudado por perros mastines y recogerlo por la noche en un corral es una medida fundamental para luchar contra depredadores. También así se aprovechan más los pastos, se mejora el bienestar animal y aumenta la rentabilidad. El coste de la protección se compensa con menos ataques, denuncias e indemnizaciones económicas.

La coexistencia beneficia tanto a ganaderos como a las administraciones y los conservacionistas apuntan que reduce problemas sanitarios y el riesgo de transmisión de enfermedades de la fauna silvestre al regular su población de forma más natural. Por otra parte, noticias que llegan de Europa difundidas por «National Geographic» señalan la rápida expansión por todo el continente de un depredador extinguido en España, el chacal dorado (canis aereus). Partía de Bulgaria, Hungría y Croacia, y ya está en Francia, Alemania, Dinamarca, Polonia, Eslovenia, Suiza e Italia, donde aparece de forma permanente. Según expertos, es más resistente que el lobo, huye de la nieve y el bosque, llega al mar y a las cercanías de poblaciones y come carroña tanto como la caza. Circunstancias -perros abandonados y chacales- que para estudiosos de la fauna salvaje pueden ser un peligro para el lobo.

 Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el sábado 26 de enero de 2019
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2019/01/26/o-lobos/2416421.html

Barru sigue igual, una aldea rural

El empeño de considerar a la pequeña aldea llanisca en núcleo urbano

Seguimos igual. Barru no puede considerarse urbano, un pueblo con sólo un centenar de habitantes permanentes, la mayoría de ellos pensionistas del campo, donde ni siquiera hay una tienda para comprar el pan, ni leche, sal, algo para comer; un pueblo sin calles, ni escuela o médico o farmacia, sin autobús ni taxi, una aldea sin ningún servicio esencial para una vida urbana. No tiene ni alcalde pedáneo (esto lo dice todo) y ni siquiera es un pueblo «dormitorio». ¿Qué intereses ocultos hay para que se empeñen, corporación tras corporación, plan urbanístico tras plan urbanístico, en declarar a Barru núcleo urbano? Una aldea rural poblada mayoritariamente por campesinos donde, para sobrevivir, han de utilizar su transporte privado pues han de salir del pueblo para realizar la mínima compra existencial.

Ha cambiado el gobierno municipal, oficiosamente se ha desalojado la presunta corrupción del Ayuntamiento, se ha
contratado un distinto equipo redactor para el planeamiento general pero se insiste en contemplar un pueblo rural como
núcleo urbano. Parece que la lucha de los vecinos contra los tres planes anteriores, los tres desautorizados por las más altas
autoridades judiciales, sigue sin ser escuchada. La insistencia en declarar urbano un lugar sin ninguna característica urbanística obliga a pensar que algo hay tras esa insistencia. O es que los técnicos redactores del Plan de Ordenación no han pisado sus caminos, por donde apenas circulan -fuera de las tres carreteras locales que la circundan- una docena de coches en meses no veraniegos. También pudiera ocurrir que se hayan imbuidos éstos del espíritu de los autores de anteriores planes que llegaron a idear un paraíso terrenal con tranvías, parques y circunvalaciones que hacían del concejo llanisco una conurbación con aires parecidos a los emiratos del golfo Pérsico.

Posiblemente quieran sacar rentabilidad a la joya de la corona, iglesia, ensenada y playa únicas, semiabandonada por los
diversos estamentos administrativos. Porque declarar urbano este lugar solamente puede ser considerado para elevar las tasas municipales y algunas tarifas comerciales que, si se define el pueblo como rural, son mucho menores. A lo mejor, si caemos en la ingenuidad, podríamos pensar que a partir de entonces nos van a barrer las calles, regarlas, poner aceras, una plaza de taxi, un centro de salud, con servicio farmacéutico y enfermería, un despacho municipal para tramitaciones -con un día a la semana nos valdría-, alguien que atienda a nuestra antigua escuela-casa de la cultura-centro social… servicios iguales a los que disfrutan los residentes y establecimientos del casco urbano de Llanes.

No, Barru no cuenta para las administraciones y quieren que cuente para la hacienda municipal cuando no nos hacen el
mínimo caso. Hemos negociado, rogado unos pasos peatonales en viales por el gran peligro que representa atravesarlos en la
vida diaria, más en verano. Ni caso. Ninguna administración. Hemos solicitado aceras en tramos de carretera cercanos a la
concurrida playa. Ni caso. El Gobierno del Principado aprobó y presupuestó una rotonda en una de las salidas del pueblo, un
cruce lleno de peligro; han pasado diez años y seguimos sin ella.

Decíamos el pasado mayo cuando LA NUEVA ESPAÑA informaba sobre el borrador del plan donde se señalaba a esta
aldea como núcleo urbano o “núcleo complejo” que “zona rural es la que no cuenta con las dotaciones, infraestructuras y
servicios requeridos del núcleo urbano” y señalábamos que Barru, para el Ayuntamiento, ni siquiera es una entidad que deba
tener alcalde pedáneo. Y que es curioso que se le clasifique como “núcleo complejo” sin dotarlo de los servicios más necesarios e imprescindibles en pleno siglo XXI quizá para que esas dotaciones “no rompan la armonía del paisaje natural y rural”.

Publicado el sábado 29 de diciembre de 2018 en las páginas de Oriente de LA NUEVA ESPAÑA

https://kiosco.lne.es/visor.html?aWRFamVtcGxhcj00NzU3NA==

Mon, el quinto de la saga

La historia de cinco registradores de la propiedad, tres tíos y dos sobrinos

Mon ya es el quinto de la familia. Una saga singular. No encuentro algo similar en todo el mapa. Cinco son registradores de la propiedad, tres de ellos son hermanos y los otros dos, también hermanos entre sí, son sus sobrinos. Los tíos ya tienen plaza y ejercen desde hace tiempo. Los sobrinos acaban de aprobar la oposición, uno con 27 años y otro con 26. Casi baten la marca que ostenta el gallego expresidente del Gobierno. Los cinco son murcianos, sino de nacimiento al menos de corazón.

Mon y José Miguel Coll Rodríguez son hijos de Firma Rodríguez y Ramón Ángel Coll, sobrinos de Pepe, Leonor y Carlos Rodríguez, y nietos del que fuera primer presidente del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha (entre 1989 y 1996), José Rodríguez Jiménez. Tres hijos de este juez ya jubilado tienen plaza de registrador, dos nietos acaban de aprobar la difícil oposición. El mayor a la segunda convocatoria, el segundo en su primera comparecencia ante los tribunales. ¡Menuda estirpe!

Ramón Andrés y José Miguel tienen un hermano pequeño que está a punto de terminar la carrera de Derecho. Cuando le preguntan a éste, Carlos, si seguirá los pasos de sus hermanos y de sus tíos contesta que ya tendrá tiempo de pensárselo, que de momento está estudiando y no decidirá su camino hasta que no acabe la carrera. Es joven y tiene todavía bastante tiempo para deliberar y pronunciarse.

José Miguel, Mon y Carlos nacieron en Almería donde su madre ejerce la medicina mientras su padre es empleado de banca. Cursaron sus estudios en Murcia y los ya nuevos registradores se han preparado en la academia donde ejercen o ejercieron de profesores sus tíos. Un centro de estudios también con una característica muy particular: es gratuito.

Para aprobar las cuatro pruebas en las que consiste la oposición Mon dice que estudió diez horas diarias, cinco por la mañana y cinco por la tarde, se levantaba poco después de las seis de la mañana e hincaba los codos hasta casi el anochecer. Según las estadísticas, la media de tiempo de preparación para estas oposiciones oscila entre siete y ocho años y son muy pocos los que aprueban en su primera convocatoria. Mon lo ha conseguido, ha sido el último en la lista de aprobados pero lo ha logrado en su primera comparecencia y acaba de cumplir veintiséis años; su hermano José Miguel, que le lleva un año, ha sacado la primera plaza en su segunda convocatoria. En unas semanas recibirán el título y, tras un corto cursillo, tomarán posesión a mediados de 2019 de alguna de las plazas de registrador que han salido a concurso.

La academia de Murcia donde se han preparado estos jóvenes hermanos es una de las pocas gratuitas que existen en España: Comenzó a enseñar en los años setenta del pasado siglo y actualmente trabajan en ella altruistamente doce profesores que tutelan a unos cuarenta licenciados en Derecho. Según fuentes de esta academia, cada año suelen aprobar la oposición cinco o seis de sus alumnos, lo que la convierte en una de las más prestigiosas de España.

Unos setecientos opositores parece que se presentaron a la primera prueba celebrada a finales del invierno pasado. Tenían que hablar durante dieciocho minutos. Pero, como asegura algún profesor de la academia murciana, quienes empiezan su preparación son muchos y antes del año de estudio ya se ha retirado la mitad. En la selección suele ocurrir algo parecido. Ante la dureza de las pruebas muchos estudiantes se presentan para tantear su nivel de preparación y conocer el sistema. Pronto se redujeron este año a medida que se celebraba cada examen. Llegaron al final unos cuarenta. Y a la saga familiar se sumó Mon.

Publicado el viernes 28 de diciembre de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/12/28/mon-quinto-saga/2403081.html

La paradoja de Madrid Central, el sistema P+R y la Unión Europea

La puesta en marcha de la lucha contra la contaminación y algún paliativo

Una artificial polémica se ha levantado con la puesta en marcha de «Madrid Central», el área propuesta por el Ayuntamiento de la capital para empezar a luchar efectivamente contra las contaminaciones de gases, ruidos y especulaciones frente al medio ambiente. La mayoría está contra el deterioro que sufre el centro de la ciudad y la oposición a la implantación de las restricciones es principalmente política.

Tenía que llegar pero el establecimiento del área «Madrid Central» implantado por el Ayuntamiento que preside la magistrada Manuel Carmena ha descubierto una paradoja: quienes más se oponen a la medida que limita o restringe el tránsito de vehículos por el centro de la capital son personas de los municipios adyacentes. Por supuesto que la oposición representada en el consistorio ha rechazado la medida pero en esta época de ruido político entra dentro de la normalidad. Sin embargo, quienes residen en municipios periféricos a la gran urbe son los que más protestan. Los razonamientos son variados y algunos no parecen precisamente argumentos razonados.

Vecinos de poblaciones con conexión directa con el centro de Madrid a través del servicio metropolitano, el metro, de ferrocarriles de cercanías, y hasta de la alta velocidad española, el AVE, han sido quienes más rápido han manifestado el perjuicio que les causa no poder llegar al centro de la ciudad en vehículo privado. Mientras tanto los residentes en los barrios madrileños aprueban mayoritariamente la mejora y sólo los partidos de la oposición han salido a declarar su postura en contra. A pesar de que la iniciativa madrileña es muy inferior en restricciones a las de la mayoría de las capitales europeas y que Madrid no es la primera ciudad española en establecer esta medida ambiental.

La concejala responsable de su implantación, Inés Sabanés, señalaba a los medios informativos que «Madrid Central es fruto de tres años de trabajos durante los que hemos contado con los mejores expertos y la colaboración de la Universidad. Alberto Ruiz-Gallardón aprobó en 2006 -siendo alcalde- la implantación de una medida similar para 2010 y todavía estamos esperando». Según la delegada de Movilidad y Sostenibilidad del municipio madrileño, su departamento se ha reunido varias veces ya con los «hombres de verde» de la UE a los que el consistorio debe dar cuenta cada dos meses de la implantación de las medidas. «Cuando accedimos al gobierno municipal ya estaba abierto un procedimiento de infracción contra España por la contaminación de Madrid y Barcelona. La UE rechazó los planes que presentó Ana Botella entre 2013 y 2015 porque no solucionaban nada», dijo Sabanés. Con esta iniciativa y los planes similares del municipio de Barcelona, «España ha conseguido una moratoria que le permite liberarse de una posible demanda ante los tribunales comunitarios» ya que está sometida a un control estricto para reducir la contaminación un 23% en 2020.

Además, como publicaba días pasados LA NUEVA ESPAÑA, en el anteproyecto de ley que redacta el Ministerio para la Transición Ecológica para combatir el cambio climático se dispone que «todos los municipios de más de 50.000 habitantes deberán establecer zonas de bajas emisiones no más tarde de 2023», lo que significará que entran en esa obligación Oviedo, Gijón, Avilés y el extenso municipio de Siero.

Quienes se oponen a las medidas tomadas en Madrid no tienen en cuenta la alta contaminación ni los atascos en la circulación viaria y centran sus argumentos en la dificultad para acceder a oficinas y centros administrativos regionales (el Gobierno de la Comunidad ha recurrido a los tribunales). Y Madrid es una ciudad con muchos y diferentes sistemas de movilidad: la cruzan trece líneas de metro, de las que siete tienen más de treinta estaciones en la almendra Madrid Central, donde hay 23 aparcamientos con 4.767 plazas y otras 9.570 están previstas; más de doscientas líneas municipales diurnas de autobús y 27 nocturnas, además de 395 paradas de taxi en sus veinte distritos y siete líneas de ferrocarril de cercanías con alguna estación en el centro y una del AVE. Es decir, de récord.

Un estamento que emite su queja es el de los hoteleros, otro el del comercio. En España ciudades como Vitoria, Málaga o Pontevedra han resuelto hace años el problema. Grandes urbes europeas hace tiempo que han establecido medidas restrictivas, algunas caras para el ciudadano, como Londres, que cobra más de 12 euros por entrar en el centro. Soluciones hay muchas. Por ejemplo, el tranvía del que disponen quienes llegan a la capital vasca para acceder al casco antiguo desde el aparcamiento disuasorio. Numerosas ciudades europeas -Barcelona entre ellas- utilizan el sistema Park and Ride (P+R), es decir, aparcamiento y transporte público barato o gratis al centro desde las afueras, donde proliferan ya muchos centros comerciales y hoteleros (https://www.lne.es/opinion/2010/11/01/pr-buen-sistema-transporte-urbano/988407.html). Los precios son políticos, muy baratos y completamente disuasorios, antiestrés, antiatascos, anticontaminación, verdes y sostenibles para arcas municipales. Una buena red de transporte público es esencial. Otro método es el que utilizan en Málaga, por ejemplo. Las mercancías se acercan a destino en el casco peatonal, pleno de comercios con buenas ventas, por medio de triciclos y vehículos eléctricos, sin ruidos, sin polución ni problemas de aparcamiento. Asturias, donde las alarmas medioambientales y el escaso reciclaje han saltado en sus grandes núcleos urbanos, debe estar preparada.

Publicado el jueves 13 de diciembre de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/12/13/paradoja-madrid-central-sistema-pr/2395761.html

Los beneficios de una ley del retorno

Las formas de reciclaje de los envases que mejoran el medio ambiente

Una ley del retorno representa un gran ahorro y un avance para desplazar el uso de plásticos, además de beneficios en la lucha contra el cambio climático. ¿Por qué las llamadas a reciclar van dirigidas casi todas al consumidor? Propuestas y anuncios enfocan sus exhortaciones a particulares y parecen olvidarse de profesionales, industrias e instituciones. Creo que hay dos formatos de envases según sean para el industrial o para el comprador. Tras la obligatoriedad de cobrar las bolsas de plástico surgen iniciativas para reconducir el sistema hacia la recuperación eficaz, fácil y sostenible y entonces aparecen obstáculos legales. Por eso es necesaria una ley del retorno. El medio ambiente y el clima la reclaman.

La disparidad entre los destinos de los envases es un poco sorprendente. Cada mañana nos encontramos con camiones de reparto de bebidas a bares y restaurantes y vemos como los repartidores van ordenando los envases de vidrio en las cajas de suministro. Son botellas, botellines, frascos y otros recipientes que vuelven al fabricante o distribuidor para su nuevo uso. Son de marcas que normalmente recuperan envases y ahorran bastante dinero al no tener que comprar unos nuevos. Lo vemos en visitas hechas a factorías donde se embotellaban refrescos, vinos y cervezas y lo certifican muchos países de Europa.

Los viajes por el continente nos descubren que es habitual en países más avanzados o no respecto al nuestro, que existe el retorno, la devolución de envases a supermercados y entidades públicas con recuperación del coste del mismo, pagado ya al comprar el producto. Hecho que teníamos en España en tiempos menos opulentos. La ley de reciclaje aprobada por el Gobierno de Aznar no resuelve el retorno, que es un ahorro que beneficia a todos, productores y consumidores. Luego introdujo una nueva norma el Gobierno socialista en 2011 pero la eliminó después la mayoría absoluta del Partido Popular. El Gabinete de Pedro Sánchez tiene ahora la oportunidad de restablecer el retorno, como intentan comunidades autónomas y municipios, aunque parece que encuentran problemas en su reintroducción legal.

Lo paradójico es que mientras a bares y restaurantes les distribuyen envases de vidrio, el consumidor no encuentra más que plásticos y latas cuando acude al supermercado. Y no existe en las tiendas un sistema de recogida de envases vacíos. Para colmo, la mayoría de los contenedores de depósito de vidrios en España no son de retorno sino de recuperación de vidrio, que se rompe al caer dentro de la gran campana verde habilitada para la recogida. En Alemania la devolución del casco ya alcanza mayor porcentaje que el reciclado. Por otra parte, fuera de bebidas y contenidos líquidos, los envases y embalajes que proliferan en nuestros comercios son cada vez más lujosos, aparentes y voluminosos con el fin de atraer al comprador. Son auténticas matrioshkas o cebollas de cartón, papel o plástico que necesitas ir destapando por capas para llegar al contenido. Hasta muchos productos con el título de «ecológico» sufren de esta cartonitis.

También abunda en el nuevo comercio el sistema de bandejitas de poliestireno en sus diversas formas y sus distintos componentes, para presentar el contenido más limpio pero cuyo reciclaje es complicado y que la ciudad de Nueva York ya prohíbe su uso. En España prolifera hoy un nuevo tipo de supermercados, digamos que apellidados «&Go», especializados en comida preparada o lista para consumir que utiliza principalmente estos soportes, que hacen más rápido y fácil su envoltura para el dispensador pero que resulta difícil su reciclaje al consumidor.

En definitiva, aumentan notablemente los reclamos para que reciclemos pero cada día nos lo ponen más complicado. Retiran las bolsas de plástico pero siguen envasando todo en plástico prácticamente no reciclable, cada vez se emplea más el embalaje de poliestireno y el retorno es casi nulo en España.

Publicado el miércoles 26 de septiembre de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/09/26/beneficios-ley-retorno/2354096.html

 

Una langosta en el verde mar

Un depredador cangrejo americano invasor acaba con la fauna del Llagu de Barru

La curiosidad que detenía a algunos paseantes, niños y adultos, la provocaban hasta hace poco los cuatro burritos negros que pastan por los prados circundantes de El Llagu. También se paraban los tantos peregrinos que caminan desde muy temprana hora por este tramo del Camino de Santiago entre la playa de Barru y el humedal que aún por el verano mantiene parte del agua. Pero desde hace unas semanas el aliciente ha cambiado, los perros ya no ladran a los jumentos negros que se acercan a buscar el pan que les tiran los niños. Ahora mucha gente se detiene ante unos bichos pequeños con antenas y unos brazos delanteros con tenazas puntiagudas que se atreven a atravesar la calzada y asustan a algunos viandantes.

“Mira mamá, una langosta” gritaba un chavalín al encontrar en plena acera a un cangrejo rojo americano de río que había saltado de la laguna y con sus tenazas abiertas y levantadas amenazaba a los viandantes. Unos metros más adelante y al otro lado de la carretera un joven le enseñaba a su angelito otra “langosta” rojo-oscuro mientras la apartaba con un palo hacia las hierbas para salvarla del abundante tránsito de vehículos que se dirigía hacia la playa. Mientras tanto, los vecinos y agricultores de la zona se alarman.

El Llagu es un humedal que aumenta y mengua en agua según la estación y que este año perdió poco líquido por las lluvias de primavera y julio. Se encuentra entre Llubeces, Las Cuartas, Los Barzaniellos y La Tabea. En él habitaban ranas, anguilas, tritones y distintos invertebrados que daban vida a su  contorno verde. Ni las urbanizaciones crecidas a su alrededor habían cambiado su estructura y su hábitat. Los respetan y hasta intentan protegerlos. Pero la paz parece que toca retirada.

Algún insensato, malintencionado, desaprensivo, ignorante ha echado un montón ejemplares de la especie de cangrejo rojo de río americano y las ranas han desaparecido, no hay anguilas ni tritones e ignoro si queda algún bicho por los alrededores. Esa clase de cangrejo es un gran depredador que ataca a todo lo que se le acerca que tenga vida. Ya no cantan las ranas ni las aves autóctonas o migratorias se acercan a pescar entre los pequeños animales que habitaban en la charca. Y acabada la fauna, los devoradores con tenazas puntiagudas se lanzan por los campos. Puede que hayan cazado ya a topillos, ratoncillos de campo, pequeñas culebras, escarabajos, gusanos y cualquier otro miembro habitual de la fauna campestre.

El temido invasor provoca daños por donde pasa; se comen todo, puestas de peces y anfibios, insectos, destrozan arrozales y campos sembrados. Siembran la desolación entre los agricultores y son dificilísimos de erradicar, se reproducen rápidamente, un desastre. Quienes conocemos algo de esta especie hemos cazado los que hemos visto y explicado a curiosos que son peligrosos para el hábitat. Nunca lo hubo en El Llagu pero aparecen cada día. Han entrado pescadores con redes y celebardos con el fin de acabar con ellos pero no conseguimos exterminarlos.

El Llagu de Barru, se le supone como laguna amparada por leyes medioambientales, está prácticamente aislado y su única conexión con otras zonas húmedas o el mar es por filtración. Por esa razón la única explicación apunta a la “repoblación” hecha por algún desaprensivo con aversión a su fauna: Ranas de San Antonio, tritones crestados (hermosas especies protegidas ambas), libélulas, escarabajos, mariposas y numerosos animales indefensos e inofensivos. Barru tiene una ría, El Bau, en la que viven cangrejos (cámbaros), variada fauna marina y pescadoras aves. Pero se encuentra lejos de El Llagu y sin atisbo de cangrejo rojo americano. Esa “langosta” en el mar verde de las praderas.

Publicado en las páginas de Oriente de LA NUEVA ESPAÑA el 5 de septiembre de 2018

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