Horario de salida y conciliación familiar

Respuesta a la simpleza de Fátima Báñez: quiere que el trabajo termine a las 18h
Una vez en el Gobierno es fatuo hacer promesas incumplibles. ¿Para qué? Felipe González, Adolfo Suárez y algún que otro político con solera reconocían que se hacen promesas para no cumplirlas. Pero solo se hacen en campañas electorales o en momentos en dificultades. Y esa es la base del populismo. Suelen ser soluciones a priori fáciles que se enuncian en encrucijadas difíciles de resolver o con escasas posibilidades de llevar a cabo.

El Gobierno de Mariano Rajoy, que lleva ya semanas gobernando, por medio de su ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, proclama ahora que pretende adelantar la salida del trabajo de los españoles a las seis de la tarde. El anuncio, hecho nada menos que en el Congreso de los Diputados, es algo así como un anzuelo para pescar un titular o un globo para ingenuos. ¿Ha dicho algo la ministra de la hora de entrada en el puesto laboral? ¿Ha estudiado su departamento la cantidad de excepciones que la legislación de esa medida habría de establecer? ¡Tantos años buscando una solución a las excesivas horas de trabajo que sufrimos en España para que nos vengan ahora con esta simpleza!

Quien accede a un puesto tan relevante como el Ministerio de Empleo, o Trabajo o como se le quiera nominar, ha de saber que el Legislativo puede establecer por ley el número máximo de horas laborables por jornada o por otros diversos periodos de trabajo, pero no las distintas funciones de la vida diaria. Quizá lo pueda regular el ¿Gobierno? de Corea del Norte pero en la complejidad de la existencia libre no cabe esa reglamentación. Mejor haría la ministra, que dice que «No es una utopía», o quien corresponda en el Ejecutivo, en combatir el abuso de las horas extraordinarias, del empleo precario que obliga al trabajador a echar más horas de las establecidas para lograr una remuneración digna, en perseguir a quien permite que la vida laboral sea incompatible con la conciliación familiar.

Además, Báñez ha apoyado la insinuación de Rajoy de cambiar el huso horario, acorde con el sol y el horario británico o el portugués cuando el resto de la Unión Europea trabaja en nuestro huso. Si la industria, los servicios y la vida en general de los europeos termina su jornada habitual a las cinco de la tarde, por ejemplo, finalizar la jornada en España a las seis y con una franja horaria más atrasada es la mayor contradicción. Pienso que esto, unido a la intención de trasladar las fiestas a los lunes en vez de los viernes, día en que media Europa apenas labora, que en nuestro entorno mediterráneo, por religión o costumbre, es fiesta o que el populoso continente asiático ya ha cerrado su semana, el despropósito es aún mayor.

Son las empresas, como ya lo están haciendo muchas en distintos países de nuestro continente y algunas en España, quienes han de responsabilizarse de que la jornada laboral no se prolongue, de que haya conciliación entre el trabajo y la familia, de facilitar que el esfuerzo laboral sea compatible con la vida íntima del trabajador. Porque la cultura del bienestar suele ser beneficiosa tanto para empleador como empleado.

En la Federación Asturiana de Empresarios ven bien el objetivo pero no la forma porque «ni todos sectores ni todas las empresas son iguales» y la productividad y la competitividad se verían afectadas. Y los sindicatos dicen que es «vender humo». Todos los implicados en la relación laboral aluden al ámbito de los denostados convenios colectivos para conseguir el propósito. Como ex componente de comités profesionales y para la conciliación familiar creo que establecer horario de salida es incompatible con industrias como transportes, ocio, medios de comunicación, sanidad, agricultura, turismo y muchos servicios.

Publicado el miércoles 14 de diciembre de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/12/14/horario-salida-conciliacion-familiar/2027968.html

 

La violencia que no cesa

Carencias sociales que alientan el maltrato y la exhibición orgullosa del machismo

«La erradicación de la violencia de género no es una utopía». Lo señalaba hace unos meses a LA NUEVA ESPAÑA Ángeles Carmona, presidenta del Observatorio Contra la Violencia de Género, durante una estancia en Oviedo. Un deseo que toda persona civilizada querría que se cumpliese. Hoy viernes, día 25, sería un buen día para celebrarlo con motivo del anual Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer. Sin embargo, las noticias no son alentadoras pues cada semana una mujer es asesinada en España desde hace una década. La Plataforma Feminista de Asturias se manifiesta con frecuencia en la plaza de la Escandalera contra esta monstruosidad y días atrás estudiantes de la Facultad de Derecho han organizado debates para analizar la legislación y estudiar medidas de prevención.

La violencia de género, el acoso escolar, laboral o sexual, o sea, la materialización de la prepotencia del fuerte respecto al débil, es la peor lacra humana ya que es la culminación del odio hacia la persona. Y demuestra la deshumanización del acosador, su falta de sensibilidad, la ausencia de educación ciudadana, su obsesión posesiva y autoritaria. Sobre todo, su miseria moral. Pero la lucha contra el estigma violento parece cada vez más compleja. Se argumenta que es inherente a la naturaleza de la persona, que siempre existió -en la cultura cristiana se recurre hasta Caín y Abel, el comienzo de la humanidad- y que al ser connatural es casi imposible extirparla. Se acerca el final de año y los recuentos de cada diciembre son aterradores.

Maltratar, acosar, violar, matar no son parámetros nuevos, pero sí el orgullo de hacerlo, lo que representa un grado más en su gravedad. Y si siempre se practicaba esa violencia, hoy no sólo se ejerce, sino que se presume de realizarla, se graba y difunde por las redes como un triunfo. El caso es que no se aportan ideas para erradicarla. Ni políticos ni intelectuales parecen responder a rudimentos para hacerla desaparecer. Es más, se traen a nuestro lenguaje extranjerismos para indicar que no es un trauma nuestro, sino general. «Bullying», «mobbing» y términos propiciados, principalmente, por las redes sociales y las nuevas tecnologías contribuyen a resaltar su extensión y el peligro que representan, pero no aportan nada a su desaparición ni a su disminución.

Sociólogos, psicólogos, estudiosos y pensadores de fenómenos sociales suelen rechazar que el origen o su incremento cotidiano, gran parte de esta plaga que nos invade, sea causada por el impulso, la excitación, la furia que se plasma en el cine, en la televisión, en los videojuegos y hasta en muchas imágenes propiciadas por las redes sociales.

Muchos de estos expertos desligan el fenómeno de la violencia de su proliferación en cualquier soporte gráfico. Rechazan que la minimización de las muertes, palizas, peleas, utilización de armas más o menos sofisticadas, más o menos automáticas, más o menos mortíferas, inclinen, predispongan, respalden los hechos violentos. Y niegan que así se trivialicen las luchas, guerras o combates donde se contemple (¿visualice?) cómo un personaje con un arma de disparo múltiple aniquila a decenas de personas sin pestañear.

Aunque los violentos no necesitan imágenes de apoyo. Un tuit contando que un migrante había muerto al intentar cruzar el canal de la Mancha fue contestado con mensajes como «uno menos que llega para arruinar la economía inglesa; no me da pena» y otros miles similares. Porque su actitud es consecuencia de esa «cultura» que sustituye filosofía, escritura, lectura… por fáciles imágenes, efectos especiales y un hedonismo inmediato.

La educación en derechos, en convivencia, en compañerismo está bajo mínimos. Mientras tanto se reducen los presupuestos en enseñanza, se elimina la asignatura de Educación para la Ciudadanía, se margina la filosofía o la música, otras artes pasan a ser «marías» y los videojuegos sustituyen a entretenimientos que hagan pensar.

Completa el panorama desolador actual la competitividad, la precariedad laboral, el que la contrariedad se magnifica y una diferencia de pensamiento nos hace irreconciliables. Por eso las leyes cada vez más restrictivas y superficiales, que tratan de reprobar actitudes puntuales, no sirven contra problemas estructurales como el acoso doméstico, laboral o escolar. La educación solidaria casi desaparece y surgen personajes, que predican su egoísmo contra lo que no dominan, como Donald Trump. Y cultivando esas actitudes surgen tanto el machismo y las fobias antihumanas como la violencia del ISIS.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el viernes 25 de noviembre de 2016

http://suscriptor.lne.es/suscriptor/asturias-opinion/2016/11/25/violencia-cesa/2018578.html

 

No quieren gobernar

Los partidos políticos españoles han pasado un año en funciones y sin negociar

No quieren gobernar. Esa es la realidad. Se acerca el año sin gobierno y nadie se atreve a una verdadera negociación. Decía recientemente el presidente Santos que el acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC no era del todo bueno para Colombia, y eso le recrimina la oposición, pero al menos traía la paz. Y es que el proceso desarrollado en Cuba entre el Gobierno colombiano y las milicias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia pasa a ser un ejemplo de negociación en el mundo actual. Todos ceden algo en un pacto. No se puede acudir a una negociación y querer mantener todas tus reivindicaciones. O llevar líneas rojas.

Los partidos políticos españoles con número suficiente de representantes en el Parlamento como para ejercer una presión apreciable no manifiestan su decisión de negociar. Unos están divididos interiormente. Otros dependen de una persona que no se quiere ir. Se habla como disculpa de los largos periodos que pasan en Bélgica, Países Bajos o Dinamarca, por ejemplo, sin gobierno, de dilatadas negociaciones para formar un gabinete ejecutivo, pero no se menciona que en esos países se negocia a muchas bandas, se forman gobiernos minoritarios y discurren las legislaturas a base de acuerdos puntuales que en muchos casos firman o permiten partidos de muy diversa ideología.

Un gobierno formado por tres fuerzas de diferente ideología puede equilibrar una legislatura al contemplar unos mínimos esgrimidos por cada componente. Las leyes resultantes de esos acuerdos pueden ser más o menos ambiguas pero hacen camino y normalmente sirven para avanzar. El positivismo puede no ser el mejor método para llegar a acuerdos pero en muchos casos permite prosperar, salir de atolladeros teóricamente insalvables. O salvar situaciones en progresivo deterioro.

La reforma de la Constitución, los necesarios cambios en las leyes electorales, los de las leyes de financiación autonómica, la armonización de la educación, son reglamentos, ordenanzas susceptibles de modificación ya que todos los partidos las incluyen en sus programas. La aproximación en cuanto a las normas educativas estuvo a punto de firmarse porque diversas fuerzas habían aproximado posiciones y veían necesaria y perentoria la reforma. No se plasmó en el Parlamento porque se acercaban nuevas elecciones y su firma e implantación significaba una cesión por parte del partido al que se pronosticaba como vencedor en las urnas. Pero había consenso.

Prácticamente todas las formaciones políticas reconocen que la Constitución necesita reformas urgentes. La aprobada en 1978 fue considerada como muy ambigua o negativa por parte de algunos de sus firmantes pero éstos vieron más práctico tener un texto así que no tenerlo. Se consensuó que el país sería una monarquía parlamentaria cuando casi la mitad del hemiciclo se proclamaba republicano, por ejemplo. Entonces se consideraron unas prioridades que hoy parece que no se consienten.

La legislación electoral, según reconocen expertos de distintos estamentos, perjudica o beneficia a unas u otras formaciones y los votos no valen igual en unas u otras circunscripciones. Una reforma concertada no parece algo imposible. En fin, acuerdos de este tipo deberían primar en las negociaciones entre los diferentes partidos. Muchas de las reivindicaciones de las distintas tendencias serían asumibles sin renuncias insalvables. El problema es que nadie quiere gobernar.

Publicado el jueves 29 de septiembre de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA (Publicado con retreaso por problemas técnicos)

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/09/29/quieren-gobernar/1990471.html

Tiempo de rebajas políticas

Un verano con poco trabajo en el Congreso y que acaba con descuentos

Estaban todos muy morenos. En la sesión de investidura en la que Mariano Rajoy presentaba su candidatura a presidir un nuevo Gobierno la mayoría de los parlamentarios asistentes lucía muy buen color. Una piel pigmentada por el sol playero, de la montaña o de la piscina. Moreno veraniego, de vacaciones. Sin embargo, seguimos sin Gobierno. Aunque unos alemanes que pasaban cerca del Palacio del Congreso ese día señalaban a un reportero que en diez meses con gabinete en funciones la situación económica en general ha mejorado. Opinan igual expertos como Ontiveros y Estefanía. Y ese gabinete no ha tomado ninguna medida decisiva para esa bonanza.

Pero no echemos las campanas al vuelo. Hemos visto que se puede vivir sin Gobierno, el ideal anarquista. Pero hoy día, perteneciendo a un ente continental, no se puede seguir así. Alguien tiene que tomar decisiones, presentar leyes (por ejemplo, la de Presupuestos) y gestionar los recursos, escasos según la crisis, aunque haya gentes y entidades cada vez más potentes económicamente. Y si durante muchos meses no ha habido acuerdos ni pactos la situación está al límite y ya nadie vende un clavo. Ha llegado el tiempo de las rebajas. De los descuentos. El Palacio de las Cortes, en la madrileña Carrera de San Jerónimo, se puede convertir en un outlet político por una temporada.

Al igual que las rebajas comerciales, sus épocas acotadas al comienzo del invierno o del verano han sido eliminadas y cualquier momento del año es válido, los descuentos políticos llegan ahora, al final del estiaje. La sequía atmosférica coincide con la política. Unos están morenos de sol, otros negros de impotencia. Muchos con color vacacional, otros sólo lucen moreno discreto. Pero todo indica poco trabajo veraniego.

El equipo de Rivera lleva un año vendiendo pactos por doquier, ofreciendo rebaja tras rebaja a quien parezca tener posibilidades. Comienza fuerte pero su afán por vender le hace rebajar programa hasta tragar lo inesperado. Ha ido retirando género y sus descuentos le han colocado cerca de la humillación, como se ha visto tras la cuarta sesión fallida de investidura.

Podemos ha estado más a la sombra, quizá estudiando una moderación en los precios. Puede que haya atisbado que se quedaba sin vender o simplemente adecua sus ofertas a la coyuntura política. Ha mantenido un sistema de tensión para reforzar la democracia y ante la trabazón existente intenta sostener una cota mínima a la izquierda. Tras unos meses en el mercado intenta adaptar su esencia teórica. O eso asegura.

La teoría práctica de la veterana izquierda, ante las dificultades de las leyes electorales, ha buscado el refuerzo en el reducto del equipo universitario de Iglesias. Ha reducido visibilidad a nivel nacional pero mantiene su puesto en el concierto astur. Ahora ofrece apoyo a los socialistas para que aumenten su política social. No propone descuentos.

El PSOE parece que no quiere rebajas pero no vende y sus divididos dirigentes mantienen una pública agresividad interna y rechazan alianzas unos o incorporar géneros ajenos otros. Poca venta. Mientras, los populares prometen el más vale viejo conocido que nuevo por conocer y pretenden olvidar sus corruptelas. Todos parecen ofertar rebajas. Pero tan escasas como las de un bar llanisco: «Un quinto, un euro; un cubo con seis quintos, seis euros. Ahorro: cinco viajes a la barra».

Publicado el miércoles 7 de septiembre de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/09/07/tiempo-rebajas-politicas/1980270.html

Buses y déficits

El transporte público de localidades pequeñas, atacado por Hacienda
Los medios de transporte urbano e interurbano de Madrid, ciudad y Comunidad son deficitarios. Y muchos de los municipios, si no todos, que existen en la provincia lo son y algunos reciben autobuses sin siquiera estar registrados. Pero ni Montoro ni el Ministerio de Hacienda van a cerrar las líneas que llevan a los residentes en la capital ni en sus pueblos de un lugar a otro. El empecinamiento y la imaginación de sus funcionarios no llegan a tanto. Ellos mismo caerían en su trampa.

Las líneas de cercanías que circulan por Asturias están a punto de cesar en su cometido de transporte. Los autobuses de Mieres y su comarca han recibido el aviso de cierre por parte del ministerio. Las de Gijón y otros dos organismos municipales de la bimilenaria villa también sufren el peligro de cierre. El organismo estatal queda lejos, a muchos kilómetros de los Picos de Europa y el resto de la Cordillera Cantábrica. Por eso no se dan cuenta sus ejecutivos, sus dirigentes, sus empleados que en Asturias no vamos andando a todas partes. Que necesitamos los transportes. Personalmente me he quejado en numerosas ocasiones de la falta de medios para trasladar a los contribuyentes en gran parte de los municipios de nuestra comunidad.

Posiblemente no existe concejo, municipio o cabildo en España cuyo sistema de transporte público, ya sea urbano o interurbano, tenga un balance positivo. Paliar ese déficit en cualquier localidad es uno de los destinos de nuestros impuestos. ¿Qué sería de Madrid sin transporte público? Sería impensable que la gran organización del transporte de la capital no pudiese tener un razonable déficit en sus cuentas. Y si en las grandes ciudades el transporte público es esencial e imprescindible también lo es para casi la mitad de los residentes en localidades pequeñas. Bien por no tener vehículo propio, por carecer de carnet de conducir o por alguna otra incapacidad. Si Madrid tiene autobuses, metropolitano y trenes de cercanías otras poblaciones han de tener algún medio para que sus vecinos puedan realizar su función diaria sin tener que recurrir al transporte privado, para muchos inalcanzable económicamente.

El Delegado del Gobierno en Asturias, Gabino de Lorenzo, en cuanto los medios de comunicación publicaron los avisos del Ministerio de Hacienda y de Administraciones Públicas, señaló que lo que ha hecho el organismo ministerial es sólo pedir información. E indicó que se les ha dado a los ayuntamientos un plazo para aportarla de quince días. Creo que escaso margen para una demanda en pleno mes de agosto. «Una vez suministrada dicha información, el Ministerio analizará, caso por caso, las alegaciones presentadas por los propios municipios, para la búsqueda de la solución más adecuada que permita conciliar los fundamentos legales con el uso adecuado de los recursos públicos», manifestó el representante estatal, tras ser largos años alcalde de la capital del Principado. ¿Cumple Oviedo?

Las reclamaciones del departamento ministerial se basan en la Ley Orgánica 2/2012, de 27 de abril, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, que fue aprobada por la mayoría absoluta del grupo parlamentario popular en el Congreso de los Diputados y en el Senado. Como los servicios de transporte urbanos son siempre deficitarios, la Comunidad de Madrid, por ejemplo, financió en 2015 los 273 millones del déficit tarifario de Metro de la capital, es decir la diferencia entre el precio que pagan los usuarios y el coste real del servicio. Claro.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el lunes 8 de agosto de 2016

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/08/08/buses-deficits/1967208.html

 

 

A la tercera va la vencida

Ante la ineptitud de los estos políticos y la irresponsabilidad de los partidos

Es preferible que vayamos a unas nuevas elecciones. No sé por qué les tienen tanto miedo los partidos con posibilidad de armonizar un gobierno. Teóricamente el voto es el mejor utensilio para ejercer la democracia. Es la plasmación directa de la voluntad del contribuyente, de quien la sostiene. El temor a una nueva convocatoria electoral les viene a unos porque seguirán perdiendo votos, a otros porque no tienen valor para ir hacia adelante, los hay que recelan sobre una presunta desaparición? Pero si no se vota nuevamente la precariedad del Gobierno minoritario hará que las oposiciones, varias, tumben cualquier iniciativa del Ejecutivo.

Es preferible, por tanto, otra llamada a las urnas. Y si los equipos electorales tienen visión práctica, perspectiva ganadora, se decidirán por una campaña ligera y más directa. Con una mecánica efectiva, unos mensajes que demuestren valor para enfrentarse a los problemas, para proponer soluciones. Dejarán de marcar líneas rojas, de jugar con tabúes que alejen a los demás de previsibles negativas negociadoras. O demostrarán que no sirven para el devenir político, que no saben interpretar la decisión de los electores. Y espero que alguno se decida a dimitir, que se vea obligado a dejar la palestra pública.

Quizá sea esta tercera convocatoria seguida la que les exija el compromiso definitivo. Tan dependientes demuestran ser de los poderes económicos que deberían recoger algunas premisas del mundo mercantil, de la empresa, donde la eficacia prima.

Las opiniones contrarias, los razonamientos opuestos a una llamada a las urnas se invalidan frente a otras acciones de la vida diaria. Ante argumentos de saturación política, del aburrimiento que genera un inoperante quehacer de los políticos, tenemos muchos ejemplos cotidianos de que la apatía, la insistencia no es la culpable. Más contumaces son algunos programas televisivos y diversas secciones informativas que son pura endogamia de los productores y cuyos protagonistas se limitan a un reducido número de famosos, muchos de ellos fabricados por la propia producción sin méritos enunciables. No hay más que contemplar las aventuras de los sálvames, los grandes hermanos, islas caribeñas, con una docena de personajes que discuten y cotillean permanente sobre otra docena de fabricados famosillos, o de profesionales del famoseo que cobran una pasta por «sobrevivir» en parajes aparentemente perdidos y que casualmente pertenecen a una casta de vividores de promovidas exclusivas.

O seguir el itinerario de contados deportistas, algunos realmente extraordinarios, pero que son perseguidos hasta tal saciedad que la mitad de las razones de sus comparecencias en los medios no tiene nada que ver con su tarea deportiva. Un raro corte de pelo, una nueva acompañante, aparición en anuncios de productos que ni han probado. Messi, Ronaldo, Ronaldo, Messi y alguna que otra aventura de cualquier futbolista que diga algo más que «la verdad es que si» al contestar cada pregunta.

Y si tocamos el tema de la corrupción, de apropiaciones indebidas, de los chanchullos y chiringuitos en las instituciones, etc., los argumentos se acumulan, temas más cotidianos y permanentes que cualquier promesa electoral. Recuerdo, ahora, refrendos recientes con sus militantes y promesas de consultas continuas de partidos que hoy rechazan nueva convocatoria.

Publicado el miércoles 3 de agosto de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/08/03/tercera-vencida/1964943.html

 

Un día de verano en Asturias

Sobre la incapacidad de los políticos para gobernar el país tras seguidas elecciones

La playa tiene una arena fina y blanca. Las aguas la van llenando poco a poco mientras sube la marea. Luce el sol en un cielo azul, ayer había unas cuantas nubes grises que despoblaban la arena. La gente entra y sale del agua mientras muchas personas caminan conversando por la punta de las olas. Algunos niños juegan en los charcos que ha formado la bajamar y la chavalería disputa un partidillo mientras dos o tres parejas le dan a las palas. Es un día cualquiera de verano en Asturias.

El sendero está bastante poblado con gente que sube y gente que baja. Los madrugadores, que en su mayoría ya descienden, llevan todavía ropa más abrigada que los que aún ascienden y portan su mochila repleta de bebida y algún bocadillo. La niebla de la mañana se va despejando y los rayos de sol comienzan a calentar el camino. Se ven algunas cabras en los riscos y en las empinadas laderas, entre arbustos, hierbas altas y maleza, varias vacas pastan acostumbradas al peligro. Es un día cualquiera de verano en Asturias.

Un pesado pendón preside la marcha de una procesión en la que dos docenas de muchachas y muchachos vestidos de aldeanos arropan a cuatro recios mozos que llevan a hombros el santo patrón. Detrás va un cura, el alcalde pedáneo y unas cuantas personas vestidas de domingo. Un centenar de familias con niños ataviados con ropa ligera completan el desfile hacia una capilla en medio del pueblo. Es un día de verano en Asturias.

El río baja con sus aguas tranquilas por los meandros del paisaje. Varias embarcaciones ligeras, la mayoría piraguas, navegan en el sentido descendente de esas aguas. Gran parte de ellas remadas por muchachas y muchachos, esforzados unos, alegres otros, que disfrutan de la aventura vacacional. En varios recodos del cauce, donde las aguas son más profundas, grupos de bañistas se dan un chapuzón. Más abajo, en un remanso formado por los cantos de aluvión dos pescadores con sombrero de paja lanzan sus cañas en busca de alguna trucha. Es un día cualquiera de verano en Asturias.

Un grupo de variopintas gentes circula por la plaza siguiendo a un guía que mantiene un banderín en una mano mientras con la otra gesticula señalando diversos edificios del entorno. Llevan todos gorros y pañuelos en la cabeza y se dirigen a un palacete, una capilla o un caserón histórico mientras bordean un pequeño monumento erigido a un antiguo personaje de la comunidad. Otras varias personas van y vienen en su quehacer cotidiano. Es un día cualquiera de verano en Asturias.

El mercado semanal está repleto de tenderetes donde los comerciantes venden verduras, legumbres, frutas, pollos, panes, quesos y embutidos caseros unos, ropa, plantas, discos y chatarra otros. En una esquina se muestran algunos objetos de cerámica, cacerolas y pequeños instrumentos de cocina y al fondo útiles para la playa. Los visitantes pasean ante los puestos y algunos compran. Es un día cualquiera del verano en Asturias.

Son éstas unas muestras de la indiferencia y apatía que la gente tiene hacia unos profesionales de la política, propensos a realizar declaraciones ante el primer micrófono que se acerque, pero reacios a negociar programas, establecer posibles pactos y llegar a mínimos acuerdos para formar un ejecutivo que gestione un gobierno para una amplia mayoría. ¡Qué incapacidad!

Publicado en La Nueva España el viernes 22 de julio de 2016

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/07/22/dia-verano-asturias/1959740.html

 

 

Tenía razón Llamazares

El dirigente asturiano de Izquierda Abierta dijo siempre que la coalición de Podemos con Unidad Popular era una absoción de Izquierda Unida

Tenía razón Gaspar Llamazares. El dicho popular, aunque viejuno, lo dice: “Sabe más el diablo por viejo que por diablo”. El veterano dirigente de Izquierda Abierta se oponía a la coalición entre Podemos e Izquierda Unida tal como se planteaba desde el partido de Pablo Iglesias ya que todo indicaba que era una absorción. La fórmula con cierta soberbia de éste en la negociación daba a entender que IU se tendría que someter a su decisión, sin darse cuenta de que los viejos militantes del partido que lideraba Alberto Garzón no eran los nuevos militantes de Podemos, con ganas pero poca tradición. Puede que la coalición siga unida después de este fracaso pero supongo que tendrá que ser bajo una nueva forma. De momento, un gran número de votantes tradicionales del partido de Garzón en Asturias y en otros viveros del partido histórico se abstuvieron el 26 J. No había militantes de IU en los puestos de presumible elección en las listas. No hubo equidad ni equilibrio en ellas. Sobre todo en Asturias y en Madrid. Eso no es una negociación, es una imposición. Garzón no estuvo a la altura.

La diferencia de votos en anteriores elecciones no supone el sometimiento de uno ante otro. Creo que no se sintetizaron los programas, solamente se ¿negociaron? las listas y algunos eslóganes de campaña. No hubo cesiones por parte del mayoritario, las declaraciones de sus dirigentes nacionales y autonómicos no facilitaron un pacto proporcional y equitativo en cuanto a votos. Aprovecharon que las papeletas de IU se perdían en los restos y forzaron a Garzón a admitir las ruedas de molino. Y no parecen de recibo las declaraciones del líder de Podemos en Asturias. Dice ahora Emilio León que «no podemos estar felices» porque «no hemos tenido tiempo suficiente para aquilatar esa colaboración» con IU. Callados estuvieron hasta el acuerdo de Zaragoza. Es fácil hacer declaraciones; más difícil negociar y asumir responsabilidades. Así pues, los hechos le dan la razón a Llamazares. Ahora tendrán que renegociar esa unión o las cosas no cambiarán respecto al 26-J. Los distintos tipos de electores en ambas formaciones han de señalar el nuevo rumbo o el barco se irá a pique.

Una campaña anodina

La madeja política no ovilla, no se habló de programas

“Pon los brazos estirados y no te muevas”, nos decían de pequeño/as cuando la abuela, por ejemplo, quería hacer un ovillo con una madeja recién comprada. Nos metían las manos entre los hilos de lana y la abuela iba tirando de un cabo y hacía una pelota con la lana para que no se enredase. Si no se hacía el ovillo lo probable es que se liase la lana y acabase rompiendo al desenredar el hilo. Hoy la lana viene preparada y no precisa ovillo. Además, no creo que las nuevas generaciones pongan los brazos para facilitar el desmadeje y se hagan visualmente a esa idea, ya “viejuna”. Ahora les falta práctica. Pero  la madeja sigue tras el dispar resultado de las urnas. Vuelve la negociación para formar Gobierno. Nuevos pactos “para” la Moncloa. Otro lío.

La irrupción de nuevas formaciones en el panorama político  ha enredado la madeja y resulta difícil deshacer los nudos formados al rodar por los medios de comunicación el ovillo del bipartidismo. Se han mezclado las lanas, se han enmarañado los colores y hasta se han deshilachado y formado nudos corredizos que resultan difíciles de deshacer. La habilidad de las abuelas para desenredar el lío no alcanza a tamaño tinglado. Y se alude a Venezuela o a Grecia. Se cambia socialdemócrata por trasversal.

Decimos la abuela como podríamos decir la Constitución si hablamos de política. La destreza con la que los “padres” de la Carta Magna la compusieron ha perdido no solamente agilidad sino también eficacia, sus cables y circuitos –como los hilos de la lana- se cruzan y cuando se sale de un lío se encuentra otro. Los viejos colores apenas se distinguen y si no se localiza el cable preciso o el hilo del tono correcto se suceden los manejos pero no se deshace el amasijo, los pactos son insuficientes y no se acaba de agrupar tendencias. Menos mal que hasta ahora el contacto entre cables de distinto polo no ha provocado ningún cortocircuito, aunque con algunas aproximaciones han saltado algunas chispas. ¿Cambiamos la instalación o a los electricistas?

Mientras tanto los colores van palideciendo, perdiendo intensidad, diluyéndose como una acuarela sobre papel mojado y mezclándose en una transversalidad que se compagina poco con los originales. Se mantiene en el leguaje el “trilema” de derecha, centro, izquierda pero en los pactos la pintura al agua corre en todos los sentidos y las ideas se disipan. Para colmo la campaña electoral fue un disloque que permitía decir hoy una aseveración rotunda y mañana afirmar casi lo contrario. O alegar la línea roja matinal para desteñirla luego entre “opinólogos” expertos. Unos echaron “chapones”  y otros “pasaban a limpio”, el líder socialista defiende al comunismo, el ministro del Interior conspira, cada día sale un fraude a la palestra informativa… No cambian los nombres, solo la temporada como en el Corte Inglés. No hay casilla que penalice el caer al pozo ni una que obligue a volver a la salida, ni otras que premien de oca en oca. La madeja no ovilla. ¿A la tercera será la vencida?

Tampoco se alentaron rebajas de campaña y las lanas mantienen los precios; nos siguieron carteando, sin fardos comunes o blíster más sencillos. Además, las imágenes se mimetizaron y salvo en mítines concretos, los candidatos vistieron corbatas y tarabicas para lucir palmito en eventos oficiales y no se distinguía a diestro ni a siniestro. Todo pareció offshore, “alejado”, en “ultramar”. Se repartían gobiernos en la sombra, ministerios y presidencias por doquier sin esperar a que las urnas mostraran el camino a la gobernabilidad. No nos hicieron ni puñetero caso. ¿Y ahora qué? A contar chistes de políticos en la playa.

Es broma. Es que marea tanto cabo político deshilachado.

El debate a distancia

Poca Asturias, muchos reproches, escasas ideas en las intervenciones

La curiosidad sobre este primer debate estribaba en la novedad de la representación de los coaligados Izquierda Unida y Podemos que fue objeto de fuerte polémica por la oposición de un sector de la primera a la unión electoral y por la posición de los componentes de la candidatura. No parecía factible alcanzar en Asturias el Unidos Podemos del resto de los territorios sin mareas o similares ya que la cabeza más visible de la veterana coalición de izquierdas se oponía por considerar que suponía una absorción. Consecuencia: Asturias estuvo ausente.

El debate nos llevó a otro hecho. Se habló más de política nacional y poco de los problemas y las necesidades de Asturias: infraestructuras, ganadería, sector lácteo, pesca, siderurgia. Muchos argumentos fueron «de andar por casa», muchos fueron reproches entre partidos, pocos fueron para buscar o proponer soluciones.

Por cierto, la veteranía parece que sigue siendo un grado. La inconcreción puntúa poco. Si presumes que sea para bien, si propones el cambio señala el camino.

Faltó imaginación. Una verdadera pena para la iniciativa de este diario, para los electores del Principado.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el sábado 11 de junio

http://suscriptor.lne.es/elecciones/generales/2016/06/11/debate-distancia/1940715.html