Un prestigio dilapidado

El desgaste al que han lanzado Rajoy y Zoido a la Guardia Civil en Cataluña

El prestigio es una cualidad que evalúa la calidad de una persona o colectivo a lo largo del tiempo. Tener prestigio eleva la consideración hacia ese sujeto teniendo en cuenta que sus acciones son escrutadas permanentemente. Por eso el prestigio se gana paulatinamente y se puede perder en unos instantes.

La Guardia Civil es un cuerpo policial cuya labor ha sido constantemente juzgada, ya sea por su primitiva labor rural, ya por su encaje político, ya por su actividad investigadora. Pudo y puede ser ensalzada por sus operaciones anticorrupción o denostada por sus métodos. No ha sido vista de igual manera por el mundo rural que por el urbano, diferentemente considerada en tiempos de las dictaduras como en épocas democráticas. Al mismo tiempo sigue siendo controvertido su estatus de cuerpo militar o no. Lo que si parece tener acreditado es su lealtad a la legalidad vigente. Y así, fue repetidamente el último de los cuerpos de las fuerzas de seguridad en seguir a los golpistas en los levantamientos contra la legalidad establecida por las leyes del Estado. Un prestigio difícil de ganar en periodos convulsos.

Bien pues en estos tiempos emocionales que vivimos el prestigio de la Guardia Civil ha sido dilapidado por un poder político que no se ha atrevido a actuar en su campo, el político. En vez de enfrentarse con los acontecimientos provocados por su proceder, en vez de intentar políticamente resolver la controversia pública, el Gobierno del Partido Popular ha lanzado a la benemérita institución contra la disidencia ilegal, contra la sublevación política de una parte de los representantes de una comunidad. Y las órdenes recibidas por este cuerpo policial fueron tajantes, sabiendo de su lealtad a la legalidad vigente, mientras el poder político permanecía en sus cómodos despachos tras un largo y fragante periodo de inacción sin ejercer la labor pública.

Y la provocación de unos pocos exaltados ha propiciado el desprestigio de todo un cuerpo. Lo dice quien ha «militado» en el tercio y en el contexto en el que entre algunas instituciones castrenses existe una rivalidad argumentada en un falso ardor guerrero. O dicho de otro modo, el Gobierno del Partido Popular ha enviado a reprimir la rebelión de una parte de los políticos catalanes a miles de guardias civiles conociendo su lealtad a las leyes. El problema ha sido que su actuación, en casos puntuales, fue más contundente de lo establecido por la ética democrática, sobrepasando el «margen de discrecionalidad que han de tener los agentes», dicho por una fuente del ámbito judicial.

La ineptitud del gobernante, la animosidad de una fiscalía reprobada, unida a la tibieza del resto de las fuerzas políticas, han condenado a un cuerpo con un creciente prestigio, adquirido últimamente por sus investigaciones anticorrupción, a ser denostado dentro y fuera de nuestras fronteras. Lo que han aprovechado las asociaciones independentistas para estimular la fobia a unos agentes que cumplían órdenes de los estamentos judiciales. Un descalabro dificilísimo de recuperar porque la situación ha sido desbordada tras los escraches realizados por grupos incontrolados ante los alojamientos de los agentes desplazados a la zona por un Gobierno central que nunca ha controlado el problema.

La irresponsable hipocresía de unos gobernantes, la debilidad y división de una oposición que es incapaz de presentar una alternativa, la estrategia de unas fuerzas autonómicas preparadas con un estricto guion, han provocado el descalabro de una institución que, a pesar de algunos de sus infaustos mandos dirigentes, ha cimentado su prestigio en el cumplimiento de la legalidad.

Publicado el jueves 26 de octubre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/espana/2017/10/26/prestigio-dilapidado/2183434.html

Fractura en la paz social

El deterioro de las relaciones en Cataluña que rompe la convivencia entre catalanes

«No lo olvidaremos nunca». Es una frase del president de la Generalitat, Carles Puigdemont. Mientras tanto Cataluña sufre. Creo que su mal tiene remedio pero con larga convalecencia. Porque sufre una fractura de lo que Aristóteles llamó Zoon politikón. Es decir, la dimensión humana de lo político y lo social. La ruptura entre partidarios de las dos opciones en que los políticos han dividido a la población no se queda en lo político sino que ha invadido lo social. A la frustración del contribuyente ante tanta corrupción los dos partidos más enfrentados en Cataluña la han querido ocultar con el dudoso referéndum.

Las relaciones humanas se han ido deteriorando a medida que los políticos profesionales comenzaron a distanciarse y abandonaron la dimensión social de la política por defender sus intereses. Unos por unas razones y otros por las suyas, el núcleo social ha sido apartado por los dirigentes de las formaciones gobernantes. Y todo apunta a que defendían su permanencia en el poder antes que su obligación de gobernar.

La víctima ha sido el ciudadano, quien ha visto recortadas las prestaciones a las que tiene derecho con el pretexto de la crisis argumentado por los gobernantes mientras estos solo miraban por sus intereses particulares (ocultar la corrupción, alcanzar el poder no conseguido en las urnas, etc.) y por mantenerse en sus puestos. Y si unos tapaban su pésima gestión acusando a la situación económica, otros fomentaban la deriva de sus rivales para granjearse partidarios para su coleto. A la vez han conseguido el desprestigio de la política, que los menos comprometidos rechacen la política y a los políticos mientras los más comprometidos enconen sus posturas y extremen sus posiciones. Es decir, una mayor separación entre las ideologías.

De momento lo que han logrado los protagonistas de los dos bandos es enemistar a miembros de las mismas familias, dividir a compañeros de trabajo, fomentar fobias a personas, entidades y establecimientos, distanciar amistades, corroer las relaciones personales. La convivencia es la víctima, la manipulación ha ahondado en la división de opiniones y ha roto la paz social. Una visión del exterior la daba días pasados el corresponsal de «The New York Times» en España, Raphael Minder: «no sólo es un debate de Catalunya con Madrid, también de catalanes contra catalanes. Es urgente acabar con el nivel de desconfianza tan alto que existe». Dos plasmaban el drama desde el interior. La de Joan Manuel Serrat: «esto crea en Cataluña una situación de una gran fractura social que, a mi modo de ver, va a costar muchísimo tiempo recuperar». Y la del diputado Joan Coscubiela: «Todos perdemos».

Publicado el sábado 30 de septiembre de 2017, víspera del 1-O, en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/09/30/fractura-paz-social/2170942.html

Lamentable atentado

Atentado en Barcelona, una de las ciudades españolas con mayor población de origen magrebí. Marruecos, el país magrebí donde menos «primavera árabe» hubo. Cataluña, comunidad en la que los radicales han iniciado una campaña antiturística. Atando cabos podemos buscar conexiones y encontrar casualidades que nos lleven a la conclusión de que estos descerebrados terroristas tienen algo más que coincidencias. Teniendo en cuenta que el servicio de información militar y político marroquí es uno de los más fuertes junto con el de Israel, algo falla en la coordinación de los servicios de seguridad en los países europeos y que reciben información de Marruecos.

Por otra parte, ya está bien de tuits y demás sistemas de fuga informativa por las redes sociales. Los responsables de organismos y departamentos políticos y sociales deben comparecer en los medios y no liberarse con unas líneas en Twitter o Facebook,  Istagram y demás redes, subterfugio para no dar la cara pública.

Por último, en el sistema o juego de acción y reacción que sufrimos principalmente en Europa llevamos las de perder. Ya nadie se acuerda de las iniciativas de Bush, Aznar y el líder laborista inglés o el jefe del Gobierno de Portugal cuando se reunieron en las Azores. Hoy nos lamentamos de los ataques que sufrimos pero nos olvidamos de los desastres que soportan en Palestina, los que organiza Occidente en Afganistán, en Iraq, etc.  ¿Saldrán inmunes todos estos responsables que nos han llevado a este desastre?

Polvos y lodos que han de hacer reflexionar a quienes votan en las democracias de Europa. No somos culpables pero permitimos que los gobernantes hagan lo que les dé la gana. Una desgracia.

La implicación en un consenso para Cataluña

Los partidos deben negociar en torno a una mesa una solución al soberanismo

El tiempo se acaba y los partidos deben concretar sus posiciones, sus medidas sobre la situación política en Cataluña. ¿Qué harán si el Govern declara la independencia unilateralmente, si convoca un referéndum oficial? Ya no valen vaguedades tras conocerse los borradores preparados por elegidos juristas respecto a actitud de la Generalitat después de proclamar la independencia, se celebre o no el referéndum. Si los partidos que participan en el Govern declaran, como han anunciado, unilateralmente la República de Cataluña ¿qué harán Podemos, Izquierda Unida, el Partido Socialista Obrero Español, el Partido Nacionalista Vasco, Ciudadanos, el Bloque Nacionalista Gallego, los componentes de Compromís y los de las mareas, los partidos y coaliciones canarias?? Declaraciones como nación de naciones, estado plurinacional, no las admitirán en Europa, no lo permite la Constitución, etcétera, no sirven para resolver el contencioso.

Las propuestas han de ser concretas y, por supuesto, convincentes. No valen bromas. La contumacia soberanista -tras la conferencia de Carles Puigdemont en Madrid, la carta del president a Mariano Rajoy, la respuesta de éste y el anuncio del 1 de octubre- ha corrido al revés del «dejar hacer» del Gobierno central, y sus votantes deberían tenerlo en cuenta ya que son los más manifiestos contrarios a la independencia de Cataluña. La concreción se ha de materializar en el práctico establecimiento de negociaciones. Hubo componendas para aprobar unos presupuestos, pero se perciben pocos compromisos para tratar de solucionar una inminente desintegración nacional.

Recurren políticamente a la Constitución y parece que con ello acallan sus conciencias, sus responsabilidades, sus promesas a sus votantes, a sus partidarios, a sus correligionarios. La ley suprema es una norma a respetar por todo responsable político demócrata. Pero no es algo eterno e inamovible. Desde la aprobación de la Constitución de 1978, que confirmó entonces la reciente implantación democrática en España, hace casi cuatro décadas, ahora la situación ha variado mucho. Hoy es tiempo de inmediateces y tecnológicas innovaciones, se han aprobado decenas de leyes importantes para la convivencia, para el funcionamiento democrático. España se ha integrado en Europa y en muchos casos fue motor de cambio y progreso de la Unión Europea, pionera en derechos, también cabecilla en corrupción.

En cerca de cuarenta años el escenario de los tres poderes del Estado es muy distinto al de aquella Transición, entonces con un estamento judicial sin apenas cambios y en su mayoría franquista, y otro estamento, el militar, anticuado, nombrado y promovido por la dictadura, con una gran estructura de mandos herederos de una jerarquía nacida en tiempos de guerra. Es decir, dos «pilares» del Estado reacios a la democracia y con unos reglamentos internos muy distintos a los reclamados por la ciudadanía. Además, la necesidad de una convivencia pacífica llevó a los constituyentes a pactar una ley fundamental que distinguía a ciertas regiones más o menos conflictivas de otras más pacíficas y solidarias. Las raíces de la dictadura persistían.

La España de 2017 no es comparable a la de 1978. La Constitución aprobada ese año fue una puesta en marcha de una democracia que se iría consolidando y tomando forma. Por tanto, era un primer establecimiento para que echase a andar el motor democrático y al rodar fuese consolidando la batería que nos llevase a modelos más consistentes, más participativos, no autoritarios. Hoy todos los partidos con representación en las Cortes están obligados a sentarse en una mesa, aportar medidas concretas para lograr un inexcusable consenso sin empleo de la fuerza. Otra cosa será una irresponsabilidad, un lamentable fracaso de los partidos, estamentos e instituciones. Y de la UE.

Publicado el jueves 29 de junio de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/06/29/implicacion-consenso-cataluna/2128023.html

Ganan los halcones a las palomas

La política dura de la derecha triunfa en estos momentos en el mundo

Los ciclos políticos suelen alternar dos posiciones opuestas con etapas variables. Los llamados «halcones» se van turnando con los llamados «palomas». De vez en cuando sobreviene un periodo intermedio que normalmente dura poco tiempo. Al menos en esta época de compulsiones. Y casi siempre se pasa de un extremo a otro sin transición templada. Ahora nos encontramos en una fase de crestas pues dos poderosos narcisistas elevan la tensión y los de alrededor empiezan a tomar sus precauciones.

Un claro ejemplo lo sufrimos actualmente en altos niveles mundiales -por el poder de los protagonistas- y tras el gobierno de un presidente paloma en Estados Unidos, como se consideró a Barak Obama, se ha pasado a otro de halcón, es decir, Donald Trump. Un cambio radical sin la menor duda. Un cambio que empieza a afectar no solamente a la política interior del país norteamericano sino también a sus relaciones exteriores.

El triunfo de los partidarios de la salida de Reino Unido de la Unión Europea puede o no haber contribuido al cambio habido en Estados Unidos pero favorece el incremento del grupo de los halcones. Además, se suma a la corriente a la que ya pertenecían el presidente ruso Vladimir Putin y varios gobernantes europeos de países del Este como Hungría, Polonia o Bulgaria.

Puestas así las cosas, las declaraciones de Ángela Merkel en el sentido de que ya no se puede confiar en los demás, muestran la situación actual. Cada uno tiene sus intereses y le resulta difícil depositar confianza en los demás. O dicho de otra forma, es fácil recelar de los amigos. Lo ha dicho la persona que más años lleva en el poder en Occidente, que gobierna la economía más sólida de Europa y representa al ala conservadora de la política democrática mundial. Quien es considerada halcona de la hacienda europea desde la crisis financiera, radical en los planteamientos presentados para la necesaria recuperación.

Así pues, parece que pasamos al turno de los halcones, radicales en los diversos puntos políticos. Hace unos meses, por ejemplo, que Suecia ha decidido recuperar el servicio militar obligatorio. En Reino Unido vuelven a llamar a los reservistas, parece que en mayor número, quizá motivado por el incremento de atentados yihadistas. La primera ministra Theresa May ya anunció antes de las elecciones que pretendía dar, en vez de más medios, más poder a la Policía. En los Países Bálticos la OTAN (Organización del Atlántico Norte) está desplegando fuerzas de defensa ante una posible invasión rusa. Son territorios poblados por un alto porcentaje de originarios de la Rusia soviética y, tras la invasión de Crimea hace tres años, los letones, estonios y lituanos temen un arrebato del antiguo jefe de la KGB y hoy presidente de Rusia que les lleve a ser anexionados por Moscú.

La situación en el Oriente Medio, del Mediterráneo a la Península Arábiga, se endurece también. La rivalidad religioso-política en la zona está incrementando la tensión. Después de la anunciada venta de cuantioso material bélico de Estados Unidos a Arabia Saudí, firmada por Donald Trump hace unos días en Riad, el grupo de países de religión con predomino suní -Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Egipto- cortaron sus relaciones con Qatar por «apoyar al terrorismo» promovido por la chií Irán. Y han suspendido las comunicaciones áreas, marítimas y terrestres y el abastecimiento a Doha de productos de primera necesidad.

En fin, todo indica que los halcones están en alza. En Noruega, país notoriamente pacífico, la OTAN ha desembarcado en Trondheim a 300 soldados estadounidenses por primera vez desde la Guerra Fría. Finlandia estudia incrementar en 50.000 militares su ejército? Los halcones son más fuertes cada día.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 14 de junio de 2017

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/06/14/ganan-halcones-palomas/2120421.html

 

Seguiremos buscando su ideología

Breve comentario tras el debate de los candidatos a la secretaría general del PSOE

«Que nos reconozcan como socialistas», señaló Patxi López en un momento del debate. Creo que eso es lo que faltó en la discusión a tres que ayer celebraron tres candidatos en la sede nacional del Partido Socialista Obrero Español. Digo discusión porque debate hubo poco. Acusaciones mutuas entre Susana Díaz y Pedro Sánchez pero escasa definición de lo que es el partido, los valores y principios socialistas. Ambos propusieron algunas medidas reparadoras, coherencia, generosidad, pero no definieron su ideología. El balance parece haberse inclinado por el vasco, el que menos apoyos aportó en su candidatura a la secretaría general. Quizá esta sea la situación ideológica del partido. Y parece que también la de sus hermanos europeos.

La invasión que esperamos

Los gastos en armamento que no sirven para nada e impiden obras sociales

España habrá de pagar 243 millones al fabricante Airbus como penalización por la renuncia a parte de la compra de 27 aviones de transporte A400M, aeronaves que se comprometió a adquirir en la pasada legislatura. Lo acaba de revelar el secretario de Defensa, Agustín Conde. El Ministerio firmó la compra de catorce aparatos (5.018 millones de euros) a recibir antes de 2022 y otros trece tres años después. Sin embargo, ahora declara que estos últimos son innecesarios o «no operables» y acepta abonar 243 millones para compensar la cancelación. Al tiempo no piensa reclamar indemnización por el retraso de entrega que reconoce el gigante constructor. Digamos que esta «multa» se añade a los 1.834 millones que Defensa ha de abonar de la factura de 2016, perteneciente a los Programas Especiales de Armamento (30.000 millones), de los que faltan aún por pagar dos terceras partes.

Lo revelado días pasados en el Parlamento ha hecho que surjan las preguntas que se hace con frecuencia el contribuyente -tachadas casi siempre de demagógicas- en el sentido de para qué sirven esos aviones, ese armamento tan costoso para el erario español. ¿Alguien podría invadir territorio español en este siglo XXI? ¿Contra quién se utilizarían los tanques, cazas y demás armamento sofisticado que tiene y espera el Ejército español? ¿Sería utilizable para apagar incendios, reparar catástrofes naturales, reprimir levantamientos populares? Las respuestas siempre son ambiguas, imprecisas y con alusión a instancias superiores. ¿De quién nos defenderían nuestras fuerzas armadas? ¿A quién atacaría nuestra marina, nuestra aviación?

Personalmente me es difícil encontrar una respuesta que no sea una disculpa, la ocultación de unos intereses industriales, corporativos, privados. Recurro a mapas geográficos, políticos, económicos, estratégicos y no encuentro respuesta convincente. Normalmente señalan un interés. Y responsables de políticas industriales, económicas o estratégicas suelen responder con argumentos más ambiguos que prácticos y no comprobables.

Las respuestas sobre la conveniencia del rescate de la banca apuntaron a que sin el buen funcionamiento de esas entidades, con ellas en dificultades o en bancarrota, el país no funcionaría. Los matices de algunos argumentos parecieron hacerlas aceptables. Otra cosa sería quién debería asumir ese rescate. En cambio, si preguntamos por la utilidad de un sofisticado carro de combate, de un «tanque», en nuestro territorio nacional el silencio suele ser clamoroso. O nos dicen simplemente que se fabrican para la exportación y que la industria armamentística española aporta cantidades apreciables a las arcas del Estado. Contestación aceptable para muchos interesados aunque detrás está la polémica de a quién se venden esos vehículos de ataque, potentemente destructivos. ¿Ejércitos, guerrillas, dictaduras, democracias?? ¿Dónde y contra quién los emplearían las fuerzas armadas españolas en territorio nacional? ¿Contra manifestaciones ciudadanas, terroristas, invasores extranjeros?? ¿Cuál es el interés en ese enorme gasto?

El Estado Español, que en los últimos tiempos ha reducido su presupuesto en cooperación internacional, mantiene tropas en bastantes lugares en conflicto. Son tropas de pacificación y de adiestramiento para la recuperación de la paz. Soldados que separan contendientes y ayudan a la población a recobrar la vida cotidiana sin choque entre facciones rivales, entre etnias hostiles; son destacamentos de reconstrucción, brigadas para restablecer la concordia y proteger a las gentes de los abusos de los vencedores. El Ejército español no va a combatir a Líbano, a Irak, a Turquía, a diversos países de África o del ismo americano sino a pacificar. Va a adiestrar a ejércitos nacidos tras el final de los combates, a reconstruir territorios destrozados por la guerra, infraestructuras, escuelas, mercados. ¿Para qué los carros de combate, los carísimos aviones de caza? Mientras, tras muchos recortes en educación, sanidad, dependencia, recursos contra la violencia de género, los nuevos Presupuestos del Estado que han previsto un récord en recaudación solo destinan porcentajes de aumento de una cifra a dichas necesidades de la población.

Publicado el martes 25 de abril de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/04/25/invasion-esperamos/2094000.html

 

Los desesperantes partidos asturianos

La incapacidad que demuestran para alcanzar acuerdos sobre prioridades

La desesperación del personal ante los partidos políticos astures parece estar al límite. Como asturiano no entiendo la actuación de la mayoría de los políticos que conforman el Parlamento del palacio de la calle Fruela. Incapaces de alcanzar acuerdos sobre cuestiones prioritarias, los 45 diputados que se sientan en el salón de plenos de la Junta General, órgano supremo de representación del pueblo asturiano, no hacen otra cosa que decepcionar a los electores. Los elegidos, pertenecientes a las seis formaciones que componen la Cámara, con honrosas excepciones, más parecen una banda del estilo de la de Alí Babá que formaciones políticas responsables y organizadas.

Solamente con leer las informaciones que José A. Ordóñez publica en LA NUEVA ESPAÑA sobre infraestructuras se le cae a uno el alma a los pies. Y no se trata de un ciclo, de una colección de noticias fruto de una racha, de un periodo determinado en el que los parlamentarios estudien un tema concreto. No, es una ráfaga constante, casi permanente. Las infraestructuras asturianas, por ejemplo, son claramente deficientes, insuficientes e incapaces de conformar un desarrollo acorde con este siglo XXI. Y, si la mayor parte de la culpa la achacamos a los gobiernos centrales de los últimos decenios, un alto porcentaje del yerro se debe a la flaqueza y desunión de los partidos astures que no se ponen de acuerdo ni para iniciar un diálogo.

Resumo en titulares las varias páginas publicadas en 24 horas por este periódico: «Podemos y Foro dejan el pacto por las infraestructuras que lidera el Principado». «El PP, que ni siquiera se presentó a las reuniones, también rechaza una iniciativa en la que IU ve «posibilidades de acuerdo». Seguimos: «Ciudadanos se descuelga del gran pacto de infraestructuras y deja solos al Gobierno y a IU». «El documento del Principado obvia las propuestas de C’s de incluir sólo obras prioritarias y urgentes». Más: «El PP tiene pánico de defender los intereses de Asturias ante Rajoy», afirma el Principado». «El consejero de Presidencia acusa a Podemos de entregarse al «postureo y la teatralización política» por responsabilizar al Gobierno del atasco legislativo en la Junta». Meses de estudio y reuniones para este resultado.

Unas horas más tarde Ramón Argüelles, coordinador de IU en Asturias, publicaba un texto en estas páginas en el que, entre otras cosas, señalaba: «Demostremos que los representantes políticos podemos estar a la altura de aquellos a los que representamos. Unámonos por Asturias, hagamos normal en política lo que ya es normal en la calle: sentido común, interés colectivo, beneficio compartido…». Ya antes Ordóñez había escrito un comentario titulado «Incapaces de unirse ni para coger el tren» en el que decía que «Resulta difícil de comprender que las fuerzas políticas asturianas no sean capaces de ponerse de acuerdo ni a la hora de elaborar un listado con las actuaciones prioritarias en materia de infraestructuras que cualquier ciudadano mínimamente informado no tendría mayor problema en definir: conclusión de la variante de Pajares, mejora de la deteriorada red de cercanías ferroviarias, ejecución de los tramos pendientes de la autovía de Oviedo a La Espina (A-63), culminación del plan de vías de Gijón y recuperación de la autopista del mar?». No se aproximan un mínimo ni respecto a la Variante. Y no se ponen de acuerdo ni para repartir la nada.

Mientras tanto los números cantan: «Asturias, a punto de caer en el tercio de las regiones menos competitivas de la UE. El Principado figura en el puesto 174.º de los 263 territorios comunitarios, lastrado por las infraestructuras?», señala el índice de competitividad regional de la UE en cuanto a 2016. ¿Merecen los asturianos estos políticos? Manifiestamente no.

Publicado el miércoles 15 de marzo en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/03/15/desesperantes-partidos-asturianos/2073219.html

 

Un polémico 23-F judicial

Las disposiciones de las condenas de «Nóos», las «black» y la Fiscalía en un día

Era un aniversario con un número poco atractivo en cuanto a conmemoraciones y para muchos fue un 23 de febrero que pasó sin pena ni gloria. Pero si en el aspecto político fue un jueves casi sin actividad ni en el Ejecutivo ni en el Legislativo, este 23-F de 2017 fue muy activo en el terreno judicial. Primero, por las declaraciones sobre la situación de la Fiscalía; segundo, por las disposiciones sobre las condenas del «caso Nóos»; tercero, por la sentencia del juicio sobre el uso de las «tarjetas black».

Al principio de la jornada se recordó en algunos programas de radio y televisión la fecha señalada, muy someramente se habló de aquel lunes de febrero de 1981 y veteranos periodistas mencionaron el intento de golpe de Estado urdido por el general Jaime Milans del Bosch y el teniente coronel Antonio Tejero, entre otros, que tuvo en vilo durante unas quince horas primeramente a los españoles y también a los medios de comunicación. Pero habían transcurrido 36 años y un gran porcentaje del personal no había nacido entonces o era muy joven para enterarse de lo que pasaba y de la trascendencia de lo que ocurría en el Congreso de los Diputados.

Los medios audiovisuales acudieron en busca del ambiente judicial y su deriva política ante los más de treinta relevos decididos por la Fiscalía General, recientemente relevada, en medio del contencioso sobre la negativa del presidente de la Comunidad de Murcia, Pedro Antonio Sánchez (PP), a dimitir y la petición del fiscal, que le acusa de presuntos delitos durante su etapa como alcalde de Puerto Lumbreras. Hablaron en varios programas el destituido fiscal jefe de Murcia, Manuel López Bernal, impulsor de las últimas investigaciones contra el presidente murciano, y también quien relevaba a éste, José Luis Díaz Manzaneda, que ya ejercía como fiscal en esa autonomía. La decisión del nuevo fiscal general, José Manuel Maza, y las declaraciones sobre el caso del ministro de Justicia, Rafael Catalá, habían levantado la polémica, ya que el político murciano es investigado por presuntos delitos de prevaricación, fraude contra la Administración pública, falsedad en documento oficial y malversación de caudales públicos.

Al terminar la mañana de ese 23-F se dieron a conocer las penas que sentenciaba el tribunal de la Audiencia Nacional que enjuició a los usuarios de las llamadas «tarjetas black» distribuidas por Caja Madrid y Bankia. Los jueces condenaban, entre otros muchos declarados culpables, a los expresidentes Miguel Blesa (seis años de prisión y multa) y Rodrigo Rato (cuatro años de prisión y multa). En total 120 años de cárcel para 65 personas de la élite financiera, entre ellas un exvicepresidente y ministro de Economía del Gobierno de España y exdirector gerente del Fondo Monetario Internacional.

Entre una y otra polémicas en la mañana sobrevolaba la decisión de las jueces del tribunal del «caso Nóos» de dejar en libertad sin fianza al condenado a seis años y tres meses de prisión por diversos delitos de corrupción Iñaki Urdangarín, esposo de la Infanta Cristina, hermana del Rey Felipe VI, que fue absuelta pero sancionada con una multa pecuniaria. También permitirle al cuñado del Monarca mantener el pasaporte, seguir residiendo en Suiza con el único requerimiento de informar a la autoridad judicial si quisiera viajar fuera de la Unión Europea y presentarse ante el Juzgado donde se encuentre cada primero de mes. La Fiscalía solicitaba una pena de 19 años y medio para él y 16 años y medio para su socio, Diego Torres, condenado a ocho años y medio y la retirada del pasaporte. Entre otros condenados también está el expresidente balear, Jaume Matas, exministro en el Gobierno de José María Aznar, con más causas pendientes.

La controversia incidía en que las magistradas, para no encarcelar ya a Urdangarín, argumentaban sus «particulares circunstancias» de «sobra conocidas» y sin riesgo de huida por su arraigo social. Para ellas no parece haber habido alarma social ni daño a las instituciones y el arraigo social del condenado se supone estaría en Suiza, país fuera de su jurisdicción y que no pertenece a la Unión Europea. Además, el tribunal menciona en su ¿argumentación? la presunción de inocencia del marido de la Infanta cuando lo acaba de condenar. ¡Decisiones insólitas!

Publicado el jueves 2 de marzo de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/03/02/polemico-23-f-judicial/2066130.html

 

Convivencia y filosofía

La rebaja de algunas asignaturas trae como consecuencia la intransigencia

La expansión global de las nuevas tecnologías ha impregnado de inmediatez la vida de las personas. Puede ser un dato positivo y también provocar problemas para distintas sensibilidades. Es un mantra generalizado que las nuevas generaciones son las mejor preparadas de la historia. Pero quizá no sea esta toda la verdad.

Se ha comparado la evolución actual de la sociedad con el paso del Medievo al Renacimiento aunque creo que existen notables diferencias. Principalmente porque hoy recurrimos a este tránsito como una época de célebres figuras, artistas, sabios, grandes ventureros, emprendedores… pero no nos referimos al pueblo en general que tardó aún siglos en renovarse. La innovación de aquellos tiempos fue enorme, los adelantos increíbles, la explosión de libertad incomparable, pero la población continuó siendo en su mayoría analfabeta, los trabajos duros, las penalidades siguieron en el mismo bando y el lujo en el suyo.

La gran diferencia creo que está en que buena parte de esas penalidades han sido superadas, aunque cada vez parecen más separados los estatus de ricos y pobres. El analfabetismo (no saber leer, ni escribir y ni las cuatro reglas) va desapareciendo, los trabajos se van dulcificando con las nuevas tecnologías, se pueden vencer enfermedades y pandemias. Sin embargo, en este mundo de conocimientos increíbles, donde podemos colocar una sonda informativa sobre un meteorito que vuela a miles de kilómetros por segundo, contemplamos cómo era el Cosmos hace millones de años y descubrimos los más sorprendentes «secretos» del Universo, siguen creciendo los seguidores del creacionismo, del iluminismo, del negacionismo y de dogmas y creencias sin explicación científica alguna.

Al tiempo el Gobierno casi prescinde de las asignaturas que forman la personalidad, materias como filosofía y psicología, que enseñan a pensar. Y así «amueblamos» la cabeza con una tecnología que nos facilita y realiza muchas funciones que antes hacíamos nosotros, dejamos espacio libre en nuestro cerebro pero no llenamos ese hueco con sabios razonamientos. Prueba de ello la tenemos en que no hay síntomas de que disminuya el machismo, pero sí de que aumente el fanatismo, de que sigue habiendo diferencias entre hombres y mujeres -y remarco este orden hombre-mujer-, de menosprecio al refugiado y al migrante, de crecimiento de la xenofobia, de rechazo al diferente. En política, en religión, en economía.

Recientemente he escrito en LA NUEVA ESPAÑA contra la violencia de género y el acoso. Son el más puro vestigio de la ausencia de razonamiento, perseguibles desde cualquier punto de la democracia. Hoy me encuentro con una gran impotencia anímica. Conocí personalmente a dos asesinos. Ambos mataron a su familia y luego se suicidaron. Los dos eran hombres con estudios superiores. Un caso trataba de olvidarlo porque ya han pasado más de cinco años del terrible suceso. Pero el otro se produjo hace solamente unos días. No tengo palabras.

Vivimos en un país en el que, de media, cada diez días una mujer es asesinada por un hombre con el que tenía o había tenido relación sentimental. En muchos de los casos no matan esos valientes solamente a sus esposas sino también a sus hijos. En una gran parte de los casos los asesinos tienen escasa educación, no han pasado de la escuela primaria, lo que no excusa su acción. Pero muchos otros han recibido una gran educación, lo que puede demostrar que su cultura merece poco ese calificativo. Lo mismo podríamos decir de los acosadores, la mayoría exhibidores de una manifiesta prepotencia, de ciertos conductores, de esos componentes de pandillas que presumen de sus abusos sexuales en las redes sociales?

Mientras tanto se reduce la enseñanza de materias fundamentales para la formación de la personalidad, asignaturas que ayuden a pensar, a convivir, como filosofía o psicología. Es decir, la base de la civilización.

Publicado el viernes 20 de enero de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/01/20/convivencia-filosofia/2044421.html