El último tramo presidencial

La política exterior de Obama en territorios donde los combates no cesan

«Sólo hay dinero para bombas en un país que únicamente puede progresar con la paz». Son palabras de un médico vietnamita pronunciadas hace medio siglo. Las recogía el langreano Pedro Mario Herrero en una de las crónicas enviadas desde Saigón para un periódico ya desaparecido y recopiladas luego por la editorial Ciencia Nueva. Cinco décadas después pueden ser ahora pronunciadas también en otro escenario donde los combates no cesan desde hace ya decenas de años. Del lejano Oriente al Oriente próximo, de Vietnam a Irak, o Siria, o Afganistán.

El actual presidente demócrata no ha sabido corregir la pésima política llevada a cabo en la zona por sus antecesores republicanos

El último bienio de ejercicio posible de cada presidente suele tener consecuencias en la política de Estados Unidos. La obligada marcha de la Casa Blanca parece dar fuerzas al mandatario saliente para realizar una política más agresiva, quizá la que no se atrevió a practicar en los seis años anteriores. Barack Obama está a punto de comenzar el que será su postrero tramo presidencial, tiene su parlamento mayoritariamente opositor pero muchos problemas sin resolver. Y un salto (¿huida?) hacia adelante puede representar cierto peligro. Por ejemplo, en el mencionado Oriente. De momento, ha legalizado de golpe, provisionalmente, a cinco millones de inmigrantes sin papeles.

Pero el actual presidente demócrata no ha sabido corregir la pésima política llevada a cabo en la zona por sus antecesores republicanos y cada vez se complica más la situación en esos territorios que están perdiendo límites y fronteras en aras de la confusión político-religiosa. Si a ello añadimos la radicalización de las facciones islamistas que luchan entre sí por el poder el escenario entre el río Éufrates y el río Tigris puede llegar a presentar una guerra más sangrienta y duradera que la que enterró a más de un millón de personas en el delta del río Mekong. Cerca de 60.000 fueron jóvenes norteamericanos.

Si hace unos cincuenta años el presidente John Kennedy comenzó enviando a la llamada Indochina (Vietnam, Camboya, Laos) a cientos de soldados para proteger sus embajadas y otros cientos de asesores para los ejércitos que luchaban contra el comunismo, el también demócrata Obama envía ahora unos cientos de soldados y otros cientos de asesores con una misión parecida. Después de los soldados protectores y de los asesores los militares estadounidenses fueron llegando al sureste asiático por miles hasta alcanzar el medio millón. En el conflicto actual tras los asesores siguieron los primeros bombardeos protectores y la situación de violencia parece in crescendo ya que los islamistas radicales siguen avanzando entre los dos ríos bíblicos.

Aunque las similitudes históricas son grandes -ambos territorios fueron colonias europeas siglos atrás, sufrieron sangrientas guerras por la posesión de sus tierras y sus habitantes lucharon contra la diversa ocupación extranjera?- podrían ser diferentes sus conclusiones. Obama tiene la oportunidad de no aumentar el contingente y buscar otras formas de remediar el conflicto. La tendencia actual de distintos países europeos a reconocer como estado a Palestina o las negociaciones con el régimen iraní pueden ayudar a la distensión. El radicalismo del autodenominado Califato del Estado Islámico o Daish parece tener más adeptos individuales en Occidente que en su tierra de origen, donde sufren su retrógrada interpretación de la sharia. Los acuerdos comerciales firmados por EE UU con las potencias rusa y asiáticas podrían evitar el grito vietnamita de «lucharemos durante mil años».

 

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA del sábado 6 de diciembre de 2014

http://suscriptor.lne.es/opinion/2014/12/06/ultimo-tramo-presidencial/1682296.html

¿En qué quedamos?

¿En qué quedamos? El dicho popular dice que “rectificar es de sabios”. Es una declaración de Alexander Pope, poeta británico que la pronunció hace ya tres siglos. El PSOE decidió votar este martes a favor de que el Pleno del Congreso tome en consideración una propuesta de Izquierda Plural (IU-ICV-CHA) y el Grupo Mixto para retocar el artículo 135 de la Constitución que populares y socialistas introdujeron a la vuelta del verano de 2011. Fue una disculpa de ambos partidos para justificar los recortes pero sobrepasó la dimensión política por introducirlo en la Constitución. No solamente lo apoyó el secretario general socialista y presidente del Gobierno en esos días sino que el actual líder del partido, Pedro Sánchez, fue uno de los promotores que estudiaron el establecimiento de ese techo presupuestario. Ahora se llevan muchos las manos a la cabeza porque los socialistas dan marcha atrás. Pues bien, si se dan cuenta de que fue un error lo normal es que intenten rectificar. Por lo tanto no entiendo las voces que protestan porque rectifiquen. Otra cosa es que lo consigan porque no tienen mayoría para que el Legislativo confirme la rectificación y todo se quedará en un brindis al sol. Pero lo importante es que hayan cambiado de idea. Y si todo el mundo repite la frase de Pope será porque “rectificar es de sabios”.

El abuelo saltó a tiempo

A propósito del caso del «niño Nicolás» nadie dimite

El colmo de la situación que padecemos en este país puede ser el caso del «niño Nicolás». Digo colmo en la acepción de la Real Academia (RAE) que lo define como «haber llegado a tal punto que razonablemente no se puede superar». En unas jornadas en que la actualidad gira en torno a las tarjetas «black, fantasma, opacas?», los presuntos negocios fraudulentos de la familia Pujol Ferrusola, la polémica política sanitaria respecto al ébola, con la enésima marea blanca por las calles, la imputación de destacados dirigentes del Partido Popular por la presunta utilización de una llamada caja B y las implicaciones en negocios con la trama Gürtel, las presiones de todo tipo en relación con las intenciones soberanistas del Gobierno de la Generalitat, cuando ya no caben más problemas en los índices y rataplanes de los medios de comunicación, surge el culebrón protagonizado por Francisco Nicolás Gómez-Iglesias. Y nadie dimite.

A pesar de que el niñato («jovenzuelo, petulante y presuntuoso», según la RAE) madrileño ha jugado con la seguridad nacional, con la familia real, con la cúpula del partido en el Gobierno, con los directivos de la patronal y el sursuncorda sus andanzas son tomadas a broma, nos asombramos de sus hazañas, nos reímos de sus atrevimientos y ya se habla de la realización de alguna película. Y nadie dimite.

Hace pocas fechas renunciaba al cargo Julia Pierson, directora del Servicio Secreto de Estados Unidos. Se consideró responsable del fallo ocurrido en los jardines de la Casa Blanca cuando Omar J. González, veterano de la guerra de Irak con problemas mentales, penetró en el recinto presidencial y hasta compartió ascensor con el presidente Barack Obama [al redactar este texto informan sobre la entrada de un segundo intruso en el recinto presidencial; posibles nuevas dimisiones]. Es decir, dimite la máxima autoridad en temas de seguridad del país.

Y aunque los problemas de seguridad se producen ante los mandatarios de todo el mundo -a Angela Merkel la persigue otro demente, por ejemplo- los hechos no disculpan lo que ha ocurrido tanto en palacio como en sedes de partidos, organismos oficiales y empresariales. Pero aquí no solo nadie dimite sino que apenas se pide una investigación. Y el «pequeño Nicolás» burló impunemente la seguridad del Palacio Real y «chocó» la mano del Rey y la Reina precisamente el día de su asunción al trono de España, fue escoltado por policías a diversos actos programados por él y a saber cuántas otras ocurrencias irán apareciendo a lo largo de los días sobre sus despropósitos y presuntas estafas.

Así podríamos alcanzar el cinismo y la desfachatez de David Blunkett, ministro del Interior del Gobierno de Tony Blair, en 2003, cuando justificó el clamoroso fallo de que el periodista Ryan Parry, del «Daily Mirror», se colase durante dos meses en Buckingham Palace como ayuda de cámara, sirviese a la familia real británica en sus habitaciones más privadas, fotografiase sus relaciones familiares y estuviese a punto de asistir como exclusivo camarero al presidente George W. Bush en su visita a la reina. Blunkett señaló entonces que «una de las grandezas de la democracia es que este tipo de violaciones están abiertas al escrutinio público, que podemos aprender rápidamente de ellas y que no se oculta nada debajo de la alfombra». Los hechos invitan a seguir los delirantes pasos descritos por el sueco Jonas Jonasson en su superventas «El abuelo que saltó por la ventana y se largó». El abuelo saltó a tiempo.
Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el martes 4 de noviembre de 2014
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Urbano pero sin servicio alguno

Barru, un pueblo emblemático del turismo de Asturias que sufre la desidia municipal de Llanes

Un núcleo rural sin servicio alguno. «Así é Barru». Un pueblo con un centenar de habitantes permanentes, sin una tienda (ni siquiera una de ultramarinos para comprar pan, leche o algo para comer, vamos, de primera necesidad), sin farmacia, sin escuela, sin médico, sin dependencia sanitaria alguna, sin plaza de taxi, sin servicio de autobús, sin calles (solamente caminos vecinales), sin barrendero, sin riego público… Sin alcalde pedáneo. Es decir, sin nada pero con tasas municipales urbanas. Digamos, pagar por todo sin tener nada. Maravilloso invento recaudatorio municipal sin proporcionar servicio, como una empresa tipo urdangarines, gúrteles, pujoles y demás paradigmas de presuntas corruptelas.

Pero Barru (Barro) ha sido declarado núcleo urbano por el Ayuntamiento de Llanes y este cobra tasas municipales como si prácticamente gestionara viviendas, calles, transportes, servicios de una capital como Madrid o Barcelona, con millones de habitantes, grandes infraestructuras, importantes negocios, transacciones multinacionales, ministerios, embajadas, sedes de organismos internacionales, emblemáticos edificios, grandes eventos culturales, cómodos transportes y un sinfín de actividades municipales. Conocido es que los municipios turísticos han de aprovechar la llegada o instalación de foráneos para aportar a sus arcas con el fin de poder dar servicio a los residentes y sus tasas son siempre elevadas. Pero una cosa son servicios caros y otra cobrar sin realizar esos servicios.

Considerar urbana una aldea que no disfruta de ningún servicio es aprovecharse de la escasa fuerza que pueda ejercer un exiguo centenar de censados y varias decenas de propietarios de segunda vivienda que disfrutan de unos días de vacaciones al año. Para mayor dislate la inmensa mayoría de empadronados residentes permanentes en el contorno parroquial son de avanzada edad, jubilados y pensionistas del campo y sólo un mínimo porcentaje son menores de edad. Y para sobrevivir han de utilizar transporte privado pues ni siquiera pueden comprar el pan en un comercio del pueblo. Y no digamos de otros servicios mínimos para una población mayoritariamente de pensionistas.

Sin embargo la Corporación Municipal se empeña en considerar a Barru -y a Niembru, Balmori, de esa parroquia, y otras muchas aldeas en las mismas condiciones- como recintos urbanos en sus distintos planeamientos, planes que desde hace varios lustros desautorizan los tribunales. Para colmo, según los borradores del Plan General de Ordenación de Llanes (PGOLL) en elaboración, conocidos por LA NUEVA ESPAÑA, los técnicos contratados por el Ayuntamiento idealizan de tal forma que parecen preparar un paraíso terrenal con tranvías, parques y circunvalaciones que terminen componiendo una conurbación con aires turísticos como los emiratos del golfo Pérsico.

Mientras tanto, las dos bellezas que distinguen a este pequeño núcleo rural, la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores de Barro, ubicada en una pequeña península de la ría del Calabres donde se refleja en marea llena, y una segura playa protegida por dos grandes farallones, emblemas de todos los reclamos turísticos del Principado, son desatendidos por los gestores del municipio, uno de los más importantes espacios turísticos del norte peninsular. La sinuosa ensenada que forma la ría entre Barru y Niembru se deteriora a pasos agigantados por el abandono de las autoridades y en el límite de la playa permiten la construcción de lo que se conoce ya como el «AlBarrobico».

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el martes 21 de octubre de 2014

http://suscriptor.lne.es/opinion/2014/10/21/urbano-servicio/1659285.html

 

Shlomo Ben-Ami y sus asombrosas comparaciones

Las comparaciones parecen menos odiosas cuando las utiliza un diplomático. O eso cree él. El exembajador israelí en España, Shlomo Ben-Ami, también exministro de Relaciones Exteriores, presentaba una comparación no válida en su artículo publicado en El País hace unos días titulado “Reaparece el antisemitismo”. El hoy vicepresidente del Toledo International Center for Peace se asombra de la repercusión mundial de la reciente masacre perpetrada por Israel sobre la población de Gaza para señalar luego que “A los israelíes les cuesta entender por qué cinco millones de refugiados y 200.000 muertos en Siria tienen mucha menos gravitación en la conciencia occidental que los 2.000 palestinos asesinados en Gaza”. Lo asombroso es que no haya magnificado los setenta muertos entre la población judía, la mayoría militares, frente a la inmensa mayoría de civiles de la encerrada franja palestina, con ataques a centros de refugiados de organismos internacionales ocupados casi al completo por niños y mujeres. Y no recuerde los millones de refugiados palestinos con la implantación del Estado de Israel. Además, olvida este diplomático que el régimen que gobierna Siria es una dictadura hereditaria y sanguinaria mientras él mismo presume de lo democrático que es Israel. Por último, y entre otras cosas, señala Ben-Ami que el conflicto israelí-palestino (es decir, entre dos pueblos semitas) es una guerra de imágenes. (?).

La memoria del partido

Sobre el cambio de la ley electoral para la designación de alcaldes
La memoria de los políticos debe de ser muy frágil. A las personas les va fallando la memoria a medida que pasan los años. Los políticos parece que sufren la pérdida de memoria sobre los sucesos antiguos y los modernos. Si a un anciano se le olvidan las cosas recientes y, sin embargo, recuerda historias de sus años mozos, a muchos políticos se les olvidan los hechos «históricos» pero no recuerdan tampoco los recientes. ¿Es desmemoria, es desfachatez, es caradura o desvergüenza? La precisión de qué es se la dejo al dilecto profesor García Pérez.

El caso es que de lo que dije ayer ya no me acuerdo y hoy digo lo contrario y me quedo tan pancho. Y si antes dije que el Gobierno no gobierna, cuando estaba en la oposición, ahora no lo recuerdo y tampoco gobierno hoy que estoy en el poder. El método parece sencillo: difumino la realidad con temas bastante aparentes pero no esenciales y así distraigo al personal que no ve a causa de la niebla que origino. Además aprovecho esa bruma para introducir cambios que me eviten presumibles pérdidas.

En estas están el Partido Popular y el presidente del Gobierno. Rechazan reformar la Constitución, que en su momento pidieron (y hasta cambiaron), pero se empeñan en reformar la ley electoral en vísperas de comicios. Es decir, cuando se acaba «el partido» y no al comienzo. Claro que les traicionan las hemerotecas y videotecas. En ambas están grabados discursos, declaraciones, mítines, discusiones parlamentarias, conferencias y muy diversas intervenciones públicas. Y además no disimulan. Recuerdo una actuación pública del actual Presidente del Gobierno en la que con cierto regocijo se expresó así: «Que donde dije o? ¿cómo es? Donde dijo digo? donde digo digo? donde dije digo pues dije digo diego?» (sic). Es decir, dilo tú «que a mí me da la risa».

Pero tanto videotecas como hemerotecas son notarios de los eventos. Así, ahora el PP pretende cambiar la ley electoral y establecer, sin el mínimo consenso, que el/la cabeza de lista del partido más votado en elecciones municipales sea designado/a alcalde directamente aunque alcance un cuarenta por ciento de los sufragios solamente y el resto de las formaciones llegue al sesenta por ciento. Peligran, según reiterados sondeos, sus dominios en grandes municipios como Madrid, Valencia, Sevilla? Imágenes grabadas señalan su posición reciente: «No se pueden cambiar las reglas de juego a última hora. Eso es muy poco democrático. Las reglas de juego se cambian al principio. Cuando empieza el partido, para entendernos. Nunca a última hora. En segundo lugar la ley electoral, como regla de juego que es, no se debe cambiar por mayoría. Estas cosas hay que pactarlas, hay que acordarlas, hay que hablarlas y no hay que hacerlas por puro interés partidista, que es lo que se ha planteado ahora». Era septiembre de 2011. Hoy quiere lo contrario sin nimia anuencia.

Al año y medio, en febrero de 2013, ya gobernando, Rajoy insistía: «Lo más importante, conociendo la historia de este país, es que cualquier modificación de la ley electoral se haga con un gran consenso. Yo, desde luego, nunca modificaré la ley electoral por mayoría?» (sic). Hoy Carlos Floriano, portavoz del partido, predica: «Nos gusta que gobiernen los ganadores porque es lo que quieren los ciudadanos. Y no que gobiernen los perdedores porque eso no lo quieren los ciudadanos». Rita Barberá fue alcaldesa de Valencia con el 25,5% de los votos; los socialistas lograron el 37,3%. ¿Es desmemoria, es desfachatez…?

Artículo publicado el miércoles 17 de septiembre en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2014/09/17/memoria-partido/1643355.html

 

Obama el ineficaz

El fracaso de las expectativas creadas por el presidente de EE UU

Las expectativas, grandes expectativas, que generó la campaña electoral y la elección de Barak Obana se van diluyendo si no han desaparecido ya para muchos de los objetivos que parecían presentarse en gran parte del planeta. Cuando ha consumido más del setenta y cinco por ciento de su mandato, el presidente de los Estados Unidos apenas ha cumplido algo de lo que se esperaba de él. Tras estudiar Derecho en Harvard y ejercer de abogado en derechos civiles mantiene la misma situación que heredó del polémico George W. Bush. Es decir:

Guantánamo sigue abierto. La nefasta cárcel de la isla de Cuba, que niega los derechos básicos a unos detenidos encerrados en un limbo inhumano, sigue existiendo a pesar de las promesas preelectorales del primer presidente afroamericano (lo que aumentaba la esperanza de progreso).

Oriente Próximo cada vez peor. La situación no sólo no ha cambiado, sino que se radicaliza. Cada vez es más insostenible nacer, crecer, vivir, sobrevivir en Gaza. Anteriores mandatarios norteamericanos promovieron cumbres, reuniones y negociaciones para acabar con el problema de la convivencia entre israelíes y palestinos, la materialización de dos estados y la consecución de la paz entre dos pueblos de origen semita. Recordemos los encuentros de Camp David. No lo consiguieron y Obama ha sido menos activo en buscar una conclusión pacífica.

Iraq, Afganistán, Irán, Siria, Egipto, Libia? Obama no solamente no ha logrado pacificar Iraq, sino que tras una «pausa» vuelve con bombardeos para «limitar» el avance de los islamistas. De la dictadura de Saddam Hussein se ha pasado a un territorio sin paz, sin política, sin ley, donde luchan todos contra todos y los atentados matan sin parar. Afganistán retrocede cada vez más hacia tiempos tenebrosos, despiadados, intolerantes y antidemocráticos. Con Irán solo ha conseguido limar asperezas y tensiones. En Egipto ha «obtenido» un nuevo régimen autoritario mientras en Siria no ha conseguido más que unas dudosas negociaciones mientras se mantiene la dictadura y la oposición se descompone en facciones cada vez más retrógradas, tan sanguinarias y terroristas como el régimen de Bachar el-Assad.

Pero no solamente no ha arreglado nada en el Oriente, sino que ha tensado las relaciones con sus aliados, con los más livianos y con los más comprometidos. El presidente norteamericano no ha resuelto adecuadamente el tema del espionaje. Se ha escabullido después de descubrirse que no solamente sus servicios secretos han controlado los sistemas de seguridad de los estados europeos, sino que se ha confirmado que hasta vigilaba los celulares de Angela Merkel.

Respecto a Latinoamérica, la situación ha cambiado poco si lo comparamos con su conservador y guerrero antecesor. El bloqueo a Cuba sigue prácticamente igual, las relaciones con los bolivarianos son sólo algo menos ruidosas y con la presidenta brasileña ha empeorado su relación a causa del espionaje. Quizá se ha acercado a México, pero nada más.

En política interior tal vez haya mostrado alguna energía en economía y luchado contra la cerrazón del Tea Party, pero las expansiones racistas en Arizona, California y especialmente en los últimos días en Misuri demuestran el incumplimiento con quienes le alzaron a la Casa Blanca y también su ineficacia.

Publicado el sábado 6 de septiembre en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2014/09/06/obama-ineficaz/1638480.html

Hamás es igualmente condenable

A propósito de la ejecución de quintacolumnistas

He escrito y publicado a lo largo de estos últimos años varios artículos en los que condenaba las acciones de Israel contra el pueblo palestino. Las masacres de la «operación Plomo Fundido» entre finales de 2008 y principios de 2009 y la continua matanza de este verano espantoso para las sufrientes gentes de Gaza. He comparado, para comprender las situaciones de ellos y nosotros, la Palestina actual con un concejo asturiano en extensión, habitantes, economía y libertad y la vida en cada uno de los dos. He criticado la ineficacia del presidente estadounidense, el más poderoso del Planeta, para resolver el permanente conflicto entre estos dos pueblos semitas, descendientes más o menos directos de Sem, el hijo de Noé (¿?). En fin, he denunciado los métodos israelíes para liquidar a los gazatíes, he firmado documentos y condenado esos métodos en numerosos foros. Ahora no puedo sino condenar los métodos totalitarios de los dirigentes de Hamás. Aquí lo hago.

Las últimas ejecuciones de presuntos colaboracionistas palestinos con Israel son antidemocráticas y tan repugnantes como los bombardeos judíos sobre inocentes gazatíes. Los quintacolumnistas (miembros de un grupo organizado que en un país en guerra actúa clandestinamente en favor del enemigo, define la Real Academia) son siempre denostados, perseguidos y condenables en cualquier conflicto entre dos países. Pero una cosa es detenerles, apresarles, enjuiciarles y condenarles y otra ejecutarles tras un consejo sumarísimo realizado entre los mismos dirigentes que los detienen. Personalmente rechazo esos procedimientos, esas ejecuciones «ejemplares» realizadas en la plaza pública para mostrar el terror que representan sus sistemas bárbaros.

Ni los ajusticiamientos sumarísimos ni los juicios sumarísimos son prácticas democráticas. No son procesos judiciales reales sino sistemas de venganza sin posibilidad de defensa libre. Esto sin entrar a debatir si la ejecución o «condena» a muerte es racional y democrática, sentencia que existe actualmente en muchos países que se denominan democráticos. Ni entrar en consideraciones sobre la legitimidad o no de un consejo juzgador formado por los jefes del partido, facción o grupo político, sea de derecha o de izquierda.

El pueblo palestino sigue sufriendo después de décadas de conflicto, incomprensión y abusos. Soporta los asesinatos indiscriminados de los bombardeos y las invasiones israelíes. Y soporta los radicales métodos del régimen fascista de Hamás, cuyas razones, teorías y filosofía quizá podrían ser estudiadas, pero sus procedimientos son absolutamente rechazables, fundamentalistas y sustancialmente totalitarios. Si la política de destrucción y exterminio emprendida por Israel contra el pueblo palestino es totalmente condenable, el sistema de terror implantado por Hamás en la franja de Gaza es rechazable igualmente.

No cabe comprensión para procedimientos semejantes y son condenables tanto los ejercidos por los regentes israelíes como por los dirigentes de Hamás que ejecutaron a los quintacolumnistas. Son procedimientos inhumanos, crueles, brutales, sanguinarios, que demuestran la naturaleza de sus practicantes, singularmente no democráticos. Reciban nuestra más absoluta condena.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el lunes 1 de septiembre de 2014

http://espana.patobot.com/index.php/login?m=periodico-la-nueva-espana-oviedo-asturias-espana&s=1&id=688

o

http://suscriptor.lne.es/opinion/2014/09/01/hamas-igualmente-condenable/1636093.html

 

Hablemos de la libertad minutada

La programación de los partidos frente a las demandas ciudadanas
Sabíamos de la «existencia» de la libertad vigilada, de la semilibertad, de la libertad condicional y otros contradictorios calificativos de la Libertad. Sabíamos lo que es la falta de libertad tras casi cuatro décadas de dictadura. Parece que ahora toma cuerpo el concepto de libertad «minutada». ¿Y qué es la libertad minutada? Pues es el concepto de controlar el tiempo de la libertad para cada cosa, ahora se puede hablar de esto, ahora se puede informar de esto otro. Un tiempo limitado, según la minuta. Me atrevería a decir que es un compendio de la que llamamos vigilada, de la condicional, de la semi? pero presentada de una forma, digamos, suave, light, encubierta.

¿Recuerdan aquella frase preferida del ex molt intocable Jordi Pujol: «hoy no toca»? ¿O aquella otra de disimulo potencial del presidente José María Aznar de que «hablo catalán en la intimidad»? ¿Y cuando dijo José Luis Rodríguez Zapatero lo de «Ser optimistas es algo más que un acto de racionalidad, es una exigencia moral»? Es decir, los paladines de la democracia y la libertad no se atreven a explicar libremente las cosas. ¿Con qué intención dijo Santiago Carrillo la frase: «Adolfo Suárez es un político y un hombre «de izquierda»?

La libertad minutada tiene toda una liturgia. Quizá nació como fruto del protocolo pero creció y se independizó ya convirtiéndose en una categoría, en una forma de limitar la independencia de la verdadera libertad. Comenzó con una referencia a los detalles. Cómo habría que decir las cosas, cuál debería ser el orden de las palabras, de las explicaciones. Luego llegó la elección del momento de darlas? y detalle a detalle?

Es tal el minutado de la libertad que se sortean las preguntas que se pueden hacer en la conferencia de prensa tras el Consejo de Ministros. También se rifa quién hace las preguntas. Y, por ejemplo, no se debe preguntar a un político si se cree lo que manifiesta en sus declaraciones. Por supuesto, en muchas de esas declaraciones no se pueden hacer preguntas. O se habla de libertad a través de un «plasma». Es decir, se admite la libertad de una de las partes pero no de todas.

Llegados a ese punto la libertad minutada establece los temas que se han de pasar en silencio. Es lo que algunos analistas llaman la «patología del consenso», una enfermedad extrema de la libertad aunque su tratamiento sea a base de muchas dosis de suavidad, disimulo y otras recetas de nuevo cuño. Orden, protocolo, estrategia son imprescindibles en ella. Lo «políticamente correcto». En la entrevista entre Rajoy y Sánchez hubo temas que se deslizaron «en silencio».

Ejemplos los tenemos estos días uno tras otro. Así, a Jordi Pujol le llega información ¿privilegiada? de que el juez está a punto de abrirle imputación y confiesa a Artur Mas su pecado contra Hacienda, que según el dicho «somos todos». Es algo muy importante pero el president se lo calla y espera que el propio Pujol lo confiese «cuando toca». Mas está en vísperas de visitar La Moncloa para hablar con Mariano Rajoy sobre el proceso soberanista. Entretanto el PSOE, adversario político del PP, elige nuevo secretario general. Y el presidente del Gobierno, que lleva un año sin hablar con Mas, recibe antes al recién elegido Pedro Sánchez, a las 48 horas de su llegada a la cúpula socialista y 48 horas antes de recibir al político soberanista. Parecería una casualidad pero todo estaba previsto en el minutado de las apariciones de los políticos. Una libertad pautada al minuto.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el 11 de agosto de 2014

http://www.lne.es/opinion/2014/08/11/hablemos-libertad-minutada/1627138.html

Y los palestinos siguen sufriendo

Un conflicto que se prolonga ya más de cuarenta años

Cuarenta años después de la intervención de Arafat en la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York, casi ciento treinta de las primeras publicaciones que insinuaban la fundación de un Estado judío, sesenta y seis de la creación de ese Estado? las hostilidades siguen igual. Prácticamente no ha habido tregua. Años de negociaciones, conferencias de paz, cumbres multilaterales, diferentes resoluciones de la ONU… pero el conflicto continúa activo y cada vez más cruento. Palestina sufre matanza tras matanza. Ahora una nueva gran masacre.

Comentando la gran ofensiva israelí sobre Gaza, en enero de 2009, la llamada «operación Plomo Fundido», resaltaba la diferencia de vida existente entre las dos partes y «mientras en Israel la vida tiene todas las comodidades de las «nuevas tecnologías», en Gaza no hay de nada. No tienen agua, no tienen luz o si la tienen es una o dos horas al día, no hay ganadería, la vegetación es escasa, no hay ríos, no hay desaladoras y en sus cuarenta kilómetros de costa apenas les dejan tener barcos de pesca. Casi no existe industria y sus escasos productos no hay a quien venderlos pues no los pueden exportar, mientras que los alimentos solamente llegan cuando los israelíes los dejan pasar?» La situación no ha cambiado desde entonces y las hostilidades permanecen igual. También se señalaba en aquel texto que en un territorio de 360 kilómetros cuadrados vive más de un millón y medio de personas en esas precarias condiciones, un espacio parecido a los municipios asturianos de Ribadedeva y Llanes donde habitan menos de quince mil residentes.

La historia de este conflicto se remonta, pues, a más de un siglo y la situación se materializa hace casi setenta años. Pienso que ambos pueblos tienen derecho a vivir en esa tierra, habitada y abandonada por sus antecesores en varias ocasiones, pero al fin y al cabo su tierra de origen. Lo que no es de recibo fue el modo de ocupación territorial, con dejación de responsabilidad primero por las potencias coloniales y luego la interesada intervención de esas potencias para fundar un Estado nuevo que expulsaba a gran parte de los residentes de su territorio.

Ese mal principio no ha restañado nunca las heridas causadas y la beligerancia ha sido continua. La resolución 181 de la ONU establecía la partición del territorio palestino y reducía la zona árabe a menos de la mitad, concediendo a los israelíes cerca del sesenta por ciento. Al retirarse entonces la potencia colonial británica, se inició la primera batalla de una guerra intermitente. Más de cuatrocientos pueblos fueron destruidos por Israel y muchos miles de palestinos huyeron a países vecinos.

A partir de ahí los episodios bélicos se suceden, con puntos álgidos como la guerra del canal de Suez; en 1967 la conocida como «guerra de los Seis Días», en la que Israel vence a los estados árabes limítrofes y ocupa militarmente Cisjordania y la franja de Gaza, los altos del Golán de Siria y la península del Sinaí. Y comienza con las expropiaciones de tierras, la instalación de colonos y el control de los pobladores palestinos; en octubre de 1973 la guerra del Yom Kippur. Un año después la ONU invita a Yasser Arafat a hablar en la Asamblea General y parece que la tensión disminuye. Pero los resultados no llegan. Es más, en 1982 Israel traspasa sus fronteras y aniquila a los palestinos en los campos de refugiados de Sabra y Chatila en el Líbano. Y siguen produciéndose momentos muy críticos: las intifadas, la cumbre de Madrid con participación de las grandes potencias, reuniones en Camp David, numerosas resoluciones de la ONU? Nada. Las posiciones se radicalizan por ambas partes y los habitantes de la Palestina encerrada sufren cada más. Un desastre.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el lunes 28 de julio de 2014

http://suscriptor.lne.es/opinion/2014/07/28/palestinos-siguen-sufriendo/1620768.html