El Plan de Cercanías Asturias 2017-22 prometía mejoras, pero el transporte ferroviario pierde en Asturias 300.000 viajeros al año (Recopilado julio 2019)
«El objetivo del Plan se concreta en el aumento de la fiabilidad y la seguridad en la infraestructura, la accesibilidad y comodidad de los viajeros y en la minimización de las incidencias», señala su introducción, el «lead» de la información. Y a continuación va enumerando datos de su proyecto. Indica que la red de Cercanías de Asturias atiende a 24 municipios que engloban 880.859 habitantes y da cobertura al 83% de la población del área metropolitana de la región. Como es habitual, aquí también se olvidan de los asturianos residentes en las alas, quienes más sufren la falta de infraestructuras.
«Estos datos dan cuenta de la importancia y arraigo social de las Cercanías en Asturias», continúa el relato en el que se propone «paliar los problemas que afectan en la actualidad a la calidad del servicio y potenciar su uso». Además, el Plan se plantea incorporar, por primera vez en España, trenes que empleen gas natural licuado en lugar de gasóleo, reduciendo de esta forma su impacto ambiental. También anuncia el proyecto la duplicación de vía en diferentes tramos y la incorporación de nuevos vehículos para atender los incrementos de servicio que se llevarían a cabo. Pasados dos años el panorama ferroviario astur va en sentido contrario, cada vez peor.
Señala el folleto que se dotará de mejoras a las estaciones con la construcción de pasos a distinto nivel, instalación de marquesinas, nuevos sistemas de información electrónica a los viajeros, la optimización de los sistemas de electrificación y seguridad. La inversión prevista entre 2017 y 2025 para llevar a cabo el proyecto se precisa en 580,96 millones de euros y se especifica en la información desglosado por partidas para la red convencional, modernización de flota, renovación de material rodante, actuaciones en estaciones, mejoras de servicios, mejora en seguridad, integración urbana e incremento de los servicios. Vamos, ¡casi un AVE regional!
Del total presupuestado 517,5 millones irían a la mejora de las líneas, con una longitud de 369,5 kilómetros, con la precisión de 338,85 millones de euros para la red de ancho ibérico y 178,69 para la de ancho métrico, «que permitirán la renovación y modernización de la red ferroviaria existente y la ampliación de su capacidad». La planificación y desarrollo de las redes de Cercanías «resultan estratégicos para potenciar las relaciones económicas y sociales entre los municipios que componen las principales áreas metropolitanas, siguiendo criterios de movilidad sostenible», dice textualmente. Además, su objetivo prioritario es «prestar más servicios a los usuarios y en mejores condiciones de seguridad, fiabilidad y confort».
Desconozco si estas propuestas que entrecomillo harán reír o entristecerán a las distintas asociaciones de usuarios que defienden y luchan por una mejora y sostenibilidad de los trenes en Asturias, una comunidad de pronunciada orografía, con carreteras pobladas de curvas, subidas y bajadas, gran pluviosidad y mucha niebla gran parte del año. Los viajeros acusan a la compañía de «dejar morir deliberadamente» la red autonómica. Un directivo de Renfe confesaba a este diario que la situación no se arreglará antes de dos años y medio. «Si no se hacen reformas integrales los trenes no funcionarán», insisten fuentes sindicales. «Hace cincuenta años llegamos a la Luna; hoy no sé si llegaré a la Pola», ironizaba un desesperado viajero. Es el cha-ca-chá de nuestro tren.
Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el jueves 25 de julio de 2019
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2019/07/25/cha-ca-cha-renfe/2507044.html
La pregunta se la hace mucha gente casi a diario. Incluso parece que también bastantes de sus militantes. Es tan sencilla y simple como ésta: «Qué es lo que quiere Ciudadanos». Quizá más concreta: «Qué es lo que hace Albert Rivera». La respuesta puede ser esta: ser el Eróstrato de nuestra época. Los síntomas apuntan a que sufre del síndrome de erostratismo.
Los hosteleros y comerciantes de Llanes, los de la villa, quieren cerrar al tráfico las calles del centro durante la época estival. Es una buena medida, aunque los comerciantes suelen seguir el camino contrario: primero protestan, luego se alegran. Es ya una constante histórica. Sin embargo, para llevar a cabo el cierre del tránsito solamente piden que se señalice la situación y se avise a los conductores que acceden a la población sobre los lugares de aparcamiento o los sentidos de las calles operativas. Pero hacen falta más medidas. Facilitar al visitante el acceso a las calles del centro, a la zona peatonal, sin un coste adicional. Una ciudad como Vitoria, de la que llegan por el verano muchos de sus residentes a Llanes, tiene un sistema estupendo para disuadir a los visitantes y procurar que no lleguen al casco central en coche: un gran aparcamiento gratuito antes de entrar de lleno en la zona urbana. Y a su vera pasa un tranvía barato, frecuente, rápido y limpio que te acerca a las calles comerciales, a los establecimientos hosteleros, al «txoko central». En poblaciones turísticas de diversos países de Europa está implantado desde hace tiempo el sistema P+R (Park and Ride). Consiste en incentivar un transporte barato o gratuito desde los hoteles o residencias instalados en el extrarradio o polígonos industriales hasta el centro de la ciudad. Pagas un aparcamiento barato -en muchos caso es gratuito– y a cambio tienes billetes gratuitos o baratos para trasladarte a las calles animadas por museos, teatros/cines, comercios, restaurantes y edificios oficiales. Ya existen en grandes y medianas ciudades españolas; en otras proliferan los bonos que facilitan la visita sin tener que llegar en automóvil hasta la puerta del establecimiento que deseamos.
Las fobias no dejan ver el bosque. La cortedad de miras mantiene las ambiciones mientras los programas siguen casi desaparecidos. Este es el panorama político que tenemos delante los españoles tras las diversas elecciones que hemos celebrado.
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