Ponte en su lugar

El papel de quienes reprimen la entrada de inmigrantes a través de Ceuta y Melilla
Concertinas, redes antitrepa, uso de gas pimienta? los métodos, las medidas tomadas para impedir la entrada de inmigrantes a través de los cinturones fronterizos de Ceuta y Melilla parecen cada vez más radicales, más crueles, más repulsivas? busque uno el calificativo que quiera, que se adapte a su lenguaje. Los políticos, los analistas, los tertulianos focalizan el problema en la zona española pero se olvidan de la represión que se realiza en la otra parte de la frontera, donde la persecución es más primitiva, más lesiva y las consecuencias más graves y generalmente más duraderas. En numerosas ocasiones le machacan a palos los huesos de piernas y pies al desesperado que huye.

Los inmigrantes, los desgraciados sufridores de una angustiosa situación de miseria, los que arriesgan su vida por alcanzar un mundo mejor, un modo de vida más humano, los que buscan una justicia social, una paz vital, pueden tener la suerte de alcanzar una meta que soñaron pero que no llega a ser el paraíso que idealizaron. Por su condición de víctimas consiguen el respeto de la mayoría de los que vivimos en las patrias del bienestar, de la comodidad, de la salubridad personal.

Del origen de su situación, de las circunstancias que les obligan a migrar, a salir de la miseria, a buscar una vida soportable, se habla menos. Mucho menos. Como si fuese una cuestión menos inmediata, menos trascendente, inabarcable por la generalidad, más técnica, totalmente político-económica. Pero es una cuestión a resolver por la Unión Europea, por su sistema económico-político, una exigencia ideológica y democrática. Las grandes corporaciones deben modificar su comportamiento con los países no democráticos, con las dictaduras, con las oligarquías económicas que dominan el comercio, la industria y la política mundial. Tienen el poder económico, dominan el poder político y deben preservar los derechos de las personas.

Nos quedan por analizar los «represores», los que ejecutan las órdenes de los poderes, de quienes deciden la instalación de las concertinas y las mallas antitrepa, de los que establecen el uso del gas pimienta. Pero los guardias civiles, soldados, policías, funcionarios de Aduanas, son meros cumplidores de órdenes. Personas que han de reprimir los intentos de los desahuciados seres que buscan una existencia humana soportable. Los que han de ejecutar las mandatos de los políticos, de funcionarios de alto rango que dictan las órdenes de reprimir con gas a desesperados llegados del confín del mundo. O disparar bolas de goma contra los que llegan nadando, impedir como sea que consigan saltar las vallas. Su situación es dramática. Porque realizan una represión inhumana. Póngase en su lugar. De todas formas, son prácticas menos crueles que las que usan al otro lado de la frontera, donde golpean con largos palos para romperles los tobillos y demás huesos de los pies a quienes logran escalar la valla.

Personalmente he vigilado fronteras, he hecho guardias en fuertes entre países, he estado de centinela en cuarteles. Son labores consideradas casi formales del soldado. Fui arrestado por no cumplir un juego protocolario que me pareció absurdo en un estamento serio como el Ejército. Pero reprimir con gas o con armas la desesperación de unos seres al límite de su humanidad es una obligación de dudosa legalidad democrática y una orden difícil de cumplir. Así y todo imagínese miembro de la fuerza fronteriza, vista un uniforme, pertréchese del material disuasorio y prepárese para reprimir. Póngase en su lugar.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el martes 22 de julio de 2014

http://suscriptor.lne.es/opinion/2014/07/22/ponte-lugar/1617949.html

La estrepitosa caída de una obsesión

La detención del magistrado Enrique López
Es un caso paradigmático. Años dando la lata y cae a las primeras de cambio. Pero el mal ya está hecho. Y nadie de la política o la judicatura ha salido a «comentar» el «incidente». El magistrado Enrique López, miembro del Tribunal Constitucional, fue detenido recientemente, cuando conducía una motocicleta de gran cilindrada superando en exceso la velocidad permitida, se había saltado algunos semáforos en rojo y en los controles de alcoholemia, hasta siete, cuadruplicaba la tasa permitida para conducir un vehículo. Un ejemplo de ciudadanía, civilización, ética?

El caso de Enrique López es mucho más que un desliz, una imprudencia, un posible delito social, un error, una equivocación personal. Lo es porque durante años, repito, años, fue la causa de que distintos e importantes órganos del Estado estuviesen parados, sufriesen un veto continuo, no se renovasen cuando así lo establecían las leyes y se paralizasen importantes decisiones, digamos, de Estado. Este juez, conocido en los círculos judiciales y políticos como el George Clooney de la judicatura, también como el «juez Clooney», guapo, elegante y con verbo, fue el candidato imprescindible que impuso, repito, impuso, el Partido Popular para la renovación de los órganos judiciales.

Como vocal y como portavoz del Consejo General del Poder Judicial fue un ariete contra el Gobierno socialista. Así se mantuvo durante varios años. Y logró entrar en el Tribunal Constitucional de manera forzada, por el voto de calidad del presidente ante el empate registrado entre los magistrados del órgano judicial. La propuesta de su inclusión en el tribunal fue rechazada repetidamente por toda la oposición. El argumento radicaba en que no contaba con los años suficientes de carrera judicial exigidos para acceder a la cúspide de la magistratura.

Pero es que Enrique López, claramente alineado políticamente con el Partido Popular, interveniente en actos y conferencias de la Fundación FAES, ha mostrado opiniones particulares muy definidas sobre asuntos pendientes de resolución del Tribunal Constitucional como son los recursos sobre cuestiones del catalán o sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo. Aunque debería deliberar -si no hubiese dimitido- sobre la constitucionalidad de esa ley, ya había expresado su opinión sobre el tema en 2005, cuando señaló que «llamar matrimonio a la unión de personas del mismo sexo es un cambio radical, como lo sería llamar matrimonio a la unión de más de dos personas o a la unión entre un hombre y un animal». También manifestó que la ley contra la violencia de género resulta «discriminatoria para el hombre». Asimismo se ha mostrado partidario de la cadena perpetua.

El hecho es que López fue alzado de manera forzada a un tribunal que ha de dilucidar sobre recursos presentados por el Partido Popular, por lo que su elección se vuelve ahora contra el Gobierno que lo propuso. Y, para más inri, no ha durado en el cargo ni un año. Acontecimientos políticos de mayor calado han tapado parcialmente su sorprendente declive. Ahora se enfrenta a un proceso que si el tribunal considera que existen suficientes circunstancias agravantes o acumulación de quebrantamientos de la ley (exceso de velocidad, traspaso de semáforos en rojo, abundancia de alcohol en sangre conduciendo un vehículo?) puede conducirlo a prisión. Y trastocar la toga por el mono de recluso. Es la estrepitosa caída de una obsesión.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el jueves 26 de junio de 2014

http://suscriptor.lne.es/opinion/2014/06/26/estrepitosa-caida-obsesion/1605982.html

 

Votaré el próximo domingo

Una llamada a participar en las elecciones europeas del 25 de mayo

Acudiré a votar el día 25. Hay partidos que parecen no querer que vayamos a votar mientras muchas personas manifiestan que para qué votar si los políticos son unos corruptos y la política es nefasta. He ahí la trampa, inducir a «confundir la parte por el todo», señalar a la política como culpable cuando los causantes son algunos políticos. Pero no hay confusión, hay intención. Y la suya es que vote el menor número de electores posible. Así los «presuntos» perdedores de sufragios minimizarán la derrota y quitarán importancia a unos comicios que sí son importantes.

Siete décadas después de aquel desastre que llevó a María Zambrano a publicar «La agonía de Europa» y al transilvano Emil Cioran a advertir que la civilización estaba «exhausta», que no había suficiente energía para salvar a la Europa sembrada de muertos, nos convocan con una campaña electoral plena de intencionada desgana. Y están en juego significativas decisiones y el posible quebranto del monolitismo bipartidista que maneja la unión desde hace tiempo. Creo que es la hora de lograr que las grandes formaciones, que conseguirán gran número de actas para llenar el hemiciclo, se vean obligadas a recurrir a las fuerzas minoritarias para gobernar el continente.

No acudir a votar no significa que a uno le da igual quien gane o sostener el catastrofismo de que gane quien gane todo seguirá igual. No votar representa el triunfo de los euroescépticos, de quienes no quieren Europa, de esa Europa que, aunque hayamos despilfarrado su contribución, nos ha traído mucho progreso. Si no votamos ganarán seguro los que nos han llevado al desastre actual, los que han permitido enriquecimientos con los sobrecostes de las obras, quienes consienten gobiernos cada vez más laxos con la democracia, quienes predican la salida de la unión, la expulsión de los inmigrantes, el rescate de las grandes corporaciones antes que de las personas. Y de quienes nos han llevado a la crisis actual.

Defiende Miguel Ángel Aguilar que los que acabo de mencionar nos quieren llevar «hacia una nueva modalidad de elecciones sin votantes o con cuantos menos votantes mejor». Y lo dice porque con una gran abstención alcanzar un 13% de los votos sería suficiente para gobernar una Europa de más de 413 millones de electores. Al tiempo de que debemos tener presente que no votamos para que gobiernen unos candidatos españoles que realicen la misma política que han aplicado en España sino a unas candidaturas presentadas por acuerdos de las diversas fuerzas políticas e ideológicas del continente. Y también que gobernará Europa o el conservador Jean-Claude Junker o el socialdemócrata Martin Schulz pero que según el mayor o menor número de votos que reciban necesitarán el apoyo de otras formaciones (rojos, verdes, violetas, azules?) para gobernar. Y, asimismo, que el blanco y el negro (en el voto) no son colores y no influirán en el futuro gobernante. Equivalen a abstenerse.

En fin, iré a votar porque ésta será la primera vez que mi voto influya en la elección del nuevo presidente ya que por primera vez será el Parlamento Europeo quien designe al jefe del Ejecutivo. Y lo probable es que no haya componendas entre partidos si no hay un claro vencedor sino coaliciones o acuerdos de gobernabilidad para dirigir y realizar la política continental. Por lo que la debilidad político-económica que pesaba sobre la Comisión saliente desaparecería o disminuiría notablemente. Por eso hay que acudir a votar el domingo 25 de mayo.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el martes 20 de mayo de 2014

http://suscriptor.lne.es/opinion/2014/05/20/votare-proximo-domingo/1587513.html

 

El cubismo de la política

La dificultad de ver las cosas desde distintas perspectivas
Las decisiones políticas suelen verse desde distintos puntos y desde estos se observa una perspectiva diferente. Como muchas cosas en la vida cada uno las contempla con apariencia diversa según su posición. Digamos que no es lo mismo otear desde la derecha que desde la izquierda, ni desde arriba o desde abajo. Y, aunque son muchos sus defensores, el centro puede no ser el mejor puesto para divisar una situación. Hace ahora un siglo triunfaba el cubismo en el arte aunque con su polémica correspondiente. Consistía, básicamente, en tener todos los puntos de vista en un mismo plano, una perspectiva múltiple sin cambiar de posición.

Claro que lo que sirve para el arte puede no servir para la política. Y si plasmar una figura desde distintas posiciones en un solo paño puede completar un concepto de la misma, es decir, sumar vistazos para un enfoque integral, en política el cubismo puede resultar contraproducente. Existen otros intereses.

Tomemos como muestra, por ejemplo, la limitación de la justicia universal recientemente aprobada por las Cortes Españolas. El refrendo de esta ley con los votos del Partido Popular puede significar que esta formación política es partidaria de la persecución en la República Popular China de los disidentes tibetanos, de su castigo y de su sangrienta represión. O aprobar los disparos que mataron al cámara José Couso cuando trabajaba en Bagdad. O el genocidio de la etnia hutu en Ruanda y Congo.

Si nos fijamos en otra iniciativa del partido del Gobierno podemos concluir que se suaviza la filosofía pero el desenlace sigue siendo el mismo. Me refiero a la reforma de la ley del aborto planteada por el ministro de Justicia, Ruiz Gallarón. Si la intención es no sacrificar al no nacido la nueva norma permitirá seguir inmolándolo, en menos casos, pero seguir. Si con la fecundación ya se da vida a una persona, según su creencia, los supuestos que perviven en la ley limitada permiten también la desaparición de esa persona. La eliminación es una situación definitiva y la forma de realizarla no la hace menos definitiva.

La ley de Costas, modificada por el Gobierno de Mariano Rajoy, también parece demostrar que al Partido Popular le interesa destrozar gran parte del litoral. Los recursos presentados por varias comunidades autónomas así lo dan a entender. Solamente no han acudido al Tribunal Constitucional contra la reforma de la norma anterior las costeras gobernadas por los populares. En el presentado por el Gobierno del Principado de Asturias se señala que fomenta las desigualdades, es arbitraria y supone «sustraer del dominio público lo que es de todos en beneficio de unos pocos» y «anteponer los intereses privados frente a los intereses de la colectividad». Es decir, si el propósito de la ley es preservar la naturaleza del litoral de posibles intenciones destructivas particulares, la norma aprobada el mes de mayo de 2013 da paso a que manos privadas puedan modificar porciones del litoral en beneficio propio.

Y razones similares se pueden argumentar respecto a las polémicas modificaciones educativas, sanitarias, sobre la dependencia? En cuanto a los cambios establecidos en la reforma laboral o en la de seguridad ciudadana la reversión es tan grande que restringen derechos alcanzados ya en tiempos de la dictadura franquista, lo que da idea de las pretensiones de los actuales gobernantes.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA  el miércoles 14 de mayo de 2014

http://www.lne.es/opinion/2014/05/14/cubismo-politica/1584713.html

Los peligrosos lobbys del Gobierno

La dañina actuación de Ruiz-Gallardón

Los lobbys son los que diferencian un Gobierno de derechas de uno de izquierda. En el de Rajoy es abrumadora la abundancia de representantes de lobbys entre sus ministros (o ex ministros). Si siempre se señaló a Arias Cañete como cabeza visible de varios de estos poderes, entre otros el del petróleo, a los ministros de Defensa, Asuntos Exteriores y alguno más como cuñas de multinacionales e industrias conflictivas, ahora hay que considerar a Alberto Ruiz-Gallardón como un representante de algún lobby oculto que intenta torpedear la justicia.

Un suelto de apoyo a una información publicada por El País relataba los calificativos del portavoz socialista de Justicia sobre la actuación de este ministro. El diputado, que preguntó sobre los efectos perversos de la reforma de la Justicia Universal y la, hasta el momento, excarcelación de tres decenas de narcotraficantes, hizo un repaso de las medidas tomadas por Ruiz-Gallardón desde que está al frente del departamento. Es “alguien dañino para la Justicia en España”, “Ha conseguido cabrear a todos los colectivos, jueces, fiscales, abogados, procuradores, funcionarios, sindicatos y ciudadanos en general”, señaló el parlamentario Julio Villarrubia, quien en esta ocasión no aludió al tema del aborto.

Porque la reforma de la ley del aborto da para una jornada entera. No solamente preocupa a las mujeres, preocupa a las familias, a los profesionales, a los españoles en general, a los europeos, de derecha e izquierda, a todo el mundo. Es el retroceso democrático quizá mayor de los últimos treinta años. Es la negación de un derecho que interviene en la libertad de la mitad de la humanidad. Nada menos.

Fuga liberadora

Efecto en el PP del incidente de tráfico protagonizado por Esperanza Aguirre en Madrid

La multa, derribo de motocicleta, fuga y persecución que protagonizó Esperanza Aguirre por las calles de Madrid quizá quede en una sonora anécdota. O en un argumento para lograr un «trending topic» en Twitter. Pero el caso ha servido para liberar muchos temores en las filas populares. Al menos eso dan a entender algunos analistas estudiosos de la trayectoria de la «lideresa» y expresidenta madrileña. El poder de esta figura política se demostró con motivo del congreso del partido celebrado en Valencia en el que plantó batalla al liderato de Mariano Rajoy. No venció en la contienda pero salió fortalecida en algunos terrenos y sobre todo en la importante Comunidad de Madrid. Su presencia y su mando acapararon todo el aparato del partido y no se movía nada sin su conocimiento y aprobación. Aunque sus declaraciones querían aparentar una ingenuidad que chocaba con la realidad.

Pero tras el tropezón de su actuación en la Gran Vía madrileña algunos temores comenzaron a desaparecer, sobre todo después de su recorrido de declaraciones por los distintos medios audiovisuales la tarde de los hechos y la mañana siguiente. Trató de exculparse como una perseguida sexagenaria al tiempo que ponía a los agentes de tráfico que la habían sorprendido en falta como buscadores de fama. Y entonces hubo ya voces de diversos e importantes militantes que discreparon de los argumentos de la presidenta del partido y realizaron declaraciones públicas sobre el «incidente».

Declaraciones que hace poco tiempo parecía imposible escuchar de algunas bocas. Comenzaron precisamente en Valencia, casi seis años después del mencionado congreso, con ocasión de la convención municipal del PP. La alcaldesa de Madrid, primero leal amiga y últimamente posible rival ante las urnas para disputar la candidatura de la capital, no dudó en defender a sus funcionarios en detrimento de su presidenta provincial. Luego se oyeron otras voces. Mientras tanto, según cronistas de la política madrileña y nacional, se dice que «en muchos despachos del marianismo? no están tristes por el error de la presidenta». Y si Aguirre «no es muy querida entre los ministros», tras largos años de batalla interna y sin cargo público, muchos detractores «se frotan las manos con la polémica».

Y es que la Comunidad de Madrid ha sido un campo abonado para las intrigas y los temores. Recordemos el caso de los espías en los que se vieron involucrados y enfrentados los consejeros Alfredo Prada y Francisco Granados, el vicealcalde capitalino Manuel Cobo y su jefe, el entonces alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, o la expresidenta de la Asamblea de Madrid, Elvira Rodríguez, quien terció con unas declaraciones en el conflicto interno entre los dos consejeros y al día siguiente rectificó diciendo que se refería a otra cosa. Espionaje que también afectó al hoy presidente de la comunidad, Ignacio González. Hasta el extesorero nacional alertó sobre los seguimientos y vigilancias a miembros del partido. Y es que nada se movía en la comunidad sin que la presidenta lo supiera.

La aprensión era patente. «El miedo sobreviene en oleada / inmóvil. De repente, aquí, / se insinúa? todo el lento dominio de la inteligencia / y sus alternativas decisiones, todo / se ofusca en un instante. / Y sólo queda la raíz, / algo como una antena dolorosa / caída no se sabe, palpitante», dice un poema de Jaime Gil de Biezma, primo de Esperanza Aguirre.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA  el miércoles 16 de abril de 2014

http://www.lne.es/opinion/2014/04/16/fuga-liberadora/1572220.html?utm_medium=rss

 

 

Un riesgo para la Eurocámara 2014

El auge del populismo y de los visionarios débilmente democráticos
Les une su odio a «la hidra comunitaria de Bruselas» y buscan formar una gran alianza tras las elecciones al Parlamento Europeo que se celebrarán dentro de unas seis semanas. La líder ultraderechista francesa Marine Le Pen, presidenta del Frente Nacional, y el holandés Geert Wilders, xenófobo y antimusulmán, dirigente del Partido de la Libertad, pretenden sumar fuerzas para luchar contra la integración europea, contra la inmigración, contra las leyes de reconocimiento de las libertades? Y tras la presentación pública de su compromiso pactado en La Haya a mediados de noviembre buscan extender ahora su pacto a otras formaciones (acaban de sumar nuevas adhesiones) afines en racismo, xenofobia, antisemitismo y otros alegatos disfrazados de euroescepticismo. Intentan aunar fuerzas aunque entre unos y otros prediquen ideologías contrarias sobre sexo, religión, raza.

El peligro, pues, es inminente. La crisis separa cada vez más a los europeos, los gobernantes nacionales miran más hacia adentro y los euroescépticos aumentan por momentos. Los políticos nacionales recelan de las directivas de la Unión, del Tribunal Europeo y la inclinación del ciudadano contra los mandatarios de otros países poderosos sube de tono. Además, para gran parte de los contribuyentes continentales la mayoría de los políticos elegidos como regentes de las instituciones de la nueva Europa dan mal la talla, faltos de iniciativas, de eficacia, de personalidad política y gestora. Es decir, no hay un estadista, unos reconocidos gestores ni unos dirigentes con visión de Estado al frente de la Comisión, del gobierno comunitario.

Con este panorama los partidos democráticos tradicionales, en muchos casos en decadencia o sin fuerza de atracción, desgastados o invadidos por la corrupción, parecen incapaces de motivar al electorado, de ilusionarle, suministrarle fuerzas para salir del túnel y reorientarle al añorado estado de bienestar. Y en este estrés político-económico quien toma impulso es el populismo, son los visionarios débilmente democráticos.

Hasta hoy la extrema derecha ha logrado cierto éxito en la Eurocámara y ahora pretende constituirse como un gran grupo parlamentario, superando con creces el mínimo de 25 miembros de al menos siete países. Aunque sus contradicciones ideológicas son grandes y hasta el momento un obstáculo para su unión, el pacto de La Haya aspira a incrementar su dominio, a multiplicar las cuatro decenas de eurodiputados que consiguió en los últimos comicios aprovechándose de la angustia y el pesimismo que ha implantado la crisis en la dubitativa Europa. Antes de la recesión generalizada la Liga Norte italiana y el UKIP británico lograron nueve representantes cada uno; el polaco Ley y Justicia seis; cuatro los holandeses de Partido por la Libertad; el Movimiento por una Hungría Mejor, el Frente Nacional francés y el Partido de la Gran Rumanía tres cada uno; consiguieron dos los belgas de Vlaams Belang, el Partido de la Libertad de Austria y la Unión Nacional Ataque, de Bulgaria, mientras el Partido Popular Danés, el Partido Nacional Británico y los Auténticos Finlandeses uno. El próximo mayo esperan mejorar resultados y añadir más electos con la griega Aurora Dorada, los Demócratas de Suecia y otros partidos de Eslovaquia, Alemania o Croacia.

De momento el pacto lo procuran cinco formaciones de extrema derecha y han hecho un llamamiento a otras de distintos países. Geert Wilders acaba de sugerir a los holandeses que abandonen la UE. Al tiempo, en Francia, paradigma de la libertad, los socialistas destierran a menores inmigrantes, una revista llama simio a la ministra de Justicia por su raza negra y el Frente Nacional de Marine Le Pen se perfila como fuerza mayoritaria; varios gobiernos nacionales desafían las normas democráticas del Tratado de Roma y los Derechos Humanos; surgen partidos que se fundamentan en la aversión a otras etnias o los nativos de otras latitudes de la misma Europa? En España el Gobierno ha elaborado una ley para restringir derechos y libertades y retrotraernos a tiempos franquistas.

El riesgo es que perdamos lo que perciben quienes nos ven desde fuera, que anhelan Europa y nos ansiaban como pioneros.

Publicado el martes 8 de abril de 2014 en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/opinion/2014/04/08/riesgo-eurocamara-2014/1568265.html

Melilla, Ceuta y las leyes europeas

Análisis del problema de la inmigración que soportan las dos ciudades

Un día sí y otro no, durante largos meses. Hice un centenar de guardias a lo largo de la frontera que bordea Melilla. Pongamos que conozco la zona. Quizá fueron otros tiempos, sin alambradas prácticamente, sin concertinas, sin la malla antitrepa que se quiere instalar ahora, cuando se pasaba de un lado a otro saltando los dos metros de valla de “gallinero”, cuando soldados veteranos iban a comprar grifa o el kifi marroquí a los campos rifeños por las noches. La vida en la ciudad que conquistó Pedro de Estopiñán en 1497 ha cambiado poco en cuarenta años.

Permanecí firme y de gala en la Comandancia Militar como centinela tal como los “Queen’ Guard” de Buckingham Palace, los del gorro negro y casaca roja que custodian a la reina de Inglaterra. Pero muchas más veces realicé la vigilancia por los fuertes fronterizos de Reina Regente, Purísima Concepción, Cabrerizas Altas, Rostrogordo o de Horcas Coloradas y algunos más de la ciudad atravesada por el Río de Oro, como María Cristina, Alfonso XIII o el paso de Farhana. El escenario era normalmente relajado y por la noche no era extraño “recibir” la visita de un rifeño clandestino que ofrecía algo de cannabis o de alguna falsa “fatama” que ofrecía sexo por una propina. Y solo surgían pequeños sobresaltos si un político marroquí hablaba de la ocupación española. Pero no había avalanchas de inmigrantes.

¿Quién tiene la culpa de este cambio? ¿Cuál es el origen de la oleada actual de inmigrantes? La respuesta es la legislación europea y su debilidad ante algunas multinacionales. Cuando los principios democráticos se aparcan, se obvian o se menosprecian ante los principios económicos, pasan a un plano secundario ante los intereses materiales, la dignidad humana se debilita y sufre, los derechos de las personas son pisoteados por los dominios ciegos de algunos poderes sin escrúpulos.

En los inhumanos “campamentos” del Gurugú y de los bosques de Nador se hallan jóvenes subsaharianos, de Siria, del conocido como Cuerno de África y hasta de territorios del Asia del Pacífico. Muchos de los lugares de procedencia de esos desahuciados que llegan al Rif con intención de alcanzar el Paraíso europeo son países ricos, donde algunas industrias implantan la ley a su antojo y conveniencia. Y muchos de los desesperados dispuestos a saltar alambradas en Melilla y Ceuta son universitarios con buen estatus social. Pero no soportan la miseria de las guerras y dictaduras, el desprecio y explotación infrahumana de esos poderes despóticos, antidemocráticos, esclavizantes que “gobiernan” las antiguas colonias. Las materias primas que se arrancan para las industrias del Primer Mundo pueden con la existencia de las personas del Tercer Mundo.

Por eso no dan fruto soluciones como tratados y acuerdos con los países del Magreb en materia de emigración y de derechos sociales. Los problemas surgen antes de que los jóvenes senegaleses, malíes, congoleños, guineanos… se acerquen a los aledaños del Mediterráneo o el Atlántico. Del mismo modo que la Unión Europea impone una serie de requisitos para la idoneidad de los productos de consumo debe exigir unas reglas democráticas y humanitarias de explotación de las materias tanto a industrias como a gobernantes en origen. “La inequidad impide a los países africanos ricos en recursos naturales traducir estos beneficios en una reducción acelerada de los niveles de pobreza”, señala el informe de una comisión presidida por el exsecretario general de la ONU Kofi Annan.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el martes 11 de marzo de 2014

http://www.lne.es/opinion/2014/03/11/melilla-ceuta-leyes-europeas/1554795.html

 

Cesantías y vuelta atrás

De cómo las leyes restrictivas que impone la mayoría absoluta del PP podrán ser cambiadas si no ganan las próximas elecciones

Cesante era el funcionario despedido con el cambio de Gobierno, caso popularizado desde la segunda mitad del siglo XIX. Con las frecuentes alternancias en el Ejecutivo entre conservadores y liberales, en cada permuta en el poder los empleados públicos entraban y salían de la Administración según el gabinete entrante o saliente. El puesto funcionarial no dependía de una idoneidad, de una oposición sino que era asignado a los adictos. Eran tiempos de caciquismo y redes clientelares. Los gobiernos de turno seguían ese mismo camino legislativo. Fue una época pendular, de vaivén durante un largo periodo de tiempo. Lo que aprobaban los liberales cuando gobernaban lo suspendían los conservadores al alcanzar el poder. Y en la alternancia siguiente la operación era a la inversa. ¿Volvemos a lo mismo?

Ha pasado siglo y medio y parece que la historia se puede repetir. No en cuanto al movimiento de funcionarios, que ahora disfrutan de una posición mejor tras superar unas pruebas y unas oposiciones que demuestren que son idóneos para el trabajo. Aunque la crisis lo puede cambiar. Pero sí lo parece en el terreno político. El encono en las formaciones partidarias está llegando a tal extremo que las reacciones se van acercando al límite. La amenaza de un panorama similar se asoma estos días.

En los recientes años pasados no se llegó a tanto pero ahora puede que sí. Hubo momentos difíciles, actuaciones de bloqueo, puntos que parecían insuperables. Por ejemplo en el terreno judicial con las renovaciones de tribunales, consejos, en fin, de distintos organismos de la judicatura. Hubo prórrogas insostenibles en nombramientos de miembros de los diversos estamentos. Se temió un bloqueo que paralizase totalmente el sistema, el tercer poder del Estado.

También se produjeron momentos delicados en temas de educación, de economía, de política autonómica, de la televisión pública? pero se recondujeron hacia un acercamiento próximo al consenso. Hubo concesiones antes de abocar la situación en ruptura. Las fuerzas se iban recolocando a medida que se producían los acontecimientos. La composición parlamentaria aconsejaba las aproximaciones.

Sin embargo la prolongación de la crisis, los deterioros de las situaciones económicas, sociales, políticas propiciaron un cambio en el poder, un intento de reconducción en la marcha de la gobernabilidad para aspirar a una superación de los problemas de tan prolongada depresión. Llegó una mayoría absoluta. Una mayoría que programó un cambio principalmente en la economía pero que, cumplidos dos años en el poder, no ha realizado esa corrección. Ha empeñado toda su fuerza en revertir las políticas productivas, sociales, sanitarias, educativas, y con sus nuevas leyes económicas no ha conseguido enderezar la situación de millones de españoles que han pasado a situaciones tan precarias que han regresado a un tiempo casi olvidado.

Y el riesgo es volver al siglo XIX. Cada vez que este Gobierno promulga una ley reaccionaria, una norma que elimine derechos ya conseguidos, consolidados, la oposición anuncia la anulación de esa medida en cuanto llegue al poder. La radicalidad de las leyes aprobadas por la actual mayoría absoluta propicia la amenaza del desquite. Tales son las normas implantadas que la alarma supera nuestras fronteras. Y de ser un país ejemplo de innovación en derechos sociales hemos pasado a la alarma de Europa, la progresista y la conservadora. Existe un riesgo de involución democrática. Por eso la oposición está dispuesta a cambiar esas leyes regresivas: educación, reforma laboral, repago sanitario, seguridad ciudadana? y sobre todo, la norma que rechazan también importantes estamentos del Partido Popular, la anunciada ley restrictiva del aborto.

Cesante era el funcionario despedido con el cambio de Gobierno, caso popularizado desde la segunda mitad del siglo XIX. Con las frecuentes alternancias en el Ejecutivo entre conservadores y liberales, en cada permuta en el poder los empleados públicos entraban y salían de la Administración según el gabinete entrante o saliente. El puesto funcionarial no dependía de una idoneidad, de una oposición sino que era asignado a los adictos. Eran tiempos de caciquismo y redes clientelares. Los gobiernos de turno seguían ese mismo camino legislativo. Fue una época pendular, de vaivén durante un largo periodo de tiempo. Lo que aprobaban los liberales cuando gobernaban lo suspendían los conservadores al alcanzar el poder. Y en la alternancia siguiente la operación era a la inversa. ¿Volvemos a lo mismo?

Ha pasado siglo y medio y parece que la historia se puede repetir. No en cuanto al movimiento de funcionarios, que ahora disfrutan de una posición mejor tras superar unas pruebas y unas oposiciones que demuestren que son idóneos para el trabajo. Aunque la crisis lo puede cambiar. Pero sí lo parece en el terreno político. El encono en las formaciones partidarias está llegando a tal extremo que las reacciones se van acercando al límite. La amenaza de un panorama similar se asoma estos días.

En los recientes años pasados no se llegó a tanto pero ahora puede que sí. Hubo momentos difíciles, actuaciones de bloqueo, puntos que parecían insuperables. Por ejemplo en el terreno judicial con las renovaciones de tribunales, consejos, en fin, de distintos organismos de la judicatura. Hubo prórrogas insostenibles en nombramientos de miembros de los diversos estamentos. Se temió un bloqueo que paralizase totalmente el sistema, el tercer poder del Estado.

También se produjeron momentos delicados en temas de educación, de economía, de política autonómica, de la televisión pública? pero se recondujeron hacia un acercamiento próximo al consenso. Hubo concesiones antes de abocar la situación en ruptura. Las fuerzas se iban recolocando a medida que se producían los acontecimientos. La composición parlamentaria aconsejaba las aproximaciones.

Sin embargo la prolongación de la crisis, los deterioros de las situaciones económicas, sociales, políticas propiciaron un cambio en el poder, un intento de reconducción en la marcha de la gobernabilidad para aspirar a una superación de los problemas de tan prolongada depresión. Llegó una mayoría absoluta. Una mayoría que programó un cambio principalmente en la economía pero que, cumplidos dos años en el poder, no ha realizado esa corrección. Ha empeñado toda su fuerza en revertir las políticas productivas, sociales, sanitarias, educativas, y con sus nuevas leyes económicas no ha conseguido enderezar la situación de millones de españoles que han pasado a situaciones tan precarias que han regresado a un tiempo casi olvidado.

Y el riesgo es volver al siglo XIX. Cada vez que este Gobierno promulga una ley reaccionaria, una norma que elimine derechos ya conseguidos, consolidados, la oposición anuncia la anulación de esa medida en cuanto llegue al poder. La radicalidad de las leyes aprobadas por la actual mayoría absoluta propicia la amenaza del desquite. Tales son las normas implantadas que la alarma supera nuestras fronteras. Y de ser un país ejemplo de innovación en derechos sociales hemos pasado a la alarma de Europa, la progresista y la conservadora. Existe un riesgo de involución democrática. Por eso la oposición está dispuesta a cambiar esas leyes regresivas: educación, reforma laboral, repago sanitario, seguridad ciudadana? y sobre todo, la norma que rechazan también importantes estamentos del Partido Popular, la anunciada ley restrictiva del aborto.

Artículo publicado en LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 26 de febrero de 2014

http://www.lne.es/opinion/2014/02/26/cesantias-vuelta/1548642.html

Las creencias de Rajoy

El presidente del Gobierno gusta de acudir a las hemerotecas para reproducir titulares en los que rubricar sus discursos. Siempre representan un apoyo a sus tesis, ya estuviese en la oposición como ahora en el Gobierno. En el Debate del Estado de la Nación celebrado en el Congreso de los Diputados el 25 de Febrero de 2014, después de soltar una retahíla de titulares como le gusta, recibió una respuesta del jefe de la oposición. Alfredo Pérez Rubalcaba se despidió en una de sus intervenciones reprochándole con ironía este párrafo escrito por Mariano Rajoy y publicado en Marzo de 1983 en El Faro de Vigo: «Ya en épocas remotas –existen en este sentido textos del siglo VI antes de Jesucristo- se afirmaba como verdad indiscutible, que la estirpe determina al hombre, tanto en lo físico como en lo psíquico. Y estos conocimientos que el hombre tenía intuitivamente –era un hecho objetivo que los hijos de «buena estirpe», superaban a los demás- han sido confirmados más adelante por la ciencia: desde que Mendel formulara sus famosas «Leyes» nadie pone ya en tela de juicio que el hombre es esencialmente desigual, no sólo desde el momento del nacimiento sino desde el propio de la fecundación». Franquista, machista… Así son sus  nuevas leyes. Así nos va.