La programación de los partidos frente a las demandas ciudadanas
¿Recuerdan aquella frase preferida del ex molt intocable Jordi Pujol: «hoy no toca»? ¿O aquella otra de disimulo potencial del presidente José María Aznar de que «hablo catalán en la intimidad»? ¿Y cuando dijo José Luis Rodríguez Zapatero lo de «Ser optimistas es algo más que un acto de racionalidad, es una exigencia moral»? Es decir, los paladines de la democracia y la libertad no se atreven a explicar libremente las cosas. ¿Con qué intención dijo Santiago Carrillo la frase: «Adolfo Suárez es un político y un hombre «de izquierda»?
La libertad minutada tiene toda una liturgia. Quizá nació como fruto del protocolo pero creció y se independizó ya convirtiéndose en una categoría, en una forma de limitar la independencia de la verdadera libertad. Comenzó con una referencia a los detalles. Cómo habría que decir las cosas, cuál debería ser el orden de las palabras, de las explicaciones. Luego llegó la elección del momento de darlas? y detalle a detalle?
Es tal el minutado de la libertad que se sortean las preguntas que se pueden hacer en la conferencia de prensa tras el Consejo de Ministros. También se rifa quién hace las preguntas. Y, por ejemplo, no se debe preguntar a un político si se cree lo que manifiesta en sus declaraciones. Por supuesto, en muchas de esas declaraciones no se pueden hacer preguntas. O se habla de libertad a través de un «plasma». Es decir, se admite la libertad de una de las partes pero no de todas.
Llegados a ese punto la libertad minutada establece los temas que se han de pasar en silencio. Es lo que algunos analistas llaman la «patología del consenso», una enfermedad extrema de la libertad aunque su tratamiento sea a base de muchas dosis de suavidad, disimulo y otras recetas de nuevo cuño. Orden, protocolo, estrategia son imprescindibles en ella. Lo «políticamente correcto». En la entrevista entre Rajoy y Sánchez hubo temas que se deslizaron «en silencio».
Ejemplos los tenemos estos días uno tras otro. Así, a Jordi Pujol le llega información ¿privilegiada? de que el juez está a punto de abrirle imputación y confiesa a Artur Mas su pecado contra Hacienda, que según el dicho «somos todos». Es algo muy importante pero el president se lo calla y espera que el propio Pujol lo confiese «cuando toca». Mas está en vísperas de visitar La Moncloa para hablar con Mariano Rajoy sobre el proceso soberanista. Entretanto el PSOE, adversario político del PP, elige nuevo secretario general. Y el presidente del Gobierno, que lleva un año sin hablar con Mas, recibe antes al recién elegido Pedro Sánchez, a las 48 horas de su llegada a la cúpula socialista y 48 horas antes de recibir al político soberanista. Parecería una casualidad pero todo estaba previsto en el minutado de las apariciones de los políticos. Una libertad pautada al minuto.
Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el 11 de agosto de 2014
http://www.lne.es/opinion/2014/08/11/hablemos-libertad-minutada/1627138.html