Cincuenta años de «apartheid»

Las penurias de la población palestina desde la Guerra de los Seis Días hasta hoy

Los movimientos militares de Egipto y su exigencia a las Naciones Unidas de la retirada de sus fuerzas de interposición en el Sinaí en mayo de 1967 desembocaron en la Guerra de los Seis Días. Israel venció, en una ofensiva relámpago, a la coalición formada por la República Árabe Unida, que así llamó Gamal Abdel Nasser al territorio egipcio, Siria, Irak y Transjordania en menos de una semana entre el 5 y el 10 de junio. Así se agudizaron las penurias de la población palestina que lleva cincuenta años sufriendo el acoso judío y la apatía internacional, un auténtico «apartheid».

La impotencia de la Organización de Naciones Unidas se refleja en una de sus más tempranas decisiones, la partición del territorio palestino, bajo protectorado de Reino Unido, en dos estados, uno judío y otro árabe. Setenta años después continúan irreconciliables los dos estados pues unos pobladores consideran que fueron expulsados de su tierra para implantar en ella una ocupación de moradores foráneos; mientras, éstos, reforzados por una inmigración político-religiosa, reivindican su origen ancestral en dichos territorios como mandato divino de la Torá, su libro de la ley. Ante las razones de unos u otros, más de cuatro millones de palestinos allí establecidos huyeron o fueron desplazados a las naciones vecinas, pobladas por gentes de extracción árabe y religión musulmana. La situación se agravó al ocupar Israel desde entonces, salvo el Sinaí, varios territorios de sus contrincantes durante las batallas de junio de 1967.

Más de 85 resoluciones de la ONU para intentar resolver el conflicto han sido ignoradas por el estado judío, mostrando la incapacidad de los organismos internacionales para lograr una convivencia en paz. No han servido de nada las conversaciones de Madrid de 1991 impulsadas por Estados Unidos y la URSS, ni las de Oslo de 1993, ni los encuentros de Camp Davis auspiciados por la Casa Blanca con presencia de los presidentes. Los continuos establecimientos de colonos -unos 400.000- en territorios cisjordanos corrompen cada vez más la situación.

La realidad de quienes nacieron y viven en esos territorios ocupados lleva medio siglo deteriorándose continuamente ante la permisividad del resto del mundo. Muchas de las numerosas reconstrucciones sufragadas por la Unión Europea, por ejemplo, son objeto constante de los ataques del ejército israelí, que con la disculpa de ser refugio de terroristas destruye escuelas cuatro o cinco veces reconstruidas, edificios públicos, corrales, casas particulares, automóviles. Israel construye muros que segregan familias, calles, barrios, ciudades; controla el 60% de Cisjordania, una población de unas 750.000 personas (tierra ocupada desde 1967), fiscaliza todo el agua de esa zona y los palestinos lo han de comprar para beber, soportar toques de queda continuos, controles militares, verjas y la destrucción de campos de cultivo para que los colonos levanten nuevos asentamientos.

Datos de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA) señalan que son un millón los habitantes en emergencia diaria, que un 80% come gracias a la aportación de la agencia, que Israel no presta atención médica, obligatoria por la legislación internacional y la Convención de Ginebra, que solamente abre los puestos de paso a las zonas árabes dos horas matinales y dos vespertinas, que no les permite la pesca y bloquea toda comida que llega del exterior. Israel, que expulsó a 13.000 drusos (cristianos árabes) del Golán ocupado, sembró de minas la zona y reemplazó unas 350 granjas por asentamientos de colonos, es el único país de la ONU que no aporta sus límites fronterizos. António Guterres, recién elegido Secretario General de Naciones Unidas, señalaba hace solamente cincuenta días: «Tomo nota con decepción y alarma de la decisión de Israel de construir un nuevo asentamiento en el territorio palestino ocupado». El primer mundo consiente este ofensivo «apartheid».

Publicado el viernes 12 de mayo de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/05/12/cincuenta-anos-apartheid/2103140.html

 

Los pepos, una protección contra la violencia machista

Una posible solución para las mujeres y los hijos amenazados

La lacra social de la violencia machista lleva años sin solución. No solamente en España, donde la conocemos bien por tenerla cerca, sino en todo el mundo. Lo que quiere decir que la desigualdad persiste porque unos se creen superiores a las otras. Este insulto a la inteligencia quizá no encuentre solución por esa causa en sí misma, porque no interesa a una gran parte. Pero una simple idea puede romper ese maleficio que tanto perjudica a más de la mitad de la humanidad.

Una idea lanzada en una red social puede servir para paliar en parte el problema, al menos de momento. La solución no se logrará hasta que la igualdad sea real, hasta que la democracia social alcance a las mentes de todos. Pero creo que con esa idea la violencia puede disminuir bastante, los sufrimientos de mujeres e hijos se reducirán en gran medida. La propuesta hecha en Change.org a la presidenta de la Comunidad de Madrid es esencialmente la siguiente: Los pepos son perros protectores que son entrenados para acompañar en todo momento a mujeres que han sido víctimas de violencia de género y protegerlas así de un potencial acercamiento de sus agresores.

Ya está funcionando este procedimiento, casi de forma experimental y en precario, que en principio aleja al agresor de su víctima. Pero como es un sistema bastante nuevo apenas existe regulación, aunque está aceptado por el Ministerio del Interior, según informa la red social. El departamento ministerial autoriza, si existe una orden de alejamiento, a las mujeres amenazadas a ir acompañadas de un perro de estas características una vez que hayan superado una valoración psicológica para ello. Sin embargo, sigue habiendo problemas para que estas mujeres puedan hacer una vida normal cuando salen a la calle: no está aprobada una legislación para que estos animales acompañantes puedan entrar en lugares públicos.

En Change.org recogen firmas para conseguir que se aprueben normas que permitan que las presuntas víctimas de violencia de género puedan entrar en establecimientos como restaurantes, supermercados y otros lugares públicos en los que se impide por ahora acceder con animales. Y se solicita que, en este caso a la Comunidad de Madrid, se regule a los pepos como a los perros guía que acompañan a las personas ciegas que pueden subir a los autobuses y transportes públicos o ingresar en edificios y centros de entrada libre.

Los perros de protección son aún poco conocidos y su adiestramiento para acompañar a víctimas de violencia de género es pionero. Los beneficios de este sistema han atraído la atención en otros países y parece que ya han venido a estudiarlo de otros lugares de Europa. Cuenta el introductor de la petición en la red social, un instructor de pepos que «es increíble cómo estas mujeres pasan de no poder salir de casa por miedo a por fin sentirse libres gracias a la protección de sus Pepos».

Las mismas fuentes señalan que la regulación que permite que los perros guías accedan a lugares públicos depende de las comunidades autónomas aunque existen diversos niveles de autorización, lo que dificulta implantar una legislación única en todo el territorio nacional. Creo que debido a la peligrosidad de la violencia machista, con tan elevado número de muertes, la regulación de su funcionamiento es factible. Además, muchos de los animales encerrados en las perreras serían recuperables. Su compañía sería de 24 horas y abarataría las medidas protectoras. Según sus adiestradores los pepos son muy sociales, no son perros de ataque, juegan con niños y adultos, no atacan a otros animales y «únicamente actúan cuando se les activa la orden de protección al detectar una posible agresión».

Publicado el lunes 8 de mayo de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/05/08/pepos-proteccion-violencia/2100903.html

 

Guachigres para las vacaciones

Una propuesta para solucionar un problema ante el éxito turístico de la región
Guachigres para las vacaciones

Los días de vacaciones que hemos tenido en Asturias durante que la pasada Semana Santa han demostrado que esta tierra atrae. Lleno total ya que las estadísticas señalan que la hostelería ha alcanzado el 95% de ocupación. Posiblemente hayan puesto el cartel de completo casi todos los hoteles, los apartamentos, las casas rurales o los pisos con licencia turística. Quizá el gremio no esperaba tal agradable porcentaje de pernoctaciones, incluso en el occidente. El caso es que el Principado estaba «petado».

Pero el problema persistía porque no radicaba en las camas ocupadas sino en las mesas. Si era difícil encontrar dónde dormir, era casi imposible hallar un restaurante donde comer. Al menos hacerlo de una forma confortable en una tierra que presume de tener una cocina excelente y unos platos de fama internacional. Buscar restaurante tanto a mediodía como para cenar ha sido esta santa semana un auténtico camino del Calvario. Sin una reserva hecha con bastantes días de antelación no había forma de degustar un menú de los que nos ufanamos.

Los residentes en el llamado municipio 79, quienes viven fuera de Asturias y aprovechan las vacaciones para viajar a su tierrina se encontraron con la dificultad de encontrar un lugar donde tomar un refectorio, donde en muchas ocasiones llevar a esos amigos que han venido a ver la bonanza de la que nos jactamos, a comprobar lo que anuncia nuestra propaganda. En las zonas más turísticas la dificultad superaba lo soportable. Hasta el lunes de Pascua, que ya no era fiesta en el Principado, hubo grandes colas en algunas zonas para lograr una mesa. Creo que así no se consigue ser una potencia turística, que es a lo que se pretende llegar en Asturias, un Paraíso Natural campeón entre las regiones de la franja verde.

Una comunidad con larga experiencia turística y con gran cantidad de visitantes todo el año mantiene una solución particular que, pienso, podría ser aplicable en otras zonas. Es un sistema que demuestra su eficacia ya que es de continuada tradición y cuya eficacia se ve en la atracción que ejerce sobre el visitante. Me refiero a Canarias y su fórmula del guachinche en la isla de Tenerife (bochinche en Gran Canaria). En este tipo de establecimientos se ofrece comida tradicional para acompañar los vinos cosechados en el contorno y su apertura es temporal, en principio en época de la vendimia. Claro que los locales han proliferado por toda la isla y han merecido fama por sus platos, en muchos casos de los fogones ancestrales y tradicionales, en otros, recetas personales consolidadas por su bonanza o particularidad. Y no son denostados como «pulperías en la calle, que son competencia desleal», como señaló a LA NUEVA ESPAÑA el presidente de la patronal Otea, José Luis Álvarez Almeida.

Probar la comida de un guachinche es una de las ofertas que se les hacen a los turistas cuando llegan a la isla. Un escaldón de carne, un rancho canario, unos churros de pescado o una carne de fiesta son platos bastante típicos de estos locales, además de las consabidas papas arrugás o papas negras. Son comidas que no se ofrecen normalmente en los menús de otros restaurantes. Platos diferentes como el cochino negro, el almogrote, el tumbo de las sobras del puchero o los huevos al estampido son típicos de muchos de estos refectorios que abren por temporadas de dos o tres meses o solamente ciertos días de la semana con el aliciente de un vino de la tierra.

En Asturias la sidra y su época de espichas podría ser el estímulo para acudir a degustar las verdinas, los bollos preñaos, el chosco, el emberzáu, fariñas, boroña, las cebollas rellenas, los platos de escanda, los tortos, la carne gobernada, la caldereta, el vino de Cangas, casadielles, frixuelos y muchos de los cuarenta quesos que se elaboran a lo largo de nuestra geografía. Algunos de éstos son platos distintos a la fabada, fabes con almejas, el cachopo, la ternera asturiana, los fritos de pixín o de bacalao, el chorizo a la sidra, el bonito, el bocarte y otros pescados a la espalda, los carbayones, el arroz con leche requemao, además del Cabrales, el Gamoneu, La Peral o el Afuega’el pitu. Chigres y merenderos (diríamos «guachigres») de apertura temporal, que no serían rentables todo el año, que alivien los estómagos en fechas como la Semana Santa o puentes festivos, cuando se llenan los bares y restaurantes permanentes. Un recurso que sería regulado como los guachinches tinerfeños para supervisar su calidad. Estamos en una tierra que busca y presume de ser un paraíso natural. Y comer en Asturias ya es leyenda.

Publicado el lunes 1 de mayo de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/05/01/guachigres-vacaciones/2097130.html

 

La noche perdida o más bien ganada

José Yoldi novela la actualidad desde su experiencia periodística con suspense

Tiempos estos de sentencias polémicas en que resoluciones judiciales parecen sentar desorientación en la gente. Cierto es que hoy día se habla de dos campos de la Justicia, el de los tribunales propiamente y el de las redes sociales y ciertos programas de medios de comunicación, principalmente audiovisuales. El primero es lentísimo, pero es el único legal y democrático. En el segundo, sin ninguna cobertura jurídica y aleatorio, intervienen intereses particulares y hasta «trolls» que dan su opinión amparándose en el anonimato. En esas estamos cuando sale de imprenta una novela que entra en este terreno judicial y lo descifra: . Intentaré explicarme.

Tiempos estos de sentencias polémicas en que resoluciones judiciales parecen sentar desorientación en la gente. Cierto es que hoy día se habla de dos campos de la Justicia, el de los tribunales propiamente y el de las redes sociales y ciertos programas de medios de comunicación, principalmente audiovisuales. El primero es lentísimo, pero es el único legal y democrático. En el segundo, sin ninguna cobertura jurídica y aleatorio, intervienen intereses particulares y hasta «trolls» que dan su opinión amparándose en el anonimato. En esas estamos cuando sale de imprenta una novela que entra en este terreno judicial y lo descifra: La noche perdida. Intentaré explicarme.

Paz y Txetxo van de la mano. Ella joven e inquieta, el maduro y travieso. Paz es la álter ego de papel de Txetxo. Paz Guerra es la protagonista, como en la anterior, de esta segunda incursión en la novela de José Yoldi, o sea, Txetxo. El autor les dice a sus amigos que saben a quién representa la heroína de sus aventuras, pero no, en realidad es él en femenino.

Yoldi ya demostró destreza narrativa en Peor habría sido tener que trabajar, racimo de curiosas y divertidas anécdotas profesionales en las que participó en su trayectoria como periodista. Especializado en temas jurídicos y terrorismo, este donostiarra protagonizó numerosas situaciones dignas de contar a sus nietos pero que él resumió en un libro para solaz de lectores con sentido del humor. Publicó también El último recurso en el que cabían significativos artículos publicados en las páginas de «El País», donde trabajó casi tres décadas. Aunque quizá la situación más chocante que ha vivido profesionalmente fue la de ser despedido de su trabajo meses antes de recibir el galardón Víctor de la Serna, que la Asociación de la Prensa de Madrid otorga al periodista más destacado del año.

Tanto en La noche perdida como en su primera novela, El enigma Kungsholm, las historias giran en torno a la judicatura, el periodismo y la policía. En ambas Yoldi relata en capítulos cortos y ágiles intrigas unos sucesos que atraen al lector, escritos con estilo periodístico, lo que le anima a seguir leyendo y leyendo. En la presentación de la obra, en la que el autor estaba escoltado por dos jueces, alguien recomendó ponerse cómodo a la hora de comenzar su lectura porque era un libro para leer de un tirón. La soltura del relato, puro traslado de la viveza real del autor, empuja a seguir leyendo sin parar.

El otro atractivo del suspense y misterio que refleja el libro puede estar en la actualidad, ya que llega a las librerías en tiempos de polémicas sentencias, además del uso de un lenguaje vivo de los personajes que hace comprensibles las expresiones técnicas de la jerga jurídica. Para algún presunto lector -por utilizar términos habituales en el lenguaje leguleyo- la trama que describe el relato puede recordarle más de un caso real ocurrido en nuestro entorno, reseñado en gran parte por los medios de comunicación. Pero la novela no acaba con el final del enredo central del relato pues Yoldi ayuda al lector a comprender las zonas quizá más oscuras de los dictámenes de los tribunales, las doctrinas finales de muchos veredictos.

El relato desborda el tema policial y judicial y muestra muchos rincones del humor y la ironía que sacan al lenguaje de tecnicismos y términos jurídicos. Por eso, y como señalaba el editor, es fácil de leer y engancha y habrá quien lo pueda leer de un tirón. Tal parece que el mismo Txetxo Yoldi te está contando su aventura matinal en la Audiencia. Pienso que con la narración que nos hace en sus páginas la noche no está tan perdida.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el jueves 20 de abril de 2017 en el Suplemento CULTURA

http://suscriptor.lne.es/suscriptor/cultura/2017/04/20/noche-perdida-o-ganada/2091232.html

 

Aquel kilómetro culto de mi pueblo

Desarrollo cultural del lugar que fue un emporio industrial elogiado por la Unesco

Turiellos era un pueblín, una aldea bañada por dos ríos como una pequeña Mesopotamia, entre el Tigris y el Éufrates. El Nalón y el Candín enmarcaban una aldea verde del centro de Asturias a mediados del siglo XIX. Se cumplen ahora 160 años desde que Pedro Duro inaugurara -un año después del funcionamiento del pionero ferrocarril de Langreo- una siderurgia que llegaría a ser un emporio industrial que alcanzaría la cumbre, ser el pueblo más industrioso de España. Lo que hoy llamamos clúster, un núcleo formado por una factoría principal con otras secundarias a su alrededor y dotado de todo tipo de servicios. Las minas de carbón, un primitivo horno de coque y la carretera carbonera impulsada por Melchor Gaspar de Jovellanos habían estimulado la llegada de la industria transformadora, la química y la formativa que completaron el progreso de un rural valle verde.

La parroquia de Turiellos se extendió entonces por las praderías de La Felguera -tierra de helechos- y la población fue aumentando al tiempo que la industria siderometalúrgica crecía. Alrededor de esa explotación fueron llegando factorías químicas, eléctricas, farmacéuticas, de montaje, a la vez que se integraban en un mestizaje humano enriquecedor. En el primer tercio del siglo XX el emprendedor Pedro Duro, estableció la asistencia médica y farmacéutica, fundó casas de socorro, construyó viviendas sociales y hasta cajas de ahorro. Riojano, de cercano nacimiento al municipio burgalés de Santa María de Bujedo, donde la orden de Juan Bautista de La Salle tenía su noviciado, creó las escuelas gratuitas para los hijos de los trabajadores de su fábrica que funcionaron hasta la desaparición de esa industria en La Felguera en 1984. Dos tercios de siglo estuvieron a cargo de los hermanos de La Salle, donde estudiamos la mayoría de quienes nacimos y crecimos en Langreo.

Llegaron también los dominicos que fundaron una escuela femenina y luego se hicieron cargo del colegio San Pedro, centro masculino creado por un grupo de profesionales que pasó a llamarse Santo Tomás. Completaban el plantel educativo la Escuela de Maestría Industrial y la Academia Mercantil. Al no ser cabecera municipal no había en la parroquia felguerina, que alcanzó varias decenas de miles de habitantes, más que unas escuelas públicas y ningún instituto de enseñanza, cubierta ésta por centros privados, pero estudios de la Unesco señalaron a La Felguera en 1961 como el «kilómetro más culto de Europa».

La evolución industrial fue cambiando desde entonces el panorama fabril de la zona y se inició una decadencia que llevó a trasladar la actividad productiva a otros municipios en unos casos, a desaparecer en otros y dejar La Felguera en un recuerdo de lo que había sido. La siderometalurgia y la industria de montaje desapareció, a la vez que la enseñanza relacionada con ellas. La minería fue cerrando sus explotaciones y solamente la químico-farmacéutica resiste en Langreo con la factoría Bayer, fabricante de la aspirina para todo el mundo. Ya ni el último reducto de Duro Felguera permanece entre el Nalón y el Candín.

El pueblo se ha renovado completamente, los ríos discurren limpios y con agua transparente, la atmósfera está casi libre de humos, pero la enseñanza va desapareciendo. Los frailes de La Salle se fueron, la maestría industrial cesó, la academia Mercantil desapareció y el centro de los dominicos redujo su actividad. Ahora anuncia LA NUEVA ESPAÑA que «El colegio Santo Tomás de La Felguera cerrará sus puertas tras 87 años» de actividad de la Orden de Santo Domingo en la zona. Solamente queda una concentración educativa dominica en el pueblo en el nivel de secundaria. Y, en cuanto a formación industrial, el parque empresarial de la Ciudad Tecnológica de Valnalón. Ya pocos recuerdan la historia de aquella pequeña Mesopotamia.

Artículo publicado en LA NUEVA ESPAÑA el lunes 3 de abril de 2016

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/04/03/kilometro-culto-pueblo/2083660.html

 

El humor le viene bien a la gastronomía

La polémica sobre el cachopo y su elaboración retrata a los grandes cocineros

Goethe, Cervantes, Unamuno, Darío, hasta a un proverbio turco se le achaca lo de «ladran luego cabalgamos». El autor, en nuestro caso, importa poco. Lo interesante es su significado. Y aunque en la discusión podemos ir de la filosofía a la gastronomía, creo conveniente que nos detengamos en el humor. Es el mejor método de desatascar una disputa, quizá sea una mediación que reconcilie a todos. Hablemos del cachopo.

En una reciente visita a Asturias le preguntaron a Ferran Adrià su opinión de este preparado que arrasa tanto en los restaurantes clásicos como en los refectorios modernos. Y quien fuera considerado el mejor cocinero del mundo lo comparó con una simple croqueta. Teniendo en cuenta la consideración que en los fogones se tiene de esos canutillos de bechamel empanados, para muchos el aprovechamiento de las sobras, la respuesta del chef de Hospitalet de Llobregat abrió la polémica. Pasó luego por un programa de humor el mierense José Ramón Andrés, a quien, siendo una eminencia culinaria en los Estados Unidos, se le preguntó si le parecía bien la opinión de Adrià al respecto. Contestó Andrés dándole la razón al que había sido su maestro y con quien aprendió en el «laboratorio» de El Bulli.

No habría pasado de una broma si no fuese porque el diario barcelonés «La Vanguardia» recogiese en sus páginas el comentario del famoso cocinero catalán de que el cachopo «no pasa de ser una croqueta». Para rematar el menú llega al Club de LA NUEVA ESPAÑA Julius (Julio Bienert), que lleva varios años mostrando sus métodos culinarios en Canal Cocina, el del huevo frito que dicen algunos, y suelta que «es un invento que no define a los asturianos porque al final no deja de ser un filete empanado?». Menos mal que al final vinieron los humoristas de «Mongolia» y demostraron que el humor lo arregla todo. Si el ovetense Edu Galán se declara del irónico comando anti-cachopo y señala que el plato está muy bien «pa fartucase» y que «ye una marranada», el argentino Darío Adanti dice ser pro-cachopo y lo compara con el universal argentino filete a la «milanesa» y añade que la receta asturiana es como la porteña «pero 2.0 porque a alguien se le ocurrió la genial idea de meterle lonchas de jamón y queso». ¿Filosofía, gastronomía, displicencia, jovialidad, gracejo, ocurrencia? Todas con buen sabor y buen apetito.

Estudiaba en el viejo caserón de la Universidad de Oviedo y pasaba a diario ante La Gran Taberna para coger el autobús, El Carbonero, que me llevaba a casa entre las dos y las tres de la tarde. En la gran pizarra exterior del desaparecido comedor destacaba siempre un plato: «Cachopo con patatas». ¡Qué hambre me entraba! Pasaron muchas décadas y la receta se fue extendiendo. De la ternera, el jamón y el queso los componentes fueron variando y hoy se puede pedir cachopo en reconocidas gastrotecas elaborado con Cabrales o Gamonéu, con cecina, de merluza, lenguado o pixín relleno de espárrago, quisquilla?

El argumento esgrimido por dichas autoridades culinarias en cuanto que es un plato poco elaborado es bastante pobre y malintencionado. José María Busca Isusi preparaba un delicioso y suave Cocido Madrileño en una olla exprés en media hora. Es fácil de elaborar, lo importante son los ingredientes. El prestigio de la ternera asturiana, tierna y jugosa, empieza a hacer estragos y las jornadas del cachopo comienzan a ser virales. En Madrid acaba de celebrarse el Mes del Cachopo, los concursos van por autonomías, se preparan excursiones para ir a comer cachopo y abundan las nuevas guías con itinerarios para degustarlos. No se lo imaginarían Olvido Fernández o Fernando Martín en el pionero Bar Pelayo, donde contaba Gracia Noriega que habían lanzado el manjar ya preparado, dicen, en fogones del siglo XVIII.

Publicado el miércoles 22 de marzo de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/03/22/humor-le-viene-gastronomia/2077020.html

 

La carrera de las verdinas

La exquisitez de esa fabina verde, alargada, plana y pequeña que antes sólo se encontraba en comercios especializados y ahora da el salto al mercado global

Esa fabina verde, alargada, plana y pequeña conocida por verdina está dando el salto al mercado global. De forma discreta y casi repentina apareció hace unos meses en muchos mercados madrileños. Si hasta hace poco solamente se la encontraba en comercios especializados hoy la ofrecen en los puestos de mercados municipales, en supermercados generalistas y hasta en mercados ambulantes. Tienen un precio aún selectivo pero si su expansión sigue adelante y penetra en las cocinas y restaurantes se hará más asequible. Su exquisitez lo merece.

En un principio su presentación en escaparates y muchos mostradores alegraba el semblante de quienes conocían su bondad. «¡Mira, verdinas de Llanes!», exclamaba mucha gente al verlas en el mercado. «Son verdinas, ¿verdad?», preguntaban incrédulas/os muchas/os compradoras/es. Y la/el tendera/o se aprestaba a explicar lo suaves y sabrosas que eran, cómo se preparaban y hasta sus magníficas y saludables cualidades. Personalmente he oído por la calle, en el ascensor, en la sala de espera de una consulta hablar de las verdinas, de su cocinado y hasta del marisco que mejor les va. ¡Una mareína!

Madrid, caserón manchego para unos, crisol de costumbres para otros y absorbente consumidor de todas las culturas, parece que inicia camino hacia el condumio de un manjar hasta ahora desconocido para la mayoría de sus comensales. Digamos que solamente era saboreado por los madrileños que se acercaban a alguna comarca asturiana donde se cultivaba esta pequeña alubia verde y quizá un poco especial. También a algunos restaurantes con cocina astur del centro histórico madrileño. Y por supuesto, a la zona oriental del Principado donde forma parte de menús y cartas de toda casa de comidas. Claro que creo que es necesario estudiar la situación ante la gran aparición de la nueva legumbre en los mercados capitalinos porque la ciudad devora cualquier novedad que se le presente.

La cosecha llanisca, por ejemplo, ¿da para tanto? Ni por asomo. El valle llanisco de Ardisana, principal lugar de cultivo al que llegaron las verdinas de Francia -según parece traídas por los descendientes del pionero conde de la Vega del Sella- quizá tiene un clima propicio para su cultivo, bastante húmedo, pero solo 25 kilómetros cuadrados de superficie y menos de 400 habitantes. Se cultivan también en menor cantidad en otras zonas del Principado, aunque en las jornadas dedicadas a su degustación en Llanes los comensales no alcanzaron el millar en 2016.

La verdina se cultiva también en Galicia. Comarcas de Pontevedra y la coruñesa de Bergantiños, entre la capital y la Costa da Morte, la tienen en sus huertas, aunque su producción tampoco es elevada. El concello de Ponteceso es su mayor productor. Es un territorio llano y puede extender su labranza para conseguir mayor rendimiento. Creo que el área asturiana de plantación también puede crecer y aumentar su productividad. Ahí está el ejemplo del cercano y reducido concejo de Cabrales que el pasado año logró aumentar la elaboración y venta de su emblemático queso un 16%, informaba LA NUEVA ESPAÑA, y ha «multiplicado por cinco su producción en los últimos 30 años».

La oleada de la verdina asturiana en Madrid ha de ser lenta ante la escasa extensión de su cultivo. También tiene que bregar con la popularidad de su hermana mayor, la faba de la fabada, el pote de berzas (éstas hoy día reivindicadas saludablemente por científicos estudios gastronómicos) y el viral cachopo, que en esta época invernal es impresionante. Aunque en verano, la verdina, menos contundente, les puede hacer sombra. Lo que se impone ahora es competir con la «faba do marisco» que tiene sus partidarios en Galicia. En fin, comienza la carrera de las verdinas.

Publicado el miércoles 22 de febrero de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/02/22/carrera-verdinas/2061688.html

 

 

La OCAS que nos muestra por el mundo

Una orquesta que lleva Asturias a todas partes con su espontaneidad

Un tambor, una guitarra, una tiorba dan inicio a sus actuaciones espontáneas. Que suelen ser espectáculos que contagian alegría, ganas de vivir. Hablo de la Orquesta de Cámara de Siero. Un grupo de gente que empieza a frecuentar las páginas de los periódicos no solo por su música sino también por sus comportamientos e intervenciones solidarios. Su proyecto «Vínculos» corre por las redes sociales sembrando admiración.

Esta treintena de jóvenes que realiza conciertos fuera de los auditorios y palacios y que se hace popular por su acrónimo (Orquesta de Cámara de Siero, OCAS) va llevando el nombre de Asturias por el mundo. Comenzó su fama en las redes cuando, con ocasión de un viaje a las islas griegas, regresaban a España y montaron un flashmob en el aeropuerto cretense de Heraklion. La gente que se aburre en las salas de espera de todo aeropuerto parece que acogió la interpretación espontánea de «Zorba el griego», la famosa canción del maestro Mikis Theodorakis, con sorpresa admirativa y el vídeo de aquella actuación se hizo viral. Recibió medio millón de visualizaciones en Youtube.

Pero ese creo que fue el comienzo. La orquesta sierense sigue su periplo solidario por el mundo y hace unos días LA NUEVA ESPAÑA destacaba la noticia de que otra de sus actuaciones espontáneas alcanzaba récords en las redes: «Un flashmob de la Orquesta de Cámara de Siero (OCAS) grabado en el Aeropuerto Internacional de las Américas (República Dominicana) ha superado, en apenas 24 horas, los dos millones de visualizaciones vía internet», señalaba el diario. La/os jóvenes música/os con sede en la Pola habían interpretado una canción de Juan Luis Guerra, el popular cantautor dominicano, «La Bilirrubina», y este, tiempo después, al enterarse de la grabación la lanzó en su web lo que expandió la actuación de los de Siero por el globo virtual. Regresaba esta alegre chavalería de una gira solidaria por el país caribeño, dentro de su programa «Vínculos».

Y es que para la OCAS los aeropuertos, las plazas públicas y centros comerciales o populares eventos feriales de todo tipo son y han sido escenario de sus actuaciones. Ha hecho conciertos en África, Europa, en América. En un viaje a Nicaragua, tras sus 43 conciertos programados en tres semanas, dice su director, Manuel Paz, se fueron a tocar al basurero de La Chureca, en Managua, donde vivieron «uno de los momentos más impresionantes». Realizaron también 23 conciertos la pasada Navidad en Establecimiento Residenciales de Asturias.

Ahora están preparando el programa de sus actuaciones para este año y las más próximas son seis conciertos didácticos en marzo en Oviedo. Pero no tienen completada su temporada. La mayor parte de la misma suele concretarse en el verano. Supongo que su calendario dependerá principalmente de la disponibilidad de sus componentes, de sus músicos. Y supongo que la financiación de sus giras dependerá de las aportaciones de sus patrocinadores. Pues bien, desde estas líneas, escritas por un entusiasta de los flashmob, les propongo a los responsables del turismo del Principado un intercambio de favores: las consejerías implicadas en la promoción del turismo, las encargadas de atraer y promover la llegada de visitantes a nuestra región, aportarían una partida presupuestaria a la orquesta y ésta, en sus funciones espontáneas, repartirían folletos invitando a visitar el Paraíso Natural. Igualmente podrían interpretar el atractivo himno de Asturias igual que cantan «Oh sole mio», «Zorba», el «Bolero» de Ravel o una pieza de Beethoven. Aprovecharían así, diría Manuel Paz, «el poder de la música y su capacidad de comunicación». Porque, si te inyectan ese «suero de colores» para la bilirrubina, que canta Juan Luis Guerra, te invadirá «un amor que contamina».

Publicado el lunes 6 de febrero de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/02/06/ocas-muestra-mundo/2053215.html

 

La miseria de bombardear hospitales

360 ataques a clínicas durante la guerra de Siria con 740 sanitarios muertos
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos había señalado varias semanas atrás que no quedaba ningún hospital en funcionamiento en la provincia siria de Alepo tras el ataque a las últimas cinco clínicas aún operativas. Ahora el proceso de evacuación de civiles y opositores se asemeja a un intercambio de cromos, un trueque entre rufianes, un desprecio a unas víctimas que llevan años sufriendo guerra y penalidades. Todo lo que pasa en Siria desde hace más de un lustro es la materialización de la vergüenza de nuestra civilización.

Los bombardeos a centros sanitarios, la mayoría gestionados por MSF, han sido ya tan habituales que forman parte de la rutina y pasan al archivo de nuestras conciencias. De los grandes titulares en los medios de comunicación viajan a la columna de noticias breves o zonas marginales de informativos online y su lectura es muy secundaria. Por eso, una fuerte descarga de bombas sobre una zona sanitaria de la destruida ciudad era anunciada así por agencias internacionales: «Dos hospitales, un banco de sangre y algunas ambulancias han sufrido daños durante los bombardeos». Ya después de los «daños» se informaba de al menos veintiuna personas muertas. Entre ellas cinco niños. Era el enésimo ataque a un hospital, a un recinto sanitario, algo inatacable según las convenciones internacionales, los convenios humanitarios y los acuerdos implícitos de toda guerra.

Los ataques a hospitales, permanentes o de campaña, en zonas como Yemen, Irak o Siria ya no son «noticia». Se cumplen ahora treinta años de una iniciativa que abrió esperanzas para luchar contra los crímenes contra la humanidad, pero las cosas siguen igual o quizá peor. Intelectuales, políticos y profesionales del Derecho de todo el mundo, reunidos en Madrid a mediados de noviembre de 1996, conformaron una teórica corte, similar al Tribunal Russell, el Tribunal Internacional por Crímenes Contra la Humanidad Cometidos por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y «condenaron moralmente» a la ONU por el embargo a Irak, cuyas víctimas principales fueron los sufridos civiles iraquíes. Como consecuencia del mismo, según organizaciones humanitarias internacionales, murieron millón y medio de personas, la mitad menores de cinco años. Treinta años después los iraquíes siguen sufriendo, muriendo, soportando una guerra que les sobrevino del exterior tras años y años de dictadura.

Por otra parte, un organismo cuya misión es luchar contra las injusticias, la Corte Penal Internacional (CPI), más conocida como el Tribunal de La Haya, constituido formalmente con la firma de un centenar de países, se debilita y podría dejar de ser operativo. En su asamblea reunida en La Haya muchos de los firmantes amenazan hoy con irse. Cuando parece más necesario luchar contra los crímenes de guerra, el genocidio y los crímenes contra la humanidad (Siria, Irak, Yemen, Afganistán, los países del golfo de Guinea…), Putin ha ordenado revocar su firma del Estatuto de Roma, base legal de la CPI. Ya hacía caso omiso de sus dictámenes, participa en bombardeos sobre territorios sirios y ahora se va. Estados Unidos no está tampoco porque no reconoce la jurisdicción de tribunales que juzguen a ciudadanos estadounidenses fuera de su territorio. Y parte de los países africanos -las cuatro sentencias que ha dictado este tribunal ha sido contra casos de este continente- amenazan con marcharse.

Si Kofi Annan, secretario general de la ONU cuando se fundó el tribunal, lamentaba la deserción porque «África ha sido uno de los defensores más entusiastas de la CPI», para Amnistía Internacional «que se debilite es una puerta que se cierra para las víctimas de estos crímenes». Un recuento publicado la pasada primavera por el diario «La Vanguardia» cuantificaba los ataques a centros clínicos y hospitales durante la guerra de Siria en 360, en los que fallecieron 740 médicos y personal sanitario, mientras los civiles muertos, especialmente niños, han sido muchos centenares si no miles. Desde entonces han sido numerosos los ataques con decenas de muertos en otros hospitales, la mayoría gestionados por Médicos Sin Fronteras, tanto en Siria como en Yemen, Irak o Afganistán. Claro manifiesto de la miseria humana.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el viernes 23 de diciembre de 2016

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/12/23/miseria-bombardear-hospitales/2032444.html

 

Caleao

Aplauso a la idea de atraer a teletrabajadores como pastores a tiempo parcial

Disfruté bastante en Caleao cuando era poco más que un guaje. Un verano de hace ya unas cuantas décadas estuve unos días allí, en un campamento que organizaba una parroquia avilesina. Creo que era del barrio de Llaranes. Estaba a la orilla del río y en él lo pasamos muy bien un centenar de chavales de entre diez y quince años. Al menos ese es mi recuerdo. Iba de subjefe de la expedición un primo mayor y al enterarse de que había una plaza vacante solicitó a la parroquia cubrirla conmigo, aunque yo vivía en La Felguera, lejos de la feligresía de Avilés. La expedición fue una aventura desde el principio ya que viajamos hasta el campamento en la plataforma descubierta superior de un viejo autobús que hacía el recorrido entre árboles, montes y el río.

Recuerdo los días en aquella majada montañera, en una docena de elementales tiendas de campaña, al lado de un Nalón recién nacido, con excursiones por senderos entre bosques y con noches de fuegos y canciones solidarios. Y tardes de baño en las frías aguas de manantial y de rudimentaria pesca de truchas con el único aparejo de un tenedor. Naturaleza pura.

Caleao puede haber cambiado, crecido, haber alterado la tranquilidad de una aldea rural de mediados del siglo XX. Quizá tenga poco que ver con el Caleao de aquellos días de acampada que disfrutamos un centenar de muchachos. Pero supongo que sigue siendo el pueblo tranquilo que desea tener vida y progreso, dar aliento a unos vecinos en estos tiempos de abandono de los núcleos rurales. Leo en LA NUEVA ESPAÑA que «Caleao busca atraer a teletrabajadores que hagan de pastores a tiempo parcial». La iniciativa, que lleva bastante tiempo en estudio por parte de expertos y paisanos de la localidad del concejo de Caso, intenta que montes de este entorno rural pasen a formar parte de una red de pueblos de diversas comunidades que mantienen reservas de antiguos herbívoros salvajes autóctonos y en cuya gestión participasen jóvenes locales y trabajadores a distancia.

«La idea es captar población y favorecer el desarrollo del tejido económico rural», señalaba el naturalista Benigno Varillas, el promotor, quien añadía que la modalidad ya funciona en el sevillano Aznalcázar, el cacereño Piornal y en San Cebrián de Mudá, en Palencia, donde existen reservas de antiguos animales que poblaron España y que hoy están en peligro de extinción. Hablamos del bisonte europeo, del uro, la vaca sayaguesa de Zamora, de caballos de razas como el tarpán, el pottoka, el asturcón o el przenwalski. Y hablamos de las atractivas reservas que se van creando en esas localidades y otras como Malpartida de Plasencia, en el Parque Natural de Monfragüe, en los campos aledaños a las investigaciones de Atapuerca, en Burgos, etc.

Benigno Varillas, cuya labor de divulgador naturalista ha recibido tan notables galardones como el Nacional de Medio Ambiente, del Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo (1989), el Ford a la Conservación (1996), el FONDENA otorgado por el Rey de España (2007), el BBVA a la Difusión del Conocimiento y Sensibilización en Conservación de la Biodiversidad (2007), todos de reconocido prestigio internacional, es el principal motor de esta reserva del bisonte europeo en Caleao. «Es un modelo que está funcionando en otras partes del mundo», dice Varillas, para quien el proyecto permitirá crear «comunidad y tejido social» y enriquecer el clúster turístico de Redes, el queso Casín, la pesca y la artesanía maderera. Asturiano del Mes, otorgado por este diario en noviembre de 2007, este periodista nacido en Tudela-Veguín ha convivido con los massai en Tanzania, con indígenas namibios, organizado reservas naturales en varias comunidades y dirigido cursos y publicaciones especializados en conducta y naturaleza de numerosas especies animales. Éxito asegurado.

Publicado el viernes 2 de noviembre de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/12/02/caleao/2022356.html