Un zoológico ecológico

El ejemplo del parque de Santillana del Mar y su compatibilidad medioambiental

Las personas, como en muchas circunstancias de la vida, se pueden dividir en dos grupos respecto a la Naturaleza, defensores y detractores. Habrá más o menos partidarios de la defensa o más o menos detractores pero pertenecerán a alguno de los dos campos. Conozco a personas de ambos estadios, no entiendo la radicalización de algunas. Pienso que es antinatural.

La Ecología, el campo de la biología que estudia las interrelaciones entre los seres vivos y el medio en el que conviven, suele ser el blanco de todos los reproches y también la palabra mágica que salvará la Tierra. Aunque parezca que son opuestas, hay cosas que las unen. O que se favorecen. Puede que un ejemplo sirva de explicación.

«El cirujano de mariposas» es un vídeo que se puede ver en el portal de Facebook del Zoológico y Parque Cuaternario de Santillana del Mar en el que José Ignacio Pardo de Santayana, «El encantador de mariposas», explica y muestra como reparar las alas dañadas de un lepidóptero. Les parecerá cosa de magia a unos y a otros un increíble paso de la naturaleza. También habrá gente a quien le parezca una barbaridad. El caso es que el director de este zoo consigue mejorar la existencia de estos preciosos bichitos tan beneficiosos en la cadena natural. Mantiene un parque que tiene encerrados a significativos animales, aunque de la forma más natural posible, sin maltrato. Pero esto lo rechazan muchos ecologistas. Aunque dudo en aplicarles a algunos de ellos este calificativo. Porque la ecología consiste en conseguir el equilibrio de las especies.

El zoológico cercano a Altamira lleva enseñando naturaleza cuarenta años. Cuando en 1977 Pardo de Santayana abrió al público el recinto instaló en él una curiosa miscelánea de animales que criaba en estancias familiares. No los encerró en jaulas ni en corrales de cemento y hierro sino los colocó en cercados naturales. Un año después instaló en una pradera un bisonte que recordaba a los antepasados que poblaron la zona en el Paleolítico, como refleja la monumental cueva. Hoy día se pueden contemplar allí más de cuatrocientas especies y cuatro mil seres vivos con infinidad de explicaciones lo que acerca la naturaleza a las personas, enseña las características de cada uno y anima a amar a los animales en un entorno lo más parecido a su hábitat natural. No es la situación ideal pero creo que es la que más se le parece. Unas antiguas minas cercanas albergan grandes fieras en semilibertad pero tienen otras limitaciones para poder observarlos, con escasa mejora para los animales.

Por otra parte me parece que es difícil acercarse a la Naturaleza de otra forma. La hay y tengo como amigos a unos de los naturalistas más reconocidos, que se esfuerzan cada día en practicar su amor al medio natural, buscando fórmulas para salvaguardarlo de los atropellos que le hacemos. Por ejemplo, Domingo Pliego, autor de diversas guías para conocer/recorrer los espacios naturales a la vez que visitando monumentos del medio ambiente o realizados por las personas a lo largo de la historia arquitectónica; Soledad de Andrés, filóloga, su esposa, acompañante e ilustradora de sus andanzas por los parajes de España; Teresa Vicetto, cofundadora con su compañero Benigno Varillas de la pionera revista «Quercus», la primera publicación especializada en Ciencias Naturales y Medio Ambiente en nuestro país; por supuesto, Varillas, el premiado naturalista poseedor de los más prestigiosos galardones internacionales, incansable buscador del equilibrio entre seres vivos y medios naturales e intérprete de una ecología práctica y eficiente.

Si aplaudimos las instalaciones que se van conformando para recuperar animales ancestrales, habitantes de esta tierra en la Prehistoria (bisonte, uro, vaca sayaguesa, caballos como el tarpán, el pottoka, el asturcón o el przenwalski?), un conjunto como el de Santillana, donde disfruté de joven, luego disfrutaron mis hijos y espero que también mis nietos, me parece un centro óptimo para empezar a amar la Naturaleza. Para Varillas «toda actuación a favor de la naturaleza siempre es muy positiva». Gran defensor de la vuelta a nuestros prados y bosques de estos valiosos animales -también osos, lobos y demás equilibradores de los ecosistemas-, Varillas pondera «una iniciativa así que sirve para que mucha gente se acerque a los animales». Una fundación similar sería ideal para nuestro verde Paraíso Natural.

Publicado el lunes 11 de septiembre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/09/11/zoologico-ecologico/2161696.html

Donald Trump no es Nerón

 La publicitaria comparación de dos personajes separados por dos mil años

Nerón y Donald Trump han sido relacionados a raíz de publicarse meses atrás «Dinastía», del historiador Tom Holland, y sigue ocasionando comentarios en tertulias de radio y televisión. No me veo capaz de investigar a la altura del intelectual británico pero creo que ha aprovechado las excentricidades y caprichos del presidente norteamericano para publicitarse. No parecen comparables, aunque tengan algunas similitudes en su comportamiento y carácter. Casi veinte siglos entre ambos y un mundo tan distinto son difícilmente confrontables.

En principio hemos recibido una imagen de Nerón, césar del imperio romano del 54 y 68 de nuestra era, manifiestamente negativa. Déspota, machista, tirano, opresor, pirómano, asesino. Nerón representó para quienes describieron su trayectoria años después de su mandato como una nefasta época de caprichos e incongruencias que le dejan como el peor emperador de Roma. Sin embargo, quienes vivieron su gobierno, historiadores contemporáneos suyos, aun reconociéndole errores, destacaron su amor a las artes y su preocupación por el bienestar de las clases bajas y desheredadas. Visiones dispares que no despejan todo el papel del último emperador de la familia Julio-Claudia.

Fueron casi catorce años de decisiones caprichosas, luchas intestinas, llamativas excentricidades y denigrantes atrocidades, según relatos de Tácito o de Suetonio, que versionaron los acontecimientos del gobierno de Nerón décadas después de ocurrir. Pero Plinio el Viejo, que describió el incendio de Roma y otros sucesos como contemporáneo del emperador, así como Plutarco o Flavio Josefo, lo describen con una trayectoria más amable, menos cruel y mucho más social. El discípulo de Séneca mandó matar a su madre, Agripina, parece que envenenó a su hermanastro, Británico, ejecutó a su primera esposa, Claudia, y mató de un puntapié a la segunda, Popea, en pleno embarazo, según diferentes versiones. Para disculpar su presunta decisión de incendiar Roma acusó Nerón a los cristianos de provocar el fuego -que Holland pone en duda ahora- lo que desató una persecución sin precedentes en el imperio. Todo un panorama tiránico que no compensaba su construcción de teatros, foros artísticos y saneamiento urbano de la capital, la implantación de novedosas medidas agrícolas y económicas que beneficiasen al pueblo y su largo periodo de paz en un imperio expansivo y de guerras, como contaron historiadores que vivieron su reinado.

Pienso que Donald Trump tiene pocas cosas en común con el césar, aunque los dos luciesen una cabellera similar y dictaran decisiones caprichosas y excéntricas. El presidente de Estados Unidos no ha ordenado eliminar a nadie, no ha incendiado nada ni creo que sepa tocar la lira. Tiene mucho tiempo por delante, claro, para gobernar incongruentemente, pero de momento solo ha destituido a unos pocos cargos, ha amenazado con reprimir a diversos colectivos, ha intentado suprimir importantes servicios necesarios para el bienestar de las clases trabajadoras -expertos dicen que no lo logra porque funcionan-, no ha demostrado ninguna afición por las artes y de momento mantiene la paz.

En su haber está su desprecio por las mujeres, su afición a humillar otras creencias religiosas y dirigentes de otros países, su entusiasmo por los discursos cortos, los tuits, y su prepotencia ante otros mandatarios de estados aliados. El «tuitero en jefe», como ya es conocido en su país, si tiene en su debe el choque con jueces y leyes que le impiden llevar a cabo tropelías y amenazas. Pero siendo presidente de un estado moderno no puede reinar con el dedo ejecutor como lo hacía el césar, no es una autoridad divina y, aunque no le gusten o contravengan sus negocios, ha de cumplir las leyes. ¡De momento!

Mientras, los memes sobre Trump compiten con el humor que utilizó Cervantes con su repetido «marinero de Tarpeya» al reírse a cuenta del penoso poema sobre el incendiario romano.

Publicado el lunes 28 de agosto de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/08/28/donald-trump-neron/2155209.html

Modas de hoy, remotas y dañinas

De los tatuajes y los piercings a los vídeos de abusos o las  despedidas de soltero

Las modas suelen representar avances, pasos adelante, muchas veces atrevidos. Se supone que una cosa, algo, alguien se pone de moda porque tiene alguna ventaja, porque es algo bonito, porque cae en gracia. Normalmente algo negativo no se pone de moda. Generalizar pérdidas no lo quiere nadie, promover lo feo parece un disparate que pocos seguirían, las desgracias solamente interesan a los morbosos. Las modas han de tener atractivo para la gente, para la mayoría, para personal de toda clase. Novedoso que aporte beneficio. Pero no siempre es así.

Por ejemplo: la moda de los tatuajes. La perfección clásica decía que el cuerpo humano era en si el sumun de la belleza. Y más si reflejaba sus músculos. A lo largo de los tiempos ese cuerpo fue adornado con ornamentos, colores o aderezos. Pero casi siempre se respetó el cuerpo. Al menos mayoritariamente. Solamente grupos marginales intentaban modificar su piel, notificar en ella un deseo, anunciar algún gusto particular, una pertenencia, una ideología, una filiación. Por eso los más proclives a plasmar en su cuerpo alguna de estas cosas solían ser los soldados en la antigüedad, cierto tipo de profesionales y enamorados ultrarrománticos. Por último, soñadores y muchos presidiarios para significarse. Vamos, hasta pocos años atrás se presumía de que solo presos y legionarios marcaban su cuerpo con tatuajes. Pero la moda de tatuarse el cuerpo ha alcanzado a todas las clases, al menos en las etnias de piel clara.

Por ejemplo: la moda de los piercings. Eran los adornos que distinguían a los pertenecientes a una tribu, los de las culturas antiguas, elementos que marcaban libertad o pertenencia. Se los ponían a muchos animales para sujetarlos, amarrarlos, para que no se escaparan. En la nariz, orejas, patas, alguna zona corporal que doliese al intentar evadirse o resistirse. En definitiva, era un signo de esclavitud o sumisión. Hoy un piercing es un adorno, un símbolo de ¿personalidad?. Pero creo que no puede demostrar más que un retroceso, una agresión corporal y no una libertad personal. En un tiempo en que comenzaban a desaparecer los pendientes femeninos, para muchas mujeres símbolo de antigua dependencia, surge la moda de la arandela en la nariz, un labio, una ceja, el ombligo y hasta en la vulva. Rara y sospechosa ¿no?

Poe ejemplo: los videos de abusos sexuales o de palizas realizados para enseñar en redes sociales. Constituyen la mayor aberración, un significativo salto atrás ético y estético que nos lleva a la irracionalidad. Machismo y abuso de poder punibles.

Por ejemplo: las despedidas de solteros. Si antes significaba celebrar la broma de recordarle a alguien el abandono de la libertad individual, el atarse a otra voluntad, hoy estas galas representan todo lo contrario. Son el colmo del borreguismo, la falsa ceremonia de señalarle que perdía su independencia cuando quienes lo/a despiden se uniforman en atuendo, asisten a cortejos y espectáculos casi vejatorios y la mayor gracia del evento es terminar todos borrachos y con resaca para tres días.

Podríamos recurrir a más ejemplos, a ritos y costumbres tergiversadas, modas que demuestran desconocimiento o falta de cultura, de ética, de estética. Un increíble deterioro humano. Cuatro ejemplos que además de revelar un claro retroceso son dañinos para ese cuerpo que quieren enseñar. Ya que tanto tatuarse como colgarse un piercing o las agresiones sexuales o corporales conllevan conflicto con donaciones, resonancias, cirugías, contagios, presumibles accesos a infecciones…

Pero sobre todo, son signos de dependencia, de falta de belleza, de intolerancia, machismo, irracionalidad, brutalidad, de la necesidad de ornamento para disimular defectos…

Publicado el martes 22 de agosto de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/08/22/modas-hoy-remotas-daninas/2152744.html

 

Malén Aznárez, periodista sobre todo

En el fallecimiento de la presidenta en España de Reporteros Sin Fronteras

Dos valores, entre los otros muchos que pienso que deberíamos resaltar, destacaríamos hoy de Malén Aznárez, la presidenta de la sección española de Reporteros Sin Fronteras: su actuación personal en el momento de disolver la cadena de Medios de Comunicación del Estado a mediados de los pasados años 80 del siglo precedente y su lucha contra la denostada Ley de Seguridad Ciudadana, conocida como la Ley Mordaza. Malén se preocupó de conseguir que los periodistas que trabajaban en los 26 medios que formaban el complejo de los «periódicos del Movimiento» no quedasen al albur, de procurar la continuidad por empresas privadas o cooperativas de una prensa destinada a desaparecer como propiedad del Estado. Lo consiguió en muchos casos, igual que sumó sus esfuerzos en combatir la ley que reprime diferentes métodos legítimos de conseguir información sobre algunos hechos conflictivos, implantada por el Partido Popular.

Malén Aznárez, que falleció a causa de un tumor cerebral el pasado domingo 30 de julio, había nacido en Santander hace 73 años y terminó sus estudios en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid -donde la conocí- en 1972. Inició su vida profesional en el diario Arriba y colaboró en las revistas Cuadernos para el Diálogo y Posible. En 1984 pasó como adjunta a la dirección de Radio Nacional de España, donde más tarde dirigió sus Servicios Informativos. También fue llamada para presentar un telediario de Televisión Española, aunque personalmente desconozco por qué no llegó a presentarlo. Siendo directora de los medios de comunicación del Estado le llegó la penosa labor de venderlos o cerrarlos.

Ya dentro del conglomerado de Prisa pasó por el semanario «El Globo», el diario «El País», donde fue redactora jefe del área de Sociedad y Defensora del Lector, reportera en su revista semanal y profesora en su Escuela de Periodismo. Después de unos años como vicepresidenta de la sección española de Reporteros Sin Fronteras accedió a la presidencia, que ejercía desde 2011. El pasado abril le diagnosticaron su mal.

Si como Defensora del Lector probó su solvencia profesional por su rigor, como presidenta de Reporteros Sin Fronteras fue contundente contra las persecuciones e injusticias sufridas por periodistas de todo el mundo. Especialmente le desesperaba la precariedad laboral de los freelance, que en unas condiciones míseras y tremendamente arriesgadas, facilitan una excelente información de los más peligrosos conflictos bélicos y desastres naturales. Dura en apariencia, Malén era, en opinión de algunos compañeros, como escribió Carmen Rengel en la edición en español de The Huffington Post, «un bizcocho bajo la armadura».

Publicado el jueves 3 de agosto de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/suscriptor/sociedad-opinion/2017/08/03/malen-aznarez-periodista/2144451.html

El fenómeno «smombie»

Sobre quienes van pendientes del móvil, sin prestar atención a lo que les rodea

La palabra es la contracción inglesa de «smartphone» y «zombie»: «smombie», que empieza a universalizarse para designar a quienes van por la calle pendientes de su móvil y sin prestar atención a lo que les rodea. Son los que suelen tropezar con otros viandantes por caminar lentamente como fantasmas metidos en una virtual burbuja fuera del ambiente por el que transitan, escuchando música, hablando con amigos, entrando en las redes sociales o simplemente navegando por internet. Los que producen accidentes al cruzar una calle sin respetar las señales de tráfico. Una preocupación para paseantes, organismos de tráfico y automovilistas en las ciudades. Según parece, en China, donde contabilizan unos 300 millones de adictos a los celulares móviles, los conocen como la «tribu con la cabeza hacia abajo» y algunas ciudades construyen aceras para ellos. En otras colocan señales de luz o sonido para alertar a embebidos en la pantalla del móvil. En Holanda hay carriles para «smombies» como los de los ciclistas.

En España, la Dirección General de Tráfico alertaba esta primavera del problema. Emitió esta advertencia por Twitter: «¿Caminas por la calle mirando al #móvil sin prestar atención a lo que te rodea? ¡Cuidado! Eres un #Smombie». Aludía a un estudio de la Universidad de Nueva York que señalaba que el 10% de los atendidos en urgencias de la gran urbe eran «smombies» que se habían caído o habían sido atropellados por ir entretenidos con su móvil.

Y es que la realidad virtual llena los territorios del mundo. Los videojuegos y la mensajería instantánea ya son una realidad «real». Niños o ancianos, todo el mundo lleva su celular en el bolso, la mochila, colgado del cuello o en la mano. Y casi todo el mundo lo utiliza mientras va caminando. Muy pocos renuncian al invento o deciden no atenderle al momento, estén donde estén.

El pasado verano llegó la invasión de los pokémons y una gran cantidad de usuarios de «smartphones» o similares teléfonos «inteligentes» se dedicaron a perseguir bichitos virtuales por todo paraje donde alcanzase la cobertura. El fenómeno se extendió a nivel global y gentes de todo el mundo recorrían calles, plazas, parques y cualquier lugar donde normalmente hubiese una concentración humana -objetivo primordial de los promotores- en busca de gusarapos virtuales colocados por un avispado fabricante de videojuegos. La chavalería organizaba sus pokequedadas, pokeparadas y pokesafaris en función de la aparición de Pikachu y sus amigos Misty, Brock, Richie, May? en los mapas reales según la ubicación de cada jugador. La novedad provocó, por una parte, una movilidad a muchos seguidores que habitualmente eran sedentarios usuarios de juegos virtuales; por otra, el aumento de grupos de participantes que usan su tableta o teléfono peligrosamente distraídos con ese y otros juegos.

Y si la marea pokémons fue remitiendo, los videojuegos se renuevan, aparecen otros nuevos y, sobre todo los jóvenes, siguen llevando sus teléfonos-tabletas a todas partes. La distracción está servida. Estos aparatos que en principio eran simples teléfonos para hablar y comunicarse a distancia, fieles al origen de su nombre, hoy son ordenadores portátiles y de bolsillo. Según las condiciones de su conexión, sus prestaciones son múltiples y casi para lo que menos se utilizan es para la comunicación hablada. Muchas de sus aplicaciones son gratuitas y los mensajes de WhatsApp, Telegram, Twitter, Facebook, Instagram y demás se han generalizado de tal forma que enlazan a muchos miles de millones de personas de todo el mundo. La Fundación Mapfre ha realizado un estudio sobre la peligrosidad de esta moda que ya causa problemas de tráfico y convivencia sobre todo por quienes además del móvil se aíslan más al llevar puestos los cascos. Un redoble éste al fenómeno «smombie».

Publicado el jueves 27 de julio de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/07/27/fenomeno-smombie/2141280.html

¿Verdá Joaquín?

Joaquín Marín no solamente tenía criterio propio, sino que siempre lo cruzaba con los de sus amigos para reforzarlo. Por eso su triunfo fue grande, rotundo

Llegó una vez a la redacción, se sentó enfrente y me preguntó qué me parecía la aventura que quería emprender: organizarse como cooperativa y hacerse cargo de un periódico de la cadena del Movimiento (sic) que o lo vendía el Estado o desaparecería. Como redactor de un periódico de Madrid no podía darle una respuesta, como compañero, ´excorresidente´ y amigo le mostré, claro, mi sincero apoyo, mi aliento, mi «delante». Joaquín Marín no solamente tenía criterio propio, sino que siempre lo cruzaba con los de sus amigos para reforzarlo. Por eso su triunfo fue grande, rotundo. Después de una brillante trayectoria como periodista (antes fue maestro), director, fundador y directivo en distintos medios de comunicación, Joaquín terminó participando en tertulias. Recuerdo sus comienzos en la residencia Azorín, en la que residíamos una quincena de estudiantes de Periodismo, adonde llegó con sus afanes. Participaba en toda tertulia donde pudiese mostrar su opinión y donde decía que tanto aprendía. Siempre terminaba, con su deje mijeño, con la coletilla «¿verdá Manolo?», «¿verdá Tomás?», «¿verdá Javier?».

José Manuel Vaquero, por supuesto, y Joaquín Marín fueron los mejores corresponsales regionales que tuvo El País. Los primeros y más prolíficos. Luego se transformaron en pioneros y pasaron a creadores de medios de comunicación. Joaquín salvó y fundó periódicos, dirigió el mejor periodo de la televisión de Andalucía. Una enfermedad nos lo ha quitado en unos meses. Adiós compañero, dejas una estirpe familiar de profesionales de la comunicación, una gran cantidad de amigos, una estela de buen periodismo. ¿Verdá Joaquín?

Publicado el sábado 15 de julio de 2017 en LA OPINIÓN DE MÁLAGA

http://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2017/07/15/verda-joaquin/944229.html

Una estirpe barrucana

Posibles explicaciones a la longevidad de los habitantes del pueblo Barro

Son dos hermanas en el día de hoy. Son las dos últimas de una generación, de una familia que puede hacer historia. Son Áurea y Mercedes Martínez-Cué. Áurea va a cumplir 103 años y tiene una vitalidad increíble. Mercedes cumple estos días 100 -así resaltados con números- pero se queja de que casi no puede andar. Son disculpas. Son el epígono de una prole que tuvieron Rosario y Ricardo, hace, claro, más de un siglo en una aldea de Llanes que hoy es un atractivo turístico: Barro. Ramón, Gloria, Rosario, Ángeles, Daniel, Elvira, Áurea y Mercedes fueron los hijos de aquella pareja que vivía en una población que no llegaba a los cien habitantes. La familia entera era un 20% del pueblo.

Pero la razón de este texto es resaltar que Áurea y Mercedes, a pesar de los guarismos de sus edades, no son una excepción en la familia. Bueno, tampoco en entre la población porque en ella abundaron también los nonagenarios. De los ocho hijos de Rosario y Ricardo cuatro superaron el siglo. Rosario (Charo) y Ángeles vivieron 106 años. Coronaron el centenar en bastante buena forma. Y en plenitud de sus facultades mentales.

Charo pasó sus últimos tiempos con escasa movilidad pero rebosante de humor. Al preguntarle un día si mantenía un régimen o sistema de vida que justificase su longevidad respondió con un guiño sorprendente: «tomo todos los días un vasito de sangría antes de comer». Nos recordó la historia de la persona que hasta el momento ostenta el récord del mundo registrado de supervivencia. Jeanne Calment, una francesa de Arlés, población en la que Vincent van Gogh pintó muchas de sus obras más conocidas, manifestó poco antes de cumplir 122 años que habitualmente tomaba cada tarde un vasito de pernod, el popular anisete galo.

Ángeles reconoció siempre ser una presumida y aunque al llegar a la centena fue perdiendo la vista paulatinamente, sus hijas dicen que a pesar de no verse reflejada en el espejo les exigía que la mantuviesen acicalada. Pionera respecto a la mayor industria que tiene hoy día Barro, el turismo, fundó con sus hijos (Manuel, María, Pura, Pepa y Charo) unos de los primeros campings de Asturias mientras su marido, Manuel Cué, continuaba con sus labores del campo.

En una reunión informal que celebraba un grupo de vecinos hace años se barajaron dos posibles explicaciones a la longevidad de los habitantes de Barro. Una de las versiones manejadas abogaba por la abundancia de encinas que existen en el contorno parroquial, unos árboles de larga vida que, según creencia popular, «contagian» a los vecinos. Otros achacan la longevidad al agua que bebían de una fuente que abastecía el pueblo y que fue clausurada en los años cincuenta del pasado siglo por la presunta contaminación que provocó una epidemia de fiebres tifoideas que hizo peligrar la salud de los barrucanos.

Y es que en Barro recientemente hubo más centenarias -Rita Gómez, por ejemplo, vivió 104 años-; hoy día hay varios nonagenarios y hasta veteranos veraneantes como Lydie Peyrachon, Mimí, que ha cumplido 105, viene desde el centro de Francia, respiran y tomaron los aires de Cadexana, como la llamó el poeta local Celso Amieva. Una curiosa marca digna de estudio. Mientras, el equilibrio entre generaciones no ha desnivelado la balanza y la pequeña aldea mantiene su centenar de residentes.

La cima de La Llera, con la que limita Barro, es considerada como un santuario prehistórico de longevos astures. Puede ser otra razón del fenómeno. Mercedes, que cumple ahora 100 años, y Áurea, que ya ha cumplido 102, llevan camino de superar a sus hermanas mayores. Su estado físico así lo anuncia. Larga y saludable vida a estas dos epígonas de la estirpe Martínez-Cué.

Publicado el martes 4 de julio de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/07/04/estirpe-barrucana/2130213.html

Florece la poesía astur

Las dificultades de los poetas para dar a conocer sus poemarios hoy día

Tetrástrofo monorrimo, retruécano, endecasílabo, alejandrino? No, la poesía actual es distinta, ya no emplea rima ni cadencia ni ritmo. Alguien ha dicho que ha trasformado los versos en simples líneas, breves o largas o no alineadas, dependiendo del ánimo del autor. Olvidados ya Quevedo, Góngora, Rosalía, Espronceda, Bécquer, que nos ayudaron a entender la poética, las estrofas ahora no se atienen a antiguas reglas griegas o latinas, tampoco de la poesía española clásica, ni al conceptismo, al culteranismo ni al romanticismo. Simplemente a sentimientos. Brotan.

Esta primavera que ya deja paso al verano, es decir, cuando la Naturaleza despierta y hace florecer las plantas, para muchas especies también época de celo, tiempo de crecimiento de los días, creo que vamos teniendo buena cosecha poética. Xuan Bello, Fernando Beltrán, Javier García Cellino, Enrique Serrano? son poetas astures que han presentado en pocos días poemarios nuevos. «Yo no escribo para matar el tiempo / ni para revivirlo / escribo para que me viva y me reviva», versaba Octavio Paz, según recordaba Javier García Cellino al presentar «Entrevuelos» de Enrique Serrano. A su vez «la poesía de José Elgarresta es una queja contra la condición humana y surge como una necesidad de encontrar respuestas», señala Victoria Díaz-Corralejo en el prólogo («Un grito en la oscuridad») del poemario «En el corazón del aire», presentado días atrás por el veterano poeta madrileño. Brotes, instantes, soplos, luces fuera de la prosa del momento.

Sin embargo, en tiempo de concesión del Nobel a Bob Dylan, de la facilidad de edición que presenta el libro electrónico, la poesía no camina por un sendero de rosas. Ejemplos ha habido en recientes fechas. Xuan Bello vuelve a los versos tras dos décadas recorriendo otros tramos de la literatura, llega cargado de galardones, distinciones y reconocimientos, pero la presentación de «El llibru nuevu» en la Biblioteca de Asturias, en Oviedo, fue un acto minoritario. Fernando Beltrán, poeta también muy conocido fuera del ámbito literario como «nombrador de empresas» o «naming», presentó «Hotel Vivir» en un ambiente entre amigos. «La poesía es para mí como una pulmonía incurable», dijo en una ocasión como símbolo de resistencia pero su hábitat parece estar en otro sitio.

Javier García Cellino, un premiado colaborador de LA NUEVA ESPAÑA, ha viajado a Madrid a presentar su última obra y contribuir a proclamar la de su amigo y paisano Enrique Serrano en una pequeña discoteca. «Famélica legión», el poemario de Cellino «es un acto de sinceridad» en el que «parte de los poemas establecen un diálogo con grandes obras pictóricas de la historia del arte», señala en su prólogo Ana Martín Puigpelat. Y es que el poeta felguerino se interesa en su obra por aquellos artistas que han demostrado una postura ética que se «ha traducido en un desgarramiento interior». «En las manos del frío está la poesía / que nos trasciende», dice en unos de sus versos.

Enrique Serrano es más concreto. Antiguo marino, centra su poesía en el mar, la naturaleza, el amor. «El hombre y el mar se escriben bajo tierra. / La tierra también», marca en un momento para finalizar con un «No me importa lo que la vida piense de mí, / siempre seré su amigo». Son leves poemarios estos de Serrano, quizá más etéreos que los de Algarresta, «escritos con la cabeza, firmados con el corazón para ser expresión del hombre», dice en su dedicatoria. «Leo a los poetas antiguos: / son pavesas en un incendio / o teas arrojadas a un pozo para ver su fondo; / nuestra voz es un chisporroteo / que se apaga en la eternidad?», señala este veterano que, en malos tiempos para la lírica, cumple ahora cuarenta años con la poesía.

Publicado el jueves 22 de junio de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/06/22/florece-poesia-astur/2124642.html

La suerte de «La máquina de escribir»

El breve historial de una trayectoria de cincuenta años de trabajo periodístico

La sintonía del espacio era precisa y hacia las diez de la mañana la música de «La máquina de escribir», de Leroy Anderson, nos anunciaba en la nueva emisora en Oviedo de Radio Nacional de España el repaso de los textos más interesantes que publicaba la prensa asturiana del día. Aquella jornada me asaltó la taquicardia al oír la lectura completa de un artículo que días antes había enviado a «La Voz de Asturias», titulado «La oración del siglo XX», nombre del espacio que se emitía cada mediodía. Comentaba en él cómo las emisoras de la radio estatal parecían adaptarse a los nuevos tiempos y empezaban a presentar los cambios que había establecido el Concilio Vaticano II casi dos años antes. Más o menos adaptar la disciplina eclesiástica a los nuevos tiempos, promover el desarrollo de la fe católica, la renovación moral de los cristianos y buscar la interrelación con los no católicos y con otras religiones, principalmente las orientales. Era innovador en una emisora oficial en tiempos del tardofranquismo. Estábamos a dos de mayo de 1967, martes, hace ahora cincuenta años.

Variopinto año musical aquel con el lanzamiento de «Sgt. Pepperts Lonely Hearts Club Band», de los Beatles; «Their Satanic Majesties Request», de Rolling Stones; el surgimiento de The Doors, Bee Gees, Pink Floyd, Genesis y el triunfo de Sandie Shaw («Puppet on a string»). Fue también el año de «Cien años de soledad», de Gabriel García Márquez y «Los cachorros», de Mario Vargas Llosa, aunque la despedida de Azorín, de Edgar Neville, de Violeta Parra y del Che Guevara. En fin, de alegrías y penas como el primer trasplante de corazón o la guerra de los seis días. Pero fueron doce meses en los que comenzó mi suerte profesional.

Después de aquel primer texto (LA NUEVA ESPAÑA me había publicado ya una carta al director con el insólito colofón de una Nota de la Redacción para rebatir mi demanda) vinieron otros e ingresé en la Escuela Oficial de Periodismo, justo cuando nacían nuevas cabeceras periodísticas. Luego realicé prácticas de estudiante en «La Voz de Asturias», donde pasé un verano de playa en playa cubriendo el concurso de Castillos en la arena; en el diario «Madrid» cuando llegó el hombre a la Luna; en «La Voz de España» de San Sebastián donde mantuve una columna diaria de humor. Pero la suerte continuaba porque al regresar de un maravilloso viaje de fin de carrera me vinieron a buscar al mismo aeropuerto para trabajar en «Nuevo Diario».

Cuando cerró este diario -tres meses después de la muerte de Franco, un 23 de febrero, a pesar de que nos llamaban los Martín Ferrán (el director) Broadcasting por nuestra tecnología avanzada- y tras unos meses cobrando el paro, me llamaron del diario «El País» para ser el nuevo redactor de cierre. En él inauguré el primer News Service y formé parte del primer Comité de Redacción que elaboró un pionero Estatuto de la Redacción. Trabajé en él más de treinta años. La suerte seguía a mi lado ya que los diversos estamentos del periódico salieron en mi defensa cuando Paco Umbral escribió un denigrante texto acusándome erróneamente de haberle cortado un artículo y diciendo que era un ignorante que era capaz de destrozar unos «versos de Jorge Manrique». Tal fue la reacción de redacción y talleres que ese texto fue retirado y nunca se publicó. Y cuando me anunciaron mi salida del diario fundado por José Ortega y Jesús Polanco le envié un mensaje a José Manuel Vaquero, director general de Editorial Prensa Ibérica, para preguntarle si le podría enviar un artículo sobre un problema ecológico localizado en Asturias. Y Vaquero confirmó mi suerte. Me contestó al momento diciendo que le mandase ese texto y «todos los que quieras».

Bastantes han sido los sobresaltos habidos en estos cincuenta años de profesión, desde los últimos años de la dictadura, los arduos momentos periodísticos de la difícil Transición, hasta nuestros días. Son ahora otros tiempos, la labor informativa ha evolucionado mucho, pero el espíritu sigue siendo el de «La máquina de escribir».

Publicado el martes 30 de Mayo de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/05/30/suerte-maquina-escribir/2112651.html

Millennials, la otra realidad

Los jóvenes que entraron en el siglo XXI siendo adolescentes son distintos

Marcelino Vaquero, «Campanal II», sigue asombrando a sus 86 años por sus hazañas deportivas. Áurea Martínez Cue, con 102, asombra por su actividad. Quizá sean excepciones que confirman la regla. Que no han tenido las urgencias de la vida moderna. Viven a un ritmo, para algunos, antiguo. Aunque están aún en tiempo de utilizar las nuevas tecnologías. Las de la inmediatez.

L@s millennials, como son conocid@s quienes cruzaron el milenio en la adolescencia, viven otro tipo de realidad. Lo quieren todo y lo quieren ya. Su ritmo es otro, las tecnologías lo hacen todo inminente. La calidad quizá se cambia por la rapidez. Los impresos languidecen porque cuesta tiempo hacerlos, no los tienes al momento. Y triunfan las redes sociales que propician las nuevas tecnologías. Imágenes, textos, documentos, música, pueden atravesar el mundo en unos instantes. Y expandirse como un virus. Se puede contemplar una concurrida calle de Nueva York en directo desde un rincón de los Picos de Europa o la selva congoleña. También una playa asturiana. Sólo se necesita una potente herramienta informática de los nuevos ingenios.

Filosofar sobre lo concreto de la situación del mundo actual en que vivimos puede ser poco práctico en un pequeño artículo de prensa. Porque surge una gran cantidad de preguntas que merece la pena estudiar en un mayor ámbito científico, en una convención de pensadores, en una conferencia de ejecutivos, economistas, políticos, filósofos, sindicalistas, estrategas, poetas, periodistas, químicos, biólogos, artistas? un Arca de Noé de muy notorios miembros de distintos campos de la intelectualidad y la ciencia. Personas que vean los problemas y avances de cada día y vislumbren y calibren el progreso de nuestra civilización. Que imaginen, contando con sus conocimientos, no sólo el futuro inmediato, sino a más lejano plazo. La velocidad actual de la vida lo reclama. Porque seguimos sin saber por qué envejecemos.

La aceleración tecnológica nos lleva a esa inmediatez que mueve hoy al mundo, a la comodidad vital, a la apetencia por el avance. Gracias a ella logramos descubrir hoy los entresijos de la corrupción, el misterio de la vida o la actividad del Universo. Pero recientemente acusamos también la fragilidad de nuestra situación. Un gran y espectacular ciberataque -aunque ha habido ya otros muchos menos llamativos y publicitados- ha puesto de relieve los graves peligros y la debilidad de este mundo ciberinmediático. El riesgo de una velocidad de avance con aún escasas medidas de prevención de fallos, ataques, previsión de adversidades. De casos que causen una catástrofe técnica y vital retroceso humano. Una nueva desaparición de los dinosaurios.

Por otra parte, y aunque sean considerados aún daños colaterales, la aplicación de esa nueva ciencia empieza a generalizar el auge del individualismo y la disminución de las relaciones personales, retraimiento del lenguaje, crecimiento del despilfarro y la falta de restauración y reparación de utensilios aprovechables. Y de momento un gran paro. Llama la atención la soledad de muchas personas concentradas en un gran recinto enfrascadas en la manipulación de smartphones -han aparecido curiosos carteles en centros de ocio con un «aquí no tenemos wifi, hablen entre ustedes»-, amigos jugando cada uno con su ciberteléfono sin integrarse en el grupo. L@s millennials han crecido fotografiando cada plato, cada documento, cada sitio -ya no toman notas-, lo pasan a la red, compran todo sin horario por internet y reciben el producto en horas. Las redes dictan el valor de los negocios y los no millennials deben adaptarse a su ritmo.

Pero ese ritmo de inminencia puede ocultar calidad, ética, dignidad, conductas que difieren de las cualidades humanas y la solidaridad que lucha contra desigualdades y diferencias.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el lunes 22 de mayo de 2017

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