Elenita y Pepe

Elena Lupiáñez y José Comas, dos personas que se fueron entre el cariño de sus compañeros

Son dos símbolos de la amistad. Son dos historias después de su adiós. Son dos recuerdos permanentes. Han pasado veinte y seis años y llegados el 21 y el 22 de marzo de cada uno, respectivamente, aparecen las pequeñas esquelas recordando a Elena Lupiáñez y José Comas. Son dos personas, dos colegas que se fueron entre el cariño de los demás compañeros.

Todos los años en los aniversarios de su fallecimiento José Luis Casaus le cuenta a Elena, brevemente y a su manera, lo que han hecho sus dos hijos en los últimos doce meses. «Elenita: Me consta que tus hijos Boris y Yuri están en trato con Mr. Guinness para que dé fe de mi liderazgo en la confección de zumos de naranja y desayunos contundentes; cuatro y el mío, cinco. La casa ha devenido, pues, en una instalación de amor. Cupido, certero y Venus, abundante». La familia aumenta pero sigue su trayectoria vital.

Ya el año pasado la esquela le relataba los acontecimientos: «Gentes zurdas como tú, firmes y sin desmayar, nos asomaron a los logros laborales y sociales. Hoy, la infame reforma laboral y unos cuantos borrones siniestros en el BOE sitúan a la generación de tus hijos Boris y Yuri en la inaplazable tesitura de cegar el chat autista y cambiar camisetas por camisas de manga larga para arremangarse, pelear, sufrir y tratar de volver a la decencia; eso o rebozarse en las entinas». Cada 21 de marzo su reseñita. Los progresos en inglés, los estudios, los espagueti favoritos, el terror de los trenes de Atocha, sus lecturas, el mileurismo y los móviles? El escritor José Luis Casaus, su esposo, le cuenta la vida familiar. Elena Lupiáñez falleció de un tumor a los cuarenta años. Activa sindicalista, era licenciada en Ciencias Política y Sociología y viva participante en una tertulia filosófica.

Ana Lorite recuerda a José Comas cada 22 de marzo desde 2008 con su esquela-mensaje. Pepe era un veterano periodista nacido en Cangas de Onís, inquieto física e intelectualmente, amante del fútbol y la política. Fue un corresponsal que trabajó en el norte de Europa y en el norte y el sur de América. Falleció a los 63 años de un linfoma No Hogkin en Berlín. «Batallas hubo a orillas del mar / que rebota ciego y desordenado?», le dice en su reciente esquela con versos de Álvaro Mutis.

Pepín (yo era Fernandín para unas amistades comunes) era tan experto en crónicas y análisis, amigo de tertulias, que cuando los médicos le diagnosticaron su grave enfermedad comenzó a relatar su experiencia personal enviando a los amigos su día a día doliente. Seguía enviando los reportajes y artículos que le pedíamos pero, a la vez, remitía a sus compañeros -el «cuerpo místico»- la evolución de su enfermedad con estilo de un enviado especial, lo que fue reunido en las «Crónicas del linfoma».

Comas era un hombre estudioso, práctico, amante de su tierra, futbolero, que solía aprovechar los partidos que el Sporting debía jugar en Madrid para venir desde Buenos Aires, desde México o desde Berlín y realizar cualquier gestión administrativa. O para recoger alguno de los importantes premios que recibió en su trayectoria informativa. Licenciado en Derecho, consiguió una beca para realizar el doctorado en la Universidad de Konstanz pero la inclinación periodística del que había sido ya declarado «Príncipe del Colegio» en sus tiempos escolares le convirtió, desde el sur de Alemania, en uno de los más activos y analíticos corresponsales de prensa.

Publicado el 4 de abril de 2014 en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/opinion/2014/04/04/elenita-pepe/1566551.html

Pobre debate sobre la legalización de las drogas

El creciente apoyo a la despenalización para acabar con un gran negocio no parece suficiente
La captura a finales de Febrero de Joaquín «El Chapo» Guzmán, el narcotraficante más buscado del mundo, fue dirigida a través de un dron, un vehículo volante no tripulado. Con una avanzada tecnología instalada en un «zumbido» o zángano, que eso significa en inglés la palabra drone, el también conocido como «El Señor», fue localizado, perseguido a través de pasadizos subterráneos y alcantarillas, y detenido en Culiacán, una ciudad del Pacífico frente al apéndice de la Baja California. El hecho ocurría en jornadas previas a una convención sobre drogas celebrada días pasado por Naciones Unidas en Viena.

El premio del Gobierno mexicano empleando la Marina, si tiene continuidad, puede ser un triunfo en la lucha contra el narcotráfico, ya que el jefe del cártel de Sinaloa era el capo más temido (cuando la gente habla de «El Señor» baja la voz, se dice en un documental – «La leyenda del Chapo»- que se acaba de presentar en el festival South by Southwest, de Austin, la capital de Tejas). Aunque según sus directores Guillermo Galdós y Angus MacQueen, «ni al gobierno de Estados Unidos ni al de México les interesa que hable El Chapo». «Me sorprendió que lo capturaran vivo», señaló Galdós a la agencia Efe. Sean cuales sean las razones de cada opinión, el hecho es que la operación, con tecnologías sofisticadas y la intervención conjunta de la Marina y la Policía (unos 10.000 hombres), parece maniobra muy costosa, sobre todo si se tiene en cuenta que la captura del capo no significa la desaparición del cártel, su estructura y su tráfico ya que la jerarquía del mismo tiene una organización sucesoria muy consolidada. Otro jefe mafioso, «El Chayo» de Michoacán, fue abatido por otras costosas «fuerzas del orden», las autodefensas pagadas por empresarios y ganaderos.

Un dilema se discutía en la conferencia de Viena: la posición de Uruguay, que en diciembre aprobó una ley para regular la producción y el comercio de cannabis, y la de otros países y la Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito, que optan por despenalizar el consumo. Mientras el Gobierno uruguayo reclama que la regulación de la marihuana sea integral para afrontar de forma efectiva el narcotráfico, la ONU solo habla de despenalizar para descongestionar prisiones y que el dinero que se ahorra se utilizaría en rehabilitación.

La discusión sobre la liberación de la producción y el consumo de estupefacientes es antigua y extendida por todo el mundo pero la actitud del Parlamento de Montevideo la ha traído al primer plano de la actualidad. Claro que el proceder de un solo país no es suficiente para erradicar el narcotráfico que mueve más de 320.000 millones de dólares al año y, por ejemplo, entre 1998 y 2009 la producción de opio aumentó un 80%, según datos de Naciones Unidas. Uruguay dice que tras cuarenta años de experiencia solo despenalizando no se llega a la erradicación mafiosa de la venta y se debe ir más allá. El Gobierno de Bolivia informó en Viena que, tras ejecutar concertaciones con los productores y sin intervención de la DEA, la agencia antidroga norteamericana, redujo de 50.000 a 25.000 hectáreas el cultivo de coca en los últimos tres lustros. En México, tras la detención de los capos, hablan del fracaso del prohibicionismo y aluden a que la violencia del narcotráfico registra los índices de homicidio más elevados del mundo.

Podría pensarse que es una posición ideológica de izquierda, pero las últimas voces en favor de la liberación llegan de célebres representantes de ideología conservadora. Reciente es la apología declarada por Mario Vargas Llosa apoyando la postura del presidente José Mújica. El pasado verano cuatro ex presidentes latinoamericanos Ernesto Zedillo, de México, César Gaviria, de Colombia, Fernando Henrique Cardoso, de Brasil, y Ricardo Lagos, de Chile, los cuatro conservadores, además del ex secretario de Estado George Shultz y el ex presidente de la Reserva Federal estadounidenses, Paul Volcker, y la ex Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Louise Arbour, canadiense, respaldaron el informe de la Organización de Estados Americanos (OEA) que plantea despenalizar el consumo. Distintos países permiten el uso terapéutico de drogas.

En Europa variados dignatarios abogan por avanzar en este tipo de medidas. Pero en Viena las diferencias entre ambas posturas se han demostrado enormes. Ann Fordham, directora ejecutiva del Consorcio Internacional de Políticas sobre Drogas, una red que promociona debates abiertos sobre el tema, dijo que varios países han dejado claro que «ya no tienen estómago para continuar con la farsa de un consenso mundial sobre drogas». Felipe González es un antiguo partidario de organizar una conferencia internacional que debata la legalización.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 19 de marzo de 2014

http://www.lne.es/opinion/2014/03/19/pobre-debate-legalizacion-drogas/1558694.html

Una embajada empresarial

Una plataforma para emprendedores en el Centro Asturiano de Madrid

Arquímedes de Siracusa era un sabio griego al que se le atribuye la frase «Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo». Los fundamentos físico-matemáticos de este científico de la Antigüedad siguen siendo válidos después de más de veinte siglos de su enunciado. Así parece entenderlo el Centro Asturiano de Madrid (CAM), quien se ha ofrecido como punto de apoyo para los jóvenes industriales, para nuevos empresarios, para los emprendedores astures que busquen expandir su negocio a la capital del reino. El proyecto acaba de ser presentado en su sede central y pronto será anunciado en el Principado.

El propósito de la casa regional es servir de plataforma, de puente para que quien quiera abrir una extensión de su compañía, de su organización fundada en Asturias, pueda incorporarse al tejido industrial madrileño. Una «embajada» empresarial, en palabras de Francisco Rodríguez, el emblemático emprendedor cangués de Trascastro que ha extendido desde Anleo su empresa, Industrias Lácteas Asturianas (ILAS), por Europa, América y China. Para Rodríguez, presidente del Consejo Superior del Centro Asturiano, es una oportunidad para poner un pie en Madrid. Mientras, el profesor Valentín Martínez-Otero, presidente de la histórica casa regional, señala que el «rinconín» de la sede social del CAM será un magnífico escaparate en el más céntrico de los barrios madrileños y actualmente polo de gran número de comercios jóvenes.

El proyecto de la vertiente empresarial del CAM fue presentado por David de Santiago, vicepresidente, quien resaltó el ofrecimiento de la casa como red de contactos (Networking), con gran poder de convocatoria (el centro tiene más de 4.000 socios), acceso publicitario, base de datos empresarial, buenos locales para reuniones, celebración de consejos, excelente hostelería y óptima ubicación. Asimismo, destacó la labor del Centro Asturiano que a lo largo del año realiza más de doscientas actividades socioculturales, tiene una red de industrias asociadas y un buen canal de información con los medios de comunicación. Manifestó también la viabilidad de unir sinergias y fomentar la colaboración con asociaciones empresariales.

Hace un tiempo el Centro, mediante el carisma de su anterior presidente, Cosme Sordo, esbozó una especie de lobby asturiano con los muchos directivos asturianos de las grandes empresas radicadas en Madrid. Hoy se busca otra cosa, señala el presidente del Consejo Superior. «Ofrecemos el centro como punto de apoyo, como primer paso para los jóvenes empresarios asturianos que lleguen a Madrid. Una embajada gratuita», asevera este veterano pionero entre los emprendedores. La iniciativa recibía, asimismo, el apoyo de la directora general de Emigración del Principado, Begoña Serrano, así como el de la presidenta del Consejo de Comunidades Asturianas, Paz Fernández Felgueroso, y del presidente de la Federación Internacional de Centros Asturianos (FICA), José Luis Casas Villanueva.

Martínez-Otero, al subrayar el sentido de la convocatoria, acudía al poeta para significar que se hace camino al andar y ponderaba la adhesión de la FICA, con más de un millón de socios en todo el mundo, mientras Francisco Rodríguez le asistía con humor al mencionar el poder de hermandad de los astures repartidos por el mundo que hasta en China acaban de fundar el Centro Asturiano de Pekín.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el lunes 17 de febrero de 2014

http://www.lne.es/opinion/2014/02/17/embajada-empresarial/1544173.html

Los 30 años del FAPAS

La gran labor de una ONG pionera

El oso es hoy un emblema más representativo de Asturias que de Madrid, que lo lleva en su escudo junto con el madroño. El oso hace 30 años casi había desaparecido de los montes asturianos y hoy es un atractivo turístico del Principado. No intento presumir, por ser socio antiguo, pero pienso que esta realidad actual es en gran parte debida a la acción de un grupo de amigos, amantes de la Naturaleza, que iniciaron entonces su labor intentando que los escasos buitres que volaban por el cielo astures no se extinguieran.

Eran los comienzos de los años ochenta del pasado siglo cuando unos chavales, que se proclamaban “acción inmediata”, se dedicaron a recoger animales muertos para trasladarlos a zonas donde sobrevivían las aves carroñeras para alimentarlas y no desaparecieran. Algunos meses después inscribieron su unión en el Registro Nacional de Asociaciones del Ministerio del Interior. La llamaron Fondo [Asturiano] para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS). Hoy es una entidad de ámbito nacional.

La búsqueda y transporte de la carroña para alimentar a los buitres requería un dinero del que no disponían y pidieron ayuda a través de las revistas “Querqus” y “Natura”, que fundaran Benigno Varillas y Teresa Vicceto, a quien quisiera colaborar en dicha labor. En pocos días dos millares de personas contestaron con sus aportaciones. Llegaron de todo el país lo que propició la fundación del FAPAS. Ahora se cumplen 30 años de aquel curioso inicio.

Hoy el FAPAS, que preside uno de aquellos entusiastas muchachos fundadores, Roberto Hartasánchez, es una referencia europea. Su importancia reside en que sus métodos y procedimientos son seguidos por otras oenegés del continente. No se dedica simplemente al conservacionismo sino que investiga y aporta prácticas para el amejoramiento del medio ambiente y contra el deterioro de la naturaleza. Sus estudios sobre el terreno han logrado solucionar situaciones conflictivas y corregido políticas medioambientales equivocadas. Ha demostrado, por ejemplo, que el oso pardo puede mantener una convivencia no agresiva con el hombre, que esa convivencia puede ser beneficiosa para ambos ya que aumenta la resistencia original al quebranto de la cadena trófica y del ecosistema. Y es que el fondo no se conforma con el reciclaje sino que promueve la regeneración más natural posible. Hoy asesora a distintos organismos públicos y privados y realiza una ecología muy práctica.

Su función ecológica no fue la primera que llegó a nuestro país pues ya había grupos del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés), de Greenpeace u organizaciones españolas como el Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat (GREFA), el Colectivo Cantueso o el Colectivo Ornitológico Cigüeña Negra. Pero la implantación del FAPAS fue un aldabonazo que inició la senda que ha llevado al Principado a ser una de las regiones europeas más naturales y que mejor conserva el medio natural. Porque el colectivo no dedica sus esfuerzos solamente a la vida del oso, sino que estudia, trabaja y promueve iniciativas para la conservación del urogallo, el águila pescadora, el lobo, el buitre, la abeja, numerosos árboles y frutos que conforman una cadena vital para el desarrollo de un –aunque parezca tópico- atractivo y emblemático paraíso natural.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el sábado 25 de enero de 2014

http://www.lne.es/opinion/2014/01/25/30-anos-fapas/1532986.html

 

Música espontánea

Una invitación a los saltos musicales en los lugares públicos

Un camarero de un conocido bar de Pamplona o un frutero de un mercado de Valencia son dos de los intérpretes espontáneos que intervienen en los vídeos -ya antiguos- que recorrieron hace algunas semanas las redes sociales participando en conciertos imprevistos por todo el mundo. Ignoro si la invasión de imágenes de YouTube que aparecieron en muchos correos nos llegó con motivo de la celebración de Santa Cecilia, patrona de los músicos. Si era una especie de regalo prenavideño de los amigos de la ópera o la intención de alguien que quería extender estos conciertos por bares, plazas, mercados o lugares de concentración de la gente. Sea lo que sea me pareció una buena idea.

Contaba hace días Higinio del Río en las páginas de Oriente de LA NUEVA ESPAÑA cómo el concierto interpretado por el felguerino Héctor Braga en una residencia de ancianos de Llanes hizo olvidar por un momento el apetito de los residentes mientras el músico dilataba su repertorio. Era una novedad que ilusionó a los internos hasta el punto de no atender a los aromas que llegaban del comedor. En las imágenes del bar pamplonés o en las del mercado valenciano se ven sinceras sorpresas de los parroquianos. Muestran sus sonrisas y alegres recibimientos del agradable regalo en medio de las rutinas de la merienda o la compra diaria. Y lo mismo ocurre en los vídeos de continuación que ofrece la californiana web fundada en 2005 por Chad Hurley, Steve Chen y Jawed Karim al terminar cada pequeña filmación.

Ya en los años finales de la pasada década se pusieron de moda los saltos de artistas de diferentes disciplinas en concurridos lugares de muchas ciudades del mundo. Los llamados «flashmod» los representaban bailarines, actores, músicos o gimnastas. Aprovechaban un parque, un pasaje entre calles, un centro comercial o cualquier espacio de paseo o esparcimiento humano para su actuación. Últimamente estos saltos son practicados por cantantes o músicos. Entonan una canción entre los clientes de un bar o sacan sus instrumentos musicales en medio de una glorieta y alegran la estancia o el paseo del personal. Interpretan creaciones de Verdi, de Mozart, de Beethoven en alguno de sus aniversarios. O rinden homenaje a un compositor local. Cantan arias, romanzas, baladas, tonada, corean composiciones de ópera, zarzuela, populares?

Los más abundantes entre los vídeos de YouTube son lanzados por asociaciones de amigos de la ópera, de la zarzuela, de algún tipo de música popular. Pero, quizá por el éxito de estos conciertos improvisados, la publicidad ha encontrado un filón. Algunas de las apariciones son más artificiosas y menos naturales y espontáneas de lo que parecen y se celebran ante un preciso establecimiento que sufraga la función aunque ésta simula surgir «en la calle». Da lo mismo si el espectáculo tiene quien lo pague a no ser que sea pura propaganda invasiva. Lo importante es que entretenga, que divierta, que acompañe más o menos inesperadamente al personal mientras realiza su labor cotidiana, mientras disfruta de un rato de expansión, de relajo o desahogo.

No poseo una cultura musical por lo que no opinaré sobre qué música es la ideal para este tipo de manifestaciones. Lo que observé en los vídeomensajes que me llegaron es que la gente participa, ya sea en recitales cultos o populares. Creo que en nuestro país son pocos los que toman parte en los primeros, de música clásica. Por ello animo a los amigos de la ópera, que en Oviedo y Asturias abundan, a promover conciertos espontáneos.

Publicado el jueves 9 de enerao de 2014 en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/opinion/2014/01/09/musica-espontanea/1524851.html

Manolo Unciti, periodista y misionero inquieto

Fallece quien fuera el alma de la Residencia Azorín

Dos meses atrás no intuía este rápido desenlace cuando recordaba en estas páginas a las Generaciones Azorín (ver el periódico del pasado 7 de noviembre). Ahora recibo con sorpresa el fallecimiento de Manolo, el director que mantuvo una residencia de estudiantes creo que única, posiblemente irrepetible: la Residencia Azorín.

Nos ha dejado Manuel de Uniciti Ayerdi, cura y periodista, como a él le gustaba decir, que durante unos cuarenta años dirigió y mantuvo una residencia de estudiantes de periodismo que fue admirada por unos y denostada por otros, dependiendo de suspicacias y circunstancias personales. El pasado noviembre me incluía entre quienes disfrutamos de la convivencia del caserón de la madrileña calle de Rosa Jardón y señalaba que «en Azorín residieron unos estudiantes que formaron su personalidad periodística de una manera libre, en una convivencia democrática y responsable, con muchachos que llegaban de todas partes de España». Hoy la mayoría de esos muchachos hemos poblado las redacciones de los medios de comunicación, de la docencia universitaria y las artes modernas. Unciti era un donostiarra nacido el primero de enero de 1931, hijo de Unciti el Bueno, como su padre era conocido, que se ordenó sacerdote el día de San Pedro de 1954. Tras los estudios de Teología en Vitoria y San Sebastián se especializó en Misionología en Roma y París y de regreso a España se hizo periodista por la Escuela Oficial de Periodismo en Madrid. Su orientación era la misión pero no quería llegar a ser un monseñor de manteo rojo y despacho sino estar pie a tierra dentro de esa misión. Junto a unos compañeros fundó lo que luego sería la residencia Luis Vives que más tarde renombraría Azorín. Y durante cuatro décadas en ella convivieron distintas generaciones de estudiantes de Periodismo. Mientras tanto ejerció de secretario nacional de las Obras Misionales Pontificias durante 35 años, fue redactor eclesiástico del diario «Ya» también unas décadas, dirigió y colaboró en numerosas revistas religiosas («Vida Nueva», «Reinado Social», «Sal Terrae», «Pueblos del Tercer Mundo»…), escribió artículos en medios como «El Correo Español-El Pueblo Vasco» -hoy «El Correo»- y elaboró numerosos informes sobre las misiones. Además fue profesor de Deontología Profesional y Teoría de la Comunicción en la Escuela de Periodismo de la Iglesia. Asimismo publicó varios libros sobre vivencias de misioneros en diversos territorios africanos («Sangre en Argelia», «África en el corazón», «El Tercer Mundo, problemas y soluciones», «Teología en vaqueros», «Amaron hasta el final, muerte de cuatro maristas en Zaire»). Manolo Unciti fue un inquieto dentro de la Iglesia, admirado o denostado dentro de la jerarquía pero nunca indiferente para sus superiores o para la política oficial durante su trayectoria, tanto profesional como docente. A la residencia acudían profesionales y religiosos progresistas, aunque también recibió dos premios «Bravo» de la muy oficial Comisión Episcopal de Medios de Comunicación. Y durante los cuarenta años de convivencia en el caserón de Rosa Jardón se celebraron cientos de cenas, coloquios, tertulias de todo tipo, con invitados académicos, escritores, políticos, artistas, teólogos y renombrados periodistas. Allí se discutieron y estudiaron los temas de actualidad en un ambiente de libertad. Así era el espíritu de Manolo, hijo de Unciti el Bueno. Mi adiós más sincero.

Publicado de LA NUEVA ESPAÑA el martes 7 de enero de 2014

http://www.lne.es/sociedad-cultura/2014/01/07/manolo-unciti-periodista-misionero-inquieto/1523840.html

La profesionalización del tertuliano

Sobre los comentaristas que hacen de la opinión su medio de vida

Esta puede ser la historia de una figura ya popular de nuestro entorno. Un personaje que nos encontramos a diario y cuya evolución, al profesionalizarse en exceso, creo que se deteriora.

Una vez a la semana se le oía en la tertulia de la noche. Daba su opinión sobre temas específicos y su sentimiento sobre los acontecimientos del día. Había empezado con timidez pero se iba afianzando. Sus comentarios, escuetos al principio, se extendían paulatinamente. Comenzaron con cierta ambigüedad y con el tiempo se fueron concretando. De todas formas, no destacaba por una gran discrepancia con otros participantes.

Pasó un tiempo y lo llamaron para acudir a la tertulia de otro programa. Gustaban sus comentarios. Hablaba bien, correctamente, cuando le correspondía. Escuchaba los argumentos de los demás sin interrumpirles. Los moderadores apreciaban su talante, experiencia y especialidad profesional.

Se asentó de forma que le reclamaron de otros medios. Al principio se resistió, aducía que le faltaba tiempo para realizar su labor diaria, para trabajar en su medio. Luego fue aceptando esporádicas intervenciones en otros coloquios audiovisuales. Al cabo de unas temporadas ya era un asiduo de numerosos programas. Por la mañana, por la tarde, por la noche. Apenas tenía tiempo de pasar por la redacción. Iba casi exclusivamente para que sus compañeros le contasen novedades al tiempo que les arrancaba algunas opiniones a ciertos especialistas.

Comenzó entonces a fallar en sus asistencias a las comisiones del Congreso. Como se generalizasen las conferencias de prensa sin preguntas ya no iba a casi ninguna. Con recibir el comunicado del mudo compareciente por correo electrónico o alguna de las nuevas modalidades de internet le era suficiente.

Comía en la cafetería del medio donde intervenía o en el que hablaría un rato más tarde. Un sándwich o una ración, que no había tiempo para más. A veces se zampaba un emparedado semiseco en el taxi que le trasladaba de un medio a otro. Estos viajes los empleaba también para preguntar por alguien de la redacción, para una corta conversación con la familia, para apuntar en la agenda alguna cosa que le acababan de comentar.

A su cónyuge, a sus hijos, a sus amigos los veía los fines de semana que no tenía turno el sábado o el domingo en redacción. Lentamente fue dejando de ser especialista, pasó a comentarista todoterreno. Las tertulias le absorbían toda su jornada. El tiempo no daba para más y decidió hablar con el director para establecer una nueva relación contractual. Se constituiría como autónomo, sería su propio patrón, y publicaría colaboraciones especiales como «adjunto a?», «corresponsal en?» u otra fórmula similar.

Poco a poco desaparecería el medio que se mostraba bajo su nombre al intervenir en las tertulias e iría tomando cuerpo otro título: Analista. Político o económico o deportivo? Montaría su despacho, su gabinete, su estudio de comunicación. Las opiniones se tornaron ya más personales, las teorías eran cada vez más acordes al medio en que las exponía, los argumentos se moderaban para alcanzar a más sensibilidades, para ser más trasversales. Y terminaría por ser menos experto, más personalista, menos autoridad en la materia, más ambiguo, menos creíble, menos documentado, más fantasma. Una opinión particular. Un tertuliano profesional.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA  el martes 3 de diciembre de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/12/03/profesionalizacion-tertuliano/1509153.html

«Erasmus», algo más que unas becas

Representan una relación internacional y mucho más que una educación complementaria
 La polémica desatada por la retirada de muchas de las becas «Erasmus», la paulatina disminución de su cuantía y la desaparición de bastantes subvenciones que las reforzaban no solamente representa un problema para gran parte de los estudiantes. Es también un inconveniente añadido para las relaciones, tanto para estos alumnos como para sus familias, sus amigos y hasta los amigos de sus amigos. Y el Ministerio y sus responsables no hacen más que enrarecer la situación. Parecerá un juego de palabras o un trabalenguas pero es una realidad que facilita el intercambio de amistades, el conocimiento de distintas culturas, la comprensión de otras sensibilidades, la eliminación de tabúes.

Si la pretensión del ministro José Ignacio Wert, de suprimir ayudas y que éstas sean sólo para quienes tuvieran una beca general el curso anterior, se cumple para los años venideros el mal no se quedará en eso. Porque lo más probable es que quienes tenían una beca no accederán a una estancia en el extranjero por motivos económicos ya que el dinero que reciben quienes las disfrutan ahora dista mucho de cubrir lo necesario para vivir fuera de casa. Sobre todo si la universidad adjudicada es de un país con alto nivel de vida o de una ciudad en la que se necesiten grandes gastos en transporte, en alquileres, en sustento. El mismo departamento que dirige Wert reconoce que en los últimos cursos se produjeron «bastantes renuncias» a un curso en el extranjero con estas becas «por no contar con medios económicos suficientes». Hay que tener en cuenta que la máxima cuantía que concede el Gobierno es de 180 euros y la aportación de la Comisión Europea es de 115. Para muchos estudiantes esa es toda la dotación ya que la subvención de varias comunidades autónomas ha desaparecido al igual que las que aportaban cajas de ahorro u otros organismos e instituciones.

Pero el salir unos meses a estudiar a una facultad foránea representa mucho más que una educación complementaria y diversa a la que se imparte aquí. Creo que casi tanto como la Marca España. La experiencia señala que un buen número de europeos de diferentes países visitan nuestro país por su relación con estudiantes asturianos, andaluces, catalanes, castellanos, vascos que realizaron algún «erasmus» y cuyo trato ha provocado una amistad, una correspondencia de familiaridad más allá de la camaradería estudiantil. Además se pueden cursar materias no existentes en nuestras universidades. Sobre todo en asignaturas de gestión con nuevas tecnologías y técnicas poco desarrolladas aquí. Y como manifestaba hace unos días a LA NUEVA ESPAÑA el filólogo Michael Metzeltin, profesor de la Universidad de Viena, «pensar y escribir de otra manera, ver las cosas de otra forma es bueno y por eso está bien conocer lenguas diferentes». Por ello la UE quiere potenciar, diga lo que diga el ministro, las «Erasmus».

Y es que, además, los «erasmus» que llegan aquí muestran a los suyos unas visiones de España fuera de la folclórica de la paella y el flamenco. Cuentan cómo es Oviedo, Salamanca, Granada? además de Sevilla, Madrid o Salou, por nombrar algunas de las posibilidades de descubrir cómo somos. Aunque también contarán, desde ahora, las «aventuras» del sin par Wert, que obliga al portavoz de educación de la Comisión Europea a decir, «diplomáticamente», que el ministro español cuenta las cosas al revés (él no disfrutó de una «Erasmus», ¿traducirá mal?) y sus declaraciones son «basura». Todo indica que Wert, claro, recorta aún más, e intenta dar menos dinero a menos becados «Erasmus».

Artículo publicado en LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 20 de noviembre de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/11/20/erasmus-que-unas-becas/1502326.html