Envases de lujo contra reciclaje

Del papel de estraza a los envoltorios ostentosos, pero nos piden que reciclemos

Es difícil de entender que hoy día se mantengan dos tendencias contrarias en la vida diaria, rutinaria, sobre la venta y el reciclaje y recuperación ambiental. Por una parte, nos venden productos que adquirimos en mercados, supermercados y casi en todo tipo de tiendas y establecimientos comerciales en rimbombantes y aparatosos estuches y envases preparados de fábrica. También nos envuelven en bandejas y lujosos envoltorios dispuestos en el momento de la compra los productos frescos. Un sistema que embellece la presentación de los artículos en unos casos o lo magnifica en otros. Es decir, pasamos del papel de estraza al lujo asiático en muy poco tiempo. Pero al mismo tiempo nos piden que reciclemos todos esos ostentosos envoltorios.

Cíclicamente se publican resultados sobre los avances del reciclaje en España y normalmente son mejores cada oleada. En ellos se suelen especificar los porcentajes en las distintas modalidades de la recogida de basuras, las cifras de recuperación de envases. Además se dan estadísticas de los sistemas que se utilizan para esa retirada de residuos, vidrio, papel y cartón, plásticos y envases, desechos orgánicos, etc. Asimismo se mencionan estos resultados por comunidades. Todo ello alienta al contribuyente y le anima a reciclar más y mejor.

Sin embargo no se hace nada, o muy poco, en cuanto al productor, al vendedor, al empaquetador de esos lujos envases que resaltan ciertos objetos pequeños o de menor valor y los convierten en ambiciosos objetivos, deseos ideales, admirados cachivaches, como comentaba con su serio humor Javier Cuervo en su columna de la última página. Caso especialmente utilizado en los juguetes que en esta época del año llenan los escaparates desde el nuevo «black friday» a la festividad de los Reyes Magos. Y que es seguro que repercuten en el precio del producto.

Respecto al reciclaje del ciudadano, del vecino, creo que son necesarias algunas reflexiones. Por ejemplo respecto a la separación de las basuras. Se establecen medidas sobre el peso de los residuos orgánicos, sobre discriminación de restos, sobre el sistema de recuperación y recogida y sobre contenedores para su ordenado almacenamiento o destrucción. En las calles de muy distintas poblaciones españolas se ven diferentes métodos. Hay contenedores móviles en la gran mayoría y también estructuras fijas subterráneas. Hay recogidas con muy variada periodicidad, distinto sistema de empaquetado y, sobre todo, desigual trato posterior. Pero si cada vez reciclamos más y mejor los españoles, estamos aún lejos de otros países de nuestro entorno.

En algunas ciudades escandinavas se reciclan desde los excrementos humanos hasta los envases más variados, con lo que se aprovechan muchos restos para servicios municipales menos exigentes con la higiene (aguas no necesariamente potables, compost, humus, abonos). Se aprovecha todo. En Alemania, República Checa, Holanda? el vidrio no se rompe al caer al interior del contenedor. Y disponen de varios sistemas de recuperación. En unos sitios se deposita según su color en cada contenedor. Los comercios cobran por las botellas, frascos y continentes de vidrio y tienen máquinas de recuperación de los mismos que devuelven el dinero pagado en la compra, lo que incentiva el reciclaje o devolución. Es el sistema denominado retorno. En Madrid y varias poblaciones españolas se están estudiando fórmulas para que cada vecino contribuya al reciclaje según los despojos que deposite y el peso de sus residuos.

En España estamos todavía lejos de estas cotas y apenas se incentivan los envases reciclables y no dañinos con el medio ambiente. Necesitamos muchos y más eficaces «puntos limpios».

Publicado el viernes 22 de diciembre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/12/22/envases-lujo-reciclaje/2212743.html

De nuestra literatura culinaria asturiana

Recuedo de las viejas recetas ante la actualización de la Academia de Gastronomía

Descubrí la caldereta de marisco y pescado siendo un estudiante becario de Periodismo –en prácticas, se decía entonces– en el verano de 1968. Para mí fue un acontecimiento más en un año de gran trascendencia informativa (Mayo francés, Primavera de Praga, matanza de Tlatelolco…). Es el mejor recuerdo de aquel concurso de castillos en la arena que organizaba por las playas de la Península un conocido refresco del mercado internacional en colaboración con distintos diarios españoles. La disfruté invitado en un singular restaurante de Tapia de Casariego. Desde aquel almuerzo invoco y pregono este manjar cada vez que puedo presumir de la cocina asturiana.

Si la gastronomía del Principado tiene como bandera la fabulosa fabada y se vanagloria del pote, las cebollas rellenas, la tortilla de merluza, el besugo a la espalda, la carne gobernada y, más recientemente, del cachopo, el plato más moderno –aunque sea muy veterano en los fogones marineros– considero que es la caldereta por su saludable composición de productos de la mar y la huerta. Sin embargo, aunque figura en guías culinarias y algún destacado tratado de cenadores exquisitos, no se la nombra y se encuentra frecuentemente casi perdida en índices secundarios.

La probable revisión de la lista de platos de origen astur o consolidados en la tierrina que componen el vademécum, GAS, de la Academia de la Gastronomía de Asturias, que comentaba días pasados Luis M. Alonso en este suplemento de LA NUEVA ESPAÑA, sería una estupenda ocasión para reivindicar recetas que figuraban tiempo ha en publicaciones emblemáticas sobre nuestra cocina. Algunas de estas imposibles o muy difíciles de encontrar, al menos fuera de Asturias, allá donde creo que es fundamental difundir la buena gastronomía astur. Me refiero a ediciones como «La cocina práctica», de Manuel María Puga y Parga, libro conocido como «El Picadillo», como señala el inefable Juan Cueto; o «Ramillete del ama de casa», popularmente «El Nieves», más tarde otro referido como «El Carmen» y ya más recientemente «El arte de cocinar», de María Luisa García, «El María Luisa», libro que fuera mi manual culinario de cabecera.

Respeto la autoridad de doctores en la materia, como el presidente de la Academia de la Gastronomía de Asturias, Eduardo Méndez Riestra, premio Fomento de la Cocina Asturiana y autor del celebrado «Diccionario de cocina y gastronomía de Asturias»; saludo la magistratura de tantos maestros de la cocina del Principado, desde los Morán hasta el joven michelin Ricardo González; busco los menús más clásicos de nuestro repertorio allá donde vaya a comer, festejo los magníficos festivales gastronómicos que tienen lugar a lo largo y ancho de Asturias cada año (la fabada, el pote, los nabos, los puerros, el marisco, la harina, etc.) y sigo reivindicando recetas que, si no nacieron en Asturias, se elaboraban hace tanto tiempo en la región que merecen un reconocimiento asturiano.

Reivindico así el arroz con salchichas rojas, los fréjoles con tomate, los arbejos con patatines, los hombrinos fritos, los garbanzos en ensalada, el picadillo con tortos o boroña, los fritos de pixín o los frisuelos y las casadielles, así en «es». Platos quizá muy locales, rápidos, algunos como alternativa a los elaborados a fuego lento y muy de temporada. Y los recuerdo porque el arroz absorbe la grasa y el pimentón de las salchichas dándole una sabrosa textura, a los fréjoles el tomate les aporta un sabor especial, las patatas agradecen el aroma del guisante, unos garbanzos guisados y emplatados con tomate rallado y lechuga aliñada forman una sugestiva ensalada templada. En fin, los fritos de pixín brillan ahora en la carta de los restaurantes asturianos que ya abundan por todo el país y deberíamos resaltar el nombre de los hombrinos, de tradición marinera, que perdieron su nombre por otros apelativos externos, «invasores».

Reivindiquemos el rollo de bonito, la sopa de fégado, la tortilla de cebolla, los fogones que busca Ana Paz Paredes por rincones de esa Asturias felizmente renovada aunque menos conocida.

Publicado el viernes 8 de diciembre de 2017 en el suplemento La Vida Buena de LA NUEVA ESPAÑA

De nuestra literatura culinaria asturiana

http://www.lne.es/vida-buena/2017/12/08/literatura-culinaria-asturiana/2205810.html

El «Cervantes» y su viejo carro de la compra

Premiado y aparentemente huraño, Rafael Sánchez Ferlosio cumple 90 años

«Ese señor mayor, vestido con un traje negro raído, zapatillas, que siempre va con su carro de la compra». Así es conocido por el barrio de la Prosperidad-Ciudad Jardín el escritor Rafael Sánchez Ferlosio. Su viejo traje, su carro (¿cargado de libros?), su andar inclinado, su sombrero para la lluvia y su cara seria, mal afeitado, quizá triste y aparentemente malhumorado, son muy conocidos en la zona madrileña entre el Auditorio Nacional y la larga y comercial calle de López de Hoyos, quien fue maestro de Cervantes. Ese anciano con pinta de pordiosero, apariencia huraña, voz aflautada, quien dijo de sí mismo que «ladra pero no muerde» y cuya biografía, con más de 600 páginas, está a punto de publicarse, ostenta los premios «Cervantes» 2004, Nacional de las Letras 2009, «Nadal» 1955, y cumple ahora 90 años.

En una imprenta cercana a su casa, donde tienen libros «de viejo», encontré un día una edición de bolsillo de «El Jarama». El dueño del establecimiento me miró y dijo: «Dos euros». ¿Conoce usted al autor?, pregunté mientras pagaba. «Pues no. Me trajeron el libro hace tiempo y lo puse con los demás. Nadie me comentó nada desde entonces», respondió. Cuando salía le dije que el autor vivía en el barrio y pasaba casi todos los días por delante de su negocio. En el viejo mercado de «la Prospe» pocos tenderos conocían su prestigio, solamente los «históricos».

Los estudiantes en los años sesenta del pasado siglo en la Universidad Complutense o en Escuela Oficial de Periodismo sí conocíamos a Ferlosio. El profesor Manuel Criado de Val, filólogo, director de escena, que fue decano de Letras y Jefe de la Sección de Estudios de la Universidad Nacional a Distancia (UNED), Jefe de la Sección de Estudios Gramaticales del Instituto Cervantes y director de la Escuela de Investigación Lingüística de Madrid, entre otros muchos destinos, nos hizo estudiar «El Jarama» palabra por palabra, hasta la última coma. Lo malo es que no solamente lo leímos sino que llegamos a aborrecerlo. Y la novela le dio a Ferlosio una de sus primeras definiciones. Plasmó en ella una jornada dominical, en la posguerra, de un grupo de amigos en las orillas del río que riega la vega madrileña con un gran realismo. Una autenticidad que mostraba las miserias de la primaria España de Franco, de la autarquía. Recibió el premio «Nadal» en 1955 y el de la Crítica dos años después y fue objeto de estudio por sus diálogos y descripciones lineales. Claro que el bueno de Criado de Val nos estropeó el relato en la búsqueda de adjetivos, pronombres, adverbios y diversas figuras literarias.

Rafael Sánchez Ferlosio era hijo de uno de los ideólogos de Falange, Rafael Sánchez Mazas, quien fuera corresponsal de «Abc» en Roma, donde nació el escritor. Pero su obra tiene poco que ver con el pensamiento de su padre. El joven Ferlosio estuvo casado con Carmen Martín Gaite, con la que compartió una poética realista -inspirada en el neorrealismo italiano- junto a Jesús Fernández Santos, Ignacio Aldecoa, Alfonso Sastre, fundadores de «Revista Española», y fue miembro del Círculo Lingüístico de Madrid junto a Agustín García Calvo, Carlos Piera o Isabel Llácer. Aunque su primera novela fue «Industrias y andanzas de Alfanhuí», que podría ser considerada como el primer relato español del llamado realismo mágico.

Tras alguna otra obra de relatos pasó largo tiempo escribiendo artículos periodísticos y ensayos, usando la reflexión crítica con un personal análisis erudito sobre las técnicas y los recursos narrativos. Publicó tres decenas de obras o agrupación de ensayos. En 2008 publicó «God & Gun. Apuntes de polemología» (2008), un conjunto de reflexiones sobre la historia, la guerra, la religión, el derecho y el fanatismo. Su última obra publicada ha sido «Campo de retamas», en 2015, año en que recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.

Ferlosio apenas pasea ya su carrito de la compra por la contestataria «Prospe», uno de los últimos reductos industriales del centro de Madrid, entorno en el que viven o vivían artistas como Gabriel Celaya y Amparitxu, Javier Krae, Imanol Uribe, Manolo Pilares, María Ostiz, Josele Román, El Gran Wyoming, Miguel Ríos, Ana Belén y Víctor Manuel, el magistrado Martín Pallín…

Publicado el martes 5 de diciembre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/12/05/cervantes-viejo-carro-compra/2204131.html

Oviedo se parece a Groningen

Historia de dos ciudades universitarias a partir de la visita de un premio Nobel

Era la primera vez que oíamos su nombre y desconocíamos su existencia hasta que una beca Erasmus nos lo mostró. Hoy le hemos cogido cariño. Hace unos días nos hizo ilusión saber por LA NUEVA ESPAÑA que un ilustre premio Nobel de Química, Bernard Lucas Feringa, doctorado en y profesor de la Groningen University llegaba a Oviedo para participar en el simposio homenaje al fallecido catedrático José Barluenga, celebrado en la Escuela de Odontología. Groningen (lease Jroninguen; en castellano Groninga) es una población del norte de los Países Bajos. Ciudad de la Liga Hanseática, fue posesión española a mediados del siglo XVI (herencia borgoñona de Carlos I). «Groningen no es Harvard, es una ciudad como Oviedo, y tiene un premio Nobel», manifestó este investigador de risueño semblante al ser entrevistado por Eduardo García. El prestigio académico de sus universidades resalta su importancia.

Viene a cuento la mención a las universidades de Oviedo y de Groningen porque, conocidas ambas instituciones y sin intentar compararlas, podríamos encontrar ciertas similitudes aunque las distancien muchos kilómetros. Las dos ciudades tienen un número parecido de habitantes. Unos 220.000 tiene Oviedo mientras la holandesa casi 20.000 menos. Pero si en la capital asturiana radica un centro universitario donde estudian 20.000 jóvenes, en Groningen son dos las instituciones docentes en las que cursan su carrera cerca de 60.000.

La estatal Groningen University fue fundada en 1614, es una de las mayores y más antiguas de Holanda, tiene diez facultades, 58 titulaciones y supera el centenar de máster. En sus primeros tiempos más de la mitad de sus estudiantes procedían del extranjero. En ella se preparan cada año unos 28.000 estudiantes. La Hanze University of Applies Sciences cuenta con un número similar de alumnos, en su mayoría provenientes de muy diferentes países del mundo, y es reconocida como una de las más prestigiosas en ciencias aplicadas, impartiendo en holandés e inglés sus programas internacionales. Ostentar algún título de los otorgados por este especializado centro ha dado trabajo recientemente a numerosos estudiantes españoles.

La Universidad de Oviedo fue fundada pocos años antes de la de Groningen, en 1608, es pública, tiene once facultades y seis escuelas y en ellas estudian 25.000 alumnos. Otorga unos setenta títulos, de los cuales medio centenar son títulos propios y ha sido una de las primeras universidades españolas en obtener el sello de Campus de Excelencia Internacional. Cada curso recibe algo más de un millar de estudiantes extranjeros.

En cuanto a las ciudades en sí, hay diferencias vitales, pero la proporción de ambas es bastante pareja. Si Oviedo parece haber sido fundada en 761, fundamentos arqueológicos la datan muchos años antes. Las primeras reseñas históricas de Groningen se refieren a 1040, aunque de la iglesia más antigua allí construida se habla del 800 y restos arqueológicos de la zona señalan establecimientos de unos 4.000 años a. c. Entre sus edificios los más emblemáticos destacan la Martinitoren, de 97 metros de altura, torre gótica de finales de siglo XV -en los Países Bajos los altos campanarios avisaban de las avenidas del mar-; el Groninger Museum, postmodernista de finales del siglo XX, un conjunto de volúmenes con algún precedente al Guggenheim bilbaíno o las casas de colores del paseo marítimo. Oviedo cuenta con los monumentales prerrománicos construidos en el siglo IX por los monarcas del Reino de Asturias, la catedral de torre única gótica de San Salvador, del siglo XVI, o el singular Palacio de Congresos. La capital del Principado es una ciudad en cuesta, sin mar y a una altitud de 231 metros sobre el nivel del mar. La ciudad holandesa donde investiga y explica la catálisis homogénea, la de oxidación y la estereoquímica que la ha valido el Nobel al doctor Feringa, es una población llena de bicicletas, llana, atravesada por canales navegables, puentes levadizos, mucha nieve en invierno, a una altitud de 7 metros sobre el nivel del mar. Es una de las poblaciones holandesas en tierra no ganada al mar, con el considerado bar más grande de Europa, «De Drie Gazusters», y con una estación de ferrocarril idéntica a la que se ve desde la calle Uría.

Publicado el lunes 27 de noviembre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/11/27/oviedo-parece-groningen/2200062.html

El bosque, nuestro futuro

Una reflexión tras los devastadores incendios del noroeste de la Península

Una máquina perfecta. Así definía el bosque el presidente del Instituto Forestal Europeo (EFI), el barcelonés Marc Palahí, residente en el país de los bosques, Finlandia, un día después de apagarse los incendios en decenas de miles de hectáreas de Galicia, Portugal y Asturias. Lo declaraba en un programa de Radio Nacional de España. Comentando los desastres ecológicos ocasionados por los impresionantes, tristes y nefastos fuegos, que ocasionaron decenas de muertos, Palahí anunció una cumbre internacional a celebrar el próximo mes de diciembre a la que han confirmado su asistencia importantes banqueros, directores de empresas en materia de biotecnología, políticos y especialistas en temas de naturaleza, tecnología sostenible y prevención de incendios.

La interesante reunión estudiará métodos para generar riqueza en zonas rurales, sistemas para gestionar mejor la producción del campo, las salidas que propone la tecnología nueva y los beneficios que comporta la obtención de la biomasa que reduce el riesgo de incendios. El congreso se interesará en profundizar en los proyectos actualmente en marcha sobre la explotación de la masa forestal europea donde hoy por hoy se calcula que existen unos 160 millones de hectáreas de bosque.

El EFI tiene como proyecto la progresiva sustitución de la energía producida por materias fósiles por una energía de origen biológico. Intenta luchar contra la despoblación de las zonas rurales, en gran parte por estar mal gestionadas, implantando un sistema de bioeconomía que haga sostenible la producción en todos los ámbitos. Permutar utensilios no renovables como el cemento, el petróleo, el acero, el poliéster, el plástico y otros derivados de los fósiles por materiales de origen biológico. Materiales renovables que reduzcan las emisiones de dióxido de carbono, el CO2, el llamado gas invernadero, y que lo capturen. La biotecnología hoy puede trasformar las fibras forestales en productos robustos, desde bienes textiles a sustancias más resistentes que el acero con las que se pueden construir ya rascacielos, automóviles, aviones y otras variadas máquinas, todo con biomateriales procedentes de la fibra de madera.

Además, según datos mencionados por Marc Palahí, los arbolados europeos captan ya el 10% de todas las emisiones de CO2 producidas en el continente: «Todos los bosques de Europa absorben el dióxido de carbono que las industrias del cemento y del acero emiten anualmente». Señala el Instituto Forestal Europeo que en los últimos treinta años, con la continua gran despoblación de las zonas rurales, ha aumentado bastante la superficie forestal no gestionada y el futuro está en revalorizar esos macizos arbóreos dándoles una viabilidad económica a través de una industria forestal potente, desde una bioeconomía que remplace la economía basada en materiales fósiles al tiempo que se soluciona el problema de los incendios forestales.

En España le superficie forestal ha aumentado un 30% en los últimos 25 años. Galicia, Asturias, Soria suman casi tanta como Portugal, que es rico en zonas boscosas. La diferencia está en la gestión y cuidado de ese patrimonio. En Finlandia, con estrictas leyes forestales, un 15% de los fineses posee su bosque y lo mima. Los sorianos se ufanan de su gestión y velan por su riqueza forestal. Portugal, por el contrario, apenas registra la propiedad de sus bosques. Así, la gestión y los recursos contra incendios es radicalmente distinta en cada paraje. Los recientes fuegos en Asturias y Galicia han promovido la solidaridad que puede traducirse en un mayor enfoque protector hacia el árbol.

Por otra parte, si la tecnología digital destina menos masa forestal para papel, ese capital maderero irá a la fabricación de biomateriales que son renovables, que se uniría con las energías solar, eólica, mareomotriz, geotérmica… El presidente del EFI dice que el organismo busca un cambio de paradigma económico para alcanzar un futuro sostenible para próximas generaciones. Por eso la gestión forestal jugará un papel transformador de este cambio de paradigma y mudará la economía cimentada en materiales fósiles por una de naturaleza biológica que sea motor de crecimiento económico, que pueda prosperar dentro de las fronteras sostenibles de este agotado Planeta.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el sábado 18 de noviembre de 2017

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/11/18/bosque-futuro/2195241.html

Regímenes cambiantes o la batalla de la saludabilidad

La alimentación sana sigue siendo un misterio tras numerosas investigaciones

Los pescados azules, los huevos, el hígado, los riñones, la diversa casquería, el compangu, los quesos curados, la manteca y la mantequilla, en fin, todas esas comidas que hoy día muchos nutricionistas consideran casi prohibidas, han alimentado a la humanidad desde los tiempos de los primeros cazadores. La agricultura llegó después y, a partir de ella, la civilización. Así, básicamente, podríamos establecer la trayectoria humana. Sin embargo, cada vez se realizan más exhaustivos estudios que nos descubren que ese itinerario puede ser bastante falso.

Los vaivenes nutricionales son tales que los especialistas no hacen más que variar las recomendaciones alimenticias. Lo que a un recién nacido le aconsejaban ayer puede ser considerado nocivo para su hermano nacido hoy. Dietas para embarazadas de la pasada década son casi prohibidas para las embarazadas de ahora. De momento, parece que lo único que se salva de los cambios alimenticios es la leche materna. Aunque, cuidado, a mi hijo el pediatra le puso a régimen sin haber cumplido dos meses pues un análisis suponía que tenía demasiados triglicéridos, algo natural en los lactantes que solo ingieren la leche de su madre.

Hasta tiempos bastante recientes las grasas animales debían ser tomadas con moderación. Por ello, se recomendaban los pescados blancos frente a los azules. Las carnes de vacuno eran preferidas a las de cerdo. La ingesta de huevos debía ser restringida para la mayoría y los enfermos del hígado los tenían prohibidos. Hígados, riñones y otras tripas animales también eran denostadas. Hasta las legumbres debían ser comidas con mesura. Una alimentación saludable debía componerse casi exclusivamente a base de verduras, cereales y frutas. Es decir, un sinvivir para los amantes de la buena mesa.

Comenzaron a variar algunas de estas limitaciones cuando científicos de reconocidas universidades enfocaron sus estudios hacia la investigación de diferentes enfermedades y a buscar el origen de las mismas. Colectivos controles alimenticios y análisis de modos de vida iban señalando los beneficios y perjuicios de diferentes alimentos, modos de elaboración culinaria, tipos de actividad y sistemas de trabajo. Al tiempo, o en resistencia a esas investigaciones, empresas, laboratorios e interesados lobbies iniciaron tareas que propagasen el provecho de sus productos. Y se entabló entonces la batalla de la saludabilidad. Y se hizo difícil para las personas de a pie, la gente en general, dilucidar lo bueno o lo malo, lo saludable o lo nocivo de las comidas. Hoy siguen existiendo esas dudas entre el personal.

Los diferentes estudios realizados en los últimos años por prestigiosas instituciones han cambiado muchas de las críticas que sufrían algunos alimentos y han inculpado a otros que disfrutaban de elogio. Y así, si antes los pescados azules eran perjudiciales ahora son beneficiosos por su grasa con Omega3, la carne de cerdo contiene una materia oleaginosa saludable, los huevos no solamente no perjudican sino que pueden ser buenos para el hígado, los cereales contienen azúcares y glúcidos que han de restringirse, las legumbres benefician el tracto intestinal, los zumos de frutas no aportan fibras y si demasiados azúcares?

El mundo al revés. «The Lancet», revista científica británica de gran prestigio, acaba de publicar un pormenorizado estudio de una universidad canadiense que señala que viven más los comedores de grasas animales que quienes las rechazan. El análisis realizado con miles de personas de distintos países indica que las grasas saturadas son ligeramente beneficiosas, las no saturadas son neutrales así como las carnes rojas, son buenas las grasas lácteas y las carnes blancas; no encuentra fundamento en el hipotético beneficio de comer cinco frutas o verduras diarias, con una pieza o ración es suficiente, mientras el pescado y los huevos son neutrales y las legumbres son beneficiosas. En fin, el punto justo de las grasas dice ser un 35% de la ingesta diaria, reducirlas no disminuye el riesgo de muerte temprana y sin embargo comerlas aminora el de muertes prematuras.

Quiasmo final: Lo que no mata, engorda. Lo que engorda, no mata. O mata menos. Lego soy y doctores tiene la Ciencia.

Publicado el sábado 21 de octubre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/10/21/regimenes-cambiantes-o-batalla-saludabilidad/2181056.html

Pepín y los quesos

Homenaje a José Comas y al delicioso gran Gamonéu de Picos de Europa

Pepín aprovechaba cualquier disculpa y viajaba desde los puntos más lejanos para ver al Sporting. Desde Argentina, desde Polonia, desde donde estuviese como enviado especial, si el Sporting se le ponía a tiro, allí se presentaba Pepín. Era alto, corpulento, vamos, llenaba la escena pero así, por Pepín, le conocían sus allegados. Y si era uno de los más acérrimos seguidores del Sporting también era el mejor propagandista de los quesos de su tierra. Y siempre se presentaba en la redacción con un cargamento de productos de las riberas del Sella y sus cercanías. Principalmente gamonéu.

Los asturianos del periódico nos distinguíamos por nuestra expansión gastronómica y la exteriorización de nuestra procedencia, la manifestación de nuestra idiosincrasia, la belleza de nuestro paisaje y la peculiaridad de las gentes del Principado. Unos pregonábamos el paraíso natural unas veces con quesos, otras con empanadas, con huevos cocidos, fritos de pixín o tortilla de merluza, según las circunstancias. Otros repartiendo apuntes turísticos para quienes pretendían pasar unas vacaciones en Asturias, ofreciendo rincones secretos para disfrutar en nuestros montes o playas. Pepe Comas era el rey de los quesos. «¿Qué queso es este, Pepe?», solía preguntarle la gente. Y el gran periodista de Cangas de Onís, moldeado en informar de muchas batallas, contestaba: «Tu pruébalo, es azul, suave y mantecoso. Ye quesu de mi tierra, ye gamonéu». Y remataba: «El mejor queso del mundo».

Y quien fuera corresponsal en Berlín, en Buenos Aires, en México, corresponsal-analista en los países del Este europeo, informador desde dentro de la Polonia aislada de Jaruzelski o de los bombardeos sobre Belgrado de la OTAN, José Comas Vega, el hijo del farmacéutico de Cangas, llevaba su queso por el mundo. El queso que al comienzo del otoño sale de feria, de mercado, de festival. El que se saborea estos días.

Ese gamonéu que alguien dijo que era la «reproducción en miniatura de los colores de la geografía de Asturias». Esos gamoneos del Puerto o del Valle que se elaboran principalmente de junio a septiembre y que salen de las cabañas de Picos cuando llega el otoño. Ese gamonéu artesano que madura en la cueva, con una humedad en torno al noventa por ciento y entre una temperatura que oscila de los ocho a los diez grados, ya sea en la Majada de Belbin o en los valles de Onís y Cangas de Onís.

Hace ya diez años que Pepín (descansa en paz, compañero) fue galardonado con un premio internacional, proeuropeo, muy de acuerdo con su pensamiento expansivo. La Asociación de Periodistas Europeos, que precisamente ahora preside otro periodista de Cangas de Onís, José Antonio Diego Carcedo, le otorgó el Premio Salvador de Madariaga para «reconocer los mejores trabajos periodísticos que hayan contribuido a resaltar los valores básicos, las realidades comunes y los proyectos acometidos por la Unión Europea». Personalmente creo que merecía también un reconocimiento internacional a su labor de propagación de los quesos asturianos y principalmente el de su patria chica.

Teníamos una costumbre en la redacción, que llegamos a celebrar cada año en una fiesta los asturianos que trabajábamos en la empresa, y era llenar de buenos quesos el ambiente. Eran productos emblemáticos del Principado, pregonando la gran mancha quesera que representa Asturias en Europa. Y Pepe, espléndido, era capaz de viajar desde cualquier punto lejano con el fin de invitar a un buen gamonéu.

Publicado el sábado 14 de octubre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/10/14/pepin-quesos/2177534.html

Fractura en la paz social

El deterioro de las relaciones en Cataluña que rompe la convivencia entre catalanes

«No lo olvidaremos nunca». Es una frase del president de la Generalitat, Carles Puigdemont. Mientras tanto Cataluña sufre. Creo que su mal tiene remedio pero con larga convalecencia. Porque sufre una fractura de lo que Aristóteles llamó Zoon politikón. Es decir, la dimensión humana de lo político y lo social. La ruptura entre partidarios de las dos opciones en que los políticos han dividido a la población no se queda en lo político sino que ha invadido lo social. A la frustración del contribuyente ante tanta corrupción los dos partidos más enfrentados en Cataluña la han querido ocultar con el dudoso referéndum.

Las relaciones humanas se han ido deteriorando a medida que los políticos profesionales comenzaron a distanciarse y abandonaron la dimensión social de la política por defender sus intereses. Unos por unas razones y otros por las suyas, el núcleo social ha sido apartado por los dirigentes de las formaciones gobernantes. Y todo apunta a que defendían su permanencia en el poder antes que su obligación de gobernar.

La víctima ha sido el ciudadano, quien ha visto recortadas las prestaciones a las que tiene derecho con el pretexto de la crisis argumentado por los gobernantes mientras estos solo miraban por sus intereses particulares (ocultar la corrupción, alcanzar el poder no conseguido en las urnas, etc.) y por mantenerse en sus puestos. Y si unos tapaban su pésima gestión acusando a la situación económica, otros fomentaban la deriva de sus rivales para granjearse partidarios para su coleto. A la vez han conseguido el desprestigio de la política, que los menos comprometidos rechacen la política y a los políticos mientras los más comprometidos enconen sus posturas y extremen sus posiciones. Es decir, una mayor separación entre las ideologías.

De momento lo que han logrado los protagonistas de los dos bandos es enemistar a miembros de las mismas familias, dividir a compañeros de trabajo, fomentar fobias a personas, entidades y establecimientos, distanciar amistades, corroer las relaciones personales. La convivencia es la víctima, la manipulación ha ahondado en la división de opiniones y ha roto la paz social. Una visión del exterior la daba días pasados el corresponsal de «The New York Times» en España, Raphael Minder: «no sólo es un debate de Catalunya con Madrid, también de catalanes contra catalanes. Es urgente acabar con el nivel de desconfianza tan alto que existe». Dos plasmaban el drama desde el interior. La de Joan Manuel Serrat: «esto crea en Cataluña una situación de una gran fractura social que, a mi modo de ver, va a costar muchísimo tiempo recuperar». Y la del diputado Joan Coscubiela: «Todos perdemos».

Publicado el sábado 30 de septiembre de 2017, víspera del 1-O, en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/09/30/fractura-paz-social/2170942.html

Teresa Vicetto, entre «Quercus» y «Muruna»

Prefirió la lucha por el medio ambiente a las grandes oficinas de la Unión Europea

El proyecto «Muruna» intenta evitar que se extingan los últimos Homo sapiens paleolíticos que aún viven en Tanzania, habitantes del área del Ngorongoro, los bosquimanos Hadzabé. Responsable de comunicación de este objetivo es una activa madrileña que iba para alta funcionaria de las instituciones europeas y renunció a ese estatus por su amor a la naturaleza. Su trayectoria vital merece conocerla y reconocerla.

Aparecer en los medios de comunicación suele dar un punto de relevancia y ayuda a colocarse en los primeros puestos de la clasificación. Normalmente esto ocurre en muchos estamentos y situaciones de la vida. También, claro, en la ecología. En la lista de cada uno aparecen nombres que son frecuentes en redes y medios, pero hay algunos que, por su modestia, por actuar de forma discreta, por no estar interesados en destacar, son casi desconocidos fuera de los círculos especializados, «a nivel de la gente». Una de estas personas es Teresa Vicetto. Cuando escribo estas líneas es una significada candidata a recibir el galardón que otorga el BBVA a la Difusión del Conocimiento y Sensibilización de la Biodiversidad en España.

Vicetto disfrutó su infancia en destinos muy diferentes. Primero en San Sebastián, una ciudad cosmopolita; vivió luego en las Islas Cíes, marineras y puramente naturales; más tarde en el segoviano bosque de Riofrío. Es decir, conoció y saboreó la España marina, rural y urbana de la mitad del pasado siglo. Su vida es un continuo estudio que comenzó licenciándose en Periodismo en la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Tras lograr una beca de postgrado obtuvo el diploma del Instituto de Altos Estudios Europeos cursado en Estrasburgo, la ciudad francesa donde hoy radica la sede del Parlamento Europeo. Amplió su formación con los diplomas de los cursos de la Comunidad Económica Europea en la Escuela Diplomática de Madrid y del Instituto de Estudios Internacionales de Madrid. Toda una trayectoria hacia la cumbre europea. Pero Teresa, mujer dinámica, laboriosa, decidida, gran conversadora, activa, renunció a recluirse en las grandes oficinas de funcionarios de la Unión Europea, con su gran bagaje de títulos y cuatro idiomas para optar por la naturaleza.

En 1981, junto con su compañero el naturalista Benigno Varillas, cofundó «Quercus», la primera publicación española especializada en Ciencias Naturales y Medio Ambiente. Un año después empezó a adoptar a la realidad española, a través de la revista «El Cárabo», los contenidos de «La Hulotte», publicación francesa realizada por el naturalista Pierre Dèom, en la que divulgaba temas de una naturaleza más cercana. Este año 2017, tras 35 años, sigue publicando números. Y meses después de iniciar aquellas dos aventuras periodísticas participaba como redactora en el equipo fundador de otra revista, «Natura», que intentaba acercar la naturaleza a los pequeños e infundirles su amor por el medio ambiente y la fauna animal.

Responsable de la web Biodivers y del blog de crítica de libros de naturaleza: http://biodivers.wordpress.com, Vicetto dirigió la librería del Servicio Bibliográfico de la Naturaleza, Linneo, y la del Museo de Ciencias Naturales de Madrid. Ha vivido en Francia, en Alemania y estableció temporalmente su residencia en Suráfrica y Namibia para que sus hijos aprendiesen inglés y alemán. Su experiencia africana la ha llevado al mencionado proyecto «Muruna» que lucha por evitar la extinción de todo un ancestro de los Homo sapiens paleolíticos, los bosquimanos que aún viven en el tanzano Ngorongoro. Así es Teresa, un ejemplo activo de ecóloga y naturalista práctica que busca el equilibrio ambiental de nuestro maltratado planeta.

Publicado el lunes 18 de septiembre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/09/18/teresa-vicetto-quercus-muruna/2165080.html

La rica agua del grifo

La iniciativa obligatoria de tener en bares y restaurantes a disposición de los clientes un recipiente con agua fría y vasos de forma gratuita

Agua, water, wasser, eau, acqua, água, mizu, vodá? quizá sea una de las palabras más empleadas, más universales. La Real Academia Española la define, con el género femenino, como «líquido transparente, incoloro, inodoro e insípido en estado puro? y que constituye el componente más abundante de la superficie terrestre y el mayoritario de todos los organismos vivos». Es decir, el agua abunda en todo el mundo, es fácil encontrarla en la mayoría de las partes y territorios de la Tierra, aunque en zonas desérticas escasee en su superficie. Este líquido, con matices de pureza, es tan abundante que ocupa las tres cuartas parte de nuestro planeta. Sin embargo, el usado para el desarrollo de la vida se ha convertido en elemento caro.

Mientras que en Nueva York te ponen un vaso de agua gratis al sentarte en cualquier bar, en Dusseldorf cobran unos siete euros por un botellín de agua sin gas, el equivalente a un vaso. Las dos ciudades están en países desarrollados, se ubican al lado de grandes masas de agua, son poblaciones donde vive gente de similar poder adquisitivo. Las diferencias son escasas, el precio del agua es completamente distinto, increíblemente disparatado uno de otro. Pero no solamente ocurre esto en tan distantes partes del mundo. Hay situaciones y casos para todos los gustos. Y es lógica su carestía en lugares de gran escasez. En Madrid, Oviedo o Málaga, por ejemplo, el agua corriente, el del grifo, es un ejemplo de la definición de la RAE, más o menos barata, que resiste cualquier análisis. Pero muchos refectorios tienden a dispensar solo agua embotellada. En una ocasión en una comida familiar en un restaurante de precio medio pedimos una jarra de agua, nos dijeron que solamente expendían agua envasada y nos trajeron un botellín de agua procedente de Finlandia. El asombro fue total y el precio para olvidar.

Personalmente siempre pido una jarra de agua «de Madrid», «de Albacete», «de Gijón», de la ciudad donde coma. La mayoría de las veces me sirven agua embotellada. No «tienen» agua del grifo. En tiempo aún reciente las aguas corrientes de muchas ciudades eran imbebibles, casi no potables, arenosas, saladas. Y había razones para no beberlas. Hoy los organismos que legislan normas alimentarias han logrado que su depuración se generalice, las autoridades sanitarias obligan a esa adecuación higiénica y las aguas de la mayoría de las ciudades y pueblos europeos, como media, son plenamente aptas para el consumo. Por supuesto que todo el mundo tiene su gusto y a mucha gente no le complace cualquier agua, por muy saludable que sea. O quien necesite un líquido con más o menos minerales, sales, etc.

El Ayuntamiento de Granada, capital de una provincia con abundantes y variadas aguas, este verano ha firmado un pionero acuerdo con la Federación de Hostelería y Turismo provincial que obliga a los bares y restaurantes a tener a disposición de los clientes un recipiente con agua fría y vasos para su consumo de forma «gratuita y complementaria» a la oferta del propio establecimiento. La iniciativa ya existe en ciudades como Córdoba o Pamplona en España, así como en otras grandes urbes mundiales y pretende reducir todo lo posible los imperecederos envases plásticos y fomentar la sostenibilidad medioambiental.

Puede que la medida perjudique a industrias envasadoras, pero contribuirá a clarificar la procedencia de ciertas aguas. Un gran fraude fue descubierto en Londres pues una marca cara de fama mundial embotellaba agua del grifo. Y es que resulta difícil comprobar el verdadero origen de la gran producción de algunos manantiales de los que brota un chorrito y de él se llenan miles y miles de botellas. Asimismo dará a conocer la bondad del agua del grifo y desterrará el abuso de numerosos establecimientos que cobran por el agua el precio de un trabajado gran reserva.

Publicado el jueves 14 de septiembre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/09/14/rica-agua-grifo/2163184.html