«Influencer», «influfrauder» y sus habilidades

La nueva estafa que afrontan los hoteles a través de Internet y las redes sociales

La fórmula para promocionar un artículo hasta ahora solía ser a través de un contrato entre un promotor y los propietarios del producto. Tan antiguo como la existencia del comercio. La competencia hacía trabajar así a los creadores y una buena promoción lograba el éxito de una mercancía. Lo que no quiere decir que siempre ocurra así. La picaresca parece que no descansa. Los «influencers» son los nuevos promotores de moda, trabajan a través de las redes sociales y parece que consiguen cierto éxito. Son personas o grupos que tienen la «habilidad» de atraer a muchos seguidores, de influir en sus gustos, en sus criterios, en sus deseos y voluntades. Hasta aquí todo normal, las novedades suelen traer el progreso. También los «influfrauders».

La situación cambia cuando alguien intenta aprovecharse del acuerdo entre los contratantes, cuando uno de los componentes del convenio emplea o intenta métodos abusivos. Porque hay profesionales honestos, legales y los hay que utilizan sistemas menos convencionales, quizá marginales y engañosos. Un ejemplo de estos últimos métodos lo están sufriendo los hoteleros de distintas zonas de la costa mediterránea, en días precisamente de gran afluencia de turistas, en la época de mayor ocupación, temporada vacacional. Las nuevas tecnologías aumentan el ámbito de la posible promoción pues las redes sociales no encuentran fronteras. Pero hacen fácil el que muchos de los influencers aumenten las posibilidades del camino del chantaje, unos métodos de extorsión quizá difíciles de superar porque su materialización es difícil de comprobar.

Luis Callejón, presidente de Aehcos, la patronal de los hoteleros de la Costa del Sol, denunciaba en las páginas de medios de Prensa Ibérica la nueva estafa que afrontan los hoteles de la costa mediterránea a través de las maneras de algunos influencers. «Soy Tal y Tal? tengo tantos seguidores, la próxima semana estaré en su ciudad. Me gustaría promocionar a su hotel a cambio de una estancia gratis». Un texto que llega por correo electrónico al establecimiento. El hotelero manifiesta que este «es un deporte que no entiende de nacionalidades» y esta gente «tiene la cara muy dura». Juegan los aprovechados de este método con que publicar una foto en las redes disfrutando en una terraza junto a una apetecible piscina se puede convertir en una avalancha de reservas. Lo que puede tener dos vertientes.

Si el establecimiento accede a la propuesta quizá logre nuevas reservas. Pero si la rechaza, lo que suelen hacer muchos hoteles, el influyente puede dedicarse a la función contraria, una represalia por no regalarle unas vacaciones. Mal servicio, la comida una porquería, escasa limpieza, etc. Los comentarios en la web del establecimiento empiezan a ser destructivos, aunque señalan los hoteleros que es difícil comprobar que esas calificaciones fueran hechas por personas que hayan estado en sus habitaciones. También indican los responsables de hoteles que, aunque no todos los promotores de este sistema son negativos, es muy difícil dilucidar si realmente influyen a muchos seguidores y si cumplen la propuesta de hablar bien del hotel.

Casi solventado el fraude de la gastroenteritis alegado en tiempos recientes por gran número de turistas, prolifera ahora también el de la falsa tarjeta de pago. Se solicita una estancia y la recepción apunta una tarjeta para hacer la reserva. Tras unos días de hospedaje en el establecimiento al pasar la factura el viajero alega que esa no es su tarjeta y se la han suplantado. Si el defraudador se encuentra en el extranjero es casi imposible la recuperación del dinero. Ante este fraude unos hoteles intentas cobrar por adelantado y los rechazos abundan, mientras corre la voz por las redes. O sea, están en manos del «influfrauder».

Publicado el sábado 1 de septiembre de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/09/01/influencer-influfrauder-habilidades/2341511.html

Barru y los lobos

La aldea es víctima de los poderes económicos y sus luchas

El argumento de la película “Ana y los lobos” ( 1973), de Carlos Saura, creo que se refleja hoy día en un pequeño pueblo, Barru. Esta hermosa aldea es objeto de un gran acoso por varios lobos de la especulación y la construcción. La razón está en que es una de las joyas de la corona de Llanes, el concejo más atractivo del turismo marítimo-rural de Asturias. Aunque la crisis parecía detenerlo, unos u otros, los lobos prosiguen su acoso a Barru.

Cuando los gobiernos democráticos fueron implementando leyes que regulaban la edificación, los planes de ordenación urbana, se fue acabando la construcción de casas donde cada uno tenía “su prau”. Coincidía en el tiempo con la política de regulación de jubilaciones y ayudas a la población agraria y poco después con la implantación de una política agraria común (PAC) europea. Las cuadras pequeñas fueron desapareciendo, muchos campesinos se acogieron a las nuevas normas de retiro y el campo se fue despoblando de la cabaña, de vacadas, rebaños y ganaderías diversas. Por tanto, los prados perdieron su primitivo objetivo: los cultivos para alimento de los animales domésticos; también la horticultura para consumo familiar ante la comodidad de un retiro remunerado. Durante un tiempo la inactividad dejaba la mayoría de las fincas casi abandonadas.

Por su parte el turismo fue creciendo, la actividad hostelera intensificándose. La belleza del paisaje, las playas y la cercanía de la montaña atraían cada vez a más gente. El atractivo al visitante se complementaba con una gastronomía singular y unos precios asequibles. Y llegó la especulación. Barru parecía tener todos los ingredientes para los intereses de constructores, restauradores, hoteleros. Los dueños de pequeños terrenos, generalmente prados ya no dedicados a cultivo, se dejaron querer y fueron vendiendo. Comenzó la carrera de los especuladores, que se fueron haciendo con casi todos los terrenos susceptibles de entrar en los planes urbanísticos municipales. Unas regulaciones sucesivas aprobadas por la corporación de Llanes, hasta el momento tres, que van, una a una, echando abajo los tribunales.

Y no es que los jueces la hayan tomado con la construcción en sí sino que son ellos quienes han dirimido en la guerra entre especuladores. Y en Barru el conflicto llegó a cotas importantes. Un ejemplo significativo es la edificación y derribo de un hotel en las inmediaciones de la playa, hecho insólito que ha llenado páginas en los medios de comunicación. Entre otras cosas por la rápida sentencia y su también rápido cumplimiento. Toda una lucha entre especuladores. Los pleitos planteados entre ellos han motivado una guerra que ha sido contemplada por los vecinos, los barrucanos, desde la impotencia y sin opción a intervenir en defensa de los derechos locales.

En una población de alrededor de un centenar de censados la especulación se dirime entre cuatro o cinco poderosos foráneos que compraron los terrenos más propicios para la construcción de edificaciones vacacionales. La crisis y la falta de regulación urbanística municipal por decisiones judiciales ha empezado a relentizarse en esa contienda y alguno de los contendientes parece que se retira. Otros han paralizado su ansia de acumulación y construcción, al menos de momento. Pero si unos decrecen surgen otros que quieren aprovechar los huecos. Unos y otros han contado con cierta dispensa municipal, fuese del signo que fuese. Y así, hoy alguno logra favores de la municipalidad que no consiguen nunca los barrucanos “de toda la vida” (acotación de lindes, control de aparcamientos, etc.). Es decir, los lobos foráneos acosan a las ovejas autóctonas. Pero el cuatripartito gobernante en el concejo ni se entera, mira para otra parte, obedece o hace la vista gorda. La ley del más fuerte.

Publicado el jueves 23 de agosto de 2018 en las páginas de Oriente de LA NUEVA ESPAÑA

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Los peatones, cada día más acosados

La irrupción del patinete eléctrico en las calles de las ciudades españolas

«Son un gran invento contra la contaminación. Evitarán que mucha gente coja el coche para trasladarse con lo que se expulsará menos veneno a la atmósfera», señalaba un tertuliano hace unos días en un programa de radio. La opinión la daba respecto a la proliferación de los nuevos patinetes eléctricos en las calles de las ciudades españolas. Una visión bastante limitada sobre el invento que se ha puesto de moda en las últimas fechas.

Pero la irrupción del patinete eléctrico puede colmar el vaso del acoso al peatón. Agravado además con el acicate de la permisividad y la falta de legislación sobre su uso. Su presumible reglamentación quizá atenúe este comienzo de andadura, que ya ha causado sobrados accidentes. Basta recordar el sufrido por un hombre recientemente fallecido en Llanes que se desnucó al tropezar el patinete con una escalera. Pero, aunque no suelen ser tan graves, son numerosos los ocurridos con este vehículo, como recordaba la información publicada en LA NUEVA ESPAÑA, que señalaba el incremento de incidentes. También se advertía en ella el aumento de asistencias en los servicios de emergencias hospitalarias debido a traumatismos, esguinces y contusiones producidos por un vehículo ligero, frágil y tradicionalmente peatonal, usado generalmente por niños, al que, aun reforzando su estructura, le han incorporado un motor que le imprime una velocidad que puede no ser adecuada a su endeble armazón.

Por esta razón, los expertos advierten que la normativa para el uso de estos patinetes, regulada en algunas poblaciones, adolece de directrices muy confusas o escasas. Concretamente en Madrid se aprobó una ordenanza que prohíbe su circulación por aceras y espacios exclusivos para el peatón. ¿Inútilmente? Porque la acera es un espacio para la movilidad del viandante que, generalmente, no está vigilada por agentes de circulación. Se supone que las personas tienen la habilidad suficiente para andar y transitar por una acera sin el peligro de un atropello. ¿Por qué circula por una acera un vehículo a motor?

Claro que la situación cambia cuando se permite el tráfico de bicicletas por esas «orillas de la calle, junto a las fachadas de las casas y particularmente reservadas al tránsito de peatones» como prevé la definición de la Real Academia. Hoy muchos ayuntamientos autorizan la circulación de las bicis por las aceras en lugar de habilitar carriles específicos para ellas. Simplemente limitan su velocidad para salvaguardar la seguridad de las personas que van andando. Sin embargo esos límites son reiteradamente incumplidos por hábiles ciclistas y motoristas, muchos circulan como si fuesen por la calzada y no respetan los semáforos. Y ocurre lo mismo con los patinadores, con vehículos de estructura más fútil y menos consistente, muchos de ellos sorteando a su paso a peatones y a velocidades poco adecuadas.

Para incrementar la ocupación de los espacios reservados al peatón, la aparición de motos, bicis y patinetes de alquiler mal aparcados en aceras -salvo las municipales con estacionamiento obligatorio-, todos ellos dotados de pequeñas computadoras que permiten su control remoto por los propietarios, impide el andar del viandante. A diario aparecen dejados en medio de andenes y pasos peatonales provocando problemas para personas de difícil movilidad, invidentes, ancianos? ¿Por qué a sus usuarios no se les obliga a aparcarlos en lugares precisos? San Francisco, ciudad pionera en su circulación, suspendió su tránsito hasta que no se estudie una normativa que despeje el jaleo peatón/patinete/bici.

En definitiva, el cerco al peatón aumenta en las ciudades. La proliferación de terrazas de bares, que van extendiendo ¿legal o ilegalmente? su área de ocupación, y la libre circulación de bicicletas y patinetes sin normativa atosigan y acosan al peatón.

Publicado el sábado 20 de octubre de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/10/20/peatones-dia-acosados/2366600.html

 

El otro Llanes posible

El concejo necesita apostar por un turismo de naturaleza, menos estacional

Los regidores municipales de Llanes parecen dirigirse casi de forma única a la cuestión urbanizadora, intentando la atracción de un turismo con alguna fijación al lugar: promoción de segunda vivienda, hoteles y casas rurales? Los comienzos, en el último cuarto del siglo pasado, no fueron brillantes. Se levantaron construcciones colectivas e individuales pero han logrado escasa fijación de llegada respecto a lo que se proponían, pues la autovía propicia viajes rápidos desde occidente u oriente, y por supuesto porque los tribunales han echado abajo tres planes seguidos de ordenación urbana. Ahora se intenta un cuarto que podría llegar a buen término. Sería bueno.

Sin embargo, existen otras fórmulas para atraer al visitante, quizá menos pendientes de la situación atmosférica y de la época estacional que el que ha llegado a la zona hasta ahora. Un turismo menos playero, que en Asturias disfruta de un periodo anual bastante limitado. Un turismo más de naturaleza. Tiene cierto éxito en otras zonas del Principado, pero a Llanes llega más conquistado por alguna de sus treinta playas? Y el concejo tiene muchas posibilidades naturales para seducir a quien busca alternativa al baño: montes, campas, bosques, mañangas, llosas.

En el año 2005 le fue ofrecido al alcalde un estudiado programa elaborado por el naturalista Benigno Varillas para mostrar al visitante lo que se llama hoy viaje a la Prehistoria. Era simple y barato, realizable por particulares o por las instancias públicas. Acotar unas 100 hectáreas de terrenos comunales -una mínima parte de las casi treinta mil existentes en el concejo- y establecer en el recinto un macho y dos o tres hembras de bisonte. En poco tiempo se formaría una pequeña manada que crecería en plena naturaleza, como vivía en el Paleolítico. Luego podrían llegar a ese parque fácilmente ampliable ancestrales animales como uros, caballos tarpanes o przewalski, bueyes almizcleros, renos y otros bóvidos prehistóricos en proceso de recuperación. Instalaciones similares tienen éxito en Andalucía, Castilla, Cataluña, País Vasco y, sobre todo, en el entorno de Atapuerca. No sólo por la llegada de admiradores, sino también por la bonanza para esas praderas: estos animales benefician al medio ambiente, evitan incendios (137 de media al año registra Adena en el concejo) porque desbrozan los campos, ahuyentan a alimañas y depredadores, necesitan escasa infraestructura?

Yacimientos y reductos milenarios abundan por la zona. El viajero que busca joyas prehistóricas entre Colunga y Altamira pasa prácticamente de largo desde el Sella al Deva-Cares, de Tito Bustillo al Pindal. A pesar de que en excavaciones llaniscas se han descubierto restos de animales milenarios. Pero sólo Peña Tú figura en los folletos turísticos. Recintos como los de Salgüero de Juarros del entorno de Atapuerca (Burgos), San Cebrián de Mudá (Palencia), Boñar (León), Cubillo y los Porretales, en el hábitat del río Duratón (Segovia), el Parque de la Prehistoria de Teverga, el Parque Faunístico Lacuniacha (Huesca) y otros en la Comunidad Valenciana, Cataluña, Andalucía y en el mismo Principado de Asturias son viveros turísticos en crecimiento. Arboledas del Cuera, vegas del Bedón, la Llera o la Boriza de Barro son ideales.

El pormenorizado estudio presentado en 2005 no prosperó porque el alcalde, Antonio Trevín, fue llamado a presidir la comunidad astur. Ante el éxito que obtienen los mencionados recintos, un ofrecimiento similar le fue presentado a la actual corporación municipal en 2016. Pero la iniciativa sigue sin ser atendida por los ediles del gobierno tetrapartido. Desde luego, creo urgente la aprobación de un plan urbanístico para ordenar el crecimiento del concejo, pero éste representa un corto plazo. La propuesta naturalista tiene un recorrido mucho mayor, constituye una empresa duradera, un programa de futuro con aspiraciones perdurables, atracción de turismo no estacional, gran implicación laboral de la población local, a la vez que una adecuación a las nuevas tecnologías y las directrices de la Política Agraria Común (PAC) de la Unión Europea.

Los ejemplos de Atapuerca, San Cebrián, Teverga y, sobre todo, los de los bosques de Zuid-Kennemerland (Holanda) y Bialowieza (Polonia) -donde la maleza poblaba bellos parajes poco productivos y hoy son objeto de admiración- serían un acicate para potenciar un futuro lucrativo en el turístico concejo llanisco. El proyecto presentado a la alcaldía señala que «los habitantes del mundo rural tienen una oportunidad única de reivindicar, junto a sus actividades ganaderas y agrícolas, la de producir fauna cinegética por un lado y fauna emblemática en peligro de extinción por otro». «Si las primas desaparecen, como apunta la reforma de la PAC, la cabaña que explota montes y sierras descenderá bruscamente. Una oportunidad de seguir explotando esos pastos» -añade- «es repoblándolos con especies emblemáticas de la fauna. Manteniendo y potenciando la ganadería doméstica allí donde sea más rentable».

Publicado el martes 19 de junio de 2018 en las páginas de Oriente de LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oriente-opinion/2018/06/19/llanes-posible/2305328.html

Homero Valencia, maestro periodista

Nos ha dejado un profesional importante en los medios de comunicación

Callado, de voz delicada, humor fino, aficionado al cine de terror. Periodista. Así era Homero Valencia Benito, ese cerebro que está en la sombra, o no, pero al frente de un medio de comunicación. Nos ha dejado este colega vallisoletano, cuando acababa de cumplir 75 años, cuando superaba una penosa enfermedad.

Homero era maestro y periodista. Había comenzado su vida profesional en una escuela de su tierra sustituyendo a un compañero. Pero su afición era el periodismo y tras esa primera experiencia educativa viajó a Madrid e ingresó en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid en 1963. Terminó en la EOP como número uno de su promoción. Culminó su vida laboral también en la enseñanza (universitaria) medio siglo después.

Empezó a ejercer su nueva profesión en la revista “SP” y más tarde en el “Diario SP”, primer periódico que se publicó en España con fotografías en color y en “relieve”. Siguiendo a su director y amigo Luis Ángel de la Viuda, trabajó luego en el diario “Pueblo”, donde pronto llegó a subdirector. Más tarde pasaron ambos a Radio Televisión Española. En el ente público Homero Valencia desarrolló la mayor parte de su carrera. Entró en Radio Nacional como redactor jefe a finales de la década de 1960; luego fue jefe de Informativos y en 1982 alcanzó la dirección. Ocupó cargos directivos en Televisión Española, donde contribuyó a su paso a la democracia durante la Transición. También dirigió la emisora que comunicaba a los españoles dispersos por el mundo, Radio Exterior, y junto a José Antonio Diego Carcedo fundó en 1984 Radio 5 Todo Noticias, la cadena de información permanente.

Socio vitalicio de la Asociación de la Prensa de Madrid al cumplir ahora los cincuenta años de asociado, Homero terminó su vida profesional como profesor en la Universidad Francisco de Vitoria. Los cincuenta años que también llevaba casado con su entrañable Araceli. Como amante de la mitología griega, Fedra y los gemelos Helena y Homero fueron los nombres con que bautizaron a sus hijos.

Con motivo de la celebración de los 75 años de Radio Nacional de España, Valencia Benito, dada su larga trayectoria en el medio, relató en varios programas situaciones y anécdotas de las emisoras públicas. Socarrón en su forma de contar las cosas, mencionó un caso insólito en la radio oficial del régimen franquista. Hablaba de Radio Exterior de España, fundada para intentar contrarrestar a Radio España Independiente, creada por el Partido Comunista de España, la conocida como “la Pirenaica”, una vía de información hacia el interior desde el exilio. Decía el veterano ex director, “se preparaban los textos informativos y luego se le entregaban los folios al locutor” para que los leyera según las distintas emisiones para varios de los países de la órbita de la Unión Soviética. Cada locutor, decía Homero, los iba traduciendo en directo sin paso previo del castellano al ruso. Durante mucho tiempo así se llevaron a cabo las emisiones sin ningún contratiempo. “Un día -contaba- recibimos la visita de la CIA, la agencia de inteligencia norteamericana, que tenía una emisora en Cataluña, y nos preguntaron si sabíamos lo se decía en las emisiones para Rusia”. “Descubrimos entonces -decía con ironía- que se preparaban unos textos y el locutor contaba lo que le daba la gana, es decir, todo lo contrario”.

Homero Valencia, junto a varios compañeros de estudios como Manuel de Unicti y Miguel Ángel Velasco, fue fundador de la residencia Azorín, una casa de estudiantes de Periodismo de donde salieron -salimos- más de trescientos profesionales de la comunicación. ¡Te recordaremos, amigo!

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el jueves 24 de Mayo de 2018

https://mas.lne.es/cartasdeloslectores/carta/31059/homero-valencia-maestro-periodista.html

http://kiosco.lne.es/visor.html?aWRFamVtcGxhcj0zNjYyMg==

El Camino de Vuelta

La equívoca señalización de la ruta jacobea en el tramo de Llanes

Colocamos varias placas de zinc (cinc) -grabadas con punta fina y al ácido- con monumentos que jalonan el Camino de Santiago a su paso por Asturias. Suplíamos la falta de indicadores. En Barru solo había unos pocos azulejos con la estela estampada amarilla sobre fondo azul en ciertos puntos del trayecto y cuatro flechas amarillas casi desdibujadas en sitios de duda para el caminante. Casi nada oficial en indicaciones de la senda compostelana.

Así discurría el tiempo cada temporada en un trayecto por donde pasan a diario jóvenes y ancianos, gentes de muy diversa condición y aspecto. A decenas o cientos según la época del año, pero todo el año. Con sol, niebla, lluvia, viento, hasta con nieve, como este invierno que acabamos de dejar. En primavera, en verano, otoño o invierno. En ciertos momentos es todo un espectáculo multinacional. Una serpiente multicolor de personas con palos de trekking, mochila y sombrero de variopinto aspecto.

Sin embargo, el pasado verano comenzaron a oírse voces que reclamaban una mejor indicación del Camino de Santiago en sus itinerarios asturianos, especialmente en el conocido como de la costa. Cuando personalmente comenté este problema en el albergue de Llanes su encargado me informó que estaba a la espera de unos folletos explicativos sobre la senda que intentaban facilitar al caminante los lugares interesantes que existían en el trayecto que recorría. Pretendía así remediar el problema que empezaba a salir a la luz entre los peregrinos.

Tras reflejar los medios de comunicación los inconvenientes que sufría el Camino llegaron los representantes públicos y decidieron instalar indicadores oficiales, placas y paneles metálicos, grandes, visibles, resistentes. Un material excelente para que el caminante circule sin dudas por el trayecto verdadero y correcto, sin pérdida, sin problemas de visión, sin que un árbol, unas ramas u otra indicación de la Dirección General de Tráfico lo oculte. Todo perfecto. Hasta que llegaron los instaladores. ¿Qué pasó entonces?

Suponemos que leyeron los mapas al revés, o que eran contrarios al Camino de Santiago, o que les importaba un bledo que la gente fuese para un lado u otro. Instalaron las estupendas señales y se fueron, pero creo que las pusieron para el Camino de Vuelta. En Barru la mayoría están puestas al revés. No para los que peregrinan a Compostela sino para los que regresan tras visitar Santiago. La anomalía fue denunciada en las páginas de LA NUEVA ESPAÑA hace meses. Parece que inútilmente.

Nada ha cambiado desde entonces. De la quincena que han colocado en la parroquia barrucana la mitad están puestas de frente hacia Compostela y la mitad de espalda a la tumba del apóstol. Además, de las que están bien colocadas, varias tienen la flecha indicadora de forma que induce a confusión, ya que están situadas junto a senderos ajenos al trayecto. Asimismo, en tres cruces falta placa informativa que señale el sentido del camino y en uno el azulejo con la estela amarilla indica el camino correcto pero la placa nueva induce a tomar el sentido contrario. Mientras, un folletito que regalan en Alemania para recorrer el Camino se titula «Der weg ist das ziel» («lo importante es el camino»). El camino más que el destino. Tardamos en enterarnos.

En fin, todo un trayecto -también hay placas colocadas al revés en la carretera AS-263- lleno de señales absurdamente instaladas en sentido contrario, sembrando confusión, aunque quienes regresan tras la caminata suelen hacerlo en tren, avión, barco, autobús o automóvil. Raramente lo hacen desandando el Camino. Placas que dadas la vuelta y plantadas en el mismo sitio indicarían correctamente el Camino de Santiago. Pero tal como las han emplazado indican el Camino de Vuelta.

Publicado el lunes 30 de abril de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/oriente/2018/04/30/camino-vuelta/2278162.html

Barru y sus circunstancias

En su defensa frente a las incorrecciones que recortan su historia y sus límites

La parroquia de Nuestra Señora de los Dolores de Barro pertenece al municipio de Llanes y es una de las 934 en las que está dividida la provincia eclesiástica y archidiócesis de Oviedo. Abarca las poblaciones de Barro (Barru), Niembro (Niembru) y Balmori (Valmori); se encuentra en el arciprestazgo de Llanes, vicaría de Gijón-Oriente. Con unas 475 viviendas, tiene una población aproximada de 470 habitantes, de los cuales una quinta parte residen en el lugar de Barru, con unas treinta residencias habitadas todo el año y algo más de 150 habitadas temporalmente. Hasta aquí las estadísticas.

Sin embargo, leo frecuentemente que se denomina a la iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Dolores de Barro como la iglesia de Niembro, a la necrópolis adjunta a ella como el cementerio de Niembro, a la ría que forma el Calabres al recorrer este término parroquial como la ensenada de Niembro, al camping de Troenzo y la playa de ese nombre como pertenecientes a la parroquia de Celorio, y hasta la linde del barrio de El Acebo, perteneciente a Balmori, pero con algún edificio con habitaciones en Barro. Es decir, por el camino que llevan algunas informaciones, casi nada pertenece a Barro, solo un grupito de casas sin importancia que a veces aparece en los medios de comunicación por el caso de un hotel ordenado derribar por una considerada polémica sentencia judicial.

¡Pobres barrucanos! Poco a poco se van quedando sin patrimonio, sin paisaje, sin barrios… No nací en Barru, pero me considero barrucano. No estoy empadronado en Barru, no resido en Barru. A efectos oficiales solamente pago facturas, tasas e impuestos por tener una vivienda en Barru. Llegué por primera vez al pueblo en 1947 y desde entonces soy de Barru, defiendo esta preciosa aldea y la seguiré defendiendo. Sin menospreciar los afanes y derechos que cada uno tiene ni desdeñar las ambiciones de cada, defiendo esta pequeña aldea, curiosa por su belleza y su geografía. Intento que el Ayuntamiento la atienda como cualquier otro pueblo del municipio. Y busco que se le considere en todos los campos, sobre todo porque es un emblema turístico de Asturias y de Llanes. Lucho porque sus pocos habitantes no sean ninguneados.

Cada vez que observo las inexactitudes que se cuentan al mencionar hechos ocurridos en Barru advierto que se le están usurpando derechos y propiedades al pueblo. Cuando se nombra la ensenada del Bau (o Vau), la iglesia o los límites del pueblo parece que se habla sin una contrastada documentación. En fin, se ignoran datos certificados en el Instituto Geográfico y Estadístico, mediciones y registros catastrales, documentos históricos, circunstancias que llevan a errores de bulto pero que día a día recortan la pequeña historia de esta aldea.

Por eso pienso que cuando se mencione a Barru es preciso conocer sus datos, sus límites, sus lugares y los nombres de los mismos, sus gentes y la pequeña historia de esas gentes. Saber dónde está el Muñón la Aguilera, la Punta Ladrona, la piedra El Celleru, el Picu Hoz (o Joz) y hasta la Portilla de Pozabal, por ejemplo. Saber que su playa es conocida por La Arena y que el reciente nombre de Miracielos es el de la alta mar que hay Cantábrico adentro frente a su costa; que Troenzo pertenece una parte a Celorio y otra a Barru; que el límite entre Barru y Niembru no es el puente sobre el río Calabres. Por otro lado, saber, por ejemplo, no dónde fue inscrito al nacer José María Álvarez Posadas -el poeta Celso Amieva-, sino realmente dónde nació, así como que fue enterrado en Barru, en su iglesia.

En fin, conocer lo que en tiempos se llamó Villaescusa, hoy uno de sus barrios, lo que se llamó Mar Menor, la Bárcena, Llubeces y otros puntos, denominaciones que se datan ya en documentos de la Edad Media, es algo con lo que se debe contar a la hora de describir acontecimientos actuales de un pueblo que el poeta llamó Cadexana, que como don Quijote tenía su musa allí mismo (la Niria de sus versos), y que, como señalaba uno de sus habitantes emblemáticos, Jesús Villar (alcalde, cartero, panadero…), Barru limita al norte con el Cantábrico y al sur con las «aguas vertientes de Cabrales». Dicho queda.

Publicado el Jueves (Santo) 29 de marzo de 2018 en las páginas de Oriente de LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oriente-opinion/2018/03/29/barru-circunstancias/2261187.html

Cuando el cariño entró en el humor

Ante la desaparición del gran humorista, Antonio Fraguas, Forges

«Hoy es la corrida de los periodistas, los corren por doquier», comentaban dos paseantes clásicos de sus viñetas el día de la llamada Corrida de la Prensa, que solía cerrar la temporada primaveral de la Plaza de las Ventas madrileña. Eran tiempos difíciles para la libertad de expresión, allá por los estertores del franquismo. La viñeta la publicó el vespertino «Informaciones» cuando los periodistas luchábamos por conseguir una prensa libre y nos manifestábamos por las calles de las ciudades españolas. Años más tarde, en otro periodo de acoso a la prensa libre, la misma viñeta fue publicada en el diario «El País», donde publicó su humor durante décadas. Su autor se ha ido cuando la censura asoma de nuevo sus orejas.

Forges, Antonio Fraguas de Pablos, es el artífice de que el cariño formase parte del humor. De que el humor entrase en los hogares españoles. Con Forges se empezó a hablar de otra forma en las familias. Sus palabras empezaron a formar parte de las conversaciones. Atribuyen a los humoristas ser adustos fuera de su trabajo y Cantinflas dijo aquello de que «el humor es cosa seria». Antonio Fraguas añadió el cariño a ese aserto sin quitarle un ápice a esa definición: el humor entrañable.

Además lo practicaba siempre, a diario, en la familia, el trabajo, el ocio. Su enseña era el buen humor. Su voz nasal, sus ojos risueños, su semblante eran siempre la representación del humor amable, cariñoso, incisivo pero afable. Era imposible hablar con Antonio sin esbozar una sonrisa. Cuando en 1970 preparaba mi tesina de fin de carrera en la Escuela Oficial de Periodismo («El humor político en la actual prensa diaria española») publiqué en la revista «Criba» una de las primeras entrevistas que concedió como humorista y Forges confesó que su humor no lo entendían los mayores de 35 años. Casi cincuenta años después su lenguaje es el más universal.

Su humor entrañable es fiel reflejo de su humanidad. Querido Antonio, no me despido porque seguirás largo tiempo en la leyenda y tu cariño en nuestras conversaciones. Un abrazo.

Publicado el 23 de febrero de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA (sección de Cultura)

http://suscriptor.lne.es/opinion/2018/02/23/carino-entro-humor/2243322.html

De «Muelle» al feísmo

El grafiti, que convivió con pintadas reivindicativas, en peligro de ser antiestético
 Corrían los años ochenta del pasado siglo. En distintos muros de un barrio del oeste de Madrid comenzaron a aparecer unos rótulos con la apariencia de una firma. Al principio eran trazos hechos con grueso rotulador. Luego fueron creciendo y pasaron a ser hechos con pulverizador, spray. Eran simples, sin aparente mensaje. Se trataba de una palabra y una rúbrica: «Muelle» sobre una espiral parecida a un sacacorchos. Comenzaron apareciendo en paredes desconchadas, edificios abandonados, fincas marginales. Pero fueron proliferando y se extendieron por la ciudad. La firma se fue estilizando, pasó a ser casi decorativa y un dibujo bastante perfeccionado. Y «Muelle» se hizo popular. Pronto tuvo sus imitadores. El autor era desconocido. Más tarde se hizo pública su identidad, Juan Carlos Argüello, un muchacho del barrio de Campamento al que le encantaba la música. Falleció muy joven pero su nombre permanece entre madrileños y grafiteros. Lo llevan unos jardines de su barrio, se celebran certámenes con él, algunas de sus obras son conservadas en paredes y rincones de la capital, una exposición, «Letras Liberadas: propaganda, cultura y artes gráficas en el Madrid de las Transición» lo recuerda.

Tras ese pionero trazado de Argüello, que se extendió a otras ciudades españolas, vinieron otros artistas callejeros y la belleza de algunas de esas pintadas logró un reconocimiento que hace que se le considere un arte. O, al menos, una modalidad de técnica pictórica. Y al igual que proliferan los concursos de pintura rápida, certámenes de pintura al aire libre, son muchas las convocatorias para grafiteros, se ofrecen fachadas, extensas pareces y muros para estos decoradores dotados con botes que pulverizan variados pigmentos que decoran ciudades de todo el mundo, Nueva York, Londres, París, Amsterdam…

Claro que no todo han sido beneplácitos halagos para esta modalidad de expresión artística. Hubo un tiempo que la proliferación de pintadas invadía de tal modo y reiteradamente las paredes, persianas y cierres de algunos barrios de Málaga que los comerciantes de la popular calle Carretería acordaron la paz mutua: los dueños de las tiendas permitieron que dibujasen en sus cierres temas relacionados con su mercancía a cambio de que los grafiteros respetasen los muros de la zona y no repintasen las fachadas casi cada noche. Fue un pacto que luego se amplió a otros ámbitos del municipio y la zona aledaña del cauce del río Guadalmedina hoy está decorada con grafitis más o menos artísticos. Hubo casos parecidos en la solemne Viena y el siniestro muro de Berlín sirvió a mucho artista callejero para plasmar su condena a la represión del gobierno del Este.

Oviedo, Gijón y otras ciudades celebran competiciones de artistas callejeros y se ha dado un caso curioso publicado por LA NUEVA ESPAÑA. Un grafitero dejó pegadas unas láminas en muros del entorno de la catedral y el Museo de Bellas Artes de Asturias. Paisajes urbanos, una marina, flores, algún retrato. Las obras llamaron la atención del canónigo archivero del Cabildo, quien publicó un artículo admirando las pintadas que «ofrecen un trasfondo artístico» con «cierto aspecto misterioso». De esa colección, realizada por un joven llamado Israel Sastre, se pasó a programar actuaciones, ya no tan clandestinas, como el Festival de Intervención Mural de Oviedo, el Parees Fest, que reúne a artistas de amplio ámbito con miradas más allá de un arte local.

Pero el color y la imagen del grafiti, que convivió con las pintadas reivindicativas contra la represión política y económica y perdió gran prestigio con las dianas y amenazas de grupos terroristas y fascistas, corren ahora el peligro de la vulgaridad, el feísmo y la carencia de arte. Manchas burdas, torpes, sin ingenio ni genio. Manchones que carcomen muros, desdicen el arte, pervierten la filosofía de «Muelle» y contradicen la gracia, por ejemplo, de la ingenua pintada plasmada junto a la bella plaza del manchego San Carlos del Valle que decía: «Mozas, ligar más».

Publicado el jueves 15 de febrero de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2018/02/15/muelle-feismo/2238966.html

La aldea que hemos de potenciar

Las posibilidades económicas de los núcleos rurales y sus recursos aprovechables

Al comienzo o puesta en marcha del llamado motor de ideas o think tank Compromiso Asturias XXI se abrieron propuestas de los socios para procurar el progreso, el interés y lo mejor para las gentes del Principado, asturianos y residentes. Recuerdo haber presentado un puñado de ellas, que una fue de las más votadas por los internautas y que reflejaba el ansia de muchas personas de diversas partes del mundo en participar y beneficiarse de su posible implantación. Consistía en la recuperación de muchos pueblos abandonados, una mezcla de reactivar aldeas y repoblar el campo, esa zona rural que va perdiendo habitantes cada vez más acusadamente. Eran momentos difíciles y acontecimientos familiares me impidieron desarrollarla para la organización.

Han pasado diez años desde entonces, la asociación ha evolucionado y, aunque en mi opinión no mantiene el camino que parecía original, sigue con su búsqueda de «sectores con futuro para Asturias». Uno de esos sectores creo que es el campo. Pero un campo atractivo, con las comodidades de las que disfrutan las villas y ciudades, los núcleos urbanos. O al menos lo más parecido. Por ahí va la propuesta de futuro de la zona rural.

Leo en LA NUEVA ESPAÑA que Asturias se encuentra a la cabeza de las comunidades que más trabajadores autónomos perdieron en 2017, en concreto 1.090, principalmente por la crisis del campo y el cierre de explotaciones ganaderas. Lo que abunda en lo explicado por Jesús Arango en estas páginas días pasados. El profesor y exconsejero de Agricultura señalaba en su artículo dos datos que reflejan cómo disminuye el número de campesinos/ganaderos aunque aumente la producción lechera. Según su explicación, se pasó de 32.000 explotaciones ganaderas en 1987 -entrada efectiva en la comunidad europea- a las 1.500 actuales, mientras que la producción de leche subió de 18.000 litros de hace treinta años a 200.000 anuales de 2017. Es decir, desaparecen miles de trabajadores del campo que se habrán ido a trabajar a otras profesiones o al paro, lo que probablemente significa que han abandonado aldeas y pueblos pequeños ante las difíciles condiciones de vida en la zona rural.

En reiteradas ocasiones recuerdo haber reivindicado la extensión de las nuevas tecnologías a la aldea para mejorar esas condiciones de vida. Esto no consiste solamente en implantar la red inalámbrica por todo el campo sino hacer práctica esa extensión con centros cibernéticos. Por ejemplo con asignación de profesionales polivalentes a comarcas o parroquias, que a través de Internet faciliten una enseñanza con videoconferencia, una medicina y farmacia primarias, con prescripción electrónica que evite que niños y mayores se tengan que desplazar a diario o en precarias condiciones a la villa municipal; animadores sociales/culturales que aprovechen las escuelas que van cerrando en los pueblos para establecer centros sociales, de tramitación y gestión de permisos, licencias, asesoría fiscal y laboral, todo tipo de documentos, faciliten información, eventos culturales (cine, teatro, televisión, música, biblioteca, exposiciones, etc.); instalación de enchufes eléctricos para recarga de vehículos de traslado o de trabajo; regulación de transportes y comunicaciones públicos y cualquier otro tipo de cobertura de la que se disfruta en núcleos urbanos.

La aldea es sitio propicio para implantar nuevos recursos. Si la tierra va siendo abandonada por el cierre de las explotaciones ganaderas hay otras buenas iniciativas, por ejemplo, los centros de recuperación de especies, como la propuesta en Caleao con los bisontes, o las que se van realizando en otras comunidades con caballos y bovinos ancestrales; industrias blandas poco o no contaminantes, actividades que proponen reiteradamente expertos como Jesús Arango, Jaime Izquierdo o Benigno Varillas sobre aprovechamiento de los recursos forestales, ordenamiento de la gestión de montes comunales, cooperativas para facilitar labores que eviten que el bosque se selvatice (con perdón de la RAE), subvención para comercios móviles de productos frescos (pan, pescado, carne?) que recorran las aldeas sin servicios, limpieza y demás ventajas de la que disfruta la vida urbana.

En esta propuesta recuperadora, en la actualización de la aldea, han de intervenir las distintas administraciones. El Parlamento tiene la palabra, la decisión. Porque una de las fuentes de financiación surgiría de las energías renovables, cuyas leyes han de adecuarse, como ocurre en gran parte de la Unión Europea. Muchos campos y tierras improductivos se pueden convertir en zonas de paneles que aprovechen las energías que el ambiente nos facilita gratuitamente. La aldea tiene futuro.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el viernes 12 de enero de 2018

http://suscriptor.lne.es/opinion/2018/01/12/aldea-hemos-potenciar/2221394.html