Respuesta a la simpleza de Fátima Báñez: quiere que el trabajo termine a las 18h
El Gobierno de Mariano Rajoy, que lleva ya semanas gobernando, por medio de su ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, proclama ahora que pretende adelantar la salida del trabajo de los españoles a las seis de la tarde. El anuncio, hecho nada menos que en el Congreso de los Diputados, es algo así como un anzuelo para pescar un titular o un globo para ingenuos. ¿Ha dicho algo la ministra de la hora de entrada en el puesto laboral? ¿Ha estudiado su departamento la cantidad de excepciones que la legislación de esa medida habría de establecer? ¡Tantos años buscando una solución a las excesivas horas de trabajo que sufrimos en España para que nos vengan ahora con esta simpleza!
Quien accede a un puesto tan relevante como el Ministerio de Empleo, o Trabajo o como se le quiera nominar, ha de saber que el Legislativo puede establecer por ley el número máximo de horas laborables por jornada o por otros diversos periodos de trabajo, pero no las distintas funciones de la vida diaria. Quizá lo pueda regular el ¿Gobierno? de Corea del Norte pero en la complejidad de la existencia libre no cabe esa reglamentación. Mejor haría la ministra, que dice que «No es una utopía», o quien corresponda en el Ejecutivo, en combatir el abuso de las horas extraordinarias, del empleo precario que obliga al trabajador a echar más horas de las establecidas para lograr una remuneración digna, en perseguir a quien permite que la vida laboral sea incompatible con la conciliación familiar.
Además, Báñez ha apoyado la insinuación de Rajoy de cambiar el huso horario, acorde con el sol y el horario británico o el portugués cuando el resto de la Unión Europea trabaja en nuestro huso. Si la industria, los servicios y la vida en general de los europeos termina su jornada habitual a las cinco de la tarde, por ejemplo, finalizar la jornada en España a las seis y con una franja horaria más atrasada es la mayor contradicción. Pienso que esto, unido a la intención de trasladar las fiestas a los lunes en vez de los viernes, día en que media Europa apenas labora, que en nuestro entorno mediterráneo, por religión o costumbre, es fiesta o que el populoso continente asiático ya ha cerrado su semana, el despropósito es aún mayor.
Son las empresas, como ya lo están haciendo muchas en distintos países de nuestro continente y algunas en España, quienes han de responsabilizarse de que la jornada laboral no se prolongue, de que haya conciliación entre el trabajo y la familia, de facilitar que el esfuerzo laboral sea compatible con la vida íntima del trabajador. Porque la cultura del bienestar suele ser beneficiosa tanto para empleador como empleado.
En la Federación Asturiana de Empresarios ven bien el objetivo pero no la forma porque «ni todos sectores ni todas las empresas son iguales» y la productividad y la competitividad se verían afectadas. Y los sindicatos dicen que es «vender humo». Todos los implicados en la relación laboral aluden al ámbito de los denostados convenios colectivos para conseguir el propósito. Como ex componente de comités profesionales y para la conciliación familiar creo que establecer horario de salida es incompatible con industrias como transportes, ocio, medios de comunicación, sanidad, agricultura, turismo y muchos servicios.
Publicado el miércoles 14 de diciembre de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA
http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/12/14/horario-salida-conciliacion-familiar/2027968.html