Broncas y mofas con premio

Las insólitas comparecencias de investigados en el Congreso y en los tribunales

Broncas y cachondeo en las comparecencias parlamentarias y en los tribunales. Este es el panorama al que estamos asistiendo ¿sorprendentemente? casi cada día. Empecemos por las deplorables y consentidas reprimendas de los investigados a los investigadores. Ejemplos tenemos variados y televisados.

Casi nos habíamos olvidado de las comparecencias de la familia Pujol en el Parlament cuando llegó Rodrigo Rato al Congreso de los Diputados. Y es que ya aguantamos todo en el mundo de la política. Si Jordi Pujol riñó a los parlamentarios catalanes cuando fue convocado, tras varias burladas citaciones, a comparecer ante los representantes de los ciudadanos y contribuyentes de Cataluña para responder sobre su presunto fraude fiscal prolongado, no fue menos la reprimenda que el expresidente de Bankia les lanzó a los comisionados de los partidos en su investigación sobre la Administración central y la salida a bolsa de la antigua Caja Madrid.

El ex president de la Generalitat, que durante más de dos décadas recibió el trato de Molt Honorable, no solo se negó a responder a unas cuantas preguntas sino que empleó una actitud desafiante ante los parlamentarios catalanes. También utilizaron un tono despectivo y nada correcto su mujer Marta Ferrusola y los hijos de ambos que fueron llamados para aclarar sus presuntos escamoteos a la hacienda de la comunidad.

Y días pasados, en el turno de su comparecencia convocada por el Congreso al exvicepresidente del Gobierno con José María Aznar, Rodrigo Rato Figaredo, no solamente éste utilizó un tono despectivo con los distintos representantes de los partidos sino que en algún caso abroncó a los diputados, despreció sus preguntas y hasta pidió que se disculpase a alguno de los interrogadores. En ambos casos los investigados emplearon conductas inadmisibles en unas cámaras que representan al pueblo soberano.

Respecto a las vistas judiciales ha habido hechos parecidos y bochornosos en varios procesos. Desde malas contestaciones a dudosos comportamientos durante los interrogatorios. Y, aunque en ciertas tertulias se tomó casi a broma alguna situación curiosa, no dejó de ser bastante anómalo que un investigado pida levantarse para buscar un refresco o tome a cachondeo el tono de ciertas respuestas. Recordemos las comparecencias de varios de los implicados en el caso de las «tarjetas black» de Caja Madrid-Bankia con respuestas malhumoradas y destempladas hacia las preguntas de la fiscalía o de diferentes letrados.

El caso más reciente sobre comportamiento de los encausados es el de la vista pública de la trama Gürtel en la Comunidad Valenciana. Tras una década de investigación sobre la presunta corrupción en las gestiones económica y electoral del Partido Popular, el acusado Francisco Correa reprendía al aparato policial y judicial por denominar el caso como «Gürtel», nombre que no le gusta porque él es Correa, en castellano y no en alemán. Luego bromeaba con el tribunal para que le permita levantarse a recoger una cocacola que le guarda su abogado defensor. Y siguiendo con la broma, solicitó también con cierta rechifla al presidente de la sala que le permitiera ir al servicio porque «con tanta cocacola» no resistía las ganas de orinar. Para mayor burla, el acusado Correa le corrigió a la fiscal que le interroga diciéndole que debía cambiar la pregunta porque así le respondería con más detalles sobre la materia en cuestión. Y tras Correa llegó Álvaro Pérez, «El Bigotes», en el mismo plan.

Para colmo, se negocian rebajas penales si los acusados «descubren» presuntos delitos cometidos que la investigación no alcanzó a detectar. ¡Reírse o abroncar tiene premio!

Pubicado el jueves 8 de febrero de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2018/02/08/broncas-mofas-premio/2235481.html

Los nuevos y decepcionantes plazos del AVE

Cada ministro/a ha dado unos plazos de construcción que nunca se cumplen

Es tal el ansia por ver funcionar la Alta Velocidad que ya nos creemos cualquier promesa, la haga quien la haga. Aunque cada vez que un/a titular del Ministerio, que ha cambiado tanto de nombre como ministros ha tenido (Obras Públicas, Transportes, Comunicaciones, Urbanismo, Industria, Energía, Fomento?), se refería a nuestra comunicación ferroviaria con el resto de España daba y da datos nuevos y contradictorios con la ocasión anterior. Se cansa uno de leer y escuchar cómo se promete un modelo, se promete una fecha, se promete un trayecto y poco tiempo después se desdice, se incumple, se cambia. Y de la ilusión se pasa a la descreencia, se vuelve uno escéptico y ya no se fía del/la ministro/a del Gobierno que sea. Es más, reniega de la visita de cualquier titular del departamento encargado de construir una vía de comunicación que sirva para derrotar al aislamiento histórico del Principado de Asturias.

Quienes por razones laborales, familiares o circunstanciales residimos allende la Cordillera Cantábrica vemos frustradas nuestras ilusiones cada vez que un/a ministro/a del ramo se acerca por Oviedo, Gijón, Pajares, Vegadeo o Ribadedeva para visitar unas obras, inaugurar un tramo de autovía o anunciar una innovación. Al principio recibíamos el hecho con ilusión, llenos de esperanza, nos fijábamos en los datos aportados por su autoridad. Pronto recibíamos el jarro de agua de unas fechas más lejanas, de nuevas dificultades, de cambios en la construcción, en las reparaciones del deficiente planeamiento, de retrasos de todo tipo.

Y cada vez que se mencionaba (y se menciona hoy día tras tres lustros de obras) el ancho y sistema de vías, tipo de railes y las variedades técnicas del trazado nos invadía y nos invade el desánimo, la desilusión. El colmo llegaba cuando se informó de que el trazado entre León y La Robla estaba prácticamente terminado mientras en Asturias se exigía por parte del partido de quien fuera ministro (asturiano) de Fomento un modelo de vías que retrasaría años la terminación del trazado, impediría el paso de algunos trenes, desterraría el transporte de mercancías y hasta peligraban los presupuestos para finalizar las obras. La incredulidad de lo que ocurría año tras año, ministro/a tras ministro/a llevaba a popularizar la frase de «no sé si lo verán nuestros nietos».

Mientras tanto han ido apareciendo informaciones sobre la Alta Velocidad que se construye en otras comunidades, se dan fechas más próximas de funcionamiento en trazados posteriores a la Variante; se instruyen procesos por presunta corrupción en trayectos y obras ferroviarias; se elaboran ciertos dosieres que desaconsejan el desarrollo del AVE; se intenta desacreditar este transporte por su carestía; se señala que su implantación llevará los negocios a Madrid en vez de traerlos a la periferia.

En fin, lo último que tenemos es que, según el ministro actual, el AVE que ahora hace el trayecto Madrid-León (288 kilómetros de recorrido ferroviario) en una hora y 56 minutos, tardará una hora y 46 minutos más en llegar hasta Gijón, 104 kilómetros, poco más que la tercera parte del tramo anterior. Quizá parezca excesivo nuestro escepticismo ante estos datos (dificultades orográficas, presupuestos de crisis, etc.) pero el AVE a Sevilla y Málaga atraviesa parte de Sierra Morena, tiene más kilómetros de recorrido y tarda una hora menos. De todas formas, alienta el optimismo de «técnicos» y de la Plataforma Tecnológica Túneles de Pajares que califica de «fenomenales» y correctos los tiempos anunciados por Íñigo de la Serna, aunque la «última» fecha fijada para la interminable obra y «completo» funcionamiento esté fijada aún para dentro de dos años y medio.

Publicado el sábado 27 de enero de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2018/01/27/nuevos-decepcionantes-plazos-ave/2229277.html

La rebelión de las faeneras

En recuerdo de la primera revolución femenina para pedir que bajase el pan

Está constatado que los ricos son cada vez más ricos y los pobres son cada vez más en cantidad y cada vez más pobres. Sobre todo después de tantos años de crisis, provocada precisamente por los ricos. Pero aunque ahora lo comentemos y lo discutamos como algo nuevo, no lo es.

Se cumplen ahora cien años de un precedente que podríamos recordar. Corría el mes de enero de 1918 y los ejércitos alemanes estaban en declive en la contienda mundial. La oligarquía se había enriquecido con la venta de armamento y la incorporación de Estados Unidos en apoyo de los aliados propició el final de las batallas y a la vez el descenso de las ventas de armas. Entonces se produjo otra revolución.

Como consecuencia de la guerra, los productos alimenticios comenzaron a escasear y a subir de precio. En España llegó un momento en que las familias obreras pasaban mucha hambre y apenas podían comprar pan. La oligarquía industrial seguía enriqueciéndose con la exportación de los productos de primera necesidad mientras faltaban aquí. La precariedad de los trabajadores cada vez era más patente y mayores las dificultades para subsistir, los precios se hacían imposibles para los pobres, que así eran cada vez más pobres. El 9 de enero de 1918 las vendedoras de los puestos callejeros se manifestaron por las calles de Málaga. Fue el comienzo de la revolución femenina conocida como la de las faeneras.

Unas ochocientas mujeres se presentaron ante el gobernador militar, que se mofó de ellas cuando exigían la bajada de precio de patatas, harinas y otros productos básicos. Ese fue el comienzo de las movilizaciones que duraron unas dos semanas y en las que se produjeron cuatro muertos. Como el gobernador no les hizo caso, las faeneras, a cuyo frente iba una activista llamada Concepción Moya, líder del barrio de El Perchel, se presentaron ante el alcalde, que en principio les hizo caso y se comprometió a reunirse con agricultores, almacenistas y harineros para negociar la bajada de los precios. Pero pronto, antes de lograrlo, fue destituido.

La lucha de las mujeres malagueñas enseguida se convirtió en noticia de primera página de todo el país. La rebeladas dieron un plazo de dos días para que bajaran los productos, pero no consiguieron nada en esa exigencia, por lo que se manifestaron de nuevo el día 14, es decir, cinco días más tarde. Entonces también participaron los hombres. La situación se complicó, aumentó el conflicto, se produjeron los cuatro muertos y cerca de veinte heridos. Se llevó a cabo una huelga general. Entonces consiguieron su propósito y al final los precios de los productos básicos bajaron. El conflicto duró hasta el día 21.

El Ayuntamiento malagueño recuerda el acontecimiento y ha programado una conmemoración con la colocación de una placa en una plaza del centro de la ciudad. También se realizará una marcha con un recorrido similar al que siguieron las mujeres en aquella primera manifestación de hace un siglo. Asimismo, se ha montado una exposición que explicará la pionera revolución femenina. Porque aquellas faeneras se levantaron en un tiempo en que la crisis apretaba, la población era analfabeta en una proporción mayoritaria y la oligarquía respetaba muy poco las reglas democráticas.

Mérito poco reconocido a la mitad de la población, que un siglo después sigue soportando la brecha de recibir unos salarios más de un veinte por ciento más bajo por el mismo trabajo.

Publicado el sábado 6 de enero de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2018/01/06/rebelion-faeneras/2218570.html

La medida del sentimiento de los animales

El Parlamento aprueba una ley que impone que los animales no son objetos

Era la finca donde habitaban mis abuelos y allí había desde un caballo a un loro. Perros, gatos, patos, conejos, gallinas, muchas gallinas y hasta una incubadora de pollos. La familia convivía con naturalidad con este variopinto elenco de animales y hasta el lorito parecía uno más en las conversaciones. Conocí desde pequeño su compañía y nunca me pareció que fuesen cosas. Los veía mirar, comer, dormir, buscar mimos, hasta hablar. El ave parlanchín de curiosos colores clamaba a la hora de la merienda: «Lola quiero chocolate». Todo era natural. Ahora unos dicen que no y aprueban una ley como remedio. Prefiero el Código Penal.

Con el paso del tiempo estas fincas fueron desapareciendo de los centros urbanos, así como cuadras o establos, granjas, lecherías y otros locales donde hubiese industrias con animales. Las sacaron de las poblaciones y prácticamente solo quedaron los gatos que pululaban por los hogares «para cazar ratones». Únicamente en los extrarradios permanecían fincas con animales domésticos. Hasta tal punto desaparecieron de las calles que hubo un momento en que varios parques zoológicos reservaron espacio para mostrar a los niños de ciudad conejos, patos, gallos, gallinas, burros, ovejas, vacas y otros habitantes de granja.

Pero algunos de estos volvieron pronto a las ciudades y villas como animales de compañía. Y abundaron los perros y luego se popularizaron las mascotas para acompañar a personas que vivían solas o distraer a los niños. Llegó un momento en que regalar una mascota pasó a ser habitual. Y por las calles se ven hoy día muchísimas personas paseando con perros de razas muy diversas, preferentemente de pequeño tamaño. Pero también se puede cruzar uno con alguien que lleva a un cerdito -me suelo cruzar con uno llamado «Mortadelo»-, a un conejo y hasta a un hurón. Pájaros, gánster y peces de colores alegraron muchos hogares con preciosas jaulas y luminosas peceras.

Pero los niños crecen, se emancipan, se cansan del animalito que sigue alimentándose y que crece y empieza a estorbar en casa. Ni padres ni abuelos están dispuestos a encargarse de unos bichos que ya no les hacen gracias a los niños. «Son bebés para toda la vida», dicen con frecuencia, y llega un viaje o unas vacaciones y llega también el abandono de las crecidas mascotas. Una futura ley cuya proposición ha sido aprobada en el Parlamento será promulgada para imponer el respeto a los animales. Porque sienten y padecen, no son objetos, muebles, cosas. Tienen vida y no se les puede maltratar. Perfecto. Estamos cansados de que se les dañe, no los alimenten, les abandonen, que se tiren los peces, las tortugas o los patos a los estanques o se «descuiden» en furtiva escapada al monte.

El problema que pueden tener los elaboradores de esa ley será la medida de ese sentimiento. Porque un perro, un gato, un conejo, un toro de lidia siente y padece. ¿Y un pollo, una vaca, un cordero, un cerdo, una codorniz, una liebre? tiene sentimientos? Quiérase o no, si viven tienen sentimientos. ¿Habrá que calibrar la capacidad cerebral de cada bicho para matizar el trato en esa ley? ¿Matarlos para comerlos será delito? Grillos, gusanos de seda, mariquitas ¿sienten? ¿Decidirá el legislador qué podemos comer y a quién no? ¿Tendrán que dejar de fabricarse los raticidas, los productos para matar cucarachas o ahuyentadores de palomas? Acudamos al Código Penal que ya contiene sus artículos contra la crueldad y el odio y retoquemos alguna norma para establecer que los animales no son cosas o embargables muebles. «Cuando los políticos no tienen nada que hacer matan moscas con el rabo», ironizaba el filósofo Gustavo Bueno Sánchez en estas páginas. Por su parte, Susu apuntaba: «Todos los logros en esta dirección hay que celebrarlos». Respetables opiniones.

Lo que ahora denominamos mascotas antes eran como de la familia. Convivían en la casa con las personas, comían lo mismo que sus dueños, dormían en su rincón, en su alfombra o en el cobertizo adyacente a la vivienda y tenían libertad para entrar y salir a su antojo. Hoy muchos de esos animales son una estimable compañía, pero otros son un lujo o caprichos costosos y exóticos (boas, pirañas, etc.). Es peligroso meter un dedo en el estanque del parque Juan Carlos I de Madrid por las mordeduras que pueda uno sufrir. Está plagado de «mascotas» abandonadas. Pregunto: ¿No están incluidos los delitos contra la crueldad o el odio en los Códigos Civil y Penal? Creo que ese es el lugar idóneo para penalizar el maltrato sea a quien sea.

«Hay que endurecer las penas contra el maltrato animal? y aplicar con dureza las que están ya», señalaba en LA NUEVA ESPAÑA la abogada ovetense Nuria Menéndez, directora del Observatorio Justicia y Defensa Animal, promotora de la proposición aprobada en el Congreso, quien compara su lucha con las conquistas del «lobby feminista», considera hacerse un «selfie» como una forma de maltrato al animal y dice respecto a quienes trabajan la cabaña que «no necesitamos ganaderos para vivir». Aplicar/endurecer leyes existentes es mejor que promover una nueva cuando se produce un hecho luctuoso. ¿O no?

Publicado el 30 de diciembre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/12/30/medida-sentimiento-animales/2215820.html

Envases de lujo contra reciclaje

Del papel de estraza a los envoltorios ostentosos, pero nos piden que reciclemos

Es difícil de entender que hoy día se mantengan dos tendencias contrarias en la vida diaria, rutinaria, sobre la venta y el reciclaje y recuperación ambiental. Por una parte, nos venden productos que adquirimos en mercados, supermercados y casi en todo tipo de tiendas y establecimientos comerciales en rimbombantes y aparatosos estuches y envases preparados de fábrica. También nos envuelven en bandejas y lujosos envoltorios dispuestos en el momento de la compra los productos frescos. Un sistema que embellece la presentación de los artículos en unos casos o lo magnifica en otros. Es decir, pasamos del papel de estraza al lujo asiático en muy poco tiempo. Pero al mismo tiempo nos piden que reciclemos todos esos ostentosos envoltorios.

Cíclicamente se publican resultados sobre los avances del reciclaje en España y normalmente son mejores cada oleada. En ellos se suelen especificar los porcentajes en las distintas modalidades de la recogida de basuras, las cifras de recuperación de envases. Además se dan estadísticas de los sistemas que se utilizan para esa retirada de residuos, vidrio, papel y cartón, plásticos y envases, desechos orgánicos, etc. Asimismo se mencionan estos resultados por comunidades. Todo ello alienta al contribuyente y le anima a reciclar más y mejor.

Sin embargo no se hace nada, o muy poco, en cuanto al productor, al vendedor, al empaquetador de esos lujos envases que resaltan ciertos objetos pequeños o de menor valor y los convierten en ambiciosos objetivos, deseos ideales, admirados cachivaches, como comentaba con su serio humor Javier Cuervo en su columna de la última página. Caso especialmente utilizado en los juguetes que en esta época del año llenan los escaparates desde el nuevo «black friday» a la festividad de los Reyes Magos. Y que es seguro que repercuten en el precio del producto.

Respecto al reciclaje del ciudadano, del vecino, creo que son necesarias algunas reflexiones. Por ejemplo respecto a la separación de las basuras. Se establecen medidas sobre el peso de los residuos orgánicos, sobre discriminación de restos, sobre el sistema de recuperación y recogida y sobre contenedores para su ordenado almacenamiento o destrucción. En las calles de muy distintas poblaciones españolas se ven diferentes métodos. Hay contenedores móviles en la gran mayoría y también estructuras fijas subterráneas. Hay recogidas con muy variada periodicidad, distinto sistema de empaquetado y, sobre todo, desigual trato posterior. Pero si cada vez reciclamos más y mejor los españoles, estamos aún lejos de otros países de nuestro entorno.

En algunas ciudades escandinavas se reciclan desde los excrementos humanos hasta los envases más variados, con lo que se aprovechan muchos restos para servicios municipales menos exigentes con la higiene (aguas no necesariamente potables, compost, humus, abonos). Se aprovecha todo. En Alemania, República Checa, Holanda? el vidrio no se rompe al caer al interior del contenedor. Y disponen de varios sistemas de recuperación. En unos sitios se deposita según su color en cada contenedor. Los comercios cobran por las botellas, frascos y continentes de vidrio y tienen máquinas de recuperación de los mismos que devuelven el dinero pagado en la compra, lo que incentiva el reciclaje o devolución. Es el sistema denominado retorno. En Madrid y varias poblaciones españolas se están estudiando fórmulas para que cada vecino contribuya al reciclaje según los despojos que deposite y el peso de sus residuos.

En España estamos todavía lejos de estas cotas y apenas se incentivan los envases reciclables y no dañinos con el medio ambiente. Necesitamos muchos y más eficaces «puntos limpios».

Publicado el viernes 22 de diciembre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/12/22/envases-lujo-reciclaje/2212743.html

Democracia y expendedores de títulos de demócrata

Las  descalificaciones de ciertos políticos a quienes diferimos de sus opiniones

Pensaba iniciar este comentario diciendo que la situación era de risa pero no, no es de risa. El caso que nos ocupa demuestra vileza. Y merece una respuesta sin ambages. Porque ya no es una salida de pata de banco, como se diría en lenguaje popular, ni una pataleta o una broma de mal gusto. Intenta ser un insulto pero no es más que una demostración de bajeza, de intento de difamación, una infamia. ¿Quiénes son ellos para expender los títulos de demócratas? ¿Son ellos demócratas?

Desde hace tiempo asistimos a escenas en las que ciertos representantes políticos descalifican a otros políticos y dicen que no son demócratas. Ya no solamente en declaraciones, mítines, entrevistas, conversaciones informales o tertulias. El alcance llega al Parlamento y en ocasiones se hace con una parafernalia casi circense y una falta de respeto al contrario demostrativos de una inusitada sevicia y escasa educación humana.

Comenzó su actuación en este sentido, puras bravuconadas dignas de mejor rufián, un joven diputado en el Congreso que al no poder imponer su criterio por falta de apoyo -pertenece a un grupo minoritario que merecería mejor representante-, de vez en cuando desarrolla algún numerito con el que denuncia a otros diputados pero que le descalifica a él mismo, se rían o no sus compañeros de bancada. Si una vez mostró unas esposas para acusar a otro diputado también desacredita a los que respetan la Constitución, a la que intenta desprestigiar con el argumento de ser vieja, que no ha sido votada por los jóvenes, especialmente los catalanes, calla que fueron los votantes en Cataluña quienes le dieron en 1978 el mayor porcentaje de síes de todo el Estado.

Pero no solamente este diputado se autoproclama dispensador de créditos de demócrata. Otro con un rango superior, puesto que era el máximo representante del Estado en su comunidad autónoma, tilda a los que respetamos la Carta Magna de no ser demócratas y estar cercanos al fascismo. Él y varios de sus compañeros, de partido o miembros de su pasado gobierno, son precisamente los menos indicados para expedir títulos democráticos porque lo primero que se le exige a un demócrata es que no mienta y respete las leyes sancionadas por la asamblea legislativa de su país o jurisdicción. Y han sido los miembros de su grupo precisamente quienes han incumplido reglamentos aprobados por ellos mismos, su estatuto regulador.

Para colmo, cuando ya parecía que acataban y guardaban las reglas de juego, cuando les convenía la aceptación de los preceptos constitucionales y asumían las disposiciones para participar en los comicios del 21 de diciembre, han vuelto los descalificativos y la dispensación de títulos ideológicos. Uno de los exconsellers del gobierno catalán, investigado por presunto incumplimiento de las leyes democráticas aprobadas por el poder legislativo de su comunidad, ha dictaminado que la mayoría de los españoles, y entre ellos el secretario general de los socialistas catalanes, no son demócratas.

Como se puede apreciar, este sistema de expender títulos de democracia ostentado por ciertos políticos, lo que demuestra es que practican los métodos de propaganda y persuasión seguidos y repetidos machaconamente por ciertos mandatarios alemanes que provocaron la segunda guerra europea en el siglo XX. Descalifican a los demócratas, llaman franquista a quien no siga sus dictados, cuando una mayoría de estos expendedores no movieron un dedo para terminar con la dictadura franquista. Y ocultan su implicación, de partido o coalición, con casos de presunta corrupción como son el del «3 por cent» o el «Palau» (ya juzgado y punto de publicarse la sentencia), o los tejemanejes descritos en la agenda negra del pendolista Josep Maria Jové.

Publicado el sábado 16 de diciembre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/12/16/democracia-expendedores-titulos-democrata/2209536.html

 

 

La solidaridad extremeña y el tren asturiano

La reiterada reivindicación en favor de un ferrocarril moderno y rápido

Es un ejemplo de solidaridad el que han dado las formaciones políticas, empresariales y sindicales extremeñas uniéndose en sus reivindicaciones respecto al ferrocarril. Quizá su precariedad en las infraestructuras de comunicación sea más acuciante que la de Asturias pero demuestran aunándose su progreso, su fuerza y su solidaridad con el contribuyente ante el abandono que sufren sus comunicaciones. En Asturias ocurre lo contrario. Los partidos asturianos van cada uno por su lado. Así están la Variante, las estaciones de Gijón, las cercanías, la autopista del mar…

La gravedad del asunto está en que la situación en el Principado es la contraria a la extremeña. Mientras la comunidad que configuran Cáceres y Badajoz carece de una infraestructura ferroviaria y la escasa red existente es totalmente anticuada, en nuestra comunidad la infraestructura existe y el problema radica en su avanzado abandono. Y si en la primera se plasma una falta de voluntad política para adecuarla a nuestros días, en nuestra tierra la voluntad política apunta al deseo de desterrar su uso, hacerla desaparecer e inutilizarla.

Por muchas visitas que los ministros del ramo han hecho y siguen haciendo, con promesas renovadas y repetidas, la puesta en marcha de las mismas no se materializa nunca. Siempre hay pegas, algún recurso, falta de presupuesto o una simple marcha atrás. Así es desde el principio del presente periodo democrático. Recordemos el cierre de la línea de la Ruta de la Plata, realizado por el Gobierno de Felipe González, con Mercè Sala como presidente de Renfe. El eje ferroviario que unía el Norte y el Sur de la Península (Gijón-Avilés con Cádiz-Huelva) puede que no fuera rentable para la Hacienda estatal pero era un servicio esencial para mercancías y muchos miles de contribuyentes. Mientras tanto comenzaba a funcionar el AVE entre la Sevilla natal del Presidente y Madrid, con presupuesto astronómico y dudosamente rentable. Un argumento reversible pues ambas líneas eran servicios importantes para gran número de ciudadanos. ¿A algún ministro se le ocurriría cerrar el super subvencionado metro madrileño tan tremendamente deficitario?

El victimismo político, el nacionalismo económico, el egoísmo insolidario parece que se acentúan en un país donde las responsabilidades de los políticos acaban cuando dejan el cargo. Todo a lo más que llegan es a pedir perdón. Para contar los ejemplos de dimisión por presunto fallo no se necesita una calculadora electrónica y es suficiente con la cuenta de la vieja. Se ve claro acudiendo al modelo de los casos de corrupción.

Las comunicaciones en el Principado son un desastre: la autovía del Cantábrico tardó casi tres décadas en construirse; la Variante ferroviaria bajo la cordillera, con miles de millones invertidos, sigue sin funcionar; la red de cercanías, que hace unos años se iba a renovar totalmente según los políticos de turno y tiene la más extensa infraestructura de todas las provincias españolas, está a punto de fenecer; la autopista del mar ha desaparecido por intereses económicos sospechosos; el aeropuerto sufre continuos problemas de programación de vuelos. Mientras tanto los políticos no se ponen de acuerdo ni para celebrar una primera reunión exploratoria, discuten sobre el ancho de las vías como si lo hiciesen sobre el sexo de los ángeles cuando los técnicos dicen que con «la traviesa polivalente se puede sustituir un ancho de vía por otro de manera sencilla», según afirma Vicente Luque, presidente de la Plataforma Tecnológica de los Túneles de Pajares.

Cuenta el periodista Joaquín Estefanía una significativa «anécdota». Durante la manifestación antiterrorista celebrada en Barcelona, a la que acudió el Rey, el lendakari Urcullu le comentó a otro presidente autonómico su presumible compromiso con el Gobierno para aprobar los Presupuestos Generales de 2018. Ante las apremiantes necesidades de financiación de la mayoría de los gobiernos regionales ese otro presidente le señaló los apuros económicos que su gabinete pasaba para cubrir las necesidades de su comunidad. El mandatario vasco contestó así: «Si nosotros le pedimos al Gobierno que nos pongan un puente colgante entre San Sebastián y Bilbao, nos lo ponen». Clarísimo.

Publicado el lunes 11 de diciembre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/12/11/solidaridad-extremena-tren-asturiano/2206845.html

El bosque, nuestro futuro

Una reflexión tras los devastadores incendios del noroeste de la Península

Una máquina perfecta. Así definía el bosque el presidente del Instituto Forestal Europeo (EFI), el barcelonés Marc Palahí, residente en el país de los bosques, Finlandia, un día después de apagarse los incendios en decenas de miles de hectáreas de Galicia, Portugal y Asturias. Lo declaraba en un programa de Radio Nacional de España. Comentando los desastres ecológicos ocasionados por los impresionantes, tristes y nefastos fuegos, que ocasionaron decenas de muertos, Palahí anunció una cumbre internacional a celebrar el próximo mes de diciembre a la que han confirmado su asistencia importantes banqueros, directores de empresas en materia de biotecnología, políticos y especialistas en temas de naturaleza, tecnología sostenible y prevención de incendios.

La interesante reunión estudiará métodos para generar riqueza en zonas rurales, sistemas para gestionar mejor la producción del campo, las salidas que propone la tecnología nueva y los beneficios que comporta la obtención de la biomasa que reduce el riesgo de incendios. El congreso se interesará en profundizar en los proyectos actualmente en marcha sobre la explotación de la masa forestal europea donde hoy por hoy se calcula que existen unos 160 millones de hectáreas de bosque.

El EFI tiene como proyecto la progresiva sustitución de la energía producida por materias fósiles por una energía de origen biológico. Intenta luchar contra la despoblación de las zonas rurales, en gran parte por estar mal gestionadas, implantando un sistema de bioeconomía que haga sostenible la producción en todos los ámbitos. Permutar utensilios no renovables como el cemento, el petróleo, el acero, el poliéster, el plástico y otros derivados de los fósiles por materiales de origen biológico. Materiales renovables que reduzcan las emisiones de dióxido de carbono, el CO2, el llamado gas invernadero, y que lo capturen. La biotecnología hoy puede trasformar las fibras forestales en productos robustos, desde bienes textiles a sustancias más resistentes que el acero con las que se pueden construir ya rascacielos, automóviles, aviones y otras variadas máquinas, todo con biomateriales procedentes de la fibra de madera.

Además, según datos mencionados por Marc Palahí, los arbolados europeos captan ya el 10% de todas las emisiones de CO2 producidas en el continente: «Todos los bosques de Europa absorben el dióxido de carbono que las industrias del cemento y del acero emiten anualmente». Señala el Instituto Forestal Europeo que en los últimos treinta años, con la continua gran despoblación de las zonas rurales, ha aumentado bastante la superficie forestal no gestionada y el futuro está en revalorizar esos macizos arbóreos dándoles una viabilidad económica a través de una industria forestal potente, desde una bioeconomía que remplace la economía basada en materiales fósiles al tiempo que se soluciona el problema de los incendios forestales.

En España le superficie forestal ha aumentado un 30% en los últimos 25 años. Galicia, Asturias, Soria suman casi tanta como Portugal, que es rico en zonas boscosas. La diferencia está en la gestión y cuidado de ese patrimonio. En Finlandia, con estrictas leyes forestales, un 15% de los fineses posee su bosque y lo mima. Los sorianos se ufanan de su gestión y velan por su riqueza forestal. Portugal, por el contrario, apenas registra la propiedad de sus bosques. Así, la gestión y los recursos contra incendios es radicalmente distinta en cada paraje. Los recientes fuegos en Asturias y Galicia han promovido la solidaridad que puede traducirse en un mayor enfoque protector hacia el árbol.

Por otra parte, si la tecnología digital destina menos masa forestal para papel, ese capital maderero irá a la fabricación de biomateriales que son renovables, que se uniría con las energías solar, eólica, mareomotriz, geotérmica… El presidente del EFI dice que el organismo busca un cambio de paradigma económico para alcanzar un futuro sostenible para próximas generaciones. Por eso la gestión forestal jugará un papel transformador de este cambio de paradigma y mudará la economía cimentada en materiales fósiles por una de naturaleza biológica que sea motor de crecimiento económico, que pueda prosperar dentro de las fronteras sostenibles de este agotado Planeta.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el sábado 18 de noviembre de 2017

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/11/18/bosque-futuro/2195241.html

Una llamada a la razón

Contra el boicot a los productos catalanes tras el intento independentista

Ya son miles las empresas que han decidido marcharse de Cataluña. Estos terribles titulares que a diario anuncian los medios de comunicación traen una alegría para unos y una tristeza para otros. Lástima que esto ocurra. No solamente significa un fracaso colectivo que abunda en la separación de personas sino que agudiza el conflicto, hace crecer el odio y enfatiza el rencor entre partidarios de uno y otro bando, entre seguidores de ambas tendencias e ideologías. En realidad es malo, lo peor para todos. ¿Queremos la separación de Cataluña o que se quede en España? Un poco de coherencia.

El encono entre contribuyentes está animando a muchos compradores a rechazar la adquisición de productos del opuesto, a no comprar bienes creados o elaborados por el contrario sin pararse en si es bueno o malo el género. Lo que puede llevar a la ruina a productores no implicados en el conflicto, generalmente a las pequeñas y medianas empresas que no intervienen en el contencioso. A quienes producen efectos inocuos respecto a la polémica. Y entre ellos a productores que piensan igual que el posible comprador o no interfieren nada en la situación política.

Porque boicotear un producto catalán, como hay muchas propuestas, puede significar arruinar a un colega, penalizar a un correligionario, un compañero que nada tiene que ver con la situación creada. Alguien que está de tu lado y sufre por el acoso de un contrario ideológico. Y es que el conflicto de Cataluña lo generan unos políticos que poco defienden a la gente de a pie.

¿Queremos que Cataluña sea España? No podemos pretender que permanezca dentro del Estado español si le boicoteamos, si pedimos su ruina. Las llamadas a secundar el rechazo son el mayor signo antidemocrático, la forma más perversa de expulsión. Con esos métodos no se defiende la legalidad ni la legitimidad de una ley. Se promueve hostilidad y rebeldía hacia la legislación y se empuja a la ilegalidad.

Josep Borrell, catalán antiindependentista, exministro socialista, expresidente del Parlamento Europeo y demoledor desmontador de las teorías económicas que ensalzan los beneficios de una Cataluña independiente, teorías que predican los partidarios de una república fuera de España, ha propuesto detener ese boicoteo que perjudica tanto a soberanistas como a partidarios de la españolidad catalana. «Hay que reconstruir el afecto, si no nos sentimos parte del mismo colectivo humano es imposible apelar a constituciones, leyes y normas, hemos roto la pequeña convivencia», señaló en un programa de televisión.

Ingeniero aeronáutico, máster en Investigación Operativa por la Universidad de Stanford (California) y en Economía de la Energía por el Instituto Francés del Petróleo en París, doctor en Ciencias Económicas por la Complutense y catedrático en excedencia de Matemáticas Empresariales, este experto en presupuestos y hacienda vaticina «un crack económico que a algunos parece no importarles», que afectará igual o tanto a Cataluña como a España, y pide que se «empiecen a construir y tender puentes, que demuestren que se quieren». Borrell, que califica como «catastrófica la gestión de la crisis en Cataluña que ha hecho el Partido Popular» y abomina de la política del Govern que «reclama democracia con una mano y violan sus propias leyes con la otra», reclama la búsqueda de la concordia para atraer a Cataluña al conjunto de España, desterrar los reproches a los catalanes. Defiende el acercamiento de ambas tendencias pues una mitad de los catalanes no desea la separación, quieren ser españoles, convivir con sus paisanos sin discriminarse por las ideas. Las pequeñas empresas son el tejido aglutinador de la convivencia. Su desaparición será la ruina social, de todos.

(N.B. La deriva independentista catalana también está generando ya en reductos de la derecha un nuevo rechazo al estado de las autonomías que puede engendrar una tendencia al retroceso centralista y fuerte resistencia a las propuestas federalistas).

Publicado el viernes 10 de noviembre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/11/10/llamada-razon/2191140.html

Un prestigio dilapidado

El desgaste al que han lanzado Rajoy y Zoido a la Guardia Civil en Cataluña

El prestigio es una cualidad que evalúa la calidad de una persona o colectivo a lo largo del tiempo. Tener prestigio eleva la consideración hacia ese sujeto teniendo en cuenta que sus acciones son escrutadas permanentemente. Por eso el prestigio se gana paulatinamente y se puede perder en unos instantes.

La Guardia Civil es un cuerpo policial cuya labor ha sido constantemente juzgada, ya sea por su primitiva labor rural, ya por su encaje político, ya por su actividad investigadora. Pudo y puede ser ensalzada por sus operaciones anticorrupción o denostada por sus métodos. No ha sido vista de igual manera por el mundo rural que por el urbano, diferentemente considerada en tiempos de las dictaduras como en épocas democráticas. Al mismo tiempo sigue siendo controvertido su estatus de cuerpo militar o no. Lo que si parece tener acreditado es su lealtad a la legalidad vigente. Y así, fue repetidamente el último de los cuerpos de las fuerzas de seguridad en seguir a los golpistas en los levantamientos contra la legalidad establecida por las leyes del Estado. Un prestigio difícil de ganar en periodos convulsos.

Bien pues en estos tiempos emocionales que vivimos el prestigio de la Guardia Civil ha sido dilapidado por un poder político que no se ha atrevido a actuar en su campo, el político. En vez de enfrentarse con los acontecimientos provocados por su proceder, en vez de intentar políticamente resolver la controversia pública, el Gobierno del Partido Popular ha lanzado a la benemérita institución contra la disidencia ilegal, contra la sublevación política de una parte de los representantes de una comunidad. Y las órdenes recibidas por este cuerpo policial fueron tajantes, sabiendo de su lealtad a la legalidad vigente, mientras el poder político permanecía en sus cómodos despachos tras un largo y fragante periodo de inacción sin ejercer la labor pública.

Y la provocación de unos pocos exaltados ha propiciado el desprestigio de todo un cuerpo. Lo dice quien ha «militado» en el tercio y en el contexto en el que entre algunas instituciones castrenses existe una rivalidad argumentada en un falso ardor guerrero. O dicho de otro modo, el Gobierno del Partido Popular ha enviado a reprimir la rebelión de una parte de los políticos catalanes a miles de guardias civiles conociendo su lealtad a las leyes. El problema ha sido que su actuación, en casos puntuales, fue más contundente de lo establecido por la ética democrática, sobrepasando el «margen de discrecionalidad que han de tener los agentes», dicho por una fuente del ámbito judicial.

La ineptitud del gobernante, la animosidad de una fiscalía reprobada, unida a la tibieza del resto de las fuerzas políticas, han condenado a un cuerpo con un creciente prestigio, adquirido últimamente por sus investigaciones anticorrupción, a ser denostado dentro y fuera de nuestras fronteras. Lo que han aprovechado las asociaciones independentistas para estimular la fobia a unos agentes que cumplían órdenes de los estamentos judiciales. Un descalabro dificilísimo de recuperar porque la situación ha sido desbordada tras los escraches realizados por grupos incontrolados ante los alojamientos de los agentes desplazados a la zona por un Gobierno central que nunca ha controlado el problema.

La irresponsable hipocresía de unos gobernantes, la debilidad y división de una oposición que es incapaz de presentar una alternativa, la estrategia de unas fuerzas autonómicas preparadas con un estricto guion, han provocado el descalabro de una institución que, a pesar de algunos de sus infaustos mandos dirigentes, ha cimentado su prestigio en el cumplimiento de la legalidad.

Publicado el jueves 26 de octubre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/espana/2017/10/26/prestigio-dilapidado/2183434.html