Buscar el sol

El Norte, considerado por error no adecuado para recoger energía fotovoltaica

La Unión Europea pide cerrar minas e industria dependiente del carbón. Las compañías eléctricas anuncian el cierre de centrales que funcionen con carbón. El Gobierno español se inclina por estas opciones y se dispone a cumplir con el propósito europeo. Los fabricantes de automóviles se encaminan a eliminar la fabricación de vehículos con motores que utilicen carburantes fósiles. El Ejecutivo de Pedro Sánchez ya habla de la eliminación del «impuesto al sol». ¿A qué esperamos para cambiar la producción hullera por la eléctrica solar? Busquemos el sol.

La Selva Negra alemana, joya de gran belleza paisajística, naturaleza viva, mantenedora de costumbres ancestrales y una de las regiones más ricas de Europa, está plagada de paneles solares. Tejados y granjas, por todas partes aparecen placas que recogen los rayos solares y no estropean el paisaje natural ni las características de las edificaciones. Y es una región con muchas menos horas de sol que las que recibe la cornisa cantábrica.

España era en 2008 uno de los países con más potencia fotovoltaica instalada. Éramos los primeros en investigación, en desarrollo y aprovechamiento de la energía solar. El futuro era prometedor en un territorio que ya vivía del sol con kilómetros y kilómetros de costa llena de visitantes en busca de los rayos del astro rey. Las instalaciones para transformar esta energía gratuita, renovable y no contaminante en luz y calor batían récords en los primeros años del presente siglo. Pero los intereses político/comerciales pararon su crecimiento y pasamos de los primeros a los últimos puestos del ranking. No alcanzo, personalmente, a entender el galimatías legislativo que ha hecho que la situación cambiase tan radicalmente. Porque las regiones del norte de España son consideradas erróneamente poco adecuadas para aprovechar la energía fotovoltaica pero reciben más radiación anual que la media aprovechada por Alemania, que es líder en la promoción de la energía solar. Con diferencia respecto a naciones del norte de Europa, España es la que mayor radiación solar recibe de la Unión Europea. Busquemos más sol.

Sin apenas recursos energéticos propios, parece cada vez más necesario el aprovechamiento del abundante y gratuito sol para remplazar instalaciones contaminantes por renovables, cuando los avances tecnológicos las hacen cada vez más viables, más rentables y cuyo coste se ha reducido considerablemente respecto a los primeros montajes. Precisamente la empresa propietaria de las centrales que cerrarán en pocos meses en los municipios de Langreo (Asturias) y Velilla (Palencia) fue quien inauguró la primera planta piloto fotovoltaica en San Agustín de Guadalix (Madrid) en 1984. ¿Por qué no quiere nuestro sol?

Comunidades como el Principado de Asturias, que después de largo tiempo aportando industria y materia prima energética a todo un país, soportó seguidas reconversiones que despojaron de recursos a toda una región, corre actualmente el riesgo de ser despojada de otra de sus riquezas, el carbón, hoy denigrado por contaminante pero que abasteció de energía durante casi dos siglos a los demás. Un carbón que aporta un 8% de la energía en España mientras que en Alemania o Polonia llega a alcanzar hasta un 40%.

Con fecha de caducidad de extracción de carbón y cierre de centrales que lo utilizan, Asturias necesita de manera imprescindible y rápida la implantación de industria fotovoltaica. Quejarse sirve de poco sin procurar, pública o privadamente, instalar parques de renovables. Las dieciocho jornadas de travesía de 1984 de 250 trabajadores, la «Marcha de Hierro», entre Asturias y Madrid no lograron sacar a la región de la tabla baja nacional. China, la más contaminada del mundo, se está dando prisa: instala hasta paneles flotantes. Es imprescindible buscar el sol.

Publicado el viernes 6 de julio de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/07/06/buscar-sol/2314026.html

Siervos y esclavos del siglo XXI

La precariedad laboral y económica ya llega a todas partes en España

Unas cuarenta mil personas duermen en la calle en España, según el Ministerio del Interior. Trabajadores de la industria cárnica no disfrutan de vacaciones, no tienen Seguridad Social ni ningún otro derecho laboral, además de tener que aportar sus instrumentos de trabajo, relató un programa de televisión. Becarios en diversas profesiones trabajan gratis, algunos en condiciones tan precarias como se acusa en países del llamado Tercer Mundo. Las fuerzas policiales liberan cada año en España a cientos de mujeres obligadas a prostituirse. «Unos 27.000 jóvenes [asturianos] con estudios superiores viven en situación de «pobreza laboral» pese al inicio de la recuperación», destacaba una información de LA NUEVA ESPAÑA días pasados.

Son ejemplos de lo que la Real Academia define como «sujeción excesiva por la cual se ve sometida una persona a otra, o a un trabajo u obligación» en una acepción de «esclavitud». Mientras el término siervo se refiere a «persona completamente sometida a alguien o algo, o entregada a su servicio». Y estamos en Europa, la zona más civilizada del Planeta y en el siglo XXI. Y es que en el marco de la publicitada recuperación de la crisis los casos de precariedad laboral y económica se multiplican. Una empresa que utiliza «ciclomensajeros» ha anunciado que éstos también deberán contribuir a financiar «con un precio simbólico» su plataforma tecnológica. Y no es la única que aprovecha la «salida» de la crisis pues, según una denuncia de la Unión General de Trabajadores (UGT), otra de las compañías que se sirve de los repartidores ciclomotorizados se reserva un 10% de los 20 céntimos por kilómetro recorrido que abona a sus mensajeros, que no cobran el 21% del IVA de ese trabajo, han de pagar autónomos y 90 euros por la mochila para el transporte.

La medida anunciada es el nuevo paso que han de dar los nuevos siervos a quienes les cobrarán unos cuatro euros mensuales (alguna empresa de reparto ya cobra esta cuota) por prestar el servicio. Es decir, han de pagar por trabajar. O lo que es lo mismo, que quien trabaje para estas compañías ha de poner todo el material necesario para desempeñar su labor.

Si nos referimos a los becarios la situación es parecida. No han de aportar el material de trabajo en la mayoría de los casos, pero en algunos de ellos la dignidad está en juego. Si hace unos meses se conocía la situación de los aprendices de un estrellado restaurante cuyo propietario es conocido por su participación en programas televisivos, no es mejor el escenario en el que se mueven otros becarios de otro importante centro gastronómico. Jornadas laborales de diez o doce horas, residencia en un sótano con literas y servicios insuficientes, manutención impropia de una cocina de prestigio para la que trabajan?

Además, con motivo del 8-M, la jornada de denuncia de la realidad de las mujeres, se evidenciaron otras profundidades del estado laboral de nuestro país, caso de las «kellys», limpiadoras de hostelería, la discriminación de las estibadoras, la precariedad de los vigilantes de seguridad, trabajadores de la construcción, camareros, teleoperadores, jornaleros del campo (publicaciones alemanas mencionaban hace unos días a estos como «los nuevos esclavos de Europa»). El Papa Francisco, en el prólogo de «Poder y dinero», de Michele Zanzuchi, habla de «las nuevas formas de esclavitud», de «nuevas precariedades y esclavitudes», siervos…

Cada vez que algún miembro del Gobierno menciona la creación de miles de puestos de trabajo calla que en su mayoría desaparecen en días y no alcanzan el salario mínimo. Todo esto sin entrar en el tema de los inmigrantes que huyen de la miseria, las guerras y las persecuciones. La desaparición histórica de la esclavitud no representó la supresión de la condición de siervo.

Publicado el martes 26 de junio de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/06/26/siervos-esclavos-siglo-xxi/2308871.html

Los roles de Puigdemont

El expresident de la Generalitat ejerce de actor, mago, monarca, caudillo y dictador

Los célebres «Inventos del TBO» alcanzan a la política. Bueno, ya las publicaciones de humor como «DDT» hicieron famosa la sección «Diálogos para besugos», que representaba muy bien a los políticos de la época, allá por mediados de la dictadura franquista. Nos lo recordaba Josep Maria Ruiz Simón hace unos días en el diario «La Vanguardia»: decía el filósofo que «Si lo que Puigdemont pretende hacer es una República independiente construyendo una monarquía absoluta desde el exilio, sería un invento realmente colosal, digno del profesor Franz de Copenhague». El enredo del pretendiente gerundense parece digno del imaginario inventor del antiguo tebeo.

Andan buscando los comentaristas un título, un papel, un rol para atribuir al ex president de la Generalitat de Catalunya. Se barajan distintas y variadas opciones: monarca, presidente de república, caudillo, mago, dictador, actor? Puede que sea alguna de ellas o varias a la vez. Dejemos al lector que otorgue el cargo que mejor le parezca, según la obstinación del personaje, su actuación ante el estado actual de Cataluña, la actitud de sus seguidores, el proceder de los demás políticos de esa comunidad, la táctica de su formación, la conducta de sus correligionarios, la posición de los distintos partidos políticos del Estado?

Actúa Carles Puigdemont como un monarca absoluto, dirigiendo la política catalana desde la larga distancia, como un rey gobernando desde otro país -como hiciera algún inefable «mandatario» africano de funesto recuerdo-, exigiendo reuniones en su castillo lejano o en sus pabellones de caza bruselense o berlinés. Sería de esperar que, de gobernar en el futuro, no se comporte como el monarca que ha sido históricamente considerado como el peor de los que ejercieron en el Reino de España, Fernando VII, tristemente apodado como «el Deseado».

Se proclama Carles Puigdemont como presidente de la república sin haber sido investido, huido de la justicia tras haberla proclamado sólo momentáneamente, una república independiente virtual que duró solamente unos ocho segundos, tras los cuales el mismo president la dejó en suspenso.

Su actitud actual es la de un caudillo al que sus adeptos siguen a ciegas sin meditar sobre la situación en la que se encuentra la comunidad a la que pretende gobernar. No atiende a las peticiones de sus colegas de otras formaciones para que se forme un gobierno que cumpla la legalidad y gobierne realmente. Y la tenacidad de su caudillaje no admite su práctica sustitución.

Tiene Puigdemont los poderes de un mago, de un ilusionista, de ese encantador que consigue que le sigan sin apreciar que su éxito no es real sino solamente una apariencia. Y logra hacer de su estancia en otro país todo un espectáculo.

Además, parece un gran actor. Y encarna perfectamente como tal. Porque ni gobierna ni deja gobernar, como en la obra del «Fénix de la Ingenios». Sería «El perro del hortelano», esa comedia palatina de Lope de Vega, publicada dentro de la titulada «Oncena parte de las comedias de Lope Félix de Vega Carpio» en el imperial Madrid de Felipe III, de hace precisamente cuatro siglos, en 1618.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA  el lunes 11 de Junio de 2018

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/06/11/roles-puigdemont/2301110.html

Hoy es Mayo todavía

Evocación de la movilización de 1968 y las similares condiciones hoy en España

La paz social se resquebraja, los pensionistas salen cada día a la calle, las mujeres ya no aguantan más el machismo estructural, la corrupción se ha hecho crónica, el estamento judicial gobierna más que el ejecutivo, jueces y fiscales se manifiestan contra el ministro de Justicia y policías y funcionarios de prisiones, contra el de Interior; Cataluña, atrapada en un bucle político, está partida por la mitad, la burbuja de la vivienda de alquiler está a punto de estallar, a la universidad la están desprestigiando, la recuperación de la crisis agranda la diferencia entre asalariados y capitalistas que es de las más amplias en Europa? El Mayo del 68 es evocado ahora, sobre todo porque hace ahora cincuenta años se materializó en Francia, singularmente, en la movilización de estudiantes y obreros contra Charles De Gaulle. Mujeres y jubilados, tan imbricados entre sí, pueden organizar hoy una buena réplica. La España que alborea, la de la rabia y la idea de Antonio Machado puede estar entrando en pista.

La conjunción de sus diversas causas estamentales se va materializando en una idea, la desobediencia, como hace medio siglo. Y son hoy más las mujeres y los pensionistas que entonces los estudiantes, por supuesto. Sus problemas son más prácticos, inmediatos, de pura supervivencia, aunque menos romanticismo haya en sus reivindicaciones. Además, los políticos actuales están ya a la defensiva, ya sea por falta de líderes, por falta de ideas o recordando lo pasado hace medio siglo en Francia. O los 25 años de Tangentópolis en Italia. Quizá recuerden que el presidente de la V República gala ganó entonces unas elecciones convocadas para salir de su precaria situación, pero esa victoria no fue la solución y dimitió meses después. El caso español podría tener algún parecido. La paz social está cada vez más en el aire porque no se atisban soluciones sino parches. Está en juego la dignidad.

La situación política nos muestra cada día su deterioro, la corrupción es un pozo sin fondo, no ceja, la contumacia de los soberanistas en Cataluña presenta cada día una nueva ruptura con la Constitución, el bloqueo del partido en el Gobierno a las proposiciones legislativas aprobadas por una mayoría en el Parlamento encona cada vez más la política y las manifestaciones se multiplican. Especialmente las que reclaman la igualdad entre mujeres y hombres, que reivindican la lucha contra el machismo, la ruptura del llamado techo de cristal salarial, la acaparación por los hombres de cargos en los estamentos de la administración, en los consejos empresariales, en los organismos judiciales, sanitarios? en detrimento de las mujeres, mayoritarias en casi todos los estratos de la sociedad. Si antes los sindicatos eran el motor de toda reivindicación, hoy su fuerza ha decaído, lo mismo que su afiliación. Entre otras cosas por la vigencia de la ley laboral implantada con la mayoría absoluta del Partido Popular.

Sin embargo, la menor influencia sindical la recogen hoy amplios colectivos como los pensionistas y, sobre todo, las mujeres. Piden dignidad. Más de la mitad de la población se ha cansado de ser un estamento pasivo, de no alcanzar la cuota de poder que le corresponde, tanto por derecho como por calidad ética, moral, intelectual y ejercicio práctico. Del papel secundario que desarrolla cuando puede ejercer el poder que da ser mayoritarias en la Universidad, en la enseñanza, en la sanidad, grandes factorías, en las entidades bancarias, en las redacciones de los medios de comunicación, en la judicatura? en la sociedad.

La comunidad acomodaticia que se formó con la sociedad del bienestar empieza a resquebrajarse con la crisis. Y al prolongarse ésta y agrandarse la precariedad de los estamentos medios y bajos la paciencia de éstos se agota. El populismo es el peligro que crece al disminuir el bienestar, el poder de sindicatos y asociaciones profesionales y las prestaciones sociales.

Creo que pensionistas (cada día llenando plazas), mujeres (cada día tres denuncias por violación en España) y otros muchos colectivos afectados por la precariedad política, ética, social, económica, son la nueva fuerza que hace moverse a la sociedad. Porque quienes corríamos delante de los «grises» tras cantar Raimon el «Al vent» en Económicas, símbolo del romántico Mayo del 68 en España, somos ahora pensionistas, mujeres y hombres («somos mayores pero no viejos») que buscábamos el final de la dictadura y la implantación de esta democracia, que sobrevive a sobresaltos, sudores y lágrimas. El Mayo del 68 que significó cambios en la sociedad ha madurado, puede resurgir entre mujeres, pensionistas, precarios trabajadores, estudiantes? Con permiso de Antonio Machado, Hoy es Mayo todavía.

Publicado el martes 22 de Mayo de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/05/22/hoy-mayo-todavia/2290309.html

Barru, ¿núcleo urbano, núcleo complejo?

Una aldea con personalidad propia que no puede ser definida como urbana

Barru (Barro) no es un núcleo urbano ni tampoco «suelo urbano de núcleo tradicional» como parece que pretenden ahora los redactores del futuro plan urbanístico. Estas calificaciones son un antiguo y nuevo invento para elevar las tasas municipales, cobrar como si fuera el pueblo un barrio de la villa pero sin darle las prestaciones de El Cueto, Bustillo o el de Pescadores. «Conjunto de edificaciones de una ciudad, hasta donde termina su agrupación», así define la Real Academia Española el casco urbano. «Pueblo de escaso vecindario y, por lo común, sin jurisdicción propia», si hablamos de aldea. Mientras otras definiciones señalan como sector primario el formado por actividades de recolección o extracción y transformación de los recursos naturales sin manipulación alguna y apuntan que zona rural es la que no cuenta, o apenas, con las dotaciones, infraestructuras y servicios requeridos del núcleo urbano.

Fijémonos en Barru, pueblo perteneciente al municipio de Llanes, con solo una treintena de casas permanentemente habitadas y, además, distante unos siete kilómetros del núcleo urbano de la villa, sede del Ayuntamiento. Barru es una aldea rural con personalidad propia pero sin dotaciones, sin infraestructuras ni servicios para ser definida como urbana. Los he señalado reiteradas veces en las páginas de LA NUEVA ESPAÑA y lo mantengo. No existe en el pueblo ni escuela, ni médico, ni farmacia, ni tienda donde se puedan comprar artículos de primera necesidad (pan, leche, sal, huevos, legumbres? nada), ni plaza de taxi, línea de transporte, oficina municipal ni servicios iguales a los que disfrutan los residentes y establecimientos ubicados en el casco urbano de Llanes. No hay nada más que residentes que para abastecerse han de acudir a un centro urbano, normalmente obligados a ir en automóvil.

Por Barru solamente aparecía algún miembro de la corporación municipal para comer en algún establecimiento hostelero, fotografiarse ante el izado de la bandera azul o acompañando a una posible autoridad comunitaria en alguna rara inauguración. Alguna visita hubo, alguna reunión vecinal, por parte de ediles del actual equipo del Ayuntamiento aunque parece que demostrando ignorar la realidad y necesidades del pueblo. Ni tan siquiera las más simples (lne.es: «El Bau, San Antolín y otras desidias»), reclamadas desde distintas instancias, como puede ser establecer unos pasos de cebra en precisos lugares donde atravesar la calzada representa un serio peligro.

Ya en el otoño de 2014 (lne.es: «Urbano pero sin servicio alguno») señalábamos en estas páginas que considerar a este pueblín como urbano era una treta de la corporación municipal para cobrar tasas «como si prácticamente gestionara viviendas, calles, transportes, servicios de una capital? con grandes infraestructuras, importantes negocios?, emblemáticos edificios, grandes eventos culturales, cómodos transportes y un sinfín de actividades municipales». Una aldea a la que el Ayuntamiento hoy ni siquiera le otorga entidad para tener un alcalde pedáneo. Al tiempo indicábamos que hacerlo en «una aldea que no disfruta de ningún servicio es aprovecharse de la escasa fuerza que pueda ejercer un exiguo centenar de censados?» cuya inmensa mayoría «son de avanzada edad, jubilados y pensionistas del campo». Sin embargo, Cue o Andrín, por ejemplo, bastante más poblados y urbanizados, seguirán siendo considerados pueblos rurales.

En fin, es curioso que pretendan «recuperar la manera de ocupación tradicional» de un pueblo sin nada y lo consideren «núcleo complejo». Y parece que no dicen nada de dotar al lugar de unos servicios imprescindibles en pleno siglo XXI. Puede que para que «no rompan la armonía del paisaje natural y rural».

Publicado el viernes 18 de mayo en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oriente-opinion/2018/05/18/barru-nucleo-urbano-nucleo-complejo/2288319.html

Germaña y los/las legionarios/as

Cómo la política depende de un juez alemán y unos «cantores» del PP

Vivimos en Germaña o en Deutschpaña. La afirmación se hace porque vivimos en un país que depende de un fiscal y tres jueces del tribunal de una ciudad cuya existencia es casi desconocida para la gran mayoría de los más de 46 millones de españoles. Un juzgado alemán que decide una cuestión, la extradición o no de Carles Puigdemont, expresidente de la Generalitat de Cataluña, sobre la que gira desde hace meses (o quizá años) la política de España. O de Germaña o Deutschpaña. Es decir, un Estado en el que gobierna el Tribunal Constitucional, la sección en la que delega la mayoría de sus decisiones un Gobierno minoritario y al que no se atreven a cuestionar quienes forman una mayoría, partidos que dicen -cada uno por su lado- pero no hacen.

Un Gobierno en el que sus componentes nos recuerdan que el fantasma de la dictadura no ha desaparecido. Véase el espectáculo dado por cuatro de sus miembros más notorios y representativos cantando en Málaga una canción elogiosa de la guerra. La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal; el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido; el ministro de Justicia, Rafael Catalá y el ministro de Educación, Cultura y Deporte y portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo participaron en un espectáculo mediático/religioso, que teatraliza la visión de un cuerpo militar fundado por el dictador para elogiar el ardor guerrero en un Estado aconfesional. Y no desprecio la labor actual de la Legión -en la que cumplí el obligatorio servicio militar-, participante en muchas labores de paz en diferentes conflictos bélicos en el mundo actual, sino el significado de unos regimientos fundados para el combate ciego por unos fanáticos que contribuyeron al sometimiento dictatorial a todo un pueblo durante casi cuatro décadas. Un hecho lamentable. Si lastimosa fue la interpretación de su himno nacional de la cantante Marta Sánchez en un teatro madrileño, la actuación de los ministros en Málaga el pasado Jueves Santo alcanza cotas inigualables.

Mientras tanto soportamos una oposición en la que priman las ocurrencias, que no se junta ni para comprar el pan, que vive para el minuto (digo «para» y no «al» minuto) y parece olvidarse de ese futuro que nos prepara este Gobierno salpicado por la corrupción del partido que lo sustenta. Una oposición que se manifiesta a base de tuit, que se exterioriza al minuto sin una mínima reflexión, sin una exigua investigación, soltando en muchos casos la primera ocurrencia, pensando más en su posible conveniencia que en la de sus posibles gobernados. Y, además, demostrando que las promesas electorales sólo son promesas.

Los hechos son para sentir vergüenza ajena. Para huir del país y evitar contagio mental pernicioso. Los ministros cantores se atreven a entonar «El novio de la muerte» sin conocer los entresijos de las banderas legionarias. Y corearían también el «Himno de la Legión» sin haber estado sometidos ni unas horas a su régimen y anticuada disciplina. La impresión es que acudieron al desfile procesionario del Cristo de la Buena Muerte -antes de Mena- malagueño para cumplir con una consigna partidaria.

¿Les parece apropiado cuatro ministros entonando una canción de cuartel que mitifica la muerte al paso de un Cristo durante la Semana Santa?, se preguntaba en su columna diaria de LA NUEVA ESPAÑA Luis M. Alonso. Ha sido una muestra de casposidad cañí, señala él mismo. Personalmente opino que es una vuelta al nacionalcatolicismo, apropiación y menosprecio a unos soldados cuyas condiciones de vida jamás soportaría uno de esos cuatro cantores. Y lo dice alguien que fue vigilado hasta en las letrinas cuando hizo la «mili» en el Tercio, realizó más de cien guardias en garitos fronterizos y sobrevivió a los caprichos de unos oficiales que no perdonaron mis informaciones como periodista. Lo pasé muy mal, pero lo cortés no quita lo valiente.

Publicado el martes 10 de abril de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/04/10/germana-loslas-legionariosas/2266962.html

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Perdemos todos

Defensa del cooperante que trabaja para organizaciones no gubernamentales

El silencio de los políticos es clamoroso, valga la paradoja. Pocos han salido en defensa de los cooperantes que trabajan para las organizaciones no gubernamentales. Apenas lo han hecho por los que son procesados por un acuerdo inhumano de la Unión Europea con las bandas libias y el dictador turco. Tampoco por defender a los honestos que siguen salvando miles de vidas humanas a pesar de los aprovechados que se cuelan en cualquier organización por digna que sea. Los comportamientos de unos pocos lastran las acciones de muchos miles. La persecución «legal» que sufren los voluntarios de Proactiva Open Arms y los bomberos sevillanos de Proem Aid por su labor humanitaria en el Mediterráneo dice mucho en cuanto a la actitud en derechos humanos de un superestado como la UE.

Como colaborador de varias ONG no me puedo callar. Deploro las lamentables conductas de aprovechados ejecutivos de asociaciones humanitarias, pero no se puede condenar a millones de activos cooperantes por el pecado de unos pocos sinvergüenzas. Gracias a unos esforzados, sacrificados y valientes colaboradores, y a audaces freelances con sus testimonios, se salvan millones de vidas de refugiados y desheredados de guerras y hambrunas. Pero las «restricciones» europeas están logrando desterrar del mar que separa la miseria de la zona acomodada, África y Asia de Europa, a cualquiera que ofrezca ayuda a los refugiados. Solamente resiste Médicos Sin Fronteras.

El escándalo levantado por una denuncia a Oxfam no sólo penaliza a esta organización, lo hace a muchas otras cosas de la vida. Además de las víctimas haitianas, muchas asociaciones humanitarias y organizaciones no gubernamentales sufren por el desprestigio que conlleva la imputación. También los refugiados, los desheredados de la Tierra, las víctimas de la violencia de cualquier tipo, las mujeres, los donantes… hasta los trabajadores y colaboradores de la misma Oxfam-Intermon. Es un desastre del que todavía no sabemos su alcance pero que, con toda seguridad, traerá consecuencias para gran parte de la población.

El Gobierno británico inició su actuación pidiendo a los responsables de la organización informes de lo ocurrido con amenaza de retirar apoyo oficial. La saludable decisión ya afecta a otras asociaciones de ayuda al débil, sea de la condición que sea, pues se revisa toda ayuda y se exige información a toda agrupación humanitaria sobre su economía, justificación de recursos y método recaudatorio. Pero el pecado de unos pocos compromete no sólo a la organización a la que pertenecían sino también a otras muchas similares que han de disfrutar de la presunción de inocencia. También afecta a supuestos socorridos por esas ONG que, ante el escándalo, ven mermada su asistencia por motivos éticos, económicos y emocionales. Hay retraimiento donante, retirada de subvenciones, disminuirán aspirantes a pertenecer a las ONG y merma el prestigio de éstas, desprestigio que aparece muy rápido y cuesta mucho levantar.

La cooperación para luchar contra la denigración que sufren las mujeres de culturas ancestrales, de religiones anquilosadas, de sociedades machistas recibe así un impacto negativo porque cuando cae una paloma se aprovechan los carroñeros que se ven liberados de la amenaza que suponen los servicios humanitarios, muchos miles de luchadores por la paz, la justicia e igualdad de las personas. Pierden también ONG como Mensajeros de la Paz, Médicos Sin Fronteras, Medicus Mundi, Save the Children, Human Rights Watch, CARE International, Greenpeace, Amnistía Internacional, Proactiva Open Arms, Cruz Roja Internacional, Luna Roja Internacional, Acnur, Unicef y cualquier asociación de trabajadores y colaboradores que dediquen su esfuerzo, su dinero, su tiempo a luchar contra las injusticias y las guerras, contra las catástrofes naturales, contra cualquier forma anti derechos humanos. El pecado, el delito, la corrupción de unos pocos provocará nefastas consecuencias para millones de personas sufridoras de persecuciones, abusos, acosos, violencia en general. «Ante los escándalos, nos juzgan a todas igual», lamentan las ONG asturianas.

En una reciente entrevista la reportera Carmen Sarmiento decía que había sido «el altavoz de tantas personas que no pueden explicarse en la televisión» y recordó una confidencia: «Estoy aquí como jesuita por ti», le confesó un misionero. «Que la gente se muera de hambre es la muerte más infame que se pueda tener cuando hay tantos alimentos en el mundo», reivindicó en apoyo de la labor de las humanitarias ONG.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el martes 24 de abril de 2018

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/04/24/perdemos/2274832.html

 

Los niños y sus juegos

Las clases extraescolares les impiden disfrutar en sus mejores años

Salíamos del colegio tras una jornada de seis horas, llegábamos a casa a la hora de la merienda. Matada la gazuza nos poníamos a hacer los deberes, unas cuentas, una lectura y repaso de alguna lección que habíamos dado en clase. Después, a jugar. Si llovía, en casa, normalmente en el parque, en la plaza, en la calle. Con los compañeros de colegio, con amigos del barrio. A las chapas, al escondite, al piocampo, al pañuelo, al castro, a los columpios? cada uno según la edad, los gustos. Éramos niños y hacíamos vida de niños. Normalmente aún no teníamos edad para «ayudar en casa». Al menos la mayoría. Así crecimos.

Hasta la edad de ir al colegio jugábamos en casa, en el patio, nos llevaban al parque. Nos entreteníamos dibujando, con muñecos, con peluches, con juguetes. Sin tener deberes. Cuando llegábamos a los diez o doce años, algunos teníamos alguna actividad extraescolar: podíamos estudiar un idioma, dibujo, música, poco más. Éramos niños y así crecimos. En el marco de la vida cotidiana, más o menos, éramos libres. Como circulaban pocos coches, nos dejaban ir solos a casa de los amigos, a algún recado, a comprar chucherías.

No había televisión, ni videojuegos y nos divertíamos jugando al balón, a las canicas, a la peonza, con una bicicleta, patinando, haciendo carreras con tapones de botellas por unos circuitos pintados con tiza en el suelo. También coleccionábamos cromos, recortables, trajes de muñecas y soldaditos de plomo, de barro o de goma. El domingo íbamos al cine, al fútbol, a buscar alguna propina de los abuelos. Lo mismo los niños de Madrid, de Antequera, de Gijón o de La Felguera.

Hoy esa vida es casi imposible. Pocos niños pueden disfrutar de ese asueto temprano, salvo en perdidas aldeas. De muy pequeños entran en guarderías. Luego viene el colegio, pero no conformes con la jornada escolar han de acudir a actividades extraescolares: idioma, natación, música, manualidades. Pero ya no como entretenimiento sino como actividad formativa casi imprescindible para prepararse para un futuro competitivo. Se acaba entonces la diversión y empieza la obligación. De las seis horas de colegio se pasa a las nueve. Y del juego al cansancio.

Ya es difícil salir a jugar al parque, ir casa de los amigos a los que se ve los días sin «cole» o si son hijos de los amigos de los padres. Si éstos son muy estrictos hasta limitan el ver la televisión o pasar un rato con un videojuego. En resumen, los niños tienen ahora muy difícil el juego y la diversión. Han pasado de ser libres a cautivos de una competitividad que no les corresponde por su edad.

Acudo al diccionario para ver si es correcto el empleo de la palabra infantilista al igual que un partido se titula animalista. Aunque la Real Academia admite esta última, sus acepciones no son las que los defensores de los animales manejan. La R.A.E. no contempla infantilista. Pero pienso que los académicos son más liberales que los políticos en cuanto a lo «políticamente correcto», y decido emplear la palabra para defender a los niños.

Creo que los niños deben ser tratados como niños, es la única parte de su vida en la que pueden jugar, entretenerse, divertirse. La jornada escolar está estudiada por expertos para cada tramo de vida. Una, dos o tres horas extras no pueden ser beneficiosas para su desarrollo. El aprendizaje tiene unos ritmos y forzarlo puede ser perjudicial para el carácter, la salud y el sentido de la vida futura. Me declaro infantilista, defensor de los infantes, de los niños. Que jueguen, que se rían, que se diviertan. Conozco un caso de un niño que tras la primera clase de música extraescolar salió diciendo que no volvía. Sin embargo, hoy habla un inglés perfecto. Lo aprendió viendo series de televisión.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el sábado 24 de marzo de 2018

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/03/24/ninos-juegos/2258660.html

¡Es la democracia, hombre!

Las multitudinarias manifestaciones en toda España de este 8 de marzo definieron una cosa: qué es la democracia. Se ha hablado de feminismo, machismo, precariedad, techo de cristal, brecha salarial, huelga femenina, elitista, japonesa? cada una/o la ha calificado a su manera. Pero apenas he oído/leído que fuese una huelga reivindicativa de democracia. Este término se suele utilizar para hablar de discriminación étnica, religiosa, sexual, política, racial, económica? se habla de países, regímenes, situaciones, derechos, pero no se dice que democracia significa esencialmente dignidad e igualdad de todas las personas. Es decir, a la hora de derechos de las personas no hay roles: todos tenemos los mismos derechos. Las manifestaciones de este día piden democracia.

 Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el jueves 15 de marzo de 2018
 http://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/03/15/democracia-hombre/2253755.html

No miremos al dedo de Trump

Otro punto de vista para evaluar la política del presidente de los Estados Unidos

Propongo que observemos la actuación y la política de Donald Trump desde un punto de vista menos espectacular, aunque considero esto como una paradoja. Creo que la figura del actual presidente de Estados Unidos debemos verla desde otro ángulo. Fijémonos en ese cuento budista que dice que «cuando el sabio señala la luna, el necio mira el dedo». Necios no somos pero quizá miremos al punto equivocado o al sitio incorrecto.

Después de un año ejerciendo el mando y tras su polémica trayectoria profesional, sobre todo en su inclinación al espectáculo, da la impresión de que el presidente de Estados Unidos no ha sido elegido sólo por un electorado ignorante o no consciente de los posibles resultados. Los lobbies económicos del país más poderoso del Planeta ganaron una competición que les trae bastantes beneficios. Muchas grandes corporaciones que aparentan no estar de acuerdo con la trayectoria de Trump siguen sin hacer nada para corregirla. Y tienen poder para lograr que la cambie. Pero interiormente no les desagrada esa política, aisladora a corto plazo…

Puede que la poderosa industria armamentística disienta en cuanto a la por ahora solo anunciada ruptura del pacto alcanzado por Barack Obama con el régimen iraní, que aplaudió gran parte de la comunidad internacional. También ciertos productores de petróleo tengan dudas sobre la ruptura de ese acuerdo con el régimen de Teherán. Y por supuesto gobiernos de religión oficial suní, que ven en el compromiso una derrota. Pero la gran mayoría de las compañías, de la sociedad, de la política y del sistema económico mundial lo vieron con buenos ojos, lo aplaudieron y aprobaron con ansiedad. Como unas cortapisas a las hostilidades o como una apertura a la normalización de relaciones entre dos mundos que impedían una comunicación.

Cuando Trump anunció el traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén el mundo parece que miró al dedo del inquilino de la Casa Blanca. Cuando el presidente de Estados Unidos habló de unos «países de mierda» volvieron a dirigirse muchas miradas al dedo del magnate/presidente. Ya antes, durante y después de la campaña que lo llevó a la presidencia mucha gente miró al dedo de Donald Trump cuando dijo que construiría un muro entre México y Estados Unidos, que prohibiría la entrada al país de residentes en varios estados árabes, que no quería que las industrias norteamericanas llevasen sus factorías al extranjero… Pero mirar al dedo te distrae y no ves la luna. Y en la luna está el enriquecimiento del propio Trump y de las corporaciones que le alzaron al triunfo electoral.

Y mientras el Partido Republicano amenaza pero no da contra los presuntos desmanes de su triunfante candidato, el presidente va mostrando cada vez con menos disimulo su afán empresarial y el de sus protectores multinacionales, a los que va haciendo cumplir su propósito endogámico. Por ejemplo, Apple, la mayor compañía cotizada en el mundo, con más de 250.000 millones de dólares ganados fuera de EE UU, promete «repatriar» casi 40.000 millones de dólares en impuestos al fisco local, no en los países donde los gana. Por ejemplo, grandes fabricantes de armamento norteamericanos, con el endurecimiento de la situación en Oriente (Palestina, Irán, los afanes bélicos de los jóvenes mandatarios que surgen en Arabia), vuelven a las magnas ventas que tuvieron durante el mandato de George W. Bush. Por ejemplo, Trump arremete contra el sistema sanitario británico para desviar la mirada a su intento de destruir el Obamacare o protesta porque los demócratas no aplaudieron su discurso de la Unión o intenta distraernos con la «guerra fría» con su mujer. Todo para que se mire al dedo y no a la luna.

Mientras tanto va cumpliendo su programa. Aranceles industriales, presentación del prototipo de muro para la frontera con México…

Publicado el martes 13 de marzo de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

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