Un nutritivo y pequeño homenaje (recopilado 2019)

Al epidemiólogo malagueño Martínez-Gonzalez (Recopilación noviembre)

Miguel Ángel Martínez-González es uno de esos malagueños que pasean el nombre de Málaga por el mundo y que no mucha gente de esta ciudad conoce. Médico, epidemiólogo e investigador tiene el mérito de exportar a varios países, entre ellos a Estados Unidos -donde se busca con bastante urgencia un consumo alimenticio menos contundente- la dieta mediterránea. Parece que lo está logrando con éxito.

La Cofradía del Colesterol de Avilés acaba de distinguirlo con unos de sus galardones. El facultativo malagueño disertó en el Centro de Estudios Universitarios de la ciudad asturiana sobre pautas alimenticias. Martínez-González señaló que la dieta mediterránea logra reducir hasta un treinta por ciento los infartos cerebrales (miocardios) y las muertes cardiovasculares. Se apoyó en los datos sacados de un gran ensayo sobre nutrición llevado a cabo en los países de Europa con la participación de 7.447 personas. Entre otros datos resaltó la importancia que tiene el tamaño de las raciones que comemos habitualmente.

También recomendó moderar no solamente el tamaño de los platos sino la ingesta de alimentos con exceso de calorías. Para este catedrático, investigador visitante en la Universidad de Harvard, para seguir una alimentación equilibrada y mantener una buena salud, se ha de utilizar «el aceite de oliva virgen, que tiene que ser la única grasa culinaria para aliñar, freír o cocinar; los frutos secos, la fruta fresca como postre, las legumbres -como las fabes- y el pan integral, cuyo consumo sería un cambio fácil a la vez que muy importante», indicó en su conferencia avilesina.

Destacó asimismo la importancia de alimentarse más de pescado que de carne y, sobre ésta, dijo que lo preferente era la carne de ave. Según un estudio que publicó recientemente en el British Medical Journal, realizado con cerca de veinte mil personas, los alimentos ultraprocesados nos provocan un mayor riesgo de mortalidad. Sus investigaciones se centran principalmente en la nutrición relativa a las personas con obesidad y con la diabetes.

En sus conferencias, charlas y entrevistas se muestra poco partidario de la quinoa, de la soja, de la cerveza, de las que no dice que sean malas pero de las que no es partidario y si lo es de un poco de vino en las comidas, solamente en las comidas. Para este catedrático de la Universidad de Navarra, la tradición milenaria de la dieta mediterránea es evidencia de buenos indicadores de salud. A la vez siente que en las mesas españolas vayan disminuyendo los platos de legumbres -con su efecto antiinflamatorio- y aumenten los de carnes, síntoma de la influencia de la dieta norteamericana, que en alguna ocasión califica de cultura basura.

Como recomendaba el profesor Francisco Grande Covián, es partidario de la dieta mediterránea por su frugalidad y recuerda de él su metodología, es decir, comer siempre en plato de postre. Este profesor de Medicina Preventiva y Salud Pública, cuya filosofía médica se podría resumir en come bien para ser feliz, ha llegado en su viaje profesional hasta el Despacho Oval de la Casa Blanca en tiempos de Barack Obama. Un viaje que partió hace unas cinco décadas desde el malagueño Pedregalejo.

Publicado el martes 19 de noviembre de 2019 en LA OPINIÓN DE MÁLAGA

https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2019/11/19/nutritivo-pequeno-homenaje/1127670.html

Arte callejero contra los garabatos (recopilado 2019)

La lucha contra el descontrol pintarrajeador e impune que invade muchas de las paredes y los cierres metálicos comerciales de las calles (Recopilación noviembre)
Arte callejero contra los garabatosUn barrio salmantino, el Oeste, puede ser ejemplo del éxito contra los garabatos callejeros. Y el Ayuntamiento (Concello) de Vigo ha lanzado un programa para que los centros escolares fomenten el amor al buen arte que decore las calles de la ciudad. En poblaciones de Asturias, en Málaga y muchos otros puntos del país se celebran concursos de grafiteros y parece que muchas corporaciones han iniciado cruzadas contra el feismo realizado con los pulverizadores. Quizá así se logre desterrar de persianas, cierres metálicos, portones, muros, fachadas y muchos espacios públicos el garabatismo que afea las calles de villas y ciudades de España.

Lo que empezó con una firma gamberra de un adolescente madrileño, Juan Carlos Argüello, que firmaba como «Muelle» en los pasados años ochenta del anterior siglo, ha pasado de ser un curioso y misterioso mensaje a una horrible invasión y se ha convertido en un desastre embadurnador de cualquier propiedad que asome a la vía pública. En algunos casos, en campo de batalla de pandillas armadas con pulverizadores que dirimen sus diferencias o muestran sus amenazas alejadas de toda acción artística.

Una iniciativa de los comerciantes de una travesía de Málaga, la calle Carretería, podría ser considerada como el inicio de la lucha contra el descontrol pintarrajeador de paredes y cierres comerciales. Ante el estropicio de sus fachadas por parte de los portadores nocturnos del spray, los industriales de Carretería pactaron con los grafiteros pintadas alusivas a la especialidad de cada comercio. Posiblemente por efectos del respeto entre autores, las pintadas espontáneas desaparecieron y la calle lució durante un tiempo las obras de estimables dibujantes. Posteriormente y, supongo que a raíz de ese afortunado acuerdo, se implantó un concurso de pintura mural en la patria de Pablo Picasso.

Parece que el ejemplo cundió y proliferaron certámenes de este tipo por distintas poblaciones españolas. Así, por ejemplo, Oviedo, que ya disfrutaba de un primaveral certamen de mupis callejeros realizados por distinguidos diseñadores (el certamen Motiva, de la Escuela de Arte), instituyó el Festival de Intervención Mural. Y distintas corporaciones municipales optaron por cubrir fachadas y paredes públicas al estilo de Berlín en su nefasto muro, la solemne Viena o novedosos barrios de Nueva York, Ámsterdam o París.

Sin embargo, tras los movimientos ecológicos de ajardinar escombreras, terraplenes y riberas, ilustrar rótulos viales (nombres de las calles de Badajoz, de Jaén?), cubrir entrepaños desconchados y otras varias modalidades contra el deterioro visual, proliferaron los garabateros que estropean cualquier superficie que tenga un metro cuadrado plano. Algunas corporaciones municipales logran éxitos en su lucha contro estos desaprensivos del rotulador o spray pero la persecución de estos embadurnadores es difícil y costosa.

Por estas razones son bienvenidas iniciativas como ZOES Asociación Barrio Oeste, de Valladolid, que va decorando paredes, persianas, portones de calles sin establecimientos comerciales, llenas de garajes y cocheras, de rincones lúgubres con trabajos de distintos artistas callejeros. Un vídeo que contiene su web informativa permite contemplar unas obras naïf, cubistas, abstractas, realistas, bromistas, informativas, eróticas, curiosas, oníricas, informativas, políticas, preciosas, simpáticas? todo un compendio de imaginación.

Y el Concello de Vigo busca enraizar el embellecimiento urbano desde la temprana edad de sus habitantes. Después de la instalación temporal en 2014 de una gran lona en un edificio de la Porta do Sol, la corporación inició un programa municipal invitando a pintores, no solo locales sino de todo el mundo, a que plasmen con brocha o con spray muros y fachadas de distintas partes de la ciudad. Y tras años de éxito, impulsa entre octubre y noviembre murales para que los alumnos de una docena de centros escolares viertan su imaginación, su destreza y su arte en ellos: «el arte con spray entra» es su filosofía.

Si «Muelle» comenzó manifestándose con su «sacacorchos» en las paredes madrileñas de hace cuatro décadas, hoy un muchacho portugués, «Vile», crea unos dibujos en muros de distintas ciudades que aparentan un gran relieve, ilusiones ópticas que promueven que el viandante «vea» a través de la pared algún bonito paisaje. Una magnífica forma de desterrar el abundante y horrible garabato.

Publicado el sábado 2 de noviembre de 2019) en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2019/11/02/arte-callejero-garabatos/2552195.html

El raro placer de no comer (recopilado 2019)

«Frikis» de los alimento saludables no dejan comer a gusto (Recopilación octubre)
El raro placer de no comerEl placer de comer corre peligro. No nos dejan comer a gusto. El ruido que están haciendo los dietistas o nutricionistas (perjudicados muchas veces por intrusos sin título o exoteristas) apoyándose en informes contra la comida rápida, preelaborada, empaquetada o basura está contaminando la buena cocina. Decálogos dudosamente científicos y parciales, informes vegetarianos y un lenguaje ambiguo que iguala vegetarianismo con teorías negativistas invaden redes sociales y determinados medios de comunicación. Dicen que comemos peligrosamente. Y eso que vivimos en el segundo país con gentes más longevas del planeta. Abogo por continuar siendo climariano (no confundir con «climaterians», según nominación inglesa), es decir, por consumir productos de la tierra y alimentos naturales y cosechados con métodos no intensivos y estacionarios.

En vez de cargar contra presuntos fraudes de la industria alimentaria predican restricciones a la alimentación de los consumidores. Y si no se tiene espíritu crítico, no se busca contrastar la veracidad o validez científica de algunas noticias se corre el riesgo de reducir el menú a cuatro platos. Inciden con fuerza en la base restrictiva de la llamada pirámide alimentaria y resaltan las materias menos saludables. No les importa ni la frecuencia ni la cantidad de la ingesta.

La percha de los perjuicios de las bebidas alcohólicas, peligrosas realmente, la aprovechan para penalizar otros alimentos que serían rechazables si se ingieren todos los días y en grandes cantidades. No considero que la mayoría del planeta adquiera a diario carnes y alimentos procesados, consumo solo asequible para un escaso nivel económico. Pero vaca, cordero, cabra, cerdo y caballo son rechazados hoy por cancerígenos, a la vez que por contaminantes (flatulencias bobinas), por contener exceso de grasas saturadas, azúcares, etc. Y peor aún si son procesadas. Y en este apartado entra hasta el jamón ibérico. Pollo, pavo, huevos y ciertos vegetales, la mayoría producidos hoy por métodos intensivos, poco naturales y preparados son los productos ideales para estos «frikis» de lo debidamente saludable. Los huevos, el cerdo, el pescado azul y ciertas frutas que antes eran peligrosas para el hígado, los riñones, etc. ahora son recomendados. Aunque los anisakis y los microplásticos invadan sus entrañas.

Las pizzas, los panes, las galletas, los helados y los dulces han de ser caseros porque los industriales llevan ingredientes y conservantes poco saludables. Rechazan también los cacaos enlatados por su contenido en azúcares y de las bebidas refrescantes para qué hablar. Y por supuesto los platos tradicionales, los de cuchara (fabada, paella, cocido madrileño, maragato o montañés?), las frituras, los escabechados, los consideran totalmente prohibidos.

Pero si las prescripciones se encaminan a prohibir por una parte, por otra pretenden encauzarnos al vegetarianismo en sus distintas medidas. Y en primer argumento apelan a la libertad del ciudadano del primer mundo para poder elegir entre la gran variedad de productos que nos rodean, a diferencia de quienes habitan en el tercer y cuarto mundo donde la variedad prácticamente no existe. Por supuesto, el cuidado del medio ambiente es otro de sus primeros puntos del guión. Argumentan que es un remedio a la deforestación del planeta que se produce al alimentar los ganados, causantes a su vez del calentamiento global. Y lo refuerzan señalando que las proteínas vegetales representan un ahorro energético, apenas cuestionando los métodos de producción.

Además, dicen, los vegetales son más saludables, sus platos no producen cánceres, comerlos directamente lleva un recorrido menor puesto que los animales los ingieren primero para dárnoslos luego a nosotros. Por eso, hasta el jamón ibérico no es tan saludable. Pero en su guión aparece apagada o casi indefinida la lucha contra lobbies alimentarios y creencias acientíficas o perniciosas. Y si su fuerza la dirigen al bienestar animal no suelen aplicarla en la misma medida para quien no tiene capacidad económica para seguir sus prédicas.

Publicado el lunes 21 de octubre de 2019 en LA NUEVA ESPAÑA y diarios de la EPI

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2019/10/21/raro-placer-comer/2546532.html

Un nombre envenena los sondeos (recopilado 2019)

La aparición de indicios de desbloqueo a la formación de nuevo Gobierno tras la irrupción de Íñigo Errejón en la actual precampaña electoral (Recopilación octubre)
Un nombre envenena los sondeos

Su nombre aparece en todos los textos, titulares, especulaciones. No quisiera que este título insinuara connotaciones con los versos de Luis Cernuda ni con la novela de Joaquín Leguina que inspiró la película de Pilar Miró. Pero el caso es que el nombre del politólogo Íñigo Errejón copa las noticias políticas de estos días en los medios españoles de comunicación. Las expectativas por su vuelta a la política nacional acaparan la atención y las conjeturas, los sondeos y las sinrazones. La política española, a los hechos me remito, es más personalista que programática.

Si ya eran cinco las formaciones que aspiraban a disputar el protagonismo de la política nacional, llegó Errejón y envenenó los sueños de unos y las fobias de otros. Y los temores de muchos. Por la izquierda porque auguran que divide. Por la derecha porque deducen que altera el equilibrio. Para unos su irrupción dispersa votos. Para otros da fuerza a los contrarios. Las especulaciones ponen de los nervios a ambos bandos. ¿O ya son bloques?

Los primeros sondeos realizados tras anunciar Más País su presentación a los comicios del 10 de noviembre señalaban una tímida presencia de la agrupación errejoniana en las futuras cámaras de representación. Casi exclusivamente se teorizaba con la referencia del cofundador de Podemos y diputado en la Asamblea de Madrid. Y era común su referencia a que «estaba cantado» que Errejón no se resistiría a quedarse en la política regional.

La situación comenzó a cambiar cuando sus partidarios iniciaron su marcha y fueron contactando con formaciones cercanas o afines de otras comunidades. Cuando se anunció que se presentarían en circunscripciones donde viesen posibilidad de lograr representante, escaño. Cuando señalaron que buscarían los votos que la izquierda despilfarraba como residuos por la ley D’hont.

Siguieron los analistas con sus conjeturas respecto a si favorecería o no a la abstención, si robaría votos a socialistas y podemitas o si animaría a votar a presuntos acomodados del centro derecha o de la derecha. La confusión que se presumía de adhesiones más o menos radicales al proyecto aumentaba las conjeturas. Mientras tanto su nombre invadía tertulias y tribunas.

Pero «el niño» se había hecho mayor y se iba haciendo un hueco entre las jóvenes cabezas de partido que no habían deshecho el bloqueo de la pasada legislaturina. La cincomesina. Cada día Errejón añadía partidarios a su zurrón y las encuestas iban cambiando poco a poco sus culebrillas en las tablas estadísticas y sus columnas de escaños. Los incorporados manifiestan que se presentan para combatir la abstención fruto del fracaso de las negociaciones de los últimos meses. Mientras tanto entre los negociadores la contención intenta tapar el temor a la pérdida de votos.

Y en el bloque contrario una nebulosa invade terrenos no esperados. En el partido mayoritario, mientras una tenue moderación preside las declaraciones de sus dirigentes nacionales, algunos líderes regionales incitan al recuerdo franquista. Y parecen confirmar los argumentos de la ultraderecha. Al tiempo, la formación naranja abandona el veto al líder socialista y anuncia que podría negociar un pacto si el todavía presidente del Gobierno en funciones cumple determinadas condiciones. Mientras, Más País es una incógnita.

Cuando compongo estas líneas la evolución de la precampaña viaja por vías de moderación. Surgen indicios de desbloqueo. Los socialistas podrían crecer algo, los podemitas menguan y la nueva formación va incorporando disidentes de los anteriores. Crecerán también los populares a costa de centristas y la ultraderecha. Dos expresidentes buscan improbables coincidencias. El equilibrio se podría descompensar si los errejonistas absorben votos de todos los demás. Es posible. La ley electoral la enmarañan los residuales.

Un nombre envenena las especulaciones y los sondeos.

Publicado el martes 8 de octubre de 2019 en LA NUEVA ESPAÑA y varios diarios de la EPI

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2019/10/08/nombre-envenena-sondeos/2540430.html

Posidonia para El Bau (recopilado 2019)

La necesidad de cuidar el pequeño estuario del río Calabres, una ría natural que transcurre entre entre los pueblos de Barro y Niembro (Recopilación Septiembre)
Posidonia para El Bau

Intento siempre defender uno de los paisajes más bellos que tenemos en Asturias. Perdónenme si resulto pesado y reiterativo con un mismo tema. Es que observo su deterioro y pienso que es necesario pararlo, buscar remedio, conservarlo aún en su estado actual. Me refiero a la ensenada de El Bau, el pequeño estuario que forma el río Calabres al desembocar entre Barro y Niembro, la ría formada por los cuatro meandros con los que alcanza el mar antes de abrirse en la playa de la Entrada. Es la joya fotográfica que todo turista se lleva al pasar por el Picu el Escobiu y ver el reflejo en sus aguas de la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores de Barro. El Instituto Geográfico Nacional lo denomina «Ría de Barro».

Este paraje llanisco tiene una singularidad que lo hace casi único. Un río nacido en la sierra del Cuera se esconde bajo el monte de La Llera, en la zona de La Corredoria, entre Posada y Quintana. Su cauce subterráneo discurre centenares de metros y vuelve a la superficie por la semidestruida cueva de Jonfría, en la vertiente norte de La Llera, ya en la parroquia de Barro. En su camino al mar hubo tres molinos de los que solo sigue en pie el tercero aunque sin actividad molar. Unos metros adelante, tras pasar bajo el puente de El Arite, forma con sus meandros un estuario con una vega a su derecha que se inunda con aguas de la pleamar del Cantábrico.

Tanto a izquierda como a derecha de su cauce han crecido distintos árboles y plantas herbáceas como el junco, la espadaña y el cada vez más apreciado bambú (la nueva arquitectura lo investiga como resistente material de construcción). En su suelo se forma un fango que alberga diversos animales acuáticos, gusanas y cangrejos (cámbaros, los llamamos en Llanes). Con las aguas que llegan del mar entran bandadas de lubinetas, mubles y hasta rodaballos. En ellas pescan la gaviota, el martín pescador y otras aves migratorias. Gran parte de lo que describo permanece hoy a duras penas. Una cantera abierta cerca del nacimiento del río propició hace años el deterioro de la rica ensenada. Los sedimentos arrastrados obstruyeron el cauce fluvial subterráneo, lo que obligó a romper la bella cueva de Jonfría, la arena arrastrada fue ocupando las orillas del cauce e invadió gran parte de la vega de El Bau. Una vegetación no deseada comenzó a cubrir las zonas de aluvión y el agua ya no llega a todo el estuario. (Tras cuatro décadas de desastre, hoy se polemiza sobre el posible dragado del Calabres antes de enterrarse bajo La Llera, no de limpiar la natural ensenada de Barro, El Bau).

Como consecuencia de ello ya no se pesca en el Bau, la gusana que se cosechaba como cebo para la pesca casi ha desaparecido y extraña vegetación se aprovecha del abandono. Con la evolución de las técnicas de captura ha desaparecido la flota de los mariscadores de Niembro, especializados en langosta y bogavante. Todo ello ha contribuido al deterioro del humedal, que aún conserva su belleza.

Propongo, dentro de mi ingenuidad y en defensa de mantener esta riqueza natural, la plantación de posidonia. El crecimiento de esta planta, cuyo nombre deriva del mitológico dios de los mares, Poseidón, regenera las costas de muchas zonas del Mediterráneo y lo mantiene vivo. Acuática de verdes hojas largas y estrechas, endémica del llamado Mare Nostrum, alimenta las aguas con sus extensiones submarinas. Y las salva de una contaminación destructiva. Un editorial reciente del «Diario de Mallorca» (Editorial Prensa Ibérica), titulado «El equilibrio vital de la posidonia», reivindicaba esta planta por su influencia en defensa del medio ambiente, del ecosistema, ya que las praderas de posidonia «son elemento natural imprescindible para mantener y regenerar» la costa mediterránea. Un decreto del Govern de la comunidad balear no solamente defiende esta planta sino restringe su retirada o destrucción. Los guías turísticos de las islas suelen señalar, no sé si con razón, que está prohibido arrancar y sacar del archipiélago esta benéfica hierba.

Las playas del Cantábrico, afortunadamente no necesitan de la posidonia para mantener sus agitadas aguas saludables. Pero El Bau, la ensenada entre Barro y Niembro, con sus aguas tranquilas, precisa una regeneración. La vuelta del bambú, hoy reivindicado como un magnífico elemento para la construcción, un pequeño dragado y la plantación de la hierba del dios de los mares detendría su deterioro y desterraría la vegetación invasora que consume su belleza natural.

Publicado el domingo 29 de septiembre de 2019 en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/oriente/2019/09/29/posidonia-bau/2536292.html

«Putoflipo con mi crush» (recopilado 2019)

El nuevo lenguaje con el que se mueven los centennials (Recopilación Septiembre)
"Putoflipo con mi crush"Las muletillas del lenguaje, en muchos casos, llegan al diccionario de la Academia. Normalmente son objeto de polémica. Algunas son flor de un día porque el huracán de una moda amaina por su esencia misma de pasajera. La implantación de una palabra, un vocablo, una acepción antes era lenta y solamente entraba a formar parte de las páginas del libro recopilatorio académico cuando ya llevaba mucho tiempo en boca del personal. La globalización y el tránsito de migrantes aceleraron las incorporaciones en los últimos años. La extensión del idioma de Cervantes por el mundo de los negocios, las artes, los viajes, ha contribuido a popularizar muchas innovaciones.

Claro que esa velocidad actual en el empleo de nuevas expresiones ya es tal que empieza a separar a generaciones contiguas. De padres a hijos, de maestros a alumnos, de primogénitos a benjamines. Porque «crack», «cunde», «boquerón», «loco», «mórtimer»… ya no son lo que eran. También varía la construcción de frases, abundando los apócopes y los acrónimos. La tendencia es hablar menos, chatear y ahorrar en signos, en gastos, en todo. Expresión de los tiempos. En otros hubo la moda derivada del lenguaje carcelario/cuartelero/legionario y abundó cierta literatura con su uso. Ahora el chateo lleva a otros modos, simplificando, nacionalizando y localizando extranjerismos en muchos casos de nueva tecnología. Además influye también la falta de vocabulario del hablante y, según algunos estudios, el gregarismo o manifestación de pertenencia a grupo, clan, moda obliga a un uso particular.

«Cunde poga. En plan, Ros es mi crush.¡De una!». Lo que viene a significar que «Ros (Rosa, Rosendo, Rozalén?) me encanta». Cunde poga es «me gusta mucho» y crush viene a ser «flechazo». El resto de la frase son muletillas como antes se repetía vale, tío, la verdad? Normalmente los nuevos términos son una especie de calificativos para señalar predilección o desafección, a favor o en contra. Y muchos cambian de significado, a veces a todo lo contrario. «Un huevo» ahora es lo contrario a lo que representaba antes. Si un crack era el mejor en su categoría hoy puede ser un pringado, un matado, un parguela, el que no llega. Y pimpín es, según el tono o sesgo de la conversación, el/la bocazas, enterado/a, corto/a, desgraciado/a, para un/a centennials. Igual ocurre con rayar o rayarse, que dependiendo de la frase puede apuntar a enojo o trastorno. Y así tocho es ahora grandioso cuando antes era un ladrillo.

Aunque lo más común en el lenguaje de los nacidos este siglo es un prefijo que antes era peyorativo y ahora encabeza muchas palabras, las enfatiza: «Putoflipo», «Me putoatrae», «Me putoasquea». Marca así la diferencia con millennials, vejestorios y demás generaciones. En tiempos hubo un juego infantil que consistía en poner una sílaba pegada delante de cada palabra para que no te entendiesen «los otros». También funciona ahora la concentración, ya sea por apócopes, acrónimos o siglas. Malro o buenro se emplean como mal rollo o buen rollo; LMAO es el acrónimo de «laughing my ass off» que correspondería a «me parto el culo»; random sería presuntamente un anglicismo para ahorrar términos como accidental, aleatorio, casual, fortuito, extraño y algún otro vocablo; en fin, el lenguaje centennials se va llenando de palabras nuevas y si los millennials, vejestorios y demás no nos actualizamos a menudo nos quedaremos a dos velas. Si no los conoce ya, entreténgase buscando expresiones como shippear, carpetear, lol, to, parejas goals, stalkear, hater, troll, jai, jari, holi, miérder, pro, popu, pos, rata y un largo etcétera. Porque si no le dará cringe. Utilice «en plan» al comenzar cada intervención porque si no se le notarán las «carencias», muéstrese como un «tiburón» (masculino y femenino) porque sino le considerarán un «crack»… Y así veinticuatro siete.

Publicado el sábado 21 de septiembre de 2019 en LA NUEVA ESPAÑA y diarios de la EPI

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2019/09/21/putoflipo-crush/2532597.html

Sobre patinetes, mascotas y normas (recopilado 2019)

La impunidad de los insolidarios no se combate con más circulares sino haciendo cumplir las existentes con más agentes de tráfico (Recopilación Septiembre)

La circulación de patinetes, bicicletas y otros vehículos de movilidad personal está levantando protestas en gran parte de las poblaciones. Los aparcamientos de forma caótica, su abandono en medio de aceras, su carrera por las zonas peatonales, su presumible alta velocidad son algunas de las causas de las protestas. ¿Faltan normas para regular su circulación, han de ser comunes o cada municipio ha de aprobar las suyas? ¿Y las de aparcamiento?

Las normas son para cumplirlas. Para eso las aprueban consistorios y gobiernos. Son fruto de la democracia y facilitan la convivencia entre vecinos. Nos las «imponen», las promulgan para favorecer, ayudar a la coexistencia entre cercanos, compañeros de calle, de barrio. Pero ¿quién hace cumplirlas? ¿Se multa al infractor, se cobran las multas?

Los ayuntamientos, como responsables de la política local, municipal, la cercana, velan por la convivencia de sus residentes. Pero muchas veces se ven desbordados por la misma vida de la calle. O apuntan a objetivos no urgentes y se olvidan de otros necesarios pero menos «populares». Parece que los criterios van «por barrios».

Las normas más necesarias en cuestión de convivencia son las de los nuevos vehículos de desplazamiento personal, los que facilitan la movilidad por la ciudad. Y también su aparcamiento. Pero en muchas corporaciones no acaban de aprobar normas para su circulación. Unas esperan (se disculpan con) otras de organismos de mayor rango. Algunos ayuntamientos no las consideran urgentes; otros no las ven necesarias. Mientras tanto las dificultades del peatón son cada vez mayores para pasear, andar por las aceras. Unas veces porque los ciclistas, patinadores, skaters… circulan por la acera en vez de ir por la calzada. Otras porque no aparcan sus vehículos, los «tiran» donde se acaba su saldo, donde está su destino, donde les da la gana (mejor no mencionar «salidas»). He ahí un punto ciego legal.

Otro dato respecto a circulación de vehículos y su aparcamiento: muchas poblaciones han implantado zonas verdes, zonas de aparcamiento limitado o regulado. Son normas para cobrar una cuota por ocupación temporal pero adolecen de coordinación intermunicipal y son distintos los colores de la pintura que marca los límites para cada vehículo, lo que confunde a los conductores visitantes o no residentes habituales. Además, en algunas localidades los colores que distinguen permisos o prohibiciones son tan parecidos y no reflectantes que no se distinguen por la noche.

También son reguladas las normas de paseo de mascotas. Normalmente han de ir atados por la calle, sus dueños han de recoger sus excrementos sólidos. ¿Y los líquidos? Hay poblaciones donde se riega con frecuencia, en otras llueve lo suficiente para eliminar residuos menores. Pero en muchas ni llueve ni se riega lo suficiente como para eliminar pises y otros residuos olorosos.

Las soluciones para la mayoría de los inconvenientes mencionados (grafittis incluidos) pasaría por una mayor presencia de miembros de la policía municipal, local, de movilidad. Pero el personal de vigilancia es lo que más escasea. Solo los municipios grandes, con zonas de aparcamiento vigilado, destinan presupuesto para empleados de movilidad, pues es una fuente de recaudación económica. Pasear por aceras para vigilar que por zonas peatonales no circulen ciclistas y distintos tipos de vehículos patinadores no da dinero. Una sanción a dueño/a de perro que levanta la pata en cada esquina es difícil de cumplimentar, muy laboriosa de argumentar.

Es decir, hacer cumplir las normas callejeras municipales no es rentable o cuesta dinero, necesita una parafernalia complicada y una Administración ágil y bien equipada. Solamente una organización autoritaria que enfoque su recaudación por ese camino puede imponer un orden en la circulación callejera. Por eso la impunidad de los insolidarios que circulan en vehículos de movilidad personal no se combate con más normas, dictando más circulares. Lo necesario es el aumento de personal que haga cumplir las normas ya existentes.

Publicado el martes 3 de septiembre de 2019 en LA NUEVA ESPAÑA, Levante y La Opinión A Coruña

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2019/09/03/patinetes-mascotas-normas/2524145.html

Curiosidades para distraer el paseo (recopilado 2019)

Ocurrencias y carteles que adornan establecimientos, señales de tráfico, paredes de edificios desocupados y muros de obras de las ciudades (Recopilado Agosto)
Curiosidades para distraer el paseo

 Las caminatas están a la orden del día. Todo el mundo camina. Por la calle, por el campo, el monte o la playa. Ya no se pasea, se camina, se anda. «Hago cinco o seis kilómetros al día», se oye por la calle o en cualquier conversación. Si no corres o andas todos los días un puñado de kilómetros no eres nada. Miles de pasos. Esos que miden los relojes digitales inteligentes que ya tiene «cualquiera». Vamos que están a punto de desaparecer los que en tiempos se conocían por «tontódromos», donde la gente iba a pasear, se saludaba a los amigos y conocidos y hasta se ligaba, o se «tonteaba». Calles, parques, plazas, zonas urbanas donde se podían contemplar escaparates, jardines, kioscos o puestos callejeros, carrillos o mercadillos. Se va deprisa, caminando rápido, contando pasos, controlando el tiempo. Ya no se pasea, está hasta mal visto.

Solamente se pasea al perro y, en muchos casos, por obligación. O a la mascota. Porque ya no solamente se tienen perros en los pisos. Si antes estos eran los guardianes de la casa hoy ya muchos no hacen esa labor. En casos hay que resguardarlos de posibles intrusos. Son para enseñar y hay que pasearlos. En fin, se pasea a la mascota, sea un cerdito («Mortadelo» llamaban a uno en mi barrio pero cuando se hizo cerdo ya no lo aguantaron en casa), un hurón, un gato, un pato, un zorrito. En las aldeas y zonas rurales estos animales iban a su aire, «paseaban» solos. En las ciudades y pueblos grandes no, han de salir controlados, atados, a estirar las patas. Y por supuesto, para hacer sus necesidades, que por ordenanza municipal, han de recoger sus dueños: un poco de ejercicio.

El paseo, además, empieza a ser peligroso. Se ha de ir sorteando obstáculos y se alivia una/o al llegar a destino tras librar a patinadores, a patinetes eléctricos, circulando a bastante velocidad, o atravesados en las aceras, aparcados en medio de cualquier lugar, a ciclistas que no cumplen con la obligación de circular por la calzada, a los llamados hoverboard, a los segway one self-balancing y esos mismos con asiento, a tablas con ruedas o skates, a scooter de inválidos y cada día a una novedad. Y ya no es llamativo pasear pues los escaparates son casi universales, las marcas internacionales han desplazado a las tiendas tradicionales y son pocas las mercancías exclusivas dignas de contemplar. Y en ocasiones llega a ser aburrido, monótono, sin alicientes. Por eso empieza a ser solo para disfrute de algunos turistas, de los visitantes, de los jubilados. O de los parados.

Antaño, en los diarios locales, donde el ambiente vecinal era conocido por todo el barrio, se publicaba habitualmente una sección del «paseante». En algunos medios se complementaba el espacio del cotilleo con el de novedades urbanísticas y pequeños sucesos. Javier Erostarbe, director de un diario vespertino en San Sebastián, abría la sección local con un artículo cotidiano sobre su paseo matinal. Nuestro compañero, el polifacético Juan Cruz, mantiene una columna titulada «Testigo de calle» en la prensa canaria. Alfonso Vázquez se conoce todos los rincones malagueños.

Un aliciente para pasear es ir curioseando ocurrencias y carteles o letreros manuscritos que adornan establecimientos, señales de tráfico, paredes de edificios desocupados o muros de obras. Descartadas las pintadas y graffiti embadurnantes y feístas, invasores de toda persiana de garaje o establecimiento urbanos, se pueden encontrar avisos estrafalarios, figuras curiosas, sofisterías, faltas ortográficas monumentales y hasta versos amorosos o sentencias populares.

Sin emular a Erostarbe, Cruz o Vázquez se puede una/o distraer contemplando un árbol vestido con tapetes de punto, de colores variados y hechos a mano, o con camisetas; avisos como el de un establecimiento que reza «se compra oro, pago más», un balcón que luce un cartelón que señala que «el descanso es un derecho, el ‘botellón’ no» o el reclamo de un buffet: «no dejes para mañana lo que puedas comer hoy». Tableros como uno que dice «Divorcios de mutuo acuerdo 195 euros». Existen curiosos letreros en los sitios más inesperados. Y no me refiero a casos como el de la empinada llegada al monumental Machu Pichu donde uno «estratégico» proclama que «Después de las comidas, lávese los dientes», o el de una larga e impresionante carretera australiana donde una señal anuncia «Supermarket a 300 kms.». Más cerca. Una pizarra a la entrada de un bar malagueño advierte: «Prohibida la entrada a toda persona en pijama o bata».

Publicado el martes 6 de agosto de 2019 en LA NUEVA ESPAÑA y otros diarios de EPI

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2019/08/06/curiosidades-distraer-paseo/2512202.html

Aquel día estaba en la Luna

Pudiera ser uno de los pocos periodistas, si no el único, que no presenció en directo el acontecimiento de la llegada del hombre a la Luna en Julio de 1969

Aquel día estaba en la Luna

Puedo ser el único periodista que no haya presenciado en directo la llegada del hombre a la Luna aquel 21 de Julio de 1969. Bueno, en realidad aquel verano era becario -estudiante de Periodismo en prácticas se decía entonces- en el diario «Madrid». Fue éste uno de los pocos periódicos que informó del hecho esa misma mañana. Tituló en primera página «La Luna ya es del hombre». Salió el periódico impreso horas antes de lo acostumbrado -era un diario de edición vespertina- y llegaría a los kioscos al mismo tiempo que los habituales matinales, que habían tenido que cerrar su edición horas antes para llegar a los lectores de toda España. Solamente los diarios vespertinos «Informaciones», «El Alcázar» y «Pueblo» en Madrid, «El Noticiero Universal» y «La Prensa», en Barcelona, habían podido hacer una edición especial pues en aquellos momentos sus tiradas solamente llegaban a la venta en el día en las ciudades de impresión y sus alrededores. Si el diario de los sindicatos (verticales), «Pueblo», informaba a los lectores de «Un paisaje cruel, un cementerio de peñas, un mar de gravilla: eso es lo que hay», el del Opus Dei, «El Alcázar», titulaba «El hombre pisó la Luna. A las 3.56, Armstrong puso el pie izquierdo en el Mar de la Tranquilidad ¿Qué hace la nave soviética?». Sin estridencias «Informaciones» decía «que «Toda la Tierra mira a la Luna». Menos el que esto suscribe.

Diariamente entraba a trabajar a las siete de la mañana, atravesaba un Madrid dormido, con calles vacías, en una motocicleta en la que circulaba como un Ángel Nieto por calzadas sin coches, sin guardias, a velocidad libre. El 21 de julio de 1969 llegué al «Madrid» a la hora habitual. Si normalmente trabajaba la primera hora solo, sin compañeros en cualquiera de las secciones de Redacción, mi sorpresa fue encontrarme a la mayoría de los redactores charlando, con algún desayuno en la mesa, distendidos ya tras dar por terminada su labor. Antonio Sánchez-Gijón, jefe de Internacional; Alberto Míguez, jefe de Cultura; y Manolo Pizán, compañero de la sección de información del extranjero, conversaban amigablemente sobre el acontecimiento de la jornada. Me miraron con asombro y alguno de ellos me dijo aquello de «¿A qué vienes?».

No teníamos un espejo para ver de qué color me iba poniendo. «¿Habéis trabajado toda la noche?», pregunté ingenuamente. «¿Nadie te avisó de que hoy veníamos por la noche?», señaló mi jefe con una burlona sonrisa que me retrataba como un ingenuo becario/novato/inocente. Debí de poner cara de lunático (aunque fuese el único que no había visto la Luna aquella noche) y añadí la coartada más ingenua que creo que no esperaban: «Precisamente me fui a dormir temprano para llegar fresco a trabajar pensando que hoy sería un día muy importante para que el periódico saliera bien y pronto». La carcajada sonó hasta en la rotativa, varios pisos más abajo en aquel caserón de la esquina de General Pardiñas con Maldonado, cuya voladura controlada inmortalizó la fotografía del principiante Javier Aguirresarobe. Quizá la oyeron los trabajadores de talleres porque al rato subieron a decirle a Sánchez-Gijón que alguien tenía que bajar a cortar en las galeradas unas parrafadas que sobraban.

Por supuesto fue el becario quien bajó a ajustar las páginas de Internacional que informaban del acontecimiento que unos veinte millones de españoles habían contemplado a través de unos tres millones de televisores en blanco y negro. Los astronautas Neil Armstrong, primero, Edwin Aldrin, después, pisaron la superficie lunar mientras Michael Collins permanecía a los mandos del módulo «Apolo XI», protagonizando el considerado mayor acontecimiento científico del siglo XX, visto en Estados Unidos con «fervor patriótico» ante la carrera espacial que se disputaba con la Unión Soviética, cuyo cohete de lanzamiento acababa de explotar en una prueba previa.

En fin, repito, quizá sea quien esto firma el único informador -aquel día parece que yo estaba en la Luna- que no vio en directo la llegada del hombre a la Luna, hecho que llevó a un diario español a señalar que «El Papa [Pablo VI] ha contemplado la obra de Dios por medio de la mirilla del progreso».

Publicado en La Nueva España (La Opinión de Málaga) el domingo 14 de julio de 2019

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2019/07/14/dia-luna/2502290.html

Llanes peatonal pero asequible

Serán necesarias medidas para facilitar al visitante acercarse al centro de la villa
Llanes peatonal pero asequibleLos hosteleros y comerciantes de Llanes, los de la villa, quieren cerrar al tráfico las calles del centro durante la época estival. Es una buena medida, aunque los comerciantes suelen seguir el camino contrario: primero protestan, luego se alegran. Es ya una constante histórica. Sin embargo, para llevar a cabo el cierre del tránsito solamente piden que se señalice la situación y se avise a los conductores que acceden a la población sobre los lugares de aparcamiento o los sentidos de las calles operativas. Pero hacen falta más medidas. Facilitar al visitante el acceso a las calles del centro, a la zona peatonal, sin un coste adicional. Una ciudad como Vitoria, de la que llegan por el verano muchos de sus residentes a Llanes, tiene un sistema estupendo para disuadir a los visitantes y procurar que no lleguen al casco central en coche: un gran aparcamiento gratuito antes de entrar de lleno en la zona urbana. Y a su vera pasa un tranvía barato, frecuente, rápido y limpio que te acerca a las calles comerciales, a los establecimientos hosteleros, al «txoko central». En poblaciones turísticas de diversos países de Europa está implantado desde hace tiempo el sistema P+R (Park and Ride). Consiste en incentivar un transporte barato o gratuito desde los hoteles o residencias instalados en el extrarradio o polígonos industriales hasta el centro de la ciudad. Pagas un aparcamiento barato -en muchos caso es gratuito– y a cambio tienes billetes gratuitos o baratos para trasladarte a las calles animadas por museos, teatros/cines, comercios, restaurantes y edificios oficiales. Ya existen en grandes y medianas ciudades españolas; en otras proliferan los bonos que facilitan la visita sin tener que llegar en automóvil hasta la puerta del establecimiento que deseamos.

En Llanes se debería establecer durante los meses estivales algún sistema temporal de este estilo. Al igual que se ha instituido un itinerario de autobús para recorrer las playas en verano se tendrían que implantar, en principio en julio y agosto, servicios de transporte para llegar a la villa. Tanto desde aparcamientos disuasorios (La Talá o Malzapatu, por ejemplo; La Portilla, algún terreno habilitable por la vía de circunvalación?), como desde las parroquias más frecuentadas por los veraneantes.

El verano es tiempo de paseo, de contemplación de paisaje, de salidas nocturnas, de diversión vacacional. Una medida con múltiple alcance sería implantar un servicio de transporte barato y en casos gratuito. Ya sea por el Ayuntamiento, ya por los empresarios de comercio y hostelería. Autobuses o microbuses urbanos e interparroquiales (interurbanos sería no alcanzar las aldeas), trenes urbanos -como el turístico pero solamente para el sistema P+R), taxis compartibles, bicicletas, tanto municipales como comerciales. Billetes por un precio de coste. Bonos de transporte subvencionados por las asociaciones de hosteleros, de comerciantes, de agentes de viajes, del Ayuntamiento. Existen en diversos países europeos. Con la tarjeta/llave del hotel tienes entrada gratis a piscinas, museos, transporte al menos para las primeras jornadas. Por el sistema P+R te regalan el bus/tranvía/suburbano.

Las ventajas para el veraneante/turista vienen a la hora de buscar aparcamiento, a la de comer o cenar sin restricciones en bebidas, poder contemplar las bellezas del lugar tanto el conductor como sus acompañantes, ahorrar combustible, minimizar la contaminación ambiental. Las ventajas para el concejo y los empresarios es la mayor asistencia de público. La gratuidad o subvención por bonos parece cara a corto plazo pero pronto es compensada por el gran acceso público. Lo han comprobado en Pontevedra, en Alicante, en Madrid, en Castelldefels, en Ámsterdam, en Berlín, en el centro de Málaga…

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA (Oriente) el miércoles 26 de junio de 2019

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oriente-opinion/2019/06/26/llanes-peatonal-asequible/2493716.html