Un polémico 23-F judicial

Las disposiciones de las condenas de «Nóos», las «black» y la Fiscalía en un día

Era un aniversario con un número poco atractivo en cuanto a conmemoraciones y para muchos fue un 23 de febrero que pasó sin pena ni gloria. Pero si en el aspecto político fue un jueves casi sin actividad ni en el Ejecutivo ni en el Legislativo, este 23-F de 2017 fue muy activo en el terreno judicial. Primero, por las declaraciones sobre la situación de la Fiscalía; segundo, por las disposiciones sobre las condenas del «caso Nóos»; tercero, por la sentencia del juicio sobre el uso de las «tarjetas black».

Al principio de la jornada se recordó en algunos programas de radio y televisión la fecha señalada, muy someramente se habló de aquel lunes de febrero de 1981 y veteranos periodistas mencionaron el intento de golpe de Estado urdido por el general Jaime Milans del Bosch y el teniente coronel Antonio Tejero, entre otros, que tuvo en vilo durante unas quince horas primeramente a los españoles y también a los medios de comunicación. Pero habían transcurrido 36 años y un gran porcentaje del personal no había nacido entonces o era muy joven para enterarse de lo que pasaba y de la trascendencia de lo que ocurría en el Congreso de los Diputados.

Los medios audiovisuales acudieron en busca del ambiente judicial y su deriva política ante los más de treinta relevos decididos por la Fiscalía General, recientemente relevada, en medio del contencioso sobre la negativa del presidente de la Comunidad de Murcia, Pedro Antonio Sánchez (PP), a dimitir y la petición del fiscal, que le acusa de presuntos delitos durante su etapa como alcalde de Puerto Lumbreras. Hablaron en varios programas el destituido fiscal jefe de Murcia, Manuel López Bernal, impulsor de las últimas investigaciones contra el presidente murciano, y también quien relevaba a éste, José Luis Díaz Manzaneda, que ya ejercía como fiscal en esa autonomía. La decisión del nuevo fiscal general, José Manuel Maza, y las declaraciones sobre el caso del ministro de Justicia, Rafael Catalá, habían levantado la polémica, ya que el político murciano es investigado por presuntos delitos de prevaricación, fraude contra la Administración pública, falsedad en documento oficial y malversación de caudales públicos.

Al terminar la mañana de ese 23-F se dieron a conocer las penas que sentenciaba el tribunal de la Audiencia Nacional que enjuició a los usuarios de las llamadas «tarjetas black» distribuidas por Caja Madrid y Bankia. Los jueces condenaban, entre otros muchos declarados culpables, a los expresidentes Miguel Blesa (seis años de prisión y multa) y Rodrigo Rato (cuatro años de prisión y multa). En total 120 años de cárcel para 65 personas de la élite financiera, entre ellas un exvicepresidente y ministro de Economía del Gobierno de España y exdirector gerente del Fondo Monetario Internacional.

Entre una y otra polémicas en la mañana sobrevolaba la decisión de las jueces del tribunal del «caso Nóos» de dejar en libertad sin fianza al condenado a seis años y tres meses de prisión por diversos delitos de corrupción Iñaki Urdangarín, esposo de la Infanta Cristina, hermana del Rey Felipe VI, que fue absuelta pero sancionada con una multa pecuniaria. También permitirle al cuñado del Monarca mantener el pasaporte, seguir residiendo en Suiza con el único requerimiento de informar a la autoridad judicial si quisiera viajar fuera de la Unión Europea y presentarse ante el Juzgado donde se encuentre cada primero de mes. La Fiscalía solicitaba una pena de 19 años y medio para él y 16 años y medio para su socio, Diego Torres, condenado a ocho años y medio y la retirada del pasaporte. Entre otros condenados también está el expresidente balear, Jaume Matas, exministro en el Gobierno de José María Aznar, con más causas pendientes.

La controversia incidía en que las magistradas, para no encarcelar ya a Urdangarín, argumentaban sus «particulares circunstancias» de «sobra conocidas» y sin riesgo de huida por su arraigo social. Para ellas no parece haber habido alarma social ni daño a las instituciones y el arraigo social del condenado se supone estaría en Suiza, país fuera de su jurisdicción y que no pertenece a la Unión Europea. Además, el tribunal menciona en su ¿argumentación? la presunción de inocencia del marido de la Infanta cuando lo acaba de condenar. ¡Decisiones insólitas!

Publicado el jueves 2 de marzo de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/03/02/polemico-23-f-judicial/2066130.html

 

Lo que el Feve se llevó

Los problemas ferroviarios de la orográficamente accidentada Asturias
El tren salió de Atocha, en San Sebastián, en su hora y haciendo el recorrido con su velocidad y paradas habituales. Pero al iniciar la cuesta de Orio fue perdiendo velocidad hasta detenerse en plena rampa. Tras un minuto parado comenzó a retroceder hasta volver al llano. Javier Aguirresarobe, periodista y cineasta, y este firmante viajábamos hasta Éibar, su localidad natal, para celebrar el final de nuestras prácticas veraniegas en un diario donostiarra. Era el primero de octubre de 1970. Es decir, hace cerca de cincuenta años. Extrañados por el comportamiento del convoy preguntamos a otros pasajeros cuál era la razón de la marcha atrás. «La máquina no tiene fuerza para subir la cuesta y ha retrocedido para coger carrerilla», contestaron otros viajeros.

Ir de La Felguera a Gijón, unos 35 kilómetros, era una aventura de más de una hora viajando en tren. Digamos que a mitad de recorrido se encontraba el plano de San Pedro, con un 12% de pendiente y más de 90 metros de desnivel, que las locomotoras no podían superar tirando de los vagones. Lo eludía mediante una polea clásica: tenía doble vía y los vagones cargados de carbón bajaban mientras hacían subir los vacíos o menos pesados de viajeros. El sistema duró hasta 1963. El ferrocarril, inaugurado por la reina María Cristina en 1852, era un emblema de ingeniería pero también una joya «prehistórica». La carretera Carbonera, que enlazaba Langreo, San Martín del Rey Aurelio y Laviana con Gijón también lo era y recorrerla mareante.

Recorrer un centenar de kilómetros para viajar de Oviedo o desde los valles mineros hasta Llanes o Luarca, por ejemplo, en trenes de Económicos de Asturias o del Vasco-Asturiano era echar el día, llenarse de carbonilla, ir en compañía de animales de corral embutidos en cestas que iban al mercado y parar en apeaderos donde nunca pisarías. Cuatro horas de trayecto en los que los críos nos desesperábamos de aburrimiento y los mayores dormitaban o gritaban para entenderse ante el tracatrá del tren.

Parecen tiempos superados, olvidados salvo por los «carrozas» que hace tiempo peinamos canas. Pero no. Los problemas ferroviarios de la orográficamente accidentada Asturias siguen sin resolver. Gobierne quien gobierne no alcanza el aprobado sino el suspenso más absoluto. Viajar por los ferrocarriles asturianos es un castigo. Recorrer el trayecto Oviedo-Llanes, de unos 110 kilómetros, representa hoy dos horas de lento y sinuoso desplazamiento por vías que recuerdan la subida a Orio o el plano de La Florida-San Pedro de hace 50 años.

Al mismo tiempo soportamos los clamorosos retrasos-abandonos-desidias de un AVE que ya no se recuerda cuando se comenzó a construir para que llegase al Principado. Un AVE que lleva invertidos en su construcción casi cuatro mil millones de euros y, como el cuento de la buena pipa, nunca se acaba. Y no olvidemos el eterno alzado de la autovía del Cantábrico, un cuarto de siglo. Pero eso no es todo. La provincia con mayor trazado de líneas de ferrocarril, con una impresionante red de cercanías, se muere por el abandono de la Administración. Si hace ocho años la web de Feve se ufanaba anunciando la modernización de la red -«La apuesta de Feve por la calidad y la seguridad queda patente en las inversiones que efectúa la empresa?» en Asturias-, hoy la red ferroviaria asturiana se muere. Un reciente titular de LA NUEVA ESPAÑA definía la situación en esta pluviosa tierra: «Feve, en estado terminal: la lluvia deja sin trenes la línea de Gijón a El Berrón». Mientras en el país de la Mercedes, BMW, Audi los cercanías son el más popular sistema de transporte y Holanda se mueve en trenes con energía eólica, aquí sufrimos su agonía, digna de una cinta de suspense.

José Antonio Quirós, gran documentalista cinematográfico, director asturiano de esa curiosa película de un viaje, «Pídele cuentas al rey», y Javier Aguirresarobe, cargado de goyas, director de fotografía con los mejores directores del cine español y mundial, con casa en Asturias, quien también iluminó otra película de un tenebroso viaje, «The Road», ahora inmerso en la superproducción «Thor», de la saga de Marvel, filme de la marca Walt Disney, hoy podrían rodar el negro final del tren, algo como «Pánico en el túnel», previsible como «Al filo de lo imposible» o premonitorio con nuestros cercanías: «Lo que el Feve se llevó».

Artículo publicado el sábado 28 de enero de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/01/28/feve-llevo/2048434.html

 

Convivencia y filosofía

La rebaja de algunas asignaturas trae como consecuencia la intransigencia

La expansión global de las nuevas tecnologías ha impregnado de inmediatez la vida de las personas. Puede ser un dato positivo y también provocar problemas para distintas sensibilidades. Es un mantra generalizado que las nuevas generaciones son las mejor preparadas de la historia. Pero quizá no sea esta toda la verdad.

Se ha comparado la evolución actual de la sociedad con el paso del Medievo al Renacimiento aunque creo que existen notables diferencias. Principalmente porque hoy recurrimos a este tránsito como una época de célebres figuras, artistas, sabios, grandes ventureros, emprendedores… pero no nos referimos al pueblo en general que tardó aún siglos en renovarse. La innovación de aquellos tiempos fue enorme, los adelantos increíbles, la explosión de libertad incomparable, pero la población continuó siendo en su mayoría analfabeta, los trabajos duros, las penalidades siguieron en el mismo bando y el lujo en el suyo.

La gran diferencia creo que está en que buena parte de esas penalidades han sido superadas, aunque cada vez parecen más separados los estatus de ricos y pobres. El analfabetismo (no saber leer, ni escribir y ni las cuatro reglas) va desapareciendo, los trabajos se van dulcificando con las nuevas tecnologías, se pueden vencer enfermedades y pandemias. Sin embargo, en este mundo de conocimientos increíbles, donde podemos colocar una sonda informativa sobre un meteorito que vuela a miles de kilómetros por segundo, contemplamos cómo era el Cosmos hace millones de años y descubrimos los más sorprendentes «secretos» del Universo, siguen creciendo los seguidores del creacionismo, del iluminismo, del negacionismo y de dogmas y creencias sin explicación científica alguna.

Al tiempo el Gobierno casi prescinde de las asignaturas que forman la personalidad, materias como filosofía y psicología, que enseñan a pensar. Y así «amueblamos» la cabeza con una tecnología que nos facilita y realiza muchas funciones que antes hacíamos nosotros, dejamos espacio libre en nuestro cerebro pero no llenamos ese hueco con sabios razonamientos. Prueba de ello la tenemos en que no hay síntomas de que disminuya el machismo, pero sí de que aumente el fanatismo, de que sigue habiendo diferencias entre hombres y mujeres -y remarco este orden hombre-mujer-, de menosprecio al refugiado y al migrante, de crecimiento de la xenofobia, de rechazo al diferente. En política, en religión, en economía.

Recientemente he escrito en LA NUEVA ESPAÑA contra la violencia de género y el acoso. Son el más puro vestigio de la ausencia de razonamiento, perseguibles desde cualquier punto de la democracia. Hoy me encuentro con una gran impotencia anímica. Conocí personalmente a dos asesinos. Ambos mataron a su familia y luego se suicidaron. Los dos eran hombres con estudios superiores. Un caso trataba de olvidarlo porque ya han pasado más de cinco años del terrible suceso. Pero el otro se produjo hace solamente unos días. No tengo palabras.

Vivimos en un país en el que, de media, cada diez días una mujer es asesinada por un hombre con el que tenía o había tenido relación sentimental. En muchos de los casos no matan esos valientes solamente a sus esposas sino también a sus hijos. En una gran parte de los casos los asesinos tienen escasa educación, no han pasado de la escuela primaria, lo que no excusa su acción. Pero muchos otros han recibido una gran educación, lo que puede demostrar que su cultura merece poco ese calificativo. Lo mismo podríamos decir de los acosadores, la mayoría exhibidores de una manifiesta prepotencia, de ciertos conductores, de esos componentes de pandillas que presumen de sus abusos sexuales en las redes sociales?

Mientras tanto se reduce la enseñanza de materias fundamentales para la formación de la personalidad, asignaturas que ayuden a pensar, a convivir, como filosofía o psicología. Es decir, la base de la civilización.

Publicado el viernes 20 de enero de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/01/20/convivencia-filosofia/2044421.html

 

Del «Comando Zorro», el patchwork y la Universidad

El caso de la URJC y lo plagios que  corrompen a los estamentos universitarios

Espero que cuando estas líneas se publiquen el problema esté prácticamente resuelto. Porque las evidencias han sido cada vez más claras y la situación se fue agravando hasta lo insostenible. Desde las primeras informaciones aparecidas en los medios de comunicación, como la contundente documentación publicada por LA NUEVA ESPAÑA en la que se reflejaban copias evidentes, el caso de los presuntos plagios cometidos por el rector de la Universidad Rey Juan Carlos no solamente compromete al mismo centro. Afecta al sistema universitario español, a departamentos ministeriales, a estamentos académicos y a diferentes esferas políticas. Algo insólito en el mundo intelectual mundial.

El «caso Suárez Bilbao» alcanza ya un nivel de culebrón, la situación es vergonzante y la ineptitud de los responsables universitarios, académicos y políticos inaceptable. Cada día se han publicado presuntos plagios en trabajos de alto nivel docente que repercuten en títulos, licenciaturas, doctorados, estudios de historia, publicaciones académicas, enciclopedias… El desprestigio se extiende por los campus, alcanza a instituciones fuera de nuestras fronteras e implica a personalidades mientras el autodenominado «Comando Zorro» y varios investigadores interesados en el problema escudriñan no solamente el itinerario creativo del rector de la Universidad madrileña, sino también otros numerosos trabajos que permanecían bajo sospecha, conferencias, tribunales y claustros. Las investigaciones van sacando a la luz no solamente la endogamia y el corporativismo de instituciones y estamentos universitarios y académicos, también indagan la presunta corrupción que va apareciendo en el campo intelectual. Porque se atisban relaciones poco claras entre responsables de la política, las academias, la Universidad.

Los departamentos correspondientes de los ministerios afectados han escurrido el bulto y aludido a la autonomía universitaria a pesar de sus subvenciones y dependencia organizativa; la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) le pidió a Fernando Suárez Bilbao que deje su vocalía, pero ha demorado sine die tomar cualquier otra medida; los dirigentes de la Comunidad de Madrid, con responsabilidad en la institución por ser un centro público, se desentendieron del asunto, echaron balones fuera, callaron ante presuntas conexiones de nepotismo. Todos dejaron pasar el tiempo mientras los medios de comunicación, los departamentos de publicaciones de universidades y academias publican más y más presuntos fraudes. El copia y pega ya no es sólo la herramienta preferida del rincón del vago, las prisas por ascender, figurar, presumir, ganar más llevan al personal al atajo, legal o ilegal, a riesgo del desprestigio. A encargar a «negros» novelas o sesudos trabajos de investigación. Con lo cual el desprestigio puede adquirir cotas inusitadas. Y llega a ser tan burdo, tan mal hecho, que no es el popular patchwork, hoy tan de moda. Porque en los plagios que van apareciendo se han copiado hasta los errores tipográficos, se han firmado estudios presumiblemente importantes sin leer, se han publicado informes sin editar, se han aprobado trabajos a sabiendas de que eran plagiados.

La sorprendente producción no merece ser comparada al trascendental caso del «Watergate», con el presidente de Estados Unidos Richard Nixon, los periodistas del «Washington Post» Bob Woodward y Carl Bernstein y una «garganta profunda» como protagonistas. Pero la película tiene el mismo guión.

Publicado el 2 de enero de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/01/02/comando-zorro-patchwork-universidad/2035843.html

No quieren gobernar

Los partidos políticos españoles han pasado un año en funciones y sin negociar

No quieren gobernar. Esa es la realidad. Se acerca el año sin gobierno y nadie se atreve a una verdadera negociación. Decía recientemente el presidente Santos que el acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC no era del todo bueno para Colombia, y eso le recrimina la oposición, pero al menos traía la paz. Y es que el proceso desarrollado en Cuba entre el Gobierno colombiano y las milicias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia pasa a ser un ejemplo de negociación en el mundo actual. Todos ceden algo en un pacto. No se puede acudir a una negociación y querer mantener todas tus reivindicaciones. O llevar líneas rojas.

Los partidos políticos españoles con número suficiente de representantes en el Parlamento como para ejercer una presión apreciable no manifiestan su decisión de negociar. Unos están divididos interiormente. Otros dependen de una persona que no se quiere ir. Se habla como disculpa de los largos periodos que pasan en Bélgica, Países Bajos o Dinamarca, por ejemplo, sin gobierno, de dilatadas negociaciones para formar un gabinete ejecutivo, pero no se menciona que en esos países se negocia a muchas bandas, se forman gobiernos minoritarios y discurren las legislaturas a base de acuerdos puntuales que en muchos casos firman o permiten partidos de muy diversa ideología.

Un gobierno formado por tres fuerzas de diferente ideología puede equilibrar una legislatura al contemplar unos mínimos esgrimidos por cada componente. Las leyes resultantes de esos acuerdos pueden ser más o menos ambiguas pero hacen camino y normalmente sirven para avanzar. El positivismo puede no ser el mejor método para llegar a acuerdos pero en muchos casos permite prosperar, salir de atolladeros teóricamente insalvables. O salvar situaciones en progresivo deterioro.

La reforma de la Constitución, los necesarios cambios en las leyes electorales, los de las leyes de financiación autonómica, la armonización de la educación, son reglamentos, ordenanzas susceptibles de modificación ya que todos los partidos las incluyen en sus programas. La aproximación en cuanto a las normas educativas estuvo a punto de firmarse porque diversas fuerzas habían aproximado posiciones y veían necesaria y perentoria la reforma. No se plasmó en el Parlamento porque se acercaban nuevas elecciones y su firma e implantación significaba una cesión por parte del partido al que se pronosticaba como vencedor en las urnas. Pero había consenso.

Prácticamente todas las formaciones políticas reconocen que la Constitución necesita reformas urgentes. La aprobada en 1978 fue considerada como muy ambigua o negativa por parte de algunos de sus firmantes pero éstos vieron más práctico tener un texto así que no tenerlo. Se consensuó que el país sería una monarquía parlamentaria cuando casi la mitad del hemiciclo se proclamaba republicano, por ejemplo. Entonces se consideraron unas prioridades que hoy parece que no se consienten.

La legislación electoral, según reconocen expertos de distintos estamentos, perjudica o beneficia a unas u otras formaciones y los votos no valen igual en unas u otras circunscripciones. Una reforma concertada no parece algo imposible. En fin, acuerdos de este tipo deberían primar en las negociaciones entre los diferentes partidos. Muchas de las reivindicaciones de las distintas tendencias serían asumibles sin renuncias insalvables. El problema es que nadie quiere gobernar.

Publicado el jueves 29 de septiembre de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA (Publicado con retreaso por problemas técnicos)

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/09/29/quieren-gobernar/1990471.html

Tiempo de rebajas políticas

Un verano con poco trabajo en el Congreso y que acaba con descuentos

Estaban todos muy morenos. En la sesión de investidura en la que Mariano Rajoy presentaba su candidatura a presidir un nuevo Gobierno la mayoría de los parlamentarios asistentes lucía muy buen color. Una piel pigmentada por el sol playero, de la montaña o de la piscina. Moreno veraniego, de vacaciones. Sin embargo, seguimos sin Gobierno. Aunque unos alemanes que pasaban cerca del Palacio del Congreso ese día señalaban a un reportero que en diez meses con gabinete en funciones la situación económica en general ha mejorado. Opinan igual expertos como Ontiveros y Estefanía. Y ese gabinete no ha tomado ninguna medida decisiva para esa bonanza.

Pero no echemos las campanas al vuelo. Hemos visto que se puede vivir sin Gobierno, el ideal anarquista. Pero hoy día, perteneciendo a un ente continental, no se puede seguir así. Alguien tiene que tomar decisiones, presentar leyes (por ejemplo, la de Presupuestos) y gestionar los recursos, escasos según la crisis, aunque haya gentes y entidades cada vez más potentes económicamente. Y si durante muchos meses no ha habido acuerdos ni pactos la situación está al límite y ya nadie vende un clavo. Ha llegado el tiempo de las rebajas. De los descuentos. El Palacio de las Cortes, en la madrileña Carrera de San Jerónimo, se puede convertir en un outlet político por una temporada.

Al igual que las rebajas comerciales, sus épocas acotadas al comienzo del invierno o del verano han sido eliminadas y cualquier momento del año es válido, los descuentos políticos llegan ahora, al final del estiaje. La sequía atmosférica coincide con la política. Unos están morenos de sol, otros negros de impotencia. Muchos con color vacacional, otros sólo lucen moreno discreto. Pero todo indica poco trabajo veraniego.

El equipo de Rivera lleva un año vendiendo pactos por doquier, ofreciendo rebaja tras rebaja a quien parezca tener posibilidades. Comienza fuerte pero su afán por vender le hace rebajar programa hasta tragar lo inesperado. Ha ido retirando género y sus descuentos le han colocado cerca de la humillación, como se ha visto tras la cuarta sesión fallida de investidura.

Podemos ha estado más a la sombra, quizá estudiando una moderación en los precios. Puede que haya atisbado que se quedaba sin vender o simplemente adecua sus ofertas a la coyuntura política. Ha mantenido un sistema de tensión para reforzar la democracia y ante la trabazón existente intenta sostener una cota mínima a la izquierda. Tras unos meses en el mercado intenta adaptar su esencia teórica. O eso asegura.

La teoría práctica de la veterana izquierda, ante las dificultades de las leyes electorales, ha buscado el refuerzo en el reducto del equipo universitario de Iglesias. Ha reducido visibilidad a nivel nacional pero mantiene su puesto en el concierto astur. Ahora ofrece apoyo a los socialistas para que aumenten su política social. No propone descuentos.

El PSOE parece que no quiere rebajas pero no vende y sus divididos dirigentes mantienen una pública agresividad interna y rechazan alianzas unos o incorporar géneros ajenos otros. Poca venta. Mientras, los populares prometen el más vale viejo conocido que nuevo por conocer y pretenden olvidar sus corruptelas. Todos parecen ofertar rebajas. Pero tan escasas como las de un bar llanisco: «Un quinto, un euro; un cubo con seis quintos, seis euros. Ahorro: cinco viajes a la barra».

Publicado el miércoles 7 de septiembre de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/09/07/tiempo-rebajas-politicas/1980270.html

Necesitamos el tren

El deterioro ferroviario en Asturias, abandonado por desidia administrativa, toca fondo

El ferrocarril es uno de los transportes del futuro. Aunque en Asturias no lo parezca. Los trenes de alta velocidad, los coches eléctricos, la energía solar en aviones, las autopistas marítimas están a la orden del día en el mundo desarrollado. Y son los sistemas de comunicación que modernizarán el tránsito de personas y materiales en los próximos tiempos. Aunque en Asturias no lo parezca. Al menos para las autoridades estatales.

El extremo deterioro de la red ferroviaria que sufre el Principado de Asturias, las protestas por esta situación y el abandono del usuario ante el caos que se presenta en la red han hecho que los responsables de su explotación hayan viajado a nuestra comunidad para calmar los ánimos de políticos, empleados y usuarios. Parece que han atenuado parte de la rebelión pero no han propuesto una solución, ni parcial ni definitiva. Han avanzado un parche pero el recauchutado es débil, para salir del paso, muy provisional y casi inapreciable. Vamos, que no anima a retomar un tren de cercanías para acudir al trabajo, al hospital o resolver algún trámite administrativo. Y seguiremos utilizando nuestros medios privados de locomoción, paguemos nuestros impuestos o no. Nada cambia, todo permanece, para contradecir a Heráclito 25 siglos después.

Parecerá una pesada reiteración la insistencia que se lleva a cabo en los medios de comunicación pero tras muchos años de espera, después de lustros de construcción y controversia, Asturias sigue siendo una de las comunidades peor comunicadas, en el interior y con el exterior. Y es así a pesar de tener la más extensa red de ferrocarriles de cualquier otra provincia española.

En cuanto a otros sistemas de traslado la realidad es similar. Décadas se ha tardado en completar una autovía que atraviese la región, las comunicaciones aéreas sufren un déficit increíble, las marítimas son despreciadas por los responsables nacionales y europeos y si entramos en el campo de la alta velocidad no encontramos otra explicación que la de que nos están tomando el pelo. Viajar desde otras comunidades hasta Asturias representa una aventura privada, es decir, el mejor medio es el propio vehículo. Los trenes desde León siguen tardando más de dos horas para poco más de cien kilómetros, viajar en tren desde Cantabria o Galicia representa pasar la jornada en los convoyes más lentos del continente, llegar por mar es misión casi imposible y hacerlo en avión, a pesar de los nuevos convenios con las aerolíneas, es caro y con enorme incertidumbre. Una situación que nos recuerda los viajes de los años cincuenta del pasado siglo cuando para trasladarnos desde Oviedo, Gijón o las cuencas mineras a Llanes o a Luarca nos pasábamos en el tren al menos cuatro horas, con transbordos, feriantes, carbonilla y asientos de madera.

Al comparar las comunicaciones ferroviarias de nuestra comunidad con las de Alemania o Países Bajos, por ejemplo, dan ganas de llorar. Rápidos, seguros, frecuentes, cómodos, asequibles, los trenes de estos países cumplen la función primordial de servicio público para cualquier persona. Para todos, disfruten o no de vehículo propio, para quienes no pueden conducir, para los que necesitan asistencia, quienes han de realizar trámites administrativos, quienes dependen de los servicios administrativos que funcionan gracias a los impuestos.

Como particular, dicho en otras palabras y aunque sea casi un monopolio: «Nos salva el Alsa».

Publicado el miércoles 27 de julio de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/07/27/necesitamos-tren/1961770.html

Un día de verano en Asturias

Sobre la incapacidad de los políticos para gobernar el país tras seguidas elecciones

La playa tiene una arena fina y blanca. Las aguas la van llenando poco a poco mientras sube la marea. Luce el sol en un cielo azul, ayer había unas cuantas nubes grises que despoblaban la arena. La gente entra y sale del agua mientras muchas personas caminan conversando por la punta de las olas. Algunos niños juegan en los charcos que ha formado la bajamar y la chavalería disputa un partidillo mientras dos o tres parejas le dan a las palas. Es un día cualquiera de verano en Asturias.

El sendero está bastante poblado con gente que sube y gente que baja. Los madrugadores, que en su mayoría ya descienden, llevan todavía ropa más abrigada que los que aún ascienden y portan su mochila repleta de bebida y algún bocadillo. La niebla de la mañana se va despejando y los rayos de sol comienzan a calentar el camino. Se ven algunas cabras en los riscos y en las empinadas laderas, entre arbustos, hierbas altas y maleza, varias vacas pastan acostumbradas al peligro. Es un día cualquiera de verano en Asturias.

Un pesado pendón preside la marcha de una procesión en la que dos docenas de muchachas y muchachos vestidos de aldeanos arropan a cuatro recios mozos que llevan a hombros el santo patrón. Detrás va un cura, el alcalde pedáneo y unas cuantas personas vestidas de domingo. Un centenar de familias con niños ataviados con ropa ligera completan el desfile hacia una capilla en medio del pueblo. Es un día de verano en Asturias.

El río baja con sus aguas tranquilas por los meandros del paisaje. Varias embarcaciones ligeras, la mayoría piraguas, navegan en el sentido descendente de esas aguas. Gran parte de ellas remadas por muchachas y muchachos, esforzados unos, alegres otros, que disfrutan de la aventura vacacional. En varios recodos del cauce, donde las aguas son más profundas, grupos de bañistas se dan un chapuzón. Más abajo, en un remanso formado por los cantos de aluvión dos pescadores con sombrero de paja lanzan sus cañas en busca de alguna trucha. Es un día cualquiera de verano en Asturias.

Un grupo de variopintas gentes circula por la plaza siguiendo a un guía que mantiene un banderín en una mano mientras con la otra gesticula señalando diversos edificios del entorno. Llevan todos gorros y pañuelos en la cabeza y se dirigen a un palacete, una capilla o un caserón histórico mientras bordean un pequeño monumento erigido a un antiguo personaje de la comunidad. Otras varias personas van y vienen en su quehacer cotidiano. Es un día cualquiera de verano en Asturias.

El mercado semanal está repleto de tenderetes donde los comerciantes venden verduras, legumbres, frutas, pollos, panes, quesos y embutidos caseros unos, ropa, plantas, discos y chatarra otros. En una esquina se muestran algunos objetos de cerámica, cacerolas y pequeños instrumentos de cocina y al fondo útiles para la playa. Los visitantes pasean ante los puestos y algunos compran. Es un día cualquiera del verano en Asturias.

Son éstas unas muestras de la indiferencia y apatía que la gente tiene hacia unos profesionales de la política, propensos a realizar declaraciones ante el primer micrófono que se acerque, pero reacios a negociar programas, establecer posibles pactos y llegar a mínimos acuerdos para formar un ejecutivo que gestione un gobierno para una amplia mayoría. ¡Qué incapacidad!

Publicado en La Nueva España el viernes 22 de julio de 2016

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/07/22/dia-verano-asturias/1959740.html

 

 

Una campaña anodina

La madeja política no ovilla, no se habló de programas

“Pon los brazos estirados y no te muevas”, nos decían de pequeño/as cuando la abuela, por ejemplo, quería hacer un ovillo con una madeja recién comprada. Nos metían las manos entre los hilos de lana y la abuela iba tirando de un cabo y hacía una pelota con la lana para que no se enredase. Si no se hacía el ovillo lo probable es que se liase la lana y acabase rompiendo al desenredar el hilo. Hoy la lana viene preparada y no precisa ovillo. Además, no creo que las nuevas generaciones pongan los brazos para facilitar el desmadeje y se hagan visualmente a esa idea, ya “viejuna”. Ahora les falta práctica. Pero  la madeja sigue tras el dispar resultado de las urnas. Vuelve la negociación para formar Gobierno. Nuevos pactos “para” la Moncloa. Otro lío.

La irrupción de nuevas formaciones en el panorama político  ha enredado la madeja y resulta difícil deshacer los nudos formados al rodar por los medios de comunicación el ovillo del bipartidismo. Se han mezclado las lanas, se han enmarañado los colores y hasta se han deshilachado y formado nudos corredizos que resultan difíciles de deshacer. La habilidad de las abuelas para desenredar el lío no alcanza a tamaño tinglado. Y se alude a Venezuela o a Grecia. Se cambia socialdemócrata por trasversal.

Decimos la abuela como podríamos decir la Constitución si hablamos de política. La destreza con la que los “padres” de la Carta Magna la compusieron ha perdido no solamente agilidad sino también eficacia, sus cables y circuitos –como los hilos de la lana- se cruzan y cuando se sale de un lío se encuentra otro. Los viejos colores apenas se distinguen y si no se localiza el cable preciso o el hilo del tono correcto se suceden los manejos pero no se deshace el amasijo, los pactos son insuficientes y no se acaba de agrupar tendencias. Menos mal que hasta ahora el contacto entre cables de distinto polo no ha provocado ningún cortocircuito, aunque con algunas aproximaciones han saltado algunas chispas. ¿Cambiamos la instalación o a los electricistas?

Mientras tanto los colores van palideciendo, perdiendo intensidad, diluyéndose como una acuarela sobre papel mojado y mezclándose en una transversalidad que se compagina poco con los originales. Se mantiene en el leguaje el “trilema” de derecha, centro, izquierda pero en los pactos la pintura al agua corre en todos los sentidos y las ideas se disipan. Para colmo la campaña electoral fue un disloque que permitía decir hoy una aseveración rotunda y mañana afirmar casi lo contrario. O alegar la línea roja matinal para desteñirla luego entre “opinólogos” expertos. Unos echaron “chapones”  y otros “pasaban a limpio”, el líder socialista defiende al comunismo, el ministro del Interior conspira, cada día sale un fraude a la palestra informativa… No cambian los nombres, solo la temporada como en el Corte Inglés. No hay casilla que penalice el caer al pozo ni una que obligue a volver a la salida, ni otras que premien de oca en oca. La madeja no ovilla. ¿A la tercera será la vencida?

Tampoco se alentaron rebajas de campaña y las lanas mantienen los precios; nos siguieron carteando, sin fardos comunes o blíster más sencillos. Además, las imágenes se mimetizaron y salvo en mítines concretos, los candidatos vistieron corbatas y tarabicas para lucir palmito en eventos oficiales y no se distinguía a diestro ni a siniestro. Todo pareció offshore, “alejado”, en “ultramar”. Se repartían gobiernos en la sombra, ministerios y presidencias por doquier sin esperar a que las urnas mostraran el camino a la gobernabilidad. No nos hicieron ni puñetero caso. ¿Y ahora qué? A contar chistes de políticos en la playa.

Es broma. Es que marea tanto cabo político deshilachado.

Silogismos poselectorales

Para señalar a los políticos que estamos cansados del actual teatro público

Una forma deductiva de analizar la situación política en la que nos encontramos es el silogismo. Lo utilizó ya Aristóteles, el gran filósofo y científico nacido hace 2.400 años en Estagira, la antigua Macedonia de Alejandro Magno, en la Grecia Clásica. En esta era de la ciencia cuántica puede parecer un método trasnochado pero al menos nos servirá para un somero razonamiento. Quizá para demostrar a los políticos que los electores muestran con su voto lo que quieren, pueden ser más posibilistas y admiten alianzas o coaliciones más flexibles y pragmáticas.

En un primer silogismo diría que un/a elector/a no es votante de Podemos (hasta ahora) ni de la derecha (cualquiera de ellas). Tampoco vota al centro (una media de la izquierda temerosa y la derecha disimulada). Luego no tiene más remedio que votar a la izquierda. Pero ¿qué izquierda, esa que se disgrega y nunca se pone de acuerdo, la de Podemos, Izquierda Unida, las mareas periféricas y las riadas interiores, los grupúsculos radicales?? ¿La del socialismo de los/as barones/as?

Segundo silogismo. En gobiernos autonómicos y locales se han formado coaliciones, alianzas y ha habido abstenciones tácticas que han permitido una gestión correcta, democrática y social. Estos gobiernos locales y autonómicos han funcionado perfectamente durante varios periodos. Luego es posible que las coaliciones, alianzas y abstenciones tácticas puedan funcionar en el nivel estatal. Lo normal sería probarlo.

Tercer silogismo. Una alianza de izquierda puede funcionar perfectamente -ejemplos hay en Andalucía, Cataluña, Asturias, Comunidad Valenciana-. Un partido como Podemos declara buscar una política trasversal y un partido como el Partido Socialista Obrero Español busca desesperadamente el poder. Luego es posible que se pongan de acuerdo. Los egos deciden.

Cuarto silogismo. Su máxima aspiración es expulsar del Gobierno al Partido Popular. La forma de lograrlo es coaligarse o sumar programas tras los comicios. Luego es viable aportar sumandos para conseguir un mínimo común denominador para que el país funcione. Lo/as barones/as y cúpulas deciden.

Quinto silogismo. En los gobiernos -nacionales, autonómicos, locales- surgen como hongos elementos corruptos, muchos de ellos víctimas de ávidos corruptores. En los programas de los partidos se contempla la persecución de la corrupción. Luego lo lógico es votar a perseguidores de la perversión, de esa depravación política.

Enésimo silogismo. Podemos se alía con mareas y asociaciones populares con denominaciones puntuales para concurrir a las elecciones. Podemos reconoce que concurriendo con Izquierda Unida, que le ha tendido la mano, podría conseguir un montón de escaños más, aprovechando el millón de votos que se deciden por IU y se diluyen en los restos de la Ley D’Hont. Luego sobran los egos y personalismos.

Posiblemente todo este texto sea un cúmulo de sofismas, aparentes, ilusorios, artificiales silogismos. Falsos silogismos. Simples argumentos para señalar a los políticos que los ciudadanos estamos bastante cansados del actual teatro público, de la falta de un desenlace, provisional o duradero, que sea práctico y que haga funcionar el país. En Asturias sabemos sobradamente lo que es un Gobierno en funciones.

Publicado el miércoles 20 de abril de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/04/20/silogismos-poselectorales/1914200.html