Posidonia para El Bau (recopilado 2019)

La necesidad de cuidar el pequeño estuario del río Calabres, una ría natural que transcurre entre entre los pueblos de Barro y Niembro (Recopilación Septiembre)
Posidonia para El Bau

Intento siempre defender uno de los paisajes más bellos que tenemos en Asturias. Perdónenme si resulto pesado y reiterativo con un mismo tema. Es que observo su deterioro y pienso que es necesario pararlo, buscar remedio, conservarlo aún en su estado actual. Me refiero a la ensenada de El Bau, el pequeño estuario que forma el río Calabres al desembocar entre Barro y Niembro, la ría formada por los cuatro meandros con los que alcanza el mar antes de abrirse en la playa de la Entrada. Es la joya fotográfica que todo turista se lleva al pasar por el Picu el Escobiu y ver el reflejo en sus aguas de la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores de Barro. El Instituto Geográfico Nacional lo denomina «Ría de Barro».

Este paraje llanisco tiene una singularidad que lo hace casi único. Un río nacido en la sierra del Cuera se esconde bajo el monte de La Llera, en la zona de La Corredoria, entre Posada y Quintana. Su cauce subterráneo discurre centenares de metros y vuelve a la superficie por la semidestruida cueva de Jonfría, en la vertiente norte de La Llera, ya en la parroquia de Barro. En su camino al mar hubo tres molinos de los que solo sigue en pie el tercero aunque sin actividad molar. Unos metros adelante, tras pasar bajo el puente de El Arite, forma con sus meandros un estuario con una vega a su derecha que se inunda con aguas de la pleamar del Cantábrico.

Tanto a izquierda como a derecha de su cauce han crecido distintos árboles y plantas herbáceas como el junco, la espadaña y el cada vez más apreciado bambú (la nueva arquitectura lo investiga como resistente material de construcción). En su suelo se forma un fango que alberga diversos animales acuáticos, gusanas y cangrejos (cámbaros, los llamamos en Llanes). Con las aguas que llegan del mar entran bandadas de lubinetas, mubles y hasta rodaballos. En ellas pescan la gaviota, el martín pescador y otras aves migratorias. Gran parte de lo que describo permanece hoy a duras penas. Una cantera abierta cerca del nacimiento del río propició hace años el deterioro de la rica ensenada. Los sedimentos arrastrados obstruyeron el cauce fluvial subterráneo, lo que obligó a romper la bella cueva de Jonfría, la arena arrastrada fue ocupando las orillas del cauce e invadió gran parte de la vega de El Bau. Una vegetación no deseada comenzó a cubrir las zonas de aluvión y el agua ya no llega a todo el estuario. (Tras cuatro décadas de desastre, hoy se polemiza sobre el posible dragado del Calabres antes de enterrarse bajo La Llera, no de limpiar la natural ensenada de Barro, El Bau).

Como consecuencia de ello ya no se pesca en el Bau, la gusana que se cosechaba como cebo para la pesca casi ha desaparecido y extraña vegetación se aprovecha del abandono. Con la evolución de las técnicas de captura ha desaparecido la flota de los mariscadores de Niembro, especializados en langosta y bogavante. Todo ello ha contribuido al deterioro del humedal, que aún conserva su belleza.

Propongo, dentro de mi ingenuidad y en defensa de mantener esta riqueza natural, la plantación de posidonia. El crecimiento de esta planta, cuyo nombre deriva del mitológico dios de los mares, Poseidón, regenera las costas de muchas zonas del Mediterráneo y lo mantiene vivo. Acuática de verdes hojas largas y estrechas, endémica del llamado Mare Nostrum, alimenta las aguas con sus extensiones submarinas. Y las salva de una contaminación destructiva. Un editorial reciente del «Diario de Mallorca» (Editorial Prensa Ibérica), titulado «El equilibrio vital de la posidonia», reivindicaba esta planta por su influencia en defensa del medio ambiente, del ecosistema, ya que las praderas de posidonia «son elemento natural imprescindible para mantener y regenerar» la costa mediterránea. Un decreto del Govern de la comunidad balear no solamente defiende esta planta sino restringe su retirada o destrucción. Los guías turísticos de las islas suelen señalar, no sé si con razón, que está prohibido arrancar y sacar del archipiélago esta benéfica hierba.

Las playas del Cantábrico, afortunadamente no necesitan de la posidonia para mantener sus agitadas aguas saludables. Pero El Bau, la ensenada entre Barro y Niembro, con sus aguas tranquilas, precisa una regeneración. La vuelta del bambú, hoy reivindicado como un magnífico elemento para la construcción, un pequeño dragado y la plantación de la hierba del dios de los mares detendría su deterioro y desterraría la vegetación invasora que consume su belleza natural.

Publicado el domingo 29 de septiembre de 2019 en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/oriente/2019/09/29/posidonia-bau/2536292.html

No hay jerigonza española (recopilado 2019)

Las dificultades existentes para llegar a un acuerdo de investidura de un presidente en el nuevo Parlamento español (Recopilación Agosto)
No hay jerigonza española

 «No entendían los cabreros aquella jerigonza de escuderos y de caballeros andantes?» (Capítulo XI de «El Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha»). Jerigonza, que la Real Academia Española considera lenguaje especial de algunos gremios, complicado y difícil de comprender. Los cabreros no entendían lo que hablaban don Quijote y Sancho. Tampoco parece que entiendan los políticos españoles la «geringonça» portuguesa, apelativo con el que los conservadores bautizaron entre bromas los pequeños acuerdos a los que llegó el socialista Antonio Costa y con los que la izquierda gobierna en Portugal. Un acuerdo que ha superado una legislatura con un gabinete minoritario, sin coalición, y con sólo unos puntos coincidentes en los programas electorales de cuatro formaciones políticas. Una izquierda que no ganó pero consolidó un pacto que desalojó a un gobierno de la derecha minoritario.

Los políticos portugueses han considerado prioritario gobernar antes de repartirse carteras, orgullos y personalismos. Dieron el Gobierno al más votado de los partidos de la izquierda mientras los otros tres vigilan desde el Parlamento (Asamblea Nacional) el mínimo acuerdo al que han llegado, con unos escasos puntos coincidentes.

Según las informaciones que recibimos los votantes españoles, tras cuatro meses después de conocerse los resultados surgidos de las urnas, en nuestro país parece que ni se cruzan los programas para conocer las coincidencias y componer un acuerdo de mínimos. Si la derecha alcanza pactos parciales y apoyos puntuales para salvar votaciones que permitan gabinetes «de perdedores», la izquierda ni siquiera llega a eso.

Cuentan las crónicas lusas que, ante la situación de que ninguna formación política conseguía una notable superioridad sobre las otras, ante la formación de un acuerdo minoritario de los partidos de derecha que llegó a formar gobierno, el actual primer ministro, el socialista Antonio Costa, se presentó en la sede del rígido Partido Comunista y se encerró con Jerónimo de Sousa, su líder, hasta que conformaron unos puntos en común. Al frágil acuerdo se sumaron las otras formaciones progresistas, Bloco de Esquerda y Los Verdes, y derrocaron parlamentariamente al recién formado gabinete conservador. No hubo firmas conjuntas, poses fotográficos ni otras gesticulaciones grandilocuentes.

Los escasos puntos de los débiles acuerdos consiguen, para algunos observadores y politólogos, un desarrollo más democrático de la gobernabilidad puesto que para cada decisión han de negociar entre quienes sostienen al Gobierno minoritario, cada decisión ha de ser consensuada. Y si en Portugal apuntan que en la izquierda temían la época de las visitas de la troika comunitaria durante el rescate de la crisis, analistas españoles señalan las disposiciones que van tomando en las comunidades autónomas los nuevos gobiernos de la derecha, apoyadas en casi todas por los votos de la ultraderecha, para augurar finalmente un pacto en la izquierda para conformar el Gobierno nacional.

El panorama insinúa nuevas elecciones aunque los optimistas miran hacia Lisboa y creen posible una «geringonça» española. Si Europa admira ahora el «milagro» portugués es, según el secretario de estado de Asuntos Parlamentarios, por la «capacidad de los partidos para mantener las diferencias entre sí, pero con entendimiento en materias esenciales». Asuntos sociales, lucha contra las desigualdades, sanidad, educación, servicios públicos, parecen puntos suficientes para lo que los conservadores lusos tildaron irónicamente de «geringonça» pero que lleva años gobernando en Portugal. Puede que sea importante llegar a grandes acuerdos programáticos pero quizá se pueda empezar con tres o cuatro pequeños pactos a la portuguesa. Paso a paso se avanza lentamente pero se avanza.

Publicado el jueves 29 de agosto de 2019 en LA NUEVA ESPAÑA y La Opinión A Coruña

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2019/08/29/hay-jerigonza-espanola/2521633.html

No hay leyes contra el machismo y el supremacismo (recopilado 2019)

Es la primera educación la única que los puede erradicar (Recopilación Agosto)
No hay leyes contra el machismo y el supremacismo El machismo no se erradica con leyes a posteriori. Ese machismo y ese supremacismo que sufrimos a diario. Es la educación la única que puede cambiar la situación, esta plaga que nos hace salvajes, que nos equipara a los más sanguinarios animales. Es decir, es la mentalización a priori la que puede erradicar la violencia de género. Las leyes de castigo no frenan la falta de sentido de igualdad, la raíz de un sentimiento de superioridad del macho sobre la hembra. Del hombre respecto a la mujer. Del fuerte en cuanto al débil. El castigo no es la solución, es un remedio contra lo ya irremediable, algo que siempre, siempre llega tarde.

Todos los días registramos algún caso de machismo, de supremacismo, de violencia. Asesinatos, violaciones, acoso, maltrato. No hay jornada sin un caso de este género. Manadas de salvajes aparecen cada jornada, sobre todo las festivas. Durante el mes de julio hubo nueve casos de esta violencia, de asesinatos a mujeres. En un país en el que llevamos contabilizados cuatro decenas de mujeres asesinadas. Donde las manadas de machistas crecen como hongos. En cualquier punto de nuestra geografía. La situación es patética, terrible, insoportable. Llevamos contabilizados más de mil asesinatos de mujeres por hombres con alguna relación con las asesinadas. Y una treintena de menores víctimas de sus progenitores o compañeros de sus madres. Tristes récords.

Más de un asesinato de una mujer por semana. Matada por su marido, exmarido, expareja, exnovio, examante. Tanto unos como otros considerándose a sí mismos como dueños y señores de la vida de sus víctimas. Amos de la mujer que les interesa, que dicen amar. Ya sea de relación reciente o con muchos años de convivencia. Quizá sería mejor decir, de obediencia.

Las violaciones y las violaciones múltiples proliferan. Son otro síntoma espantoso de violencia machista. No son asesinatos definitivos, sin posible reparación, pero su violencia, su alevosía, son terribles. Demuestran inferioridad del autor, cobardía de los que se agrupan para realizar su agresión. Y comportan una violencia que produce una vivencia traumática en las víctimas difícilmente superable, casi permanente, un sentimiento de terror y una aversión al género diferente.

Para colmo, la lentitud y las deficiencias a la hora de juzgar los hechos, los presuntos delitos, hacen que la justicia tarde en confirmar sentencias y permita que los agresores, en muchos casos, permanezcan en libertad mucho tiempo después de realizar sus violaciones y abusos, ya sean individuales o colectivos. Casos estos últimos que proliferan como síntoma de cierta impunidad. Y hasta permita presuntas reiteraciones

Las condenas a asesinos, violadores, acosadores, abusones sentenciados han de ser ejemplares. Pero raramente remedian nada.

El único modo de erradicar estos tipos de violencia es la educación en la igualdad de todas las personas. Desde el nacimiento, desde el despertar de la vida. En la familia, en la guardería, en la escuela. Enseñando a cada niño/a que todos somos iguales, sin distinción de género, sin distinción de sexo, sin distinción de conocimiento, sabiduría, temperamento, talante. Iguales en derechos, en deberes, sin cordones religiosos, políticos, ideológicos. Nadie es más que nadie.

La supresión de materias, asignaturas de ciudadanía, de educación para la igualdad, es una de las causantes del machismo y el supremacismo. Y parece que no son capaces nuestros políticos de implantarlas definitivamente. La equiparación de las personas es un espíritu que se inculca con educación, educación, educación. El castigo posterior a un acto de violencia no remedia el hecho realizado ni corrige una ideología adquirida durante años de vida.

Publicado el sábado 10 de agosto en LA NUEVA ESPAÑA y otros diario de EPI

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2019/08/10/hay-leyes-machismo-supremacismo/2514042.html

Fobias y ambiciones contra programas

La formación de los gobiernos tras las elecciones locales y autonómicas
Fobias y ambiciones contra programasLas fobias no dejan ver el bosque. La cortedad de miras mantiene las ambiciones mientras los programas siguen casi desaparecidos. Este es el panorama político que tenemos delante los españoles tras las diversas elecciones que hemos celebrado.

Efectuados, por fin, los comicios nacionales, regionales, locales y europeos tras unas cuasi permanentes campañas electorales, los ciudadanos españoles esperamos la resolución definitiva de los mismos. Aguantamos una larguísima contienda verbal mantenida por los partidos y ahora llega la hora de la composición de los distintos gobiernos. Las declaraciones de políticos de todos las formaciones y asociaciones de electores invadieron los hogares a través de muy dispares programas de radio, televisión, prensa y redes sociales. En muchas conversaciones sigue primando el tema político. Parecería que todo estaba definido y bastante claro. Pero no. Las promesas son una cosa y los pactos postelectorales, otra.

Resulta que donde había unas líneas rojas ahora se van diluyendo pero aparecen otras. Todo depende de si «cojo cacho» o me quedo sin el mínimo poder. Y lo que importaba a nivel local o regional ahora depende de pactos nacionales e internacionales. Y si todo parece correcto, dependeremos entonces de si el interlocutor tolera, negocia, se aproxima a Cataluña o, mira por donde, a los tránsfugas. Y si aún quedan dudas para la negociación, calificamos de populistas a quienes no nos interesan para un fructífero pacto.

Irreconciliables. Para diversos analistas el problema es que no hay conciliación política. Y alguno ha llegado a comparar la situación española con la del Ulster, donde la paz ha conseguido superar a la guerra pero donde la población se encuentra fracturada, dividida, en tensión latente. Y llegamos al caso de que unos no se reúnen con otros porque éstos no reprueban como a ellos les gustaría las diatribas independentistas catalanas. ¿Han de renunciar Manuela Carmena y Ada Colau a su amistad, a «conocerse» para que lleguen a acuerdos los partidos que buscan la alcaldía de Barcelona o Madrid?

Irreconciliables pero menos parecen algunos pese a sus declaraciones ante los medios. Si hace un mes Pablo Casado decía de Vox que era un partido de extrema derecha, forzado por los resultados de las generales, ahora ya no es tan incompatible. El primer acuerdo a nivel nacional entre formaciones políticas para conformar entidades locales y regionales lo han pactado el Partido Popular y el liderado por Santiago Abascal. Pactan gobiernos donde no les interfiere el partido de Albert Rivera, nombrado socio preferente para negociaciones según dirigentes del Partido Popular.

De la consolidación de la democracia española no hay duda pero ahora se necesita consolidar el aprendizaje de la negociación. Para lograrlo, los partidos habrán de iniciar sus contactos con sus programas por delante, ya que durante las campañas electorales las propuestas programáticas fueron indisimuladamente «escondidas» porque lo que mejor llama al voto son las declaraciones de los más locuaces de los dirigentes. Y al confrontar programas se encuentran similitudes y desigualdades. Y se pacta cediendo por ambas partes.

De este modo se van descartando las ambiciones personales, pasan a un segundo plano los cargos y se liman las fobias para ir dejando paso a las posibilidades de gobierno. Así se diluyen algunos «cordones sanitarios» presumidos en las campañas. Por ejemplo, vetar al líder pero dejar la puerta abierta a posible acuerdos con su partido. Negar acuerdos con una formación en una región mientras en otras se pueden firmar pactos sin fobias o ambiciones personales.

En un coloquio reciente se dilucidaba si la sociedad estaba dividida o fracturada. En el primer caso es más fácil el acuerdo que en el segundo. Aunque todo debería depender del cruce de programas y de la búsqueda de coincidencias. También de las oportunidades puntuales. Los números electorales dan como resultado casi único un gobierno formado por Pedro Sánchez, con más o menos precariedad. Podemos se acerca a él como una tabla de salvación ante su descenso en diputados. Ciudadanos y Partido Popular mantienen sus posiciones contrarias a los socialistas sin explorar las posibilidades de un gobierno menos a la izquierda. Si alguno de ellos negociase un intercambio de programas podría conseguir algunas prebendas, centrar algo el futuro gabinete y hasta resarcirse de su fallido intento de gobernar. Se especula con los argumentos de «Juego de tronos», serie fantástica y con efectos especiales, pero estimo que sería mejor que se fijasen en «Borgen», cuyos capítulos reflejan la política danesa, más cercana a nosotros y que precisamente acaba de resolver la formación de gobierno tras sus recientes elecciones. Con menos fobias y ambiciones.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el lunes 24 de junio de 2019

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2019/06/24/fobias-ambiciones-programas/2492813.html

Los cromos que no votamos

Las negociaciones donde se pactan condiciones que no importan al ciudadano
Los cromos que no votamosEl pasado domingo 26 de mayo acudimos a los colegios electorales para votar a candidatos al Parlamento Europeo, a las asambleas, juntas o parlamentos de doce comunidades autónomas y a las concejalías de más de ocho mil municipios de España. Cumplíamos con nuestros deberes democráticos, opinando o mostrando nuestra predilección por personas concretas, representantes de políticas organizaciones que defienden nuestras opciones e ideas políticas, económicas y sociales. Fue una jornada tranquila, apacible, normal en un país con una democracia consolidada. Al final del día hubo euforias, decepciones, sorpresas sin estridencias fuera de habitual.

Una de las expectativas de la convocatoria electoral era la confirmación del final del bipartidismo, una distribución de escaños y concejalías con mayor diversidad de opciones. Lo que en principio muestra más estrictamente la diversidad de opiniones sobre la forma de gobernar, sobre los programas y las necesidades que cada cual ve para una Europa más cercana al menester del ciudadano, las leyes de su comunidad, la convivencia con los vecinos. Los tres ámbitos son diferentes en cuanto a amplitud y cercanía. Mientras en Bruselas se gobierna para cientos de millones de habitantes, en las comunidades se gestiona para los residentes en una región. Y en los municipios se administran los intereses de los vecinos y se busca su convivencia.

Según su situación geográfica, la producción y riqueza de la zona, su clima y la cultura de la misma la gobernabilidad puede ser muy diferente de unas comunidades a otras. Las necesidades básicas son distintas para un/a bávaro/a, para una/o toscana/o, un/a orotavense o una/ veigueña/o, por poner ejemplos muy dispares geográfica, climática y económicamente. Y el tamaño municipal es quizá uno de los puntos diferenciales más importantes.

Pues bien, dadas las diferentes situaciones se supone que las gestiones y resoluciones de los elegidos también serán diferentes. Sin embargo la realidad poselectoral no parece ajustarse a esos parámetros. Los movimientos que se detectan, las declaraciones de los políticos y los comentarios y disertaciones de los denominados tertulianos apuntan a unos cambalaches que afectan de forma muy distinta a unos votantes de otros. Si las necesidades de una llanisca difieren de las de una ovetense nos podemos imaginar la distancia que separará el bienestar de una persona de Villanueva de las Manzanas, en León, del de una residente en el madrileño barrio de Chamartín. Aunque el porcentaje alcanzado por los partidos en ambos ayuntamientos es similar las necesidades son muy diferentes. Por ejemplo, mientras en la población leonesa el aire es bastante puro la estación de medición de gases peligrosamente contaminantes del distrito madrileño registra niveles insoportables para la sana respiración de las personas en él residentes.

La negociación para definir el gobierno de un municipio ha de atenerse a resolver los problemas de ese municipio. ¿Cómo se puede poner como premisa para discutir la alcaldía de Valladolid, donde los socialistas han conseguido el mayor número de votos, que el partido de Pedro Sánchez aplique el artículo 155 de la Constitución en Cataluña inmediatamente? ¿Por qué la candidata del PSOE a la alcaldía de Zaragoza tiene que «renegar» de los pactos con los separatistas que pueden firmarse en el Consistorio de Barcelona? Si en la Comunidad de Madrid alcanza el Gobierno el Partido Popular al no llegar a un pacto con el partido mayoritario de Más Madrid y apoyarse en otras formaciones minoritarias ¿por qué no se puede conseguir un acuerdo para asfaltar una calle en Mejorada del Campo donde los populares son claramente minoritarios?

La llamada segunda vuelta de las elecciones no ha resultado ser una segunda vuelta sino que en muchos casos puede haber derivado en una venganza. Esos cromos no son los que votamos los españoles.

Publicado el sábado 1 de junio sw 2019 en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2019/06/01/cromos-votamos/2481500.html

¡Miedo!

En busca de la razón que movió al electorado el domingo 28 de abril
¡Miedo!Analistas del resultado de las elecciones celebradas el pasado domingo 28 de abril hablaban de miedo. Miedo de muchos electores a la llegada al Congreso de la extrema derecha. Son voces del interior y del exterior, en medios nacionales e internacionales. Profesores y reconocidos periodistas que poseen precisa documentación sobre la situación española. Pero ¿ha sido esa razón la que movió al elector a esa votación resultante? Quizá fueron análisis apresurados. ¿Miedo?

En primer lugar hemos de destacar la gran afluencia a las urnas en contraste con una reciente convocatoria celebrada en Andalucía. Pero no se ha registrado ningún récord de participación. Y quizá la mayor concurrencia se deba al ruido y a la agresividad soportada en la precampaña primero y después en los debates de la campaña.

También hemos de tener en cuenta que el resultado obtenido por la extrema derecha es llamativo pero también que ha sido alentado por personalidades (pertenecientes sí, a otro partido de la derecha) que aguijoneaban a los líderes más moderados para atacar al adversario político. Y es llamativo al ser la primera vez que accede la ultraderecha en democracia pero se queda en la quinta fuerza, la última formación en cuanto a participantes en todo el Estado, ya que quienes ha conseguido menos diputados son partidos que han limitado a su ámbito territorial comunitario su participación. También se ha de tener en cuenta que el porcentaje logrado por el franquismo es mucho más bajo que lo que impera en parte de Europa y América.

Por otra parte los españoles han dado un voto mayoritario a la formación que presuntamente «esquilmó» la Junta de Andalucía, liderada por un «felón», «traidor», «amigo de los que quieren romper España», «que pacta con quienes tienen las manos manchadas» de sangre, que quiere subir los impuestos, etcétera. Un partido que ha «abusado» de los decretos leyes una vez convocados los comicios y se aprovechó con decisiones que no tomó durante la legislatura.

Los votos han conformado una mayoría a unos partidos, PSOE y Unidos Podemos, que en los últimos tiempos han circulado por la senda de la división, con espectaculares refriegas internas. El futuro presidente del Gobierno fue prácticamente expulsado del partido y denostado por la mayor parte de los dirigentes de la formación, los llamados barones, y el partido estuvo dividido en dos durante un largo y frenético periodo, con sonados ataques entre ambas partes. Aún en vísperas de la disolución de la recién cerrada legislatura dirigentes de la formación mostraban su disconformidad con la convocatoria electoral adelantada.

En el otro lado de la izquierda, la coalición de Podemos con Izquierda Unida, ha habido una gran desbandada de fundadores y dirigentes disconformes con el camino tomado por la dirección. Por una parte en el partido nacido en marzo de 2014, acusado de ser financiado por Chávez y los ayatolas, han desaparecido de la foto «fundacional» cinco de los seis fotografiados. La coalición formada en 1986 en la que confluían comunistas, republicanos y ecologistas tenía la disidencia de quienes no se fiaban del partido de los profesores universitarios y ha terminado expulsando a su excoordinador general, quizá el parlamentario con discurso más político y talante dialogante.

Algunos analistas parecen haberse olvidado de llamativos casos de corrupción, con enriquecimientos personales y fraudulenta financiación de partidos. De que el futuro presidente de Gobierno ha sido el menos «miedoso» de los últimos tiempos del socialismo hispano, de que los gurús internacionales de los poderes económicos estaban conformes con la victoria de su última trayectoria gubernamental? Y si miramos a los campos soberanistas, el miedo no aparece por ninguna parte y las propuestas separatistas han aumentado su nómina de parlamentarios. Si el miedo, sinónimo de temor, suele estar reñido con el progreso, ¿donde está el miedo?

Publicado el sábado 4 de mayo de 2019 en LA NUEVA ESPAÑA (FARO DE VIGO)

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2019/05/04/miedo/2466569.html

Feminismo es igualdad/democracia

El machismo, una losa que solo se supera con educación e inteligencia
Feminismo es igualdad/ democraciaLa ayuda en el hogar es una demostración de machismo. Ayudar es un complemento, una contribución, pero no una obligación inherente al hecho. Por lo que ayudar es reconocer subordinación. Y precisamente subordinar a la mujer es lo que demuestra el machismo. Luego no es válido decir que ayuda. El hecho ha de ser la paridad. Después vendrán delegaciones y el reparto de funciones según las circunstancias interiores.

El machismo no se materializa solamente en el hogar, en la familia, en las relaciones personales. El machismo más visible se manifiesta en el trato, en las relaciones laborales, en el trabajo, en la comunicación, en las leyes y normas de convivencia, en la escala social y laboral. Decenas de siglos, miles de años con una filosofía discriminatoria para el género femenino son una losa que solo se supera con inteligencia y educación. Inteligencia para comprender que el ser humano tiene un cerebro igual sean cuales sean las características del cuerpo que rige y controla. Por lo cual machismo es similar a racismo, intolerancia religiosa, política, educativa.

La mayoría de las organizaciones femeninas propusieron hacer huelga. Tienen buenas razones para hacerla el 8 de marzo y todo el año. No se hace huelga contra el hombre, se hace contra el machismo, contra la discriminación laboral, contra el techo de cristal, sin poner apellido al feminismo porque «feminismo liberal» es igual que «machismo suave o machismo leve». La discriminación se basa en el género sin distinguir la ideología de la mujer, su raza, su nivel económico o su religión (en unas más que en otras). Es un abuso y el abuso, ejercido durante muchos siglos, no es democrático.

Publicado el sábado 9 de marzo en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2019/03/09/feminismo-igualdad-democracia/2438403.html

Negativo, peligroso y no negociable

El pacto del PP con Vox y la complicidad de Ciudadanos para gobernar Andalucía

Es un precedente negativo y peligroso. En una semana en la que la violencia machista se repartía por todo un país dos partidos negociaban la derogación o desvalorización de la ley que persigue ese abuso del macho sobre la mujer. Una semana en la que se recordaba el triste balance del pasado año en que fueron asesinadas cuarenta y siete (47) mujeres por sus parejas o exparejas, dos partidos negociaron la eliminación o aminoración de la legislación contra la violencia contra la mujer. ¿Es negociable debatir sobre el amortiguamiento de la ley contra la violencia de género? ¿Es argumentable argüir, como Ciudadanos dice, que no negocia con extremistas pero aprovecha que si lo hace el Partido Popular, para ambos gobernar apoyados en Vox?

No. No es negociable en un estado democrático, ni vale un argumento tal, regatear los derechos humanos, la igualdad entre mujeres y hombres, la expulsión de más de cincuenta mil personas porque no consiguen tener «papeles», romper la Constitución… Dirigentes del Partido Popular han negociado con dirigentes del partido Vox esas cosas y muchas otras más. Y los representantes del PP no se han levantado de la mesa cuando les han presentado esas propuestas por parte de los mandatarios voxistas. Consintieron negociar los «populares» con quienes niegan derechos constitucionales. Admitieron los «ciudadanos» que negociase su compañero de pacto con quienes reniegan de la ley de leyes. Unos y otros serán cómplices de quienes rechazan los principios de igualdad que otorga la Constitución. Admiten ya que no pertenecen al bloque constitucional como acusan a otros.

Tanto el Partido Popular como Ciudadanos, consintiendo esa negociación no constitucional, son conscientes de que le hacen la precampaña a Vox para las próximas elecciones de mayo pero les da lo mismo. Elecciones primaverales, unas con la pequeña circunscripción local o regional, otra con circunscripción única, que pueden beneficiar a formaciones como Vox, alimentada por votantes localmente concentrados o dispersos por todo el país. Han de tener en cuenta PP y C’s que ellos mismos se nutren en gran parte de disidentes -Ciudadanos con los procedentes del Partido Popular y Vox de ambos- y bastantes votantes deciden dirigir su preferencia por la formación más contundente y definida.

El odio al partido que ha gobernado cerca de cuarenta años con los votos -¡ojo!- de la mayoría de los andaluces ha cegado a unos políticos que no han logrado una mayoría suficiente para asumir el Gobierno y les ha dado lo mismo negociar con quienes rechazan los derechos que otorga la Carta Magna. También los Derechos Humanos. Creo que aceleraron sus negociaciones para ocultar su debilidad. «Génova pide a sus barones que guarden silencio» pidió una portavoz popular en un espacio de televisión. Quizá fuese para acallar o desarmar a discrepantes interiores o internacionales (en el PP baronías sustanciales refutaban la negociación con Vox -Galicia- y hay baronías relegadas en las listas para los comicios de mayo -Asturias, Cantabria, Madrid-; en C’s candidatos a grandes alcaldías y parlamentarios europeos afines -hasta el presidente francés Macron- rechazan alianzas con la ultraderecha). También con el fin de conseguir a toda costa el feudo andaluz para presentarlo como su gran triunfo. Quizá quisieran tapar (el PP ha perdido varios escaños respecto a elecciones anteriores) que sus cabezas de cartel carentes líderes carismáticos por lo que las negociaciones con la ultraderecha se llevaron a cabo en sus sedes centrales, por sus líderes nacionales y fuera de Andalucía. Con ese pacto han puesto en el mapa a un Vox que ha alcanzado publicidad en toda esta España nuestra en permanente, continua y cansina campaña electoral.

Publicado el martes 15 de enero de 2019 en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2019/01/15/negativo-peligroso-negociable/2410882.html

 

Ábalos y la isla de Asturias

LIBREPENSADORES

Para que el ministro no se haga el sordo ante la situación de las infraestructuras

“Ábalos revelará el ancho de vía de la Variante el jueves en su visita a Asturias”. Así titulaba en noviembre el diario La Nueva España la solución al misterio de la conexión ferroviaria que enlazará el Principado con el resto de España. Un acertijo más para los asturianos que se sienten ninguneados y aislados por tierra, mar y aire. Y es que el tren, como ocurre en Extremadura, llega a la comunidad por una estructura ferroviaria del siglo XIX; la autopista del mar que conectaba Gijón con Europa sigue cerrada desde 2014; las líneas aéreas, que enlazan el aeropuerto de Santiago del Monte con España y Europa, ponen y quitan trayectos y precios –hasta 800 euros ida y vuelta a Madrid o Barcelona– cada poco y a su antojo impidiendo a los viajeros poder programar sus vuelos, de negocios o de placer; la conexión por carretera es casi obligada por una autopista de peaje, una privada concesión prorrogada tres décadas los últimos días de Gobierno de José María Aznar. Es decir, entrar o salir de la patria del innovador Jovellanos es problemático y costoso, se intente por donde se intente.

Asturias es una isla, no solo en sentido geográfico, sino también en sentido político. Como Extremadura. Si las comunicaciones geográficas entre Asturias y el resto de España son anticuadas, las políticas son más bien negativas. Seis de los dieciocho titulares que han ejercido el cargo en el Ministerio de Fomento desde la implantación de la democracia a finales de 1978 han especulado sin recato con la comunicación ferroviaria entre el Principado y el Reino: la llamada Variante de Pajares. Después de tres lustros de trabajos, parones y promesas, esta línea sigue sin funcionar y al paso que va se puede quedar anticuada tras los varios miles de millones de euros invertidos en la obra. Mientras tanto la alta velocidad sigue sin llegar a la “tierrina”, a donde se accede por una obra de ingeniería del siglo XIX (1880-1884). Ancho ibérico, ancho internacional, triple hilo, discusiones y cambios según cada partido, y la “casa sin barrer”.

El jueves 15 de noviembre visitó por fin el Principado el ministro de Fomento José Luis Ábalos, una comunidad gobernada por el mismo partido que el Gobierno central pero con dirigentes enfrentados. Aunque esto casi es lo de menos. Ábalos es el sexto titular del departamento desde que se decidió construir la Variante. Aprobadas cuando Francisco Álvarez Cascos estaba al frente del Ministerio, las obras se iniciaron en 2005. Desde entonces Magdalena Álvarez, José Blanco, Ana Pastor e Íñigo de la Serna prometieron, visitaron e inauguraron tramos sin concretar nunca una fecha definitiva de finalización de obras, su previsible entrada en funcionamiento, ni siquiera concretaron el ancho de vía después de trece años de una construcción polémica a cada paso. Y solamente tratándose de la travesía bajo la cordillera porque, con el AVE a la puerta, Asturias seguirá sin alta velocidad sine die. La última fecha anunciada para que se inicie el acceso por el nuevo trazado habla de 2021 cuando la obra estaba programada para 2010. Hasta ¿entonces? los trenes circularán entre Busdongo (León) y Puente los Fierros (Asturias), distanciadas una treintena de kilómetros, bajo 63 túneles, lo que representa aproximadamente una hora de viaje.

Pero si esto es grave sin duda, siendo Asturias una de las provincias con más kilómetros de trazado de cercanías (370 kilómetros en nueve líneas con 156 estaciones), es posiblemente la que mayores problemas tiene en este tipo de ferrocarriles. Su abandono es tal que cada año pierde viajeros en porcentajes de dos cifras. Ha pasado de cinco a menos de dos millones en poco más de un decenio, unos 300.000 por año, “porque no hay fiabilidad en un servicio que es deficiente”, no se renueva material, se suspenden varios trenes cada día por heladas de la catenaria, piedras en las vías, falta de personal y los reiterados retrasos obligan al habitual viajero a desistir y utilizar el vehículo privado para acudir al trabajo. Existen tramos en que los trenes circulan a entre 20 y 30 km/h como precaución ante el deterioro del trazado. Un ferrocarril que sería un complemento ideal al mapa de sinuosas carreteras a que obliga la orografía de una comunidad donde en las primeras nevadas se cierran al tránsito una veintena de puertos de montaña.

En fin, el trato oficial en materia de infraestructuras y comunicaciones que sobrelleva Asturias es insoportable, una provincia donde una autovía de unos 250 kilómetros de largo por la zona orográfica más llana ha tardado en construirse más de 25 años, una provincia que ha sufrido varias reconversiones, que ha visto desmanteladas sus industrias minera y siderometalúrgica y su ganadería e intenta buscar para vivir el recurso del turismo, un turismo que encuentra múltiples y numerosas dificultades para su acceso al verde Paraíso Natural. Cerrada la autopista del mar –que conectaba con un considerable ahorro para turistas y transportistas el noroeste industrial español con el oeste industrial europeo– hace cinco años y casi sin comunicaciones aéreas, el Principado de los renombrados y universales premios es una comunidad que ha de esperar una “revelación” del decimoctavo ministro de infraestructuras en los 40 años de democracia para saber si algún día será europea.

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Publicado el sábado 12 de enero de 2019 en INFOLIBRE.es

https://www.infolibre.es/noticias/club_infolibre/librepensadores/2019/01/12/abalos_isla_asturias_90678_1043.html

La paradoja de Madrid Central, el sistema P+R y la Unión Europea

La puesta en marcha de la lucha contra la contaminación y algún paliativo

Una artificial polémica se ha levantado con la puesta en marcha de «Madrid Central», el área propuesta por el Ayuntamiento de la capital para empezar a luchar efectivamente contra las contaminaciones de gases, ruidos y especulaciones frente al medio ambiente. La mayoría está contra el deterioro que sufre el centro de la ciudad y la oposición a la implantación de las restricciones es principalmente política.

Tenía que llegar pero el establecimiento del área «Madrid Central» implantado por el Ayuntamiento que preside la magistrada Manuel Carmena ha descubierto una paradoja: quienes más se oponen a la medida que limita o restringe el tránsito de vehículos por el centro de la capital son personas de los municipios adyacentes. Por supuesto que la oposición representada en el consistorio ha rechazado la medida pero en esta época de ruido político entra dentro de la normalidad. Sin embargo, quienes residen en municipios periféricos a la gran urbe son los que más protestan. Los razonamientos son variados y algunos no parecen precisamente argumentos razonados.

Vecinos de poblaciones con conexión directa con el centro de Madrid a través del servicio metropolitano, el metro, de ferrocarriles de cercanías, y hasta de la alta velocidad española, el AVE, han sido quienes más rápido han manifestado el perjuicio que les causa no poder llegar al centro de la ciudad en vehículo privado. Mientras tanto los residentes en los barrios madrileños aprueban mayoritariamente la mejora y sólo los partidos de la oposición han salido a declarar su postura en contra. A pesar de que la iniciativa madrileña es muy inferior en restricciones a las de la mayoría de las capitales europeas y que Madrid no es la primera ciudad española en establecer esta medida ambiental.

La concejala responsable de su implantación, Inés Sabanés, señalaba a los medios informativos que «Madrid Central es fruto de tres años de trabajos durante los que hemos contado con los mejores expertos y la colaboración de la Universidad. Alberto Ruiz-Gallardón aprobó en 2006 -siendo alcalde- la implantación de una medida similar para 2010 y todavía estamos esperando». Según la delegada de Movilidad y Sostenibilidad del municipio madrileño, su departamento se ha reunido varias veces ya con los «hombres de verde» de la UE a los que el consistorio debe dar cuenta cada dos meses de la implantación de las medidas. «Cuando accedimos al gobierno municipal ya estaba abierto un procedimiento de infracción contra España por la contaminación de Madrid y Barcelona. La UE rechazó los planes que presentó Ana Botella entre 2013 y 2015 porque no solucionaban nada», dijo Sabanés. Con esta iniciativa y los planes similares del municipio de Barcelona, «España ha conseguido una moratoria que le permite liberarse de una posible demanda ante los tribunales comunitarios» ya que está sometida a un control estricto para reducir la contaminación un 23% en 2020.

Además, como publicaba días pasados LA NUEVA ESPAÑA, en el anteproyecto de ley que redacta el Ministerio para la Transición Ecológica para combatir el cambio climático se dispone que «todos los municipios de más de 50.000 habitantes deberán establecer zonas de bajas emisiones no más tarde de 2023», lo que significará que entran en esa obligación Oviedo, Gijón, Avilés y el extenso municipio de Siero.

Quienes se oponen a las medidas tomadas en Madrid no tienen en cuenta la alta contaminación ni los atascos en la circulación viaria y centran sus argumentos en la dificultad para acceder a oficinas y centros administrativos regionales (el Gobierno de la Comunidad ha recurrido a los tribunales). Y Madrid es una ciudad con muchos y diferentes sistemas de movilidad: la cruzan trece líneas de metro, de las que siete tienen más de treinta estaciones en la almendra Madrid Central, donde hay 23 aparcamientos con 4.767 plazas y otras 9.570 están previstas; más de doscientas líneas municipales diurnas de autobús y 27 nocturnas, además de 395 paradas de taxi en sus veinte distritos y siete líneas de ferrocarril de cercanías con alguna estación en el centro y una del AVE. Es decir, de récord.

Un estamento que emite su queja es el de los hoteleros, otro el del comercio. En España ciudades como Vitoria, Málaga o Pontevedra han resuelto hace años el problema. Grandes urbes europeas hace tiempo que han establecido medidas restrictivas, algunas caras para el ciudadano, como Londres, que cobra más de 12 euros por entrar en el centro. Soluciones hay muchas. Por ejemplo, el tranvía del que disponen quienes llegan a la capital vasca para acceder al casco antiguo desde el aparcamiento disuasorio. Numerosas ciudades europeas -Barcelona entre ellas- utilizan el sistema Park and Ride (P+R), es decir, aparcamiento y transporte público barato o gratis al centro desde las afueras, donde proliferan ya muchos centros comerciales y hoteleros (https://www.lne.es/opinion/2010/11/01/pr-buen-sistema-transporte-urbano/988407.html). Los precios son políticos, muy baratos y completamente disuasorios, antiestrés, antiatascos, anticontaminación, verdes y sostenibles para arcas municipales. Una buena red de transporte público es esencial. Otro método es el que utilizan en Málaga, por ejemplo. Las mercancías se acercan a destino en el casco peatonal, pleno de comercios con buenas ventas, por medio de triciclos y vehículos eléctricos, sin ruidos, sin polución ni problemas de aparcamiento. Asturias, donde las alarmas medioambientales y el escaso reciclaje han saltado en sus grandes núcleos urbanos, debe estar preparada.

Publicado el jueves 13 de diciembre de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/12/13/paradoja-madrid-central-sistema-pr/2395761.html