Dylan sí, Dylan no

Un poeta, su música, la polémica y los bardos de «la Prospe» madrileña

Robert Allen Zimmerman, conocido mundialmente como Bob Dylan, acepta el premio Nobel 2016 de Literatura que le ha concedido la Academia Sueca. ¡Menos mal! Porque si ya era maldito para unos, ahora corría el «riesgo» de ser maldito para otros muchos. El premio «Príncipe de Asturias» de las Artes 2007 (¿o no lo es por no venir a recibirlo?) obtuvo el «Pulitzer» honorario un año después por su «profundo impacto en la música popular y en la cultura norteamericana, marcado por sus composiciones líricas de extraordinario poder poético». Pero ahora es cuestionado por buena parte del establishment. Hoy que la poesía se muestra en cuartillas pegadas en paradas de autobús, en internet, en garitos marginales, underground, fuera de la cultura oficial, paralelos, alternativos, se objeta el galardón.

«La poesía es un arma cargada de futuro» dejó escrito Gabriel Celaya. Y su obra poética fue cantada y difundida por el mundo por Paco Ibáñez, otro maldito. Pero el poeta de Hernani parece que era más querido en su barrio que el mundo oficial. Un contorno, «La Prospe» madrileña, en el que convivían Celaya y su inseparable Amparitxu, Rafael Sánchez Ferlosio, Mario Benedetti, Javier Krahe, Víctor Manuel San José, Manolo Pilares y otros bardos menos universales. Paseaban por las mismas calles, compraban en el mismo mercado, luchaban por similares ideales y aunque no coincidieran en alguna cosa convivían sin dificultad, cordialmente, sin acritud. Aunque a Ferlosio, que suele recitar a Machado o a Darío, la poesía no le «entre». Por su parte Benedetti cantó el «Buenos días, Gabriel» en estos versos: «Tres poetas en uno / semillero / de tantos más / tu ánima insumisa / se topó con la muerte en su pesquisa / y la puso a cuidar tu invernadero… fiel a tu gente / a Amparo / y a ti mismo / a pesar de tus ráfagas de triste». Poeta acoge a poeta. Autor defiende a autor.

Pero Dylan, tanto en la música como en el cine o la poesía, siempre tuvo detractores célebres. Escritores como Norman Mailer, con registros en todos los campos literarios y gran innovador del periodismo, dijo en una ocasión que si Dylan era un poeta, él era un jugador de baloncesto. Ahora otro Nobel se pronuncia de manera parecida. Para Mario Vargas Llosa «la decisión de este año de la Academia es una frivolización de la cultura». Al tiempo que añadía que «es la civilización del espectáculo, que ya llega a la institución sueca».

Es decir, en estos tiempos en que escribir poesía es quizás el mayor esfuerzo del autor, cuando los poetas se las ven y se las desean para publicar sus poemarios, cuando muchos de los nuevos rapsodas se tienen que refugiar en locales alternativos, en bares casi clandestinos, unos bellos versos, para conseguir el elogio y la gracia de un galardón han de ser publicados a través de la imprenta, de una editorial de prestigio. Si no, no merecen consideración de obra literaria. Cuando para que se conozcan sus poemas una joven madrileña ha tenido que ir pegando sus cuartillas por las paradas de autobús de la Gran Vía o refugiarse en una nocturna cantina del casco antiguo y hasta recurrir a la pintada mural de una estrecha e intransitada calle de barrio popular, la poesía para ser reconocida como tal ha de ser publicada con formato oficial.

¿Corporativismo mal entendido? ¿Desprecio por el rival? ¿Diferencia de ideas? A algunos de los que rechazan que le den el premio a Dylan solamente les ha faltado decir que además es mal músico. ¿Dirían lo mismo de la poesía que se publica en internet? La belleza lo es en cualquier formato, en cualquier soporte. «¿Cuántos caminos tiene que andar un hombre / antes de que le llaméis hombre? / ¿Cuántos mares tiene que surcar / la paloma blanca / antes de poder descansar en la arena? / Sí, ¿y cuánto tiempo tienen que volar / las balas de cañón / antes de que sean prohibidas para / siempre? / La respuesta, amigo mío, / está soplando en el viento / La respuesta está soplando en el viento.» Lo canta Robert Allen Zimmerman. Bob Dylan.

Publicado el martes 15 de noviembre de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/11/15/dylan-dylan/2013370.html

 

No quieren gobernar

Los partidos políticos españoles han pasado un año en funciones y sin negociar

No quieren gobernar. Esa es la realidad. Se acerca el año sin gobierno y nadie se atreve a una verdadera negociación. Decía recientemente el presidente Santos que el acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC no era del todo bueno para Colombia, y eso le recrimina la oposición, pero al menos traía la paz. Y es que el proceso desarrollado en Cuba entre el Gobierno colombiano y las milicias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia pasa a ser un ejemplo de negociación en el mundo actual. Todos ceden algo en un pacto. No se puede acudir a una negociación y querer mantener todas tus reivindicaciones. O llevar líneas rojas.

Los partidos políticos españoles con número suficiente de representantes en el Parlamento como para ejercer una presión apreciable no manifiestan su decisión de negociar. Unos están divididos interiormente. Otros dependen de una persona que no se quiere ir. Se habla como disculpa de los largos periodos que pasan en Bélgica, Países Bajos o Dinamarca, por ejemplo, sin gobierno, de dilatadas negociaciones para formar un gabinete ejecutivo, pero no se menciona que en esos países se negocia a muchas bandas, se forman gobiernos minoritarios y discurren las legislaturas a base de acuerdos puntuales que en muchos casos firman o permiten partidos de muy diversa ideología.

Un gobierno formado por tres fuerzas de diferente ideología puede equilibrar una legislatura al contemplar unos mínimos esgrimidos por cada componente. Las leyes resultantes de esos acuerdos pueden ser más o menos ambiguas pero hacen camino y normalmente sirven para avanzar. El positivismo puede no ser el mejor método para llegar a acuerdos pero en muchos casos permite prosperar, salir de atolladeros teóricamente insalvables. O salvar situaciones en progresivo deterioro.

La reforma de la Constitución, los necesarios cambios en las leyes electorales, los de las leyes de financiación autonómica, la armonización de la educación, son reglamentos, ordenanzas susceptibles de modificación ya que todos los partidos las incluyen en sus programas. La aproximación en cuanto a las normas educativas estuvo a punto de firmarse porque diversas fuerzas habían aproximado posiciones y veían necesaria y perentoria la reforma. No se plasmó en el Parlamento porque se acercaban nuevas elecciones y su firma e implantación significaba una cesión por parte del partido al que se pronosticaba como vencedor en las urnas. Pero había consenso.

Prácticamente todas las formaciones políticas reconocen que la Constitución necesita reformas urgentes. La aprobada en 1978 fue considerada como muy ambigua o negativa por parte de algunos de sus firmantes pero éstos vieron más práctico tener un texto así que no tenerlo. Se consensuó que el país sería una monarquía parlamentaria cuando casi la mitad del hemiciclo se proclamaba republicano, por ejemplo. Entonces se consideraron unas prioridades que hoy parece que no se consienten.

La legislación electoral, según reconocen expertos de distintos estamentos, perjudica o beneficia a unas u otras formaciones y los votos no valen igual en unas u otras circunscripciones. Una reforma concertada no parece algo imposible. En fin, acuerdos de este tipo deberían primar en las negociaciones entre los diferentes partidos. Muchas de las reivindicaciones de las distintas tendencias serían asumibles sin renuncias insalvables. El problema es que nadie quiere gobernar.

Publicado el jueves 29 de septiembre de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA (Publicado con retreaso por problemas técnicos)

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/09/29/quieren-gobernar/1990471.html

La siesta se va con el verano

La polémica entre el norte y el sur sigue pendiente desde hace siglos

El final del verano trae, normalmente, la vuelta al trabajo y a la rutina y suele llevarse, al menos para muchos, la siesta. La polémica siesta. Mala para unos, buena para otros. La disfruten o no los argumentos sobre su implantación o práctica son variados.

Contaba el Padre Isla allá por el siglo XVIII las costumbres del convento y en un capítulo de la «Historia del famoso predicador Fray Gerundio de Campazas, alias Zotes» relataba cómo los frailes se acostaban para la siesta. Pasados casi tres siglos de la creación de la obra, a la que la chavalería estudiante solíamos añadir al fraile la chanza «y otras hierbas venenosillas que ni los burros las pacen», la siesta sigue siendo una costumbre controvertida, denostada por unos y elogiada por otros.

Coincidieron en el tiempo, días pasados, tres célebres personajes de nuestros días que elogiaron la siesta. Por un lado Joan Manuel Serrat señalaba que no se perdía la siesta de cada día. Por otro Andreu Buenafuente, trabajador eminentemente nocturno, se mostró firme partidario de la siesta mientras entrevistaba a Pau Gasol, quien decía que salvo que un partido tuviese un horario que lo impida, aprovecha un momento del día para echarse una siesta. Para cualquiera de los tres ese sueño es reparador y sería más o menos largo según las circunstancias. Vamos, que puede ser un «pigazu» o durar horas y con sábanas.

La mala fama de la siesta le viene por ser contraria al sistema de producción actual. Dormir antes o después de comer rompe el horario productivo, lo prolonga o disminuye su tiempo de trabajo real. Aunque una parte de los expertos en cuestiones laborales señala que puede ser un sistema restaurador de energías, que evita fatigas y descansa el organismo, la mayor parte los países europeos tienen un régimen laboral que no lo permite. Eso, unido a la corriente calvinista que la denigra por incompatible a la laboriosidad, coloca a la siesta en la mofa y la ridiculiza. Y la cabezada reparadora tampoco está bien vista.

Sin embargo comienzan a oírse voces que la ponen en valor, unas por razones sanitarias, otras por motivos climáticos, también por practicidad. Y así, mientras en España, Italia, Grecia y demás países del sur continental se avienen a cuestionar el dormir la siesta, especialistas ejercientes en Escandinavia llegan a recomendarla. Consideran que previene el estrés y la presión, favorece la memoria y mejora la circulación sanguínea. A la vez que ponen como ejemplo la costumbre de las escuelas infantiles y jardines de infancia donde todos los niños duermen una pequeña siesta. Y en las horas centrales del día en el caluroso sur mediterráneo no hay quien trabaje ni al sol ni a la sombra.

El caso es que la siesta es polémica desde siempre. Lope y Cervantes la mencionaron en sus obras, el citado Padre Isla la señaló guasonamente en Fray Gerundio («Dormida la meridiana, tomado un polvo, rezadas vísperas y completas y ya adelantada un poco la tarde?»), Van Gogh y Millet la incluyeron en sus obras y hasta la Academia Francesa la admite, como la meridiana, el sueño de mediodía, entre sus definiciones.

La palabra siesta ya la empleaban las reglas de la orden monástica de San Benito allá por el siglo XI para señalar el reposo y la tranquilidad en la hora sexta y son muchas las composiciones musicales pensadas para la siesta, sea del burro, del carnero, del borrego, del canónigo, del cura. Matinal o vespertina pero siesta.

Publicado en La Nueva España el sábado 24 de septiembre de 2016

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/09/24/siesta-verano/1988141.html

 

La basura y el turismo

La invasión de desperdicios que puebla nuestros senderos al final del verano

Los caminos despejados, las playas sin basura, las calles limpias y sin desperdicios. He ahí las bases del futuro de nuestro turismo. Pero estamos próximos al final del verano y la situación no parece la ideal. La naturaleza descuidada es un pecado para senderistas, avistadores, montañeros, conservacionistas, simples caminantes. Sin embargo abundan estos días los restos de un excursionismo despreocupado, descuidado, poco concienciado.

Señalaba fechas atrás Luis Mario Arce el interés creciente del turismo extranjero por la naturaleza astur, por su fauna y su flora singulares. Revelaba el experto en Naturaleza de LA NUEVA ESPAÑA que este mes, septiembre, es el más indicado para observar el hábitat de nuestros montes, de nuestros campos, de nuestra fauna, para contemplar flores, plantas, insectos? El mes de los frutos, cuando baja el calor y los extremos térmicos se aproximan. Uno de los meses que ansían los naturalistas.

Pero quienes lleguen estos días por nuestra tierra no se encontrarán con un entorno demasiado limpio. Muchos caminos están salpicados de papeles, colillas y paquetes de tabaco, envoltorios de helados, latas aplastadas de refrescos y cervezas, bolsas de golosinas, brits de lácteos y un largo etcétera. En las praderas permanecen restos de estancias furtivas. Las señalizaciones viarias están bastante deterioradas, con partes rotas, llenas de pintadas o carteles desvaídos pegados unos sobre otros. Un desastre que sufrimos los finales de temporada.

No alcanza el problema, en gran parte de nuestra zona turística, a la situación que relataba en un magnífico reportaje un gran senderista, el periodista Melchor Fernández Díaz, sobre la senda fluvial del Nalón. Se ufanaba el exdirector de este diario de ese camino que acompaña al río señero de Asturias, le encanta su trayectoria y lo que muestra, un paisaje que relata la historia de unos valles singulares. Pero se lamentaba de la invasión de basura que le atesta. De la cantidad de desperdicios que siembran su trayectoria, su recorrido a veces natural, a veces industrioso. Un río que fue negro y sucio a causa del lavado del carbón y que ha sido recuperado, por donde bajan aguas limpias, dignas de una naturaleza verde, ecológica, llena de vida.

Sostener un paisaje donde puedan contemplarse esas magníficas hortensias, bellas orquídeas, las bayas, cuernicabras, hierbas apiales, bellotas de roble, castañas, avellanas, madroños y demás delicias para el paladar de los osos, observar a éstos en su hábitat natural, o, como apunta Arce, gorriones y preciosos treparriscos, rapaces de distinta envergadura, con diversas funciones naturales, es una labor permanente para que este Paraíso Natural siga siendo paraíso y lleguen más visitantes amantes de la fauna y la flora sorprendentes. Parece que los operadores que trabajan los espacios verdes se fijan últimamente en el Principado, que cada vez son más los extranjeros, principalmente británicos, que buscan nuestros paisajes, que Somiedo y los Picos de Europa llaman con más ahínco a los amantes de nuestros parajes silvestres.

Para conseguir que ese atractivo convenza y se incremente es obligatorio respetar caminos, senderos, playas, miradores, vallas e indicadores, la naturaleza que nos da vida, que nos da fama y alegra la vista, que atrae a todo amante de la belleza. Porque la Naturaleza es fuente de riqueza pero su descuido es muy difícil de restaurar. Elijamos, basura o turismo.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 21 de septiembre de 2016

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/09/21/basura-turismo/1986490.html

 

Burka, burkini y la libertad

En contra de normas que impiden a cada uno vestir como quiera

Libertad es esa diana a la que disparan desde todos los puntos. Ese blanco al que apuntan desde cualquier parte. Precisamente porque la libertad permite a las personas hacer su voluntad mientras no restrinjan la de los demás. Bien, pues llevamos una larga temporada viendo como la libertad es asaltada cada día. Los atacantes son variados en estatus económico, político o religioso. Y la postura ante un falso burka es un ejemplo de esas agresiones. Una de las muchas campañas veraniegas.

Recurro habitualmente a la Real Academia Española porque algunas popularizaciones no reflejan el significado de los términos que se hacen comunes en los medios. Y burka, sus imitaciones y sus derivados son uno de ellos. Para la R.A.E. la palabra, de origen inglés, nombra la «vestidura femenina propia de Afganistán y otros países islámicos que oculta el cuerpo y la cabeza por completo, dejando una pequeña abertura de malla a la altura de los ojos». Mientras que hiyab, de origen árabe, es el «pañuelo usado por las mujeres musulmanas para cubrirse la cabeza». Por lo tanto esa ropa no corresponde con el significado que se le quiere dar este verano al burka. Porque en las playas mediterráneas no se ha usado el burka sino unas prendas que permiten ver el rostro de la portadora y no ocultan sus facciones.

Respecto al «burkini» más de lo mismo. Ya sean los modelos que circulan como nuevo bañador como las vestimentas que han lucido algunas mujeres para nadar días pasados no son burkas ni sus modalidades para el baño. En las fotos publicadas con motivo de la polémica se les ve el rostro a todas las mujeres que lo visten. Y difieren muy poco de los trajes de baño usados por aquellas damas que acudían a los arenales españoles en la primera mitad del pasado siglo. Si entonces el escándalo surgía por el descoque, polemizar hoy por una prenda semejante es tergiversar el significado de su uso, atribuir una intencionalidad, lo que representa arrogarse una prerrogativa indebida.

Además, prohibir la utilización de vestidos aproximados al tradicional burka, que permitan ver la cara completa de la portadora y no sólo «una pequeña abertura de malla a la altura de los ojos», como define la R.A.E., es como imponer la veda de modelos de alta costura diseñados por famosos modistos en algunas pasarelas internacionales de hoy y de lustros atrás. No hay más que acudir a las hemerotecas y a los archivos gráficos de las populares revistas del corazón. Y lo mismo ocurre con los bañadores que han dado en llamar burkini. La intencionalidad no agresiva, como el portar una bandera, no debe ser vetada ni sancionada. Nadie condenó en su día a «las del sábanu» y ese sí que era un traje de baño inconscientemente insinuante.

Los vestidos y bañadores cuyas fotos, publicadas días pasados en la prensa europea, han sido objeto de polémica no difieren prácticamente de los hábitos portados por monjas católicas, ultrarreligiosos judíos o seguidores de doctrinas que obligan a sus adictos a dejarse largas barbas o exuberantes cabelleras. Las prohibiciones decididas en varios municipios de la Costa Azul y las amenazas de veto de ayuntamientos españoles son equiparables a leyes mordaza de las que estamos tan asqueados. Mostrar la ideología no puede ser objeto de sanción. Como no es obligatorio el burkini los munícipes no pueden tomar medidas que discriminen a sus contribuyentes por motivos políticos o religiosos. Su poder democrático ha de basarse en la equidad, en la igualdad para sus residentes, en su libertad.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el viernes 26 de agosto de 2016

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/08/26/burka-burkini-libertad/1975043.html

Cabrales, la capital del queso

Pregón del Certamen 2016. Tres maravillas universales: Cabrales, Urriellu y Cares

Cabraliegos y amigos del Cabrales: Vengo de quemar en la hoguera las Bruxas de Barro, una fiesta ancestral, y llego con la intención de proclamar, en esta otra gran fiesta, mi admiración por una de las delicias de esta tierra, el queso. Y es que en este concejo quizá no tengáis brujas pero tenéis magia. Tenéis el Urriellu, el Cares y el Cabrales, tres maravillas universales.

Presumían en una ocasión Pedro Páramo y Aquilino Alejos de que los cabraliegos erais los más ricos de Asturias. Lo que no dijeron es que también debéis de ser los más sanos, criados conviviendo a diario con el Penicillium. Ese hongo que convierte al concejo de Cabrales en lugar universal, en capital de la gastronomía, en santuario de la exquisitez.

Venir a estos parajes tiene un punto de misterio. Sobre todo si te acercas en invierno, tiempo de brumas, de lluvias y escasa luz del sol, cuando los días son cortos; si lo haces en verano porque los colores son intensos, el verde de los montes tapados por los árboles, el naranja de los atardeceres, el azul del cielo que ilumina los picos grises que recortan el paisaje. Vengas cuando vengas te das cuenta que el acceso es especial. Alcanza uno el centro de Cabrales por diversos caminos espectaculares. Puedes llegar por un camino tan fantástico como la “Garganta divina”, o por las singulares Estazadas, hasta puedes hacerlo en funicular bajando de las crestas más portentosas del país. Cualquiera de los caminos tiene su encanto. Muchos lo descubrimos hace tiempo. Unos atraídos por el espectáculo de su horizonte, la belleza de este paisaje singular, otros por su tranquilidad, algunos por la famosa y rica fauna  de sus ríos… los más, una considerable mayoría, por la bonanza de su célebre queso.

Untar Cabrales era “el rito de una secreta religión”, decía hace años Carlos Carnicero en esta tribuna.  Eran otros tiempos y hoy esta “santa pócima maravillosa” ya superó el traumático y legendario “paso del Pajares” y desde hace décadas es uno de los manjares más conocidos del mundo gastronómico. Es como la poción mágica que preparaba el druida Panorámix para los bravos galos en la aldea de Astérix. El Penicillium pone en valor a los cabraliegos.

Hablando de tiempos pasados. Hace unos sesenta años cada verano organizábamos una pequeña excursión desde Barro para saborear  los manjares que nacían en el entorno de los Picos de Europa. Subíamos por la carretera del río Las Cabras, atravesábamos Las Estazadas, recorríamos la ribera del Cares y nos mareábamos curveando por el desfiladero de La Hermida para llegar a los campos de la Liébana. En Potes comprábamos garbanzos, chacina, hogazas de pan “bregao” y orujo. Y a la vuelta nos proveíamos de  Cabrales en Arenas. Así descubrí dos de las maravillas de esta tierra: el queso y el Urriellu. Porque antes de volver a Barro nos parábamos en el Pozo de la Oración a probar el manjar cabraliego y deleitarnos con la visión del pico más representativo de la montaña astur que a esas horas se solía teñir con tonos anaranjados.

Años más tarde, hace unos cincuenta, conocí la tercera maravilla de esta tierra: el desfiladero del Cares. La ruta más espectacular, la “garganta divina”, esa maravilla de la Naturaleza que hace más emblemático este municipio. Y, por supuesto, animado por uno de los mejores conocedores de la montaña astur, un histórico montañero, Chema Argüelles, siempre he presumido de haber completado la senda cuando era un chaval con ganas de ver mundo.

Como habréis observado yo no hablo sobre la elaboración del queso, de su composición, de sus leyendas blancas y negras. Cómo voy a explicaros a los cabraliegos, a los amantes del Cabrales, a los amigos de esta tierra verde, hermosa, cómo es vuestro sublime manjar. No, he venido a proclamar la bonanza del queso madurado en las cuevas bajo estos riscos, donde el Penicillium trabaja desde la Prehistoria, miles de años antes de que Alexander Fleming descubriese su valor antibiótico y salvase a millones de pacientes de enfermedades consideradas incurables. Vengo a gritar al mundo que estamos en la mayor mancha quesera del Europa, Asturias, donde se producen unos cuarenta tipos de quesos, blancos, roxos, secos, grasos, frescos, ahumados, picones, azules… quesos que besan los paladares de los buenos comensales. Vengo a vocear al mundo que estamos en la capital del más natural de los quesos artesanos, en la capital de la región más quesera de Europa. Que el Cabrales es un “producto diferenciador”, como proclamó aquí Emilio Serrano, de gran calidad, un referente internacional que hemos de anunciar por todo el Planeta. Que puede servir de aperitivo, ser un componente singular de imaginativos platos o magnífico postre de una inolvidable pitanza. El primero de la mesa o el colofón de un menú con fabes, o con cachopu, con salmón, y por supuesto sidra, con frisuelos o con arroz con leche. Con todos o con cualquiera de ellos. Un queso suave, cremoso,  agradable, todo un sublime epílogo de cualquier banquete, de inolvidables celebraciones.

Espero que para que prosiga la tradición de este queso aparezcan nuevos artesanos, cabraliegos de las nuevas generaciones que sin romper el ancestral sistema de elaboración y apoyados en las nuevas tecnologías, difundan la bondad del Cabrales, su categoría, su expansión por los mercados del mundo. Que festejar algo con Cabrales sea un lugar común en el planeta de la gastronomía.

Tengo que ser breve. Tengo que terminar porque estáis todos esperando con la vista puesta en la cosecha de este año, naguando con la saliva ya en los labios, para probar el manjar que concursa este verano. Será bueno, excelente, como siempre. Porque con el Urriellu, el Cares y el Cabrales levantamos catedrales.

Por eso elevo la voz, hoy día de san Agustín, santo que da fuerza a las mareas y espero que también al queso, para gritar ¡VIVA EL QUESU CABRALES y VIVAN LOS CABRALIEGOS!

Pronunciado el domingo 28 de agosto de 2016 en la apertura del XLVI Certamen del Queso de Cabrales

Un extracto fue publicado el martes 30 de agosto de 2016 en las páginas de Verano de LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/verano/2016/08/30/tres-maravillas-universales-cabrales-urriellu/1976737.html

Tiempo de rebajas políticas

Un verano con poco trabajo en el Congreso y que acaba con descuentos

Estaban todos muy morenos. En la sesión de investidura en la que Mariano Rajoy presentaba su candidatura a presidir un nuevo Gobierno la mayoría de los parlamentarios asistentes lucía muy buen color. Una piel pigmentada por el sol playero, de la montaña o de la piscina. Moreno veraniego, de vacaciones. Sin embargo, seguimos sin Gobierno. Aunque unos alemanes que pasaban cerca del Palacio del Congreso ese día señalaban a un reportero que en diez meses con gabinete en funciones la situación económica en general ha mejorado. Opinan igual expertos como Ontiveros y Estefanía. Y ese gabinete no ha tomado ninguna medida decisiva para esa bonanza.

Pero no echemos las campanas al vuelo. Hemos visto que se puede vivir sin Gobierno, el ideal anarquista. Pero hoy día, perteneciendo a un ente continental, no se puede seguir así. Alguien tiene que tomar decisiones, presentar leyes (por ejemplo, la de Presupuestos) y gestionar los recursos, escasos según la crisis, aunque haya gentes y entidades cada vez más potentes económicamente. Y si durante muchos meses no ha habido acuerdos ni pactos la situación está al límite y ya nadie vende un clavo. Ha llegado el tiempo de las rebajas. De los descuentos. El Palacio de las Cortes, en la madrileña Carrera de San Jerónimo, se puede convertir en un outlet político por una temporada.

Al igual que las rebajas comerciales, sus épocas acotadas al comienzo del invierno o del verano han sido eliminadas y cualquier momento del año es válido, los descuentos políticos llegan ahora, al final del estiaje. La sequía atmosférica coincide con la política. Unos están morenos de sol, otros negros de impotencia. Muchos con color vacacional, otros sólo lucen moreno discreto. Pero todo indica poco trabajo veraniego.

El equipo de Rivera lleva un año vendiendo pactos por doquier, ofreciendo rebaja tras rebaja a quien parezca tener posibilidades. Comienza fuerte pero su afán por vender le hace rebajar programa hasta tragar lo inesperado. Ha ido retirando género y sus descuentos le han colocado cerca de la humillación, como se ha visto tras la cuarta sesión fallida de investidura.

Podemos ha estado más a la sombra, quizá estudiando una moderación en los precios. Puede que haya atisbado que se quedaba sin vender o simplemente adecua sus ofertas a la coyuntura política. Ha mantenido un sistema de tensión para reforzar la democracia y ante la trabazón existente intenta sostener una cota mínima a la izquierda. Tras unos meses en el mercado intenta adaptar su esencia teórica. O eso asegura.

La teoría práctica de la veterana izquierda, ante las dificultades de las leyes electorales, ha buscado el refuerzo en el reducto del equipo universitario de Iglesias. Ha reducido visibilidad a nivel nacional pero mantiene su puesto en el concierto astur. Ahora ofrece apoyo a los socialistas para que aumenten su política social. No propone descuentos.

El PSOE parece que no quiere rebajas pero no vende y sus divididos dirigentes mantienen una pública agresividad interna y rechazan alianzas unos o incorporar géneros ajenos otros. Poca venta. Mientras, los populares prometen el más vale viejo conocido que nuevo por conocer y pretenden olvidar sus corruptelas. Todos parecen ofertar rebajas. Pero tan escasas como las de un bar llanisco: «Un quinto, un euro; un cubo con seis quintos, seis euros. Ahorro: cinco viajes a la barra».

Publicado el miércoles 7 de septiembre de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/09/07/tiempo-rebajas-politicas/1980270.html

El Camino necesita ayuda

El deficiente estado de la ruta jacobea del Norte y el Primitivo a su paso por Asturias
El Camino necesita ayuda. El Camino. Así de sencillo. Por excelencia. Porque los diferentes itinerarios de la ruta jacobea son El Camino, con mayúsculas. Así lo conocen en todo el mundo. Vienen a recorrerlo, a «andarlo», gentes de todo el planeta. Es normal ver andarines llegados de América, peregrinos asiáticos, caminantes africanos, australianos y, por supuesto, europeos de cualquier zona continental. El problema es que en muchos tramos no todos tienen iguales oportunidades de comprensión. La señalización, deficiente, provoca desviaciones y en muchos casos obliga a retroceder y rehacer la caminata.

La primera y muy importante forma de informar al viajero es el azulejo de cerámica con fondo azul y una concha de vieira de color amarillo en el centro. Es de forma cuadrada y tiene un diseño simple y fresco, esquemático y lineal, fácil de ver. Sin embargo su perfil parece que no lo entienden quienes los han de instalar en el trayecto, quienes lo pegan, lo adhieren, lo fijan a muros, columnas y distintos tipos de soportes. En un mismo kilómetro, en una misma población, se pueden observar hasta cuatro posiciones distintas con la bisagra de la concha en un sitio arriba, un poco más allá en la parte de abajo y en otras sucesivas a cualquiera de los lados sin tener en cuenta el sentido del camino. Se supone que la parte redondeada de la concha es la que sus diseñadores han resuelto como sentido de la ruta. El dibujo lo da a entender. Pero se encuentra uno con posiciones dispares para indicar un mismo sentido al caminante.

En muchas poblaciones del itinerario, al menos en los caminos que nacen o atraviesan Asturias, los municipios, las asociaciones, los amigos del Camino, se han preocupado de cuidar tanto las señales como el piso, de limpiar de maleza e imprevistos obstáculos la senda por la que han de pasar los peregrinos. Pero las señales, los indicadores, son más difíciles de reparar, de conservar, de modificar si tienen fallos o errores. En muchos casos han de pedir permisos o ayuda a las «autoridades» oficiosas de la ruta, que se ocupan de dar su opinión pero que pocas veces intervienen para más.

En este verano con el turismo en cifras récord, con gran aluvión de visitantes, con un aumento considerable de andarines y con bastantes aportaciones de los defensores del Camino, en el trayecto se encuentran gran cantidad errores y averías no reparadas, fallos achacables al abandono, a persistentes agresiones, a descuidos. Y entre los errores se cuentan, insisto, los de instalación de las conchas de cerámica. Aunque hay intentos de arreglos. Por ejemplo, en el concejo de Llanes, por donde transcurre el Camino del Norte, el de la Costa, encontramos bastantes innovaciones, aportaciones realizadas por amantes de esta senda histórica. Muestras las tenemos en las parroquias de Pría o de Barro. Pinturas alusivas al santo venerado en Compostela o placas grabadas con imágenes alusivas a los monumentos que se puede encontrar el caminante en su viaje hacia el finisterre. Ayudas que además lo embellecen.

Las informaciones que se publican estos días resaltan el incremento del turismo que llega a España, bien por los problemas de terrorismo que afectan a varios países mediterráneos, bien por los precios de la hostelería, ya sea por la situación de numerosos centros turísticos afectados por la penosa solución de la avalancha de refugiados. Es esta una excelente ocasión para potenciar la joya del Camino.

Publicado el lunes 22 de agosto de agosto en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/08/22/camino-necesita-ayuda/1973408.html

 

Los bichitos que sacan a la calle al personal

La llegada de Pokemon Go que invade los teléfonos y tabletas de todo el Planeta

Paseo por el Parque de Berlín, un bonito recinto del barrio de Ciudad Jardín, en el distrito madrileño de Chamartín. Hace un calor de más de 35 grados. Aún no se ha retirado el sol. Entre los caminos bajo los árboles y el pequeño estanque con restos del derribado Muro de la Vergüenza se encuentran decenas de niños, jóvenes y «entrados en años». Calculo que un ochenta por ciento lleva en su mano un teléfono «inteligente», un «smartphone» de reciente generación. Todos van pendientes de los bichitos. Casi nadie habla por el aparato cuya función primitiva es comunicarse a distancia. Ni tampoco con personas de su alrededor. Ha llegado la oleada de los Pokemon Go.

Estudios y literaturas varias señalaban el problema de mucha chavalería de hoy que se pasa horas y horas sentado ante el ordenador o tumbado en su cama o en un sofá de la casa manipulando un teléfono o una tableta. Se ha dicho y escrito de todo. De la tendencia al sedentarismo, a la obesidad, a la apatía para no hacer nada, no mover un dedo salvo con el ratón o el joystick? Se ha hablado del futuro de unas nuevas generaciones que entretienen su ocio o su desempleo estáticos y sin ganas de hacer nada, ni de buscar empleo, de jóvenes que solamente tienen amigos a través de internet, abandonan a la peña, a la panda para ir a recluirse en su cuarto y enchufarse a alguna red social. Y se habla hasta de los peligros que esto conlleva.

Bueno pues han llegado los bichitos activados por un fabricante japonés y la muchachada se ha lanzado a la calle, al parque, a las plazas de pueblos y ciudades, grandes y pequeñas, de Europa, América, Asia, Oceanía? Por la noche y por el día, en la madrugada fresca del invierno austral o las tardes bochornosas del verano boreal. A cualquier hora. Proliferan las «quedadas» para cazar pokemons que sobrevuelan los paisajes virtuales de los distintos aparatos electrónicos. Es más, los fabricantes atienden las solicitudes de sus seguidores y llenan de bichitos voladores las zonas de mayor afluencia de jugadores. Suelen poblar áreas con abundante vegetación, con arbolado y jardinería, junto a frecuentadas iglesias y plazas, donde surgen los animalitos que aletean a la espera de que los intenten cazar.

Para conseguir captar la aparición de los virtuales voladores los jugadores deben moverse pues las posibles víctimas de la caza están ubicados por el fabricante en virtuales sitios distintos y concretos, se localizan en coordenadas fijadas a nivel mundial. Así podrán encontrar los emplazamientos de sus objetivos, lanzarles sus dardos o pelotas e ir eliminando bichitos.

Tal es el sistema que hasta tiene un ranking a escala planetaria y ya están establecidos marcas y récords que aparecen en los medios y redes sociales. Ya es un acontecimiento mundial que provoca unos beneficios que también se acercan al récord. A los treinta días de su estreno mundial los lanzadores de Pokemon Go han conseguido unos doscientos millones de dólares en ingresos. A la vez que, según expertos en este tipo de negocios, logra el mayor éxito de la historia del teléfono móvil.

Aparte de las marcas en juego, descargas y extensiones de la fiebre virtual que representa, la diversión de la caza de bichitos virtuales ha conseguido que sedentarios chavales (y no tan chavales) dejen sus sillones, se alejen de sus ordenadores, abandonen sus tumbadas posturas y hagan ejercicio buscando a posibles animalitos juguetones. Éxito económico, plan saludable.

Artículo publicado el jueves 18 de agosto de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/08/18/bichitos-sacan-calle-personal/1971603.html

 

Flashmob y performances mal entendidos

El arte en vivo y el riesgo de estampidas como la de Platja d’Aro

La espontaneidad corre peligro. Son tales los manejos y la paranoia que nos rodea que hasta los flashmob y performances o arte en vivo empiezan a ser considerados peligrosos. Otra gran idea que nos han contaminado. Ya sea por descerebrados o por propagandistas aprovechados. Una pena. Lo de Platja d’Aro es el ejemplo más cercano.

Cuando hace unos seis años la Asociación Gayarre Amigos de la Ópera de Navarra, para celebrar el Día Europeo de la Ópera, obsequió con pequeñas piezas cantadas por «camareros» a los clientes del añejo café Iruña de Pamplona sus imágenes se hicieron virales a través de las redes sociales. Un vídeo reflejaba la espontaneidad de la actuación en un momento en el que el veterano establecimiento estaba a rebosar, la sorpresa de los clientes mayores y las sonrisas y caras alegres de los jóvenes. Mostraban la buena acogida de la sorpresiva actuación al tiempo que extendía el reconocimiento de esa musical asociación.

Tiempo más tarde otro vídeo difundido por internet dio a conocer al mundo virtual la sorpresa de los aburridos viajeros que esperaban sus vuelos en el aeropuerto de Atenas. Los componentes de la Orquesta de Cámara de Siero deleitaron a quienes pululaban por la terminal de salida del Heraklion ateniense con una música griega popular, el «Zorba el griego» de Mikis Theodorakis, incorporándose poco a poco los músicos asturianos hasta completar la composición. Y así fueron brotando flashmob realizados en cualquier parte del planeta. Un mercado de Valencia, una histórica estación ferroviaria de Francia, una célebre plaza de Bruselas, otra de Buenos Aires, emblemáticos centros de Amsterdam, de Nueva York, de Berlín? fueron apareciendo en YouTube, en Facebook, en las distintas redes de comunicación popular. Unos presentaban actuaciones musicales, otros bailes y repentinos saltos de jóvenes animosos en calles de cualquier continente. Alegría con invitación a participar a las gentes que estuviesen en el lugar. Era una forma de llevar a la calle «Fama», la exitosa serie de televisión.

La música es generalmente conocida, piezas de ópera de Verdi, o el Bolero de Ravel, los sirtakis de Theodorakis, canciones de películas famosas y hasta himnos y pasacalles populares. También se ven singulares actuaciones circenses y trucos de malabarismo en parques y paseos de distintas ciudades. Espontáneos o trabajadamente preparados, los flashmob surgen para el entretenimiento de la gente, sin ánimo lucrativo o, en algunos casos, como un atractivo sistema propagandístico subliminal. Algo para contemplar, fotografiar y admirar durante un rato. Y lo mismo ocurre con algunos performances. La periodista donostiarra Esther Ferrer, Premio Nacional de Artes Plásticas 2008 y Premio Velázquez de Artes Plásticas 2014, es una artista de la performance que ya demostró su rebeldía cuando estudiaba pero no la traslada a sus actuaciones y sólo aplica en ellas su arte.

Pero ha llegado el deterioro. Lo ocurrido hace unos días en Platja d’Aro fue más una performance que un flashmob, pero la ocurrencia de las jóvenes alemanas y su pandilla campista careció de un estudio riguroso de la situación. Localidades como ésta, Sant Feliu de Guixols y otras cercanas en lo más concurrido de la Costa Brava son las menos adecuadas para convocar una actuación de este estilo. Carreras y gritos pueden producir mucho jolgorio y diversión pero también peligrosas estampidas.

 
Publicado el sábado 13 de agosto de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA
http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/08/13/flashmob-performances-mal-entendidos/1969671.html