Cincuenta años de «apartheid»

Las penurias de la población palestina desde la Guerra de los Seis Días hasta hoy

Los movimientos militares de Egipto y su exigencia a las Naciones Unidas de la retirada de sus fuerzas de interposición en el Sinaí en mayo de 1967 desembocaron en la Guerra de los Seis Días. Israel venció, en una ofensiva relámpago, a la coalición formada por la República Árabe Unida, que así llamó Gamal Abdel Nasser al territorio egipcio, Siria, Irak y Transjordania en menos de una semana entre el 5 y el 10 de junio. Así se agudizaron las penurias de la población palestina que lleva cincuenta años sufriendo el acoso judío y la apatía internacional, un auténtico «apartheid».

La impotencia de la Organización de Naciones Unidas se refleja en una de sus más tempranas decisiones, la partición del territorio palestino, bajo protectorado de Reino Unido, en dos estados, uno judío y otro árabe. Setenta años después continúan irreconciliables los dos estados pues unos pobladores consideran que fueron expulsados de su tierra para implantar en ella una ocupación de moradores foráneos; mientras, éstos, reforzados por una inmigración político-religiosa, reivindican su origen ancestral en dichos territorios como mandato divino de la Torá, su libro de la ley. Ante las razones de unos u otros, más de cuatro millones de palestinos allí establecidos huyeron o fueron desplazados a las naciones vecinas, pobladas por gentes de extracción árabe y religión musulmana. La situación se agravó al ocupar Israel desde entonces, salvo el Sinaí, varios territorios de sus contrincantes durante las batallas de junio de 1967.

Más de 85 resoluciones de la ONU para intentar resolver el conflicto han sido ignoradas por el estado judío, mostrando la incapacidad de los organismos internacionales para lograr una convivencia en paz. No han servido de nada las conversaciones de Madrid de 1991 impulsadas por Estados Unidos y la URSS, ni las de Oslo de 1993, ni los encuentros de Camp Davis auspiciados por la Casa Blanca con presencia de los presidentes. Los continuos establecimientos de colonos -unos 400.000- en territorios cisjordanos corrompen cada vez más la situación.

La realidad de quienes nacieron y viven en esos territorios ocupados lleva medio siglo deteriorándose continuamente ante la permisividad del resto del mundo. Muchas de las numerosas reconstrucciones sufragadas por la Unión Europea, por ejemplo, son objeto constante de los ataques del ejército israelí, que con la disculpa de ser refugio de terroristas destruye escuelas cuatro o cinco veces reconstruidas, edificios públicos, corrales, casas particulares, automóviles. Israel construye muros que segregan familias, calles, barrios, ciudades; controla el 60% de Cisjordania, una población de unas 750.000 personas (tierra ocupada desde 1967), fiscaliza todo el agua de esa zona y los palestinos lo han de comprar para beber, soportar toques de queda continuos, controles militares, verjas y la destrucción de campos de cultivo para que los colonos levanten nuevos asentamientos.

Datos de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA) señalan que son un millón los habitantes en emergencia diaria, que un 80% come gracias a la aportación de la agencia, que Israel no presta atención médica, obligatoria por la legislación internacional y la Convención de Ginebra, que solamente abre los puestos de paso a las zonas árabes dos horas matinales y dos vespertinas, que no les permite la pesca y bloquea toda comida que llega del exterior. Israel, que expulsó a 13.000 drusos (cristianos árabes) del Golán ocupado, sembró de minas la zona y reemplazó unas 350 granjas por asentamientos de colonos, es el único país de la ONU que no aporta sus límites fronterizos. António Guterres, recién elegido Secretario General de Naciones Unidas, señalaba hace solamente cincuenta días: «Tomo nota con decepción y alarma de la decisión de Israel de construir un nuevo asentamiento en el territorio palestino ocupado». El primer mundo consiente este ofensivo «apartheid».

Publicado el viernes 12 de mayo de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/05/12/cincuenta-anos-apartheid/2103140.html

 

Los pepos, una protección contra la violencia machista

Una posible solución para las mujeres y los hijos amenazados

La lacra social de la violencia machista lleva años sin solución. No solamente en España, donde la conocemos bien por tenerla cerca, sino en todo el mundo. Lo que quiere decir que la desigualdad persiste porque unos se creen superiores a las otras. Este insulto a la inteligencia quizá no encuentre solución por esa causa en sí misma, porque no interesa a una gran parte. Pero una simple idea puede romper ese maleficio que tanto perjudica a más de la mitad de la humanidad.

Una idea lanzada en una red social puede servir para paliar en parte el problema, al menos de momento. La solución no se logrará hasta que la igualdad sea real, hasta que la democracia social alcance a las mentes de todos. Pero creo que con esa idea la violencia puede disminuir bastante, los sufrimientos de mujeres e hijos se reducirán en gran medida. La propuesta hecha en Change.org a la presidenta de la Comunidad de Madrid es esencialmente la siguiente: Los pepos son perros protectores que son entrenados para acompañar en todo momento a mujeres que han sido víctimas de violencia de género y protegerlas así de un potencial acercamiento de sus agresores.

Ya está funcionando este procedimiento, casi de forma experimental y en precario, que en principio aleja al agresor de su víctima. Pero como es un sistema bastante nuevo apenas existe regulación, aunque está aceptado por el Ministerio del Interior, según informa la red social. El departamento ministerial autoriza, si existe una orden de alejamiento, a las mujeres amenazadas a ir acompañadas de un perro de estas características una vez que hayan superado una valoración psicológica para ello. Sin embargo, sigue habiendo problemas para que estas mujeres puedan hacer una vida normal cuando salen a la calle: no está aprobada una legislación para que estos animales acompañantes puedan entrar en lugares públicos.

En Change.org recogen firmas para conseguir que se aprueben normas que permitan que las presuntas víctimas de violencia de género puedan entrar en establecimientos como restaurantes, supermercados y otros lugares públicos en los que se impide por ahora acceder con animales. Y se solicita que, en este caso a la Comunidad de Madrid, se regule a los pepos como a los perros guía que acompañan a las personas ciegas que pueden subir a los autobuses y transportes públicos o ingresar en edificios y centros de entrada libre.

Los perros de protección son aún poco conocidos y su adiestramiento para acompañar a víctimas de violencia de género es pionero. Los beneficios de este sistema han atraído la atención en otros países y parece que ya han venido a estudiarlo de otros lugares de Europa. Cuenta el introductor de la petición en la red social, un instructor de pepos que «es increíble cómo estas mujeres pasan de no poder salir de casa por miedo a por fin sentirse libres gracias a la protección de sus Pepos».

Las mismas fuentes señalan que la regulación que permite que los perros guías accedan a lugares públicos depende de las comunidades autónomas aunque existen diversos niveles de autorización, lo que dificulta implantar una legislación única en todo el territorio nacional. Creo que debido a la peligrosidad de la violencia machista, con tan elevado número de muertes, la regulación de su funcionamiento es factible. Además, muchos de los animales encerrados en las perreras serían recuperables. Su compañía sería de 24 horas y abarataría las medidas protectoras. Según sus adiestradores los pepos son muy sociales, no son perros de ataque, juegan con niños y adultos, no atacan a otros animales y «únicamente actúan cuando se les activa la orden de protección al detectar una posible agresión».

Publicado el lunes 8 de mayo de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/05/08/pepos-proteccion-violencia/2100903.html

 

Guachigres para las vacaciones

Una propuesta para solucionar un problema ante el éxito turístico de la región
Guachigres para las vacaciones

Los días de vacaciones que hemos tenido en Asturias durante que la pasada Semana Santa han demostrado que esta tierra atrae. Lleno total ya que las estadísticas señalan que la hostelería ha alcanzado el 95% de ocupación. Posiblemente hayan puesto el cartel de completo casi todos los hoteles, los apartamentos, las casas rurales o los pisos con licencia turística. Quizá el gremio no esperaba tal agradable porcentaje de pernoctaciones, incluso en el occidente. El caso es que el Principado estaba «petado».

Pero el problema persistía porque no radicaba en las camas ocupadas sino en las mesas. Si era difícil encontrar dónde dormir, era casi imposible hallar un restaurante donde comer. Al menos hacerlo de una forma confortable en una tierra que presume de tener una cocina excelente y unos platos de fama internacional. Buscar restaurante tanto a mediodía como para cenar ha sido esta santa semana un auténtico camino del Calvario. Sin una reserva hecha con bastantes días de antelación no había forma de degustar un menú de los que nos ufanamos.

Los residentes en el llamado municipio 79, quienes viven fuera de Asturias y aprovechan las vacaciones para viajar a su tierrina se encontraron con la dificultad de encontrar un lugar donde tomar un refectorio, donde en muchas ocasiones llevar a esos amigos que han venido a ver la bonanza de la que nos jactamos, a comprobar lo que anuncia nuestra propaganda. En las zonas más turísticas la dificultad superaba lo soportable. Hasta el lunes de Pascua, que ya no era fiesta en el Principado, hubo grandes colas en algunas zonas para lograr una mesa. Creo que así no se consigue ser una potencia turística, que es a lo que se pretende llegar en Asturias, un Paraíso Natural campeón entre las regiones de la franja verde.

Una comunidad con larga experiencia turística y con gran cantidad de visitantes todo el año mantiene una solución particular que, pienso, podría ser aplicable en otras zonas. Es un sistema que demuestra su eficacia ya que es de continuada tradición y cuya eficacia se ve en la atracción que ejerce sobre el visitante. Me refiero a Canarias y su fórmula del guachinche en la isla de Tenerife (bochinche en Gran Canaria). En este tipo de establecimientos se ofrece comida tradicional para acompañar los vinos cosechados en el contorno y su apertura es temporal, en principio en época de la vendimia. Claro que los locales han proliferado por toda la isla y han merecido fama por sus platos, en muchos casos de los fogones ancestrales y tradicionales, en otros, recetas personales consolidadas por su bonanza o particularidad. Y no son denostados como «pulperías en la calle, que son competencia desleal», como señaló a LA NUEVA ESPAÑA el presidente de la patronal Otea, José Luis Álvarez Almeida.

Probar la comida de un guachinche es una de las ofertas que se les hacen a los turistas cuando llegan a la isla. Un escaldón de carne, un rancho canario, unos churros de pescado o una carne de fiesta son platos bastante típicos de estos locales, además de las consabidas papas arrugás o papas negras. Son comidas que no se ofrecen normalmente en los menús de otros restaurantes. Platos diferentes como el cochino negro, el almogrote, el tumbo de las sobras del puchero o los huevos al estampido son típicos de muchos de estos refectorios que abren por temporadas de dos o tres meses o solamente ciertos días de la semana con el aliciente de un vino de la tierra.

En Asturias la sidra y su época de espichas podría ser el estímulo para acudir a degustar las verdinas, los bollos preñaos, el chosco, el emberzáu, fariñas, boroña, las cebollas rellenas, los platos de escanda, los tortos, la carne gobernada, la caldereta, el vino de Cangas, casadielles, frixuelos y muchos de los cuarenta quesos que se elaboran a lo largo de nuestra geografía. Algunos de éstos son platos distintos a la fabada, fabes con almejas, el cachopo, la ternera asturiana, los fritos de pixín o de bacalao, el chorizo a la sidra, el bonito, el bocarte y otros pescados a la espalda, los carbayones, el arroz con leche requemao, además del Cabrales, el Gamoneu, La Peral o el Afuega’el pitu. Chigres y merenderos (diríamos «guachigres») de apertura temporal, que no serían rentables todo el año, que alivien los estómagos en fechas como la Semana Santa o puentes festivos, cuando se llenan los bares y restaurantes permanentes. Un recurso que sería regulado como los guachinches tinerfeños para supervisar su calidad. Estamos en una tierra que busca y presume de ser un paraíso natural. Y comer en Asturias ya es leyenda.

Publicado el lunes 1 de mayo de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/05/01/guachigres-vacaciones/2097130.html

 

La invasión que esperamos

Los gastos en armamento que no sirven para nada e impiden obras sociales

España habrá de pagar 243 millones al fabricante Airbus como penalización por la renuncia a parte de la compra de 27 aviones de transporte A400M, aeronaves que se comprometió a adquirir en la pasada legislatura. Lo acaba de revelar el secretario de Defensa, Agustín Conde. El Ministerio firmó la compra de catorce aparatos (5.018 millones de euros) a recibir antes de 2022 y otros trece tres años después. Sin embargo, ahora declara que estos últimos son innecesarios o «no operables» y acepta abonar 243 millones para compensar la cancelación. Al tiempo no piensa reclamar indemnización por el retraso de entrega que reconoce el gigante constructor. Digamos que esta «multa» se añade a los 1.834 millones que Defensa ha de abonar de la factura de 2016, perteneciente a los Programas Especiales de Armamento (30.000 millones), de los que faltan aún por pagar dos terceras partes.

Lo revelado días pasados en el Parlamento ha hecho que surjan las preguntas que se hace con frecuencia el contribuyente -tachadas casi siempre de demagógicas- en el sentido de para qué sirven esos aviones, ese armamento tan costoso para el erario español. ¿Alguien podría invadir territorio español en este siglo XXI? ¿Contra quién se utilizarían los tanques, cazas y demás armamento sofisticado que tiene y espera el Ejército español? ¿Sería utilizable para apagar incendios, reparar catástrofes naturales, reprimir levantamientos populares? Las respuestas siempre son ambiguas, imprecisas y con alusión a instancias superiores. ¿De quién nos defenderían nuestras fuerzas armadas? ¿A quién atacaría nuestra marina, nuestra aviación?

Personalmente me es difícil encontrar una respuesta que no sea una disculpa, la ocultación de unos intereses industriales, corporativos, privados. Recurro a mapas geográficos, políticos, económicos, estratégicos y no encuentro respuesta convincente. Normalmente señalan un interés. Y responsables de políticas industriales, económicas o estratégicas suelen responder con argumentos más ambiguos que prácticos y no comprobables.

Las respuestas sobre la conveniencia del rescate de la banca apuntaron a que sin el buen funcionamiento de esas entidades, con ellas en dificultades o en bancarrota, el país no funcionaría. Los matices de algunos argumentos parecieron hacerlas aceptables. Otra cosa sería quién debería asumir ese rescate. En cambio, si preguntamos por la utilidad de un sofisticado carro de combate, de un «tanque», en nuestro territorio nacional el silencio suele ser clamoroso. O nos dicen simplemente que se fabrican para la exportación y que la industria armamentística española aporta cantidades apreciables a las arcas del Estado. Contestación aceptable para muchos interesados aunque detrás está la polémica de a quién se venden esos vehículos de ataque, potentemente destructivos. ¿Ejércitos, guerrillas, dictaduras, democracias?? ¿Dónde y contra quién los emplearían las fuerzas armadas españolas en territorio nacional? ¿Contra manifestaciones ciudadanas, terroristas, invasores extranjeros?? ¿Cuál es el interés en ese enorme gasto?

El Estado Español, que en los últimos tiempos ha reducido su presupuesto en cooperación internacional, mantiene tropas en bastantes lugares en conflicto. Son tropas de pacificación y de adiestramiento para la recuperación de la paz. Soldados que separan contendientes y ayudan a la población a recobrar la vida cotidiana sin choque entre facciones rivales, entre etnias hostiles; son destacamentos de reconstrucción, brigadas para restablecer la concordia y proteger a las gentes de los abusos de los vencedores. El Ejército español no va a combatir a Líbano, a Irak, a Turquía, a diversos países de África o del ismo americano sino a pacificar. Va a adiestrar a ejércitos nacidos tras el final de los combates, a reconstruir territorios destrozados por la guerra, infraestructuras, escuelas, mercados. ¿Para qué los carros de combate, los carísimos aviones de caza? Mientras, tras muchos recortes en educación, sanidad, dependencia, recursos contra la violencia de género, los nuevos Presupuestos del Estado que han previsto un récord en recaudación solo destinan porcentajes de aumento de una cifra a dichas necesidades de la población.

Publicado el martes 25 de abril de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/04/25/invasion-esperamos/2094000.html

 

La noche perdida o más bien ganada

José Yoldi novela la actualidad desde su experiencia periodística con suspense

Tiempos estos de sentencias polémicas en que resoluciones judiciales parecen sentar desorientación en la gente. Cierto es que hoy día se habla de dos campos de la Justicia, el de los tribunales propiamente y el de las redes sociales y ciertos programas de medios de comunicación, principalmente audiovisuales. El primero es lentísimo, pero es el único legal y democrático. En el segundo, sin ninguna cobertura jurídica y aleatorio, intervienen intereses particulares y hasta «trolls» que dan su opinión amparándose en el anonimato. En esas estamos cuando sale de imprenta una novela que entra en este terreno judicial y lo descifra: . Intentaré explicarme.

Tiempos estos de sentencias polémicas en que resoluciones judiciales parecen sentar desorientación en la gente. Cierto es que hoy día se habla de dos campos de la Justicia, el de los tribunales propiamente y el de las redes sociales y ciertos programas de medios de comunicación, principalmente audiovisuales. El primero es lentísimo, pero es el único legal y democrático. En el segundo, sin ninguna cobertura jurídica y aleatorio, intervienen intereses particulares y hasta «trolls» que dan su opinión amparándose en el anonimato. En esas estamos cuando sale de imprenta una novela que entra en este terreno judicial y lo descifra: La noche perdida. Intentaré explicarme.

Paz y Txetxo van de la mano. Ella joven e inquieta, el maduro y travieso. Paz es la álter ego de papel de Txetxo. Paz Guerra es la protagonista, como en la anterior, de esta segunda incursión en la novela de José Yoldi, o sea, Txetxo. El autor les dice a sus amigos que saben a quién representa la heroína de sus aventuras, pero no, en realidad es él en femenino.

Yoldi ya demostró destreza narrativa en Peor habría sido tener que trabajar, racimo de curiosas y divertidas anécdotas profesionales en las que participó en su trayectoria como periodista. Especializado en temas jurídicos y terrorismo, este donostiarra protagonizó numerosas situaciones dignas de contar a sus nietos pero que él resumió en un libro para solaz de lectores con sentido del humor. Publicó también El último recurso en el que cabían significativos artículos publicados en las páginas de «El País», donde trabajó casi tres décadas. Aunque quizá la situación más chocante que ha vivido profesionalmente fue la de ser despedido de su trabajo meses antes de recibir el galardón Víctor de la Serna, que la Asociación de la Prensa de Madrid otorga al periodista más destacado del año.

Tanto en La noche perdida como en su primera novela, El enigma Kungsholm, las historias giran en torno a la judicatura, el periodismo y la policía. En ambas Yoldi relata en capítulos cortos y ágiles intrigas unos sucesos que atraen al lector, escritos con estilo periodístico, lo que le anima a seguir leyendo y leyendo. En la presentación de la obra, en la que el autor estaba escoltado por dos jueces, alguien recomendó ponerse cómodo a la hora de comenzar su lectura porque era un libro para leer de un tirón. La soltura del relato, puro traslado de la viveza real del autor, empuja a seguir leyendo sin parar.

El otro atractivo del suspense y misterio que refleja el libro puede estar en la actualidad, ya que llega a las librerías en tiempos de polémicas sentencias, además del uso de un lenguaje vivo de los personajes que hace comprensibles las expresiones técnicas de la jerga jurídica. Para algún presunto lector -por utilizar términos habituales en el lenguaje leguleyo- la trama que describe el relato puede recordarle más de un caso real ocurrido en nuestro entorno, reseñado en gran parte por los medios de comunicación. Pero la novela no acaba con el final del enredo central del relato pues Yoldi ayuda al lector a comprender las zonas quizá más oscuras de los dictámenes de los tribunales, las doctrinas finales de muchos veredictos.

El relato desborda el tema policial y judicial y muestra muchos rincones del humor y la ironía que sacan al lenguaje de tecnicismos y términos jurídicos. Por eso, y como señalaba el editor, es fácil de leer y engancha y habrá quien lo pueda leer de un tirón. Tal parece que el mismo Txetxo Yoldi te está contando su aventura matinal en la Audiencia. Pienso que con la narración que nos hace en sus páginas la noche no está tan perdida.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el jueves 20 de abril de 2017 en el Suplemento CULTURA

http://suscriptor.lne.es/suscriptor/cultura/2017/04/20/noche-perdida-o-ganada/2091232.html

 

Aquel kilómetro culto de mi pueblo

Desarrollo cultural del lugar que fue un emporio industrial elogiado por la Unesco

Turiellos era un pueblín, una aldea bañada por dos ríos como una pequeña Mesopotamia, entre el Tigris y el Éufrates. El Nalón y el Candín enmarcaban una aldea verde del centro de Asturias a mediados del siglo XIX. Se cumplen ahora 160 años desde que Pedro Duro inaugurara -un año después del funcionamiento del pionero ferrocarril de Langreo- una siderurgia que llegaría a ser un emporio industrial que alcanzaría la cumbre, ser el pueblo más industrioso de España. Lo que hoy llamamos clúster, un núcleo formado por una factoría principal con otras secundarias a su alrededor y dotado de todo tipo de servicios. Las minas de carbón, un primitivo horno de coque y la carretera carbonera impulsada por Melchor Gaspar de Jovellanos habían estimulado la llegada de la industria transformadora, la química y la formativa que completaron el progreso de un rural valle verde.

La parroquia de Turiellos se extendió entonces por las praderías de La Felguera -tierra de helechos- y la población fue aumentando al tiempo que la industria siderometalúrgica crecía. Alrededor de esa explotación fueron llegando factorías químicas, eléctricas, farmacéuticas, de montaje, a la vez que se integraban en un mestizaje humano enriquecedor. En el primer tercio del siglo XX el emprendedor Pedro Duro, estableció la asistencia médica y farmacéutica, fundó casas de socorro, construyó viviendas sociales y hasta cajas de ahorro. Riojano, de cercano nacimiento al municipio burgalés de Santa María de Bujedo, donde la orden de Juan Bautista de La Salle tenía su noviciado, creó las escuelas gratuitas para los hijos de los trabajadores de su fábrica que funcionaron hasta la desaparición de esa industria en La Felguera en 1984. Dos tercios de siglo estuvieron a cargo de los hermanos de La Salle, donde estudiamos la mayoría de quienes nacimos y crecimos en Langreo.

Llegaron también los dominicos que fundaron una escuela femenina y luego se hicieron cargo del colegio San Pedro, centro masculino creado por un grupo de profesionales que pasó a llamarse Santo Tomás. Completaban el plantel educativo la Escuela de Maestría Industrial y la Academia Mercantil. Al no ser cabecera municipal no había en la parroquia felguerina, que alcanzó varias decenas de miles de habitantes, más que unas escuelas públicas y ningún instituto de enseñanza, cubierta ésta por centros privados, pero estudios de la Unesco señalaron a La Felguera en 1961 como el «kilómetro más culto de Europa».

La evolución industrial fue cambiando desde entonces el panorama fabril de la zona y se inició una decadencia que llevó a trasladar la actividad productiva a otros municipios en unos casos, a desaparecer en otros y dejar La Felguera en un recuerdo de lo que había sido. La siderometalurgia y la industria de montaje desapareció, a la vez que la enseñanza relacionada con ellas. La minería fue cerrando sus explotaciones y solamente la químico-farmacéutica resiste en Langreo con la factoría Bayer, fabricante de la aspirina para todo el mundo. Ya ni el último reducto de Duro Felguera permanece entre el Nalón y el Candín.

El pueblo se ha renovado completamente, los ríos discurren limpios y con agua transparente, la atmósfera está casi libre de humos, pero la enseñanza va desapareciendo. Los frailes de La Salle se fueron, la maestría industrial cesó, la academia Mercantil desapareció y el centro de los dominicos redujo su actividad. Ahora anuncia LA NUEVA ESPAÑA que «El colegio Santo Tomás de La Felguera cerrará sus puertas tras 87 años» de actividad de la Orden de Santo Domingo en la zona. Solamente queda una concentración educativa dominica en el pueblo en el nivel de secundaria. Y, en cuanto a formación industrial, el parque empresarial de la Ciudad Tecnológica de Valnalón. Ya pocos recuerdan la historia de aquella pequeña Mesopotamia.

Artículo publicado en LA NUEVA ESPAÑA el lunes 3 de abril de 2016

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/04/03/kilometro-culto-pueblo/2083660.html

 

Y la guerra continúa en Siria

Aunque los medios se hayan olvidado del conflicto más sangriento del siglo

La frondosidad de algunos árboles nos impide ver bien el bosque. Porque la guerra de Siria continúa aunque sus pormenores no sean hoy objeto de grandes titulares, de diarias informaciones y de ilustraciones gráficas que nos encojan el corazón. El principal obstáculo para observar que la situación en el extremo oriental del Mediterráneo sigue igual es el ascenso a la presidencia de Estados Unidos del populista y polémico Donald Trump, que tristemente atrae la atención del resto del mundo.

Pero en Siria prosiguen los combates, continúa creciendo el número de muertos civiles, se eterniza la miseria que sufren miles de sus habitantes y la pacificación está lejos de llegar a alcanzarse. Además, la solución al largo conflicto bélico no solamente consiste en acabar con la lucha sino también resolver el horizonte de los cientos de miles de refugiados que han tenido que huir de la guerra y que se encuentran en lamentables campos de refugiados tanto en los vecinos territorios turcos, jordanos, libaneses o iraquíes, en zona asiática, como de Grecia, Italia y los países balcánicos, principalmente, en Europa.

La guerra siria, que comenzó como uno de los focos de lo que se denominó la «primavera árabe», no solo no floreció sino que los injertos que se le aplicaron para cosechar sus frutos complicaron de tal modo el contencioso que dejó de ser una lucha contra la dictadura de una «dinastía» tirana para trocarse en un campo de tiro de las distintas estrategias que gobiernan el panorama político mundial. En un tablero donde se dibuja, donde se dirime, donde se comprueba el poder de cada potencia. Al tiempo que se tejen alianzas temporales, a largo plazo, más o menos permanentes o definitivas. Porque el conflicto se ha convertido en un puzle en el que intervienen, en diferentes medidas y compromisos, una docena de participantes.

Además del Ejército sirio al servicio del Gobierno de Bashar al-Ásad, componen este laberíntico enredo fuerzas más o menos «oficiales» de Irán, Turquía, Rusia, Reino Unido, Estados Unidos, así como la libanesa Hezbolá, el denominado ELS (Ejército de Liberación Sirio), las Unidades de Protección Popular o milicias kurdosirias del YPG y por supuesto los combatientes del Estado Islámico o ISIS. Y en el terreno diplomático no faltan la Unión Europea como institución y en otro nivel Alemania, Japón, etc.

La relación de alianzas y componendas, según se desarrollan las batallas, los asedios y los avances de los distintos combatientes, conforma una maraña que ha ido variando en intensidad y correlación a lo largo de seis años de conflagración. Por ejemplo, el Ejército turco se apoya en rebeldes sirios para luchar contra milicias kurdas y contra los islamistas radicales del ISIS. Las tropas de Bashar al-Ásad con apoyo de Rusia avanzan contra aliados de las fuerzas turcas situadas en el norte donde se hallan combatientes kurdos y árabes con apoyo estadounidense. Rusia quiere impedir que Turquía se acerque más a EE UU mientras promueve el acercamiento de Siria con Turquía. Al tiempo las fuerzas sirias se apoyan en las milicias libanesas y en las iraníes con el beneplácito ruso. Y si los combates fueron en principio una guerra civil para derrocar la dictadura de Bashar al-Ásad hoy se lucha también contra los islamistas del ISIS. Para hacernos una idea: para liberar Raqa de los islamistas, que la tienen como capital del ISIS, las tropas turcas han de atravesar zonas kurdas, apoyadas por EE UU en Siria pero contrarias al Gobierno de Ankara, a la vez el gran aliado de los norteamericanos. Mientras tanto el baile diplomático se enreda a varias bandas. Los jefes del Estado Mayor del Ejército norteameriano y de la CIA viajan por la zona para intentar cumplir la promesa de Trump de cerrar la guerra en meses, los kurdos le piden a éste armamento para lograr esa pretensión, pero aportárselo enfurecería a Turquía y los suníes. Intento de resumen: decenas de miles de soldados y milicianos, cantidades enormes de armamento acorazado y mecanizado, batallones de carros de combate, bombardeos aéreos y lanzamiento de misiles en la mezcla de tendencias/territorios, muchos miles de muertos mientras son centenares de miles los desplazados, los refugiados y son miles los civiles que son utilizados como escudos humanos.

Publicado el miércoles 29 de marzo de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/03/29/guerra-continua-siria/2080884.html

 

El humor le viene bien a la gastronomía

La polémica sobre el cachopo y su elaboración retrata a los grandes cocineros

Goethe, Cervantes, Unamuno, Darío, hasta a un proverbio turco se le achaca lo de «ladran luego cabalgamos». El autor, en nuestro caso, importa poco. Lo interesante es su significado. Y aunque en la discusión podemos ir de la filosofía a la gastronomía, creo conveniente que nos detengamos en el humor. Es el mejor método de desatascar una disputa, quizá sea una mediación que reconcilie a todos. Hablemos del cachopo.

En una reciente visita a Asturias le preguntaron a Ferran Adrià su opinión de este preparado que arrasa tanto en los restaurantes clásicos como en los refectorios modernos. Y quien fuera considerado el mejor cocinero del mundo lo comparó con una simple croqueta. Teniendo en cuenta la consideración que en los fogones se tiene de esos canutillos de bechamel empanados, para muchos el aprovechamiento de las sobras, la respuesta del chef de Hospitalet de Llobregat abrió la polémica. Pasó luego por un programa de humor el mierense José Ramón Andrés, a quien, siendo una eminencia culinaria en los Estados Unidos, se le preguntó si le parecía bien la opinión de Adrià al respecto. Contestó Andrés dándole la razón al que había sido su maestro y con quien aprendió en el «laboratorio» de El Bulli.

No habría pasado de una broma si no fuese porque el diario barcelonés «La Vanguardia» recogiese en sus páginas el comentario del famoso cocinero catalán de que el cachopo «no pasa de ser una croqueta». Para rematar el menú llega al Club de LA NUEVA ESPAÑA Julius (Julio Bienert), que lleva varios años mostrando sus métodos culinarios en Canal Cocina, el del huevo frito que dicen algunos, y suelta que «es un invento que no define a los asturianos porque al final no deja de ser un filete empanado?». Menos mal que al final vinieron los humoristas de «Mongolia» y demostraron que el humor lo arregla todo. Si el ovetense Edu Galán se declara del irónico comando anti-cachopo y señala que el plato está muy bien «pa fartucase» y que «ye una marranada», el argentino Darío Adanti dice ser pro-cachopo y lo compara con el universal argentino filete a la «milanesa» y añade que la receta asturiana es como la porteña «pero 2.0 porque a alguien se le ocurrió la genial idea de meterle lonchas de jamón y queso». ¿Filosofía, gastronomía, displicencia, jovialidad, gracejo, ocurrencia? Todas con buen sabor y buen apetito.

Estudiaba en el viejo caserón de la Universidad de Oviedo y pasaba a diario ante La Gran Taberna para coger el autobús, El Carbonero, que me llevaba a casa entre las dos y las tres de la tarde. En la gran pizarra exterior del desaparecido comedor destacaba siempre un plato: «Cachopo con patatas». ¡Qué hambre me entraba! Pasaron muchas décadas y la receta se fue extendiendo. De la ternera, el jamón y el queso los componentes fueron variando y hoy se puede pedir cachopo en reconocidas gastrotecas elaborado con Cabrales o Gamonéu, con cecina, de merluza, lenguado o pixín relleno de espárrago, quisquilla?

El argumento esgrimido por dichas autoridades culinarias en cuanto que es un plato poco elaborado es bastante pobre y malintencionado. José María Busca Isusi preparaba un delicioso y suave Cocido Madrileño en una olla exprés en media hora. Es fácil de elaborar, lo importante son los ingredientes. El prestigio de la ternera asturiana, tierna y jugosa, empieza a hacer estragos y las jornadas del cachopo comienzan a ser virales. En Madrid acaba de celebrarse el Mes del Cachopo, los concursos van por autonomías, se preparan excursiones para ir a comer cachopo y abundan las nuevas guías con itinerarios para degustarlos. No se lo imaginarían Olvido Fernández o Fernando Martín en el pionero Bar Pelayo, donde contaba Gracia Noriega que habían lanzado el manjar ya preparado, dicen, en fogones del siglo XVIII.

Publicado el miércoles 22 de marzo de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/03/22/humor-le-viene-gastronomia/2077020.html

 

Los desesperantes partidos asturianos

La incapacidad que demuestran para alcanzar acuerdos sobre prioridades

La desesperación del personal ante los partidos políticos astures parece estar al límite. Como asturiano no entiendo la actuación de la mayoría de los políticos que conforman el Parlamento del palacio de la calle Fruela. Incapaces de alcanzar acuerdos sobre cuestiones prioritarias, los 45 diputados que se sientan en el salón de plenos de la Junta General, órgano supremo de representación del pueblo asturiano, no hacen otra cosa que decepcionar a los electores. Los elegidos, pertenecientes a las seis formaciones que componen la Cámara, con honrosas excepciones, más parecen una banda del estilo de la de Alí Babá que formaciones políticas responsables y organizadas.

Solamente con leer las informaciones que José A. Ordóñez publica en LA NUEVA ESPAÑA sobre infraestructuras se le cae a uno el alma a los pies. Y no se trata de un ciclo, de una colección de noticias fruto de una racha, de un periodo determinado en el que los parlamentarios estudien un tema concreto. No, es una ráfaga constante, casi permanente. Las infraestructuras asturianas, por ejemplo, son claramente deficientes, insuficientes e incapaces de conformar un desarrollo acorde con este siglo XXI. Y, si la mayor parte de la culpa la achacamos a los gobiernos centrales de los últimos decenios, un alto porcentaje del yerro se debe a la flaqueza y desunión de los partidos astures que no se ponen de acuerdo ni para iniciar un diálogo.

Resumo en titulares las varias páginas publicadas en 24 horas por este periódico: «Podemos y Foro dejan el pacto por las infraestructuras que lidera el Principado». «El PP, que ni siquiera se presentó a las reuniones, también rechaza una iniciativa en la que IU ve «posibilidades de acuerdo». Seguimos: «Ciudadanos se descuelga del gran pacto de infraestructuras y deja solos al Gobierno y a IU». «El documento del Principado obvia las propuestas de C’s de incluir sólo obras prioritarias y urgentes». Más: «El PP tiene pánico de defender los intereses de Asturias ante Rajoy», afirma el Principado». «El consejero de Presidencia acusa a Podemos de entregarse al «postureo y la teatralización política» por responsabilizar al Gobierno del atasco legislativo en la Junta». Meses de estudio y reuniones para este resultado.

Unas horas más tarde Ramón Argüelles, coordinador de IU en Asturias, publicaba un texto en estas páginas en el que, entre otras cosas, señalaba: «Demostremos que los representantes políticos podemos estar a la altura de aquellos a los que representamos. Unámonos por Asturias, hagamos normal en política lo que ya es normal en la calle: sentido común, interés colectivo, beneficio compartido…». Ya antes Ordóñez había escrito un comentario titulado «Incapaces de unirse ni para coger el tren» en el que decía que «Resulta difícil de comprender que las fuerzas políticas asturianas no sean capaces de ponerse de acuerdo ni a la hora de elaborar un listado con las actuaciones prioritarias en materia de infraestructuras que cualquier ciudadano mínimamente informado no tendría mayor problema en definir: conclusión de la variante de Pajares, mejora de la deteriorada red de cercanías ferroviarias, ejecución de los tramos pendientes de la autovía de Oviedo a La Espina (A-63), culminación del plan de vías de Gijón y recuperación de la autopista del mar?». No se aproximan un mínimo ni respecto a la Variante. Y no se ponen de acuerdo ni para repartir la nada.

Mientras tanto los números cantan: «Asturias, a punto de caer en el tercio de las regiones menos competitivas de la UE. El Principado figura en el puesto 174.º de los 263 territorios comunitarios, lastrado por las infraestructuras?», señala el índice de competitividad regional de la UE en cuanto a 2016. ¿Merecen los asturianos estos políticos? Manifiestamente no.

Publicado el miércoles 15 de marzo en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/03/15/desesperantes-partidos-asturianos/2073219.html

 

Un polémico 23-F judicial

Las disposiciones de las condenas de «Nóos», las «black» y la Fiscalía en un día

Era un aniversario con un número poco atractivo en cuanto a conmemoraciones y para muchos fue un 23 de febrero que pasó sin pena ni gloria. Pero si en el aspecto político fue un jueves casi sin actividad ni en el Ejecutivo ni en el Legislativo, este 23-F de 2017 fue muy activo en el terreno judicial. Primero, por las declaraciones sobre la situación de la Fiscalía; segundo, por las disposiciones sobre las condenas del «caso Nóos»; tercero, por la sentencia del juicio sobre el uso de las «tarjetas black».

Al principio de la jornada se recordó en algunos programas de radio y televisión la fecha señalada, muy someramente se habló de aquel lunes de febrero de 1981 y veteranos periodistas mencionaron el intento de golpe de Estado urdido por el general Jaime Milans del Bosch y el teniente coronel Antonio Tejero, entre otros, que tuvo en vilo durante unas quince horas primeramente a los españoles y también a los medios de comunicación. Pero habían transcurrido 36 años y un gran porcentaje del personal no había nacido entonces o era muy joven para enterarse de lo que pasaba y de la trascendencia de lo que ocurría en el Congreso de los Diputados.

Los medios audiovisuales acudieron en busca del ambiente judicial y su deriva política ante los más de treinta relevos decididos por la Fiscalía General, recientemente relevada, en medio del contencioso sobre la negativa del presidente de la Comunidad de Murcia, Pedro Antonio Sánchez (PP), a dimitir y la petición del fiscal, que le acusa de presuntos delitos durante su etapa como alcalde de Puerto Lumbreras. Hablaron en varios programas el destituido fiscal jefe de Murcia, Manuel López Bernal, impulsor de las últimas investigaciones contra el presidente murciano, y también quien relevaba a éste, José Luis Díaz Manzaneda, que ya ejercía como fiscal en esa autonomía. La decisión del nuevo fiscal general, José Manuel Maza, y las declaraciones sobre el caso del ministro de Justicia, Rafael Catalá, habían levantado la polémica, ya que el político murciano es investigado por presuntos delitos de prevaricación, fraude contra la Administración pública, falsedad en documento oficial y malversación de caudales públicos.

Al terminar la mañana de ese 23-F se dieron a conocer las penas que sentenciaba el tribunal de la Audiencia Nacional que enjuició a los usuarios de las llamadas «tarjetas black» distribuidas por Caja Madrid y Bankia. Los jueces condenaban, entre otros muchos declarados culpables, a los expresidentes Miguel Blesa (seis años de prisión y multa) y Rodrigo Rato (cuatro años de prisión y multa). En total 120 años de cárcel para 65 personas de la élite financiera, entre ellas un exvicepresidente y ministro de Economía del Gobierno de España y exdirector gerente del Fondo Monetario Internacional.

Entre una y otra polémicas en la mañana sobrevolaba la decisión de las jueces del tribunal del «caso Nóos» de dejar en libertad sin fianza al condenado a seis años y tres meses de prisión por diversos delitos de corrupción Iñaki Urdangarín, esposo de la Infanta Cristina, hermana del Rey Felipe VI, que fue absuelta pero sancionada con una multa pecuniaria. También permitirle al cuñado del Monarca mantener el pasaporte, seguir residiendo en Suiza con el único requerimiento de informar a la autoridad judicial si quisiera viajar fuera de la Unión Europea y presentarse ante el Juzgado donde se encuentre cada primero de mes. La Fiscalía solicitaba una pena de 19 años y medio para él y 16 años y medio para su socio, Diego Torres, condenado a ocho años y medio y la retirada del pasaporte. Entre otros condenados también está el expresidente balear, Jaume Matas, exministro en el Gobierno de José María Aznar, con más causas pendientes.

La controversia incidía en que las magistradas, para no encarcelar ya a Urdangarín, argumentaban sus «particulares circunstancias» de «sobra conocidas» y sin riesgo de huida por su arraigo social. Para ellas no parece haber habido alarma social ni daño a las instituciones y el arraigo social del condenado se supone estaría en Suiza, país fuera de su jurisdicción y que no pertenece a la Unión Europea. Además, el tribunal menciona en su ¿argumentación? la presunción de inocencia del marido de la Infanta cuando lo acaba de condenar. ¡Decisiones insólitas!

Publicado el jueves 2 de marzo de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/03/02/polemico-23-f-judicial/2066130.html