La solidaridad extremeña y el tren asturiano

La reiterada reivindicación en favor de un ferrocarril moderno y rápido

Es un ejemplo de solidaridad el que han dado las formaciones políticas, empresariales y sindicales extremeñas uniéndose en sus reivindicaciones respecto al ferrocarril. Quizá su precariedad en las infraestructuras de comunicación sea más acuciante que la de Asturias pero demuestran aunándose su progreso, su fuerza y su solidaridad con el contribuyente ante el abandono que sufren sus comunicaciones. En Asturias ocurre lo contrario. Los partidos asturianos van cada uno por su lado. Así están la Variante, las estaciones de Gijón, las cercanías, la autopista del mar…

La gravedad del asunto está en que la situación en el Principado es la contraria a la extremeña. Mientras la comunidad que configuran Cáceres y Badajoz carece de una infraestructura ferroviaria y la escasa red existente es totalmente anticuada, en nuestra comunidad la infraestructura existe y el problema radica en su avanzado abandono. Y si en la primera se plasma una falta de voluntad política para adecuarla a nuestros días, en nuestra tierra la voluntad política apunta al deseo de desterrar su uso, hacerla desaparecer e inutilizarla.

Por muchas visitas que los ministros del ramo han hecho y siguen haciendo, con promesas renovadas y repetidas, la puesta en marcha de las mismas no se materializa nunca. Siempre hay pegas, algún recurso, falta de presupuesto o una simple marcha atrás. Así es desde el principio del presente periodo democrático. Recordemos el cierre de la línea de la Ruta de la Plata, realizado por el Gobierno de Felipe González, con Mercè Sala como presidente de Renfe. El eje ferroviario que unía el Norte y el Sur de la Península (Gijón-Avilés con Cádiz-Huelva) puede que no fuera rentable para la Hacienda estatal pero era un servicio esencial para mercancías y muchos miles de contribuyentes. Mientras tanto comenzaba a funcionar el AVE entre la Sevilla natal del Presidente y Madrid, con presupuesto astronómico y dudosamente rentable. Un argumento reversible pues ambas líneas eran servicios importantes para gran número de ciudadanos. ¿A algún ministro se le ocurriría cerrar el super subvencionado metro madrileño tan tremendamente deficitario?

El victimismo político, el nacionalismo económico, el egoísmo insolidario parece que se acentúan en un país donde las responsabilidades de los políticos acaban cuando dejan el cargo. Todo a lo más que llegan es a pedir perdón. Para contar los ejemplos de dimisión por presunto fallo no se necesita una calculadora electrónica y es suficiente con la cuenta de la vieja. Se ve claro acudiendo al modelo de los casos de corrupción.

Las comunicaciones en el Principado son un desastre: la autovía del Cantábrico tardó casi tres décadas en construirse; la Variante ferroviaria bajo la cordillera, con miles de millones invertidos, sigue sin funcionar; la red de cercanías, que hace unos años se iba a renovar totalmente según los políticos de turno y tiene la más extensa infraestructura de todas las provincias españolas, está a punto de fenecer; la autopista del mar ha desaparecido por intereses económicos sospechosos; el aeropuerto sufre continuos problemas de programación de vuelos. Mientras tanto los políticos no se ponen de acuerdo ni para celebrar una primera reunión exploratoria, discuten sobre el ancho de las vías como si lo hiciesen sobre el sexo de los ángeles cuando los técnicos dicen que con «la traviesa polivalente se puede sustituir un ancho de vía por otro de manera sencilla», según afirma Vicente Luque, presidente de la Plataforma Tecnológica de los Túneles de Pajares.

Cuenta el periodista Joaquín Estefanía una significativa «anécdota». Durante la manifestación antiterrorista celebrada en Barcelona, a la que acudió el Rey, el lendakari Urcullu le comentó a otro presidente autonómico su presumible compromiso con el Gobierno para aprobar los Presupuestos Generales de 2018. Ante las apremiantes necesidades de financiación de la mayoría de los gobiernos regionales ese otro presidente le señaló los apuros económicos que su gabinete pasaba para cubrir las necesidades de su comunidad. El mandatario vasco contestó así: «Si nosotros le pedimos al Gobierno que nos pongan un puente colgante entre San Sebastián y Bilbao, nos lo ponen». Clarísimo.

Publicado el lunes 11 de diciembre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/12/11/solidaridad-extremena-tren-asturiano/2206845.html

De nuestra literatura culinaria asturiana

Recuedo de las viejas recetas ante la actualización de la Academia de Gastronomía

Descubrí la caldereta de marisco y pescado siendo un estudiante becario de Periodismo –en prácticas, se decía entonces– en el verano de 1968. Para mí fue un acontecimiento más en un año de gran trascendencia informativa (Mayo francés, Primavera de Praga, matanza de Tlatelolco…). Es el mejor recuerdo de aquel concurso de castillos en la arena que organizaba por las playas de la Península un conocido refresco del mercado internacional en colaboración con distintos diarios españoles. La disfruté invitado en un singular restaurante de Tapia de Casariego. Desde aquel almuerzo invoco y pregono este manjar cada vez que puedo presumir de la cocina asturiana.

Si la gastronomía del Principado tiene como bandera la fabulosa fabada y se vanagloria del pote, las cebollas rellenas, la tortilla de merluza, el besugo a la espalda, la carne gobernada y, más recientemente, del cachopo, el plato más moderno –aunque sea muy veterano en los fogones marineros– considero que es la caldereta por su saludable composición de productos de la mar y la huerta. Sin embargo, aunque figura en guías culinarias y algún destacado tratado de cenadores exquisitos, no se la nombra y se encuentra frecuentemente casi perdida en índices secundarios.

La probable revisión de la lista de platos de origen astur o consolidados en la tierrina que componen el vademécum, GAS, de la Academia de la Gastronomía de Asturias, que comentaba días pasados Luis M. Alonso en este suplemento de LA NUEVA ESPAÑA, sería una estupenda ocasión para reivindicar recetas que figuraban tiempo ha en publicaciones emblemáticas sobre nuestra cocina. Algunas de estas imposibles o muy difíciles de encontrar, al menos fuera de Asturias, allá donde creo que es fundamental difundir la buena gastronomía astur. Me refiero a ediciones como «La cocina práctica», de Manuel María Puga y Parga, libro conocido como «El Picadillo», como señala el inefable Juan Cueto; o «Ramillete del ama de casa», popularmente «El Nieves», más tarde otro referido como «El Carmen» y ya más recientemente «El arte de cocinar», de María Luisa García, «El María Luisa», libro que fuera mi manual culinario de cabecera.

Respeto la autoridad de doctores en la materia, como el presidente de la Academia de la Gastronomía de Asturias, Eduardo Méndez Riestra, premio Fomento de la Cocina Asturiana y autor del celebrado «Diccionario de cocina y gastronomía de Asturias»; saludo la magistratura de tantos maestros de la cocina del Principado, desde los Morán hasta el joven michelin Ricardo González; busco los menús más clásicos de nuestro repertorio allá donde vaya a comer, festejo los magníficos festivales gastronómicos que tienen lugar a lo largo y ancho de Asturias cada año (la fabada, el pote, los nabos, los puerros, el marisco, la harina, etc.) y sigo reivindicando recetas que, si no nacieron en Asturias, se elaboraban hace tanto tiempo en la región que merecen un reconocimiento asturiano.

Reivindico así el arroz con salchichas rojas, los fréjoles con tomate, los arbejos con patatines, los hombrinos fritos, los garbanzos en ensalada, el picadillo con tortos o boroña, los fritos de pixín o los frisuelos y las casadielles, así en «es». Platos quizá muy locales, rápidos, algunos como alternativa a los elaborados a fuego lento y muy de temporada. Y los recuerdo porque el arroz absorbe la grasa y el pimentón de las salchichas dándole una sabrosa textura, a los fréjoles el tomate les aporta un sabor especial, las patatas agradecen el aroma del guisante, unos garbanzos guisados y emplatados con tomate rallado y lechuga aliñada forman una sugestiva ensalada templada. En fin, los fritos de pixín brillan ahora en la carta de los restaurantes asturianos que ya abundan por todo el país y deberíamos resaltar el nombre de los hombrinos, de tradición marinera, que perdieron su nombre por otros apelativos externos, «invasores».

Reivindiquemos el rollo de bonito, la sopa de fégado, la tortilla de cebolla, los fogones que busca Ana Paz Paredes por rincones de esa Asturias felizmente renovada aunque menos conocida.

Publicado el viernes 8 de diciembre de 2017 en el suplemento La Vida Buena de LA NUEVA ESPAÑA

De nuestra literatura culinaria asturiana

http://www.lne.es/vida-buena/2017/12/08/literatura-culinaria-asturiana/2205810.html

El «Cervantes» y su viejo carro de la compra

Premiado y aparentemente huraño, Rafael Sánchez Ferlosio cumple 90 años

«Ese señor mayor, vestido con un traje negro raído, zapatillas, que siempre va con su carro de la compra». Así es conocido por el barrio de la Prosperidad-Ciudad Jardín el escritor Rafael Sánchez Ferlosio. Su viejo traje, su carro (¿cargado de libros?), su andar inclinado, su sombrero para la lluvia y su cara seria, mal afeitado, quizá triste y aparentemente malhumorado, son muy conocidos en la zona madrileña entre el Auditorio Nacional y la larga y comercial calle de López de Hoyos, quien fue maestro de Cervantes. Ese anciano con pinta de pordiosero, apariencia huraña, voz aflautada, quien dijo de sí mismo que «ladra pero no muerde» y cuya biografía, con más de 600 páginas, está a punto de publicarse, ostenta los premios «Cervantes» 2004, Nacional de las Letras 2009, «Nadal» 1955, y cumple ahora 90 años.

En una imprenta cercana a su casa, donde tienen libros «de viejo», encontré un día una edición de bolsillo de «El Jarama». El dueño del establecimiento me miró y dijo: «Dos euros». ¿Conoce usted al autor?, pregunté mientras pagaba. «Pues no. Me trajeron el libro hace tiempo y lo puse con los demás. Nadie me comentó nada desde entonces», respondió. Cuando salía le dije que el autor vivía en el barrio y pasaba casi todos los días por delante de su negocio. En el viejo mercado de «la Prospe» pocos tenderos conocían su prestigio, solamente los «históricos».

Los estudiantes en los años sesenta del pasado siglo en la Universidad Complutense o en Escuela Oficial de Periodismo sí conocíamos a Ferlosio. El profesor Manuel Criado de Val, filólogo, director de escena, que fue decano de Letras y Jefe de la Sección de Estudios de la Universidad Nacional a Distancia (UNED), Jefe de la Sección de Estudios Gramaticales del Instituto Cervantes y director de la Escuela de Investigación Lingüística de Madrid, entre otros muchos destinos, nos hizo estudiar «El Jarama» palabra por palabra, hasta la última coma. Lo malo es que no solamente lo leímos sino que llegamos a aborrecerlo. Y la novela le dio a Ferlosio una de sus primeras definiciones. Plasmó en ella una jornada dominical, en la posguerra, de un grupo de amigos en las orillas del río que riega la vega madrileña con un gran realismo. Una autenticidad que mostraba las miserias de la primaria España de Franco, de la autarquía. Recibió el premio «Nadal» en 1955 y el de la Crítica dos años después y fue objeto de estudio por sus diálogos y descripciones lineales. Claro que el bueno de Criado de Val nos estropeó el relato en la búsqueda de adjetivos, pronombres, adverbios y diversas figuras literarias.

Rafael Sánchez Ferlosio era hijo de uno de los ideólogos de Falange, Rafael Sánchez Mazas, quien fuera corresponsal de «Abc» en Roma, donde nació el escritor. Pero su obra tiene poco que ver con el pensamiento de su padre. El joven Ferlosio estuvo casado con Carmen Martín Gaite, con la que compartió una poética realista -inspirada en el neorrealismo italiano- junto a Jesús Fernández Santos, Ignacio Aldecoa, Alfonso Sastre, fundadores de «Revista Española», y fue miembro del Círculo Lingüístico de Madrid junto a Agustín García Calvo, Carlos Piera o Isabel Llácer. Aunque su primera novela fue «Industrias y andanzas de Alfanhuí», que podría ser considerada como el primer relato español del llamado realismo mágico.

Tras alguna otra obra de relatos pasó largo tiempo escribiendo artículos periodísticos y ensayos, usando la reflexión crítica con un personal análisis erudito sobre las técnicas y los recursos narrativos. Publicó tres decenas de obras o agrupación de ensayos. En 2008 publicó «God & Gun. Apuntes de polemología» (2008), un conjunto de reflexiones sobre la historia, la guerra, la religión, el derecho y el fanatismo. Su última obra publicada ha sido «Campo de retamas», en 2015, año en que recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.

Ferlosio apenas pasea ya su carrito de la compra por la contestataria «Prospe», uno de los últimos reductos industriales del centro de Madrid, entorno en el que viven o vivían artistas como Gabriel Celaya y Amparitxu, Javier Krae, Imanol Uribe, Manolo Pilares, María Ostiz, Josele Román, El Gran Wyoming, Miguel Ríos, Ana Belén y Víctor Manuel, el magistrado Martín Pallín…

Publicado el martes 5 de diciembre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/12/05/cervantes-viejo-carro-compra/2204131.html

Una llamada a la razón

Contra el boicot a los productos catalanes tras el intento independentista

Ya son miles las empresas que han decidido marcharse de Cataluña. Estos terribles titulares que a diario anuncian los medios de comunicación traen una alegría para unos y una tristeza para otros. Lástima que esto ocurra. No solamente significa un fracaso colectivo que abunda en la separación de personas sino que agudiza el conflicto, hace crecer el odio y enfatiza el rencor entre partidarios de uno y otro bando, entre seguidores de ambas tendencias e ideologías. En realidad es malo, lo peor para todos. ¿Queremos la separación de Cataluña o que se quede en España? Un poco de coherencia.

El encono entre contribuyentes está animando a muchos compradores a rechazar la adquisición de productos del opuesto, a no comprar bienes creados o elaborados por el contrario sin pararse en si es bueno o malo el género. Lo que puede llevar a la ruina a productores no implicados en el conflicto, generalmente a las pequeñas y medianas empresas que no intervienen en el contencioso. A quienes producen efectos inocuos respecto a la polémica. Y entre ellos a productores que piensan igual que el posible comprador o no interfieren nada en la situación política.

Porque boicotear un producto catalán, como hay muchas propuestas, puede significar arruinar a un colega, penalizar a un correligionario, un compañero que nada tiene que ver con la situación creada. Alguien que está de tu lado y sufre por el acoso de un contrario ideológico. Y es que el conflicto de Cataluña lo generan unos políticos que poco defienden a la gente de a pie.

¿Queremos que Cataluña sea España? No podemos pretender que permanezca dentro del Estado español si le boicoteamos, si pedimos su ruina. Las llamadas a secundar el rechazo son el mayor signo antidemocrático, la forma más perversa de expulsión. Con esos métodos no se defiende la legalidad ni la legitimidad de una ley. Se promueve hostilidad y rebeldía hacia la legislación y se empuja a la ilegalidad.

Josep Borrell, catalán antiindependentista, exministro socialista, expresidente del Parlamento Europeo y demoledor desmontador de las teorías económicas que ensalzan los beneficios de una Cataluña independiente, teorías que predican los partidarios de una república fuera de España, ha propuesto detener ese boicoteo que perjudica tanto a soberanistas como a partidarios de la españolidad catalana. «Hay que reconstruir el afecto, si no nos sentimos parte del mismo colectivo humano es imposible apelar a constituciones, leyes y normas, hemos roto la pequeña convivencia», señaló en un programa de televisión.

Ingeniero aeronáutico, máster en Investigación Operativa por la Universidad de Stanford (California) y en Economía de la Energía por el Instituto Francés del Petróleo en París, doctor en Ciencias Económicas por la Complutense y catedrático en excedencia de Matemáticas Empresariales, este experto en presupuestos y hacienda vaticina «un crack económico que a algunos parece no importarles», que afectará igual o tanto a Cataluña como a España, y pide que se «empiecen a construir y tender puentes, que demuestren que se quieren». Borrell, que califica como «catastrófica la gestión de la crisis en Cataluña que ha hecho el Partido Popular» y abomina de la política del Govern que «reclama democracia con una mano y violan sus propias leyes con la otra», reclama la búsqueda de la concordia para atraer a Cataluña al conjunto de España, desterrar los reproches a los catalanes. Defiende el acercamiento de ambas tendencias pues una mitad de los catalanes no desea la separación, quieren ser españoles, convivir con sus paisanos sin discriminarse por las ideas. Las pequeñas empresas son el tejido aglutinador de la convivencia. Su desaparición será la ruina social, de todos.

(N.B. La deriva independentista catalana también está generando ya en reductos de la derecha un nuevo rechazo al estado de las autonomías que puede engendrar una tendencia al retroceso centralista y fuerte resistencia a las propuestas federalistas).

Publicado el viernes 10 de noviembre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/11/10/llamada-razon/2191140.html

Un prestigio dilapidado

El desgaste al que han lanzado Rajoy y Zoido a la Guardia Civil en Cataluña

El prestigio es una cualidad que evalúa la calidad de una persona o colectivo a lo largo del tiempo. Tener prestigio eleva la consideración hacia ese sujeto teniendo en cuenta que sus acciones son escrutadas permanentemente. Por eso el prestigio se gana paulatinamente y se puede perder en unos instantes.

La Guardia Civil es un cuerpo policial cuya labor ha sido constantemente juzgada, ya sea por su primitiva labor rural, ya por su encaje político, ya por su actividad investigadora. Pudo y puede ser ensalzada por sus operaciones anticorrupción o denostada por sus métodos. No ha sido vista de igual manera por el mundo rural que por el urbano, diferentemente considerada en tiempos de las dictaduras como en épocas democráticas. Al mismo tiempo sigue siendo controvertido su estatus de cuerpo militar o no. Lo que si parece tener acreditado es su lealtad a la legalidad vigente. Y así, fue repetidamente el último de los cuerpos de las fuerzas de seguridad en seguir a los golpistas en los levantamientos contra la legalidad establecida por las leyes del Estado. Un prestigio difícil de ganar en periodos convulsos.

Bien pues en estos tiempos emocionales que vivimos el prestigio de la Guardia Civil ha sido dilapidado por un poder político que no se ha atrevido a actuar en su campo, el político. En vez de enfrentarse con los acontecimientos provocados por su proceder, en vez de intentar políticamente resolver la controversia pública, el Gobierno del Partido Popular ha lanzado a la benemérita institución contra la disidencia ilegal, contra la sublevación política de una parte de los representantes de una comunidad. Y las órdenes recibidas por este cuerpo policial fueron tajantes, sabiendo de su lealtad a la legalidad vigente, mientras el poder político permanecía en sus cómodos despachos tras un largo y fragante periodo de inacción sin ejercer la labor pública.

Y la provocación de unos pocos exaltados ha propiciado el desprestigio de todo un cuerpo. Lo dice quien ha «militado» en el tercio y en el contexto en el que entre algunas instituciones castrenses existe una rivalidad argumentada en un falso ardor guerrero. O dicho de otro modo, el Gobierno del Partido Popular ha enviado a reprimir la rebelión de una parte de los políticos catalanes a miles de guardias civiles conociendo su lealtad a las leyes. El problema ha sido que su actuación, en casos puntuales, fue más contundente de lo establecido por la ética democrática, sobrepasando el «margen de discrecionalidad que han de tener los agentes», dicho por una fuente del ámbito judicial.

La ineptitud del gobernante, la animosidad de una fiscalía reprobada, unida a la tibieza del resto de las fuerzas políticas, han condenado a un cuerpo con un creciente prestigio, adquirido últimamente por sus investigaciones anticorrupción, a ser denostado dentro y fuera de nuestras fronteras. Lo que han aprovechado las asociaciones independentistas para estimular la fobia a unos agentes que cumplían órdenes de los estamentos judiciales. Un descalabro dificilísimo de recuperar porque la situación ha sido desbordada tras los escraches realizados por grupos incontrolados ante los alojamientos de los agentes desplazados a la zona por un Gobierno central que nunca ha controlado el problema.

La irresponsable hipocresía de unos gobernantes, la debilidad y división de una oposición que es incapaz de presentar una alternativa, la estrategia de unas fuerzas autonómicas preparadas con un estricto guion, han provocado el descalabro de una institución que, a pesar de algunos de sus infaustos mandos dirigentes, ha cimentado su prestigio en el cumplimiento de la legalidad.

Publicado el jueves 26 de octubre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/espana/2017/10/26/prestigio-dilapidado/2183434.html

Regímenes cambiantes o la batalla de la saludabilidad

La alimentación sana sigue siendo un misterio tras numerosas investigaciones

Los pescados azules, los huevos, el hígado, los riñones, la diversa casquería, el compangu, los quesos curados, la manteca y la mantequilla, en fin, todas esas comidas que hoy día muchos nutricionistas consideran casi prohibidas, han alimentado a la humanidad desde los tiempos de los primeros cazadores. La agricultura llegó después y, a partir de ella, la civilización. Así, básicamente, podríamos establecer la trayectoria humana. Sin embargo, cada vez se realizan más exhaustivos estudios que nos descubren que ese itinerario puede ser bastante falso.

Los vaivenes nutricionales son tales que los especialistas no hacen más que variar las recomendaciones alimenticias. Lo que a un recién nacido le aconsejaban ayer puede ser considerado nocivo para su hermano nacido hoy. Dietas para embarazadas de la pasada década son casi prohibidas para las embarazadas de ahora. De momento, parece que lo único que se salva de los cambios alimenticios es la leche materna. Aunque, cuidado, a mi hijo el pediatra le puso a régimen sin haber cumplido dos meses pues un análisis suponía que tenía demasiados triglicéridos, algo natural en los lactantes que solo ingieren la leche de su madre.

Hasta tiempos bastante recientes las grasas animales debían ser tomadas con moderación. Por ello, se recomendaban los pescados blancos frente a los azules. Las carnes de vacuno eran preferidas a las de cerdo. La ingesta de huevos debía ser restringida para la mayoría y los enfermos del hígado los tenían prohibidos. Hígados, riñones y otras tripas animales también eran denostadas. Hasta las legumbres debían ser comidas con mesura. Una alimentación saludable debía componerse casi exclusivamente a base de verduras, cereales y frutas. Es decir, un sinvivir para los amantes de la buena mesa.

Comenzaron a variar algunas de estas limitaciones cuando científicos de reconocidas universidades enfocaron sus estudios hacia la investigación de diferentes enfermedades y a buscar el origen de las mismas. Colectivos controles alimenticios y análisis de modos de vida iban señalando los beneficios y perjuicios de diferentes alimentos, modos de elaboración culinaria, tipos de actividad y sistemas de trabajo. Al tiempo, o en resistencia a esas investigaciones, empresas, laboratorios e interesados lobbies iniciaron tareas que propagasen el provecho de sus productos. Y se entabló entonces la batalla de la saludabilidad. Y se hizo difícil para las personas de a pie, la gente en general, dilucidar lo bueno o lo malo, lo saludable o lo nocivo de las comidas. Hoy siguen existiendo esas dudas entre el personal.

Los diferentes estudios realizados en los últimos años por prestigiosas instituciones han cambiado muchas de las críticas que sufrían algunos alimentos y han inculpado a otros que disfrutaban de elogio. Y así, si antes los pescados azules eran perjudiciales ahora son beneficiosos por su grasa con Omega3, la carne de cerdo contiene una materia oleaginosa saludable, los huevos no solamente no perjudican sino que pueden ser buenos para el hígado, los cereales contienen azúcares y glúcidos que han de restringirse, las legumbres benefician el tracto intestinal, los zumos de frutas no aportan fibras y si demasiados azúcares?

El mundo al revés. «The Lancet», revista científica británica de gran prestigio, acaba de publicar un pormenorizado estudio de una universidad canadiense que señala que viven más los comedores de grasas animales que quienes las rechazan. El análisis realizado con miles de personas de distintos países indica que las grasas saturadas son ligeramente beneficiosas, las no saturadas son neutrales así como las carnes rojas, son buenas las grasas lácteas y las carnes blancas; no encuentra fundamento en el hipotético beneficio de comer cinco frutas o verduras diarias, con una pieza o ración es suficiente, mientras el pescado y los huevos son neutrales y las legumbres son beneficiosas. En fin, el punto justo de las grasas dice ser un 35% de la ingesta diaria, reducirlas no disminuye el riesgo de muerte temprana y sin embargo comerlas aminora el de muertes prematuras.

Quiasmo final: Lo que no mata, engorda. Lo que engorda, no mata. O mata menos. Lego soy y doctores tiene la Ciencia.

Publicado el sábado 21 de octubre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/10/21/regimenes-cambiantes-o-batalla-saludabilidad/2181056.html

Fractura en la paz social

El deterioro de las relaciones en Cataluña que rompe la convivencia entre catalanes

«No lo olvidaremos nunca». Es una frase del president de la Generalitat, Carles Puigdemont. Mientras tanto Cataluña sufre. Creo que su mal tiene remedio pero con larga convalecencia. Porque sufre una fractura de lo que Aristóteles llamó Zoon politikón. Es decir, la dimensión humana de lo político y lo social. La ruptura entre partidarios de las dos opciones en que los políticos han dividido a la población no se queda en lo político sino que ha invadido lo social. A la frustración del contribuyente ante tanta corrupción los dos partidos más enfrentados en Cataluña la han querido ocultar con el dudoso referéndum.

Las relaciones humanas se han ido deteriorando a medida que los políticos profesionales comenzaron a distanciarse y abandonaron la dimensión social de la política por defender sus intereses. Unos por unas razones y otros por las suyas, el núcleo social ha sido apartado por los dirigentes de las formaciones gobernantes. Y todo apunta a que defendían su permanencia en el poder antes que su obligación de gobernar.

La víctima ha sido el ciudadano, quien ha visto recortadas las prestaciones a las que tiene derecho con el pretexto de la crisis argumentado por los gobernantes mientras estos solo miraban por sus intereses particulares (ocultar la corrupción, alcanzar el poder no conseguido en las urnas, etc.) y por mantenerse en sus puestos. Y si unos tapaban su pésima gestión acusando a la situación económica, otros fomentaban la deriva de sus rivales para granjearse partidarios para su coleto. A la vez han conseguido el desprestigio de la política, que los menos comprometidos rechacen la política y a los políticos mientras los más comprometidos enconen sus posturas y extremen sus posiciones. Es decir, una mayor separación entre las ideologías.

De momento lo que han logrado los protagonistas de los dos bandos es enemistar a miembros de las mismas familias, dividir a compañeros de trabajo, fomentar fobias a personas, entidades y establecimientos, distanciar amistades, corroer las relaciones personales. La convivencia es la víctima, la manipulación ha ahondado en la división de opiniones y ha roto la paz social. Una visión del exterior la daba días pasados el corresponsal de «The New York Times» en España, Raphael Minder: «no sólo es un debate de Catalunya con Madrid, también de catalanes contra catalanes. Es urgente acabar con el nivel de desconfianza tan alto que existe». Dos plasmaban el drama desde el interior. La de Joan Manuel Serrat: «esto crea en Cataluña una situación de una gran fractura social que, a mi modo de ver, va a costar muchísimo tiempo recuperar». Y la del diputado Joan Coscubiela: «Todos perdemos».

Publicado el sábado 30 de septiembre de 2017, víspera del 1-O, en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/09/30/fractura-paz-social/2170942.html

Teresa Vicetto, entre «Quercus» y «Muruna»

Prefirió la lucha por el medio ambiente a las grandes oficinas de la Unión Europea

El proyecto «Muruna» intenta evitar que se extingan los últimos Homo sapiens paleolíticos que aún viven en Tanzania, habitantes del área del Ngorongoro, los bosquimanos Hadzabé. Responsable de comunicación de este objetivo es una activa madrileña que iba para alta funcionaria de las instituciones europeas y renunció a ese estatus por su amor a la naturaleza. Su trayectoria vital merece conocerla y reconocerla.

Aparecer en los medios de comunicación suele dar un punto de relevancia y ayuda a colocarse en los primeros puestos de la clasificación. Normalmente esto ocurre en muchos estamentos y situaciones de la vida. También, claro, en la ecología. En la lista de cada uno aparecen nombres que son frecuentes en redes y medios, pero hay algunos que, por su modestia, por actuar de forma discreta, por no estar interesados en destacar, son casi desconocidos fuera de los círculos especializados, «a nivel de la gente». Una de estas personas es Teresa Vicetto. Cuando escribo estas líneas es una significada candidata a recibir el galardón que otorga el BBVA a la Difusión del Conocimiento y Sensibilización de la Biodiversidad en España.

Vicetto disfrutó su infancia en destinos muy diferentes. Primero en San Sebastián, una ciudad cosmopolita; vivió luego en las Islas Cíes, marineras y puramente naturales; más tarde en el segoviano bosque de Riofrío. Es decir, conoció y saboreó la España marina, rural y urbana de la mitad del pasado siglo. Su vida es un continuo estudio que comenzó licenciándose en Periodismo en la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Tras lograr una beca de postgrado obtuvo el diploma del Instituto de Altos Estudios Europeos cursado en Estrasburgo, la ciudad francesa donde hoy radica la sede del Parlamento Europeo. Amplió su formación con los diplomas de los cursos de la Comunidad Económica Europea en la Escuela Diplomática de Madrid y del Instituto de Estudios Internacionales de Madrid. Toda una trayectoria hacia la cumbre europea. Pero Teresa, mujer dinámica, laboriosa, decidida, gran conversadora, activa, renunció a recluirse en las grandes oficinas de funcionarios de la Unión Europea, con su gran bagaje de títulos y cuatro idiomas para optar por la naturaleza.

En 1981, junto con su compañero el naturalista Benigno Varillas, cofundó «Quercus», la primera publicación española especializada en Ciencias Naturales y Medio Ambiente. Un año después empezó a adoptar a la realidad española, a través de la revista «El Cárabo», los contenidos de «La Hulotte», publicación francesa realizada por el naturalista Pierre Dèom, en la que divulgaba temas de una naturaleza más cercana. Este año 2017, tras 35 años, sigue publicando números. Y meses después de iniciar aquellas dos aventuras periodísticas participaba como redactora en el equipo fundador de otra revista, «Natura», que intentaba acercar la naturaleza a los pequeños e infundirles su amor por el medio ambiente y la fauna animal.

Responsable de la web Biodivers y del blog de crítica de libros de naturaleza: http://biodivers.wordpress.com, Vicetto dirigió la librería del Servicio Bibliográfico de la Naturaleza, Linneo, y la del Museo de Ciencias Naturales de Madrid. Ha vivido en Francia, en Alemania y estableció temporalmente su residencia en Suráfrica y Namibia para que sus hijos aprendiesen inglés y alemán. Su experiencia africana la ha llevado al mencionado proyecto «Muruna» que lucha por evitar la extinción de todo un ancestro de los Homo sapiens paleolíticos, los bosquimanos que aún viven en el tanzano Ngorongoro. Así es Teresa, un ejemplo activo de ecóloga y naturalista práctica que busca el equilibrio ambiental de nuestro maltratado planeta.

Publicado el lunes 18 de septiembre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/09/18/teresa-vicetto-quercus-muruna/2165080.html

Caleao

Este artículo publicado hace meses no lo incluí entonces por problemas técnicos

Disfruté bastante en Caleao cuando era poco más que un guaje.
Un verano de hace ya unas cuantas décadas estuve unos días allí,
en un campamento que organizaba una parroquia avilesina. Creo
que era del barrio de Llaranes. Estaba a la orilla del río y en él lo
pasamos muy bien un centenar de chavales de entre diez y
quince años. Al menos ese es mi recuerdo. Iba de subjefe de la
expedición un primo mayor y al enterarse de que había una plaza
vacante solicitó a la parroquia cubrirla conmigo, aunque yo vivía
en La Felguera, lejos de la feligresía de Avilés. La expedición fue
una aventura desde el principio ya que viajamos hasta el
campamento en la plataforma descubierta superior de un viejo
autobús que hacía el recorrido entre árboles, montes y el río.
Recuerdo los días en aquella majada montañera, en una
docena de elementales tiendas de campaña, al lado de un Nalón
recién nacido, con excursiones por senderos entre bosques y con
noches de fuegos y canciones solidarios. Y tardes de baño en las
frías aguas de manantial y de rudimentaria pesca de truchas con
el único aparejo de un tenedor. Naturaleza pura.
Caleao puede haber cambiado, crecido, haber alterado la
tranquilidad de una aldea rural de mediados del siglo XX. Quizá
tenga poco que ver con el Caleao de aquellos días de acampada
que disfrutamos un centenar de muchachos. Pero supongo que
sigue siendo el pueblo tranquilo que desea tener vida y progreso,
dar aliento a unos vecinos en estos tiempos de abandono de los
núcleos rurales. Leo en LA NUEVA ESPAÑA que “Caleao busca
atraer a teletrabajadores que hagan de pastores a tiempo
parcial”. La iniciativa, que lleva bastante tiempo en estudio por
parte de expertos y paisanos de la localidad del concejo de Caso,
intenta que montes de este entorno rural pasen a formar parte

de una red de pueblos de diversas comunidades que mantienen
reservas de antiguos herbívoros salvajes autóctonos y en cuya
gestión participasen jóvenes locales y trabajadores a distancia.
“La idea es captar población y favorecer el desarrollo del
tejido económico rural”, señalaba el naturalista Benigno Varillas,
el promotor, quien añadía que la modalidad ya funciona en el
sevillano Aznalcázar, el cacereño Piornal y en San Cebrián de
Mudá, en Palencia, donde existen reservas de antiguos animales
que poblaron España y que hoy están en peligro de extinción.
Hablamos del bisonte europeo, del uro, la vaca sayaguesa de
Zamora, de caballos de razas como el tarpán, el pottoka, el
asturcón o el przenwalski. Y hablamos de las atractivas reservas
que se van creando en esas localidades y otras como Malpartida
de Plasencia, en el Parque Natural de Monfragüe, en los campos
aledaños a las investigaciones de Atapuerca, en Burgos, etc..
Benigno Varillas, cuya labor de divulgador naturalista ha
recibido tan notables galardones como el Nacional de Medio
Ambiente, del Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo (1989),
el Ford a la Conservación (1996), el FONDENA otorgado por el
rey de España (2007), el BBVA a la Difusión del Conocimiento y
Sensibilización en Conservación de la Biodiversidad (2007), todos
de reconocido prestigio internacional, es el principal motor de
esta reserva del bisonte europeo en Caleao. “Es un modelo que
está funcionando en otras partes del mundo”, dice Varillas, para
quien el proyecto permitirá crear “comunidad y tejido social” y
enriquecer el clúster turístico de Redes, el queso Casín, la pesca y
la artesanía maderera. Asturiano del Mes, otorgado por este
diario en noviembre de 2007, este periodista nacido en Tudela-
Veguín, ha convivido con los massai en Tanzania, con indígenas
namibios, organizado reservas naturales en varias comunidades y
dirigido cursos y publicaciones especializados en conducta y
naturaleza de numerosas especies animales. Éxito asegurado.

Publicado el 2 de diciembre de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

Los silenciosos seguidores de la Yihad radical

Los jóvenes terroristas se radicalizaron fuera de las redes de Internet
Los silenciosos seguidores de la Yihad radical

La polémica sobre si los distintos cuerpos policiales habían recibido un presunto aviso de posible atentado terrorista en España, y más concretamente en nuestro litoral mediterráneo, no resuelve nada. El peligro permanece y no se descartan nuevos intentos de golpear la paz en los países occidentales. Puede que empañe la labor de los servicios de seguridad y quizá haga que a partir de ahora se tomen más en serio todos los mensajes que llegan a los investigadores. Pero supongo que lo importante es que es necesario que se amplíen los métodos de análisis y observación que nos lleven a prever con mayor precisión posibles ataques. Sobre todo teniendo en cuenta que los previsibles autores sean gente de otra cultura, «de otro mundo». Es decir, habrá que ponerse en su lugar o al menos a su nivel.

La evolución de los medios tecnológicos mueve el mundo actual. El avance de la tecnología invade todos los ámbitos de nuestra realidad. Ya casi no hay nada que funcione sin la ayuda de los nuevos medios, sin un programa informático y una electrónica continuamente renovada. Así, si los terroristas evitan esta tecnología pueden pasar inadvertidos para la mayoría de los investigadores, a especialistas en campos de observación de los radicales de la Yihad, a observadores de esa realidad.

Personalmente creo que mis conocimientos sobre creencias y religiones, tendencias y estilos de vida, mis saberes científicos y de análisis son escasos. Por eso mis explicaciones pueden ser muy simples, erróneas, acientíficas. De todas formas apunto mis teorías. ¿Por qué no fueron detectados a tiempo los viajes y movimientos de los terroristas autores de los últimos atentados?

Todo apunta a que los jóvenes que perpetraron la matanza de Las Ramblas de Barcelona y ocasionaron la explosión de la casa de Cambrils no utilizaban comunicaciones con las nuevas tecnologías. Sus creencias parecen inclinarse por métodos antiguos que eviten sistemas inalámbricos y otras conexiones localizables electrónicamente. Por eso se reunían fuera de sus mezquitas y dudosamente su radicalización fuese por medio de la red. Lo que no quiere decir que no tuviesen smartphones y ordenador, pero solo para su vida cotidiana, para la «legal».

En una reciente entrevista en LA NUEVA ESPAÑA un buen conocedor de la realidad islamista, José Luis Navazo, señalaba que se había publicado que el imán de Ripoll era seguidor del movimiento Tabligh, una rama de discípulos de Muhammad Ilyas que predicaba un «avivamiento» islámico y la vuelta a los métodos empleados por el Profeta en sus primeros tiempos.

El movimiento se consolidó, según diversas fuentes, en el Indostán tras una controversia con el estamento hindú y se propagó por los territorios con mayoría de religión musulmana del suroeste asiático y el continente africano. Algunos cálculos elevan el número de sus seguidores a una decena de millones. Y una de las zonas donde más abunda esta creencia es en el Magreb. Como señalaba al diario el experto Navazo -expulsado de Marruecos donde tiene su familia por sus investigaciones- los gobiernos marroquíes conocen perfectamente esta situación y la explotan. Aprovechan la emigración de miles de marroquíes a Europa para conseguir la salida de seguidores de esta tendencia a las mezquitas que se establecen en el occidente europeo, donde predican y practican su versión del Islam. Rabat tiene el más preciso y estructurado servicio de información militar de los países de donde proceden los inmigrantes y refugiados que llegan a Europa. Y controla las redes que «exportan» gente al norte del Mediterráneo, no le interesan los radicales del Islam y permite su paso del Estrecho sin perder su pista. Sean del movimiento Tabligh, cercanos al ISIS o Al Qaeda. He ahí la clave.

Publicado el sábado 2 de septiembre de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/09/02/silenciosos-seguidores-yihad-radical/2157631.html