El cubismo de la política

La dificultad de ver las cosas desde distintas perspectivas
Las decisiones políticas suelen verse desde distintos puntos y desde estos se observa una perspectiva diferente. Como muchas cosas en la vida cada uno las contempla con apariencia diversa según su posición. Digamos que no es lo mismo otear desde la derecha que desde la izquierda, ni desde arriba o desde abajo. Y, aunque son muchos sus defensores, el centro puede no ser el mejor puesto para divisar una situación. Hace ahora un siglo triunfaba el cubismo en el arte aunque con su polémica correspondiente. Consistía, básicamente, en tener todos los puntos de vista en un mismo plano, una perspectiva múltiple sin cambiar de posición.

Claro que lo que sirve para el arte puede no servir para la política. Y si plasmar una figura desde distintas posiciones en un solo paño puede completar un concepto de la misma, es decir, sumar vistazos para un enfoque integral, en política el cubismo puede resultar contraproducente. Existen otros intereses.

Tomemos como muestra, por ejemplo, la limitación de la justicia universal recientemente aprobada por las Cortes Españolas. El refrendo de esta ley con los votos del Partido Popular puede significar que esta formación política es partidaria de la persecución en la República Popular China de los disidentes tibetanos, de su castigo y de su sangrienta represión. O aprobar los disparos que mataron al cámara José Couso cuando trabajaba en Bagdad. O el genocidio de la etnia hutu en Ruanda y Congo.

Si nos fijamos en otra iniciativa del partido del Gobierno podemos concluir que se suaviza la filosofía pero el desenlace sigue siendo el mismo. Me refiero a la reforma de la ley del aborto planteada por el ministro de Justicia, Ruiz Gallarón. Si la intención es no sacrificar al no nacido la nueva norma permitirá seguir inmolándolo, en menos casos, pero seguir. Si con la fecundación ya se da vida a una persona, según su creencia, los supuestos que perviven en la ley limitada permiten también la desaparición de esa persona. La eliminación es una situación definitiva y la forma de realizarla no la hace menos definitiva.

La ley de Costas, modificada por el Gobierno de Mariano Rajoy, también parece demostrar que al Partido Popular le interesa destrozar gran parte del litoral. Los recursos presentados por varias comunidades autónomas así lo dan a entender. Solamente no han acudido al Tribunal Constitucional contra la reforma de la norma anterior las costeras gobernadas por los populares. En el presentado por el Gobierno del Principado de Asturias se señala que fomenta las desigualdades, es arbitraria y supone «sustraer del dominio público lo que es de todos en beneficio de unos pocos» y «anteponer los intereses privados frente a los intereses de la colectividad». Es decir, si el propósito de la ley es preservar la naturaleza del litoral de posibles intenciones destructivas particulares, la norma aprobada el mes de mayo de 2013 da paso a que manos privadas puedan modificar porciones del litoral en beneficio propio.

Y razones similares se pueden argumentar respecto a las polémicas modificaciones educativas, sanitarias, sobre la dependencia? En cuanto a los cambios establecidos en la reforma laboral o en la de seguridad ciudadana la reversión es tan grande que restringen derechos alcanzados ya en tiempos de la dictadura franquista, lo que da idea de las pretensiones de los actuales gobernantes.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA  el miércoles 14 de mayo de 2014

http://www.lne.es/opinion/2014/05/14/cubismo-politica/1584713.html

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