La rebelión de las faeneras

En recuerdo de la primera revolución femenina para pedir que bajase el pan

Está constatado que los ricos son cada vez más ricos y los pobres son cada vez más en cantidad y cada vez más pobres. Sobre todo después de tantos años de crisis, provocada precisamente por los ricos. Pero aunque ahora lo comentemos y lo discutamos como algo nuevo, no lo es.

Se cumplen ahora cien años de un precedente que podríamos recordar. Corría el mes de enero de 1918 y los ejércitos alemanes estaban en declive en la contienda mundial. La oligarquía se había enriquecido con la venta de armamento y la incorporación de Estados Unidos en apoyo de los aliados propició el final de las batallas y a la vez el descenso de las ventas de armas. Entonces se produjo otra revolución.

Como consecuencia de la guerra, los productos alimenticios comenzaron a escasear y a subir de precio. En España llegó un momento en que las familias obreras pasaban mucha hambre y apenas podían comprar pan. La oligarquía industrial seguía enriqueciéndose con la exportación de los productos de primera necesidad mientras faltaban aquí. La precariedad de los trabajadores cada vez era más patente y mayores las dificultades para subsistir, los precios se hacían imposibles para los pobres, que así eran cada vez más pobres. El 9 de enero de 1918 las vendedoras de los puestos callejeros se manifestaron por las calles de Málaga. Fue el comienzo de la revolución femenina conocida como la de las faeneras.

Unas ochocientas mujeres se presentaron ante el gobernador militar, que se mofó de ellas cuando exigían la bajada de precio de patatas, harinas y otros productos básicos. Ese fue el comienzo de las movilizaciones que duraron unas dos semanas y en las que se produjeron cuatro muertos. Como el gobernador no les hizo caso, las faeneras, a cuyo frente iba una activista llamada Concepción Moya, líder del barrio de El Perchel, se presentaron ante el alcalde, que en principio les hizo caso y se comprometió a reunirse con agricultores, almacenistas y harineros para negociar la bajada de los precios. Pero pronto, antes de lograrlo, fue destituido.

La lucha de las mujeres malagueñas enseguida se convirtió en noticia de primera página de todo el país. La rebeladas dieron un plazo de dos días para que bajaran los productos, pero no consiguieron nada en esa exigencia, por lo que se manifestaron de nuevo el día 14, es decir, cinco días más tarde. Entonces también participaron los hombres. La situación se complicó, aumentó el conflicto, se produjeron los cuatro muertos y cerca de veinte heridos. Se llevó a cabo una huelga general. Entonces consiguieron su propósito y al final los precios de los productos básicos bajaron. El conflicto duró hasta el día 21.

El Ayuntamiento malagueño recuerda el acontecimiento y ha programado una conmemoración con la colocación de una placa en una plaza del centro de la ciudad. También se realizará una marcha con un recorrido similar al que siguieron las mujeres en aquella primera manifestación de hace un siglo. Asimismo, se ha montado una exposición que explicará la pionera revolución femenina. Porque aquellas faeneras se levantaron en un tiempo en que la crisis apretaba, la población era analfabeta en una proporción mayoritaria y la oligarquía respetaba muy poco las reglas democráticas.

Mérito poco reconocido a la mitad de la población, que un siglo después sigue soportando la brecha de recibir unos salarios más de un veinte por ciento más bajo por el mismo trabajo.

Publicado el sábado 6 de enero de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2018/01/06/rebelion-faeneras/2218570.html

La medida del sentimiento de los animales

El Parlamento aprueba una ley que impone que los animales no son objetos

Era la finca donde habitaban mis abuelos y allí había desde un caballo a un loro. Perros, gatos, patos, conejos, gallinas, muchas gallinas y hasta una incubadora de pollos. La familia convivía con naturalidad con este variopinto elenco de animales y hasta el lorito parecía uno más en las conversaciones. Conocí desde pequeño su compañía y nunca me pareció que fuesen cosas. Los veía mirar, comer, dormir, buscar mimos, hasta hablar. El ave parlanchín de curiosos colores clamaba a la hora de la merienda: «Lola quiero chocolate». Todo era natural. Ahora unos dicen que no y aprueban una ley como remedio. Prefiero el Código Penal.

Con el paso del tiempo estas fincas fueron desapareciendo de los centros urbanos, así como cuadras o establos, granjas, lecherías y otros locales donde hubiese industrias con animales. Las sacaron de las poblaciones y prácticamente solo quedaron los gatos que pululaban por los hogares «para cazar ratones». Únicamente en los extrarradios permanecían fincas con animales domésticos. Hasta tal punto desaparecieron de las calles que hubo un momento en que varios parques zoológicos reservaron espacio para mostrar a los niños de ciudad conejos, patos, gallos, gallinas, burros, ovejas, vacas y otros habitantes de granja.

Pero algunos de estos volvieron pronto a las ciudades y villas como animales de compañía. Y abundaron los perros y luego se popularizaron las mascotas para acompañar a personas que vivían solas o distraer a los niños. Llegó un momento en que regalar una mascota pasó a ser habitual. Y por las calles se ven hoy día muchísimas personas paseando con perros de razas muy diversas, preferentemente de pequeño tamaño. Pero también se puede cruzar uno con alguien que lleva a un cerdito -me suelo cruzar con uno llamado «Mortadelo»-, a un conejo y hasta a un hurón. Pájaros, gánster y peces de colores alegraron muchos hogares con preciosas jaulas y luminosas peceras.

Pero los niños crecen, se emancipan, se cansan del animalito que sigue alimentándose y que crece y empieza a estorbar en casa. Ni padres ni abuelos están dispuestos a encargarse de unos bichos que ya no les hacen gracias a los niños. «Son bebés para toda la vida», dicen con frecuencia, y llega un viaje o unas vacaciones y llega también el abandono de las crecidas mascotas. Una futura ley cuya proposición ha sido aprobada en el Parlamento será promulgada para imponer el respeto a los animales. Porque sienten y padecen, no son objetos, muebles, cosas. Tienen vida y no se les puede maltratar. Perfecto. Estamos cansados de que se les dañe, no los alimenten, les abandonen, que se tiren los peces, las tortugas o los patos a los estanques o se «descuiden» en furtiva escapada al monte.

El problema que pueden tener los elaboradores de esa ley será la medida de ese sentimiento. Porque un perro, un gato, un conejo, un toro de lidia siente y padece. ¿Y un pollo, una vaca, un cordero, un cerdo, una codorniz, una liebre? tiene sentimientos? Quiérase o no, si viven tienen sentimientos. ¿Habrá que calibrar la capacidad cerebral de cada bicho para matizar el trato en esa ley? ¿Matarlos para comerlos será delito? Grillos, gusanos de seda, mariquitas ¿sienten? ¿Decidirá el legislador qué podemos comer y a quién no? ¿Tendrán que dejar de fabricarse los raticidas, los productos para matar cucarachas o ahuyentadores de palomas? Acudamos al Código Penal que ya contiene sus artículos contra la crueldad y el odio y retoquemos alguna norma para establecer que los animales no son cosas o embargables muebles. «Cuando los políticos no tienen nada que hacer matan moscas con el rabo», ironizaba el filósofo Gustavo Bueno Sánchez en estas páginas. Por su parte, Susu apuntaba: «Todos los logros en esta dirección hay que celebrarlos». Respetables opiniones.

Lo que ahora denominamos mascotas antes eran como de la familia. Convivían en la casa con las personas, comían lo mismo que sus dueños, dormían en su rincón, en su alfombra o en el cobertizo adyacente a la vivienda y tenían libertad para entrar y salir a su antojo. Hoy muchos de esos animales son una estimable compañía, pero otros son un lujo o caprichos costosos y exóticos (boas, pirañas, etc.). Es peligroso meter un dedo en el estanque del parque Juan Carlos I de Madrid por las mordeduras que pueda uno sufrir. Está plagado de «mascotas» abandonadas. Pregunto: ¿No están incluidos los delitos contra la crueldad o el odio en los Códigos Civil y Penal? Creo que ese es el lugar idóneo para penalizar el maltrato sea a quien sea.

«Hay que endurecer las penas contra el maltrato animal? y aplicar con dureza las que están ya», señalaba en LA NUEVA ESPAÑA la abogada ovetense Nuria Menéndez, directora del Observatorio Justicia y Defensa Animal, promotora de la proposición aprobada en el Congreso, quien compara su lucha con las conquistas del «lobby feminista», considera hacerse un «selfie» como una forma de maltrato al animal y dice respecto a quienes trabajan la cabaña que «no necesitamos ganaderos para vivir». Aplicar/endurecer leyes existentes es mejor que promover una nueva cuando se produce un hecho luctuoso. ¿O no?

Publicado el 30 de diciembre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/12/30/medida-sentimiento-animales/2215820.html

Democracia y expendedores de títulos de demócrata

Las  descalificaciones de ciertos políticos a quienes diferimos de sus opiniones

Pensaba iniciar este comentario diciendo que la situación era de risa pero no, no es de risa. El caso que nos ocupa demuestra vileza. Y merece una respuesta sin ambages. Porque ya no es una salida de pata de banco, como se diría en lenguaje popular, ni una pataleta o una broma de mal gusto. Intenta ser un insulto pero no es más que una demostración de bajeza, de intento de difamación, una infamia. ¿Quiénes son ellos para expender los títulos de demócratas? ¿Son ellos demócratas?

Desde hace tiempo asistimos a escenas en las que ciertos representantes políticos descalifican a otros políticos y dicen que no son demócratas. Ya no solamente en declaraciones, mítines, entrevistas, conversaciones informales o tertulias. El alcance llega al Parlamento y en ocasiones se hace con una parafernalia casi circense y una falta de respeto al contrario demostrativos de una inusitada sevicia y escasa educación humana.

Comenzó su actuación en este sentido, puras bravuconadas dignas de mejor rufián, un joven diputado en el Congreso que al no poder imponer su criterio por falta de apoyo -pertenece a un grupo minoritario que merecería mejor representante-, de vez en cuando desarrolla algún numerito con el que denuncia a otros diputados pero que le descalifica a él mismo, se rían o no sus compañeros de bancada. Si una vez mostró unas esposas para acusar a otro diputado también desacredita a los que respetan la Constitución, a la que intenta desprestigiar con el argumento de ser vieja, que no ha sido votada por los jóvenes, especialmente los catalanes, calla que fueron los votantes en Cataluña quienes le dieron en 1978 el mayor porcentaje de síes de todo el Estado.

Pero no solamente este diputado se autoproclama dispensador de créditos de demócrata. Otro con un rango superior, puesto que era el máximo representante del Estado en su comunidad autónoma, tilda a los que respetamos la Carta Magna de no ser demócratas y estar cercanos al fascismo. Él y varios de sus compañeros, de partido o miembros de su pasado gobierno, son precisamente los menos indicados para expedir títulos democráticos porque lo primero que se le exige a un demócrata es que no mienta y respete las leyes sancionadas por la asamblea legislativa de su país o jurisdicción. Y han sido los miembros de su grupo precisamente quienes han incumplido reglamentos aprobados por ellos mismos, su estatuto regulador.

Para colmo, cuando ya parecía que acataban y guardaban las reglas de juego, cuando les convenía la aceptación de los preceptos constitucionales y asumían las disposiciones para participar en los comicios del 21 de diciembre, han vuelto los descalificativos y la dispensación de títulos ideológicos. Uno de los exconsellers del gobierno catalán, investigado por presunto incumplimiento de las leyes democráticas aprobadas por el poder legislativo de su comunidad, ha dictaminado que la mayoría de los españoles, y entre ellos el secretario general de los socialistas catalanes, no son demócratas.

Como se puede apreciar, este sistema de expender títulos de democracia ostentado por ciertos políticos, lo que demuestra es que practican los métodos de propaganda y persuasión seguidos y repetidos machaconamente por ciertos mandatarios alemanes que provocaron la segunda guerra europea en el siglo XX. Descalifican a los demócratas, llaman franquista a quien no siga sus dictados, cuando una mayoría de estos expendedores no movieron un dedo para terminar con la dictadura franquista. Y ocultan su implicación, de partido o coalición, con casos de presunta corrupción como son el del «3 por cent» o el «Palau» (ya juzgado y punto de publicarse la sentencia), o los tejemanejes descritos en la agenda negra del pendolista Josep Maria Jové.

Publicado el sábado 16 de diciembre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/12/16/democracia-expendedores-titulos-democrata/2209536.html

 

 

La solidaridad extremeña y el tren asturiano

La reiterada reivindicación en favor de un ferrocarril moderno y rápido

Es un ejemplo de solidaridad el que han dado las formaciones políticas, empresariales y sindicales extremeñas uniéndose en sus reivindicaciones respecto al ferrocarril. Quizá su precariedad en las infraestructuras de comunicación sea más acuciante que la de Asturias pero demuestran aunándose su progreso, su fuerza y su solidaridad con el contribuyente ante el abandono que sufren sus comunicaciones. En Asturias ocurre lo contrario. Los partidos asturianos van cada uno por su lado. Así están la Variante, las estaciones de Gijón, las cercanías, la autopista del mar…

La gravedad del asunto está en que la situación en el Principado es la contraria a la extremeña. Mientras la comunidad que configuran Cáceres y Badajoz carece de una infraestructura ferroviaria y la escasa red existente es totalmente anticuada, en nuestra comunidad la infraestructura existe y el problema radica en su avanzado abandono. Y si en la primera se plasma una falta de voluntad política para adecuarla a nuestros días, en nuestra tierra la voluntad política apunta al deseo de desterrar su uso, hacerla desaparecer e inutilizarla.

Por muchas visitas que los ministros del ramo han hecho y siguen haciendo, con promesas renovadas y repetidas, la puesta en marcha de las mismas no se materializa nunca. Siempre hay pegas, algún recurso, falta de presupuesto o una simple marcha atrás. Así es desde el principio del presente periodo democrático. Recordemos el cierre de la línea de la Ruta de la Plata, realizado por el Gobierno de Felipe González, con Mercè Sala como presidente de Renfe. El eje ferroviario que unía el Norte y el Sur de la Península (Gijón-Avilés con Cádiz-Huelva) puede que no fuera rentable para la Hacienda estatal pero era un servicio esencial para mercancías y muchos miles de contribuyentes. Mientras tanto comenzaba a funcionar el AVE entre la Sevilla natal del Presidente y Madrid, con presupuesto astronómico y dudosamente rentable. Un argumento reversible pues ambas líneas eran servicios importantes para gran número de ciudadanos. ¿A algún ministro se le ocurriría cerrar el super subvencionado metro madrileño tan tremendamente deficitario?

El victimismo político, el nacionalismo económico, el egoísmo insolidario parece que se acentúan en un país donde las responsabilidades de los políticos acaban cuando dejan el cargo. Todo a lo más que llegan es a pedir perdón. Para contar los ejemplos de dimisión por presunto fallo no se necesita una calculadora electrónica y es suficiente con la cuenta de la vieja. Se ve claro acudiendo al modelo de los casos de corrupción.

Las comunicaciones en el Principado son un desastre: la autovía del Cantábrico tardó casi tres décadas en construirse; la Variante ferroviaria bajo la cordillera, con miles de millones invertidos, sigue sin funcionar; la red de cercanías, que hace unos años se iba a renovar totalmente según los políticos de turno y tiene la más extensa infraestructura de todas las provincias españolas, está a punto de fenecer; la autopista del mar ha desaparecido por intereses económicos sospechosos; el aeropuerto sufre continuos problemas de programación de vuelos. Mientras tanto los políticos no se ponen de acuerdo ni para celebrar una primera reunión exploratoria, discuten sobre el ancho de las vías como si lo hiciesen sobre el sexo de los ángeles cuando los técnicos dicen que con «la traviesa polivalente se puede sustituir un ancho de vía por otro de manera sencilla», según afirma Vicente Luque, presidente de la Plataforma Tecnológica de los Túneles de Pajares.

Cuenta el periodista Joaquín Estefanía una significativa «anécdota». Durante la manifestación antiterrorista celebrada en Barcelona, a la que acudió el Rey, el lendakari Urcullu le comentó a otro presidente autonómico su presumible compromiso con el Gobierno para aprobar los Presupuestos Generales de 2018. Ante las apremiantes necesidades de financiación de la mayoría de los gobiernos regionales ese otro presidente le señaló los apuros económicos que su gabinete pasaba para cubrir las necesidades de su comunidad. El mandatario vasco contestó así: «Si nosotros le pedimos al Gobierno que nos pongan un puente colgante entre San Sebastián y Bilbao, nos lo ponen». Clarísimo.

Publicado el lunes 11 de diciembre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/12/11/solidaridad-extremena-tren-asturiano/2206845.html

De nuestra literatura culinaria asturiana

Recuedo de las viejas recetas ante la actualización de la Academia de Gastronomía

Descubrí la caldereta de marisco y pescado siendo un estudiante becario de Periodismo –en prácticas, se decía entonces– en el verano de 1968. Para mí fue un acontecimiento más en un año de gran trascendencia informativa (Mayo francés, Primavera de Praga, matanza de Tlatelolco…). Es el mejor recuerdo de aquel concurso de castillos en la arena que organizaba por las playas de la Península un conocido refresco del mercado internacional en colaboración con distintos diarios españoles. La disfruté invitado en un singular restaurante de Tapia de Casariego. Desde aquel almuerzo invoco y pregono este manjar cada vez que puedo presumir de la cocina asturiana.

Si la gastronomía del Principado tiene como bandera la fabulosa fabada y se vanagloria del pote, las cebollas rellenas, la tortilla de merluza, el besugo a la espalda, la carne gobernada y, más recientemente, del cachopo, el plato más moderno –aunque sea muy veterano en los fogones marineros– considero que es la caldereta por su saludable composición de productos de la mar y la huerta. Sin embargo, aunque figura en guías culinarias y algún destacado tratado de cenadores exquisitos, no se la nombra y se encuentra frecuentemente casi perdida en índices secundarios.

La probable revisión de la lista de platos de origen astur o consolidados en la tierrina que componen el vademécum, GAS, de la Academia de la Gastronomía de Asturias, que comentaba días pasados Luis M. Alonso en este suplemento de LA NUEVA ESPAÑA, sería una estupenda ocasión para reivindicar recetas que figuraban tiempo ha en publicaciones emblemáticas sobre nuestra cocina. Algunas de estas imposibles o muy difíciles de encontrar, al menos fuera de Asturias, allá donde creo que es fundamental difundir la buena gastronomía astur. Me refiero a ediciones como «La cocina práctica», de Manuel María Puga y Parga, libro conocido como «El Picadillo», como señala el inefable Juan Cueto; o «Ramillete del ama de casa», popularmente «El Nieves», más tarde otro referido como «El Carmen» y ya más recientemente «El arte de cocinar», de María Luisa García, «El María Luisa», libro que fuera mi manual culinario de cabecera.

Respeto la autoridad de doctores en la materia, como el presidente de la Academia de la Gastronomía de Asturias, Eduardo Méndez Riestra, premio Fomento de la Cocina Asturiana y autor del celebrado «Diccionario de cocina y gastronomía de Asturias»; saludo la magistratura de tantos maestros de la cocina del Principado, desde los Morán hasta el joven michelin Ricardo González; busco los menús más clásicos de nuestro repertorio allá donde vaya a comer, festejo los magníficos festivales gastronómicos que tienen lugar a lo largo y ancho de Asturias cada año (la fabada, el pote, los nabos, los puerros, el marisco, la harina, etc.) y sigo reivindicando recetas que, si no nacieron en Asturias, se elaboraban hace tanto tiempo en la región que merecen un reconocimiento asturiano.

Reivindico así el arroz con salchichas rojas, los fréjoles con tomate, los arbejos con patatines, los hombrinos fritos, los garbanzos en ensalada, el picadillo con tortos o boroña, los fritos de pixín o los frisuelos y las casadielles, así en «es». Platos quizá muy locales, rápidos, algunos como alternativa a los elaborados a fuego lento y muy de temporada. Y los recuerdo porque el arroz absorbe la grasa y el pimentón de las salchichas dándole una sabrosa textura, a los fréjoles el tomate les aporta un sabor especial, las patatas agradecen el aroma del guisante, unos garbanzos guisados y emplatados con tomate rallado y lechuga aliñada forman una sugestiva ensalada templada. En fin, los fritos de pixín brillan ahora en la carta de los restaurantes asturianos que ya abundan por todo el país y deberíamos resaltar el nombre de los hombrinos, de tradición marinera, que perdieron su nombre por otros apelativos externos, «invasores».

Reivindiquemos el rollo de bonito, la sopa de fégado, la tortilla de cebolla, los fogones que busca Ana Paz Paredes por rincones de esa Asturias felizmente renovada aunque menos conocida.

Publicado el viernes 8 de diciembre de 2017 en el suplemento La Vida Buena de LA NUEVA ESPAÑA

De nuestra literatura culinaria asturiana

http://www.lne.es/vida-buena/2017/12/08/literatura-culinaria-asturiana/2205810.html

El bosque, nuestro futuro

Una reflexión tras los devastadores incendios del noroeste de la Península

Una máquina perfecta. Así definía el bosque el presidente del Instituto Forestal Europeo (EFI), el barcelonés Marc Palahí, residente en el país de los bosques, Finlandia, un día después de apagarse los incendios en decenas de miles de hectáreas de Galicia, Portugal y Asturias. Lo declaraba en un programa de Radio Nacional de España. Comentando los desastres ecológicos ocasionados por los impresionantes, tristes y nefastos fuegos, que ocasionaron decenas de muertos, Palahí anunció una cumbre internacional a celebrar el próximo mes de diciembre a la que han confirmado su asistencia importantes banqueros, directores de empresas en materia de biotecnología, políticos y especialistas en temas de naturaleza, tecnología sostenible y prevención de incendios.

La interesante reunión estudiará métodos para generar riqueza en zonas rurales, sistemas para gestionar mejor la producción del campo, las salidas que propone la tecnología nueva y los beneficios que comporta la obtención de la biomasa que reduce el riesgo de incendios. El congreso se interesará en profundizar en los proyectos actualmente en marcha sobre la explotación de la masa forestal europea donde hoy por hoy se calcula que existen unos 160 millones de hectáreas de bosque.

El EFI tiene como proyecto la progresiva sustitución de la energía producida por materias fósiles por una energía de origen biológico. Intenta luchar contra la despoblación de las zonas rurales, en gran parte por estar mal gestionadas, implantando un sistema de bioeconomía que haga sostenible la producción en todos los ámbitos. Permutar utensilios no renovables como el cemento, el petróleo, el acero, el poliéster, el plástico y otros derivados de los fósiles por materiales de origen biológico. Materiales renovables que reduzcan las emisiones de dióxido de carbono, el CO2, el llamado gas invernadero, y que lo capturen. La biotecnología hoy puede trasformar las fibras forestales en productos robustos, desde bienes textiles a sustancias más resistentes que el acero con las que se pueden construir ya rascacielos, automóviles, aviones y otras variadas máquinas, todo con biomateriales procedentes de la fibra de madera.

Además, según datos mencionados por Marc Palahí, los arbolados europeos captan ya el 10% de todas las emisiones de CO2 producidas en el continente: «Todos los bosques de Europa absorben el dióxido de carbono que las industrias del cemento y del acero emiten anualmente». Señala el Instituto Forestal Europeo que en los últimos treinta años, con la continua gran despoblación de las zonas rurales, ha aumentado bastante la superficie forestal no gestionada y el futuro está en revalorizar esos macizos arbóreos dándoles una viabilidad económica a través de una industria forestal potente, desde una bioeconomía que remplace la economía basada en materiales fósiles al tiempo que se soluciona el problema de los incendios forestales.

En España le superficie forestal ha aumentado un 30% en los últimos 25 años. Galicia, Asturias, Soria suman casi tanta como Portugal, que es rico en zonas boscosas. La diferencia está en la gestión y cuidado de ese patrimonio. En Finlandia, con estrictas leyes forestales, un 15% de los fineses posee su bosque y lo mima. Los sorianos se ufanan de su gestión y velan por su riqueza forestal. Portugal, por el contrario, apenas registra la propiedad de sus bosques. Así, la gestión y los recursos contra incendios es radicalmente distinta en cada paraje. Los recientes fuegos en Asturias y Galicia han promovido la solidaridad que puede traducirse en un mayor enfoque protector hacia el árbol.

Por otra parte, si la tecnología digital destina menos masa forestal para papel, ese capital maderero irá a la fabricación de biomateriales que son renovables, que se uniría con las energías solar, eólica, mareomotriz, geotérmica… El presidente del EFI dice que el organismo busca un cambio de paradigma económico para alcanzar un futuro sostenible para próximas generaciones. Por eso la gestión forestal jugará un papel transformador de este cambio de paradigma y mudará la economía cimentada en materiales fósiles por una de naturaleza biológica que sea motor de crecimiento económico, que pueda prosperar dentro de las fronteras sostenibles de este agotado Planeta.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el sábado 18 de noviembre de 2017

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/11/18/bosque-futuro/2195241.html

Regímenes cambiantes o la batalla de la saludabilidad

La alimentación sana sigue siendo un misterio tras numerosas investigaciones

Los pescados azules, los huevos, el hígado, los riñones, la diversa casquería, el compangu, los quesos curados, la manteca y la mantequilla, en fin, todas esas comidas que hoy día muchos nutricionistas consideran casi prohibidas, han alimentado a la humanidad desde los tiempos de los primeros cazadores. La agricultura llegó después y, a partir de ella, la civilización. Así, básicamente, podríamos establecer la trayectoria humana. Sin embargo, cada vez se realizan más exhaustivos estudios que nos descubren que ese itinerario puede ser bastante falso.

Los vaivenes nutricionales son tales que los especialistas no hacen más que variar las recomendaciones alimenticias. Lo que a un recién nacido le aconsejaban ayer puede ser considerado nocivo para su hermano nacido hoy. Dietas para embarazadas de la pasada década son casi prohibidas para las embarazadas de ahora. De momento, parece que lo único que se salva de los cambios alimenticios es la leche materna. Aunque, cuidado, a mi hijo el pediatra le puso a régimen sin haber cumplido dos meses pues un análisis suponía que tenía demasiados triglicéridos, algo natural en los lactantes que solo ingieren la leche de su madre.

Hasta tiempos bastante recientes las grasas animales debían ser tomadas con moderación. Por ello, se recomendaban los pescados blancos frente a los azules. Las carnes de vacuno eran preferidas a las de cerdo. La ingesta de huevos debía ser restringida para la mayoría y los enfermos del hígado los tenían prohibidos. Hígados, riñones y otras tripas animales también eran denostadas. Hasta las legumbres debían ser comidas con mesura. Una alimentación saludable debía componerse casi exclusivamente a base de verduras, cereales y frutas. Es decir, un sinvivir para los amantes de la buena mesa.

Comenzaron a variar algunas de estas limitaciones cuando científicos de reconocidas universidades enfocaron sus estudios hacia la investigación de diferentes enfermedades y a buscar el origen de las mismas. Colectivos controles alimenticios y análisis de modos de vida iban señalando los beneficios y perjuicios de diferentes alimentos, modos de elaboración culinaria, tipos de actividad y sistemas de trabajo. Al tiempo, o en resistencia a esas investigaciones, empresas, laboratorios e interesados lobbies iniciaron tareas que propagasen el provecho de sus productos. Y se entabló entonces la batalla de la saludabilidad. Y se hizo difícil para las personas de a pie, la gente en general, dilucidar lo bueno o lo malo, lo saludable o lo nocivo de las comidas. Hoy siguen existiendo esas dudas entre el personal.

Los diferentes estudios realizados en los últimos años por prestigiosas instituciones han cambiado muchas de las críticas que sufrían algunos alimentos y han inculpado a otros que disfrutaban de elogio. Y así, si antes los pescados azules eran perjudiciales ahora son beneficiosos por su grasa con Omega3, la carne de cerdo contiene una materia oleaginosa saludable, los huevos no solamente no perjudican sino que pueden ser buenos para el hígado, los cereales contienen azúcares y glúcidos que han de restringirse, las legumbres benefician el tracto intestinal, los zumos de frutas no aportan fibras y si demasiados azúcares?

El mundo al revés. «The Lancet», revista científica británica de gran prestigio, acaba de publicar un pormenorizado estudio de una universidad canadiense que señala que viven más los comedores de grasas animales que quienes las rechazan. El análisis realizado con miles de personas de distintos países indica que las grasas saturadas son ligeramente beneficiosas, las no saturadas son neutrales así como las carnes rojas, son buenas las grasas lácteas y las carnes blancas; no encuentra fundamento en el hipotético beneficio de comer cinco frutas o verduras diarias, con una pieza o ración es suficiente, mientras el pescado y los huevos son neutrales y las legumbres son beneficiosas. En fin, el punto justo de las grasas dice ser un 35% de la ingesta diaria, reducirlas no disminuye el riesgo de muerte temprana y sin embargo comerlas aminora el de muertes prematuras.

Quiasmo final: Lo que no mata, engorda. Lo que engorda, no mata. O mata menos. Lego soy y doctores tiene la Ciencia.

Publicado el sábado 21 de octubre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/10/21/regimenes-cambiantes-o-batalla-saludabilidad/2181056.html

Pepín y los quesos

Homenaje a José Comas y al delicioso gran Gamonéu de Picos de Europa

Pepín aprovechaba cualquier disculpa y viajaba desde los puntos más lejanos para ver al Sporting. Desde Argentina, desde Polonia, desde donde estuviese como enviado especial, si el Sporting se le ponía a tiro, allí se presentaba Pepín. Era alto, corpulento, vamos, llenaba la escena pero así, por Pepín, le conocían sus allegados. Y si era uno de los más acérrimos seguidores del Sporting también era el mejor propagandista de los quesos de su tierra. Y siempre se presentaba en la redacción con un cargamento de productos de las riberas del Sella y sus cercanías. Principalmente gamonéu.

Los asturianos del periódico nos distinguíamos por nuestra expansión gastronómica y la exteriorización de nuestra procedencia, la manifestación de nuestra idiosincrasia, la belleza de nuestro paisaje y la peculiaridad de las gentes del Principado. Unos pregonábamos el paraíso natural unas veces con quesos, otras con empanadas, con huevos cocidos, fritos de pixín o tortilla de merluza, según las circunstancias. Otros repartiendo apuntes turísticos para quienes pretendían pasar unas vacaciones en Asturias, ofreciendo rincones secretos para disfrutar en nuestros montes o playas. Pepe Comas era el rey de los quesos. «¿Qué queso es este, Pepe?», solía preguntarle la gente. Y el gran periodista de Cangas de Onís, moldeado en informar de muchas batallas, contestaba: «Tu pruébalo, es azul, suave y mantecoso. Ye quesu de mi tierra, ye gamonéu». Y remataba: «El mejor queso del mundo».

Y quien fuera corresponsal en Berlín, en Buenos Aires, en México, corresponsal-analista en los países del Este europeo, informador desde dentro de la Polonia aislada de Jaruzelski o de los bombardeos sobre Belgrado de la OTAN, José Comas Vega, el hijo del farmacéutico de Cangas, llevaba su queso por el mundo. El queso que al comienzo del otoño sale de feria, de mercado, de festival. El que se saborea estos días.

Ese gamonéu que alguien dijo que era la «reproducción en miniatura de los colores de la geografía de Asturias». Esos gamoneos del Puerto o del Valle que se elaboran principalmente de junio a septiembre y que salen de las cabañas de Picos cuando llega el otoño. Ese gamonéu artesano que madura en la cueva, con una humedad en torno al noventa por ciento y entre una temperatura que oscila de los ocho a los diez grados, ya sea en la Majada de Belbin o en los valles de Onís y Cangas de Onís.

Hace ya diez años que Pepín (descansa en paz, compañero) fue galardonado con un premio internacional, proeuropeo, muy de acuerdo con su pensamiento expansivo. La Asociación de Periodistas Europeos, que precisamente ahora preside otro periodista de Cangas de Onís, José Antonio Diego Carcedo, le otorgó el Premio Salvador de Madariaga para «reconocer los mejores trabajos periodísticos que hayan contribuido a resaltar los valores básicos, las realidades comunes y los proyectos acometidos por la Unión Europea». Personalmente creo que merecía también un reconocimiento internacional a su labor de propagación de los quesos asturianos y principalmente el de su patria chica.

Teníamos una costumbre en la redacción, que llegamos a celebrar cada año en una fiesta los asturianos que trabajábamos en la empresa, y era llenar de buenos quesos el ambiente. Eran productos emblemáticos del Principado, pregonando la gran mancha quesera que representa Asturias en Europa. Y Pepe, espléndido, era capaz de viajar desde cualquier punto lejano con el fin de invitar a un buen gamonéu.

Publicado el sábado 14 de octubre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/10/14/pepin-quesos/2177534.html

Teresa Vicetto, entre «Quercus» y «Muruna»

Prefirió la lucha por el medio ambiente a las grandes oficinas de la Unión Europea

El proyecto «Muruna» intenta evitar que se extingan los últimos Homo sapiens paleolíticos que aún viven en Tanzania, habitantes del área del Ngorongoro, los bosquimanos Hadzabé. Responsable de comunicación de este objetivo es una activa madrileña que iba para alta funcionaria de las instituciones europeas y renunció a ese estatus por su amor a la naturaleza. Su trayectoria vital merece conocerla y reconocerla.

Aparecer en los medios de comunicación suele dar un punto de relevancia y ayuda a colocarse en los primeros puestos de la clasificación. Normalmente esto ocurre en muchos estamentos y situaciones de la vida. También, claro, en la ecología. En la lista de cada uno aparecen nombres que son frecuentes en redes y medios, pero hay algunos que, por su modestia, por actuar de forma discreta, por no estar interesados en destacar, son casi desconocidos fuera de los círculos especializados, «a nivel de la gente». Una de estas personas es Teresa Vicetto. Cuando escribo estas líneas es una significada candidata a recibir el galardón que otorga el BBVA a la Difusión del Conocimiento y Sensibilización de la Biodiversidad en España.

Vicetto disfrutó su infancia en destinos muy diferentes. Primero en San Sebastián, una ciudad cosmopolita; vivió luego en las Islas Cíes, marineras y puramente naturales; más tarde en el segoviano bosque de Riofrío. Es decir, conoció y saboreó la España marina, rural y urbana de la mitad del pasado siglo. Su vida es un continuo estudio que comenzó licenciándose en Periodismo en la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Tras lograr una beca de postgrado obtuvo el diploma del Instituto de Altos Estudios Europeos cursado en Estrasburgo, la ciudad francesa donde hoy radica la sede del Parlamento Europeo. Amplió su formación con los diplomas de los cursos de la Comunidad Económica Europea en la Escuela Diplomática de Madrid y del Instituto de Estudios Internacionales de Madrid. Toda una trayectoria hacia la cumbre europea. Pero Teresa, mujer dinámica, laboriosa, decidida, gran conversadora, activa, renunció a recluirse en las grandes oficinas de funcionarios de la Unión Europea, con su gran bagaje de títulos y cuatro idiomas para optar por la naturaleza.

En 1981, junto con su compañero el naturalista Benigno Varillas, cofundó «Quercus», la primera publicación española especializada en Ciencias Naturales y Medio Ambiente. Un año después empezó a adoptar a la realidad española, a través de la revista «El Cárabo», los contenidos de «La Hulotte», publicación francesa realizada por el naturalista Pierre Dèom, en la que divulgaba temas de una naturaleza más cercana. Este año 2017, tras 35 años, sigue publicando números. Y meses después de iniciar aquellas dos aventuras periodísticas participaba como redactora en el equipo fundador de otra revista, «Natura», que intentaba acercar la naturaleza a los pequeños e infundirles su amor por el medio ambiente y la fauna animal.

Responsable de la web Biodivers y del blog de crítica de libros de naturaleza: http://biodivers.wordpress.com, Vicetto dirigió la librería del Servicio Bibliográfico de la Naturaleza, Linneo, y la del Museo de Ciencias Naturales de Madrid. Ha vivido en Francia, en Alemania y estableció temporalmente su residencia en Suráfrica y Namibia para que sus hijos aprendiesen inglés y alemán. Su experiencia africana la ha llevado al mencionado proyecto «Muruna» que lucha por evitar la extinción de todo un ancestro de los Homo sapiens paleolíticos, los bosquimanos que aún viven en el tanzano Ngorongoro. Así es Teresa, un ejemplo activo de ecóloga y naturalista práctica que busca el equilibrio ambiental de nuestro maltratado planeta.

Publicado el lunes 18 de septiembre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/09/18/teresa-vicetto-quercus-muruna/2165080.html

La rica agua del grifo

La iniciativa obligatoria de tener en bares y restaurantes a disposición de los clientes un recipiente con agua fría y vasos de forma gratuita

Agua, water, wasser, eau, acqua, água, mizu, vodá? quizá sea una de las palabras más empleadas, más universales. La Real Academia Española la define, con el género femenino, como «líquido transparente, incoloro, inodoro e insípido en estado puro? y que constituye el componente más abundante de la superficie terrestre y el mayoritario de todos los organismos vivos». Es decir, el agua abunda en todo el mundo, es fácil encontrarla en la mayoría de las partes y territorios de la Tierra, aunque en zonas desérticas escasee en su superficie. Este líquido, con matices de pureza, es tan abundante que ocupa las tres cuartas parte de nuestro planeta. Sin embargo, el usado para el desarrollo de la vida se ha convertido en elemento caro.

Mientras que en Nueva York te ponen un vaso de agua gratis al sentarte en cualquier bar, en Dusseldorf cobran unos siete euros por un botellín de agua sin gas, el equivalente a un vaso. Las dos ciudades están en países desarrollados, se ubican al lado de grandes masas de agua, son poblaciones donde vive gente de similar poder adquisitivo. Las diferencias son escasas, el precio del agua es completamente distinto, increíblemente disparatado uno de otro. Pero no solamente ocurre esto en tan distantes partes del mundo. Hay situaciones y casos para todos los gustos. Y es lógica su carestía en lugares de gran escasez. En Madrid, Oviedo o Málaga, por ejemplo, el agua corriente, el del grifo, es un ejemplo de la definición de la RAE, más o menos barata, que resiste cualquier análisis. Pero muchos refectorios tienden a dispensar solo agua embotellada. En una ocasión en una comida familiar en un restaurante de precio medio pedimos una jarra de agua, nos dijeron que solamente expendían agua envasada y nos trajeron un botellín de agua procedente de Finlandia. El asombro fue total y el precio para olvidar.

Personalmente siempre pido una jarra de agua «de Madrid», «de Albacete», «de Gijón», de la ciudad donde coma. La mayoría de las veces me sirven agua embotellada. No «tienen» agua del grifo. En tiempo aún reciente las aguas corrientes de muchas ciudades eran imbebibles, casi no potables, arenosas, saladas. Y había razones para no beberlas. Hoy los organismos que legislan normas alimentarias han logrado que su depuración se generalice, las autoridades sanitarias obligan a esa adecuación higiénica y las aguas de la mayoría de las ciudades y pueblos europeos, como media, son plenamente aptas para el consumo. Por supuesto que todo el mundo tiene su gusto y a mucha gente no le complace cualquier agua, por muy saludable que sea. O quien necesite un líquido con más o menos minerales, sales, etc.

El Ayuntamiento de Granada, capital de una provincia con abundantes y variadas aguas, este verano ha firmado un pionero acuerdo con la Federación de Hostelería y Turismo provincial que obliga a los bares y restaurantes a tener a disposición de los clientes un recipiente con agua fría y vasos para su consumo de forma «gratuita y complementaria» a la oferta del propio establecimiento. La iniciativa ya existe en ciudades como Córdoba o Pamplona en España, así como en otras grandes urbes mundiales y pretende reducir todo lo posible los imperecederos envases plásticos y fomentar la sostenibilidad medioambiental.

Puede que la medida perjudique a industrias envasadoras, pero contribuirá a clarificar la procedencia de ciertas aguas. Un gran fraude fue descubierto en Londres pues una marca cara de fama mundial embotellaba agua del grifo. Y es que resulta difícil comprobar el verdadero origen de la gran producción de algunos manantiales de los que brota un chorrito y de él se llenan miles y miles de botellas. Asimismo dará a conocer la bondad del agua del grifo y desterrará el abuso de numerosos establecimientos que cobran por el agua el precio de un trabajado gran reserva.

Publicado el jueves 14 de septiembre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/09/14/rica-agua-grifo/2163184.html