La OCAS que nos muestra por el mundo

Una orquesta que lleva Asturias a todas partes con su espontaneidad

Un tambor, una guitarra, una tiorba dan inicio a sus actuaciones espontáneas. Que suelen ser espectáculos que contagian alegría, ganas de vivir. Hablo de la Orquesta de Cámara de Siero. Un grupo de gente que empieza a frecuentar las páginas de los periódicos no solo por su música sino también por sus comportamientos e intervenciones solidarios. Su proyecto «Vínculos» corre por las redes sociales sembrando admiración.

Esta treintena de jóvenes que realiza conciertos fuera de los auditorios y palacios y que se hace popular por su acrónimo (Orquesta de Cámara de Siero, OCAS) va llevando el nombre de Asturias por el mundo. Comenzó su fama en las redes cuando, con ocasión de un viaje a las islas griegas, regresaban a España y montaron un flashmob en el aeropuerto cretense de Heraklion. La gente que se aburre en las salas de espera de todo aeropuerto parece que acogió la interpretación espontánea de «Zorba el griego», la famosa canción del maestro Mikis Theodorakis, con sorpresa admirativa y el vídeo de aquella actuación se hizo viral. Recibió medio millón de visualizaciones en Youtube.

Pero ese creo que fue el comienzo. La orquesta sierense sigue su periplo solidario por el mundo y hace unos días LA NUEVA ESPAÑA destacaba la noticia de que otra de sus actuaciones espontáneas alcanzaba récords en las redes: «Un flashmob de la Orquesta de Cámara de Siero (OCAS) grabado en el Aeropuerto Internacional de las Américas (República Dominicana) ha superado, en apenas 24 horas, los dos millones de visualizaciones vía internet», señalaba el diario. La/os jóvenes música/os con sede en la Pola habían interpretado una canción de Juan Luis Guerra, el popular cantautor dominicano, «La Bilirrubina», y este, tiempo después, al enterarse de la grabación la lanzó en su web lo que expandió la actuación de los de Siero por el globo virtual. Regresaba esta alegre chavalería de una gira solidaria por el país caribeño, dentro de su programa «Vínculos».

Y es que para la OCAS los aeropuertos, las plazas públicas y centros comerciales o populares eventos feriales de todo tipo son y han sido escenario de sus actuaciones. Ha hecho conciertos en África, Europa, en América. En un viaje a Nicaragua, tras sus 43 conciertos programados en tres semanas, dice su director, Manuel Paz, se fueron a tocar al basurero de La Chureca, en Managua, donde vivieron «uno de los momentos más impresionantes». Realizaron también 23 conciertos la pasada Navidad en Establecimiento Residenciales de Asturias.

Ahora están preparando el programa de sus actuaciones para este año y las más próximas son seis conciertos didácticos en marzo en Oviedo. Pero no tienen completada su temporada. La mayor parte de la misma suele concretarse en el verano. Supongo que su calendario dependerá principalmente de la disponibilidad de sus componentes, de sus músicos. Y supongo que la financiación de sus giras dependerá de las aportaciones de sus patrocinadores. Pues bien, desde estas líneas, escritas por un entusiasta de los flashmob, les propongo a los responsables del turismo del Principado un intercambio de favores: las consejerías implicadas en la promoción del turismo, las encargadas de atraer y promover la llegada de visitantes a nuestra región, aportarían una partida presupuestaria a la orquesta y ésta, en sus funciones espontáneas, repartirían folletos invitando a visitar el Paraíso Natural. Igualmente podrían interpretar el atractivo himno de Asturias igual que cantan «Oh sole mio», «Zorba», el «Bolero» de Ravel o una pieza de Beethoven. Aprovecharían así, diría Manuel Paz, «el poder de la música y su capacidad de comunicación». Porque, si te inyectan ese «suero de colores» para la bilirrubina, que canta Juan Luis Guerra, te invadirá «un amor que contamina».

Publicado el lunes 6 de febrero de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/02/06/ocas-muestra-mundo/2053215.html

 

Un Ángel que da de cenar

Restaurantes que con los beneficios del día ofrecen por la noche menús a desfavorecidos, la última iniciativa del presidente de Mensajeros de la Paz

El mierense Ángel García es dios. Si dios está en todas partes, el padre Ángel es dios. El cura de la corbata roja no para. Es la imagen más real, la representación viviente de las ONG, la suya una de las más universales de las organizaciones más sensibles a los percances humanos. Mensajeros de la Paz y su presidente aparecen casi inmediatamente en cualquier punto del Planeta donde se produzca una catástrofe, son omnipresentes en toda urgencia humanitaria, en cualquier sitio donde las personas sufran injusticias, persecución, violencia.

Ahora el Ángel de La Rebollada, Mieres, que dentro de unas semanas cumplirá 80 años, abre los Robin Hood, restaurantes solidarios. Uno en el centro de Madrid. Otro con hotel en Llanera. Pronto algunos más por la geografía española. Lo hace con chefs interesantes que se han ofrecido a colaborar con este cura de la sonrisa permanente. El madrileño es un pequeño local como otros muchos de ese centro neurálgico e histórico de la capital que tiene célebres gastrónomos por sus lares. Durante el día es un restaurante de pago para quien quiera degustar buenos menús. Algunos propuestos por cocineros de prestigio que ya sirven esos platos en sus establecimientos. Por la noche ofrece cenas a los que no pueden pagar a mediodía ni cenar en su casa porque no tienen pasta para comer un simple plato de pasta, quizá la comida universal más barata. Gratuitamente podrán degustar platos similares, selectos, menús que nunca habrían probado o hace tiempo que no tenían posibilidad de hacerlo.

Hay más voluntarios entre los profesionales del gremio para abrir nuevos restaurantes y hasta donantes como los del hotel de Llanera. En los que los beneficios de la mañana se invertirán en las cenas de los desheredados. Y es que son muchas las personas que acuden cada día, por ejemplo, a la madrileña iglesia de San Antón, de la que es párroco este cura de la cuenca del Caudal, para recibir un bocadillo o una sopa caliente.

El nombre del restaurante alude a la célebre leyenda inglesa de Robin de Locksley, según el manuscrito «Sloane» existente en el Museo Británico y que contiene un escrito anónimo que relata la vida de Robin Hood. Pero si el héroe inglés, cuentan las narraciones míticas alrededor del personaje, robaba a los ricos para dárselo a los pobres, el del padre Ángel no. Sin robos a los ricos, sin flechas ni Sherwood, con solidaridad, como indica su epígrafe de Mensajeros de la Paz. Lo que gana por el día lo invierte en la noche. De los otros posibles establecimientos que parece animado a abrir no ha trascendido nombre alguno, aunque seguro que tendrá una denominación solidaria. Un título que signifique compartir, insiste su promotor.

Esta es la última idea de una persona que inventa a diario iniciativas para luchar contra las desigualdades, las injusticias, las catástrofes, las furias de la Naturaleza, la violencia de las guerras y persecuciones. La última acción -bueno siempre se dice la «penúltima»- de un misionero que predica con el ejemplo por todo el mundo, que trata con papas, reyes, presidentes, magnates, famosos, artistas, «celebritis», ricos y todos aquellos que puedan hacer algo por los sufridores de cualquier parte del Planeta. Que busca ayuda de derechas, de izquierdas, de centro, de norte y de sur, de políticos, religiosos, de todo estamento.

Pasó la Navidad, tiempo en el que nos sentimos solidarios. Por tanto, tiempo de solidarizarnos con sus proyectos, con contribuciones para ayudar a los desheredados de la Tierra. Tiempo de contribuir a desarrollar su obra. Como santa Teresa, él ahora anda igualmente entre pucheros. Es hora de cooperar con el cura de la corbata roja y -con el frío, de la bufanda roja-. Él dice, siempre sonriendo, que no es un santo. Claro, es un Ángel.

P.D.: Fabada y ragú, postre y bebida por 11 euros. Un ejemplo barato de ser solidario. Recomiendo reservar en el 914258841.

Publicado el jueves 12 de enero de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/01/12/angel-da-cenar/2040387.html

Horario de salida y conciliación familiar

Respuesta a la simpleza de Fátima Báñez: quiere que el trabajo termine a las 18h
Una vez en el Gobierno es fatuo hacer promesas incumplibles. ¿Para qué? Felipe González, Adolfo Suárez y algún que otro político con solera reconocían que se hacen promesas para no cumplirlas. Pero solo se hacen en campañas electorales o en momentos en dificultades. Y esa es la base del populismo. Suelen ser soluciones a priori fáciles que se enuncian en encrucijadas difíciles de resolver o con escasas posibilidades de llevar a cabo.

El Gobierno de Mariano Rajoy, que lleva ya semanas gobernando, por medio de su ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, proclama ahora que pretende adelantar la salida del trabajo de los españoles a las seis de la tarde. El anuncio, hecho nada menos que en el Congreso de los Diputados, es algo así como un anzuelo para pescar un titular o un globo para ingenuos. ¿Ha dicho algo la ministra de la hora de entrada en el puesto laboral? ¿Ha estudiado su departamento la cantidad de excepciones que la legislación de esa medida habría de establecer? ¡Tantos años buscando una solución a las excesivas horas de trabajo que sufrimos en España para que nos vengan ahora con esta simpleza!

Quien accede a un puesto tan relevante como el Ministerio de Empleo, o Trabajo o como se le quiera nominar, ha de saber que el Legislativo puede establecer por ley el número máximo de horas laborables por jornada o por otros diversos periodos de trabajo, pero no las distintas funciones de la vida diaria. Quizá lo pueda regular el ¿Gobierno? de Corea del Norte pero en la complejidad de la existencia libre no cabe esa reglamentación. Mejor haría la ministra, que dice que «No es una utopía», o quien corresponda en el Ejecutivo, en combatir el abuso de las horas extraordinarias, del empleo precario que obliga al trabajador a echar más horas de las establecidas para lograr una remuneración digna, en perseguir a quien permite que la vida laboral sea incompatible con la conciliación familiar.

Además, Báñez ha apoyado la insinuación de Rajoy de cambiar el huso horario, acorde con el sol y el horario británico o el portugués cuando el resto de la Unión Europea trabaja en nuestro huso. Si la industria, los servicios y la vida en general de los europeos termina su jornada habitual a las cinco de la tarde, por ejemplo, finalizar la jornada en España a las seis y con una franja horaria más atrasada es la mayor contradicción. Pienso que esto, unido a la intención de trasladar las fiestas a los lunes en vez de los viernes, día en que media Europa apenas labora, que en nuestro entorno mediterráneo, por religión o costumbre, es fiesta o que el populoso continente asiático ya ha cerrado su semana, el despropósito es aún mayor.

Son las empresas, como ya lo están haciendo muchas en distintos países de nuestro continente y algunas en España, quienes han de responsabilizarse de que la jornada laboral no se prolongue, de que haya conciliación entre el trabajo y la familia, de facilitar que el esfuerzo laboral sea compatible con la vida íntima del trabajador. Porque la cultura del bienestar suele ser beneficiosa tanto para empleador como empleado.

En la Federación Asturiana de Empresarios ven bien el objetivo pero no la forma porque «ni todos sectores ni todas las empresas son iguales» y la productividad y la competitividad se verían afectadas. Y los sindicatos dicen que es «vender humo». Todos los implicados en la relación laboral aluden al ámbito de los denostados convenios colectivos para conseguir el propósito. Como ex componente de comités profesionales y para la conciliación familiar creo que establecer horario de salida es incompatible con industrias como transportes, ocio, medios de comunicación, sanidad, agricultura, turismo y muchos servicios.

Publicado el miércoles 14 de diciembre de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/12/14/horario-salida-conciliacion-familiar/2027968.html

 

Caleao

Aplauso a la idea de atraer a teletrabajadores como pastores a tiempo parcial

Disfruté bastante en Caleao cuando era poco más que un guaje. Un verano de hace ya unas cuantas décadas estuve unos días allí, en un campamento que organizaba una parroquia avilesina. Creo que era del barrio de Llaranes. Estaba a la orilla del río y en él lo pasamos muy bien un centenar de chavales de entre diez y quince años. Al menos ese es mi recuerdo. Iba de subjefe de la expedición un primo mayor y al enterarse de que había una plaza vacante solicitó a la parroquia cubrirla conmigo, aunque yo vivía en La Felguera, lejos de la feligresía de Avilés. La expedición fue una aventura desde el principio ya que viajamos hasta el campamento en la plataforma descubierta superior de un viejo autobús que hacía el recorrido entre árboles, montes y el río.

Recuerdo los días en aquella majada montañera, en una docena de elementales tiendas de campaña, al lado de un Nalón recién nacido, con excursiones por senderos entre bosques y con noches de fuegos y canciones solidarios. Y tardes de baño en las frías aguas de manantial y de rudimentaria pesca de truchas con el único aparejo de un tenedor. Naturaleza pura.

Caleao puede haber cambiado, crecido, haber alterado la tranquilidad de una aldea rural de mediados del siglo XX. Quizá tenga poco que ver con el Caleao de aquellos días de acampada que disfrutamos un centenar de muchachos. Pero supongo que sigue siendo el pueblo tranquilo que desea tener vida y progreso, dar aliento a unos vecinos en estos tiempos de abandono de los núcleos rurales. Leo en LA NUEVA ESPAÑA que «Caleao busca atraer a teletrabajadores que hagan de pastores a tiempo parcial». La iniciativa, que lleva bastante tiempo en estudio por parte de expertos y paisanos de la localidad del concejo de Caso, intenta que montes de este entorno rural pasen a formar parte de una red de pueblos de diversas comunidades que mantienen reservas de antiguos herbívoros salvajes autóctonos y en cuya gestión participasen jóvenes locales y trabajadores a distancia.

«La idea es captar población y favorecer el desarrollo del tejido económico rural», señalaba el naturalista Benigno Varillas, el promotor, quien añadía que la modalidad ya funciona en el sevillano Aznalcázar, el cacereño Piornal y en San Cebrián de Mudá, en Palencia, donde existen reservas de antiguos animales que poblaron España y que hoy están en peligro de extinción. Hablamos del bisonte europeo, del uro, la vaca sayaguesa de Zamora, de caballos de razas como el tarpán, el pottoka, el asturcón o el przenwalski. Y hablamos de las atractivas reservas que se van creando en esas localidades y otras como Malpartida de Plasencia, en el Parque Natural de Monfragüe, en los campos aledaños a las investigaciones de Atapuerca, en Burgos, etc.

Benigno Varillas, cuya labor de divulgador naturalista ha recibido tan notables galardones como el Nacional de Medio Ambiente, del Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo (1989), el Ford a la Conservación (1996), el FONDENA otorgado por el Rey de España (2007), el BBVA a la Difusión del Conocimiento y Sensibilización en Conservación de la Biodiversidad (2007), todos de reconocido prestigio internacional, es el principal motor de esta reserva del bisonte europeo en Caleao. «Es un modelo que está funcionando en otras partes del mundo», dice Varillas, para quien el proyecto permitirá crear «comunidad y tejido social» y enriquecer el clúster turístico de Redes, el queso Casín, la pesca y la artesanía maderera. Asturiano del Mes, otorgado por este diario en noviembre de 2007, este periodista nacido en Tudela-Veguín ha convivido con los massai en Tanzania, con indígenas namibios, organizado reservas naturales en varias comunidades y dirigido cursos y publicaciones especializados en conducta y naturaleza de numerosas especies animales. Éxito asegurado.

Publicado el viernes 2 de noviembre de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/12/02/caleao/2022356.html

La violencia que no cesa

Carencias sociales que alientan el maltrato y la exhibición orgullosa del machismo

«La erradicación de la violencia de género no es una utopía». Lo señalaba hace unos meses a LA NUEVA ESPAÑA Ángeles Carmona, presidenta del Observatorio Contra la Violencia de Género, durante una estancia en Oviedo. Un deseo que toda persona civilizada querría que se cumpliese. Hoy viernes, día 25, sería un buen día para celebrarlo con motivo del anual Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer. Sin embargo, las noticias no son alentadoras pues cada semana una mujer es asesinada en España desde hace una década. La Plataforma Feminista de Asturias se manifiesta con frecuencia en la plaza de la Escandalera contra esta monstruosidad y días atrás estudiantes de la Facultad de Derecho han organizado debates para analizar la legislación y estudiar medidas de prevención.

La violencia de género, el acoso escolar, laboral o sexual, o sea, la materialización de la prepotencia del fuerte respecto al débil, es la peor lacra humana ya que es la culminación del odio hacia la persona. Y demuestra la deshumanización del acosador, su falta de sensibilidad, la ausencia de educación ciudadana, su obsesión posesiva y autoritaria. Sobre todo, su miseria moral. Pero la lucha contra el estigma violento parece cada vez más compleja. Se argumenta que es inherente a la naturaleza de la persona, que siempre existió -en la cultura cristiana se recurre hasta Caín y Abel, el comienzo de la humanidad- y que al ser connatural es casi imposible extirparla. Se acerca el final de año y los recuentos de cada diciembre son aterradores.

Maltratar, acosar, violar, matar no son parámetros nuevos, pero sí el orgullo de hacerlo, lo que representa un grado más en su gravedad. Y si siempre se practicaba esa violencia, hoy no sólo se ejerce, sino que se presume de realizarla, se graba y difunde por las redes como un triunfo. El caso es que no se aportan ideas para erradicarla. Ni políticos ni intelectuales parecen responder a rudimentos para hacerla desaparecer. Es más, se traen a nuestro lenguaje extranjerismos para indicar que no es un trauma nuestro, sino general. «Bullying», «mobbing» y términos propiciados, principalmente, por las redes sociales y las nuevas tecnologías contribuyen a resaltar su extensión y el peligro que representan, pero no aportan nada a su desaparición ni a su disminución.

Sociólogos, psicólogos, estudiosos y pensadores de fenómenos sociales suelen rechazar que el origen o su incremento cotidiano, gran parte de esta plaga que nos invade, sea causada por el impulso, la excitación, la furia que se plasma en el cine, en la televisión, en los videojuegos y hasta en muchas imágenes propiciadas por las redes sociales.

Muchos de estos expertos desligan el fenómeno de la violencia de su proliferación en cualquier soporte gráfico. Rechazan que la minimización de las muertes, palizas, peleas, utilización de armas más o menos sofisticadas, más o menos automáticas, más o menos mortíferas, inclinen, predispongan, respalden los hechos violentos. Y niegan que así se trivialicen las luchas, guerras o combates donde se contemple (¿visualice?) cómo un personaje con un arma de disparo múltiple aniquila a decenas de personas sin pestañear.

Aunque los violentos no necesitan imágenes de apoyo. Un tuit contando que un migrante había muerto al intentar cruzar el canal de la Mancha fue contestado con mensajes como «uno menos que llega para arruinar la economía inglesa; no me da pena» y otros miles similares. Porque su actitud es consecuencia de esa «cultura» que sustituye filosofía, escritura, lectura… por fáciles imágenes, efectos especiales y un hedonismo inmediato.

La educación en derechos, en convivencia, en compañerismo está bajo mínimos. Mientras tanto se reducen los presupuestos en enseñanza, se elimina la asignatura de Educación para la Ciudadanía, se margina la filosofía o la música, otras artes pasan a ser «marías» y los videojuegos sustituyen a entretenimientos que hagan pensar.

Completa el panorama desolador actual la competitividad, la precariedad laboral, el que la contrariedad se magnifica y una diferencia de pensamiento nos hace irreconciliables. Por eso las leyes cada vez más restrictivas y superficiales, que tratan de reprobar actitudes puntuales, no sirven contra problemas estructurales como el acoso doméstico, laboral o escolar. La educación solidaria casi desaparece y surgen personajes, que predican su egoísmo contra lo que no dominan, como Donald Trump. Y cultivando esas actitudes surgen tanto el machismo y las fobias antihumanas como la violencia del ISIS.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el viernes 25 de noviembre de 2016

http://suscriptor.lne.es/suscriptor/asturias-opinion/2016/11/25/violencia-cesa/2018578.html

 

Apetece, que no es poco

Quesos, legumbres, caza y pesca asturianos lucen en los manteles madrileños
 Asturias vuelve a reinar en Madrid. Llega el otoño que es una de las estaciones con mayor raigambre gastronómica. Es época de cosecha, época de caza, época del puchero con la paulatina entrada del frío. Y por tanto, uno de los momentos culinarios con más prosapia, como dirían en las historietas de Carpanta. Y la cocina astur, cada vez con mayor presencia en la capital, muestra sus cartas, sus comodines. Nuestras sopas, legumbres, caza y pesca -además de los muchos, de los sabrosos quesos-, lucen estos días en los manteles madrileños.

De las presentaciones de esos quesos a los menús del Desarme y de la caza, los restaurantes del antiguo «poblachón manchego» se llenan de comensales ávidos de buenos platos, contundentes pero suculentos y reconfortantes. Y, mientras en el Principado se suceden las ferias y certámenes de la huerta, la matanza y los curados lácteos, en Madrid sobrevienen las jornadas gastronómicas y los menús con especialidades del norte de la Cordillera Cantábrica. Es decir -y es un ejemplo-, si días pasados el restaurante Couzapín presentó a la clientela, rodeada de cámaras, el Cabrales de los 11.000 euros ganador del certamen de este año, en las próximas jornadas La Fueya, de Paco Rodríguez, aficionado a invitar con el primer salmón de la temporada, conmemorará el enésimo aniversario del Desarme con su menú clásico. Y, a medida que se vayan celebrando las ferias otoñales en Asturias, con los «alimentos del paraíso», los dos centenares de refectorios asturianos ubicados en la comunidad madrileña trasladarán esas recetas a sus mesas y las pitanzas olerán a potes, mariscos, pumaradas y postres al estilo somedano, casín, luarqués, llanisco, sellero o cualquier fogón entre Eo y Cares y a riberas de Nalón, Navia o Cabo Peñas.

Se pueblan ahora montes y veredas de cazadores del jabalí, de buscadores de setas, los llares de matanza, las paneras de maíz, frutas y verduras para secar o conservar. Entran los meses con R propicios para el marisco (ahora sin oricios, por abusones) y pescados de aguas frías. Todo parece preparado para la buena mesa y aunque en Madrid la costumbre del chigre o la taberna vespertina no es mayoritaria, sí lo es la buena pitanza, el piscolabis exquisito, una primorosa tapa o las jornadas de productos de temporada que llenan los comedores de tantos bares y restaurantes: hay uno de éstos por cada 211 madrileños.

Y la manduca astur se va extendiendo por la villa matritense en una carrera imparable, de una manera un poco sorprendente. Si hasta hace unos lustros la concentración de fogones astures se limitaba a dos o tres concretos barrios, hoy «comer en asturiano» se puede hacer en la mayor parte del área urbana. Desde Vallecas, uno de los distritos castizos de la «madrileñidad», al «Manhattan» de la Castellana o al creciente ferial noreste, sin olvidar los Austrias, el Mediodía y sobre todo el Retiro. Más la Comunidad. En todos ellos cuecen fabes.

El boca a boca hace lucir a la cocina astur, la antigua y la nueva, la clásica y la sencilla de temporada. Además de las fabadas de compangu o con mariscos, de las carnes gobernadas y los postres festivos asturianos, los restaurantes con fogón astur se distinguen por los grandes pescados frescos, la «alegría de la huerta», los frutos del beneficioso otoño que entusiasma a Joaquín Araujo, mostrados en afluencias como Agropec porque, parodiando a los Ciges y Resines, «apetece, que no es poco».

Publicado el martes 11 de octubre de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA (Publicado con retraso por problemas técnicos)

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/10/11/apetece/1996191.html

Una ruta para saborear quesos y más

Los productores con denominación de origen de España y Portugal se unen a queserías de otros países del continente para promocionar itinerarios turísticos
 Los queseros estimulan el turismo gastronómico a niveles supranacionales. Asociados en la llamada Ruta Europea del Queso, los productores con denominación de origen (D.O.) de España y Portugal se están uniendo a queserías de otros países del continente para promocionar itinerarios turísticos con el aliciente de que no solamente ofrecen paisajes o joyas artísticas y monumentales al visitante sino también unos productos gastronómicos de calidad. La asociación ya ha sido constituida pero su proceso de unión sigue en marcha. Días pasados han aprobado la constitución de un comité para gestionar su desarrollo y expansión. En su primer mapa figuran ya valores asturianos.

La idea, que surgió hace ya dos años en el municipio guipuzcoano de Idiazábal, continúa añadiendo adeptos y en cada reunión del grupo (acaba de celebrarse una en Casar, Extremadura) se suman nuevos productores de quesos con D.O. que demuestran interés por pertenecer a «la cofradía». Puede que cuando se publiquen estas líneas se cuente con algún novicio más, ya que, tras la incorporación de dos fabricantes lusos, el nuevo comité negocia con industriales franceses e italianos. De momento son nueve las comarcas integrantes de la asociación, que, según contaban este pasado verano dos representantes de la misma, los de Cabrales y Casar, conversan con queserías de otras denominaciones europeas para formar una red de nivel supranacional.

Precisamente estamos ahora en tiempos de exposiciones y ferias de productos derivados de la leche. De norte a sur se celebran estos días del comienzo de otoño muestras de diversos tipos de quesos, unas específicas de una singularidad, algunas que aglutinan todas las clases y variedades elaboradas en nuestro país. Y en Asturias la fiesta es continua, con demostraciones una tras otra de los cerca de cuarenta quesos que se fabrican en el Principado. De Oriente a Occidente, del cabrales, gamonéu, peñamellera, al xinestosu, abredo, taramundi, pasando por afuega’l pitu, la peral o casín, todos de conocido prestigio fuera de nuestro ámbito comunitario y algunos tan universales. Una jornada con productos de diverso origen se celebra ahora en la Casa de Campo madrileña con dos docenas de variopintos fabricantes. También en Cangas de Onís, en Benia y otros concejos queseros de nuestro entorno.

Los actuales ayuntamientos pertenecientes a la Ruta Europea del Queso (Cabrales, Peñamellera Alta, Casar de Cáceres, Fundão, Idiazábal, Mahón, Manzanares, Nisa y Ripoll) acaban de celebrar un encuentro en territorio cacereño dentro de la XXII Semana de la Torta del Casar. Otras reuniones del mismo tipo se han celebrado ya en distintas localidades, incluidas las habidas en Baleares y Canarias. Pretenden, además de dar a conocer la bonanza de su queso, acotar los términos locales o comarcales de la denominación de origen y luchar contra el intrusismo, establecer itinerarios gastroturísticos y vínculos de colaboración entre regiones y países, intercambiar experiencias y facilitar el desarrollo de una investigación conjunta, sensibilizar a posibles visitantes sobre el patrimonio cultural, sociológico, ambiental de cada asociado, promover su innovación tecnológica? en definitiva, dinamizar los municipios productores y su entorno, además alcanzar la calificación de Itinerario Cultural Europeo.

La promoción de los distintos quesos, las noticias sobre galardones a ellos concedidos o las subastas -recuérdense los 11.000 euros pagados por un queso cabrales este verano o los 3.800 por el gamonéu días pasados- dan un relieve a esta iniciativa que intenta inclinar y enriquecer con la ruta quesera parte del turismo de sol y playa. Los certámenes de estos productos han pasado de una fecha concreta con varias jornadas de una simple feria de exposición y venta a notables sesiones documentales, conferencias e informe de conclusiones en investigación y desarrollo. Un día se pregona, muestra, vende pero a su alrededor hay todo un compendio de celebraciones para dar a conocer el producto, no sólo a posibles compradores sino también a distribuidores, nuevos productores, otros profesionales relacionados con el entorno, con las singularidades de la zona y de sus gentes. Un ejemplo lo tenemos en Cabrales, concejo en el que confluyen varios alicientes para el visitante: un excelente queso, un paisaje espectacular punto básico de los Picos de Europa y dos rutas de peregrinaje, una vía del Camino de Santiago y otra de la ruta entre los santuarios de Covadonga y Santo Toribio de Liébana, con próximos jubileos. Es decir, que la bonanza del queso (productos de Asturias, magnos campeones como los de Reny Picot-ILAS, gamonéu, afuega’l pitu, cabrales?) forma ya parte de nuestro «rico, rico» atractivo paisaje turístico.

Publicado el miércoles 26 de octubre de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/10/26/ruta-saborear-quesos/2003609.html

 

La basura y el turismo

La invasión de desperdicios que puebla nuestros senderos al final del verano

Los caminos despejados, las playas sin basura, las calles limpias y sin desperdicios. He ahí las bases del futuro de nuestro turismo. Pero estamos próximos al final del verano y la situación no parece la ideal. La naturaleza descuidada es un pecado para senderistas, avistadores, montañeros, conservacionistas, simples caminantes. Sin embargo abundan estos días los restos de un excursionismo despreocupado, descuidado, poco concienciado.

Señalaba fechas atrás Luis Mario Arce el interés creciente del turismo extranjero por la naturaleza astur, por su fauna y su flora singulares. Revelaba el experto en Naturaleza de LA NUEVA ESPAÑA que este mes, septiembre, es el más indicado para observar el hábitat de nuestros montes, de nuestros campos, de nuestra fauna, para contemplar flores, plantas, insectos? El mes de los frutos, cuando baja el calor y los extremos térmicos se aproximan. Uno de los meses que ansían los naturalistas.

Pero quienes lleguen estos días por nuestra tierra no se encontrarán con un entorno demasiado limpio. Muchos caminos están salpicados de papeles, colillas y paquetes de tabaco, envoltorios de helados, latas aplastadas de refrescos y cervezas, bolsas de golosinas, brits de lácteos y un largo etcétera. En las praderas permanecen restos de estancias furtivas. Las señalizaciones viarias están bastante deterioradas, con partes rotas, llenas de pintadas o carteles desvaídos pegados unos sobre otros. Un desastre que sufrimos los finales de temporada.

No alcanza el problema, en gran parte de nuestra zona turística, a la situación que relataba en un magnífico reportaje un gran senderista, el periodista Melchor Fernández Díaz, sobre la senda fluvial del Nalón. Se ufanaba el exdirector de este diario de ese camino que acompaña al río señero de Asturias, le encanta su trayectoria y lo que muestra, un paisaje que relata la historia de unos valles singulares. Pero se lamentaba de la invasión de basura que le atesta. De la cantidad de desperdicios que siembran su trayectoria, su recorrido a veces natural, a veces industrioso. Un río que fue negro y sucio a causa del lavado del carbón y que ha sido recuperado, por donde bajan aguas limpias, dignas de una naturaleza verde, ecológica, llena de vida.

Sostener un paisaje donde puedan contemplarse esas magníficas hortensias, bellas orquídeas, las bayas, cuernicabras, hierbas apiales, bellotas de roble, castañas, avellanas, madroños y demás delicias para el paladar de los osos, observar a éstos en su hábitat natural, o, como apunta Arce, gorriones y preciosos treparriscos, rapaces de distinta envergadura, con diversas funciones naturales, es una labor permanente para que este Paraíso Natural siga siendo paraíso y lleguen más visitantes amantes de la fauna y la flora sorprendentes. Parece que los operadores que trabajan los espacios verdes se fijan últimamente en el Principado, que cada vez son más los extranjeros, principalmente británicos, que buscan nuestros paisajes, que Somiedo y los Picos de Europa llaman con más ahínco a los amantes de nuestros parajes silvestres.

Para conseguir que ese atractivo convenza y se incremente es obligatorio respetar caminos, senderos, playas, miradores, vallas e indicadores, la naturaleza que nos da vida, que nos da fama y alegra la vista, que atrae a todo amante de la belleza. Porque la Naturaleza es fuente de riqueza pero su descuido es muy difícil de restaurar. Elijamos, basura o turismo.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 21 de septiembre de 2016

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/09/21/basura-turismo/1986490.html

 

Burka, burkini y la libertad

En contra de normas que impiden a cada uno vestir como quiera

Libertad es esa diana a la que disparan desde todos los puntos. Ese blanco al que apuntan desde cualquier parte. Precisamente porque la libertad permite a las personas hacer su voluntad mientras no restrinjan la de los demás. Bien, pues llevamos una larga temporada viendo como la libertad es asaltada cada día. Los atacantes son variados en estatus económico, político o religioso. Y la postura ante un falso burka es un ejemplo de esas agresiones. Una de las muchas campañas veraniegas.

Recurro habitualmente a la Real Academia Española porque algunas popularizaciones no reflejan el significado de los términos que se hacen comunes en los medios. Y burka, sus imitaciones y sus derivados son uno de ellos. Para la R.A.E. la palabra, de origen inglés, nombra la «vestidura femenina propia de Afganistán y otros países islámicos que oculta el cuerpo y la cabeza por completo, dejando una pequeña abertura de malla a la altura de los ojos». Mientras que hiyab, de origen árabe, es el «pañuelo usado por las mujeres musulmanas para cubrirse la cabeza». Por lo tanto esa ropa no corresponde con el significado que se le quiere dar este verano al burka. Porque en las playas mediterráneas no se ha usado el burka sino unas prendas que permiten ver el rostro de la portadora y no ocultan sus facciones.

Respecto al «burkini» más de lo mismo. Ya sean los modelos que circulan como nuevo bañador como las vestimentas que han lucido algunas mujeres para nadar días pasados no son burkas ni sus modalidades para el baño. En las fotos publicadas con motivo de la polémica se les ve el rostro a todas las mujeres que lo visten. Y difieren muy poco de los trajes de baño usados por aquellas damas que acudían a los arenales españoles en la primera mitad del pasado siglo. Si entonces el escándalo surgía por el descoque, polemizar hoy por una prenda semejante es tergiversar el significado de su uso, atribuir una intencionalidad, lo que representa arrogarse una prerrogativa indebida.

Además, prohibir la utilización de vestidos aproximados al tradicional burka, que permitan ver la cara completa de la portadora y no sólo «una pequeña abertura de malla a la altura de los ojos», como define la R.A.E., es como imponer la veda de modelos de alta costura diseñados por famosos modistos en algunas pasarelas internacionales de hoy y de lustros atrás. No hay más que acudir a las hemerotecas y a los archivos gráficos de las populares revistas del corazón. Y lo mismo ocurre con los bañadores que han dado en llamar burkini. La intencionalidad no agresiva, como el portar una bandera, no debe ser vetada ni sancionada. Nadie condenó en su día a «las del sábanu» y ese sí que era un traje de baño inconscientemente insinuante.

Los vestidos y bañadores cuyas fotos, publicadas días pasados en la prensa europea, han sido objeto de polémica no difieren prácticamente de los hábitos portados por monjas católicas, ultrarreligiosos judíos o seguidores de doctrinas que obligan a sus adictos a dejarse largas barbas o exuberantes cabelleras. Las prohibiciones decididas en varios municipios de la Costa Azul y las amenazas de veto de ayuntamientos españoles son equiparables a leyes mordaza de las que estamos tan asqueados. Mostrar la ideología no puede ser objeto de sanción. Como no es obligatorio el burkini los munícipes no pueden tomar medidas que discriminen a sus contribuyentes por motivos políticos o religiosos. Su poder democrático ha de basarse en la equidad, en la igualdad para sus residentes, en su libertad.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el viernes 26 de agosto de 2016

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/08/26/burka-burkini-libertad/1975043.html

Tiempo de rebajas políticas

Un verano con poco trabajo en el Congreso y que acaba con descuentos

Estaban todos muy morenos. En la sesión de investidura en la que Mariano Rajoy presentaba su candidatura a presidir un nuevo Gobierno la mayoría de los parlamentarios asistentes lucía muy buen color. Una piel pigmentada por el sol playero, de la montaña o de la piscina. Moreno veraniego, de vacaciones. Sin embargo, seguimos sin Gobierno. Aunque unos alemanes que pasaban cerca del Palacio del Congreso ese día señalaban a un reportero que en diez meses con gabinete en funciones la situación económica en general ha mejorado. Opinan igual expertos como Ontiveros y Estefanía. Y ese gabinete no ha tomado ninguna medida decisiva para esa bonanza.

Pero no echemos las campanas al vuelo. Hemos visto que se puede vivir sin Gobierno, el ideal anarquista. Pero hoy día, perteneciendo a un ente continental, no se puede seguir así. Alguien tiene que tomar decisiones, presentar leyes (por ejemplo, la de Presupuestos) y gestionar los recursos, escasos según la crisis, aunque haya gentes y entidades cada vez más potentes económicamente. Y si durante muchos meses no ha habido acuerdos ni pactos la situación está al límite y ya nadie vende un clavo. Ha llegado el tiempo de las rebajas. De los descuentos. El Palacio de las Cortes, en la madrileña Carrera de San Jerónimo, se puede convertir en un outlet político por una temporada.

Al igual que las rebajas comerciales, sus épocas acotadas al comienzo del invierno o del verano han sido eliminadas y cualquier momento del año es válido, los descuentos políticos llegan ahora, al final del estiaje. La sequía atmosférica coincide con la política. Unos están morenos de sol, otros negros de impotencia. Muchos con color vacacional, otros sólo lucen moreno discreto. Pero todo indica poco trabajo veraniego.

El equipo de Rivera lleva un año vendiendo pactos por doquier, ofreciendo rebaja tras rebaja a quien parezca tener posibilidades. Comienza fuerte pero su afán por vender le hace rebajar programa hasta tragar lo inesperado. Ha ido retirando género y sus descuentos le han colocado cerca de la humillación, como se ha visto tras la cuarta sesión fallida de investidura.

Podemos ha estado más a la sombra, quizá estudiando una moderación en los precios. Puede que haya atisbado que se quedaba sin vender o simplemente adecua sus ofertas a la coyuntura política. Ha mantenido un sistema de tensión para reforzar la democracia y ante la trabazón existente intenta sostener una cota mínima a la izquierda. Tras unos meses en el mercado intenta adaptar su esencia teórica. O eso asegura.

La teoría práctica de la veterana izquierda, ante las dificultades de las leyes electorales, ha buscado el refuerzo en el reducto del equipo universitario de Iglesias. Ha reducido visibilidad a nivel nacional pero mantiene su puesto en el concierto astur. Ahora ofrece apoyo a los socialistas para que aumenten su política social. No propone descuentos.

El PSOE parece que no quiere rebajas pero no vende y sus divididos dirigentes mantienen una pública agresividad interna y rechazan alianzas unos o incorporar géneros ajenos otros. Poca venta. Mientras, los populares prometen el más vale viejo conocido que nuevo por conocer y pretenden olvidar sus corruptelas. Todos parecen ofertar rebajas. Pero tan escasas como las de un bar llanisco: «Un quinto, un euro; un cubo con seis quintos, seis euros. Ahorro: cinco viajes a la barra».

Publicado el miércoles 7 de septiembre de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/09/07/tiempo-rebajas-politicas/1980270.html