Hoy es Mayo todavía

Evocación de la movilización de 1968 y las similares condiciones hoy en España

La paz social se resquebraja, los pensionistas salen cada día a la calle, las mujeres ya no aguantan más el machismo estructural, la corrupción se ha hecho crónica, el estamento judicial gobierna más que el ejecutivo, jueces y fiscales se manifiestan contra el ministro de Justicia y policías y funcionarios de prisiones, contra el de Interior; Cataluña, atrapada en un bucle político, está partida por la mitad, la burbuja de la vivienda de alquiler está a punto de estallar, a la universidad la están desprestigiando, la recuperación de la crisis agranda la diferencia entre asalariados y capitalistas que es de las más amplias en Europa? El Mayo del 68 es evocado ahora, sobre todo porque hace ahora cincuenta años se materializó en Francia, singularmente, en la movilización de estudiantes y obreros contra Charles De Gaulle. Mujeres y jubilados, tan imbricados entre sí, pueden organizar hoy una buena réplica. La España que alborea, la de la rabia y la idea de Antonio Machado puede estar entrando en pista.

La conjunción de sus diversas causas estamentales se va materializando en una idea, la desobediencia, como hace medio siglo. Y son hoy más las mujeres y los pensionistas que entonces los estudiantes, por supuesto. Sus problemas son más prácticos, inmediatos, de pura supervivencia, aunque menos romanticismo haya en sus reivindicaciones. Además, los políticos actuales están ya a la defensiva, ya sea por falta de líderes, por falta de ideas o recordando lo pasado hace medio siglo en Francia. O los 25 años de Tangentópolis en Italia. Quizá recuerden que el presidente de la V República gala ganó entonces unas elecciones convocadas para salir de su precaria situación, pero esa victoria no fue la solución y dimitió meses después. El caso español podría tener algún parecido. La paz social está cada vez más en el aire porque no se atisban soluciones sino parches. Está en juego la dignidad.

La situación política nos muestra cada día su deterioro, la corrupción es un pozo sin fondo, no ceja, la contumacia de los soberanistas en Cataluña presenta cada día una nueva ruptura con la Constitución, el bloqueo del partido en el Gobierno a las proposiciones legislativas aprobadas por una mayoría en el Parlamento encona cada vez más la política y las manifestaciones se multiplican. Especialmente las que reclaman la igualdad entre mujeres y hombres, que reivindican la lucha contra el machismo, la ruptura del llamado techo de cristal salarial, la acaparación por los hombres de cargos en los estamentos de la administración, en los consejos empresariales, en los organismos judiciales, sanitarios? en detrimento de las mujeres, mayoritarias en casi todos los estratos de la sociedad. Si antes los sindicatos eran el motor de toda reivindicación, hoy su fuerza ha decaído, lo mismo que su afiliación. Entre otras cosas por la vigencia de la ley laboral implantada con la mayoría absoluta del Partido Popular.

Sin embargo, la menor influencia sindical la recogen hoy amplios colectivos como los pensionistas y, sobre todo, las mujeres. Piden dignidad. Más de la mitad de la población se ha cansado de ser un estamento pasivo, de no alcanzar la cuota de poder que le corresponde, tanto por derecho como por calidad ética, moral, intelectual y ejercicio práctico. Del papel secundario que desarrolla cuando puede ejercer el poder que da ser mayoritarias en la Universidad, en la enseñanza, en la sanidad, grandes factorías, en las entidades bancarias, en las redacciones de los medios de comunicación, en la judicatura? en la sociedad.

La comunidad acomodaticia que se formó con la sociedad del bienestar empieza a resquebrajarse con la crisis. Y al prolongarse ésta y agrandarse la precariedad de los estamentos medios y bajos la paciencia de éstos se agota. El populismo es el peligro que crece al disminuir el bienestar, el poder de sindicatos y asociaciones profesionales y las prestaciones sociales.

Creo que pensionistas (cada día llenando plazas), mujeres (cada día tres denuncias por violación en España) y otros muchos colectivos afectados por la precariedad política, ética, social, económica, son la nueva fuerza que hace moverse a la sociedad. Porque quienes corríamos delante de los «grises» tras cantar Raimon el «Al vent» en Económicas, símbolo del romántico Mayo del 68 en España, somos ahora pensionistas, mujeres y hombres («somos mayores pero no viejos») que buscábamos el final de la dictadura y la implantación de esta democracia, que sobrevive a sobresaltos, sudores y lágrimas. El Mayo del 68 que significó cambios en la sociedad ha madurado, puede resurgir entre mujeres, pensionistas, precarios trabajadores, estudiantes? Con permiso de Antonio Machado, Hoy es Mayo todavía.

Publicado el martes 22 de Mayo de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/05/22/hoy-mayo-todavia/2290309.html

Barru, ¿núcleo urbano, núcleo complejo?

Una aldea con personalidad propia que no puede ser definida como urbana

Barru (Barro) no es un núcleo urbano ni tampoco «suelo urbano de núcleo tradicional» como parece que pretenden ahora los redactores del futuro plan urbanístico. Estas calificaciones son un antiguo y nuevo invento para elevar las tasas municipales, cobrar como si fuera el pueblo un barrio de la villa pero sin darle las prestaciones de El Cueto, Bustillo o el de Pescadores. «Conjunto de edificaciones de una ciudad, hasta donde termina su agrupación», así define la Real Academia Española el casco urbano. «Pueblo de escaso vecindario y, por lo común, sin jurisdicción propia», si hablamos de aldea. Mientras otras definiciones señalan como sector primario el formado por actividades de recolección o extracción y transformación de los recursos naturales sin manipulación alguna y apuntan que zona rural es la que no cuenta, o apenas, con las dotaciones, infraestructuras y servicios requeridos del núcleo urbano.

Fijémonos en Barru, pueblo perteneciente al municipio de Llanes, con solo una treintena de casas permanentemente habitadas y, además, distante unos siete kilómetros del núcleo urbano de la villa, sede del Ayuntamiento. Barru es una aldea rural con personalidad propia pero sin dotaciones, sin infraestructuras ni servicios para ser definida como urbana. Los he señalado reiteradas veces en las páginas de LA NUEVA ESPAÑA y lo mantengo. No existe en el pueblo ni escuela, ni médico, ni farmacia, ni tienda donde se puedan comprar artículos de primera necesidad (pan, leche, sal, huevos, legumbres? nada), ni plaza de taxi, línea de transporte, oficina municipal ni servicios iguales a los que disfrutan los residentes y establecimientos ubicados en el casco urbano de Llanes. No hay nada más que residentes que para abastecerse han de acudir a un centro urbano, normalmente obligados a ir en automóvil.

Por Barru solamente aparecía algún miembro de la corporación municipal para comer en algún establecimiento hostelero, fotografiarse ante el izado de la bandera azul o acompañando a una posible autoridad comunitaria en alguna rara inauguración. Alguna visita hubo, alguna reunión vecinal, por parte de ediles del actual equipo del Ayuntamiento aunque parece que demostrando ignorar la realidad y necesidades del pueblo. Ni tan siquiera las más simples (lne.es: «El Bau, San Antolín y otras desidias»), reclamadas desde distintas instancias, como puede ser establecer unos pasos de cebra en precisos lugares donde atravesar la calzada representa un serio peligro.

Ya en el otoño de 2014 (lne.es: «Urbano pero sin servicio alguno») señalábamos en estas páginas que considerar a este pueblín como urbano era una treta de la corporación municipal para cobrar tasas «como si prácticamente gestionara viviendas, calles, transportes, servicios de una capital? con grandes infraestructuras, importantes negocios?, emblemáticos edificios, grandes eventos culturales, cómodos transportes y un sinfín de actividades municipales». Una aldea a la que el Ayuntamiento hoy ni siquiera le otorga entidad para tener un alcalde pedáneo. Al tiempo indicábamos que hacerlo en «una aldea que no disfruta de ningún servicio es aprovecharse de la escasa fuerza que pueda ejercer un exiguo centenar de censados?» cuya inmensa mayoría «son de avanzada edad, jubilados y pensionistas del campo». Sin embargo, Cue o Andrín, por ejemplo, bastante más poblados y urbanizados, seguirán siendo considerados pueblos rurales.

En fin, es curioso que pretendan «recuperar la manera de ocupación tradicional» de un pueblo sin nada y lo consideren «núcleo complejo». Y parece que no dicen nada de dotar al lugar de unos servicios imprescindibles en pleno siglo XXI. Puede que para que «no rompan la armonía del paisaje natural y rural».

Publicado el viernes 18 de mayo en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oriente-opinion/2018/05/18/barru-nucleo-urbano-nucleo-complejo/2288319.html

Caminatas cortas, tan animadas y saludables

Se puede hacer un ejercicio benéfico sin tener que andar grandes recorridos

Andar poco también puede ser conveniente. Quizá no para estar en plenas facultades físicas pero sí para mejorar en salud, en una mayor lucidez y aumentar la productividad. Esto no quiere decir que quienes corren, dan largas caminatas y hacen ejercicio todos los días dejen de hacerlo. Recientes estudios, alguno aún en proceso, señalan que no hace falta gran esfuerzo para mejorar la salud, librarse un poco del estrés y hasta despejar la cabeza.

«Las caminatas breves podrían prolongar tu vida», señalaba un titular de una información días pasados en «The New York Times». Ya el diario estadounidense había publicado meses antes reseñas en este sentido sobre estudios relacionados con el correr y el andar. En uno hablaba de «Los beneficios de una caminata a la hora del almuerzo» mientras en otro revelaba los resultados de un estudio en que se intuía que caminar es bueno contra la demencia. En las tres informaciones se explicaba que tanto recorridos de pocos minutos, como andar trayectos cortos o una marcha breve mejoran la salud. Es decir, puede que pequeños y fáciles ejercicios sean tan beneficiosos como los grandes esfuerzos que hacen los «runner», tan de moda.

Profano en la materia, reproduzco algunas frases de la información publicada a mediados de abril por el diario neoyorkino: «Camina durante dos minutos. Repítelo quince veces» o «camina tres veces durante diez minutos. Un estudio dado a conocer en el Journal of the American Heart Association, hecho sobre el estilo de vida de personas de más de 40 años en Estados Unidos, sus patrones de actividad física y expectativas de vida, llegaba a la conclusión de que el ejercicio no tiene que ser prolongado para ser beneficioso, «solo tiene que ser frecuente». El provecho parece que es similar al de largas caminatas, siempre que ese breve caminar o esos trayectos cortos se hagan con algún vigor y no sean meros paseos. Es decir, andar cada día una media hora beneficia la longevidad tanto si se realiza en una sola tirada como si se hace en varios tramos de pocos minutos.

Al mismo tiempo, ejercicio de este tipo refuerza la función cerebral y agiliza el pensamiento en las personas que padecen demencia. Otro estudio, realizado por investigadores de la Universidad de la Columbia Británica en Canadá, indica que caminar varias veces a la semana, además de mejorar el estado físico, repara el deterioro cognitivo, activa la presión arterial y beneficia la función cardiovascular. Con ello se recupera memoria y previene una posible llegada del Alzhéimer. Esta información, publicada hace meses en el British Journal of Sports Medicine y dada a conocer al lector no científico por el periódico de la Octava Avenida, viene a completar un informe bastante anterior elaborado, entre otras, por la británica Universidad de Birmingham sobre un especial momento para caminar.

Así, varias instituciones universitarias convinieron entre sus oficinistas de vida sedentaria que dedicasen treinta minutos de su hora de almuerzo a caminar tres veces a la semana. En el estudio participaron muchas más mujeres que varones pues muchos adujeron que caminar no les extenuaba suficientemente para realizar un estudio de ejercicio. Los participantes, especifica la información de TNYT, gozaban de salud física y emocional pero para comenzar el experimento se sometieron a varias pruebas basales, condición física y estado de ánimo, lo que reveló que ninguno estaba «en plena forma». La investigación reveló que caminar en esos momentos puede aminorar de forma perceptible el estrés laboral y mejorar el ánimo personal por lo que el trabajo por la tarde, normalmente «más pesado», resulta más productivo. Es decir, caminatas antes de comer abren el apetito y también dan fuerzas para alejar la modorra vespertina.

Publicado el martes 8 de mayo de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/05/08/caminatas-cortas-animadas-saludables/2282569.html

Germaña y los/las legionarios/as

Cómo la política depende de un juez alemán y unos «cantores» del PP

Vivimos en Germaña o en Deutschpaña. La afirmación se hace porque vivimos en un país que depende de un fiscal y tres jueces del tribunal de una ciudad cuya existencia es casi desconocida para la gran mayoría de los más de 46 millones de españoles. Un juzgado alemán que decide una cuestión, la extradición o no de Carles Puigdemont, expresidente de la Generalitat de Cataluña, sobre la que gira desde hace meses (o quizá años) la política de España. O de Germaña o Deutschpaña. Es decir, un Estado en el que gobierna el Tribunal Constitucional, la sección en la que delega la mayoría de sus decisiones un Gobierno minoritario y al que no se atreven a cuestionar quienes forman una mayoría, partidos que dicen -cada uno por su lado- pero no hacen.

Un Gobierno en el que sus componentes nos recuerdan que el fantasma de la dictadura no ha desaparecido. Véase el espectáculo dado por cuatro de sus miembros más notorios y representativos cantando en Málaga una canción elogiosa de la guerra. La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal; el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido; el ministro de Justicia, Rafael Catalá y el ministro de Educación, Cultura y Deporte y portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo participaron en un espectáculo mediático/religioso, que teatraliza la visión de un cuerpo militar fundado por el dictador para elogiar el ardor guerrero en un Estado aconfesional. Y no desprecio la labor actual de la Legión -en la que cumplí el obligatorio servicio militar-, participante en muchas labores de paz en diferentes conflictos bélicos en el mundo actual, sino el significado de unos regimientos fundados para el combate ciego por unos fanáticos que contribuyeron al sometimiento dictatorial a todo un pueblo durante casi cuatro décadas. Un hecho lamentable. Si lastimosa fue la interpretación de su himno nacional de la cantante Marta Sánchez en un teatro madrileño, la actuación de los ministros en Málaga el pasado Jueves Santo alcanza cotas inigualables.

Mientras tanto soportamos una oposición en la que priman las ocurrencias, que no se junta ni para comprar el pan, que vive para el minuto (digo «para» y no «al» minuto) y parece olvidarse de ese futuro que nos prepara este Gobierno salpicado por la corrupción del partido que lo sustenta. Una oposición que se manifiesta a base de tuit, que se exterioriza al minuto sin una mínima reflexión, sin una exigua investigación, soltando en muchos casos la primera ocurrencia, pensando más en su posible conveniencia que en la de sus posibles gobernados. Y, además, demostrando que las promesas electorales sólo son promesas.

Los hechos son para sentir vergüenza ajena. Para huir del país y evitar contagio mental pernicioso. Los ministros cantores se atreven a entonar «El novio de la muerte» sin conocer los entresijos de las banderas legionarias. Y corearían también el «Himno de la Legión» sin haber estado sometidos ni unas horas a su régimen y anticuada disciplina. La impresión es que acudieron al desfile procesionario del Cristo de la Buena Muerte -antes de Mena- malagueño para cumplir con una consigna partidaria.

¿Les parece apropiado cuatro ministros entonando una canción de cuartel que mitifica la muerte al paso de un Cristo durante la Semana Santa?, se preguntaba en su columna diaria de LA NUEVA ESPAÑA Luis M. Alonso. Ha sido una muestra de casposidad cañí, señala él mismo. Personalmente opino que es una vuelta al nacionalcatolicismo, apropiación y menosprecio a unos soldados cuyas condiciones de vida jamás soportaría uno de esos cuatro cantores. Y lo dice alguien que fue vigilado hasta en las letrinas cuando hizo la «mili» en el Tercio, realizó más de cien guardias en garitos fronterizos y sobrevivió a los caprichos de unos oficiales que no perdonaron mis informaciones como periodista. Lo pasé muy mal, pero lo cortés no quita lo valiente.

Publicado el martes 10 de abril de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/04/10/germana-loslas-legionariosas/2266962.html

https://mail.google.com/mail/u/0/?hl=es&zx=1chasziidf52f&shva=1#imp/162af4d96223a880

 

 

El Camino de Vuelta

La equívoca señalización de la ruta jacobea en el tramo de Llanes

Colocamos varias placas de zinc (cinc) -grabadas con punta fina y al ácido- con monumentos que jalonan el Camino de Santiago a su paso por Asturias. Suplíamos la falta de indicadores. En Barru solo había unos pocos azulejos con la estela estampada amarilla sobre fondo azul en ciertos puntos del trayecto y cuatro flechas amarillas casi desdibujadas en sitios de duda para el caminante. Casi nada oficial en indicaciones de la senda compostelana.

Así discurría el tiempo cada temporada en un trayecto por donde pasan a diario jóvenes y ancianos, gentes de muy diversa condición y aspecto. A decenas o cientos según la época del año, pero todo el año. Con sol, niebla, lluvia, viento, hasta con nieve, como este invierno que acabamos de dejar. En primavera, en verano, otoño o invierno. En ciertos momentos es todo un espectáculo multinacional. Una serpiente multicolor de personas con palos de trekking, mochila y sombrero de variopinto aspecto.

Sin embargo, el pasado verano comenzaron a oírse voces que reclamaban una mejor indicación del Camino de Santiago en sus itinerarios asturianos, especialmente en el conocido como de la costa. Cuando personalmente comenté este problema en el albergue de Llanes su encargado me informó que estaba a la espera de unos folletos explicativos sobre la senda que intentaban facilitar al caminante los lugares interesantes que existían en el trayecto que recorría. Pretendía así remediar el problema que empezaba a salir a la luz entre los peregrinos.

Tras reflejar los medios de comunicación los inconvenientes que sufría el Camino llegaron los representantes públicos y decidieron instalar indicadores oficiales, placas y paneles metálicos, grandes, visibles, resistentes. Un material excelente para que el caminante circule sin dudas por el trayecto verdadero y correcto, sin pérdida, sin problemas de visión, sin que un árbol, unas ramas u otra indicación de la Dirección General de Tráfico lo oculte. Todo perfecto. Hasta que llegaron los instaladores. ¿Qué pasó entonces?

Suponemos que leyeron los mapas al revés, o que eran contrarios al Camino de Santiago, o que les importaba un bledo que la gente fuese para un lado u otro. Instalaron las estupendas señales y se fueron, pero creo que las pusieron para el Camino de Vuelta. En Barru la mayoría están puestas al revés. No para los que peregrinan a Compostela sino para los que regresan tras visitar Santiago. La anomalía fue denunciada en las páginas de LA NUEVA ESPAÑA hace meses. Parece que inútilmente.

Nada ha cambiado desde entonces. De la quincena que han colocado en la parroquia barrucana la mitad están puestas de frente hacia Compostela y la mitad de espalda a la tumba del apóstol. Además, de las que están bien colocadas, varias tienen la flecha indicadora de forma que induce a confusión, ya que están situadas junto a senderos ajenos al trayecto. Asimismo, en tres cruces falta placa informativa que señale el sentido del camino y en uno el azulejo con la estela amarilla indica el camino correcto pero la placa nueva induce a tomar el sentido contrario. Mientras, un folletito que regalan en Alemania para recorrer el Camino se titula «Der weg ist das ziel» («lo importante es el camino»). El camino más que el destino. Tardamos en enterarnos.

En fin, todo un trayecto -también hay placas colocadas al revés en la carretera AS-263- lleno de señales absurdamente instaladas en sentido contrario, sembrando confusión, aunque quienes regresan tras la caminata suelen hacerlo en tren, avión, barco, autobús o automóvil. Raramente lo hacen desandando el Camino. Placas que dadas la vuelta y plantadas en el mismo sitio indicarían correctamente el Camino de Santiago. Pero tal como las han emplazado indican el Camino de Vuelta.

Publicado el lunes 30 de abril de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/oriente/2018/04/30/camino-vuelta/2278162.html

Perdemos todos

Defensa del cooperante que trabaja para organizaciones no gubernamentales

El silencio de los políticos es clamoroso, valga la paradoja. Pocos han salido en defensa de los cooperantes que trabajan para las organizaciones no gubernamentales. Apenas lo han hecho por los que son procesados por un acuerdo inhumano de la Unión Europea con las bandas libias y el dictador turco. Tampoco por defender a los honestos que siguen salvando miles de vidas humanas a pesar de los aprovechados que se cuelan en cualquier organización por digna que sea. Los comportamientos de unos pocos lastran las acciones de muchos miles. La persecución «legal» que sufren los voluntarios de Proactiva Open Arms y los bomberos sevillanos de Proem Aid por su labor humanitaria en el Mediterráneo dice mucho en cuanto a la actitud en derechos humanos de un superestado como la UE.

Como colaborador de varias ONG no me puedo callar. Deploro las lamentables conductas de aprovechados ejecutivos de asociaciones humanitarias, pero no se puede condenar a millones de activos cooperantes por el pecado de unos pocos sinvergüenzas. Gracias a unos esforzados, sacrificados y valientes colaboradores, y a audaces freelances con sus testimonios, se salvan millones de vidas de refugiados y desheredados de guerras y hambrunas. Pero las «restricciones» europeas están logrando desterrar del mar que separa la miseria de la zona acomodada, África y Asia de Europa, a cualquiera que ofrezca ayuda a los refugiados. Solamente resiste Médicos Sin Fronteras.

El escándalo levantado por una denuncia a Oxfam no sólo penaliza a esta organización, lo hace a muchas otras cosas de la vida. Además de las víctimas haitianas, muchas asociaciones humanitarias y organizaciones no gubernamentales sufren por el desprestigio que conlleva la imputación. También los refugiados, los desheredados de la Tierra, las víctimas de la violencia de cualquier tipo, las mujeres, los donantes… hasta los trabajadores y colaboradores de la misma Oxfam-Intermon. Es un desastre del que todavía no sabemos su alcance pero que, con toda seguridad, traerá consecuencias para gran parte de la población.

El Gobierno británico inició su actuación pidiendo a los responsables de la organización informes de lo ocurrido con amenaza de retirar apoyo oficial. La saludable decisión ya afecta a otras asociaciones de ayuda al débil, sea de la condición que sea, pues se revisa toda ayuda y se exige información a toda agrupación humanitaria sobre su economía, justificación de recursos y método recaudatorio. Pero el pecado de unos pocos compromete no sólo a la organización a la que pertenecían sino también a otras muchas similares que han de disfrutar de la presunción de inocencia. También afecta a supuestos socorridos por esas ONG que, ante el escándalo, ven mermada su asistencia por motivos éticos, económicos y emocionales. Hay retraimiento donante, retirada de subvenciones, disminuirán aspirantes a pertenecer a las ONG y merma el prestigio de éstas, desprestigio que aparece muy rápido y cuesta mucho levantar.

La cooperación para luchar contra la denigración que sufren las mujeres de culturas ancestrales, de religiones anquilosadas, de sociedades machistas recibe así un impacto negativo porque cuando cae una paloma se aprovechan los carroñeros que se ven liberados de la amenaza que suponen los servicios humanitarios, muchos miles de luchadores por la paz, la justicia e igualdad de las personas. Pierden también ONG como Mensajeros de la Paz, Médicos Sin Fronteras, Medicus Mundi, Save the Children, Human Rights Watch, CARE International, Greenpeace, Amnistía Internacional, Proactiva Open Arms, Cruz Roja Internacional, Luna Roja Internacional, Acnur, Unicef y cualquier asociación de trabajadores y colaboradores que dediquen su esfuerzo, su dinero, su tiempo a luchar contra las injusticias y las guerras, contra las catástrofes naturales, contra cualquier forma anti derechos humanos. El pecado, el delito, la corrupción de unos pocos provocará nefastas consecuencias para millones de personas sufridoras de persecuciones, abusos, acosos, violencia en general. «Ante los escándalos, nos juzgan a todas igual», lamentan las ONG asturianas.

En una reciente entrevista la reportera Carmen Sarmiento decía que había sido «el altavoz de tantas personas que no pueden explicarse en la televisión» y recordó una confidencia: «Estoy aquí como jesuita por ti», le confesó un misionero. «Que la gente se muera de hambre es la muerte más infame que se pueda tener cuando hay tantos alimentos en el mundo», reivindicó en apoyo de la labor de las humanitarias ONG.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el martes 24 de abril de 2018

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/04/24/perdemos/2274832.html

 

Las Bruxas, una fiesta de interés cultural

La necesidad de proteger y ayudar a un evento ancestral, curioso y simbólico

Una fiesta original, ancestral, distinta, atractiva para la gente, a la vez que divertida. Así es la Quema de las Bruxas. La verbena en la que se reparten escobazos a diestro y siniestro sin distinción de estatus o posición. Se celebra en Barru (Llanes) todos los veranos el sábado siguiente a San Roque, en la villa, y víspera de San Roque, en Barru. Es conocida popularmente y tiene todos los ingredientes mencionados. Solo le falta ayuda e interés oficial.

Si el pueblo tiene un padrón de un centenar de habitantes, a la Quema de las Bruxas acuden muchos centenares, unos a contemplar la fiesta y otros a participar activamente. Sobre todo la gente joven y los niños. Quizá por ello perdura año tras año a pesar del decaimiento de muchos festejos «de prau». Tiene tintes de carnaval de verano, escaramuza nocturna, simulación de batalla rural, de aquelarre y rito mitológico.

De origen no acreditado, el festejo consiste en el encendido de una hoguera mientras unas «bruxas» se concentran a su alrededor. Se pronuncia un conjuro y en la oscuridad de la noche esas bruxas se lanzan a dar escobazos a los asistentes. Se han señalado algunas teorías sobre su naturaleza y procedencia, su posible origen, pero las dudas sobre su fundamento no le han importado mucho a la gente que asiste cada año a celebrarla. Lo más probable es que surgiese de un singular aquelarre celebrado en tiempos que se fue conmemorando luego año tras año.

Lo importante ahora es que es una fiesta diferente a las demás, que cada año atrae a más gente y que merece la pena protegerla, por curiosa, por antigua, por simbólica. Razones por las que creo que merece que se la promocione y ayude -social y económicamente- desde el Principado, se la considere de interés cultural, de interés turístico, de interés público.

Publicado el lunes 2 de abril de 2018 en las páginas de Oriente de LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oriente-opinion/2018/04/02/bruxas-fiesta-interes-cultural/2262614.html

De «Muelle» al feísmo

El grafiti, que convivió con pintadas reivindicativas, en peligro de ser antiestético
 Corrían los años ochenta del pasado siglo. En distintos muros de un barrio del oeste de Madrid comenzaron a aparecer unos rótulos con la apariencia de una firma. Al principio eran trazos hechos con grueso rotulador. Luego fueron creciendo y pasaron a ser hechos con pulverizador, spray. Eran simples, sin aparente mensaje. Se trataba de una palabra y una rúbrica: «Muelle» sobre una espiral parecida a un sacacorchos. Comenzaron apareciendo en paredes desconchadas, edificios abandonados, fincas marginales. Pero fueron proliferando y se extendieron por la ciudad. La firma se fue estilizando, pasó a ser casi decorativa y un dibujo bastante perfeccionado. Y «Muelle» se hizo popular. Pronto tuvo sus imitadores. El autor era desconocido. Más tarde se hizo pública su identidad, Juan Carlos Argüello, un muchacho del barrio de Campamento al que le encantaba la música. Falleció muy joven pero su nombre permanece entre madrileños y grafiteros. Lo llevan unos jardines de su barrio, se celebran certámenes con él, algunas de sus obras son conservadas en paredes y rincones de la capital, una exposición, «Letras Liberadas: propaganda, cultura y artes gráficas en el Madrid de las Transición» lo recuerda.

Tras ese pionero trazado de Argüello, que se extendió a otras ciudades españolas, vinieron otros artistas callejeros y la belleza de algunas de esas pintadas logró un reconocimiento que hace que se le considere un arte. O, al menos, una modalidad de técnica pictórica. Y al igual que proliferan los concursos de pintura rápida, certámenes de pintura al aire libre, son muchas las convocatorias para grafiteros, se ofrecen fachadas, extensas pareces y muros para estos decoradores dotados con botes que pulverizan variados pigmentos que decoran ciudades de todo el mundo, Nueva York, Londres, París, Amsterdam…

Claro que no todo han sido beneplácitos halagos para esta modalidad de expresión artística. Hubo un tiempo que la proliferación de pintadas invadía de tal modo y reiteradamente las paredes, persianas y cierres de algunos barrios de Málaga que los comerciantes de la popular calle Carretería acordaron la paz mutua: los dueños de las tiendas permitieron que dibujasen en sus cierres temas relacionados con su mercancía a cambio de que los grafiteros respetasen los muros de la zona y no repintasen las fachadas casi cada noche. Fue un pacto que luego se amplió a otros ámbitos del municipio y la zona aledaña del cauce del río Guadalmedina hoy está decorada con grafitis más o menos artísticos. Hubo casos parecidos en la solemne Viena y el siniestro muro de Berlín sirvió a mucho artista callejero para plasmar su condena a la represión del gobierno del Este.

Oviedo, Gijón y otras ciudades celebran competiciones de artistas callejeros y se ha dado un caso curioso publicado por LA NUEVA ESPAÑA. Un grafitero dejó pegadas unas láminas en muros del entorno de la catedral y el Museo de Bellas Artes de Asturias. Paisajes urbanos, una marina, flores, algún retrato. Las obras llamaron la atención del canónigo archivero del Cabildo, quien publicó un artículo admirando las pintadas que «ofrecen un trasfondo artístico» con «cierto aspecto misterioso». De esa colección, realizada por un joven llamado Israel Sastre, se pasó a programar actuaciones, ya no tan clandestinas, como el Festival de Intervención Mural de Oviedo, el Parees Fest, que reúne a artistas de amplio ámbito con miradas más allá de un arte local.

Pero el color y la imagen del grafiti, que convivió con las pintadas reivindicativas contra la represión política y económica y perdió gran prestigio con las dianas y amenazas de grupos terroristas y fascistas, corren ahora el peligro de la vulgaridad, el feísmo y la carencia de arte. Manchas burdas, torpes, sin ingenio ni genio. Manchones que carcomen muros, desdicen el arte, pervierten la filosofía de «Muelle» y contradicen la gracia, por ejemplo, de la ingenua pintada plasmada junto a la bella plaza del manchego San Carlos del Valle que decía: «Mozas, ligar más».

Publicado el jueves 15 de febrero de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2018/02/15/muelle-feismo/2238966.html

Los nuevos y decepcionantes plazos del AVE

Cada ministro/a ha dado unos plazos de construcción que nunca se cumplen

Es tal el ansia por ver funcionar la Alta Velocidad que ya nos creemos cualquier promesa, la haga quien la haga. Aunque cada vez que un/a titular del Ministerio, que ha cambiado tanto de nombre como ministros ha tenido (Obras Públicas, Transportes, Comunicaciones, Urbanismo, Industria, Energía, Fomento?), se refería a nuestra comunicación ferroviaria con el resto de España daba y da datos nuevos y contradictorios con la ocasión anterior. Se cansa uno de leer y escuchar cómo se promete un modelo, se promete una fecha, se promete un trayecto y poco tiempo después se desdice, se incumple, se cambia. Y de la ilusión se pasa a la descreencia, se vuelve uno escéptico y ya no se fía del/la ministro/a del Gobierno que sea. Es más, reniega de la visita de cualquier titular del departamento encargado de construir una vía de comunicación que sirva para derrotar al aislamiento histórico del Principado de Asturias.

Quienes por razones laborales, familiares o circunstanciales residimos allende la Cordillera Cantábrica vemos frustradas nuestras ilusiones cada vez que un/a ministro/a del ramo se acerca por Oviedo, Gijón, Pajares, Vegadeo o Ribadedeva para visitar unas obras, inaugurar un tramo de autovía o anunciar una innovación. Al principio recibíamos el hecho con ilusión, llenos de esperanza, nos fijábamos en los datos aportados por su autoridad. Pronto recibíamos el jarro de agua de unas fechas más lejanas, de nuevas dificultades, de cambios en la construcción, en las reparaciones del deficiente planeamiento, de retrasos de todo tipo.

Y cada vez que se mencionaba (y se menciona hoy día tras tres lustros de obras) el ancho y sistema de vías, tipo de railes y las variedades técnicas del trazado nos invadía y nos invade el desánimo, la desilusión. El colmo llegaba cuando se informó de que el trazado entre León y La Robla estaba prácticamente terminado mientras en Asturias se exigía por parte del partido de quien fuera ministro (asturiano) de Fomento un modelo de vías que retrasaría años la terminación del trazado, impediría el paso de algunos trenes, desterraría el transporte de mercancías y hasta peligraban los presupuestos para finalizar las obras. La incredulidad de lo que ocurría año tras año, ministro/a tras ministro/a llevaba a popularizar la frase de «no sé si lo verán nuestros nietos».

Mientras tanto han ido apareciendo informaciones sobre la Alta Velocidad que se construye en otras comunidades, se dan fechas más próximas de funcionamiento en trazados posteriores a la Variante; se instruyen procesos por presunta corrupción en trayectos y obras ferroviarias; se elaboran ciertos dosieres que desaconsejan el desarrollo del AVE; se intenta desacreditar este transporte por su carestía; se señala que su implantación llevará los negocios a Madrid en vez de traerlos a la periferia.

En fin, lo último que tenemos es que, según el ministro actual, el AVE que ahora hace el trayecto Madrid-León (288 kilómetros de recorrido ferroviario) en una hora y 56 minutos, tardará una hora y 46 minutos más en llegar hasta Gijón, 104 kilómetros, poco más que la tercera parte del tramo anterior. Quizá parezca excesivo nuestro escepticismo ante estos datos (dificultades orográficas, presupuestos de crisis, etc.) pero el AVE a Sevilla y Málaga atraviesa parte de Sierra Morena, tiene más kilómetros de recorrido y tarda una hora menos. De todas formas, alienta el optimismo de «técnicos» y de la Plataforma Tecnológica Túneles de Pajares que califica de «fenomenales» y correctos los tiempos anunciados por Íñigo de la Serna, aunque la «última» fecha fijada para la interminable obra y «completo» funcionamiento esté fijada aún para dentro de dos años y medio.

Publicado el sábado 27 de enero de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2018/01/27/nuevos-decepcionantes-plazos-ave/2229277.html

La aldea que hemos de potenciar

Las posibilidades económicas de los núcleos rurales y sus recursos aprovechables

Al comienzo o puesta en marcha del llamado motor de ideas o think tank Compromiso Asturias XXI se abrieron propuestas de los socios para procurar el progreso, el interés y lo mejor para las gentes del Principado, asturianos y residentes. Recuerdo haber presentado un puñado de ellas, que una fue de las más votadas por los internautas y que reflejaba el ansia de muchas personas de diversas partes del mundo en participar y beneficiarse de su posible implantación. Consistía en la recuperación de muchos pueblos abandonados, una mezcla de reactivar aldeas y repoblar el campo, esa zona rural que va perdiendo habitantes cada vez más acusadamente. Eran momentos difíciles y acontecimientos familiares me impidieron desarrollarla para la organización.

Han pasado diez años desde entonces, la asociación ha evolucionado y, aunque en mi opinión no mantiene el camino que parecía original, sigue con su búsqueda de «sectores con futuro para Asturias». Uno de esos sectores creo que es el campo. Pero un campo atractivo, con las comodidades de las que disfrutan las villas y ciudades, los núcleos urbanos. O al menos lo más parecido. Por ahí va la propuesta de futuro de la zona rural.

Leo en LA NUEVA ESPAÑA que Asturias se encuentra a la cabeza de las comunidades que más trabajadores autónomos perdieron en 2017, en concreto 1.090, principalmente por la crisis del campo y el cierre de explotaciones ganaderas. Lo que abunda en lo explicado por Jesús Arango en estas páginas días pasados. El profesor y exconsejero de Agricultura señalaba en su artículo dos datos que reflejan cómo disminuye el número de campesinos/ganaderos aunque aumente la producción lechera. Según su explicación, se pasó de 32.000 explotaciones ganaderas en 1987 -entrada efectiva en la comunidad europea- a las 1.500 actuales, mientras que la producción de leche subió de 18.000 litros de hace treinta años a 200.000 anuales de 2017. Es decir, desaparecen miles de trabajadores del campo que se habrán ido a trabajar a otras profesiones o al paro, lo que probablemente significa que han abandonado aldeas y pueblos pequeños ante las difíciles condiciones de vida en la zona rural.

En reiteradas ocasiones recuerdo haber reivindicado la extensión de las nuevas tecnologías a la aldea para mejorar esas condiciones de vida. Esto no consiste solamente en implantar la red inalámbrica por todo el campo sino hacer práctica esa extensión con centros cibernéticos. Por ejemplo con asignación de profesionales polivalentes a comarcas o parroquias, que a través de Internet faciliten una enseñanza con videoconferencia, una medicina y farmacia primarias, con prescripción electrónica que evite que niños y mayores se tengan que desplazar a diario o en precarias condiciones a la villa municipal; animadores sociales/culturales que aprovechen las escuelas que van cerrando en los pueblos para establecer centros sociales, de tramitación y gestión de permisos, licencias, asesoría fiscal y laboral, todo tipo de documentos, faciliten información, eventos culturales (cine, teatro, televisión, música, biblioteca, exposiciones, etc.); instalación de enchufes eléctricos para recarga de vehículos de traslado o de trabajo; regulación de transportes y comunicaciones públicos y cualquier otro tipo de cobertura de la que se disfruta en núcleos urbanos.

La aldea es sitio propicio para implantar nuevos recursos. Si la tierra va siendo abandonada por el cierre de las explotaciones ganaderas hay otras buenas iniciativas, por ejemplo, los centros de recuperación de especies, como la propuesta en Caleao con los bisontes, o las que se van realizando en otras comunidades con caballos y bovinos ancestrales; industrias blandas poco o no contaminantes, actividades que proponen reiteradamente expertos como Jesús Arango, Jaime Izquierdo o Benigno Varillas sobre aprovechamiento de los recursos forestales, ordenamiento de la gestión de montes comunales, cooperativas para facilitar labores que eviten que el bosque se selvatice (con perdón de la RAE), subvención para comercios móviles de productos frescos (pan, pescado, carne?) que recorran las aldeas sin servicios, limpieza y demás ventajas de la que disfruta la vida urbana.

En esta propuesta recuperadora, en la actualización de la aldea, han de intervenir las distintas administraciones. El Parlamento tiene la palabra, la decisión. Porque una de las fuentes de financiación surgiría de las energías renovables, cuyas leyes han de adecuarse, como ocurre en gran parte de la Unión Europea. Muchos campos y tierras improductivos se pueden convertir en zonas de paneles que aprovechen las energías que el ambiente nos facilita gratuitamente. La aldea tiene futuro.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el viernes 12 de enero de 2018

http://suscriptor.lne.es/opinion/2018/01/12/aldea-hemos-potenciar/2221394.html