La paupérrima atención de los políticos españoles hacia el medio ambiente

Lo publicaron el pasado otoño. El Gobierno de España ya tenía un Ministerio de Transición Ecológica. Señalábamos en estas páginas que «los ecologistas piden al Gobierno que recorte en gasto ambiental». Parecía una auténtica paradoja. Pero personalidades y organizaciones defensoras del medio ambiente de nuestro país, presentaron en Bruselas y en Berlín un documento argumentativo de su propuesta. La iniciativa española señalaba que «funcionarios públicos; miembros de entidades conservacionistas subvencionadas; ganaderos y pastores, empresarios que tenemos o hemos tenido contratos con la Administración Pública, proponemos que se nos recorte». Y en la carta abierta al novato gabinete de Pedro Sánchez continuaban: «Planteamos reducir a la mitad el presupuesto que se destina a la conservación de la naturaleza». Además, en la insólita propuesta defendían un gran ahorro que haría posible el cumplimiento de las exigencias de la Comisión Europea: «contribuyendo con ello a facilitar el recorte de 10.000 millones de euros anuales que habría que realizar en 2019 y 2020» para la reducción del Déficit. ¿Por qué no se les hace caso, se toma en cuenta su experiencia?
La extraña proposición al Gobierno contenía un requerimiento: «que la gestión del medio natural deje de ser monopolio de la Administración Pública y que ésta facilite el acceso a la política de conservación al sector social interesado en proteger y producir fauna amenazada». Parece una contradicción hablar de administración pública y pedir la gestión pero es que no hay partido político en España que priorice en medio ambiente. Son marginales las organizaciones políticas verdes, las dedicadas a defender la Naturaleza. Mientras en Alemania, en Francia, en Escandinavia los partidos políticos de esta naturaleza van ganando terreno en los parlamentos y cogobiernan o conforman un poder que condiciona la gestión política de importantes ejecutivos, nacionales y regionales, en nuestro país las formaciones ecológicas han rechazado mayoritariamente intervenir como políticos activos específicos y solamente en el conglomerado de Unidas Podemos Equo tiene representantes parlamentarios.
Un balance, realizado por Greenpeace tras los debates habidos en televisión en los días previos a la últimas elecciones generales del pasado mes de abril, reflejaba la paupérrima atención de los políticos españoles hacia el medio ambiente. En las casi cuatro horas de discusión de los dirigentes de los principales partidos solamente se habló de medio ambiente aproximadamente medio minuto. Lo hizo el presidente en funciones Pedro Sánchez. Y en el informe de esta organización no gubernamental internacional se resalta la gran «irresponsabilidad» de los partidos ante la Transición Ecológica, que debería ser eje transversal». Los socialistas cumplen en el ranking de esta ONG en puntos como Coherencia de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, Energía en manos de las personas, Protección de la biodiversidad, y Gestión de recursos naturales; Unidas Podemos lo hacen en las dos primeras mientras en otras bajan puntos; ambos se esfuerzan en la Transición Ecológica, Fiscalidad verde y Apoyo a la agricultura sostenible. Los otros tres partidos ni las mencionaron en sus alegatos electorales.
Madrid Central, la medida contra la contaminación emprendida por el Ayuntamiento que presidía Manuela Carmena, consiguió reducir un 43% las partículas peligrosas contenidas en el aire que se respira en la capital en los primeros tres meses de implantación en el presente 2019. La Comisión Europea lleva tres años anunciando multas a España por no aplicar medidas para reducir esa peligrosa contaminación. Sin embargo, la nueva corporación municipal madrileña quiere retirar Madrid Central, aunque no tiene alternativa para mejorar el aire que respiran los madrileños. Si retira la medida ya se conoce la multa con que será sancionada España, multa que pagaremos todos los españoles, residan en Madrid o en el Parque Nacional de Ordesa. Europa multa al país no a la ciudad.
En las conversaciones que mantuvieron el Partido Socialista y Unidas Podemos meses atrás parece que establecieron cuatro grupos de trabajo: Seguridad Social, empleo y pensiones; recuperación de servicios públicos; financiación de los municipios y los ingresos estatales. Públicamente no figuraba la lucha contra la contaminación y el cambio climático. El Gobierno en funciones sigue teniendo un Ministerio de Transición Ecológica y parece que intenta mantenerlo en la nueva legislatura. Personalidades expertas y grupos ecologistas piden poder participar en la gestión medioambiental y reducir el déficit público. Pienso que es hora de hacerles caso. Sus impulsores aducen que «permitirá recolonizar el campo no rentable de España», esa «España vaciada» que languidece, con empleo de autónomos que estarían «sometidos a la supervisión y control del Estado» formando unas brigadas ajenas a ideologías. Viviríamos mejor.
Publicado en LA NUEVA ESPAÑA y varios periódicos de Prensa Ibérica el sábado 29 de junio de 2019
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2019/06/29/ecologia-publica-practica-barata/2495300.html
Los hosteleros y comerciantes de Llanes, los de la villa, quieren cerrar al tráfico las calles del centro durante la época estival. Es una buena medida, aunque los comerciantes suelen seguir el camino contrario: primero protestan, luego se alegran. Es ya una constante histórica. Sin embargo, para llevar a cabo el cierre del tránsito solamente piden que se señalice la situación y se avise a los conductores que acceden a la población sobre los lugares de aparcamiento o los sentidos de las calles operativas. Pero hacen falta más medidas. Facilitar al visitante el acceso a las calles del centro, a la zona peatonal, sin un coste adicional. Una ciudad como Vitoria, de la que llegan por el verano muchos de sus residentes a Llanes, tiene un sistema estupendo para disuadir a los visitantes y procurar que no lleguen al casco central en coche: un gran aparcamiento gratuito antes de entrar de lleno en la zona urbana. Y a su vera pasa un tranvía barato, frecuente, rápido y limpio que te acerca a las calles comerciales, a los establecimientos hosteleros, al «txoko central». En poblaciones turísticas de diversos países de Europa está implantado desde hace tiempo el sistema P+R (Park and Ride). Consiste en incentivar un transporte barato o gratuito desde los hoteles o residencias instalados en el extrarradio o polígonos industriales hasta el centro de la ciudad. Pagas un aparcamiento barato -en muchos caso es gratuito– y a cambio tienes billetes gratuitos o baratos para trasladarte a las calles animadas por museos, teatros/cines, comercios, restaurantes y edificios oficiales. Ya existen en grandes y medianas ciudades españolas; en otras proliferan los bonos que facilitan la visita sin tener que llegar en automóvil hasta la puerta del establecimiento que deseamos.
La modificación intencionada de una cámara que muestra un paraje en tiempo real parece una gamberrada, aunque quizá pase a ser algo más legalmente. Lo señalo porque una webcam instalada en el Paseo Princesa Letizia, de Ribadesella, ha sido reiteradamente alterada, según parece, intencionadamente y refleja distorsionada la situación real de ese paisaje. El caso afecta no solamente a la compañía que la instaló, también a quien la patrocina y a quienes buscan su visión informadora (de 2,5 a 3 millones de visitas al año y 700.000 usuarios únicos), ya sea por curiosidad o por razones económicas o laborales.
Exagerar es encarecer, traspasar los límites de los razonable, viene a decir la Real Academia Española (RAE). Traigo esta referencia porque últimamente estamos sufriendo una invasión de este concepto en diversos medios de comunicación, especialmente en audiovisuales, que, opino, desvirtúan la función informativa hasta llevar a la extenuación a los receptores. O como denominan en los medios anglosajones a esta función: «pornografía emocional». Es decir, dar importancia superlativa a un suceso con atractivo morboso.
«La niña bonita» se decía cuando salía el número quince en los sorteos, «el quiiince, la niña bonitaaa», cantaba el locutor de las antiguas loterías, de los bingos, y por supuestos quienes siguen retransmitiendo los sorteos de la Lotería Nacional? Bien pues el 15 (y el 1 y el 5) parece el número bonito para figurar en calendarios de efemérides, no sólo españoles sino mundiales, es el número «viral» de nuestros días. Partimos del 15-M de aquel Madrid de 2011, pasamos al 15-M de este 2019. ¿Seguiremos con fechas emblemáticas, de distinto mes -mayo uno, marzo, el otro- coincidentes en letra y sobre todo espíritu?
La solución para resolver el problema de Venezuela parece más complicada de lo que se vería a simple vista. No está en separar a Maduro del Ejército sino de los Ejércitos. Porque en este rico país las fuerzas armadas no son un único cuerpo, una unidad sino que al menos las forman cuatro grupos. Según publicaba días pasados en las páginas de «The New York Times» un reconocido experto, Javier Corrales, doctorado en Ciencia Política por Harvard y profesor de esta materia en el Amherst College, para lograr una salida al conflicto venezolano es necesario tener en cuenta esta situación militar.