Reivindicación de la jornada ante la escasa participación en los comicios europeos
Hacía cinco años del final de la destructiva Segunda Guerra Mundial, que dejó a las naciones del Viejo Continente en la ruina humana y económica. Los gobiernos de sus países con régimen democrático buscaban una solución a los antagonismos que originaron los conflictos bélicos pasados y la recuperación de los europeos ante la pujanza de dos grandes potencias: Estados Unidos y la Unión Soviética. «La paz mundial no puede salvaguardarse sin unos esfuerzos creadores equiparables a los peligros que la amenazan. La contribución que una Europa organizada y viva puede aportar a la civilización es indispensable para el mantenimiento de unas relaciones pacíficas?», señalaba el ministro francés de Asuntos Exteriores, Robert Schuman, en una declaración el 9 de mayo de 1950 en la que proponía la creación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA, originariamente formada por Francia, Alemania Occidental, Italia, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo) en la que sus miembros pondrían en común su producción de carbón y acero. Se consideraba que con la fusión de sus intereses económicos se ayudaba a mejorar el nivel de vida lo que constituiría un paso hacia una Europa más solidaria, más unida, a la vez que desterraría la reproducción de nuevas hostilidades destructivas.
La Semana de Europa que ahora culmina venía estos días a conmemorar los cuarenta años de la elecciones europeas y al mismo tiempo a animar a sus habitantes a acudir a las urnas el próximo domingo 26. María Andrés, directora de la Oficina del Parlamento Europeo en Madrid remarcaba al abrir una exposición de carteles electorales que «Europa es un proyecto voluntario, un proyecto que suma mucho más que la suma de sus 28 miembros; con un tanto por ciento de PIB de todos su estados miembros y un conjunto de tratados, sale un proyecto que ha conseguido asegurar el estado de bienestar y garantizar las libertades y los derechos de quinientos millones de ciudadanos».
Reconocía Andrés que se han cometidos errores en el seno de la unión y puntualizaba que «el error fundamental es esa dificultad por superar el enfoque nacional» y debemos conseguir preservar «la solidaridad que estaba en nuestro proyecto. La UE debe liderar con el ejemplo, debe de ser un modelo de libertad y bienestar y nunca traicionar con las políticas poco solidarias» que han aflorado en los últimos tiempos. La directora de la oficina europea pronosticaba que «el próximo día 26 no será un juego de derechas e izquierdas, será un juego de democracia» contra nacionalismos, populismos y eurofobia. «Sabemos que los que quieren destruir Europa, quienes quieren entrar con fuerza en las instituciones europeas para traicionarlas desde dentro, ahora están inmovilizados?» y habló de un grado de optimismo hoy día por la sensación que tiene el ciudadano de que Europa «ha sido beneficiosa para su país», según un 68% de los encuestados, un 75% en el caso de los españoles. Sin embargo, en las pasadas elecciones de 2014 tan solo un 43% con derecho a voto acudió a las urnas. Más preocupante es el caso de los jóvenes con una 27% de quienes tenían entre 18 y 24 años.
La Semana de Europa, en la que se han celebrado conciertos, conferencias, concursos y numerosas actividades en diversas ciudades del país, culmina con el Día de Europa en el que se anima a los jóvenes a votar mientras se iza la bandera azul con estrellas en la Plaza de la Villa madrileña. Un nuevo 9 de mayo, casi setenta años después de la propuesta realizada por Robert Schuman, para celebrar la paz y la unidad del continente.
Publicado el miércoles 8 de Mayo de 2019 en LA NUEVA ESPAÑA y varios periódicos de la EPI.
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2019/05/08/dia-europa-jovenes-espanoles/2468576.html
Exagerar es encarecer, traspasar los límites de los razonable, viene a decir la Real Academia Española (RAE). Traigo esta referencia porque últimamente estamos sufriendo una invasión de este concepto en diversos medios de comunicación, especialmente en audiovisuales, que, opino, desvirtúan la función informativa hasta llevar a la extenuación a los receptores. O como denominan en los medios anglosajones a esta función: «pornografía emocional». Es decir, dar importancia superlativa a un suceso con atractivo morboso.
Analistas del resultado de las
«La niña bonita» se decía cuando salía el número quince en los sorteos, «el quiiince, la niña bonitaaa», cantaba el locutor de las antiguas loterías, de los bingos, y por supuestos quienes siguen retransmitiendo los sorteos de la Lotería Nacional? Bien pues el 15 (y el 1 y el 5) parece el número bonito para figurar en calendarios de efemérides, no sólo españoles sino mundiales, es el número «viral» de nuestros días. Partimos del 15-M de aquel Madrid de 2011, pasamos al 15-M de este 2019. ¿Seguiremos con fechas emblemáticas, de distinto mes -mayo uno, marzo, el otro- coincidentes en letra y sobre todo espíritu?
La ayuda en el hogar es una demostración de machismo. Ayudar es un complemento, una contribución, pero no una obligación inherente al hecho. Por lo que ayudar es reconocer subordinación. Y precisamente subordinar a la mujer es lo que demuestra el machismo. Luego no es válido decir que ayuda. El hecho ha de ser la paridad. Después vendrán delegaciones y el reparto de funciones según las circunstancias interiores.