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Estamos perdiendo la orientación. Los papeles de Bárcenas, los conocidos hasta ahora, a estas horas importa poco que sean fotocopias o los originales. Ya están en cualquier rincón del planeta, ya los conoce quien los quiera conocer. No importa si ahora aparecen los originales cuando los peritos habían dictaminado con seguridad que los publicados el pasado inverno eran verdaderos. Por tanto nos estamos desviando del camino. Lo importante sigue siendo quién facilitó esos papeles y por qué lo hizo. Las investigaciones del juez Ruz supongo que no se habrán parado al obtener las hojas o el cuaderno que le entregó Pedro J.

Por otra parte esa situación no es comparable a los casos de Asange o Snowden. Ni mucho menos. Aquí hay una venganza de alguien que todavía no ha aparecido en los papeles ni en los periódicos. No creo en las teorías de la conspiración que tanto le gustan a El Mundo, que aún sigue publicando recursos y filtraciones sobre el 11-M, buscando culpables entre rumanos, etarras, policías y hasta izquierdistas redomados. Recuerden la portada del diario de Ramírez con aquel titular a toda plana: «Bárcenas exculpado: «Gürtel» se vuelve contra Rubalcaba». Han pasado casi dos años de la publicación de tal acierto y el diario sigue presumiendo de credibilidad.

Creo que los autores de la entrega de los papeles, de forma dosificada y repartiendo con delicadeza, terminarán descubriéndose ellos mismos y estarán entre relevantes miembros o ex miembros del partido. La vanidad y la venganza alcanzan hasta los testamentos. Sin descartar a los responsables de correas delictivas, que en estos momentos están consiguiendo que se les olvide. También conviene indagar a quién beneficia todo este mogollón de corrupción y podredumbre.

Quizá nos dé la risa cuando se descubra el pastel.

2013, con permiso de George Orwell

Relato detallado de un viaje a Madrid

03.07.2013 | 00:00

2013, con permiso de George Orwell

Nos levantamos temprano. Nos había despertado la alarma del teléfono que anunciaba la llegada del e-mail con los titulares del día de LA NUEVA ESPAÑA. Desayunamos sin prisas, miramos el tiempo en internet, algo mejor que el de las jornadas anteriores, lluviosas y ventosas, desagradables. Tras un rato de relajo, empezamos a recoger, deshacer camas, llenar maletas y agrupar utensilios de viaje. Y mientras uno llamaba a Madrid para saludar a los que no habían podido venir, otro sacaba las bolsas de basura y el resto se dedicaba a revisar las estancias de la casa para no dejar nada encendido, abierto, sin desconectar o sin cubrir para evitar los efectos de la humedad. Entre una cosa y otra, salimos hacia las once.

Pasamos primero a despedirnos del resto de la familia. Habíamos venido a una celebración familiar y no volveríamos hasta bien entrado el verano. Dejamos Barro cerca del mediodía y nos dirigimos a Posada para cumplir con la tradición de comprar bollos preñaos para cenar y repartir entre los amigos. También para adquirir los periódicos y bebida para el camino.
Una vez en la carretera, vimos los tejados de Llanes a la izquierda y sufrimos una media hora de caravana en el tramo sin autovía hasta Unquera. En ese tiempo uno encendió su tableta, otra recogió la llamada de un paciente y el resto comentamos si encendíamos la radio o escuchábamos música ya que viajábamos personas de distintas generaciones y gustos musicales.
El viaje transcurría tranquilo y tras pasar por una Torrelavega llena de carteles con reivindicaciones de los trabajadores de Sniace, superar las nieblas de Reinosa y el pantano del Ebro y los encantadores olores de Aguilar de Campoo, el pueblo de las galletas, llegamos a Olmillos de Sasamón. Sólo conocemos su entrada, ya que paramos allí porque nos pilla a mitad de camino, tiene una solitaria gasolinera, un bar que dispensa platos combinados y en frente un hotel restaurante para comidas más elaboradas y reposadas. Además, en ocasiones nos encontramos con amigos y conocidos con los que también coincidimos en Asturias o en Madrid.
Reemprendemos el camino tras el reparador almuerzo con su café antisomnolencia de rigor. Nuevas comunicaciones telefónicas para anunciar la posición, programar encuentros con las amistades y comentar la bonanza del viaje, «por ahora sin agobios ni retenciones». Pronto bordearemos Burgos, Lerma, Aranda de Duero, dejamos el este segoviano y entramos en la comunidad de Madrid por las pendientes de Somosierra y la popular Sierra Pobre. Al final, algún «paroncillo» puntual en los aledaños de las áreas multicomerciales cercanas a la capital y poco más. Y hacia las seis en casa. WhatsApp a los amigos, llamadas de bien hallados en el hogar y saludos a los no avisados del viaje para no inquietar a los preocupados seres queridos.
Perdóneme George Orwell (autor de «1984») el título que encabeza este texto, «2013». Cuento todo esto con detalle porque se sale de la rutina diaria. Lo hago para que se enteren ustedes, para que no sean solamente Obama, Cameron, Facebook y el correspondiente largo etcétera los que lo saben todo de nosotros, los que nos tienen en sus visores, nos vigilan, nos espían, pinchan nuestros ordenadores, nuestros teléfonos, nuestros GPS, ¿nuestros cerebros? ¡Qué poco falta! 

Publicado el miércoles 3 de julio de 2013 en LA NUEVA ESPAÑA

Correa y mordaza

El silencio de TVE1 sobre los nuevos papeles de la trama Gürtel

Comprendo que las exclusivas hay tratarlas con cuidado, que no debe uno apropiarse de los descubrimientos de los otros medios. Vale, no se puede restar protagonismo a quien investiga, encuentra o recibe una noticia y la publica. Pero una cosa es ese respeto al triunfador y otra es el desprecio, la ocultación y la desinformación. El diario El País sale hoy a la calle con una relación de viajes pagados por la trama Gürtel o Correa a personalidades y dirigentes del Partido Popular y sobre todo al presidente Aznar, a su familia, a sus ministros cuando ejercían el Gobierno de la nación. Y además una serie de regalos caros a mucha otra gente de la cúpula del PP. Para colmo se da cuenta detallada de la partición de esos presupuestos para evitar acudir a concurso público. Es decir, una cadena de chorizadas que salpican al epicentro de Gobierno, su presidente, el partido y sus dirigentes. Bien, pues Televisión Española no lo ha señalado en los diez extensos titulares, que hoy más que titulares han sido noticias casi completas, de su Telediario 1, el de las tres de la tarde. Merecieron honor de titular el desamparo del juez de los procesos a Blesa o la noticia de toda la semana pasada de que Mandela sigue muy mal pero que resiste a sus 94 años. De Correa, Crespo, Aznar, Agag, Gallardón, García Escudero y la larga camarilla beneficiaria de los Gürtel, ni mención. Eso es un telediario imparcial, honesto y equilibrado como los que se emitían en la segunda legislatura zapaterista, esa tan denostada y culpable de todos nuestros males.

No he podido comprobar si otros medios televisivos han hecho lo mismo porque la mayoría se emiten a la misma hora y no se pueden ver varios telediarios a la vez. Si he comprobado que algunos que tienen distinto horario han abierto con esa información. Señalando que la noticia la da el diario en cuestión, al igual que han mencionado que Messi ha pagado diez millones a Hacienda para ponerse al día, dato que publica La Vanguardia. Pero Radio Televisión Española ha pasado a pertenecer al holding de PP y no le interesa que la gente descubra lo bien que lo ganan fuera de la legalidad. La corrupción, la de otros. Por eso Bárcenas entra y sale de su casa cuando le da la gana mientras cualquier robaperas duerme más tiempo en calabozos y celdas que en su casa o infravivienda.

Como se ve, primero le apretaron el cinturón a la información pública e imparcial y ahora le ponen una descarada mordaza.

Cineastas a la televisión

La parte buena de la crisis de la industria del celuloide

La palabra crisis forma parte de la definición del teatro desde tiempos inmemoriales, pero el arte escénico revive siempre como un ave fénix. Lo mismo se suele decir de la radio y últimamente de la prensa. Ahora le llega el turno al cine y hasta parece que la televisión corre peligro ante las novedades que aporta internet. Pero cada uno va resolviendo sus problemas y poco a poco todo vuelve a su lugar y la situación se estabiliza. O al menos se reconvierte para continuar con un rol similar o casi idéntico. Productores y exhibidores buscan hoy una corrección a la crisis del cine. Presupuestos menos espectaculares, rebaja de precios… Pasarse a la televisión apunta a un remedio para los cineastas.
Puede parecer el refugio de estrellas y guionistas, pero también un estimulante para el arte televisivo, comentaba recientemente Ángel Luis Fernández, uno de los más destacados directores de fotografíadel cine español, que como gran parte del elenco sufre las consecuencias del desempleo. Un frecuente reparo que alegan técnicos y críticos del cine contra la pequeña pantalla es que ésta graba con escasa calidad, sin los cuidados de un cine que tiene tiempo para repetir escenas, para conformar una ambientación, sin la urgencia que comporta realizar un capítulo tras otro. El enfoque va mejorando en este sentido y la televisión evoluciona a una mayor calidad. Calidad no solamente en cuanto a técnica, sino también en el terreno literario.
Esta realidad televisiva ante la crisis cinematográfica hace que la gente del cine vea en la pantalla casera un amparo contra la crisis del «celuloide». Ejemplos claros los tenemos en Kevin Spacey, ese asiduo visitante de Asturias, Dustin Hoffman o Glenn Close, con series de gran éxito en la actualidad. Si el primero, ganador de dos «Oscar», director artístico del londinense Old Vic, uno de los teatros más prestigiosos en la lengua de Shakespeare, triunfa con «House of cards», Hoffman, también con dos estatuillas de la Academia de Hollywood, lo hace con la serie «Luck». Además, ruedan ahora frecuentemente en televisión actrices y actores como Sigourney Weaver, Jessica Lange, Anjelica Huston, Kevin Costner, Jeff Daniels, Kevin Bacon, Maggie Smith, Danny DeVito, Alec Baldwin y una veintena de famosos de la gran pantalla aupados por «Saturday night live».
En España resaltan los casos del cántabro Antonio Resines y del leonés Imanol Arias, respectivamente con «Los Serrano» y «Cuéntame», ambos con notorio éxito de audiencia. Antes lo tuvieron los ya fallecidos Carlos Larrañaga y Tony Leblanc, o Concha Velasco, que sigue protagonizando series televisivas.
También hay ejemplos en sentido contrario como los de tres norteamericanas homónimas, Jennifer Aniston, Jennifer López y Jennifer Morrison, que comenzaron en producciones para la pequeña pantalla y ahora triunfan en el cine. Los éxitos de series como «Friends» o «House» las lanzaron al estrellato hollywoodense. Y por supuesto hay quien triunfa en ambos formatos a la vez, como la canadiense Stana Katic, que conquista audiencia actualmente siendo la detective Kate Beckett en la serie «Castle» mientras ha participado en diez filmes en cuatro años y hasta en un videojuego de novísima generación. Pero éstos son casos aislados. El cine está en declive y se cierran salas cada día. Un tónico que podría recuperarlo sería programar abonos para proyectar series de éxito que se emiten en cadenas de pago. El menor presupuesto de las producciones televisivas haría más atractivos los precios para los patios de butacas.
Artículo publicado el jueves 20 de junio de 2013 en LA NUEVA ESPAÑA.

La Transición tuvo buen humor

Anécdotas y fórmulas seguidas por los humoristas entre la dictadura y la democracia

“Una sonrisa vista a través de una lágrima”. Así definía el humorista barcelonés Avel·lí Artís i Gener, también conocido por Tisner, el humor en los años de la dictadura. Lo recogía en “El humor político en la actual prensa diaria española”, la tesis de final de carrera que compuse en 1971 con las respuestas de una treintena de humoristas. “La Transición en tinta china”, la exposición que los Príncipes de Asturias inauguraron hace unos días en la Biblioteca Nacional, recoge ahora el humor que se publicó con la llegada de los primeros síntomas democráticos.

“Una vez en ‘Informaciones’, allá por 1975 o 76,  dibujé a Carrillo, Tierno Galván y Ruiz Jiménez celebrando una reunión de la Platajunta. Al día siguiente cuando compré el periódico lleno de ilusión porque era la primera caricatura que publicaba de la oposición comprobé con horror que el dibujo estaba emborronado y apenas se podía distinguir a los protagonistas. La caricatura consiguió colarse hasta la rotativa. Al ver las primeras pruebas y ante los problemas que podía causar al periódico y al dibujante la publicación de aquella imagen de los clandestinos, los trabajadores de talleres procedieron a dar un martillazo selectivo en la plancha con tanto tino y precisión que Carrillo volvió a la clandestinidad camuflado bajo la mancha de tinta negra; Tierno Galván se parecía a Fidel Castro, pero en cambio un impoluto Ruiz Jiménez resplandecía como un serafín”, cuenta ahora José María Pérez, Peridis, a preguntas de LA NUEVA ESPAÑA. Y es que los humoristas fueron unos de los conductores que amortiguaron los difíciles días que transcurrieron mientras conseguíamos la implantación de la democracia.

Otro ejemplo de aquellos tiempos lo tenemos en un dibujo de Forges bastante perdido en la muestra ahora visitable. Nos relata así el autor: “Dos personas van andando por la calle y una le dice a la otra: -Parece que la cosa es inminente. Y el otro contesta: -¿Qué es lo que es inminente? El primero, precisa: -¿Que va a ser inminente? Pues eso. Y el segundo le responde: -Pero ¿Seguro? Y finaliza el informado: -Seguro”. Y añade Antonio Fraguas: “No se había dicho nada, pero se había dicho todo. Lo entendió todo el mundo, supongo que hasta los censores, pero lo dicho: no ponía nada censurable, aunque lo decía todo y no pudieron ‘actuar’”. Corría abril de 1975.

La exposición, instalada en un laberinto de pasillos, refleja un poco los vericuetos que tenían que seguir humoristas como Antonio Mingote, Cesc, Jaume Perich, Sir Cámara, Caín, Máximo, Juan Carlos Eguillor, Vázquez de Sola, Madrigal, Néstor, Martín Morales, Evaristo Acevedo, Garmendia, Oli, Julio Cebrián, Moncho Goicoechea y una larga generación para publicar cada día. Unos en los periódicos, otros en revistas de humor, aunque algunas, “serias”, hacían sus portadas completas con dibujos humorísticos, como algunas expuestas de ‘Cuadernos para el diálogo’ realizadas por Alcaín. Y todos corrían bastante peligro. Cuenta Antonio Fraguas que los  que si actuaban eran los “comandos incontrolados” que, entre otras cosas, mandaban valientes anónimos al periódico ‘Informaciones’. Uno decía (sic): “Que se prepare Forges, que sabemos a qué guardería van sus dos hijas, a las que vamos a borrar los ojos con lija”.

“La sátira ayudó a ampliar las fronteras de la libertad de opinión y pensamiento, debilitando o eludiendo las estrategias de censura y represión del sistema. En concreto OPS (mi seudónimo de entonces) al no utilizar palabras requería la complicidad del lector para la interpretación de un lenguaje visual bastante complejo, ese lector cómplice era de algún modo coautor de aquello que OPS publicaba”, señala Andrés Rábado, El Roto, al hablar del humor de la Transición. Los dibujantes de aquellos años no solamente contribuyeron al cambio sino que ya adelantaron acontecimientos. Chumy Chúmez publicó una viñeta en la que se veía una gran manifestación con una única pancarta con este texto: “¡Corrupción para todos!”.

 

Artículo publicado el domingo 9 de junio en el suplemento Siglo XXI de LA NUEVA ESPAÑA

Manipulan la información

Una hora de telediario la rellenan ahora con temas intrascendentes para no hablar de temas importantes o trascendentes. Es el método que emplean los responsables informativos de Radio Televisión Española, tanto en La 1 como en Radio Nacional de España o al menos en RNE1. El Consejo de Redacción de RTVE lo constata en su última reunión y menciona que cuando se aprobaba la Ley de Costas se ignoraron las opiniones de la oposición, señala que se ha llegado a recomendar a los parados que recen para paliar el estrés que les produce la situación y hasta rechaza que se den consejos sobre el vestir de las adolescentes en los programas informativos. Y es que lo que están haciendo con las emisoras públicas es llenar de adeptos y colaboradores de la derecha y silenciar temas que preocupan a los españoles para no decir nada del Gobierno del Partido Popular. Consecuencia es la caída de audiencia de dichos informativos hasta el punto de que RNE ha perdido en su programa matinal cerca de un millón de oyentes (o escuchantes, como les gusta decir). Teniendo en cuenta que Juan Ramón Lucas no hacía programas rojos sino simplemente coherentes e informativos, la conclusión es que los nuevos programas de la radio pública no interesan a la gente, que soporta crisis, paro, recortes en todos los campos y el rechazo a las peticiones de la aplicación de remedios para salir de esta penosa situación.

Como se ve la derecha no se conforma con aplicar programas económicos que perjudican a los menos poderosos, las más desfavorecidos, los menos preparados, como una diputada del PP argumentó en el Congreso, sino que persigue una política de mordaza para no hablar de temas como los mencionados así como de las sucesivas leyes que promueve el ministro Gallardón sobre la Justicia de pago, el aborto o la penalización de las informaciones sobre temas judiciales. Es decir, el empeño en matar al mensajero.

Ahora juegan al escondite

De las ruedas de prensa sin preguntas a las reuniones políticas a hurtadillas

Fernando Granda

La moda reciente era convocar falsas conferencias de prensa. Falsas porque no se permite preguntar a los representantes de la prensa, a los enviados de los medios de comunicación. Simplemente se lee un comunicado o se realiza una aparente declaración, porque normalmente también es leída, y asunto terminado. Por supuesto a estas pseudoconferencias no acude el máximo dignatario del organismo comunicante sino un delegado del mismo que ya en sí rebaja el interés del encuentro.

Después llegó la declaración a través de monitor. El declarante se encuentra en otra sala y se expresa a su antojo sin tener delante a los convocados, ni contemplar sus gestos y unos aspectos que puedan delatar ánimo o desánimo por la perorata del único que habla. Además el monitor puede mostrar una declaración en directo o un vídeo grabado y editado que no mantenga errores, titubeos o muecas inoportunas. Y los periodistas así, de meros oyentes, apuntando frases y recogiendo datos que luego no podrán corroborar si han tenido algún problema de recepción.

Se comentaba en algunos medios que ya no se podía llegar a más y se discutía en las redacciones y entre los corresponsales y enviados a la convocatoria la disposición o no a acudir a estos actos a los que partidos u organismos políticos y económicos, principalmente, invitaban. Se habló de plante y se llevaron a cabo algunos para demostrar que los reporteros no eran simples correveydiles. En uno de ellos los corresponsales y enviados a Nueva York para informar de la comparecencia de la ministra de Sanidad, Ana Mato, en una conferencia en la sede de las Naciones Unidas, rechazaron recibir un comunicado en lugar de la comparecencia de la ministra.

En fin, tras este y algún otro episodio similar parecía que la situación iba a tomar otras características, ciertos políticos daban a entender que comprendían el problema y se intuía una vuelta, quizá atenuada, a la conferencia de prensa. Pero entonces fueron espaciándose las comparecencias públicas de los políticos y si el río suena «agua llevará, déjala correr» pero pocos salían a la palestra a dar explicaciones. Y así los líderes políticos y sus segundos apenas hablan ante los periodistas. Especialmente los miembros del Gobierno y del partido que lo sostiene.

Sin embargo no termina ahí el juego. Ahora practican el juego del escondite. El escondite español, sin descartar el inglés. Los mandatarios de distintos partidos, gobernantes y opositores, se encuentran en secreto, se reúnen a hurtadillas, se congregan sigilosamente para que no se entere el personal gobernado. Y parece que negocian con quienes públicamente no lo harían. Y claro, aquí ya ni hay declaraciones, ni comunicados ni nada. Solamente se descubren los encuentros por presunto desliz de algún ayudante o por el interés de cierto testigo incomodado o ávido de salir en los papeles. Es, pues, una nueva versión del infantil juego del escondite. En él participan dirigentes de PP, PSOE, PSC, CiU, PNV y quizá algunos más no dados a conocer.

Y señalo el escondite español porque parece que cuando se descubre uno de estos encuentros secretos se para el juego. Aunque pudiera ser que el juego que practiquen sea el conocido como «inglés», en el que los jugadores pueden ser descubiertos, entonces vuelven al puesto anterior, pero seguirán moviéndose mientras el «guardián», el que se queda, no los descubra.

Artículo publicado por LA NUEVA ESPAÑA el jueves 25 de abril de 2013

 

La dignidad del mensajero

Elogio de las profesiones periodística y judicial, las que públicamente pelean contra la corrupción

20.03.2013 | 00:00

Fernando Granda
El mensajero tiene fama de llevar siempre la peor parte. Ahora ocurre algo más grave. No sé si lo quieren matar o simplemente lo detestan. Por eso creo que es necesario investigar sobre el origen de la actual situación, buscar quién instiga para que ese mensajero reciba un ataque tan virulento.

La encuesta publicada hace días por el Centro de Investigaciones Sociológicas, el popular CIS, señala que las profesiones peor valoradas por los españoles son la de juez y la de periodista. Paradójicamente, son las dos funciones, los dos trabajos que más combaten la calamitosa situación política económica actual, quienes públicamente pelean contra la corrupción. Es justo resaltar que en el sondeo la nefasta corrupción es la segunda preocupación del español, tras el paro. Y que la exploración se hizo después de conocerse los datos sobre los dineros que Luis Bárcenas, el ex tesorero del Partido Popular, actualmente en el Gobierno, escondía en bancos suizos.
Pues bien, mientras las investigaciones de los medios de comunicación van dando luz a los numerosos casos de fraude, uno tras otro cada día; mientras los juzgados trabajan a destajo para descubrir las múltiples corruptelas que se producen en nuestro país en las distintas vertientes políticas, económicas, sociales, los resultados de las encuestas dicen que jueces y periodistas son los peor valorados por los encuestados.
No sería honesto acusar al encuestador, puesto que no es quien responde. Quizás haya que enfocar el objetivo dentro de las mismas profesiones. Porque los primeros comentarios sobre la pesquisa sociológica que pronunció el ínclito Federico Jiménez Losantos fueron de esta guisa: «Los jueces son parte de la casta política», «La inmensa mayoría de los medios de comunicación, también», al tiempo que señalaba de la política, la justicia y el periodismo corruptos que «todo es la misma corrupción». Es decir, no hay distinción ni de intenciones ni de instituciones, ni de individuos, cargos y empresas. Todos vamos en el «Titanic».

[pullquote align=»right»]»Defiendo la responsabilidad que en la salvaguardia de la democracia tienen (tenemos) jueces y periodistas»[/pullquote]

Para mayor sorpresa, quienes mejor valorados están son médicos y profesores, los más acosados por el Gobierno, que disfruta de una abultada mayoría absoluta. Supongo que esto representa un orgullo para tan dignas profesiones, lo que les dará fuerzas para seguir combatiendo la animadversión que les profesan los diferentes miembros del Gabinete. También aparecen bien valorados arquitectos, albañiles, barrenderos y otros oficios que llenan las listas del desempleo. Parece una compensación por su precaria situación.
Contradecir los resultados de las investigaciones sociológicas conlleva el peligro de defender el corporativismo; mostrar irritación porque las tendencias son contrarias a nuestras ideas o nuestra visión de la sociedad, descalifica al que habla de la «cocina» que se realiza tras la recolección de las respuestas. Por eso no voy a condenar los resultados ni a los elaboradores del escrutinio. Me inclino por el escaso conocimiento que pueda tener la población de los profesionales valorados, de su trabajo, de sus desvelos por esclarecer la verdad, de sus modos de vida, etcétera. Quizás haya jueces con «semana caribeña», rivalidades intestinas entre los órganos judiciales, enriquecimiento desmedido de algún juez, periodista o empresarios de la comunicación, profesionales mentirosos en parcelas de la vida que no resisten el embuste. Pero defiendo el sacrificio personal de quien está pendiente de su profesión las veinticuatro horas del día, con difícil conciliación familiar; defiendo su dignidad quizá denigrada por algunos intrusos del famoseo? Defiendo la responsabilidad que en la salvaguardia de la democracia tienen (tenemos) jueces y periodistas.

 

El presente artículo ha sido publicado en LA NUEVA ESPAÑA. Fue redactado a raíz de un sondeo publicado por el CIS unos días antes en el que se indicaba lo que piensan los españoles de los periodistas en estos tiempos de corruptelas cotidianas.

http://www.lne.es/opinion/2013/03/20/dignidad-mensajero/1385226.html