Cuando el cariño entró en el humor

Ante la desaparición del gran humorista, Antonio Fraguas, Forges

«Hoy es la corrida de los periodistas, los corren por doquier», comentaban dos paseantes clásicos de sus viñetas el día de la llamada Corrida de la Prensa, que solía cerrar la temporada primaveral de la Plaza de las Ventas madrileña. Eran tiempos difíciles para la libertad de expresión, allá por los estertores del franquismo. La viñeta la publicó el vespertino «Informaciones» cuando los periodistas luchábamos por conseguir una prensa libre y nos manifestábamos por las calles de las ciudades españolas. Años más tarde, en otro periodo de acoso a la prensa libre, la misma viñeta fue publicada en el diario «El País», donde publicó su humor durante décadas. Su autor se ha ido cuando la censura asoma de nuevo sus orejas.

Forges, Antonio Fraguas de Pablos, es el artífice de que el cariño formase parte del humor. De que el humor entrase en los hogares españoles. Con Forges se empezó a hablar de otra forma en las familias. Sus palabras empezaron a formar parte de las conversaciones. Atribuyen a los humoristas ser adustos fuera de su trabajo y Cantinflas dijo aquello de que «el humor es cosa seria». Antonio Fraguas añadió el cariño a ese aserto sin quitarle un ápice a esa definición: el humor entrañable.

Además lo practicaba siempre, a diario, en la familia, el trabajo, el ocio. Su enseña era el buen humor. Su voz nasal, sus ojos risueños, su semblante eran siempre la representación del humor amable, cariñoso, incisivo pero afable. Era imposible hablar con Antonio sin esbozar una sonrisa. Cuando en 1970 preparaba mi tesina de fin de carrera en la Escuela Oficial de Periodismo («El humor político en la actual prensa diaria española») publiqué en la revista «Criba» una de las primeras entrevistas que concedió como humorista y Forges confesó que su humor no lo entendían los mayores de 35 años. Casi cincuenta años después su lenguaje es el más universal.

Su humor entrañable es fiel reflejo de su humanidad. Querido Antonio, no me despido porque seguirás largo tiempo en la leyenda y tu cariño en nuestras conversaciones. Un abrazo.

Publicado el 23 de febrero de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA (sección de Cultura)

http://suscriptor.lne.es/opinion/2018/02/23/carino-entro-humor/2243322.html

De «Muelle» al feísmo

El grafiti, que convivió con pintadas reivindicativas, en peligro de ser antiestético
 Corrían los años ochenta del pasado siglo. En distintos muros de un barrio del oeste de Madrid comenzaron a aparecer unos rótulos con la apariencia de una firma. Al principio eran trazos hechos con grueso rotulador. Luego fueron creciendo y pasaron a ser hechos con pulverizador, spray. Eran simples, sin aparente mensaje. Se trataba de una palabra y una rúbrica: «Muelle» sobre una espiral parecida a un sacacorchos. Comenzaron apareciendo en paredes desconchadas, edificios abandonados, fincas marginales. Pero fueron proliferando y se extendieron por la ciudad. La firma se fue estilizando, pasó a ser casi decorativa y un dibujo bastante perfeccionado. Y «Muelle» se hizo popular. Pronto tuvo sus imitadores. El autor era desconocido. Más tarde se hizo pública su identidad, Juan Carlos Argüello, un muchacho del barrio de Campamento al que le encantaba la música. Falleció muy joven pero su nombre permanece entre madrileños y grafiteros. Lo llevan unos jardines de su barrio, se celebran certámenes con él, algunas de sus obras son conservadas en paredes y rincones de la capital, una exposición, «Letras Liberadas: propaganda, cultura y artes gráficas en el Madrid de las Transición» lo recuerda.

Tras ese pionero trazado de Argüello, que se extendió a otras ciudades españolas, vinieron otros artistas callejeros y la belleza de algunas de esas pintadas logró un reconocimiento que hace que se le considere un arte. O, al menos, una modalidad de técnica pictórica. Y al igual que proliferan los concursos de pintura rápida, certámenes de pintura al aire libre, son muchas las convocatorias para grafiteros, se ofrecen fachadas, extensas pareces y muros para estos decoradores dotados con botes que pulverizan variados pigmentos que decoran ciudades de todo el mundo, Nueva York, Londres, París, Amsterdam…

Claro que no todo han sido beneplácitos halagos para esta modalidad de expresión artística. Hubo un tiempo que la proliferación de pintadas invadía de tal modo y reiteradamente las paredes, persianas y cierres de algunos barrios de Málaga que los comerciantes de la popular calle Carretería acordaron la paz mutua: los dueños de las tiendas permitieron que dibujasen en sus cierres temas relacionados con su mercancía a cambio de que los grafiteros respetasen los muros de la zona y no repintasen las fachadas casi cada noche. Fue un pacto que luego se amplió a otros ámbitos del municipio y la zona aledaña del cauce del río Guadalmedina hoy está decorada con grafitis más o menos artísticos. Hubo casos parecidos en la solemne Viena y el siniestro muro de Berlín sirvió a mucho artista callejero para plasmar su condena a la represión del gobierno del Este.

Oviedo, Gijón y otras ciudades celebran competiciones de artistas callejeros y se ha dado un caso curioso publicado por LA NUEVA ESPAÑA. Un grafitero dejó pegadas unas láminas en muros del entorno de la catedral y el Museo de Bellas Artes de Asturias. Paisajes urbanos, una marina, flores, algún retrato. Las obras llamaron la atención del canónigo archivero del Cabildo, quien publicó un artículo admirando las pintadas que «ofrecen un trasfondo artístico» con «cierto aspecto misterioso». De esa colección, realizada por un joven llamado Israel Sastre, se pasó a programar actuaciones, ya no tan clandestinas, como el Festival de Intervención Mural de Oviedo, el Parees Fest, que reúne a artistas de amplio ámbito con miradas más allá de un arte local.

Pero el color y la imagen del grafiti, que convivió con las pintadas reivindicativas contra la represión política y económica y perdió gran prestigio con las dianas y amenazas de grupos terroristas y fascistas, corren ahora el peligro de la vulgaridad, el feísmo y la carencia de arte. Manchas burdas, torpes, sin ingenio ni genio. Manchones que carcomen muros, desdicen el arte, pervierten la filosofía de «Muelle» y contradicen la gracia, por ejemplo, de la ingenua pintada plasmada junto a la bella plaza del manchego San Carlos del Valle que decía: «Mozas, ligar más».

Publicado el jueves 15 de febrero de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2018/02/15/muelle-feismo/2238966.html

Broncas y mofas con premio

Las insólitas comparecencias de investigados en el Congreso y en los tribunales

Broncas y cachondeo en las comparecencias parlamentarias y en los tribunales. Este es el panorama al que estamos asistiendo ¿sorprendentemente? casi cada día. Empecemos por las deplorables y consentidas reprimendas de los investigados a los investigadores. Ejemplos tenemos variados y televisados.

Casi nos habíamos olvidado de las comparecencias de la familia Pujol en el Parlament cuando llegó Rodrigo Rato al Congreso de los Diputados. Y es que ya aguantamos todo en el mundo de la política. Si Jordi Pujol riñó a los parlamentarios catalanes cuando fue convocado, tras varias burladas citaciones, a comparecer ante los representantes de los ciudadanos y contribuyentes de Cataluña para responder sobre su presunto fraude fiscal prolongado, no fue menos la reprimenda que el expresidente de Bankia les lanzó a los comisionados de los partidos en su investigación sobre la Administración central y la salida a bolsa de la antigua Caja Madrid.

El ex president de la Generalitat, que durante más de dos décadas recibió el trato de Molt Honorable, no solo se negó a responder a unas cuantas preguntas sino que empleó una actitud desafiante ante los parlamentarios catalanes. También utilizaron un tono despectivo y nada correcto su mujer Marta Ferrusola y los hijos de ambos que fueron llamados para aclarar sus presuntos escamoteos a la hacienda de la comunidad.

Y días pasados, en el turno de su comparecencia convocada por el Congreso al exvicepresidente del Gobierno con José María Aznar, Rodrigo Rato Figaredo, no solamente éste utilizó un tono despectivo con los distintos representantes de los partidos sino que en algún caso abroncó a los diputados, despreció sus preguntas y hasta pidió que se disculpase a alguno de los interrogadores. En ambos casos los investigados emplearon conductas inadmisibles en unas cámaras que representan al pueblo soberano.

Respecto a las vistas judiciales ha habido hechos parecidos y bochornosos en varios procesos. Desde malas contestaciones a dudosos comportamientos durante los interrogatorios. Y, aunque en ciertas tertulias se tomó casi a broma alguna situación curiosa, no dejó de ser bastante anómalo que un investigado pida levantarse para buscar un refresco o tome a cachondeo el tono de ciertas respuestas. Recordemos las comparecencias de varios de los implicados en el caso de las «tarjetas black» de Caja Madrid-Bankia con respuestas malhumoradas y destempladas hacia las preguntas de la fiscalía o de diferentes letrados.

El caso más reciente sobre comportamiento de los encausados es el de la vista pública de la trama Gürtel en la Comunidad Valenciana. Tras una década de investigación sobre la presunta corrupción en las gestiones económica y electoral del Partido Popular, el acusado Francisco Correa reprendía al aparato policial y judicial por denominar el caso como «Gürtel», nombre que no le gusta porque él es Correa, en castellano y no en alemán. Luego bromeaba con el tribunal para que le permita levantarse a recoger una cocacola que le guarda su abogado defensor. Y siguiendo con la broma, solicitó también con cierta rechifla al presidente de la sala que le permitiera ir al servicio porque «con tanta cocacola» no resistía las ganas de orinar. Para mayor burla, el acusado Correa le corrigió a la fiscal que le interroga diciéndole que debía cambiar la pregunta porque así le respondería con más detalles sobre la materia en cuestión. Y tras Correa llegó Álvaro Pérez, «El Bigotes», en el mismo plan.

Para colmo, se negocian rebajas penales si los acusados «descubren» presuntos delitos cometidos que la investigación no alcanzó a detectar. ¡Reírse o abroncar tiene premio!

Pubicado el jueves 8 de febrero de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2018/02/08/broncas-mofas-premio/2235481.html

Los nuevos y decepcionantes plazos del AVE

Cada ministro/a ha dado unos plazos de construcción que nunca se cumplen

Es tal el ansia por ver funcionar la Alta Velocidad que ya nos creemos cualquier promesa, la haga quien la haga. Aunque cada vez que un/a titular del Ministerio, que ha cambiado tanto de nombre como ministros ha tenido (Obras Públicas, Transportes, Comunicaciones, Urbanismo, Industria, Energía, Fomento?), se refería a nuestra comunicación ferroviaria con el resto de España daba y da datos nuevos y contradictorios con la ocasión anterior. Se cansa uno de leer y escuchar cómo se promete un modelo, se promete una fecha, se promete un trayecto y poco tiempo después se desdice, se incumple, se cambia. Y de la ilusión se pasa a la descreencia, se vuelve uno escéptico y ya no se fía del/la ministro/a del Gobierno que sea. Es más, reniega de la visita de cualquier titular del departamento encargado de construir una vía de comunicación que sirva para derrotar al aislamiento histórico del Principado de Asturias.

Quienes por razones laborales, familiares o circunstanciales residimos allende la Cordillera Cantábrica vemos frustradas nuestras ilusiones cada vez que un/a ministro/a del ramo se acerca por Oviedo, Gijón, Pajares, Vegadeo o Ribadedeva para visitar unas obras, inaugurar un tramo de autovía o anunciar una innovación. Al principio recibíamos el hecho con ilusión, llenos de esperanza, nos fijábamos en los datos aportados por su autoridad. Pronto recibíamos el jarro de agua de unas fechas más lejanas, de nuevas dificultades, de cambios en la construcción, en las reparaciones del deficiente planeamiento, de retrasos de todo tipo.

Y cada vez que se mencionaba (y se menciona hoy día tras tres lustros de obras) el ancho y sistema de vías, tipo de railes y las variedades técnicas del trazado nos invadía y nos invade el desánimo, la desilusión. El colmo llegaba cuando se informó de que el trazado entre León y La Robla estaba prácticamente terminado mientras en Asturias se exigía por parte del partido de quien fuera ministro (asturiano) de Fomento un modelo de vías que retrasaría años la terminación del trazado, impediría el paso de algunos trenes, desterraría el transporte de mercancías y hasta peligraban los presupuestos para finalizar las obras. La incredulidad de lo que ocurría año tras año, ministro/a tras ministro/a llevaba a popularizar la frase de «no sé si lo verán nuestros nietos».

Mientras tanto han ido apareciendo informaciones sobre la Alta Velocidad que se construye en otras comunidades, se dan fechas más próximas de funcionamiento en trazados posteriores a la Variante; se instruyen procesos por presunta corrupción en trayectos y obras ferroviarias; se elaboran ciertos dosieres que desaconsejan el desarrollo del AVE; se intenta desacreditar este transporte por su carestía; se señala que su implantación llevará los negocios a Madrid en vez de traerlos a la periferia.

En fin, lo último que tenemos es que, según el ministro actual, el AVE que ahora hace el trayecto Madrid-León (288 kilómetros de recorrido ferroviario) en una hora y 56 minutos, tardará una hora y 46 minutos más en llegar hasta Gijón, 104 kilómetros, poco más que la tercera parte del tramo anterior. Quizá parezca excesivo nuestro escepticismo ante estos datos (dificultades orográficas, presupuestos de crisis, etc.) pero el AVE a Sevilla y Málaga atraviesa parte de Sierra Morena, tiene más kilómetros de recorrido y tarda una hora menos. De todas formas, alienta el optimismo de «técnicos» y de la Plataforma Tecnológica Túneles de Pajares que califica de «fenomenales» y correctos los tiempos anunciados por Íñigo de la Serna, aunque la «última» fecha fijada para la interminable obra y «completo» funcionamiento esté fijada aún para dentro de dos años y medio.

Publicado el sábado 27 de enero de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2018/01/27/nuevos-decepcionantes-plazos-ave/2229277.html

La rebelión de las faeneras

En recuerdo de la primera revolución femenina para pedir que bajase el pan

Está constatado que los ricos son cada vez más ricos y los pobres son cada vez más en cantidad y cada vez más pobres. Sobre todo después de tantos años de crisis, provocada precisamente por los ricos. Pero aunque ahora lo comentemos y lo discutamos como algo nuevo, no lo es.

Se cumplen ahora cien años de un precedente que podríamos recordar. Corría el mes de enero de 1918 y los ejércitos alemanes estaban en declive en la contienda mundial. La oligarquía se había enriquecido con la venta de armamento y la incorporación de Estados Unidos en apoyo de los aliados propició el final de las batallas y a la vez el descenso de las ventas de armas. Entonces se produjo otra revolución.

Como consecuencia de la guerra, los productos alimenticios comenzaron a escasear y a subir de precio. En España llegó un momento en que las familias obreras pasaban mucha hambre y apenas podían comprar pan. La oligarquía industrial seguía enriqueciéndose con la exportación de los productos de primera necesidad mientras faltaban aquí. La precariedad de los trabajadores cada vez era más patente y mayores las dificultades para subsistir, los precios se hacían imposibles para los pobres, que así eran cada vez más pobres. El 9 de enero de 1918 las vendedoras de los puestos callejeros se manifestaron por las calles de Málaga. Fue el comienzo de la revolución femenina conocida como la de las faeneras.

Unas ochocientas mujeres se presentaron ante el gobernador militar, que se mofó de ellas cuando exigían la bajada de precio de patatas, harinas y otros productos básicos. Ese fue el comienzo de las movilizaciones que duraron unas dos semanas y en las que se produjeron cuatro muertos. Como el gobernador no les hizo caso, las faeneras, a cuyo frente iba una activista llamada Concepción Moya, líder del barrio de El Perchel, se presentaron ante el alcalde, que en principio les hizo caso y se comprometió a reunirse con agricultores, almacenistas y harineros para negociar la bajada de los precios. Pero pronto, antes de lograrlo, fue destituido.

La lucha de las mujeres malagueñas enseguida se convirtió en noticia de primera página de todo el país. La rebeladas dieron un plazo de dos días para que bajaran los productos, pero no consiguieron nada en esa exigencia, por lo que se manifestaron de nuevo el día 14, es decir, cinco días más tarde. Entonces también participaron los hombres. La situación se complicó, aumentó el conflicto, se produjeron los cuatro muertos y cerca de veinte heridos. Se llevó a cabo una huelga general. Entonces consiguieron su propósito y al final los precios de los productos básicos bajaron. El conflicto duró hasta el día 21.

El Ayuntamiento malagueño recuerda el acontecimiento y ha programado una conmemoración con la colocación de una placa en una plaza del centro de la ciudad. También se realizará una marcha con un recorrido similar al que siguieron las mujeres en aquella primera manifestación de hace un siglo. Asimismo, se ha montado una exposición que explicará la pionera revolución femenina. Porque aquellas faeneras se levantaron en un tiempo en que la crisis apretaba, la población era analfabeta en una proporción mayoritaria y la oligarquía respetaba muy poco las reglas democráticas.

Mérito poco reconocido a la mitad de la población, que un siglo después sigue soportando la brecha de recibir unos salarios más de un veinte por ciento más bajo por el mismo trabajo.

Publicado el sábado 6 de enero de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2018/01/06/rebelion-faeneras/2218570.html

Envases de lujo contra reciclaje

Del papel de estraza a los envoltorios ostentosos, pero nos piden que reciclemos

Es difícil de entender que hoy día se mantengan dos tendencias contrarias en la vida diaria, rutinaria, sobre la venta y el reciclaje y recuperación ambiental. Por una parte, nos venden productos que adquirimos en mercados, supermercados y casi en todo tipo de tiendas y establecimientos comerciales en rimbombantes y aparatosos estuches y envases preparados de fábrica. También nos envuelven en bandejas y lujosos envoltorios dispuestos en el momento de la compra los productos frescos. Un sistema que embellece la presentación de los artículos en unos casos o lo magnifica en otros. Es decir, pasamos del papel de estraza al lujo asiático en muy poco tiempo. Pero al mismo tiempo nos piden que reciclemos todos esos ostentosos envoltorios.

Cíclicamente se publican resultados sobre los avances del reciclaje en España y normalmente son mejores cada oleada. En ellos se suelen especificar los porcentajes en las distintas modalidades de la recogida de basuras, las cifras de recuperación de envases. Además se dan estadísticas de los sistemas que se utilizan para esa retirada de residuos, vidrio, papel y cartón, plásticos y envases, desechos orgánicos, etc. Asimismo se mencionan estos resultados por comunidades. Todo ello alienta al contribuyente y le anima a reciclar más y mejor.

Sin embargo no se hace nada, o muy poco, en cuanto al productor, al vendedor, al empaquetador de esos lujos envases que resaltan ciertos objetos pequeños o de menor valor y los convierten en ambiciosos objetivos, deseos ideales, admirados cachivaches, como comentaba con su serio humor Javier Cuervo en su columna de la última página. Caso especialmente utilizado en los juguetes que en esta época del año llenan los escaparates desde el nuevo «black friday» a la festividad de los Reyes Magos. Y que es seguro que repercuten en el precio del producto.

Respecto al reciclaje del ciudadano, del vecino, creo que son necesarias algunas reflexiones. Por ejemplo respecto a la separación de las basuras. Se establecen medidas sobre el peso de los residuos orgánicos, sobre discriminación de restos, sobre el sistema de recuperación y recogida y sobre contenedores para su ordenado almacenamiento o destrucción. En las calles de muy distintas poblaciones españolas se ven diferentes métodos. Hay contenedores móviles en la gran mayoría y también estructuras fijas subterráneas. Hay recogidas con muy variada periodicidad, distinto sistema de empaquetado y, sobre todo, desigual trato posterior. Pero si cada vez reciclamos más y mejor los españoles, estamos aún lejos de otros países de nuestro entorno.

En algunas ciudades escandinavas se reciclan desde los excrementos humanos hasta los envases más variados, con lo que se aprovechan muchos restos para servicios municipales menos exigentes con la higiene (aguas no necesariamente potables, compost, humus, abonos). Se aprovecha todo. En Alemania, República Checa, Holanda? el vidrio no se rompe al caer al interior del contenedor. Y disponen de varios sistemas de recuperación. En unos sitios se deposita según su color en cada contenedor. Los comercios cobran por las botellas, frascos y continentes de vidrio y tienen máquinas de recuperación de los mismos que devuelven el dinero pagado en la compra, lo que incentiva el reciclaje o devolución. Es el sistema denominado retorno. En Madrid y varias poblaciones españolas se están estudiando fórmulas para que cada vecino contribuya al reciclaje según los despojos que deposite y el peso de sus residuos.

En España estamos todavía lejos de estas cotas y apenas se incentivan los envases reciclables y no dañinos con el medio ambiente. Necesitamos muchos y más eficaces «puntos limpios».

Publicado el viernes 22 de diciembre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/12/22/envases-lujo-reciclaje/2212743.html

Democracia y expendedores de títulos de demócrata

Las  descalificaciones de ciertos políticos a quienes diferimos de sus opiniones

Pensaba iniciar este comentario diciendo que la situación era de risa pero no, no es de risa. El caso que nos ocupa demuestra vileza. Y merece una respuesta sin ambages. Porque ya no es una salida de pata de banco, como se diría en lenguaje popular, ni una pataleta o una broma de mal gusto. Intenta ser un insulto pero no es más que una demostración de bajeza, de intento de difamación, una infamia. ¿Quiénes son ellos para expender los títulos de demócratas? ¿Son ellos demócratas?

Desde hace tiempo asistimos a escenas en las que ciertos representantes políticos descalifican a otros políticos y dicen que no son demócratas. Ya no solamente en declaraciones, mítines, entrevistas, conversaciones informales o tertulias. El alcance llega al Parlamento y en ocasiones se hace con una parafernalia casi circense y una falta de respeto al contrario demostrativos de una inusitada sevicia y escasa educación humana.

Comenzó su actuación en este sentido, puras bravuconadas dignas de mejor rufián, un joven diputado en el Congreso que al no poder imponer su criterio por falta de apoyo -pertenece a un grupo minoritario que merecería mejor representante-, de vez en cuando desarrolla algún numerito con el que denuncia a otros diputados pero que le descalifica a él mismo, se rían o no sus compañeros de bancada. Si una vez mostró unas esposas para acusar a otro diputado también desacredita a los que respetan la Constitución, a la que intenta desprestigiar con el argumento de ser vieja, que no ha sido votada por los jóvenes, especialmente los catalanes, calla que fueron los votantes en Cataluña quienes le dieron en 1978 el mayor porcentaje de síes de todo el Estado.

Pero no solamente este diputado se autoproclama dispensador de créditos de demócrata. Otro con un rango superior, puesto que era el máximo representante del Estado en su comunidad autónoma, tilda a los que respetamos la Carta Magna de no ser demócratas y estar cercanos al fascismo. Él y varios de sus compañeros, de partido o miembros de su pasado gobierno, son precisamente los menos indicados para expedir títulos democráticos porque lo primero que se le exige a un demócrata es que no mienta y respete las leyes sancionadas por la asamblea legislativa de su país o jurisdicción. Y han sido los miembros de su grupo precisamente quienes han incumplido reglamentos aprobados por ellos mismos, su estatuto regulador.

Para colmo, cuando ya parecía que acataban y guardaban las reglas de juego, cuando les convenía la aceptación de los preceptos constitucionales y asumían las disposiciones para participar en los comicios del 21 de diciembre, han vuelto los descalificativos y la dispensación de títulos ideológicos. Uno de los exconsellers del gobierno catalán, investigado por presunto incumplimiento de las leyes democráticas aprobadas por el poder legislativo de su comunidad, ha dictaminado que la mayoría de los españoles, y entre ellos el secretario general de los socialistas catalanes, no son demócratas.

Como se puede apreciar, este sistema de expender títulos de democracia ostentado por ciertos políticos, lo que demuestra es que practican los métodos de propaganda y persuasión seguidos y repetidos machaconamente por ciertos mandatarios alemanes que provocaron la segunda guerra europea en el siglo XX. Descalifican a los demócratas, llaman franquista a quien no siga sus dictados, cuando una mayoría de estos expendedores no movieron un dedo para terminar con la dictadura franquista. Y ocultan su implicación, de partido o coalición, con casos de presunta corrupción como son el del «3 por cent» o el «Palau» (ya juzgado y punto de publicarse la sentencia), o los tejemanejes descritos en la agenda negra del pendolista Josep Maria Jové.

Publicado el sábado 16 de diciembre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/12/16/democracia-expendedores-titulos-democrata/2209536.html

 

 

La solidaridad extremeña y el tren asturiano

La reiterada reivindicación en favor de un ferrocarril moderno y rápido

Es un ejemplo de solidaridad el que han dado las formaciones políticas, empresariales y sindicales extremeñas uniéndose en sus reivindicaciones respecto al ferrocarril. Quizá su precariedad en las infraestructuras de comunicación sea más acuciante que la de Asturias pero demuestran aunándose su progreso, su fuerza y su solidaridad con el contribuyente ante el abandono que sufren sus comunicaciones. En Asturias ocurre lo contrario. Los partidos asturianos van cada uno por su lado. Así están la Variante, las estaciones de Gijón, las cercanías, la autopista del mar…

La gravedad del asunto está en que la situación en el Principado es la contraria a la extremeña. Mientras la comunidad que configuran Cáceres y Badajoz carece de una infraestructura ferroviaria y la escasa red existente es totalmente anticuada, en nuestra comunidad la infraestructura existe y el problema radica en su avanzado abandono. Y si en la primera se plasma una falta de voluntad política para adecuarla a nuestros días, en nuestra tierra la voluntad política apunta al deseo de desterrar su uso, hacerla desaparecer e inutilizarla.

Por muchas visitas que los ministros del ramo han hecho y siguen haciendo, con promesas renovadas y repetidas, la puesta en marcha de las mismas no se materializa nunca. Siempre hay pegas, algún recurso, falta de presupuesto o una simple marcha atrás. Así es desde el principio del presente periodo democrático. Recordemos el cierre de la línea de la Ruta de la Plata, realizado por el Gobierno de Felipe González, con Mercè Sala como presidente de Renfe. El eje ferroviario que unía el Norte y el Sur de la Península (Gijón-Avilés con Cádiz-Huelva) puede que no fuera rentable para la Hacienda estatal pero era un servicio esencial para mercancías y muchos miles de contribuyentes. Mientras tanto comenzaba a funcionar el AVE entre la Sevilla natal del Presidente y Madrid, con presupuesto astronómico y dudosamente rentable. Un argumento reversible pues ambas líneas eran servicios importantes para gran número de ciudadanos. ¿A algún ministro se le ocurriría cerrar el super subvencionado metro madrileño tan tremendamente deficitario?

El victimismo político, el nacionalismo económico, el egoísmo insolidario parece que se acentúan en un país donde las responsabilidades de los políticos acaban cuando dejan el cargo. Todo a lo más que llegan es a pedir perdón. Para contar los ejemplos de dimisión por presunto fallo no se necesita una calculadora electrónica y es suficiente con la cuenta de la vieja. Se ve claro acudiendo al modelo de los casos de corrupción.

Las comunicaciones en el Principado son un desastre: la autovía del Cantábrico tardó casi tres décadas en construirse; la Variante ferroviaria bajo la cordillera, con miles de millones invertidos, sigue sin funcionar; la red de cercanías, que hace unos años se iba a renovar totalmente según los políticos de turno y tiene la más extensa infraestructura de todas las provincias españolas, está a punto de fenecer; la autopista del mar ha desaparecido por intereses económicos sospechosos; el aeropuerto sufre continuos problemas de programación de vuelos. Mientras tanto los políticos no se ponen de acuerdo ni para celebrar una primera reunión exploratoria, discuten sobre el ancho de las vías como si lo hiciesen sobre el sexo de los ángeles cuando los técnicos dicen que con «la traviesa polivalente se puede sustituir un ancho de vía por otro de manera sencilla», según afirma Vicente Luque, presidente de la Plataforma Tecnológica de los Túneles de Pajares.

Cuenta el periodista Joaquín Estefanía una significativa «anécdota». Durante la manifestación antiterrorista celebrada en Barcelona, a la que acudió el Rey, el lendakari Urcullu le comentó a otro presidente autonómico su presumible compromiso con el Gobierno para aprobar los Presupuestos Generales de 2018. Ante las apremiantes necesidades de financiación de la mayoría de los gobiernos regionales ese otro presidente le señaló los apuros económicos que su gabinete pasaba para cubrir las necesidades de su comunidad. El mandatario vasco contestó así: «Si nosotros le pedimos al Gobierno que nos pongan un puente colgante entre San Sebastián y Bilbao, nos lo ponen». Clarísimo.

Publicado el lunes 11 de diciembre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/12/11/solidaridad-extremena-tren-asturiano/2206845.html

De nuestra literatura culinaria asturiana

Recuedo de las viejas recetas ante la actualización de la Academia de Gastronomía

Descubrí la caldereta de marisco y pescado siendo un estudiante becario de Periodismo –en prácticas, se decía entonces– en el verano de 1968. Para mí fue un acontecimiento más en un año de gran trascendencia informativa (Mayo francés, Primavera de Praga, matanza de Tlatelolco…). Es el mejor recuerdo de aquel concurso de castillos en la arena que organizaba por las playas de la Península un conocido refresco del mercado internacional en colaboración con distintos diarios españoles. La disfruté invitado en un singular restaurante de Tapia de Casariego. Desde aquel almuerzo invoco y pregono este manjar cada vez que puedo presumir de la cocina asturiana.

Si la gastronomía del Principado tiene como bandera la fabulosa fabada y se vanagloria del pote, las cebollas rellenas, la tortilla de merluza, el besugo a la espalda, la carne gobernada y, más recientemente, del cachopo, el plato más moderno –aunque sea muy veterano en los fogones marineros– considero que es la caldereta por su saludable composición de productos de la mar y la huerta. Sin embargo, aunque figura en guías culinarias y algún destacado tratado de cenadores exquisitos, no se la nombra y se encuentra frecuentemente casi perdida en índices secundarios.

La probable revisión de la lista de platos de origen astur o consolidados en la tierrina que componen el vademécum, GAS, de la Academia de la Gastronomía de Asturias, que comentaba días pasados Luis M. Alonso en este suplemento de LA NUEVA ESPAÑA, sería una estupenda ocasión para reivindicar recetas que figuraban tiempo ha en publicaciones emblemáticas sobre nuestra cocina. Algunas de estas imposibles o muy difíciles de encontrar, al menos fuera de Asturias, allá donde creo que es fundamental difundir la buena gastronomía astur. Me refiero a ediciones como «La cocina práctica», de Manuel María Puga y Parga, libro conocido como «El Picadillo», como señala el inefable Juan Cueto; o «Ramillete del ama de casa», popularmente «El Nieves», más tarde otro referido como «El Carmen» y ya más recientemente «El arte de cocinar», de María Luisa García, «El María Luisa», libro que fuera mi manual culinario de cabecera.

Respeto la autoridad de doctores en la materia, como el presidente de la Academia de la Gastronomía de Asturias, Eduardo Méndez Riestra, premio Fomento de la Cocina Asturiana y autor del celebrado «Diccionario de cocina y gastronomía de Asturias»; saludo la magistratura de tantos maestros de la cocina del Principado, desde los Morán hasta el joven michelin Ricardo González; busco los menús más clásicos de nuestro repertorio allá donde vaya a comer, festejo los magníficos festivales gastronómicos que tienen lugar a lo largo y ancho de Asturias cada año (la fabada, el pote, los nabos, los puerros, el marisco, la harina, etc.) y sigo reivindicando recetas que, si no nacieron en Asturias, se elaboraban hace tanto tiempo en la región que merecen un reconocimiento asturiano.

Reivindico así el arroz con salchichas rojas, los fréjoles con tomate, los arbejos con patatines, los hombrinos fritos, los garbanzos en ensalada, el picadillo con tortos o boroña, los fritos de pixín o los frisuelos y las casadielles, así en «es». Platos quizá muy locales, rápidos, algunos como alternativa a los elaborados a fuego lento y muy de temporada. Y los recuerdo porque el arroz absorbe la grasa y el pimentón de las salchichas dándole una sabrosa textura, a los fréjoles el tomate les aporta un sabor especial, las patatas agradecen el aroma del guisante, unos garbanzos guisados y emplatados con tomate rallado y lechuga aliñada forman una sugestiva ensalada templada. En fin, los fritos de pixín brillan ahora en la carta de los restaurantes asturianos que ya abundan por todo el país y deberíamos resaltar el nombre de los hombrinos, de tradición marinera, que perdieron su nombre por otros apelativos externos, «invasores».

Reivindiquemos el rollo de bonito, la sopa de fégado, la tortilla de cebolla, los fogones que busca Ana Paz Paredes por rincones de esa Asturias felizmente renovada aunque menos conocida.

Publicado el viernes 8 de diciembre de 2017 en el suplemento La Vida Buena de LA NUEVA ESPAÑA

De nuestra literatura culinaria asturiana

http://www.lne.es/vida-buena/2017/12/08/literatura-culinaria-asturiana/2205810.html

El «Cervantes» y su viejo carro de la compra

Premiado y aparentemente huraño, Rafael Sánchez Ferlosio cumple 90 años

«Ese señor mayor, vestido con un traje negro raído, zapatillas, que siempre va con su carro de la compra». Así es conocido por el barrio de la Prosperidad-Ciudad Jardín el escritor Rafael Sánchez Ferlosio. Su viejo traje, su carro (¿cargado de libros?), su andar inclinado, su sombrero para la lluvia y su cara seria, mal afeitado, quizá triste y aparentemente malhumorado, son muy conocidos en la zona madrileña entre el Auditorio Nacional y la larga y comercial calle de López de Hoyos, quien fue maestro de Cervantes. Ese anciano con pinta de pordiosero, apariencia huraña, voz aflautada, quien dijo de sí mismo que «ladra pero no muerde» y cuya biografía, con más de 600 páginas, está a punto de publicarse, ostenta los premios «Cervantes» 2004, Nacional de las Letras 2009, «Nadal» 1955, y cumple ahora 90 años.

En una imprenta cercana a su casa, donde tienen libros «de viejo», encontré un día una edición de bolsillo de «El Jarama». El dueño del establecimiento me miró y dijo: «Dos euros». ¿Conoce usted al autor?, pregunté mientras pagaba. «Pues no. Me trajeron el libro hace tiempo y lo puse con los demás. Nadie me comentó nada desde entonces», respondió. Cuando salía le dije que el autor vivía en el barrio y pasaba casi todos los días por delante de su negocio. En el viejo mercado de «la Prospe» pocos tenderos conocían su prestigio, solamente los «históricos».

Los estudiantes en los años sesenta del pasado siglo en la Universidad Complutense o en Escuela Oficial de Periodismo sí conocíamos a Ferlosio. El profesor Manuel Criado de Val, filólogo, director de escena, que fue decano de Letras y Jefe de la Sección de Estudios de la Universidad Nacional a Distancia (UNED), Jefe de la Sección de Estudios Gramaticales del Instituto Cervantes y director de la Escuela de Investigación Lingüística de Madrid, entre otros muchos destinos, nos hizo estudiar «El Jarama» palabra por palabra, hasta la última coma. Lo malo es que no solamente lo leímos sino que llegamos a aborrecerlo. Y la novela le dio a Ferlosio una de sus primeras definiciones. Plasmó en ella una jornada dominical, en la posguerra, de un grupo de amigos en las orillas del río que riega la vega madrileña con un gran realismo. Una autenticidad que mostraba las miserias de la primaria España de Franco, de la autarquía. Recibió el premio «Nadal» en 1955 y el de la Crítica dos años después y fue objeto de estudio por sus diálogos y descripciones lineales. Claro que el bueno de Criado de Val nos estropeó el relato en la búsqueda de adjetivos, pronombres, adverbios y diversas figuras literarias.

Rafael Sánchez Ferlosio era hijo de uno de los ideólogos de Falange, Rafael Sánchez Mazas, quien fuera corresponsal de «Abc» en Roma, donde nació el escritor. Pero su obra tiene poco que ver con el pensamiento de su padre. El joven Ferlosio estuvo casado con Carmen Martín Gaite, con la que compartió una poética realista -inspirada en el neorrealismo italiano- junto a Jesús Fernández Santos, Ignacio Aldecoa, Alfonso Sastre, fundadores de «Revista Española», y fue miembro del Círculo Lingüístico de Madrid junto a Agustín García Calvo, Carlos Piera o Isabel Llácer. Aunque su primera novela fue «Industrias y andanzas de Alfanhuí», que podría ser considerada como el primer relato español del llamado realismo mágico.

Tras alguna otra obra de relatos pasó largo tiempo escribiendo artículos periodísticos y ensayos, usando la reflexión crítica con un personal análisis erudito sobre las técnicas y los recursos narrativos. Publicó tres decenas de obras o agrupación de ensayos. En 2008 publicó «God & Gun. Apuntes de polemología» (2008), un conjunto de reflexiones sobre la historia, la guerra, la religión, el derecho y el fanatismo. Su última obra publicada ha sido «Campo de retamas», en 2015, año en que recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.

Ferlosio apenas pasea ya su carrito de la compra por la contestataria «Prospe», uno de los últimos reductos industriales del centro de Madrid, entorno en el que viven o vivían artistas como Gabriel Celaya y Amparitxu, Javier Krae, Imanol Uribe, Manolo Pilares, María Ostiz, Josele Román, El Gran Wyoming, Miguel Ríos, Ana Belén y Víctor Manuel, el magistrado Martín Pallín…

Publicado el martes 5 de diciembre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/12/05/cervantes-viejo-carro-compra/2204131.html