Una webcam y una gamberrada

El reiterado ataque a una cámara instalada en el paseo marítimo de Ribadesella
Una webcam y una gamberradaLa modificación intencionada de una cámara que muestra un paraje en tiempo real parece una gamberrada, aunque quizá pase a ser algo más legalmente. Lo señalo porque una webcam instalada en el Paseo Princesa Letizia, de Ribadesella, ha sido reiteradamente alterada, según parece, intencionadamente y refleja distorsionada la situación real de ese paisaje. El caso afecta no solamente a la compañía que la instaló, también a quien la patrocina y a quienes buscan su visión informadora (de 2,5 a 3 millones de visitas al año y 700.000 usuarios únicos), ya sea por curiosidad o por razones económicas o laborales.

Las informaciones sobre el tiempo atmosférico son cada vez más abundantes en los medios de comunicación. Son importantes para ciertos servicios, afectan a la cotidianeidad de colectivos diversos. Y entre quienes requieren su difusión con exactitud están los gremios que trabajan en el sector turístico. Una información deficiente o errónea en este campo puede modificar tendencias, perjudicar a negocios, a puestos de trabajo y a todo un conjunto de intereses comerciales. Sobre todo en zonas y territorios que no disfrutan de una estabilidad atmosférica continuada. En julio las visitas a estas cámaras alcanzan el millón de visualizaciones.

Ribadesella es una villa que vive de la pesca, sus derivados y del turismo. Una población pequeña y hermosa en una comunidad como la asturiana que goza de una fama incierta, falsa y maléfica, esto es, «siempre llueve». Se toma a guasa la reiterada repulsa que Miguel Ángel Revilla, el presidente cántabro, manifiesta a la información indefinida sobre el tiempo atmosférico previsto en el Norte, dada sin puntualizar con detalle, ya que la generalización suele perjudicar a la llegada de turistas a su región. Los afectados le dan la razón.

Asturias sufre de esta indefinida información y el sector turístico se resiente. Una pequeña empresa comenzó hace años a instalar cámaras en algunos puntos de la región. Patrocinadores como LA NUEVA ESPAÑA y muchos ayuntamientos y establecimientos hosteleros acogieron la idea. Hoy hay repartidas por el Principado unas doscientas cámaras de este tipo, en otras comunidades han tomado ejemplo y los usuarios contemplamos calles, plazas, rincones, disfrutamos de estupendas vistas, sobre todo de playas y parajes montañosos en tiempo real. Una docena de webcams son de alta definición, lo que permite ver en ordenador, teléfono, tableta, televisión, la realidad de un paraje con gran detalle. Y si en tiempos pasados, antes de iniciar una excursión se miraba al cielo o a los medios de comunicación para prevenir el tiempo, hoy la información más exacta llega a través de estas cámaras (webcamsdeasturias.com).

Sin embargo no a toda la gente le gustan estos adelantos. En las últimas semanas la cámara riosellana -una de las más visitadas- ha aparecido ladeada, parece que intencionadamente. Así lo apunta una nota del instalador: «la han tumbado» deliberadamente ya que «no hacía ni dos semanas que se había arreglado pensando que había sido fruto de las tormentas, gaviotas.. pero no». «Una persona se dedica a darle al equipo con una especie de vara durante las noches por algún motivo que desconocemos». Creo que es necesario hacerse preguntas sobre esta situación, entre ellas por qué atacan a una instalación como esa, qué le molesta al acosador, qué intereses ocultos le incitan a dañarla, una actitud que perjudica a instalador, patrocinador, entorno turístico y a quienes admiramos el paisaje diverso del paraíso natural. Corporaciones como las de Valdés, Carreño, Oviedo, Villaviciosa, Cabrales o Llanes las rechazan desestimando e ignorando que las ya instaladas por particulares son las más visitadas. Véase las de Barro, playa donde siempre hay gente.

Publicado el lunes 3 de junio de 2019 en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2019/06/03/webcam-gamberrada/2482453.html

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