El mundo da miedo

No hace falta más que asomarse a las páginas de los periódicos

Noa, la artista israelí enfatizaba así al ser entrevistada por Víctor A. Gómez, un reportero de un diario de esta Editorial Prensa Ibérica: “El mundo da miedo”. Conocedora de la terca realidad palestino-israelí, partidaria de la negociación y el establecimiento de un estado palestino y sobre todo, buscadora de la paz y la concordia entre los habitantes de la zona, la cantante Noa recorre el mundo y exhorta a quien le escucha a buscar el entendimiento y la convivencia. Pero tiene razón, el mundo da miedo, aunque se pregunta si logramos algo desesperándonos.

Para darse cuenta del alcance de esa afirmación no hace falta más que asomarse a las páginas de los periódicos, de los informativos de televisión y de la infinidad de testimonios que nos llegan cada día. Vemos así que la vida humana vale muy poco en la mayor parte del planeta, y salvo en unas pequeñas zonas –con honrosas excepciones-, la persona es un ser secundario respecto a los motores que mueven el mundo. Guerras, injusticias, violaciones de derechos, la semiesclavitud que pervive en muchos lugares son el pan nuestro de cada día. Bueno, si hay pan. Leo en un diario malagueño que “más de 100.000 familias de la provincia reciben alimentos” de entidades de ayuda. Casi un treinta por ciento de los habitantes de una de las zonas más boyantes de la industria turística española pasa hambre.

Sin meternos en tremendismos y recogiendo datos estadísticos fiables, según fuentes de los técnicos de Hacienda, el 71% del fraude fiscal en nuestro país no lo comete el pequeño autónomo ni las pequeñas y medianas empresas sino los altos patrimonios y las grandes empresas. Los números de muertos que se producen cada día en países como Iraq o Venezuela, como ejemplo de distintos “métodos” de matar, ya apenas alarman al mundo civilizado, donde la esclavitud fue abolida tan solo hace cincuenta años. Arabia la derogó en 1963 mientras en el primer país del mundo, Estados Unidos, los negros sufrían una situación similar y donde aún en estos días, en palabras de Kerry Kennedy, hija del asesinado Robert Kennedy, “la jerarquía eclesiástica creyó que la institución era más importante que los niños cuyas vidas fueron destrozadas” por los pedófilos.

En este orbe supervigilado por la poderosa tecnología de los superservicios de inteligencia de las primeras potencias siguen produciéndose hechos como la sentencia del caso Trayvon Martin-Zimmerman; dos de las cuatro grandes potencias mundiales no respetan los derechos humanos; el agua es una sustancia esencial para la supervivencia de todas las formas de vida pero se niega a los pobres y se vende en botella más cara que la leche a los “ricachones” del primer mundo. Y mientras tanto no se inmuta el personal cuando se inicia la construcción de la torre más alta de Europa, en Benidorm, y se descubre que en los planos ¡no se contemplaba el hueco del ascensor!.

En fin, habitamos en un lugar de ese infinito cosmos en el que las contradicciones son tan extremas que ya no nos conmueven ni los disparates políticos (Bárcenas, Gürtel, ERE, Palau…), económicos (paro, preferentes, cajas de ahorro, Afinsa, Martinsa…), sociales  (recortes, privatización de la sanidad universal, de la educación pública, los servicios básicos estructurales…) o humanitarios (guerra de Siria, eternos Iraq, Afganistán, Congo, la miseria de Haití, Somalia, las muchas dictaduras o los negados derechos de la mujer en un centenar de países del planeta). Ese admirador de Oviedo que es Woody Allen también dijo en una ocasión que el miedo “es mi compañero más fiel, jamás me ha engañado con otro” mientras en una de sus películas más famosas sentenció que “la vida se divide entre lo horrible y lo miserable”.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el lunes 29 de julio de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/07/29/mundo-da-miedo/1448348.html

Ofertas hasta en botica

La extensión de las rebajas, antes casi una exclusiva de los negocios de textiles, a nuevos sectores

El año pasado por estas fechas el Gobierno del Partido Popular llevaba a las Cortes la desaparición de las restricciones para las temporadas de rebajas y poco más tarde el comercio quedaba redimido de esas ataduras y con la libertad de establecer rebajas cuando quisiera, sin fechas ni épocas del año acotadas para ellas. Quizá pensaban los políticos populares que acabar con las limitaciones temporales traería una dinamización de los negocios que motivaría al comprador. No parece que haya sido así. Puede que en el fondo esté la profundización de la crisis, pero también parece que la desaparición de las ataduras no les sirva a los comerciantes para nada.

Aunque también hay otra cuestión que estudiar. Porque si las rebajas eran casi una exclusiva de los establecimientos de venta de géneros, de mercancías textiles, principalmente, los grandes almacenes habían extendido la medida a otro tipo de productos del hogar. Lo que originó que otro variopinto tipo de establecimientos también se adhiriera a estas depreciaciones. Pero la situación, en este sentido, era bastante estable. Se rebajaban productos que se iban quedando obsoletos, fuera del atractivo general o, simplemente, eran restos de una moda.
Llegó la crisis que lo inunda todo y lo que antes era un terreno casi acotado parece que se ha salido a campo abierto. Con la economía en precario y agudo deterioro muchos otros sectores de la compraventa han entrado en la dinámica de los descuentos. Así llegaron las ventajas en sectores turísticos, viajes, hostelería y algunas otras parcelas de la concurrencia comercial. Se popularizaron los transportes «low cost», bajaron los precios de los hoteles, se generalizó la estancia gratis de los niños en establecimientos de ocio y recreo, se comprimieron las tarifas en paquetes de vacaciones y se extendió el ofrecimiento de «resort» y cruceros baratos que evitan las estancias en hoteles. No fue suficiente para atraer al ciudadano y hoy vas por la calle y te encuentras la feroz competencia que se anuncia en muchos bares, restaurantes, heladerías, chiringuitos callejeros y locales ocasionales de bebidas. «Lunes y martes, jarra de cerveza a un euro», «Miércoles todas las tapas a cincuenta céntimos», «Festivos, copa y ración por?», «El segundo refresco, gratis». La lucha por atraer al consumidor llega a las rebajas por horas. «De siete a nueve, los cubatas al 70%» o «A partir de las diez una consumición gratis por cada suspenso». Las calles de muchas poblaciones se han convertido en verdaderos trenes de terrazas enlazadas por tableros y pizarras llamativas, belicosas entre sí, con camareros que te abordan a cada paso para que te sientes en sus mesas, te ofrecen pinchos gratis para animarte a consumir en su figón? ley de supervivencia comercial.
Claro que si los carteles llegan a anunciarte «la oportunidad de tu vida», «no volverás a ver nada igual», «si no aprovechas hoy, dile adiós para siempre» o tonterías como «Si no me llevas hoy ¡me voy!» o «Mañana ya no estaré» puedes considerar que el comerciante agudiza su imaginación para atraerte. Llegar al dos por uno de antiguas temporadas de Al Pelayo, Botas o los almacenes de los Pepín Areces o Pepín Fernández hacía tiempo que no se veía. Pero hemos alcanzado a entidades que no imaginaríamos nunca que cruzasen la línea de las ofertas por las características de los productos que comercializan. Y hasta las farmacias anuncian ahora en sus escaparates también rebajas. Cumplen el dicho popular del «hay de todo como en botica».Publicado el 21 de julio de 2013 en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/opinion/2013/07/21/ofertas-botica/1445061.html

Nuestra polémica fauna salvaje

Por una mayor agilidad en el pago de desperfectos a ganaderos y campesinos

 Controlar, pagar, conservar, difundir, fomentar son algunas de las palabras que participan en la polémica permanente que rodea a la fauna salvaje asturiana y cuyas controversias llegan con frecuencia a los diarios. Osos, lobos, jabalíes, corzos y hasta tejones son protagonistas de la distinta mirada del ganadero, campesino, ecologista, conservacionista, naturalista, político, hostelero y hasta del conductor. A unos les sobran y a otros les faltan muchos de estos animales. Las reclamaciones están a la orden del día. Mientras, estudiosos del espacio natural reclaman la vuelta de especies ya desaparecidas en nuestro entorno.

Una región como Asturias, eminentemente verde con un 73% de superficie forestal, con personalidad propia, con un atractivo turístico determinado y la necesidad de crear y fomentar una industria no contaminante ha de tener en cuenta todo ese vocabulario que enumeraba al comienzo. Lo que representa tener un presupuesto adecuado. Por eso el pago de desperfectos por parte de la Administración ha de ser rápido y con ajuste a los problemas causados. No consiste en abonar piezas muertas y huertas laceradas sino que sería necesaria una evaluación rápida con valoración del quebranto en el que queda el perjudicado. Un equipo de técnicos valoraría los destrozos causados in situ y la Administración indemnizaría al perjudicado.
La materialización de esta conducta oficial comportaría una conservación eficaz de la fauna, conllevaría un control de la misma lo que contribuiría a difundir una eficiente política naturalista y, como consecuencia de todo ello, fomentaría la llegada de visitantes, de observadores y hasta el estudio de dicha fauna. Por supuesto, este comportamiento naturalista eficaz rebajaría el vigor de la polémica y hasta la haría desaparecer ante la evaporación de los problemas. Realmente creo que es una paz económica y productiva. Formar e implantar un grupo de técnicos no significa un nuevo cuento de la lechera y resulta mucho más barato y eficaz que rodearse de dudosos asesores.
El Gobierno del Principado acaba de abonar una buena parte de los desperfectos producidos por la fauna salvaje a ganaderos y campesinos durante el año pasado. Tarde y poco para unos, eficaz para otros (Una canguesa denuncia que los lobos le mataron 4 novillas y 4 xatos desde 2011 y no le pagan). Fácil de remediar pues el abono rápido y bien evaluado resulta beneficioso para todos. No se abandonarían campo y montaña, lo que hace desaparecer especies, y la convivencia mejoraría, señala Roberto Hartasánchez, fundador del FAPAS (Fondo para la Protección de Animales Salvajes) con unos planes de medio ambiente que perduren porque, hasta ahora, «el que llega cambia lo anterior y eso, en la naturaleza, carece de sentido».
La recuperación de la cadena biológica se basa en una labor de amplio conocimiento del entorno natural en el que habitan las especies y no sólo en estudios teóricos. Esa es la fuerza de los proyectos de Benigno Varillas, el premiado «practologista» cuyas propuestas siempre se basan en trabajos sobre el terreno -pasa largas temporadas conviviendo con los colectivos estudiados para comprender sus vivencias-. La reimplantación de bisontes, tarpanes, uros, quebrantahuesos y otros «limpiadores» (trabaja en la instalación de un parque temático con estos animales vivos en el entorno de Atapuerca) es su soñado proyecto a realizar en los municipios menos explotados y más naturales de Asturias.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 24 de julio de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/07/24/polemica-fauna-salvaje/1446345.html

De los fedatarios y el contribuyente

Los errores en la documentación de la venta o no de unas fincas pertenecientes o no a la Infanta
El notario de la capital escribió un detalle del documento de forma errónea y lo firmó, lo entregó al solicitante y cobró el estipulado emolumento. El contribuyente, tras el trámite realizado, recogió el escrito y poco después lo trasladó a otro despacho, en la periferia, que lo esperaba para completar una operación de compraventa. Una vez en la otra sede el segundo notario se dispuso a confirmar la permuta de un inmueble entre un particular y una empresa constructora.
Cuando se estaba cerrando la comercialización observó este funcionario público el mencionado yerro y señaló que se debía corregir por lo que el contribuyente debería solicitar un nuevo documento ante la notaría capitalina. Mientras tanto se negaba a notorizar el trámite. Vuelta a empezar. Se demanda un nuevo documento en la primera sede subrayando entonces que en el anterior se cometió un error por lo que se rogaba la corrección del mismo sin tener que abonar una nueva tarifa. Pero el notario indicó que el traspié no era de su incumbencia ya que debía sustituir poder de firma por autorización escrito en el primero y no había lugar para no cobrar el arancel en un distinto y numerado impreso.
De nuevo en la periferia se reúnen las partes para finalizar sin error la operación. Mira por donde, al trasladar al papel la descripción de la compraventa, el funcionario de la segunda ciudad se equivoca en el contenido y uno de los presentes le advierte el desliz. Como los impresos para realizar estos trámites están controlados por la Administración lo que correspondía era iniciar un nuevo escrito en un diferente formulario, por supuesto sin coste alguno para los solicitantes y a cargo del fedatario público que era el responsable del error.
Pero no fue así. El funcionario, sin inmutarse, tachó su fallo, terminó el escrito y lo registró con el mencionado tachón. No hubo que abonar dos documentos como sí había exigido en la incorrección anterior. El suyo había sido un desliz sin importancia y no se aplicaría tarifa alguna ni se iniciaba en un nuevo impreso.
Cuento esto a propósito de los errores habidos en la documentación que se gestiona para la instrucción del proceso del «caso Nóos», sobre la venta o no de unas fincas pertenecientes o no a la infanta Cristina. El «resbalón» lo dirimen tres estamentos estatales en los cuales se deposita toda la confianza oficial, el Ministerio de Hacienda, el Consejo General de Notarios y el Colegio de Registradores. Han pasado los días y el misterio continúa puesto que se han reconocido fallos pero no por qué se han producido. El hermetismo por parte del departamento ministerial fue casi absoluto, desde él se echaron balones fuera, insinuaron que la falta la tenían los demás pero terminó dimitiendo la directora de la Agencia Tributaria, Beatriz Viana, aunque «por razones personales». Hacienda solamente ha reconocido dos errores, los once restantes los atribuye a los fedatarios públicos. Entre éstos se señaló la «ínfima» posibilidad de culpa por su parte y de la eventualidad de una pifia informática. Es decir, pasados los días, nadie tuvo la culpa.
Lo que queda por decir es que este no es un cuento que acabe bien, como la mayoría de los cuentos. Es un reflejo de la realidad que anima a la chanza y contribuye a la frivolización y desvío del objetivo de un proceso riguroso que preocupa al contribuyente. La fe en fedatarios y recaudador, por los suelos.Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 10 de julio de 2013http://www.lne.es/opinion/2013/07/10/fedatarios-contribuyente/1439877.html

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Buscad al autor

Estamos perdiendo la orientación. Los papeles de Bárcenas, los conocidos hasta ahora, a estas horas importa poco que sean fotocopias o los originales. Ya están en cualquier rincón del planeta, ya los conoce quien los quiera conocer. No importa si ahora aparecen los originales cuando los peritos habían dictaminado con seguridad que los publicados el pasado inverno eran verdaderos. Por tanto nos estamos desviando del camino. Lo importante sigue siendo quién facilitó esos papeles y por qué lo hizo. Las investigaciones del juez Ruz supongo que no se habrán parado al obtener las hojas o el cuaderno que le entregó Pedro J.

Por otra parte esa situación no es comparable a los casos de Asange o Snowden. Ni mucho menos. Aquí hay una venganza de alguien que todavía no ha aparecido en los papeles ni en los periódicos. No creo en las teorías de la conspiración que tanto le gustan a El Mundo, que aún sigue publicando recursos y filtraciones sobre el 11-M, buscando culpables entre rumanos, etarras, policías y hasta izquierdistas redomados. Recuerden la portada del diario de Ramírez con aquel titular a toda plana: «Bárcenas exculpado: «Gürtel» se vuelve contra Rubalcaba». Han pasado casi dos años de la publicación de tal acierto y el diario sigue presumiendo de credibilidad.

Creo que los autores de la entrega de los papeles, de forma dosificada y repartiendo con delicadeza, terminarán descubriéndose ellos mismos y estarán entre relevantes miembros o ex miembros del partido. La vanidad y la venganza alcanzan hasta los testamentos. Sin descartar a los responsables de correas delictivas, que en estos momentos están consiguiendo que se les olvide. También conviene indagar a quién beneficia todo este mogollón de corrupción y podredumbre.

Quizá nos dé la risa cuando se descubra el pastel.

2013, con permiso de George Orwell

Relato detallado de un viaje a Madrid

03.07.2013 | 00:00

2013, con permiso de George Orwell

Nos levantamos temprano. Nos había despertado la alarma del teléfono que anunciaba la llegada del e-mail con los titulares del día de LA NUEVA ESPAÑA. Desayunamos sin prisas, miramos el tiempo en internet, algo mejor que el de las jornadas anteriores, lluviosas y ventosas, desagradables. Tras un rato de relajo, empezamos a recoger, deshacer camas, llenar maletas y agrupar utensilios de viaje. Y mientras uno llamaba a Madrid para saludar a los que no habían podido venir, otro sacaba las bolsas de basura y el resto se dedicaba a revisar las estancias de la casa para no dejar nada encendido, abierto, sin desconectar o sin cubrir para evitar los efectos de la humedad. Entre una cosa y otra, salimos hacia las once.

Pasamos primero a despedirnos del resto de la familia. Habíamos venido a una celebración familiar y no volveríamos hasta bien entrado el verano. Dejamos Barro cerca del mediodía y nos dirigimos a Posada para cumplir con la tradición de comprar bollos preñaos para cenar y repartir entre los amigos. También para adquirir los periódicos y bebida para el camino.
Una vez en la carretera, vimos los tejados de Llanes a la izquierda y sufrimos una media hora de caravana en el tramo sin autovía hasta Unquera. En ese tiempo uno encendió su tableta, otra recogió la llamada de un paciente y el resto comentamos si encendíamos la radio o escuchábamos música ya que viajábamos personas de distintas generaciones y gustos musicales.
El viaje transcurría tranquilo y tras pasar por una Torrelavega llena de carteles con reivindicaciones de los trabajadores de Sniace, superar las nieblas de Reinosa y el pantano del Ebro y los encantadores olores de Aguilar de Campoo, el pueblo de las galletas, llegamos a Olmillos de Sasamón. Sólo conocemos su entrada, ya que paramos allí porque nos pilla a mitad de camino, tiene una solitaria gasolinera, un bar que dispensa platos combinados y en frente un hotel restaurante para comidas más elaboradas y reposadas. Además, en ocasiones nos encontramos con amigos y conocidos con los que también coincidimos en Asturias o en Madrid.
Reemprendemos el camino tras el reparador almuerzo con su café antisomnolencia de rigor. Nuevas comunicaciones telefónicas para anunciar la posición, programar encuentros con las amistades y comentar la bonanza del viaje, «por ahora sin agobios ni retenciones». Pronto bordearemos Burgos, Lerma, Aranda de Duero, dejamos el este segoviano y entramos en la comunidad de Madrid por las pendientes de Somosierra y la popular Sierra Pobre. Al final, algún «paroncillo» puntual en los aledaños de las áreas multicomerciales cercanas a la capital y poco más. Y hacia las seis en casa. WhatsApp a los amigos, llamadas de bien hallados en el hogar y saludos a los no avisados del viaje para no inquietar a los preocupados seres queridos.
Perdóneme George Orwell (autor de «1984») el título que encabeza este texto, «2013». Cuento todo esto con detalle porque se sale de la rutina diaria. Lo hago para que se enteren ustedes, para que no sean solamente Obama, Cameron, Facebook y el correspondiente largo etcétera los que lo saben todo de nosotros, los que nos tienen en sus visores, nos vigilan, nos espían, pinchan nuestros ordenadores, nuestros teléfonos, nuestros GPS, ¿nuestros cerebros? ¡Qué poco falta! 

Publicado el miércoles 3 de julio de 2013 en LA NUEVA ESPAÑA

Una letra definitoria

Cuando en los años cincuenta un anuncio luminoso (no había televisión en España) ilustraba algunos edificios con una inteligente maniobra técnica (Nescafé, se apagaba y al encenderse de nuevo desaparecía la N inicial, es decir, Nescafé escafé) no estábamos acostumbrados al escapismo. De ninguna clase. Hoy es el pan nuestro de cada día. El escapismo de salir por la tangente, el de no decir nada o decir algo sin decir nada.  Es el caso del PP y Bárcenas, Gürtel y demás corruptelas cotidianas.  El partido del Gobierno ha despachado la prisión del tesorero al que ha estado pagando (en diferido) hasta hace ahora cinco meses con 17 palabras. No ha llegado a dos líneas en el folio con membrete oficial. Unas letras escasas pero definitorias. Luego la secretaria general popular ha salido a los micrófonos para decir que ellos siempre cumplen, siempre han respetado las decisiones judiciales y se han portado muy bien, no como otros,  que ya quisieran hacer lo mismo. Claro que en los cortes que les han dejado las teles en sus informativos les han llovido los reproches por todas partes ya que han puesto el ventilador cuando les ha tocado a otros partidos. El mismo día que el partido expulsa a los representantes andalucistas del consistorio de Jerez cuando todavía no hay sentencia firme sobre su inhabilitación. Cuando les toca a ellos no hay forma de echarlos ni con agua caliente.

Tienen la suerte que el mismo día han proliferado las noticias de corrupción en media Europa, con los casos sobresalientes en Francia de Bernard Tapie, Sarkozy y la actual presidenta del Fondo Monetario Internacional y en el Vaticano con el encarcelamiento de un obispo y varios cómplices, entre otros ejemplos de corrupción. ¡Qué paciencia tenemos!

Resiliencia

La capacidad humana de asumir situaciones límite

Resiliencia. Conozco la palabra desde hace poco tiempo, perdón por mi ignorancia. Al principio la puse en el rincón de las reservas porque me parecía algo marginal, un término nuevo utilizado por especialistas, quizá un “palabro” de frikis… Pero últimamente la vengo oyendo con frecuencia y la curiosidad me ha llevado a ver si tenía más significados del que suponía. Recurrí primero al diccionario de la Real Academia para comprobar su inclusión en la lengua española. Aparecieron dos significados, uno recientemente incorporado (“Capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas”). Posiblemente sea la adaptación del término mecánico (“Capacidad de un material elástico para absorber y almacenar energía de deformación”) al vocabulario de la Psicología.

Insatisfecho con esta definición que no cuadraba del todo con las lecturas, conversaciones y frases oídas hasta ahora, comencé una búsqueda para que me informase de su empleo en los medios. El campo, entonces, se abrió en un abanico que abarcaba diversas direcciones: ingeniería, ecología, psicología, sociología, derecho y alguna más. Hasta se menciona como capacidad de los emprendedores, tan de actualidad. Sin embargo, no encontré ninguna relación política, económica, social específica. Existe un Instituto Español de Resiliencia y en su información básica relaciona su actividad con deporte, educación, empresa… Creo que le falta una característica que en estos días tenemos griegos, portugueses, irlandeses, chipriotas, italianos, españoles y supongo que muchos contribuyentes de la Europa del este. La capacidad política de resistir y sobreponerse.

El llamado estado de bienestar quizá sea un estadio psicológico dependiente no solamente de la comodidad pues impulsa a la necesidad de comprar, a la urgencia por la superación económica, a la necedad de las apariencias. La educación, la calidad social, la sostenibilidad parecían, hasta hace poco, casi secundarias. Pero cuando se extendió la crisis, se expandió el desempleo, se desplomó la concesión de créditos, se ejecutaron las cláusulas abusivas de las hipotecas el mundo idílico, la bonanza de la globalización se desinfló. Y llegaron las penurias. Entonces se empezaron a sorprender especialistas de la psicología y de la sociología ante la capacidad de resistencia de personas sin características especiales, sin aficiones extremas, no simpatizantes del riesgo. Y se especuló con la continencia ante las injusticias, los recortes a la cultura, la sanidad, la enseñanza, la desesperanza de quienes perdían trabajo, vivienda, becas, calidad de vida. Creo que fue entonces cuando tomó fuerza la noción, el concepto de resiliencia.

Mis escasas fuentes político-económicas me impiden saber si la percepción de esa idea era ya conocida por los economistas y los políticos actuales, los que, según los sondeos oficiales, soportamos con estoicidad, o la acaban de incorporar a su argumentación. El caso es que la resiliencia, la “capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas” parece extenderse, con más o menos sobresaltos, por el Sur y el Este de Europa. Y puede que pronto alcance al Norte, al Oeste… continentales. Porque, según el profesor Paul Krugman “los responsables políticos, tanto aquí [EE.UU.] como en Europa, parecen ser presa de algo similar a la complacencia y el fatalismo, la sensación de que ni se puede ni se debe hacer nada. Podríamos llamarlo el gran desdén”.

Artículo publicado el martes 25 de junio de 2013 en LA NUEVA ESPAÑA

Correa y mordaza

El silencio de TVE1 sobre los nuevos papeles de la trama Gürtel

Comprendo que las exclusivas hay tratarlas con cuidado, que no debe uno apropiarse de los descubrimientos de los otros medios. Vale, no se puede restar protagonismo a quien investiga, encuentra o recibe una noticia y la publica. Pero una cosa es ese respeto al triunfador y otra es el desprecio, la ocultación y la desinformación. El diario El País sale hoy a la calle con una relación de viajes pagados por la trama Gürtel o Correa a personalidades y dirigentes del Partido Popular y sobre todo al presidente Aznar, a su familia, a sus ministros cuando ejercían el Gobierno de la nación. Y además una serie de regalos caros a mucha otra gente de la cúpula del PP. Para colmo se da cuenta detallada de la partición de esos presupuestos para evitar acudir a concurso público. Es decir, una cadena de chorizadas que salpican al epicentro de Gobierno, su presidente, el partido y sus dirigentes. Bien, pues Televisión Española no lo ha señalado en los diez extensos titulares, que hoy más que titulares han sido noticias casi completas, de su Telediario 1, el de las tres de la tarde. Merecieron honor de titular el desamparo del juez de los procesos a Blesa o la noticia de toda la semana pasada de que Mandela sigue muy mal pero que resiste a sus 94 años. De Correa, Crespo, Aznar, Agag, Gallardón, García Escudero y la larga camarilla beneficiaria de los Gürtel, ni mención. Eso es un telediario imparcial, honesto y equilibrado como los que se emitían en la segunda legislatura zapaterista, esa tan denostada y culpable de todos nuestros males.

No he podido comprobar si otros medios televisivos han hecho lo mismo porque la mayoría se emiten a la misma hora y no se pueden ver varios telediarios a la vez. Si he comprobado que algunos que tienen distinto horario han abierto con esa información. Señalando que la noticia la da el diario en cuestión, al igual que han mencionado que Messi ha pagado diez millones a Hacienda para ponerse al día, dato que publica La Vanguardia. Pero Radio Televisión Española ha pasado a pertenecer al holding de PP y no le interesa que la gente descubra lo bien que lo ganan fuera de la legalidad. La corrupción, la de otros. Por eso Bárcenas entra y sale de su casa cuando le da la gana mientras cualquier robaperas duerme más tiempo en calabozos y celdas que en su casa o infravivienda.

Como se ve, primero le apretaron el cinturón a la información pública e imparcial y ahora le ponen una descarada mordaza.

Cineastas a la televisión

La parte buena de la crisis de la industria del celuloide

La palabra crisis forma parte de la definición del teatro desde tiempos inmemoriales, pero el arte escénico revive siempre como un ave fénix. Lo mismo se suele decir de la radio y últimamente de la prensa. Ahora le llega el turno al cine y hasta parece que la televisión corre peligro ante las novedades que aporta internet. Pero cada uno va resolviendo sus problemas y poco a poco todo vuelve a su lugar y la situación se estabiliza. O al menos se reconvierte para continuar con un rol similar o casi idéntico. Productores y exhibidores buscan hoy una corrección a la crisis del cine. Presupuestos menos espectaculares, rebaja de precios… Pasarse a la televisión apunta a un remedio para los cineastas.
Puede parecer el refugio de estrellas y guionistas, pero también un estimulante para el arte televisivo, comentaba recientemente Ángel Luis Fernández, uno de los más destacados directores de fotografíadel cine español, que como gran parte del elenco sufre las consecuencias del desempleo. Un frecuente reparo que alegan técnicos y críticos del cine contra la pequeña pantalla es que ésta graba con escasa calidad, sin los cuidados de un cine que tiene tiempo para repetir escenas, para conformar una ambientación, sin la urgencia que comporta realizar un capítulo tras otro. El enfoque va mejorando en este sentido y la televisión evoluciona a una mayor calidad. Calidad no solamente en cuanto a técnica, sino también en el terreno literario.
Esta realidad televisiva ante la crisis cinematográfica hace que la gente del cine vea en la pantalla casera un amparo contra la crisis del «celuloide». Ejemplos claros los tenemos en Kevin Spacey, ese asiduo visitante de Asturias, Dustin Hoffman o Glenn Close, con series de gran éxito en la actualidad. Si el primero, ganador de dos «Oscar», director artístico del londinense Old Vic, uno de los teatros más prestigiosos en la lengua de Shakespeare, triunfa con «House of cards», Hoffman, también con dos estatuillas de la Academia de Hollywood, lo hace con la serie «Luck». Además, ruedan ahora frecuentemente en televisión actrices y actores como Sigourney Weaver, Jessica Lange, Anjelica Huston, Kevin Costner, Jeff Daniels, Kevin Bacon, Maggie Smith, Danny DeVito, Alec Baldwin y una veintena de famosos de la gran pantalla aupados por «Saturday night live».
En España resaltan los casos del cántabro Antonio Resines y del leonés Imanol Arias, respectivamente con «Los Serrano» y «Cuéntame», ambos con notorio éxito de audiencia. Antes lo tuvieron los ya fallecidos Carlos Larrañaga y Tony Leblanc, o Concha Velasco, que sigue protagonizando series televisivas.
También hay ejemplos en sentido contrario como los de tres norteamericanas homónimas, Jennifer Aniston, Jennifer López y Jennifer Morrison, que comenzaron en producciones para la pequeña pantalla y ahora triunfan en el cine. Los éxitos de series como «Friends» o «House» las lanzaron al estrellato hollywoodense. Y por supuesto hay quien triunfa en ambos formatos a la vez, como la canadiense Stana Katic, que conquista audiencia actualmente siendo la detective Kate Beckett en la serie «Castle» mientras ha participado en diez filmes en cuatro años y hasta en un videojuego de novísima generación. Pero éstos son casos aislados. El cine está en declive y se cierran salas cada día. Un tónico que podría recuperarlo sería programar abonos para proyectar series de éxito que se emiten en cadenas de pago. El menor presupuesto de las producciones televisivas haría más atractivos los precios para los patios de butacas.
Artículo publicado el jueves 20 de junio de 2013 en LA NUEVA ESPAÑA.