China empieza a preocuparse

El deterioro del medio ambiente en el gigante amarillo

Los ciudadanos chinos que viven en sus grandes poblaciones tienen serios problemas para respirar. La industrialización intensa impuesta para llevar al país al siglo XXI no respeta el medio ambiente y el aire soporta una polución altamente tóxica para el ser humano. Según fuentes de la Organización Mundial de la Salud los niveles de contaminación en Pekín (o Beijing), con demasiada frecuencia, sobrepasan hasta 40 veces los límites del índice de calidad del aire. Veneno puro. Ante las protestas internas y la pésima propaganda que trasciende por ello al exterior, desde fechas recientes el Comité Central ha colocado en el Gobierno un Ministro del Medio Ambiente.

El planteamiento es a largo plazo, como todo lo que planea y decide la cúpula gobernante. Expertos en la política china vaticinan que su Ministerio de la Protección del Medio Ambiente (MEP), de momento, tiene poco poder para hacer cumplir las leyes existentes y necesita un mayor empuje para elaborar nuevas y severas normas ambientales. Chen Jining, el nuevo ministro de protección ambiental, se ha comprometido a perfeccionar la supervisión del MEP sobre los gobiernos locales y manifestó a los medios de comunicación que su departamento «no escatimará esfuerzos» para aplicar las nuevas leyes.

Por su parte, el Ministerio de Ciencia y Tecnología acaba de informar de la preparación de un nuevo plan quinquenal para «prevenir y controlar la contaminación del aire». Al tiempo que la Fiscalía Suprema planea una operación para los próximos veinte meses con el fin de combatir el «crimen ambiental», un programa para ejecutar desde este marzo de 2015 hasta diciembre de 2016. Y el Presidente Xi Jinping ha asegurado que va «a castigar con mano de hierro cualquier violación que destruya la ecología o el medio ambiente, sin excepciones».

Las intenciones son éstas, los hechos son distintos y difíciles de cambiar a corto plazo. Por ejemplo, el río Amarillo o Huang He, considerado «cuna de la civilización china», una corriente que atraviesa unos 5.500 kilómetros del territorio y sobre la que se desarrolló el país desde la prehistoria, estaba hace ya una década tan corrompido que solamente un 16% de su caudal era potable y aproximadamente un 33% sufría un nivel superlativo de contaminación. Se intentaron medidas salvadoras como realizar trasvases de los ríos Brahmaputra, Salween y Mekong pero no parece que hayan resultado, mientras un estudio reciente señala que 64% del agua subterránea de las ciudades está «gravemente contaminada» por los residuos de plantas químicas, fábricas de acero, productores farmacológicos y de fertilizantes, es decir, quienes han llevado a China a ser una gran potencia económica.

Respecto al ministro Chen Jining se trata de una estrella en ascenso en la política china y si nos atenemos al camino que siguen los componentes que alcanzan la cúpula del régimen lleva camino de llegar a ser vicepresidente del Consejo de Estado en 2018, según prevé la chinóloga Georgina Higueras. Es ingeniero ambiental por la Universidad de Tsinghua, se doctoró en ingeniería civil y ambiental en el Imperial College (Reino Unido) y fue nombrado presidente de la mencionada universidad, es vicepresidente de varios comités medioambientales nacionales, tiene contactos, tiene dinero y pertenece al liderazgo de la sexta generación, que previsiblemente tomará el relevo en dos o tres años de buen número de vacantes en el Consejo y el Politburo. Y China empieza a preocuparse por su medio ambiente.

Publicado el viernes 3 de abril de 2015 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/04/03/china-empieza-preocuparse/1736414.html

 

Libia, un peligro islámico más cercano

La labor mediadora del diplomático malagueño Bernardino León Gross

Es posible que ahora consiga algo en Libia. Bernardino León Gross, el hábil diplomático malagueño del que el ministro Miguel Ángel Moratinos disfrutaba como negociador, «apagafuegos» y otros apelativos peliculeros, lo intenta. Y tras la cumbre europea de jefes de Estado y de Gobierno y las mesas recién celebradas en Argelia y Marruecos la situación puede mejorar. León mostró su optimismo tras esas mesas que reunieron a las distintas facciones que se enfrentan en el amplio territorio libio, donde hasta ahora era difícil encontrar interlocutor, negociador, hasta diríamos, encontrar un país. Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, le nombró el verano pasado representante especial y cabeza de la Misión de Apoyo de Naciones Unidas en Libia (Umsmil), puesto que antes había ejercido para la Unión Europea y como representante de ésta para el Sur del Mediterráneo.

En el Consejo celebrado días pasados en Bruselas se decidió aumentar su cooperación para luchar contra el terrorismo islamista en África mediterránea, sobre todo tras el atentado en Túnez y ante la situación de Libia. La canciller Merkel expresó su preocupación ya que «la influencia del EI crece en Libia», y señaló que si no se soluciona este conflicto la Unión Europea «tiene un gran problema». En este sentido Barcelona acogerá una cumbre de la UE y los países del norte de África sobre yihadismo e inmigración. Los líderes europeos hablaron de medidas de apoyo si se llega a formar un gobierno de unidad nacional -por ahora muy difícil- y tan pronto como se logre la UE dice estar preparada para contribuir a la seguridad de la zona, según manifestó el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

Libia es un país extenso -unas tres veces y media la de España- que limita al Norte con el mar Mediterráneo y en el continente africano con Egipto, Sudán, Chad, Níger, Argelia y Túnez. Sus seis millones de habitantes pueblan solamente las ciudades del Norte cercanas a la costa, con zonas de vegas verdes, ya que el resto es desierto, poco habitado por tribus nómadas beréberes. Su establecimiento como estado libre se remonta a mediados del siglo pasado ya que, a pesar de su larga trayectoria histórica, siempre fue una tierra en disputa por egipcios, cartagineses, griegos, romanos, árabes, turcos e italianos a lo largo de los siglos. Tras las «primaveras árabes» del Sur del Mediterráneo, la caída de Gadafi supuso la desbandada libia, que prácticamente permanecía atada por las sogas del megalómano dictador. Las mismas milicias que lo derrocaron y asesinaron, con apoyo occidental, eran bandas incontroladas de viejos «cabecillas», antiguos seguidores suyos caídos en desgracia, corruptos sediciosos perdedores de las prebendas del tirano. El caos se apoderó así del extenso dominio entre Argelia y Egipto.

Y las luchas, secuestros, matanzas entre facciones son diarias desde la muerte del iluminado caudillo. Dos semanas atrás aviones bajo mando del Gobierno tácitamente reconocido internacionalmente, con sede en Tobruk, bombardearon el aeropuerto de Mitiga, en la capital Trípoli, controlada por una milicia disidente. Y eso que ambos bandos habían aceptado sentarse a negociar gracias al esfuerzo de Bernardino León. Estas reuniones continuaban las iniciadas en Ginebra y en un oasis libio entre partidarios del Gobierno salido de las últimas elecciones y los seguidores del Gobierno constituido por el anterior Parlamento, que cuenta con el apoyo de diversas milicias islamistas, coaligadas bajo el nombre de Amanecer Libio.

El Gobierno de Abdullah al-Thinni ha prohibido la entrada de palestinos, sirios y sudaneses, como presuntos yihadistas, para evitar que intenten implantar otro «estado islámico» que enlace con los integristas de Mali y los agresivos nigerianos de Boko Haram. Libia corre ese peligro y el de su desestructuración como país como ocurre en territorios como Eritrea o Somalia.

 

Publicado el 25 de Marzo de 2015 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/03/25/libia-peligro-islamico-cercano/1732352.html

 

Las otras guías

Los hitos de la cocina asturiana que no aparecen en las grandes publicaciones del sector

El Despachito de Gloria es un establecimiento de éxito. Comenzó con una pequeña cocina, una mínima barra y cuatro mesas contadas. El local había pasado por varias manos sin lograr sobrevivir en una plazoleta llena de bares de muy diverso tipo, categoría y variedad culinaria. Pero Gloria, sus muchachas y la veteranía de Paco han hecho que el primitivo chiringuito sea ahora una referencia en una de las zonas más comerciales de la ciudad de Málaga. Un ejemplo de que no es imprescindible tener internacionales estrellas o soles hispanos para comandar una oferta gastronómica en las guías turísticas.

Señalo esto porque normalmente acudimos a publicitados libros y guías gastronómicos para buscar referencias del buen comer, encontrar delicias culinarias y el arte de los sabores. Y sin embargo muchos monumentos de la cocina no figuran en esos documentos. Bien porque no se asisten de publicidad, porque no concurren a ferias y degustaciones o simplemente porque no ofrecen platos popularizados. Por ejemplo, la caldereta.

Una delicia marinera típica asturiana escasamente conocida fuera del Principado creo que es la caldereta de pescados y mariscos. Quizá sea porque no son muchos los restaurantes que la preparan, porque se estime que es un plato caro o por su exigente preparación. El caso es que es un deleite gastronómico casi exclusivo de mesones costeros que quizá no tengan atractivo exterior para invitar el visitante a entrar al comedor. Pero pienso que la caldereta marinera debería ser publicitada como uno de los emblemas de los ancestrales fogones asturianos.

Mencionaba líneas arriba un pequeño restaurante malagueño como ejemplo de a lo que se puede aspirar en una ciudad que se ha convertido, especialmente en su casco histórico y peatonal, en una gran terraza de bares, cervecerías y cantinas de todos los modelos y cocinas geográficos. Hemos de alardear en Asturias de numerosos rincones donde se concentran establecimientos para un buen refectorio. De rincones que, sin embargo, no figuran en las célebres guías pero que dispensan las más preciadas joyas de nuestra cocina más sabrosa. De alguna «calle del hambre» cuya única publicidad es el boca a boca.

Semanas atrás amigos de distintos ámbitos andaluces nos reclamaban unas directrices sobre paisaje y gastronomía para visitar Asturias en próximas fechas. Fue un trabajo bastante fácil componerles una guía personal porque considero que disfrutar de unas vacaciones en el Principado puede ser un placer para el foráneo aunque turísticamente sea un diamante todavía a medio tallar. Que necesita completar unas imprescindibles y buenas comunicaciones por tren, mar y aire. Y exportar la visión del paisaje, del arte, de la gastronomía de una región moderna con unos enormes antecedentes en estas materias. Claro que para ello se ha de transformar de la antigua agrícola-industrial en plenamente turística. Como ocurre con Baleares o las costas mediterráneas de las que el Paraíso Natural no desmerece nada, ni en paisaje, ni en arte ni en gastronomía.

Sin destruir el tesoro de un precioso paisaje natural, una fauna original, un arte único o una gastronomía señera, Asturias debe dedicar más esfuerzos en conseguir unas terminales de transportes competitivas -revitalizar las vías ferroviarias y aeroportuarias infrautilizadas-, presumir del Prerrománico, del oso, del carbayu o de Casa Belarmino, de Regueiro, de Canene.

 

Publicado el lunes 16 de marzo en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/03/16/guias/1727711.html

La paridad y Mrs. Morrissey

El reparto de labores por sexos desde épocas prehistóricas hasta nuestros días y la inclusión de mujeres en los consejos de administración

Los primeros habitantes de este territorio que hace tiempo llamamos Asturias parece que ya dividían las labores por sexos. Según van descubriendo los científicos, los residentes cuyos restos se van encontrando en cuevas como la de El Sidrón seguían unas costumbres que han cambiado poco con el paso de los años. Los neandertales que vivían por estas tierras, hace unos 40.000 años, repartían su trabajo entre ambos géneros con arreglo a las habilidades de cada cual. Así, a la hora de fabricar armas para la caza, de confeccionar utensilios para despiece de lo cazado, de manufacturar badanas o ropajes, las mujeres mostraban mayor destreza que los hombres, que se desenvolvían mejor en otros menesteres. Pero ellas siempre han llevado la peor parte. ¿Cambiará algo con la reciente actuación de Helena Morrissey?

Muchos estudiosos de las épocas prehistóricas deducen que este reparto laboral se debió a ciertas diferencias biológicas, en cuanto a tamaño, esbeltez o agilidad al emplear distintos órganos corporales como instrumentos de elaboración. Se menciona como ejemplo la utilización de los dientes para despedazar piezas de caza, agujerear pieles, etcétera.

Pasados tantos miles de años, avanzada la civilización infinitamente, hoy día las diferencias persisten y, en diversos casos, agudizadas a pesar del tiempo transcurrido y el desarrollo de esa mencionada civilización. Me refiero a las diferencias en cuanto a los salarios, al reconocimiento de algunos derechos humanos -al menos en algunas creencias religiosas y países cuyos gobiernos las imponen-, a las funciones en otras religiones? teniendo en cuenta que son bastante recientes reconocimientos políticos como derecho a votar, comprar, casarse, etc. que perviven en regímenes totalitarios y en culturas donde la fuerza se sigue ejerciendo como distintivo de mando.

Ciertamente el ejercicio del mando es uno de los reductos donde más se muestra la diferencia entre hombres y mujeres. Muchas combaten esta discriminación pero con escaso éxito. Pretendo destacar hoy los logros de una británica que lo está consiguiendo en numerosos casos. Me refiero a Helena Morrissey, que hace unos años fundó el Club del 30%, una institución que busca la incorporación femenina a los consejos de administración en ese porcentaje. Notorio es que las directivas de una gran mayoría de empresas en todo el planeta están copadas por los varones y es muy escasa la presencia femenina. Y en los escalafones de otras muchas la ausencia de las mujeres es clamorosa (pienso que Editorial Prensa Ibérica, editora de este diario, es una clara excepción en cuanto a puestos directivos, con consejeras y directoras en sus distintos diarios y emisoras de televisión).

Mrs. Morrissey, que es consejera delegada de Newton Investment Management, con decenas de miles de empleados, les explicó su aspiración a los hombres más poderosos de Reino Unido y convenció a más de un centenar de los presidentes de los principales consejos de que les conviene una directiva más diversa porque generará más beneficios. Y parece que los psicólogos convienen en que el 30% es el nivel al que una minoría llega a hacerse oír. Países como Francia o Noruega han establecido cupos mínimos obligatorios en cuanto al porcentaje de mujeres en los consejos. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) acaba de presentar en Madrid su Código de Buen Gobierno en el que se establece que deberá haber más mujeres en este órgano de gestión para que en cinco años (2020) representen como mínimo un 30% de los miembros del consejo de administración. Desde 2010, según datos facilitados por la «conseguidora» Morrissey, el porcentaje de mujeres en los principales consejos de Reino Unido se ha doblado. Hace poco esta combativa mujer comenzó a llevar el mensaje también a los colegios. Tiene experiencia. Tiene nueve hijos.

Publicado el viernes 6 de marzo en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/03/06/paridad-mrs-morrissey/1722928.html

Hackers y esos inquietantes adelantos

La seguridad y los avances tecnológicos

Un/a hacker es un personaje inquietante para el gran público. Unos lo consideran héroe; otros, peligroso pirata y delincuente. Ahora resulta que los hackers son respetables profesionales que realizan faenas legales. Al menos en el mundo laboral su trabajo lo es hasta que quebrantan las leyes, como ocurre en cualquier función. Viene esto a colación porque recientemente se han publicado diferentes noticias que reivindican esta tesis ya que la palabra y la acción no son punibles de por sí aunque lo parezcan.

El significado de la palabra en castellano tiene diversas acepciones, aunque la más común es la que se aplica en informática para señalar a quien «entra sin permiso» en un sitio, sea una web, un sistema operativo, una red, etcétera. La connotación peyorativa que generalmente se le atribuye es porque la traducción al castellano puede expresar manipulación, habilidad, mañosidad e intromisión en la privacidad, entre otras cosas. Si juntamos la falta de autorización con el sentido de manipulación desembocamos en el alcance perverso de la palabra. Pero no todo hacker es avieso. Los departamentos policiales de cualquier país encargados de perseguir los delitos informáticos no lo son.

Un especulativo reportaje publicado los pasados días en «The New York Times» comenzaba así: «En Suecia, un hombre asegura que pagará hasta 2.000 dólares a quien entre en la página web de su casero. Una mujer de California ofrece 500 a quien piratee las cuentas de Facebook y Gmail de su novio para comprobar si éste la engaña». El portal NeighborhodHacker.com, dedicado a estos menesteres, se define asimismo como una compañía de «piratas éticos certificados», que trabaja para proteger «los datos y contraseñas» y «la seguridad de los hijos» de sus clientes, según el diario norteamericano. Y la legalidad de esta y otras muchas empresas informáticas que aparecen en internet resulta compleja de establecer por la dificultad de la radicación de sus sedes, las desiguales legislaciones en los países en los que actúan y los diferentes trabajos que realizan.

Acaba de publicar LA NUEVA ESPAÑA una información en la que se señalaba que una niña británica de sólo 7 años «ha demostrado que cualquiera puede hackear una wifi pública». Betsy Davis, se indicaba, «necesitó tan sólo 10 minutos y 54 segundos para romper la seguridad de una red inalámbrica». Parece que participaba en un reto proyectado por una empresa de seguridad y la niña, aficionada a las nuevas tecnologías, lo superó con rapidez y sin despeinarse. La compañía quería mostrar el riesgo que supone acceder a redes wifi públicas sin la adecuada seguridad, afirmaba la reseña. La jovencísima hacker contaba en el vídeo que acompañaba la noticia que solamente tuvo que copiar en un buscador de la red un programa que explicaba la forma de entrar en la web y aplicarlo.

No nos han de extrañar estas cosas ya que los avances tecnológicos pueden tener ranuras que no preservan totalmente la seguridad mientras que no se haya experimentado largamente con el invento. Joaquín Rábago detallaba en un artículo («Un televisor que es todo oídos») en estas páginas cómo un televisor, de los llamados «inteligentes», capta órdenes verbales, las envía, sin usar el mando a distancia y a través de internet, a un servidor que devuelve una respuesta inmediata al aparato. El peligro es que ese electrodoméstico puede captar conversaciones privadas que no sean precisamente para cambiar de canal.

Publicado el viernes 27 de febrero de 2015 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/02/27/hackers-inquietantes-adelantos/1719453.html

 

La familia y alguno más

Los conflictos sin tregua en el socialismo madrileño

La oficial familia socialista de Madrid parecía en un tiempo homologable a cualquiera otra familia típica española, con sus líos caseros, sus disidencias, sus rencillas entre los diversos miembros. Peloteras que tenían periodos de calma y puntos álgidos en épocas valle. Surgían más las pendencias antes de las campañas que en tiempos preelectorales. Por eso, durante una larga fase, padres, hijos, primos o cuñados se avenían cuando se acercaban a las urnas. Ya no, ahora da lo mismo que se aproximen cuatro convocatorias electorales o que no se vislumbre ese joyero transparente y con ranura en el que se depositan los votos. Las treguas han desaparecido con internet y las redes sociales.

En la familia socialista madrileña eran conocidas varias tendencias que buscaban el mismo objetivo por caminos diferentes. Estaban los guerristas, los renovadores, los renovadores de base y la corriente de opinión cristalizada en Izquierda Socialista. En realidad eran vectores que convergían camino de un mismo blanco pero con distintos grados de pragmatismo. Los primeros estaban liderados por José Acosta, que pregonaba un socialismo clásico aunque sin fuerza para gobernar la federación; los renovadores eran los más pujantes, encabezados por Joaquín Leguina, que fue el primer gobernante de la Comunidad Autónoma de Madrid; los renovadores de base, los menos conocidos, eran una derivación de los anteriores y, aunque capitaneados por José Luis Balbás, en sus filas sonaron nombres tan dispares como José Borrell, Fernando Morán, José Luis Rodríguez Zapatero o los protagonistas del «tamayazo» -Eduardo Tamayo y Teresa Sáez- que les arrebató el poder; por último, la Izquierda Socialista de los profesores Luis Gómez Llorente -diputado por Asturias en las primeras legislativas-, Francisco Bustelo o Antonio García Santesmases y el abogado Pablo Castellano, que en la comunidad madrileña tenía su figura más visible en Manuel de la Rocha, alcalde de Fuenlabrada, un pequeño núcleo del llamado cinturón rojo de la capital.

En realidad cada tendencia del socialismo madrileño en tiempos de la Transición tenía su poder en la mayoría de las alcaldías de la comunidad, pues salvo un municipio gobernado por el centro y dos o tres por partidos a la izquierda del PSOE, copaban las grandes corporaciones. Hoy ese cinturón se ha tornado azul y el poder socialista casi ha desaparecido. Lo que avivó la desorganización en la obra fundada por un anterior Pablo Iglesias y unos cuantos correligionarios en Casa Labra, una taberna a dos pasos de la Puerta del Sol.

La destitución de Tomás Gómez, para unos respetando los estatutos del partido, para otros forzándolos hasta desfigurarlos, parece la gota que puede desbordar el vaso. Un recipiente agrietado, un lobo enjaulado con problemas de supervivencia, un contenido cada vez más difuminado y una familia cada día más dividida. Para intentar salir de tan controvertida situación, la dirección federal busca una figura más atractiva para el votante, una cara afable y menos ruda aunque no pertenezca a la familia. El exministro Ángel Gabilondo, un intelectual conciliador que pueda emular al profesor Enrique Tierno, quien para muchos madrileños desbancó a Carlos III como mejor alcalde de la capital. Pero la familia se encuentra en un punto casi sin retorno. Como señala otro Gabilondo, su hermano Iñaki, «¿qué persona inteligente querría meter su cabeza en la boca de este lobo?»

PUBLICADO EN LA NUEVA ESPAÑA el sábado 21 de febrero de 2015

http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/02/21/familia/1716665.html

 

Párvulos y ordenadores

Los posibles problemas que puede ocasionar la introducción de los ordenadores en los parvularios

Rosa no es partidaria de los ordenadores en el aula. Rosa es una parvulista de Oviedo que lleva bastantes años dando clases a niños recién llegados al colegio. No le gustan las tabletas que entran a la escuela a tan temprana edad. Su argumento es básico: aprenden las letras y los números pero no aprenden a escribir. No saben manipular un lápiz, muchos ni siquiera cogerlo bien para manejarlo con soltura.

Hace tiempo que muchos adultos reniegan de los aparatitos electrónicos que tienen para firmar en muchos establecimientos comerciales, en bancos, en oficinas al público. Son conocidos por muchos usuarios como los «estropea firmas». Acostumbrado uno a rubricar con lápiz, bolígrafo o pluma en documentos de papel los punteros que se utilizan para firmar en una pantalla de cristal, conectados a ella por medio de un cable, obligan a usar posturas incómodas, su «textura» difiere mucho de los sistemas impresos y la consecuencia es una deformación de la signatura. A veces es tanta la diferencia con la firma habitual que no se comprende la admisión de la misma en algunos documentos como garantía de autentificación.

Las consecuencias del mal aprendizaje en los párvulos pueden sobrepasar la enseñanza inicial y repercutir en posteriores actos de su vida adulta. Algunos psicólogos especializados en estudiar la personalidad infantil apuntan a la formación del carácter y a dificultades en el «amueblamiento mental» de los pequeños. Porque la escritura manual es una herramienta terapéutica esencial para desarrollar la memoria, establecer y fijar un orden en el espacio intelectual y la conversación. Además, permite entender lo escrito manualmente por los demás.

Los grafólogos, por su parte, hablan de la dificultad derivada de esta falta de aprendizaje infantil al estudiar los rasgos y componentes de la personalidad de individuos que iniciaron su escritura de forma tardía. Porque no solamente se muestran las dificultades en cuanto al documento manuscrito sino también en lo relativo a la manipulación y articulación de espacios y estructuras, el montaje de puzzles o mosaicos y otros juegos en los que es fundamental una básica armonía.

Rosa tiene una larga experiencia en la escuela y en la familia -tiene tres hijos- y disiente de la introducción del ordenador en la enseñanza a edades tan tempranas. Ella misma utiliza ordenadores y tabletas habitualmente pero señala que antes de manejar uno de estos aparatos electrónicos los niños han de aprender a manipular letras y números, escribir palabras y asimilar las primeras reglas matemáticas para asentar su personalidad y su habilidad mental y física. Luego vendrá el ordenador, la calculadora, la tecnología que surja. No habla de caligrafía, de obligar al aprendiz a copiar los famosos Cuadernos Rubio. Tampoco de ortografía en estos tiempos de apócopes y uso de iniciales tan popularizados hoy en los mensajes electrónicos. Eso llegará después, en los posteriores peldaños de la educación y el estudio. Ella habla de aprender con la mano y después con la tecla.

Claro que si después de aprender a firmar, de fijar en la firma una personalidad, te pasan a autentificar un documento en una de esas pequeñas pantallas electrónicas toda esa instrucción se puede destruir en pocas líneas. Según publicó el diario «Savon Sanomat», en Finlandia dejará de ser obligatoria la escritura manual en las escuelas en once meses. En 2016 se enseñará solo la escritura mecanografiada. La polémica ya está en la calle sobre la evolución del finés, finlandés o suomi, el idioma de uno de los países que mejores calificaciones demuestra en la enseñanza.

Publicado el viernes 13 de febrero de 2015 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/02/13/parvulos-ordenadores/1712688.html

2015, el año interino

Las consecuencias de la sucesión de elecciones

El presente será un año interino completamente. La política, la economía, la vida social en general estarán pendientes de los resultados y los acontecimientos electorales. No importa que sean en los municipios, en las comunidades autónomas o en la representación nacional. Unos y otros se entrelazan y dependen recíprocamente. Cada formación, partido o agrupación de electores funcionará según lo que decidan las urnas, ya sea en alianzas, coaliciones o colaboraciones y acuerdos puntuales para la gobernanza en los diversos ámbitos de actuación. Porque en estos próximos diez meses se celebrarán comicios primero en Andalucía, semanas después en la mayoría de las comunidades y en todos los municipios, meses más tarde en Cataluña y antes del final del año se celebrarán las elecciones al Congreso y al Senado. Todo esto si no se le ocurre al presidente del Gobierno o a algún otro presidente autonómico con capacidad para hacerlo el programar algún cambio electoral de última hora.

Es decir, un desfile intermitente ante las urnas para decidir posibles permutas en los gobiernos de los distintos niveles. Y ante la incertidumbre de los resultados, interinidad. Habrá casos en los que prime la urgencia para decidir antes de que se pueda perder el poder, pero en la mayoría de los casos, en la medida en que se acerque la fecha de las votaciones, las decisiones serán cada vez más provisionales y, por tanto, se implantará la interinidad. Interinidad que muchas veces se prorrogará sin previsible fecha de caducidad.

Posiblemente esta provisionalidad se dilate después de las distintas elecciones por la polarización ideológica de los componentes que consigan representación en cada entidad elegida, en cada Corporación local, regional o nacional. Lo cual puede ser una rémora para el funcionamiento de las instituciones o un acicate para negociar consensos y acuerdos que alejen a los elegidos de mayorías absolutas que no contemplen beneficios para las minorías.

La democracia española, aunque ya consolidada a pesar de que algunas opiniones lo pongan en duda, está sin embargo poco acostumbrada a las coaliciones, acuerdos electorales y apoyos de sostenibilidad para la gobernabilidad. Al menos en altos niveles, situaciones que se producen en las más clásicas políticas del planeta. Solamente en el terreno municipal los compromisos son frecuentes. Y la previsible polarización que auguran los últimos sondeos sociológicos puede que venga bien para lograr esa dinámica que hace que los ejecutivos puedan estar compuestos por muy diversas sensibilidades.

De momento muchos dirigentes se manifiestan contrarios a alcanzar acuerdos pre y poselectorales. Aunque la cercanía del poder suele llevar a impensables componendas. Los ataques al oponente que aparece como una opción atractiva están al orden del día. Y el miedo a perder la representatividad lleva a muchas formaciones a la ambigüedad, al programa inconcreto o poco definido. Al tiempo que algunas coincidencias doctrinales hacen que el único distintivo entre diversas formaciones sea la contundencia en su invocación. La gran manifestación del 31 de enero en la Puerta del Sol madrileña es un buen ejemplo. Así, la interinidad lentifica la definición programática y paraliza la divulgación de posibles acuerdos poselectorales, por lo que la situación provisional permanecerá durante la mayor parte de este 2015, un largo periodo incierto, un año interino.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el lunes 9 de febrero de 2015

http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/02/09/2015-ano-interino/1710574.html

 

El otro Estado Islámico de Boko Haram

Sus ataques son exterminadores, suman miles de muertos y arrasan lo que encuentran a su paso, queman todo tipo de asentamientos humanos, secuestran a cientos de mujeres y niñas y rechazan cualquier idea que no predique su restringida religión. «Matamos a la gente de Baga. De hecho los matamos, como nuestro Dios nos instruyó en su libro», afirmó Abubaker Shekau, líder de Boko Haram, que en una lengua local significa «la educación occidental es un pecado», tras uno de sus recientes asaltos. Es el mayor peligro que se extiende por el continente africano, sus bárbaras acciones van encaminadas a crear en el Golfo de Guinea otro Estado Islámico de las características del surgido en la antigua Mesopotamia. Pero actúa lejos de la civilización occidental, en el noreste de Nigeria, en el pico en que ésta confluye con Níger, Camerún y Chad y a un paso de Malí. Lejos. Lejos para el primer mundo, para los intereses occidentales. ¿De verdad?

Nigeria es la primera potencia económica de África por su riqueza petrolífera. Su producción está en manos extranjeras y a esas manos no le interesan los medios de comunicación, el escaparate universal, que se vea la explotación de las gentes nativas. Así, generalmente las noticias que provienen de África suelen ir al cesto de los «breves». Apenas fue nombrado el país cuando crecía la crisis del ébola a pesar de que sigue aumentando el número de muertes debido a esa terrible enfermedad y de que fue uno de los primeros afectados. Sus datos económicos quizá expliquen un poco su situación.

Mientras su Producto Interior Bruto es el más elevado del continente y crece en torno al siete por ciento anual, Nigeria se encuentra en el puesto 153º del ranking de países del mundo en cuanto a su renta por habitante y el 60% de los nigerianos viven con una media de un dólar diario. Sin embargo, según la revista «Forbes», el empresario local Aliko Dangote se encuentra entre los veinticinco más ricos del mundo.

Pero el progreso económico de la élite acaudalada no trabaja para el progreso de la población ni por su pacificación. En un país con un gran porcentaje de cristianos el radicalismo musulmán está alcanzando cotas peligrosísimas. El crecimiento de los ataques de Boko Haram eleva el número de muertos a miles y lleva su carrera sangrienta e indiscriminada a extremos tales como hacer portadora de una potente carga explosiva a una niña de 10 años que hizo añicos un mercado en Maiduguri, capital de Borno, uno su enclaves. La secta radical utiliza cruelmente a mujeres y niñas para sus atentados porque multiplica la conmoción de la comunidad internacional.

Para Amnistía Internacional con ese atentado culmina la ofensiva más sangrienta de los últimos meses tras numerosos secuestros, violaciones y matanzas y después del masivo ataque a la ciudad de Baga que dejó una «devastación de dimensiones catastróficas», con miles de muertes y destrucción del medio natural, según denunció esta organización humanitaria.

En plena campaña para las elecciones de este mes de febrero, a las que se presenta a la reelección el actual presidente Goodluck Jonathan, las embestidas de Boko Haran arrasan hasta la misma Fuerza Multinacional de Acción Conjunta (MNJTF), que para combatirla componen Níger, Chad, Camerún con Nigeria.

Publicado el viernes 30 de enero de 2015 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/01/30/islamico-boko-haram/1706083.html

 

 

De Givenchy o Blake a las tendencias

La reivindicación de la sencillez en el vestir frente a la recargada moda que marca lo que se ve en la calle

El joven salió del portal con su traje entallado azul marino, lisa camisa celeste, corbata de tonos rojos y zapatos marrón oscuro. Su cabello claro iba peinado a raya lateral. En su mano derecha portaba un cartapacio. De repente se paró a unos metros del edificio, se colocó la carpeta bajo la axila y se aflojó el nudo de la corbata y lo ladeó un poco. Se soltó uno de los botones de la abrochada chaqueta con una mano mientras con la otra se despeinaba formando su pelo un revoltijo con picos desiguales y un peculiar «kiki». Entonces reemprendió su marcha. De la formalidad oficial a la moda. ¿Moda? Lo que se ve en la calle.

El paso no fue de la etiqueta a la informalidad, al desaliño, el descuido, la rebeldía, sino a la tendencia. El sentido cambiante según su destino inmediato. Un eslogan pregona que «las modas pasan, la Moda permanece». Pero quienes dominan ahora son las tendencias. ¿Mil prendas una sobre otra? Es la tendencia.

Finalizaba los pasados días la muestra que en el Museo Thyssen-Bornemisza ha expuesto la larga trayectoria de Hubert de Givenchy. El modista francés trajo al centro de arte del Paseo del Prado madrileño una colección en la que destacaba la sencillez. No faltaron modelos llenos de bordados y dibujos recargados, vestidos para grandes ceremonias, recepciones en espectaculares palacios, grandes producciones cinematográficas -la duquesa de Windsor, la princesa Grace de Mónaco, Jacquelin Kennedy, primera dama estadounidense, y, sobre todo, Audrey Hepburn fueron sus más preciadas «maniquíes»- pero este diseñador discípulo de Cristóbal Balenciaga, al que consideraba su maestro, presentó sus «Little black dress» y su blusa Bettina. Es decir, la sencillez y la originalidad de los vestidos negros y de la tela blanca de algodón, «de camisa masculina, con cuello abierto y mangas adornadas con bordado inglés». Un diseño rupturista, sin abandonar sobriedad y elegancia, con elementos intercambiables dejados a la imaginación. Sin extravagancia.

La sencillez también es reivindicada por otra gran protagonista de la moda. Yvone Blake, la rubita de «Fahrenheit 451», el futurista filme de François Truffaut, que también es una de las más premiadas diseñadoras del cine -Oscar por el vestuario de «Nicolás y Alejandra», de Franklin J. Schaffner-. A esta inglesa de Manchester que vive en España y tiene cuatro goyas («Remando al viento», de Gonzalo Suárez, y «Canción de cuna», de José Luis Garci, se lo deben), última «Mujer de cine» del Festival de Gijón, le gusta el riesgo y la originalidad. «Al mirar… hay que saber lo que va debajo de un traje, mirar del interior al exterior», dice, al tiempo que la tendencia actual la encuentra «muy poco original, una mezcla de muchas cosas que no van bien juntas… me parece fea». Creadora de futuristas trajes, piensa que ahora «siempre van repitiendo lo que me puse en los años sesenta y setenta», y señala que «no tienen nada que decir, no hay creatividad? No me gustan las proporciones».

La joven vestía un jersey negro, leggins de punto también negros y botines de cuero del mismo color. Sobre ello, además, iban pañuelos, bufandas y calcetines para ir a la moda de la calle. El acompañante era moreno, flaco y alto. Calzaba zapatillas de «running» de colores, leggins negros ajustados a sus larguiruchas piernas con rodilleras y un corto calzón de colores, chupa de plástico con cuello de pelo, pañuelo atado al pescuezo y gorro ajustado de indescriptible color. Una tendencia de quienes no habían oído hablar de Yvone Blake ni visto los trajes de Givenchy.

Publicado el miércoles 28 de enero de 2015 en LA NUEVA ESPAÑA

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