La Cumbre de Madrid y la necesidad de impulsar nuevas actuaciones contra la contaminación y el peligroso cambio climático (Recopilación diciembre)
La Cumbre del Clima (COP25, 25ª Conference of the Parties) que se celebra en Madrid recibía días pasados una buena nueva. Los efectos de Madrid Central, esas medidas para combatir la grave contaminación que sufre la capital -implantadas por el Gobierno municipal que presidía Manuela Carmena y que la actual Corporación dirigida por José Luis Martínez-Almeida trata de «descafeinar»- se empiezan a contabilizar al año de su aprobación. En la zona acotada en un comienzo en la que se restringe la circulación de vehículos que despiden partículas y gases nocivos para la salud la contaminación ha disminuido un 20%, efecto que se va extendiendo a zonas aledañas de la ciudad y que rebaja los efectos perniciosos a toda la población, según fuentes municipales recogidas por Ecologistas en Acción.Estos datos quizá aminoren la errática trayectoria de esta gran conferencia auspiciada por la Organización de Naciones Unidas (ONU) que inicialmente iba a ser organizada por Brasil, que renunció a celebrarla tras el triunfo del ultraderechista Jair Bolsonaro. Se hizo cargo entonces de su organización Chile, que llevaba meses preparando toda la parafernalia para su celebración pero que optó por renunciar a la misma a raíz de los disturbios que tienen lugar en el país desde hace unas cuantas semanas. Se ofreció entonces el Gobierno español a oficiarla en Madrid cuando su Ayuntamiento se encontraba en plena discusión sobre las medidas anticontaminantes que regían en el municipio y que enfrentaban no solamente a los gobernantes con la oposición sino también dentro del equipo administrador con la formación que lo sostiene. El mismo alcalde llegó a manifestar públicamente que no cree en el cambio climático.
El hecho de que no se haya formado aún Gobierno tras las últimas elecciones no ha impedido que se preparase con urgencia toda la parafernalia para celebrarla con el apoyo del Ministerio de Transición Ecológica con su titular, Teresa Ribera, en funciones. Ni que hayamos tenido en los meses previos uno de los periodos de mayor sequía de la década, remediado ahora gracias a las persistentes lluvias de los últimos días. Tampoco que las ventas de automóviles grandes y todoterreno, los que más contaminan, van aumentando hasta llegar a un 20% más en este ejercicio.
Mientras tanto, otras buenas nuevas: que el Parlamento Europeo haya declarado la «emergencia climática», una moción simbólica en la que insta a los políticos continentales a esforzarse en aplicar medidas que frenen el calentamiento global; que a los asistentes a la inauguración de la cumbre se les obsequiara con un menú especial también simbólico contra el cambio climático elaborado por los hermanos Roca, propietarios de unos de los restaurantes más galardonados con estrellas Michelín; que el menú constara de cinco bocados en los que los famosos chefs escenificaron la lucha contra la contaminación del agua, contra las especies invasoras, las plantas invasoras, la hambruna y el desperdicio de alimentos y el exceso de consumo de carnes, con un postre a favor del comercio justo.
Es de esperar que, con motivo de esta conferencia mundial para debatir medidas que reduzcan los aceleradores del deterioro climático del Planeta, el consistorio madrileño restituya la frecuencia de circulación de autobuses -aumentada recientemente al doble de lo habitual en los últimos años, según manifestaron trabajadores de la empresa municipal de transportes de la ciudad- para evitar el consecuente aumento del uso del vehículo privado; que los regidores municipales hagan caso de los llamamientos de ecologistas y científicos para extender las medidas de Madrid Central a muchos más distritos de la población; que la «apropiación» de un título que la ciudad no tiene, realizada por los regidores y contemplada en un bando del alcalde con motivo de la cumbre COP25, se haga efectiva ya que considera -según una pancarta instalada en la emblemática Puerta de Alcalá- «Madrid Green Capital».
Publicado el sábado 7 de diciembre de 2019 en LA NUEVA ESPAÑA y diarios de la EPI
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2019/12/07/esperanza-clima/2568418.html
El periodismo y la información disfrutan hoy de un inminente peligro. Los vetos de partidos como Vox, los insultos a periodistas y ataques en la prensa en los recientes disturbios desarrollados en Cataluña son algunos puntos que han elevado el índice de peligrosidad. Esto, unido a la falta de verificación, de transparencia, de contextualización y de visualización de algunos cauces «informativos», además de la proliferación de noticias falsas, las «fake news», las comparecencias sin preguntas, representa la anatemización del periodismo hasta llevarlo al desprestigio. Y la desinformación es la mayor aliada de autoritarismo, dictaduras y la negación de la libertad de las personas.
Celebramos estos días los treinta años de la caída del Muro de Berlín, aquella demostración de que el llamado «socialismo real» no era tal. Paseo con frecuencia por el madrileño Parque de Berlín -vivo a unos trescientos metros- y contemplo de vez en cuando las tres planchas traídas de sus restos desde la capital alemana, no sé si para decorar el estanque o para recordarnos a los vecinos de Chamartín su horrible significado. Han pasado tres décadas, se han levantado otros muros en el mundo, todos para separar a las personas y demostrar la insolidaridad humana de muchas ideologías.
«Soy la cocinera de mis nietas», comentaba con una amiga una exfuncionaria al salir del mercado. La jubilación le coincidió con el nacimiento de sus nietas y tuvo que seguir trabajando aunque con cambio de labor. También a la puerta de los mercados se oyen frases como esta: «Es que ahora soy experto en bolsa». La pronuncian profesionales retirados que hoy les toca ir a la compra. Pero estas conversaciones se producen a diario y en ellas se habla de muchas otras tareas y ocupaciones de las personas que han pasado a cobrar una pensión. Una remuneración por haber cotizado al erario público durante su vida laboral, generalmente considerada escasa y que es motivo de una larga polémica.
El placer de comer corre peligro. No nos dejan comer a gusto. El ruido que están haciendo los dietistas o nutricionistas (perjudicados muchas veces por intrusos sin título o exoteristas) apoyándose en informes contra la comida rápida, preelaborada, empaquetada o basura está contaminando la buena cocina. Decálogos dudosamente científicos y parciales, informes vegetarianos y un lenguaje ambiguo que iguala vegetarianismo con teorías negativistas invaden redes sociales y determinados medios de comunicación. Dicen que comemos peligrosamente. Y eso que vivimos en el segundo país con gentes más longevas del planeta. Abogo por continuar siendo climariano (no confundir con «climaterians», según nominación inglesa), es decir, por consumir productos de la tierra y alimentos naturales y cosechados con métodos no intensivos y estacionarios.
No son independentistas. Los radicales que destrozan las calles de Cataluña, principalmente de Barcelona, no luchan por la
Eugenio Rodríguez es un pastor leonés que pastorea su rebaño de unas docenas de ovejas. Contaba hace años a la Cadena Ser, en la que colaboraba los fines de semana, que se las vio algunas veces con el lobo y su hijo se enfrentó en una ocasión con cinco ejemplares. Que él haya contado, siempre salió airoso. Y explica que le acompañan dos perras de raza carea o pastor leonés. «Ellas solas van guardando» el rebaño «sin tenerlas que decir nada?». Eugenio también tiene una pareja de mastines. «Hacemos un equipo inseparable».
Las muletillas del lenguaje, en muchos casos, llegan al diccionario de la Academia. Normalmente son objeto de polémica. Algunas son flor de un día porque el huracán de una moda amaina por su esencia misma de pasajera. La implantación de una palabra, un vocablo, una acepción antes era lenta y solamente entraba a formar parte de las páginas del libro recopilatorio académico cuando ya llevaba mucho tiempo en boca del personal. La globalización y el tránsito de migrantes aceleraron las incorporaciones en los últimos años. La extensión del idioma de Cervantes por el mundo de los negocios, las artes, los viajes, ha contribuido a popularizar muchas innovaciones.