Un comprometido año para el Parlamento europeo

El auge del euroescepticismo e incluso del antieuropeísmo a doce meses de las elecciones

Las jornadas entre el 22 y el 25 de mayo de 2014 los europeos tenemos anunciados comicios al Parlamento continental. Acudir o no a votar, ésa es la cuestión, porque las cifras de abstención son cada vez mayores en estas elecciones. Por eso los estados empiezan a propagar documentos que nos animen a depositar el voto dentro de un año. La mayor novedad será que con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa la Cámara tendrá más poder, ya que debe nombrar al presidente de la Comisión Europea. Por tanto los contribuyentes, aunque sea de forma indirecta, elegirán por primera vez, a propuesta del Consejo Europeo y según los resultados electorales, al jefe del Ejecutivo de la Unión Europea, al jefe del Gobierno multinacional.
Pero a pesar de ésta y otras novedades democratizadoras la posición de los electores de los 27 países varía enormemente y, además del grado de adhesión, es importante tener en cuenta el interés de los ciudadanos de cada Estado, su implicación política y la influencia de la crisis que está sufriendo Europa. Si en las elecciones de 2009 el número de votantes que acudió a las urnas apenas alcanzó un 43 por ciento, actualmente ha surgido con fuerza un buen número de partidos y formaciones políticas que piden la salida de la UE y que están consiguiendo resultados muy comprometedores para las decisiones de la unión. Reino Unido, Países Bajos, Hungría y Grecia, principalmente, ven aumentar cada día el monto de los euroescépticos y radicales anti-UE.
Pero no sólo estos cuatro países sobrellevan presiones para abandonar la pertenencia al estado continental. Un recorrido por el mapa europeo nos da idea de cómo están los ánimos. Así mientras Irlanda parece el país más adepto a la unión, sus vecinos, los europeístas británicos, han bajado del 36% a menos del 20% en los últimos seis años. Y tienen prometido un referéndum para decidir su pertenencia. Francia registra un gran ascenso de la ultraderecha antieuropea. En Bélgica, sede del Gobierno comunitario, ven aumentar cada año el número de escépticos mientras los partidos holandeses se acercan más a los anti-UE. Viajando en el sentido de las agujas del reloj nos encontramos con una Dinamarca que amplía sus restricciones respecto a los inmigrantes. En Alemania un nuevo partido euroescéptico se presenta a las elecciones de septiembre, al contrario que Suecia, sin euro pero bastante euroadepta.
Polonia estudia salir de la moneda única, Finlandia también amenaza con dejar la eurozona al igual que Letonia. Estonia y Lituania tienen partidos contrarios pero de momento muy minoritarios. En Eslovaquia gobierna un partido proeuropeo que ha mejorado su relación con Bruselas mientras en Hungría el fuerte nacionalismo provoca cada vez más choques contra la Unión. Rumanía pierde europeísmo y en la paupérrima Bulgaria existe una gran desilusión con la comunidad. De Chipre y Grecia no hace falta resaltar que las condiciones impuestas por la troika extienden el rechazo hacia el gobierno comunitario, mientras en Eslovenia también se suceden las macromanifestaciones en contra. Malta no muestra antipatía a la comunidad, aunque el partido promotor de su ingreso acaba de perder el poder. Los italianos han llevado al Parlamento dos partidos en contra y uno a favor; en Portugal cantan «Que se lixe (joda) la troika» cada vez más fuerte. En España 65 de cada cien personas estaban a favor de Europa en 2007 y ahora no llegan a veinte los partidarios.

Este artículo ha sido publicado por LA NUEVA ESPAÑA el martes día 21 de Mayo de 2013

En busca de un cerebro humano virtual

Coincidían hace unas semanas dos anuncios aparentemente dispares pero creo que relacionables. La renuncia del cardenal Ratzinger al pontificado que ejercía como Benedicto XVI y la creación por la Unión Europea de un equipo para la fabricación de una computadora electrónica que sea lo más cercano posible al cerebro humano. Ahora el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha presentado un programa multidisciplinar, a propuesta del científico español Rafael Yuste, codirector del Instituto Kavly para la Ciencia Cerebral de la Universidad de Columbia, para fabricar un cerebro virtual que pueda ayudar a curar enfermedades mentales y «reparar daños traumáticos sufridos por el encéfalo», informaba LA NUEVA ESPAÑA.
El proyecto «Cerebro Humano» intenta reproducir un gran ordenador con nuestros cinco sentidos, capaz de aprender, ordenar y sentir emociones como el cerebro humano con el fin de averiguar, entre otras cosas, el origen y desarrollo de enfermedades cerebrales. ¿Alcanzará o superará al ser humano?
La teología católica señala como un dogma o principio innegable la infalibilidad del Papa cuando declara ex cathedra, cuando dicta una solemne definición pontificia. Es decir, en ese caso el Sumo Pontífice no se equivoca en cuanto a doctrina de fe. Por lo tanto, es un don, una capacidad de la que carece el resto de los católicos, de los mortales. ¿Algo superior al ser humano?
La Unión Europea intenta con el proyecto «Cerebro Humano» reconstruir electrónicamente, pieza a pieza, nuestro cerebro, la computadora humana, la «máquina más impresionante que existe», según el investigador de la Universidad de Barcelona Mel Slater, que funciona con una mínima energía respecto a los cerebros electrónicos actuales. El propósito tiene un plazo de elaboración de diez años, presupuestado en 1.020 millones de euros (el de los norteamericanos, más modesto, será de unos ochenta millones) y contará con el trabajo de 250 científicos y empresas de investigación electrónica. Supongo que la intención de ambos es el inicio de un plan posteriormente más ambicioso. [pullquote align=»right»]El proyecto «Cerebro Humano» intenta reproducir un ordenador con nuestros cinco sentidos[/pullquote] El anuncio así lo daba a entender ya que lo que pretende es adelantar «a velocidad electrónica», dicen algunas fuentes, en el tratamiento de la demencia, la epilepsia, el mal de Alzheimer y otras enfermedades cerebrales, además de perfeccionar los superordenadores. Simular gran cantidad de dolencias posibles y experimentar con drogas virtuales evitando realizarlo con seres humanos. Si los pronósticos se logran y se cumple el principio de que la realidad supera a la ficción, alcanzaría la ciencia humana cotas escasamente imaginadas aun en nuestros días, riesgos que necesariamente habría que evaluar entre numerosos dilemas éticos para evitar la caída en posibles situaciones irreversibles. ¿Recuerdan la película «2001, Odisea en el Espacio»?

Los avances en este sentido podrían conseguir dominar el cerebro humano de tal forma que se conociese y pudiesen corregir tendencias agresivas y destructivas del ser humano, guerras, dictaduras, pandemias, hambrunas y otras muchas penurias de la historia de la Humanidad. Enterarse de la utilización real de nuestra mente, sus zonas artística y científica, su capacidad de desarrollo, de aprendizaje, de evolución. Una idea soñada por filósofos y pensadores, por investigadores de muy diferentes materias, por quienes desean una convivencia pacífica en este mundo de conflictos permanentes, donde triunfen los programas de coexistencia sin luchas e imposiciones.
En una larga velada de discusión filosófico teológica en la que participaba con varios teólogos católicos, celebrada en mis tiempos universitarios, nos refutaban éstos el potencial gran desarrollo humano y una evolución hasta alcanzar lo que se consideraría ahora un superhombre. Los avances tecnológicos son tales que esta consideración atisba que deje de ser una idea ficción para convertirse en una cercana realidad.

 

Publicado en el diario LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/opinion/2013/04/08/busca-cerebro-humano-virtual/1393980.html