Las nuevas tecnologías y nuestro turismo

Los recursos que Asturias debe desplegar para potenciar sus atractivos

Los billetes para el viaje, el alojamiento, los restaurantes, monumentos y excursiones aconsejados del entorno, todo se consigue ya con los nuevos teléfonos y tabletas, esos aparatitos que llevamos en el bolsillo y que son a la vez hogar, oficina, televisor y lo que se te antoje. Por ello, es recomendable estar al día en cuanto a tecnología. Si el presente-futuro de Asturias está en el turismo, esta industria ha de estar «en la onda».

Un editorial de LA NUEVA ESPAÑA, una docena de capítulos sobre el Camino de Santiago contados por Melchor Fernández Díaz, alusiones a la Florida, a Mallorca, a los trenes de FEVE, a la Autopista del Mar, en fin, cada día surgen ideas para elaborar una campaña sobre el atractivo del Principado. Y es que son muchos los puntos que se pueden tratar sobre cómo llamar la atención de esta comunidad, cada vez más aislada por la desidia de políticos, organismos oficiales y empresas de transporte. Después de viajar por España y por Europa, se puede llegar a la conclusión de que la «tierrina» puede presumir de ser bastante parecida a ese paraíso natural que señala la propaganda.

Se cansa uno/a de muchas bellezas artificiales, historias edulcoradas y otros ardides y sutilezas puramente turísticas que se encuentra en los viajes. Por eso, creo que hay que pregonar, por ejemplo, que Asturias es una de las provincias mejor valoradas en turismo rural, que destaca entre las de la franja cantábrica y las que atraen al que busca naturaleza. Que en sus 350 kilómetros de litoral hay una playa cada dos kilómetros, unas familiares, otras con grandes posibilidades de practicar el surf; una senda peatonal a lo largo de la costa en la que se pueden admirar varios antiguos pueblos balleneros. Que la Cordillera Cantábrica permite practicar senderismo, montañismo, cierto mountain bike y la contemplación de unos paisajes bellísimos como los que ha enseñado recientemente la Vuelta Ciclista a España. Que el Principado conserva arte monumental desde el Paleolítico a nuestros días, centros históricos de numerosas poblaciones y es una gran reserva de mamíferos y aves salvajes, algunos prácticamente únicos en España, además de atesorar huellas de diferentes animales anteriores al hombre. Que, sembrada de ferias y museos populares, es una de las mayores manchas verdes de Europa y elabora y fabrica decenas de originales y preciados quesos, además de una gastronomía con platos mundialmente conocidos. ¿Qué más se puede pedir? Creo que necesita una buena promoción y mayor interés institucional.

Recién llegado de una visita a uno de los lugares más visitados de Europa, acabo de comprobar cómo se consigue, por medio de esa nueva tecnología, la atracción del visitante: La guía tenía la mejor calificación y destacaba por los puntos recibidos de contratantes anteriores; la recepción del hotel exhibía a diario el porcentaje de votos emitidos por los usuarios; la oficina de información exponía en pantallas la situación en directo de los puntos de visita de los alrededores al tiempo que contestaba en vivo, a través de sistemas audiovisuales en diversos idiomas, a las preguntas del forastero; la hostelería obsequiaba al recién llegado con un pasaporte para visitar algún interesante distintivo del lugar, todos los establecimientos anunciaban en el exterior su conexión wi-fi… En fin, estar al día en las aplicaciones (la mayoría gratuitas) que ofrecen las tecnologías actuales es fundamental. Andalucía o Baleares, dos de las zonas más concurridas por el turismo, se promocionan primordialmente por este sistema.

A la vez, se ha de construir una sólida red de preparados guías, calendarios de excursiones programadas, explotar con trayectos turísticos las infraestructuras de vía estrecha, llevar en transporte cómodo y asequible a colectivos de visitantes sin grandes recursos, fomentar recorridos que combinen cultura, naturaleza y negocio, coordinar la gastronomía con las ferias… Si el futuro del Principado se dirige a sectores terciarios (turismo, ocio, cultura o naturaleza), han de establecerse facilidades para que quien venga se encuentre cómodo, adquiera un rápido conocimiento de lo que serían sus preferencias y obtenga fáciles métodos o medios para conseguir sus propósitos. Por ejemplo, numerosos puestos informativos con sugerentes tecnologías audiovisuales, aplicaciones gratuitas fácilmente descargables en tabletas y teléfonos sin necesidad posterior de dependencia de Internet (Prehistoria, Prerrománico, Picos de Europa, playas, gastronomía, itinerarios especializados…), trenes turísticos interurbanos, buena promoción publicitaria exterior. En Praga, Ámsterdam, Baleares o el Caribe llueve tanto como en Asturias.

Publicado el 25 de septiembre de 2014 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2014/09/25/nuevas-tecnologias-turismo/1647223.html

 

Un juego para el verano

Un divertimento para entretenerse pequeños y mayores durante las vacaciones

Publicaba LA NUEVA ESPAÑA una información titulada «Oviedo da la nota» en la que Carmen Miyar señalaba que «La música se esconde por los rincones de Oviedo?. con motivo de los cursos de verano 2014, la Fundación Príncipe de Asturias organiza un CD crossing por las calles de la capital… y consiste en repartir varios discos en lugares públicos para que los ciudadanos puedan hacerse con ellos gratuitamente y, así, hacer expandir la cultura musical». Una magnífica iniciativa en mi opinión. Y una estupenda idea para distraerse durante las vacaciones. El hecho me anima a proponer una distracción de este tipo para divertirse en tanto que disfrutamos de estos días de descanso.

El geocaching. ¿Buscando en el mapa? Un juego para el verano. Para entretenerse al aire libre. Una mezcla entre gymkhana y escondite con GPS. Para mayores y para pequeños, para mayores con pequeños o pequeños con mayores. Una diversión para un rato o para varias jornadas. Hay pasatiempos sencillos y los hay más complicados. Depende de la capacidad de cada uno para hacerse un Indiana Jones de carne y hueso, más o menos habilidoso, imaginativo, audaz, calculador. Según el grado que se considere, cada cual elige su juego. Por otra parte uno puede participar en la búsqueda de un objetivo ya preparado o establecer otro nuevo para que participen los demás.

El geocaching es una especie de deporte que consiste en buscar un objeto, un libro, un mecanismo escondido, a través de unas pistas facilitadas por el autor del «tesoro», en el que cuentan una historia, informan de un interesante panorama, regalan un trofeo, etcétera. El itinerario puede ser de una o varias escalas para entretener al participante y la dificultad también gradual. Se puede competir en una ciudad, en un pequeño pueblo, en pleno campo, en la playa, en la montaña. En España ya existen más de 40.000 puntos de acertijo preparados, según datos oficiosos. Sin embargo en Asturias apenas hay registrados unos trescientos, por lo que tenemos ocasión de planear nuevos tesoros, además de divertirnos con los ya están ubicados en algún rincón de nuestra comunidad. Cada uno con su regla.

Consiste la diversión en procurarse, a través del ordenador, del teléfono o de cualquier nuevo dispositivo de comunicación, la localización de uno de los escondites o geocaches. Solamente con escribir esta palabra en un buscador aparecen miles de lugares más o menos próximos a nosotros con su tesoro correspondiente. En las listas surgen los distintos tipos de juegos. Sencillos como contener unas coordenadas (N036º43’/E04º/25′. 18 pasos oeste) en las que se encuentra un estuche con un cuaderno para datar y firmarlo. En otros te ofrecen un regalo con valor simbólico que te puedes llevar si dejas uno tuyo del mismo valor. En uno localizado en Griñón, al sur de Madrid, puedes llevarte un libro si dejas tu otro. En la Costa del Sol otro contenía una cámara desechable y te pedía que sacases una foto-selfie del entorno que demostrase tu presencia. Deporte puro.

Unas coordenadas en el GPS mostraban otro: un mapa, una ecuación sencilla y la historia del monumento que continuaban la aventura. En el segundo punto había tiques gratuitos para ver una curiosa cripta con nuevas coordenadas que guiaban a un lugar donde contemplabas un maravilloso paisaje fotografiable. Deporte, diversión, arte, entretenimiento para las vacaciones.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 20 de agosto de 2014

http://www.lne.es/opinion/2014/08/20/juego-verano/1631063.html

 

Los 30 años del FAPAS

La gran labor de una ONG pionera

El oso es hoy un emblema más representativo de Asturias que de Madrid, que lo lleva en su escudo junto con el madroño. El oso hace 30 años casi había desaparecido de los montes asturianos y hoy es un atractivo turístico del Principado. No intento presumir, por ser socio antiguo, pero pienso que esta realidad actual es en gran parte debida a la acción de un grupo de amigos, amantes de la Naturaleza, que iniciaron entonces su labor intentando que los escasos buitres que volaban por el cielo astures no se extinguieran.

Eran los comienzos de los años ochenta del pasado siglo cuando unos chavales, que se proclamaban “acción inmediata”, se dedicaron a recoger animales muertos para trasladarlos a zonas donde sobrevivían las aves carroñeras para alimentarlas y no desaparecieran. Algunos meses después inscribieron su unión en el Registro Nacional de Asociaciones del Ministerio del Interior. La llamaron Fondo [Asturiano] para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS). Hoy es una entidad de ámbito nacional.

La búsqueda y transporte de la carroña para alimentar a los buitres requería un dinero del que no disponían y pidieron ayuda a través de las revistas “Querqus” y “Natura”, que fundaran Benigno Varillas y Teresa Vicceto, a quien quisiera colaborar en dicha labor. En pocos días dos millares de personas contestaron con sus aportaciones. Llegaron de todo el país lo que propició la fundación del FAPAS. Ahora se cumplen 30 años de aquel curioso inicio.

Hoy el FAPAS, que preside uno de aquellos entusiastas muchachos fundadores, Roberto Hartasánchez, es una referencia europea. Su importancia reside en que sus métodos y procedimientos son seguidos por otras oenegés del continente. No se dedica simplemente al conservacionismo sino que investiga y aporta prácticas para el amejoramiento del medio ambiente y contra el deterioro de la naturaleza. Sus estudios sobre el terreno han logrado solucionar situaciones conflictivas y corregido políticas medioambientales equivocadas. Ha demostrado, por ejemplo, que el oso pardo puede mantener una convivencia no agresiva con el hombre, que esa convivencia puede ser beneficiosa para ambos ya que aumenta la resistencia original al quebranto de la cadena trófica y del ecosistema. Y es que el fondo no se conforma con el reciclaje sino que promueve la regeneración más natural posible. Hoy asesora a distintos organismos públicos y privados y realiza una ecología muy práctica.

Su función ecológica no fue la primera que llegó a nuestro país pues ya había grupos del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés), de Greenpeace u organizaciones españolas como el Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat (GREFA), el Colectivo Cantueso o el Colectivo Ornitológico Cigüeña Negra. Pero la implantación del FAPAS fue un aldabonazo que inició la senda que ha llevado al Principado a ser una de las regiones europeas más naturales y que mejor conserva el medio natural. Porque el colectivo no dedica sus esfuerzos solamente a la vida del oso, sino que estudia, trabaja y promueve iniciativas para la conservación del urogallo, el águila pescadora, el lobo, el buitre, la abeja, numerosos árboles y frutos que conforman una cadena vital para el desarrollo de un –aunque parezca tópico- atractivo y emblemático paraíso natural.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el sábado 25 de enero de 2014

http://www.lne.es/opinion/2014/01/25/30-anos-fapas/1532986.html

 

Un plan de mal vivir

Dos reservas naturales con especies únicas van a ser explotadas y destruidas en Ecuador y Congo

Dos nuevas amenazas a la Naturaleza se ciernen en estos momentos sobre nuestro planeta. Y no son improvisadas o sobrevenidas repentinamente. Estaban previstas aunque eran completamente evitables. Dos reservas naturales van a ser explotadas pudiendo haber sido conservadas como pulmones de un mundo cada vez más contaminado.
La pregunta es si es tanta la dejadez que nos invade que estamos dispuestos a que se ponga en peligro en este mundo rico, aunque presuma de crisis, de reservas tan preciosas como el Parque de Yasuní, en Ecuador, o el de Virunga, en la República Democrática del Congo. El capital mundial no invierte en esas zonas porque con el llamado Sumak Kawsay (que en la ecuatoriana lengua kichwa significa plan de buen vivir) no saca beneficios inmediatos de esos proyectos tan beneficiosos para la Humanidad.
Resulta que hace un tiempo, un lustro más o menos, Ecuador lanzó una propuesta para preservar un territorio virgen, un tesoro ecológico a cambio de una cantidad de euros que se come cualquier banco en un pispás. Poco más de la tercera parte del endeudamiento de las administraciones españolas en el último trimestre o el ahorro que representa la bajada de la prima de riesgo en ese periodo. El Gobierno de Ecuador solicitaba entonces a la Organización de las Naciones Unidas una compensación económica por mantener virgen y no destruir un territorio rico en petróleo pero con una fauna y una flora casi únicas.
Según algunos cálculos, allí se encuentran unas 3.000 especies de plantas diferentes, más de 800 especies de grandes vertebrados entre mamíferos, aves, anfibios y reptiles. El Gobierno de Rafael Correa negoció con España y otros países europeos en 2008 y planteó a la ONU «no tocar esa parte de la selva del Amazonas, a favor de la Humanidad, para evitar el calentamiento del Planeta?». Pedía a la comunidad internacional que le compense durante una década con 350 millones de dólares al año, 2.700 millones de euros, es decir, la mitad de los beneficios que Ecuador sacaría «cargándose ese trozo de selva».
Pura ilusión. Transcurrido un lustro Ecuador solamente ha conseguido unos diez millones de euros en donaciones, parte de ellos de España que al desistir de la propuesta el país andino podría devolver. El presidente Correa subraya así «la gran hipocresía» mundial. La historia muestra cómo las potencias internacionales han explotado la selva de los países pobres y los han empobrecidos más de lo que estaban mientras cada día se dilapidan cincuenta millones de dólares en guerras. Pero no hay dinero para la proposición ecuatoriana. Los campos de Ishpingo, Tambococha y Tiputini recibirán, pues, las máquinas de extracción petroleras, se emitirán a la atmósfera centenares de millones de toneladas de CO2 y se malogrará un enorme tesoro natural. Un trozo perdido de la Amazonia.
En cuanto al parque congoleño de Virunga podría comenzar su explotación tras cinco años de negociación con la empresa concesionaria. La extracción petrolífera afectaría a un millar de especies de aves, anfibios, reptiles, a la cuarta parte de los gorilas ya casi extinguidos que aún viven en África y a un número de vertebrados incalculable. Mientras, la compensación pedida para no explotar esos territorios es calderilla si la comparamos con las ayudas concedidas, por ejemplo, a la mal gestionada banca.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 9 de octubre de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/10/09/plan-mal-vivir/1481122.html