Regímenes cambiantes o la batalla de la saludabilidad

La alimentación sana sigue siendo un misterio tras numerosas investigaciones

Los pescados azules, los huevos, el hígado, los riñones, la diversa casquería, el compangu, los quesos curados, la manteca y la mantequilla, en fin, todas esas comidas que hoy día muchos nutricionistas consideran casi prohibidas, han alimentado a la humanidad desde los tiempos de los primeros cazadores. La agricultura llegó después y, a partir de ella, la civilización. Así, básicamente, podríamos establecer la trayectoria humana. Sin embargo, cada vez se realizan más exhaustivos estudios que nos descubren que ese itinerario puede ser bastante falso.

Los vaivenes nutricionales son tales que los especialistas no hacen más que variar las recomendaciones alimenticias. Lo que a un recién nacido le aconsejaban ayer puede ser considerado nocivo para su hermano nacido hoy. Dietas para embarazadas de la pasada década son casi prohibidas para las embarazadas de ahora. De momento, parece que lo único que se salva de los cambios alimenticios es la leche materna. Aunque, cuidado, a mi hijo el pediatra le puso a régimen sin haber cumplido dos meses pues un análisis suponía que tenía demasiados triglicéridos, algo natural en los lactantes que solo ingieren la leche de su madre.

Hasta tiempos bastante recientes las grasas animales debían ser tomadas con moderación. Por ello, se recomendaban los pescados blancos frente a los azules. Las carnes de vacuno eran preferidas a las de cerdo. La ingesta de huevos debía ser restringida para la mayoría y los enfermos del hígado los tenían prohibidos. Hígados, riñones y otras tripas animales también eran denostadas. Hasta las legumbres debían ser comidas con mesura. Una alimentación saludable debía componerse casi exclusivamente a base de verduras, cereales y frutas. Es decir, un sinvivir para los amantes de la buena mesa.

Comenzaron a variar algunas de estas limitaciones cuando científicos de reconocidas universidades enfocaron sus estudios hacia la investigación de diferentes enfermedades y a buscar el origen de las mismas. Colectivos controles alimenticios y análisis de modos de vida iban señalando los beneficios y perjuicios de diferentes alimentos, modos de elaboración culinaria, tipos de actividad y sistemas de trabajo. Al tiempo, o en resistencia a esas investigaciones, empresas, laboratorios e interesados lobbies iniciaron tareas que propagasen el provecho de sus productos. Y se entabló entonces la batalla de la saludabilidad. Y se hizo difícil para las personas de a pie, la gente en general, dilucidar lo bueno o lo malo, lo saludable o lo nocivo de las comidas. Hoy siguen existiendo esas dudas entre el personal.

Los diferentes estudios realizados en los últimos años por prestigiosas instituciones han cambiado muchas de las críticas que sufrían algunos alimentos y han inculpado a otros que disfrutaban de elogio. Y así, si antes los pescados azules eran perjudiciales ahora son beneficiosos por su grasa con Omega3, la carne de cerdo contiene una materia oleaginosa saludable, los huevos no solamente no perjudican sino que pueden ser buenos para el hígado, los cereales contienen azúcares y glúcidos que han de restringirse, las legumbres benefician el tracto intestinal, los zumos de frutas no aportan fibras y si demasiados azúcares?

El mundo al revés. «The Lancet», revista científica británica de gran prestigio, acaba de publicar un pormenorizado estudio de una universidad canadiense que señala que viven más los comedores de grasas animales que quienes las rechazan. El análisis realizado con miles de personas de distintos países indica que las grasas saturadas son ligeramente beneficiosas, las no saturadas son neutrales así como las carnes rojas, son buenas las grasas lácteas y las carnes blancas; no encuentra fundamento en el hipotético beneficio de comer cinco frutas o verduras diarias, con una pieza o ración es suficiente, mientras el pescado y los huevos son neutrales y las legumbres son beneficiosas. En fin, el punto justo de las grasas dice ser un 35% de la ingesta diaria, reducirlas no disminuye el riesgo de muerte temprana y sin embargo comerlas aminora el de muertes prematuras.

Quiasmo final: Lo que no mata, engorda. Lo que engorda, no mata. O mata menos. Lego soy y doctores tiene la Ciencia.

Publicado el sábado 21 de octubre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/10/21/regimenes-cambiantes-o-batalla-saludabilidad/2181056.html

Pepín y los quesos

Homenaje a José Comas y al delicioso gran Gamonéu de Picos de Europa

Pepín aprovechaba cualquier disculpa y viajaba desde los puntos más lejanos para ver al Sporting. Desde Argentina, desde Polonia, desde donde estuviese como enviado especial, si el Sporting se le ponía a tiro, allí se presentaba Pepín. Era alto, corpulento, vamos, llenaba la escena pero así, por Pepín, le conocían sus allegados. Y si era uno de los más acérrimos seguidores del Sporting también era el mejor propagandista de los quesos de su tierra. Y siempre se presentaba en la redacción con un cargamento de productos de las riberas del Sella y sus cercanías. Principalmente gamonéu.

Los asturianos del periódico nos distinguíamos por nuestra expansión gastronómica y la exteriorización de nuestra procedencia, la manifestación de nuestra idiosincrasia, la belleza de nuestro paisaje y la peculiaridad de las gentes del Principado. Unos pregonábamos el paraíso natural unas veces con quesos, otras con empanadas, con huevos cocidos, fritos de pixín o tortilla de merluza, según las circunstancias. Otros repartiendo apuntes turísticos para quienes pretendían pasar unas vacaciones en Asturias, ofreciendo rincones secretos para disfrutar en nuestros montes o playas. Pepe Comas era el rey de los quesos. «¿Qué queso es este, Pepe?», solía preguntarle la gente. Y el gran periodista de Cangas de Onís, moldeado en informar de muchas batallas, contestaba: «Tu pruébalo, es azul, suave y mantecoso. Ye quesu de mi tierra, ye gamonéu». Y remataba: «El mejor queso del mundo».

Y quien fuera corresponsal en Berlín, en Buenos Aires, en México, corresponsal-analista en los países del Este europeo, informador desde dentro de la Polonia aislada de Jaruzelski o de los bombardeos sobre Belgrado de la OTAN, José Comas Vega, el hijo del farmacéutico de Cangas, llevaba su queso por el mundo. El queso que al comienzo del otoño sale de feria, de mercado, de festival. El que se saborea estos días.

Ese gamonéu que alguien dijo que era la «reproducción en miniatura de los colores de la geografía de Asturias». Esos gamoneos del Puerto o del Valle que se elaboran principalmente de junio a septiembre y que salen de las cabañas de Picos cuando llega el otoño. Ese gamonéu artesano que madura en la cueva, con una humedad en torno al noventa por ciento y entre una temperatura que oscila de los ocho a los diez grados, ya sea en la Majada de Belbin o en los valles de Onís y Cangas de Onís.

Hace ya diez años que Pepín (descansa en paz, compañero) fue galardonado con un premio internacional, proeuropeo, muy de acuerdo con su pensamiento expansivo. La Asociación de Periodistas Europeos, que precisamente ahora preside otro periodista de Cangas de Onís, José Antonio Diego Carcedo, le otorgó el Premio Salvador de Madariaga para «reconocer los mejores trabajos periodísticos que hayan contribuido a resaltar los valores básicos, las realidades comunes y los proyectos acometidos por la Unión Europea». Personalmente creo que merecía también un reconocimiento internacional a su labor de propagación de los quesos asturianos y principalmente el de su patria chica.

Teníamos una costumbre en la redacción, que llegamos a celebrar cada año en una fiesta los asturianos que trabajábamos en la empresa, y era llenar de buenos quesos el ambiente. Eran productos emblemáticos del Principado, pregonando la gran mancha quesera que representa Asturias en Europa. Y Pepe, espléndido, era capaz de viajar desde cualquier punto lejano con el fin de invitar a un buen gamonéu.

Publicado el sábado 14 de octubre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/10/14/pepin-quesos/2177534.html

Teresa Vicetto, entre «Quercus» y «Muruna»

Prefirió la lucha por el medio ambiente a las grandes oficinas de la Unión Europea

El proyecto «Muruna» intenta evitar que se extingan los últimos Homo sapiens paleolíticos que aún viven en Tanzania, habitantes del área del Ngorongoro, los bosquimanos Hadzabé. Responsable de comunicación de este objetivo es una activa madrileña que iba para alta funcionaria de las instituciones europeas y renunció a ese estatus por su amor a la naturaleza. Su trayectoria vital merece conocerla y reconocerla.

Aparecer en los medios de comunicación suele dar un punto de relevancia y ayuda a colocarse en los primeros puestos de la clasificación. Normalmente esto ocurre en muchos estamentos y situaciones de la vida. También, claro, en la ecología. En la lista de cada uno aparecen nombres que son frecuentes en redes y medios, pero hay algunos que, por su modestia, por actuar de forma discreta, por no estar interesados en destacar, son casi desconocidos fuera de los círculos especializados, «a nivel de la gente». Una de estas personas es Teresa Vicetto. Cuando escribo estas líneas es una significada candidata a recibir el galardón que otorga el BBVA a la Difusión del Conocimiento y Sensibilización de la Biodiversidad en España.

Vicetto disfrutó su infancia en destinos muy diferentes. Primero en San Sebastián, una ciudad cosmopolita; vivió luego en las Islas Cíes, marineras y puramente naturales; más tarde en el segoviano bosque de Riofrío. Es decir, conoció y saboreó la España marina, rural y urbana de la mitad del pasado siglo. Su vida es un continuo estudio que comenzó licenciándose en Periodismo en la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Tras lograr una beca de postgrado obtuvo el diploma del Instituto de Altos Estudios Europeos cursado en Estrasburgo, la ciudad francesa donde hoy radica la sede del Parlamento Europeo. Amplió su formación con los diplomas de los cursos de la Comunidad Económica Europea en la Escuela Diplomática de Madrid y del Instituto de Estudios Internacionales de Madrid. Toda una trayectoria hacia la cumbre europea. Pero Teresa, mujer dinámica, laboriosa, decidida, gran conversadora, activa, renunció a recluirse en las grandes oficinas de funcionarios de la Unión Europea, con su gran bagaje de títulos y cuatro idiomas para optar por la naturaleza.

En 1981, junto con su compañero el naturalista Benigno Varillas, cofundó «Quercus», la primera publicación española especializada en Ciencias Naturales y Medio Ambiente. Un año después empezó a adoptar a la realidad española, a través de la revista «El Cárabo», los contenidos de «La Hulotte», publicación francesa realizada por el naturalista Pierre Dèom, en la que divulgaba temas de una naturaleza más cercana. Este año 2017, tras 35 años, sigue publicando números. Y meses después de iniciar aquellas dos aventuras periodísticas participaba como redactora en el equipo fundador de otra revista, «Natura», que intentaba acercar la naturaleza a los pequeños e infundirles su amor por el medio ambiente y la fauna animal.

Responsable de la web Biodivers y del blog de crítica de libros de naturaleza: http://biodivers.wordpress.com, Vicetto dirigió la librería del Servicio Bibliográfico de la Naturaleza, Linneo, y la del Museo de Ciencias Naturales de Madrid. Ha vivido en Francia, en Alemania y estableció temporalmente su residencia en Suráfrica y Namibia para que sus hijos aprendiesen inglés y alemán. Su experiencia africana la ha llevado al mencionado proyecto «Muruna» que lucha por evitar la extinción de todo un ancestro de los Homo sapiens paleolíticos, los bosquimanos que aún viven en el tanzano Ngorongoro. Así es Teresa, un ejemplo activo de ecóloga y naturalista práctica que busca el equilibrio ambiental de nuestro maltratado planeta.

Publicado el lunes 18 de septiembre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/09/18/teresa-vicetto-quercus-muruna/2165080.html

Un zoológico ecológico

El ejemplo del parque de Santillana del Mar y su compatibilidad medioambiental

Las personas, como en muchas circunstancias de la vida, se pueden dividir en dos grupos respecto a la Naturaleza, defensores y detractores. Habrá más o menos partidarios de la defensa o más o menos detractores pero pertenecerán a alguno de los dos campos. Conozco a personas de ambos estadios, no entiendo la radicalización de algunas. Pienso que es antinatural.

La Ecología, el campo de la biología que estudia las interrelaciones entre los seres vivos y el medio en el que conviven, suele ser el blanco de todos los reproches y también la palabra mágica que salvará la Tierra. Aunque parezca que son opuestas, hay cosas que las unen. O que se favorecen. Puede que un ejemplo sirva de explicación.

«El cirujano de mariposas» es un vídeo que se puede ver en el portal de Facebook del Zoológico y Parque Cuaternario de Santillana del Mar en el que José Ignacio Pardo de Santayana, «El encantador de mariposas», explica y muestra como reparar las alas dañadas de un lepidóptero. Les parecerá cosa de magia a unos y a otros un increíble paso de la naturaleza. También habrá gente a quien le parezca una barbaridad. El caso es que el director de este zoo consigue mejorar la existencia de estos preciosos bichitos tan beneficiosos en la cadena natural. Mantiene un parque que tiene encerrados a significativos animales, aunque de la forma más natural posible, sin maltrato. Pero esto lo rechazan muchos ecologistas. Aunque dudo en aplicarles a algunos de ellos este calificativo. Porque la ecología consiste en conseguir el equilibrio de las especies.

El zoológico cercano a Altamira lleva enseñando naturaleza cuarenta años. Cuando en 1977 Pardo de Santayana abrió al público el recinto instaló en él una curiosa miscelánea de animales que criaba en estancias familiares. No los encerró en jaulas ni en corrales de cemento y hierro sino los colocó en cercados naturales. Un año después instaló en una pradera un bisonte que recordaba a los antepasados que poblaron la zona en el Paleolítico, como refleja la monumental cueva. Hoy día se pueden contemplar allí más de cuatrocientas especies y cuatro mil seres vivos con infinidad de explicaciones lo que acerca la naturaleza a las personas, enseña las características de cada uno y anima a amar a los animales en un entorno lo más parecido a su hábitat natural. No es la situación ideal pero creo que es la que más se le parece. Unas antiguas minas cercanas albergan grandes fieras en semilibertad pero tienen otras limitaciones para poder observarlos, con escasa mejora para los animales.

Por otra parte me parece que es difícil acercarse a la Naturaleza de otra forma. La hay y tengo como amigos a unos de los naturalistas más reconocidos, que se esfuerzan cada día en practicar su amor al medio natural, buscando fórmulas para salvaguardarlo de los atropellos que le hacemos. Por ejemplo, Domingo Pliego, autor de diversas guías para conocer/recorrer los espacios naturales a la vez que visitando monumentos del medio ambiente o realizados por las personas a lo largo de la historia arquitectónica; Soledad de Andrés, filóloga, su esposa, acompañante e ilustradora de sus andanzas por los parajes de España; Teresa Vicetto, cofundadora con su compañero Benigno Varillas de la pionera revista «Quercus», la primera publicación especializada en Ciencias Naturales y Medio Ambiente en nuestro país; por supuesto, Varillas, el premiado naturalista poseedor de los más prestigiosos galardones internacionales, incansable buscador del equilibrio entre seres vivos y medios naturales e intérprete de una ecología práctica y eficiente.

Si aplaudimos las instalaciones que se van conformando para recuperar animales ancestrales, habitantes de esta tierra en la Prehistoria (bisonte, uro, vaca sayaguesa, caballos como el tarpán, el pottoka, el asturcón o el przenwalski?), un conjunto como el de Santillana, donde disfruté de joven, luego disfrutaron mis hijos y espero que también mis nietos, me parece un centro óptimo para empezar a amar la Naturaleza. Para Varillas «toda actuación a favor de la naturaleza siempre es muy positiva». Gran defensor de la vuelta a nuestros prados y bosques de estos valiosos animales -también osos, lobos y demás equilibradores de los ecosistemas-, Varillas pondera «una iniciativa así que sirve para que mucha gente se acerque a los animales». Una fundación similar sería ideal para nuestro verde Paraíso Natural.

Publicado el lunes 11 de septiembre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/09/11/zoologico-ecologico/2161696.html

Caleao

Este artículo publicado hace meses no lo incluí entonces por problemas técnicos

Disfruté bastante en Caleao cuando era poco más que un guaje.
Un verano de hace ya unas cuantas décadas estuve unos días allí,
en un campamento que organizaba una parroquia avilesina. Creo
que era del barrio de Llaranes. Estaba a la orilla del río y en él lo
pasamos muy bien un centenar de chavales de entre diez y
quince años. Al menos ese es mi recuerdo. Iba de subjefe de la
expedición un primo mayor y al enterarse de que había una plaza
vacante solicitó a la parroquia cubrirla conmigo, aunque yo vivía
en La Felguera, lejos de la feligresía de Avilés. La expedición fue
una aventura desde el principio ya que viajamos hasta el
campamento en la plataforma descubierta superior de un viejo
autobús que hacía el recorrido entre árboles, montes y el río.
Recuerdo los días en aquella majada montañera, en una
docena de elementales tiendas de campaña, al lado de un Nalón
recién nacido, con excursiones por senderos entre bosques y con
noches de fuegos y canciones solidarios. Y tardes de baño en las
frías aguas de manantial y de rudimentaria pesca de truchas con
el único aparejo de un tenedor. Naturaleza pura.
Caleao puede haber cambiado, crecido, haber alterado la
tranquilidad de una aldea rural de mediados del siglo XX. Quizá
tenga poco que ver con el Caleao de aquellos días de acampada
que disfrutamos un centenar de muchachos. Pero supongo que
sigue siendo el pueblo tranquilo que desea tener vida y progreso,
dar aliento a unos vecinos en estos tiempos de abandono de los
núcleos rurales. Leo en LA NUEVA ESPAÑA que “Caleao busca
atraer a teletrabajadores que hagan de pastores a tiempo
parcial”. La iniciativa, que lleva bastante tiempo en estudio por
parte de expertos y paisanos de la localidad del concejo de Caso,
intenta que montes de este entorno rural pasen a formar parte

de una red de pueblos de diversas comunidades que mantienen
reservas de antiguos herbívoros salvajes autóctonos y en cuya
gestión participasen jóvenes locales y trabajadores a distancia.
“La idea es captar población y favorecer el desarrollo del
tejido económico rural”, señalaba el naturalista Benigno Varillas,
el promotor, quien añadía que la modalidad ya funciona en el
sevillano Aznalcázar, el cacereño Piornal y en San Cebrián de
Mudá, en Palencia, donde existen reservas de antiguos animales
que poblaron España y que hoy están en peligro de extinción.
Hablamos del bisonte europeo, del uro, la vaca sayaguesa de
Zamora, de caballos de razas como el tarpán, el pottoka, el
asturcón o el przenwalski. Y hablamos de las atractivas reservas
que se van creando en esas localidades y otras como Malpartida
de Plasencia, en el Parque Natural de Monfragüe, en los campos
aledaños a las investigaciones de Atapuerca, en Burgos, etc..
Benigno Varillas, cuya labor de divulgador naturalista ha
recibido tan notables galardones como el Nacional de Medio
Ambiente, del Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo (1989),
el Ford a la Conservación (1996), el FONDENA otorgado por el
rey de España (2007), el BBVA a la Difusión del Conocimiento y
Sensibilización en Conservación de la Biodiversidad (2007), todos
de reconocido prestigio internacional, es el principal motor de
esta reserva del bisonte europeo en Caleao. “Es un modelo que
está funcionando en otras partes del mundo”, dice Varillas, para
quien el proyecto permitirá crear “comunidad y tejido social” y
enriquecer el clúster turístico de Redes, el queso Casín, la pesca y
la artesanía maderera. Asturiano del Mes, otorgado por este
diario en noviembre de 2007, este periodista nacido en Tudela-
Veguín, ha convivido con los massai en Tanzania, con indígenas
namibios, organizado reservas naturales en varias comunidades y
dirigido cursos y publicaciones especializados en conducta y
naturaleza de numerosas especies animales. Éxito asegurado.

Publicado el 2 de diciembre de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

Caleao

Aplauso a la idea de atraer a teletrabajadores como pastores a tiempo parcial

Disfruté bastante en Caleao cuando era poco más que un guaje. Un verano de hace ya unas cuantas décadas estuve unos días allí, en un campamento que organizaba una parroquia avilesina. Creo que era del barrio de Llaranes. Estaba a la orilla del río y en él lo pasamos muy bien un centenar de chavales de entre diez y quince años. Al menos ese es mi recuerdo. Iba de subjefe de la expedición un primo mayor y al enterarse de que había una plaza vacante solicitó a la parroquia cubrirla conmigo, aunque yo vivía en La Felguera, lejos de la feligresía de Avilés. La expedición fue una aventura desde el principio ya que viajamos hasta el campamento en la plataforma descubierta superior de un viejo autobús que hacía el recorrido entre árboles, montes y el río.

Recuerdo los días en aquella majada montañera, en una docena de elementales tiendas de campaña, al lado de un Nalón recién nacido, con excursiones por senderos entre bosques y con noches de fuegos y canciones solidarios. Y tardes de baño en las frías aguas de manantial y de rudimentaria pesca de truchas con el único aparejo de un tenedor. Naturaleza pura.

Caleao puede haber cambiado, crecido, haber alterado la tranquilidad de una aldea rural de mediados del siglo XX. Quizá tenga poco que ver con el Caleao de aquellos días de acampada que disfrutamos un centenar de muchachos. Pero supongo que sigue siendo el pueblo tranquilo que desea tener vida y progreso, dar aliento a unos vecinos en estos tiempos de abandono de los núcleos rurales. Leo en LA NUEVA ESPAÑA que «Caleao busca atraer a teletrabajadores que hagan de pastores a tiempo parcial». La iniciativa, que lleva bastante tiempo en estudio por parte de expertos y paisanos de la localidad del concejo de Caso, intenta que montes de este entorno rural pasen a formar parte de una red de pueblos de diversas comunidades que mantienen reservas de antiguos herbívoros salvajes autóctonos y en cuya gestión participasen jóvenes locales y trabajadores a distancia.

«La idea es captar población y favorecer el desarrollo del tejido económico rural», señalaba el naturalista Benigno Varillas, el promotor, quien añadía que la modalidad ya funciona en el sevillano Aznalcázar, el cacereño Piornal y en San Cebrián de Mudá, en Palencia, donde existen reservas de antiguos animales que poblaron España y que hoy están en peligro de extinción. Hablamos del bisonte europeo, del uro, la vaca sayaguesa de Zamora, de caballos de razas como el tarpán, el pottoka, el asturcón o el przenwalski. Y hablamos de las atractivas reservas que se van creando en esas localidades y otras como Malpartida de Plasencia, en el Parque Natural de Monfragüe, en los campos aledaños a las investigaciones de Atapuerca, en Burgos, etc.

Benigno Varillas, cuya labor de divulgador naturalista ha recibido tan notables galardones como el Nacional de Medio Ambiente, del Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo (1989), el Ford a la Conservación (1996), el FONDENA otorgado por el Rey de España (2007), el BBVA a la Difusión del Conocimiento y Sensibilización en Conservación de la Biodiversidad (2007), todos de reconocido prestigio internacional, es el principal motor de esta reserva del bisonte europeo en Caleao. «Es un modelo que está funcionando en otras partes del mundo», dice Varillas, para quien el proyecto permitirá crear «comunidad y tejido social» y enriquecer el clúster turístico de Redes, el queso Casín, la pesca y la artesanía maderera. Asturiano del Mes, otorgado por este diario en noviembre de 2007, este periodista nacido en Tudela-Veguín ha convivido con los massai en Tanzania, con indígenas namibios, organizado reservas naturales en varias comunidades y dirigido cursos y publicaciones especializados en conducta y naturaleza de numerosas especies animales. Éxito asegurado.

Publicado el viernes 2 de noviembre de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/12/02/caleao/2022356.html

Una ruta para saborear quesos y más

Los productores con denominación de origen de España y Portugal se unen a queserías de otros países del continente para promocionar itinerarios turísticos
 Los queseros estimulan el turismo gastronómico a niveles supranacionales. Asociados en la llamada Ruta Europea del Queso, los productores con denominación de origen (D.O.) de España y Portugal se están uniendo a queserías de otros países del continente para promocionar itinerarios turísticos con el aliciente de que no solamente ofrecen paisajes o joyas artísticas y monumentales al visitante sino también unos productos gastronómicos de calidad. La asociación ya ha sido constituida pero su proceso de unión sigue en marcha. Días pasados han aprobado la constitución de un comité para gestionar su desarrollo y expansión. En su primer mapa figuran ya valores asturianos.

La idea, que surgió hace ya dos años en el municipio guipuzcoano de Idiazábal, continúa añadiendo adeptos y en cada reunión del grupo (acaba de celebrarse una en Casar, Extremadura) se suman nuevos productores de quesos con D.O. que demuestran interés por pertenecer a «la cofradía». Puede que cuando se publiquen estas líneas se cuente con algún novicio más, ya que, tras la incorporación de dos fabricantes lusos, el nuevo comité negocia con industriales franceses e italianos. De momento son nueve las comarcas integrantes de la asociación, que, según contaban este pasado verano dos representantes de la misma, los de Cabrales y Casar, conversan con queserías de otras denominaciones europeas para formar una red de nivel supranacional.

Precisamente estamos ahora en tiempos de exposiciones y ferias de productos derivados de la leche. De norte a sur se celebran estos días del comienzo de otoño muestras de diversos tipos de quesos, unas específicas de una singularidad, algunas que aglutinan todas las clases y variedades elaboradas en nuestro país. Y en Asturias la fiesta es continua, con demostraciones una tras otra de los cerca de cuarenta quesos que se fabrican en el Principado. De Oriente a Occidente, del cabrales, gamonéu, peñamellera, al xinestosu, abredo, taramundi, pasando por afuega’l pitu, la peral o casín, todos de conocido prestigio fuera de nuestro ámbito comunitario y algunos tan universales. Una jornada con productos de diverso origen se celebra ahora en la Casa de Campo madrileña con dos docenas de variopintos fabricantes. También en Cangas de Onís, en Benia y otros concejos queseros de nuestro entorno.

Los actuales ayuntamientos pertenecientes a la Ruta Europea del Queso (Cabrales, Peñamellera Alta, Casar de Cáceres, Fundão, Idiazábal, Mahón, Manzanares, Nisa y Ripoll) acaban de celebrar un encuentro en territorio cacereño dentro de la XXII Semana de la Torta del Casar. Otras reuniones del mismo tipo se han celebrado ya en distintas localidades, incluidas las habidas en Baleares y Canarias. Pretenden, además de dar a conocer la bonanza de su queso, acotar los términos locales o comarcales de la denominación de origen y luchar contra el intrusismo, establecer itinerarios gastroturísticos y vínculos de colaboración entre regiones y países, intercambiar experiencias y facilitar el desarrollo de una investigación conjunta, sensibilizar a posibles visitantes sobre el patrimonio cultural, sociológico, ambiental de cada asociado, promover su innovación tecnológica? en definitiva, dinamizar los municipios productores y su entorno, además alcanzar la calificación de Itinerario Cultural Europeo.

La promoción de los distintos quesos, las noticias sobre galardones a ellos concedidos o las subastas -recuérdense los 11.000 euros pagados por un queso cabrales este verano o los 3.800 por el gamonéu días pasados- dan un relieve a esta iniciativa que intenta inclinar y enriquecer con la ruta quesera parte del turismo de sol y playa. Los certámenes de estos productos han pasado de una fecha concreta con varias jornadas de una simple feria de exposición y venta a notables sesiones documentales, conferencias e informe de conclusiones en investigación y desarrollo. Un día se pregona, muestra, vende pero a su alrededor hay todo un compendio de celebraciones para dar a conocer el producto, no sólo a posibles compradores sino también a distribuidores, nuevos productores, otros profesionales relacionados con el entorno, con las singularidades de la zona y de sus gentes. Un ejemplo lo tenemos en Cabrales, concejo en el que confluyen varios alicientes para el visitante: un excelente queso, un paisaje espectacular punto básico de los Picos de Europa y dos rutas de peregrinaje, una vía del Camino de Santiago y otra de la ruta entre los santuarios de Covadonga y Santo Toribio de Liébana, con próximos jubileos. Es decir, que la bonanza del queso (productos de Asturias, magnos campeones como los de Reny Picot-ILAS, gamonéu, afuega’l pitu, cabrales?) forma ya parte de nuestro «rico, rico» atractivo paisaje turístico.

Publicado el miércoles 26 de octubre de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/10/26/ruta-saborear-quesos/2003609.html

 

La basura y el turismo

La invasión de desperdicios que puebla nuestros senderos al final del verano

Los caminos despejados, las playas sin basura, las calles limpias y sin desperdicios. He ahí las bases del futuro de nuestro turismo. Pero estamos próximos al final del verano y la situación no parece la ideal. La naturaleza descuidada es un pecado para senderistas, avistadores, montañeros, conservacionistas, simples caminantes. Sin embargo abundan estos días los restos de un excursionismo despreocupado, descuidado, poco concienciado.

Señalaba fechas atrás Luis Mario Arce el interés creciente del turismo extranjero por la naturaleza astur, por su fauna y su flora singulares. Revelaba el experto en Naturaleza de LA NUEVA ESPAÑA que este mes, septiembre, es el más indicado para observar el hábitat de nuestros montes, de nuestros campos, de nuestra fauna, para contemplar flores, plantas, insectos? El mes de los frutos, cuando baja el calor y los extremos térmicos se aproximan. Uno de los meses que ansían los naturalistas.

Pero quienes lleguen estos días por nuestra tierra no se encontrarán con un entorno demasiado limpio. Muchos caminos están salpicados de papeles, colillas y paquetes de tabaco, envoltorios de helados, latas aplastadas de refrescos y cervezas, bolsas de golosinas, brits de lácteos y un largo etcétera. En las praderas permanecen restos de estancias furtivas. Las señalizaciones viarias están bastante deterioradas, con partes rotas, llenas de pintadas o carteles desvaídos pegados unos sobre otros. Un desastre que sufrimos los finales de temporada.

No alcanza el problema, en gran parte de nuestra zona turística, a la situación que relataba en un magnífico reportaje un gran senderista, el periodista Melchor Fernández Díaz, sobre la senda fluvial del Nalón. Se ufanaba el exdirector de este diario de ese camino que acompaña al río señero de Asturias, le encanta su trayectoria y lo que muestra, un paisaje que relata la historia de unos valles singulares. Pero se lamentaba de la invasión de basura que le atesta. De la cantidad de desperdicios que siembran su trayectoria, su recorrido a veces natural, a veces industrioso. Un río que fue negro y sucio a causa del lavado del carbón y que ha sido recuperado, por donde bajan aguas limpias, dignas de una naturaleza verde, ecológica, llena de vida.

Sostener un paisaje donde puedan contemplarse esas magníficas hortensias, bellas orquídeas, las bayas, cuernicabras, hierbas apiales, bellotas de roble, castañas, avellanas, madroños y demás delicias para el paladar de los osos, observar a éstos en su hábitat natural, o, como apunta Arce, gorriones y preciosos treparriscos, rapaces de distinta envergadura, con diversas funciones naturales, es una labor permanente para que este Paraíso Natural siga siendo paraíso y lleguen más visitantes amantes de la fauna y la flora sorprendentes. Parece que los operadores que trabajan los espacios verdes se fijan últimamente en el Principado, que cada vez son más los extranjeros, principalmente británicos, que buscan nuestros paisajes, que Somiedo y los Picos de Europa llaman con más ahínco a los amantes de nuestros parajes silvestres.

Para conseguir que ese atractivo convenza y se incremente es obligatorio respetar caminos, senderos, playas, miradores, vallas e indicadores, la naturaleza que nos da vida, que nos da fama y alegra la vista, que atrae a todo amante de la belleza. Porque la Naturaleza es fuente de riqueza pero su descuido es muy difícil de restaurar. Elijamos, basura o turismo.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 21 de septiembre de 2016

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/09/21/basura-turismo/1986490.html

 

Los bichitos que sacan a la calle al personal

La llegada de Pokemon Go que invade los teléfonos y tabletas de todo el Planeta

Paseo por el Parque de Berlín, un bonito recinto del barrio de Ciudad Jardín, en el distrito madrileño de Chamartín. Hace un calor de más de 35 grados. Aún no se ha retirado el sol. Entre los caminos bajo los árboles y el pequeño estanque con restos del derribado Muro de la Vergüenza se encuentran decenas de niños, jóvenes y «entrados en años». Calculo que un ochenta por ciento lleva en su mano un teléfono «inteligente», un «smartphone» de reciente generación. Todos van pendientes de los bichitos. Casi nadie habla por el aparato cuya función primitiva es comunicarse a distancia. Ni tampoco con personas de su alrededor. Ha llegado la oleada de los Pokemon Go.

Estudios y literaturas varias señalaban el problema de mucha chavalería de hoy que se pasa horas y horas sentado ante el ordenador o tumbado en su cama o en un sofá de la casa manipulando un teléfono o una tableta. Se ha dicho y escrito de todo. De la tendencia al sedentarismo, a la obesidad, a la apatía para no hacer nada, no mover un dedo salvo con el ratón o el joystick? Se ha hablado del futuro de unas nuevas generaciones que entretienen su ocio o su desempleo estáticos y sin ganas de hacer nada, ni de buscar empleo, de jóvenes que solamente tienen amigos a través de internet, abandonan a la peña, a la panda para ir a recluirse en su cuarto y enchufarse a alguna red social. Y se habla hasta de los peligros que esto conlleva.

Bueno pues han llegado los bichitos activados por un fabricante japonés y la muchachada se ha lanzado a la calle, al parque, a las plazas de pueblos y ciudades, grandes y pequeñas, de Europa, América, Asia, Oceanía? Por la noche y por el día, en la madrugada fresca del invierno austral o las tardes bochornosas del verano boreal. A cualquier hora. Proliferan las «quedadas» para cazar pokemons que sobrevuelan los paisajes virtuales de los distintos aparatos electrónicos. Es más, los fabricantes atienden las solicitudes de sus seguidores y llenan de bichitos voladores las zonas de mayor afluencia de jugadores. Suelen poblar áreas con abundante vegetación, con arbolado y jardinería, junto a frecuentadas iglesias y plazas, donde surgen los animalitos que aletean a la espera de que los intenten cazar.

Para conseguir captar la aparición de los virtuales voladores los jugadores deben moverse pues las posibles víctimas de la caza están ubicados por el fabricante en virtuales sitios distintos y concretos, se localizan en coordenadas fijadas a nivel mundial. Así podrán encontrar los emplazamientos de sus objetivos, lanzarles sus dardos o pelotas e ir eliminando bichitos.

Tal es el sistema que hasta tiene un ranking a escala planetaria y ya están establecidos marcas y récords que aparecen en los medios y redes sociales. Ya es un acontecimiento mundial que provoca unos beneficios que también se acercan al récord. A los treinta días de su estreno mundial los lanzadores de Pokemon Go han conseguido unos doscientos millones de dólares en ingresos. A la vez que, según expertos en este tipo de negocios, logra el mayor éxito de la historia del teléfono móvil.

Aparte de las marcas en juego, descargas y extensiones de la fiebre virtual que representa, la diversión de la caza de bichitos virtuales ha conseguido que sedentarios chavales (y no tan chavales) dejen sus sillones, se alejen de sus ordenadores, abandonen sus tumbadas posturas y hagan ejercicio buscando a posibles animalitos juguetones. Éxito económico, plan saludable.

Artículo publicado el jueves 18 de agosto de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/08/18/bichitos-sacan-calle-personal/1971603.html

 

De Abbás Ibn Firnás al «Solar Impulse»

Dos pioneros de la aviación con un intervalo de doce siglos entre uno y otro

Una inédita aventura realizada en un prototipo movido por energía solar fotovoltaica está a punto de completar la vuelta al mundo y entrar en la leyenda de la aviación. El 9 de marzo de 2015 el «Solar Impulse 2» partió de Abu Dhabi (Emiratos Árabes Unidos), con el propósito de circunvalar nuestro Planeta. Ha atravesado los cielos de Asia, los del Océano Pacífico, de Estados Unidos y el Océano Atlántico. Y tras aterrizar en Sevilla después de tres días de vuelo sobre el mar, ahora emprende el regreso al aeropuerto de partida. Hace unos mil doscientos años, fuera de leyendas y mitologías, un científico nacido en la malagueña Ronda, Abu I-Qásim Abbás Ibn Firnás, acreditó el primer vuelo humano sobre la Córdoba de los Omeyas. Dos hitos históricos.

«Este vuelo es la victoria de un sueño», declaró Bertrand Piccard -promotor y uno de los aeronautas que hoy vuela con el «Solar Impulse 2»- tras conseguir completar felizmente la vuelta al mundo en un globo aerostático a finales del siglo XX. Ahora cumple otro gran sueño. Era ya aquella una hazaña que se llegó a comparar con las de los primeros vuelos realizados en aeroplano en Ohio (EE UU) por los hermanos Orville y Wilbur Wrigth o los del brasileño Alberto Santos Dumont sobre los cielos de París aproximadamente un siglo antes. Por aquellos años Jesús Fernández Duro, natural de Turiellos (La Felguera), consiguió la Copa de los Pirineos en globo y fue el primero en atravesar la cordillera volando desde Pau hasta Granada. De esta proeza se cumplen 110 años y acaba de recibir un homenaje ante el monumento que le recuerda, hazaña que fue reseñada por José David Vigil-Escalera («Al encuentro con Jesús Fernández Duro»).

La historia de la aviación comenzaba para unos hace poco más de cien años, aunque para otros se inició ya en nuestra tierra casi doce siglos atrás. Ahora un avión aprovecha los rayos solares, el viento y la gravedad y nos llama la atención. En 852, sin los exponenciales avances de prácticamente 1.200 años, un filósofo, poeta, químico y estudioso de la física y la astronomía logró volar lanzándose desde una colina cordobesa y mantenerse en el aire unos diez minutos. Sin embargo es algo desconocido para la mayoría. Hemos de tener en cuenta su gesta ya que los primeros «vuelos» de los hermanos Wright y Santos Dumont fueron visto y no visto. Fue el 17 de diciembre de 1903 cuando en el primer intento de Orville Wrigth el biplano estuvo en el aire 12 segundos y avanzó 37 metros; su hermano Wilbur, al cuarto intento, recorrió 260 metros en 59 segundos; dos años después, el 5 de octubre de 1905, Alberto Santos Dumont voló 221 metros sobre París. Y tras unos cien intentos, uno de los Wright recorrió 39 kilómetros en 40 minutos. ¿Y cómo voló Abbás Ibn Firnás?

El ilustre rondeño Abbás Ibn Firnás, también conocido como Armen Firman, a sus 65 años sobrevoló la capital de Abderramán II durante unos diez minutos atado a un manta extendida en una estructura rudimentaria. Aterrizó mal y se rompió sus dos piernas pero los testimonios acreditan que logró planear. Realizó dos intentos. El primero fue más corto al lanzarse desde una torre por lo que las consecuencias fueron más leves. Había nacido en 810 y en la treintena se introdujo como poeta en Córdoba donde impartió astrología y donde inventó un reloj de agua, creó una esfera armilar y construyó en su casa un primitivo planetario. Falleció a los 67 años. Hoy su prestigio da nombre a un aeropuerto en Bagdad, a un puente en su querida Córdoba y a un cráter en la cara oculta de la Luna.

Publicado el martes 12 de julio de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/07/12/abbas-ibn-firnas-solar-impulse/1955320.html