Un divertimento para entretenerse pequeños y mayores durante las vacaciones
Publicaba LA NUEVA ESPAÑA una información titulada «Oviedo da la nota» en la que Carmen Miyar señalaba que «La música se esconde por los rincones de Oviedo?. con motivo de los cursos de verano 2014, la Fundación Príncipe de Asturias organiza un CD crossing por las calles de la capital… y consiste en repartir varios discos en lugares públicos para que los ciudadanos puedan hacerse con ellos gratuitamente y, así, hacer expandir la cultura musical». Una magnífica iniciativa en mi opinión. Y una estupenda idea para distraerse durante las vacaciones. El hecho me anima a proponer una distracción de este tipo para divertirse en tanto que disfrutamos de estos días de descanso.
El geocaching. ¿Buscando en el mapa? Un juego para el verano. Para entretenerse al aire libre. Una mezcla entre gymkhana y escondite con GPS. Para mayores y para pequeños, para mayores con pequeños o pequeños con mayores. Una diversión para un rato o para varias jornadas. Hay pasatiempos sencillos y los hay más complicados. Depende de la capacidad de cada uno para hacerse un Indiana Jones de carne y hueso, más o menos habilidoso, imaginativo, audaz, calculador. Según el grado que se considere, cada cual elige su juego. Por otra parte uno puede participar en la búsqueda de un objetivo ya preparado o establecer otro nuevo para que participen los demás.
El geocaching es una especie de deporte que consiste en buscar un objeto, un libro, un mecanismo escondido, a través de unas pistas facilitadas por el autor del «tesoro», en el que cuentan una historia, informan de un interesante panorama, regalan un trofeo, etcétera. El itinerario puede ser de una o varias escalas para entretener al participante y la dificultad también gradual. Se puede competir en una ciudad, en un pequeño pueblo, en pleno campo, en la playa, en la montaña. En España ya existen más de 40.000 puntos de acertijo preparados, según datos oficiosos. Sin embargo en Asturias apenas hay registrados unos trescientos, por lo que tenemos ocasión de planear nuevos tesoros, además de divertirnos con los ya están ubicados en algún rincón de nuestra comunidad. Cada uno con su regla.
Consiste la diversión en procurarse, a través del ordenador, del teléfono o de cualquier nuevo dispositivo de comunicación, la localización de uno de los escondites o geocaches. Solamente con escribir esta palabra en un buscador aparecen miles de lugares más o menos próximos a nosotros con su tesoro correspondiente. En las listas surgen los distintos tipos de juegos. Sencillos como contener unas coordenadas (N036º43’/E04º/25′. 18 pasos oeste) en las que se encuentra un estuche con un cuaderno para datar y firmarlo. En otros te ofrecen un regalo con valor simbólico que te puedes llevar si dejas uno tuyo del mismo valor. En uno localizado en Griñón, al sur de Madrid, puedes llevarte un libro si dejas tu otro. En la Costa del Sol otro contenía una cámara desechable y te pedía que sacases una foto-selfie del entorno que demostrase tu presencia. Deporte puro.
Unas coordenadas en el GPS mostraban otro: un mapa, una ecuación sencilla y la historia del monumento que continuaban la aventura. En el segundo punto había tiques gratuitos para ver una curiosa cripta con nuevas coordenadas que guiaban a un lugar donde contemplabas un maravilloso paisaje fotografiable. Deporte, diversión, arte, entretenimiento para las vacaciones.
Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 20 de agosto de 2014
http://www.lne.es/opinion/2014/08/20/juego-verano/1631063.html