Un plan de mal vivir

Dos reservas naturales con especies únicas van a ser explotadas y destruidas en Ecuador y Congo

Dos nuevas amenazas a la Naturaleza se ciernen en estos momentos sobre nuestro planeta. Y no son improvisadas o sobrevenidas repentinamente. Estaban previstas aunque eran completamente evitables. Dos reservas naturales van a ser explotadas pudiendo haber sido conservadas como pulmones de un mundo cada vez más contaminado.
La pregunta es si es tanta la dejadez que nos invade que estamos dispuestos a que se ponga en peligro en este mundo rico, aunque presuma de crisis, de reservas tan preciosas como el Parque de Yasuní, en Ecuador, o el de Virunga, en la República Democrática del Congo. El capital mundial no invierte en esas zonas porque con el llamado Sumak Kawsay (que en la ecuatoriana lengua kichwa significa plan de buen vivir) no saca beneficios inmediatos de esos proyectos tan beneficiosos para la Humanidad.
Resulta que hace un tiempo, un lustro más o menos, Ecuador lanzó una propuesta para preservar un territorio virgen, un tesoro ecológico a cambio de una cantidad de euros que se come cualquier banco en un pispás. Poco más de la tercera parte del endeudamiento de las administraciones españolas en el último trimestre o el ahorro que representa la bajada de la prima de riesgo en ese periodo. El Gobierno de Ecuador solicitaba entonces a la Organización de las Naciones Unidas una compensación económica por mantener virgen y no destruir un territorio rico en petróleo pero con una fauna y una flora casi únicas.
Según algunos cálculos, allí se encuentran unas 3.000 especies de plantas diferentes, más de 800 especies de grandes vertebrados entre mamíferos, aves, anfibios y reptiles. El Gobierno de Rafael Correa negoció con España y otros países europeos en 2008 y planteó a la ONU «no tocar esa parte de la selva del Amazonas, a favor de la Humanidad, para evitar el calentamiento del Planeta?». Pedía a la comunidad internacional que le compense durante una década con 350 millones de dólares al año, 2.700 millones de euros, es decir, la mitad de los beneficios que Ecuador sacaría «cargándose ese trozo de selva».
Pura ilusión. Transcurrido un lustro Ecuador solamente ha conseguido unos diez millones de euros en donaciones, parte de ellos de España que al desistir de la propuesta el país andino podría devolver. El presidente Correa subraya así «la gran hipocresía» mundial. La historia muestra cómo las potencias internacionales han explotado la selva de los países pobres y los han empobrecidos más de lo que estaban mientras cada día se dilapidan cincuenta millones de dólares en guerras. Pero no hay dinero para la proposición ecuatoriana. Los campos de Ishpingo, Tambococha y Tiputini recibirán, pues, las máquinas de extracción petroleras, se emitirán a la atmósfera centenares de millones de toneladas de CO2 y se malogrará un enorme tesoro natural. Un trozo perdido de la Amazonia.
En cuanto al parque congoleño de Virunga podría comenzar su explotación tras cinco años de negociación con la empresa concesionaria. La extracción petrolífera afectaría a un millar de especies de aves, anfibios, reptiles, a la cuarta parte de los gorilas ya casi extinguidos que aún viven en África y a un número de vertebrados incalculable. Mientras, la compensación pedida para no explotar esos territorios es calderilla si la comparamos con las ayudas concedidas, por ejemplo, a la mal gestionada banca.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 9 de octubre de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/10/09/plan-mal-vivir/1481122.html

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