¿Quiénes fomentan los populismos?

Los mismos partidos que falsamente los denuncian y la verborrea de sus líderes

No pretendo descubrir la pólvora. Simplemente respondo a la pregunta que se hace mucha gente: ¿quiénes fomentan los populismos? Los mismos partidos que los denuncian. Y la verborrea de sus líderes, esa facilidad de palabra que muchas veces han de rectificar. Más razones: el hecho de que no ejecutan lo que predican cuando no están con el mando, cuando no gobiernan. Luego se quejan de los posibles y previsibles desmanes que realizan esos populismos con el poder que les otorgan los votos. Otra pregunta: ¿Sigue siendo válida la escala izquierda-centro-derecha? La respuesta es sí, pero quienes la niegan no quieren ser clasificados en cualquiera de las tres posiciones. La realidad es que existen matices, por supuesto, las cosas no son blancas o negras netas. Pero la ambigüedad obliga menos a cumplir las manifestaciones de campaña.

La historia reciente del populismo comienza ya hace unas décadas. No surgió con el 15-M y sus réplicas mundiales, como sugieren algunas fuentes. Podríamos remontarnos a los años ochenta del pasado siglo para no ir más lejos: se presenta la candidatura a la presidencia de Francia de un payaso, Michel Colucci, conocido como Coluche, que se declara cansado de la «exclusión social», de la crisis sufrida por los franceses tras los conflictos petrolíferos de 1973 y 1979 y la presunta corrupción del presidente Giscard d’Estaing recibiendo regalos del dictador centroafricano Bokassa. Mientras alcanzaba el 25% de los votos previstos el socialista François Mitterrand, según las encuestas, el 13% los conseguiría Coluche, quien pedía el sufragio a «vagos, sucios, alcohólicos, mujeres, jóvenes, viejos, locos, maricones, drogadictos, bolleras, artistas, peatones, árabes, negros, presos, franceses, melenudos, aprendices, peatones, travestis, excomunistas, abstencionistas convencidos y todos los que no cuentan para los políticos». Todo un programa, parecido al del M5S, el Movimiento 5 Estrellas italiano del humorista Beppe Grillo y el teórico informático Gianroberto Casaleggio, ya fallecido, quienes décadas después, se autodefinían contrarios al sistema político tradicional, euroescépticos y ecologistas y marcaban sus cinco «stelle» en transporte, desarrollo, conectividad, agua pública y medio ambiente. Coluche no triunfó pero el M5S cogobierna en Italia junto a la ultraderecha.

Llegados a este punto lo fácil es decir que rompen el bipartidismo. Los duopolios Demócratas/Republicanos, Nueva Democracia/PASOK, Cristianodemócratas/Socialdemócratas, Socialistas/Republicanos, Laboristas/Conservadores o Populares/Socialistas -según el país- se fueron quebrando y hoy el panorama va cambiando Estado por Estado. Trump, Macron, Bolsonaro, Conte/Salvini, Tsipras han roto la alternancia y representan unos gobiernos «antisistema» o «asistema». Ya no importa si son de derecha o de izquierda, suponen una salida fuera del establecimiento, los apoyan descontentos de todo el arco iris político. Pero se refugien bajo las siglas que se refugien, tienen su tendencia político-económica más o menos pública. Pronto demuestran si son de derecha o de izquierda.

Porque los apolíticos no existen. Los nuevos movimientos pueden surgir sin cabezas visibles, sin direcciones definidas, pero pronto practican su conservadurismo o progresismo. O muestran contra quienes van, concretan su oposición a uno o todos los partidos y terminan como otro partido más. Las presumidas ambigüedades acaban deshaciéndose y apuntando a uno u otro lado. Puede haber una flexibilidad en función de la conducta de los adversarios pero las posiciones son fácilmente situables. Y en España se definen como extremos a quienes en Europa ocupan izquierda o derecha realmente mientras el vaivén se concentra en el centro, donde cada uno tiene nombre y apellido (centro-derecha, centro-izquierda) que le inclina hacia un flanco u otro de arco. Movimientos sin cúpula visible como el de los «gilets jaunes» franceses -que ya tienen imitadores en Oviedo y Gijón- suelen durar poco antes de definir un camino o un cabecilla que los dirija. Al principio pueden ser un «electroshock» para la sociedad, como los calificó el músico galo Jean-Michel Jarre.

Publicado el miércoles 19 de diciembre de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA y tres periódicos más

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/12/19/fomentan-populismos/2399007.html

La paradoja de Madrid Central, el sistema P+R y la Unión Europea

La puesta en marcha de la lucha contra la contaminación y algún paliativo

Una artificial polémica se ha levantado con la puesta en marcha de «Madrid Central», el área propuesta por el Ayuntamiento de la capital para empezar a luchar efectivamente contra las contaminaciones de gases, ruidos y especulaciones frente al medio ambiente. La mayoría está contra el deterioro que sufre el centro de la ciudad y la oposición a la implantación de las restricciones es principalmente política.

Tenía que llegar pero el establecimiento del área «Madrid Central» implantado por el Ayuntamiento que preside la magistrada Manuel Carmena ha descubierto una paradoja: quienes más se oponen a la medida que limita o restringe el tránsito de vehículos por el centro de la capital son personas de los municipios adyacentes. Por supuesto que la oposición representada en el consistorio ha rechazado la medida pero en esta época de ruido político entra dentro de la normalidad. Sin embargo, quienes residen en municipios periféricos a la gran urbe son los que más protestan. Los razonamientos son variados y algunos no parecen precisamente argumentos razonados.

Vecinos de poblaciones con conexión directa con el centro de Madrid a través del servicio metropolitano, el metro, de ferrocarriles de cercanías, y hasta de la alta velocidad española, el AVE, han sido quienes más rápido han manifestado el perjuicio que les causa no poder llegar al centro de la ciudad en vehículo privado. Mientras tanto los residentes en los barrios madrileños aprueban mayoritariamente la mejora y sólo los partidos de la oposición han salido a declarar su postura en contra. A pesar de que la iniciativa madrileña es muy inferior en restricciones a las de la mayoría de las capitales europeas y que Madrid no es la primera ciudad española en establecer esta medida ambiental.

La concejala responsable de su implantación, Inés Sabanés, señalaba a los medios informativos que «Madrid Central es fruto de tres años de trabajos durante los que hemos contado con los mejores expertos y la colaboración de la Universidad. Alberto Ruiz-Gallardón aprobó en 2006 -siendo alcalde- la implantación de una medida similar para 2010 y todavía estamos esperando». Según la delegada de Movilidad y Sostenibilidad del municipio madrileño, su departamento se ha reunido varias veces ya con los «hombres de verde» de la UE a los que el consistorio debe dar cuenta cada dos meses de la implantación de las medidas. «Cuando accedimos al gobierno municipal ya estaba abierto un procedimiento de infracción contra España por la contaminación de Madrid y Barcelona. La UE rechazó los planes que presentó Ana Botella entre 2013 y 2015 porque no solucionaban nada», dijo Sabanés. Con esta iniciativa y los planes similares del municipio de Barcelona, «España ha conseguido una moratoria que le permite liberarse de una posible demanda ante los tribunales comunitarios» ya que está sometida a un control estricto para reducir la contaminación un 23% en 2020.

Además, como publicaba días pasados LA NUEVA ESPAÑA, en el anteproyecto de ley que redacta el Ministerio para la Transición Ecológica para combatir el cambio climático se dispone que «todos los municipios de más de 50.000 habitantes deberán establecer zonas de bajas emisiones no más tarde de 2023», lo que significará que entran en esa obligación Oviedo, Gijón, Avilés y el extenso municipio de Siero.

Quienes se oponen a las medidas tomadas en Madrid no tienen en cuenta la alta contaminación ni los atascos en la circulación viaria y centran sus argumentos en la dificultad para acceder a oficinas y centros administrativos regionales (el Gobierno de la Comunidad ha recurrido a los tribunales). Y Madrid es una ciudad con muchos y diferentes sistemas de movilidad: la cruzan trece líneas de metro, de las que siete tienen más de treinta estaciones en la almendra Madrid Central, donde hay 23 aparcamientos con 4.767 plazas y otras 9.570 están previstas; más de doscientas líneas municipales diurnas de autobús y 27 nocturnas, además de 395 paradas de taxi en sus veinte distritos y siete líneas de ferrocarril de cercanías con alguna estación en el centro y una del AVE. Es decir, de récord.

Un estamento que emite su queja es el de los hoteleros, otro el del comercio. En España ciudades como Vitoria, Málaga o Pontevedra han resuelto hace años el problema. Grandes urbes europeas hace tiempo que han establecido medidas restrictivas, algunas caras para el ciudadano, como Londres, que cobra más de 12 euros por entrar en el centro. Soluciones hay muchas. Por ejemplo, el tranvía del que disponen quienes llegan a la capital vasca para acceder al casco antiguo desde el aparcamiento disuasorio. Numerosas ciudades europeas -Barcelona entre ellas- utilizan el sistema Park and Ride (P+R), es decir, aparcamiento y transporte público barato o gratis al centro desde las afueras, donde proliferan ya muchos centros comerciales y hoteleros (https://www.lne.es/opinion/2010/11/01/pr-buen-sistema-transporte-urbano/988407.html). Los precios son políticos, muy baratos y completamente disuasorios, antiestrés, antiatascos, anticontaminación, verdes y sostenibles para arcas municipales. Una buena red de transporte público es esencial. Otro método es el que utilizan en Málaga, por ejemplo. Las mercancías se acercan a destino en el casco peatonal, pleno de comercios con buenas ventas, por medio de triciclos y vehículos eléctricos, sin ruidos, sin polución ni problemas de aparcamiento. Asturias, donde las alarmas medioambientales y el escaso reciclaje han saltado en sus grandes núcleos urbanos, debe estar preparada.

Publicado el jueves 13 de diciembre de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/12/13/paradoja-madrid-central-sistema-pr/2395761.html

La memoria del último negro amanecer

Los olvidos de Miguel Ángel Aguilar sobre el último fusilamiento de la dictadura

Publica estos días el periodista Miguel Ángel Aguilar su relato de aquel último fusilamiento de la dictadura, el 27 de septiembre de 1975, ocho semanas antes de la muerte de Francisco Franco. Fue el estertor de una larga noche bajo la dominación de quien negó la libertad a los españoles. Han pasado cuarenta y tres años de aquella fecha y la memoria de quienes la vivimos parece que se empieza a tambalear. Al menos para algunos.

Consejos de guerra sumarísimos habían condenado a la «pena máxima», a pena de muerte, a once jóvenes radicales que combatían la larga dictadura instituida por el general Franco y un grupo de jefes militares que habían vencido en la fratricida guerra iniciada en 1936 con su levantamiento contra la República Española. Los condenados eran militantes de ETA y del Frente Revolucionario Antifascista Patriótico (FRAP) que habían perpetrado varios atentados terroristas y asesinado a miembros de las fuerzas de seguridad. De los once sentenciados a muerte (varios otros habían sido condenados a penas de reclusión mayor), seis fueron ejecutados por fusilamiento y a cinco les fue conmutada la pena máxima por la de reclusión mayor.

El Consejo de Ministros del viernes 26 de septiembre conmutó la condena a muerte de unos y la ratificó («se dio por enterado», según la terminología oficial) de otros. Entre los conmutados figuraba Manuel Blanco Chivite, con el que coincidí en algunas asignaturas en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid. Tres de los condenados serían fusilados en una localidad madrileña, otro en Burgos y otro en Cataluña. La tarde de ese viernes, ratificadas las penas y desatendidas las solicitudes de clemencia de personalidades y organismos nacionales e internacionales, periodistas de distintos medios acudimos a la prisión madrileña donde habían concentrado a los condenados -José Humberto Baena, José Luis Sánchez Bravo y Ramón García Sanz- para cubrir la información de las previsibles ejecuciones.

Tras una larga y penosa noche, con la dolorosa incertidumbre de ignorar la forma de muerte y el lugar donde se produciría, los reporteros nos apostamos a las puertas de la cárcel ante la falta de comunicación de los responsables militares con el fin de recabar cualquier dato que pudiese desprenderse de las entradas y salidas de abogados, familiares y funcionarios al recinto. Amanecía el sábado 27 cuando a los familiares de los condenados les comunicaron que fuesen a retirar los cadáveres al cementerio de Hoyos de Manzanares, a poco más de 30 kilómetros al norte de Madrid. Dos o tres coches con periodistas siguieron a la macabra caravana por una carretera bordeada de miembros de las fuerzas de seguridad. En el Mini de Miguel Ángel Aguilar, de la revista «Posible», cupimos Román Orozco, de «Cambio16», Friedrich Kasseber, del «Süddeutsche Zeitung», Manuel Alcalá, de «Informaciones» (https://linz.march.es/Documento.asp?Reg=r-49840), y quien esto firma, de «Nuevo Diario», a quienes Alcalá llamaba con ironía los Martín Ferrand Brocasting ya que disponíamos -no existían los teléfonos móviles- de un artilugio para ser requeridos por la redacción en cualquier lugar, aunque apenas servía para nada.

Han pasado más de cuatro décadas, han cambiado mucho las cosas y la memoria falla. Casi no hubo crónicas de los sucesos de aquel sábado de septiembre pues la censura reprimía el relato de lo ocurrido. Contar hoy los hechos de ese nefasto día significa olvidarse de muchas cosas, entre otras de quienes estuvimos en Hoyo de Manzanares aquella mañana en la que ninguno pudimos presenciar los fusilamientos. Algún relator llegó a decir que muchos fueron los que se apuntaron como testigos de lo acontecido sin haber estado ni en la puerta de la prisión ni a la impedida entrada del campo de tiro de El Palancar. Tal es la desmemoria que algunos como el «historiador» Pío Moa, compañero en la Escuela de Periodismo y radical militante de izquierdas en aquellos tiempos, hoy niega la dictadura de Franco y la represión durante décadas.

Publicado el martes 11 de diciembre de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/12/11/memoria-ultimo-negro-amanecer/2394558.html

 

La quimérica Rotonda

La necesidad de glorietas para distribuir el tráfico en varios cruces de Llanes

Diez años han pasado desde que fue presupuestada pero sigue sin ser construida. La rotonda que programó el Gobierno del Principado en el año 2008 para salvar la confluencia de las vías AS-263 con la LLN-11 y la LLN-8 (entre La Cábila, en Celoriu, el Acebu de Balmori-Barru, y la entrada hacia Porrúa) tenía concedida una dotación de 900.000 euros para su construcción. La carretera (LLN-11) fue bien reformada años después, en posterior legislatura, añadiéndole una acera que alivia el paso de peatones ya que forma parte del Camino del Norte, en la Ruta Jacobea, pero el peligroso cruce ni se tocó. Está al borde de una curva que oculta la circulación en un sentido de la vía principal. El riesgo sigue existiendo, aumenta en los muchos días de niebla que proliferan en esta época del año y sobre todo en los meses estivales, cuando se multiplica el tránsito con la llegada del turismo. Salir de Barru continúa siendo bastante comprometido.

El Gobierno de Vicente Álvarez Areces aprobó la construcción de una rotonda en el punto de coordenadas 43o25′ Norte con 4o 49′ Oeste, aproximadamente en el kilómetro 23,200 de la mencionada AS-263. Informaron del hecho los diarios asturianos, principalmente LA NUEVA ESPAÑA en páginas de la edición del Oriente.

Unos tres años después de que finalizase su mandato sin haberse iniciado la obra llegó a la presidencia Francisco Álvarez-Cascos. El nuevo Gabinete autonómico anuló la construcción de la rotonda y el peligro permaneció hasta nuestros días. En el mismo término parroquial de Celoriu y dentro del kilómetro 23 de la misma carretera existe otra confluencia de vías -la LLN-9 desemboca en la AS-263-, donde unos metros antes existe un semáforo para cruzarla a voluntad de los viandantes que apenas influye en el tránsito que proviene de occidente. Tiene la característica añadida de que la incorporación de la vía local a la provincial es una corta pero pronunciada pendiente que hace más difícil la entrada de los vehículos que salen de Celoriu hacia Llanes. Necesitaría otra rotonda o el traslado del semáforo hasta el cruce para evitar el riesgo de accidente. Es decir, segundo peligro para los coches que intentan entrar en la carretera provincial, antigua carretera nacional. También aquí es necesaria una rotonda.

Si tenemos en cuenta que los pueblos de las parroquias de Barru y Celoriu son el cogollo de la atractiva costa de Llanes, imán del turismo de la zona, la construcción de unas rotondas que apenas necesitan una gran obra es esencial. Y completamente necesaria.

No sólo facilitan el acceso a esos lugares y sucesivas playas, sino que evitan los frecuentes accidentes que se producen en ambas confluencias viales. Coincide este segundo cruce además con una parada de autobús interurbano que dificulta la visión de los automóviles que se incorporan a la antigua carretera general.

La reivindicación de estas rotondas no es una cuestión nueva ya que entre Posada y Llanes existen tres buenas distribuidoras del tránsito de vehículos, dos para acceder a los dos sentidos de la autovía E-70 o A-8, en las cercanías de El Acebu, y otra para incorporarse a la circunvalación de la villa antes de que la AS-263 se bifurque.

Además, la entrada a Barru por la LLN-10, desde Balmori, tiene la dificultad del alto de La Rotella, en las estribaciones de La Llera, donde varios camiones han quedado atrapados los últimos meses en sus empinadas curvas, teniendo que ser restados por grúas especiales. Y es oportuna ya que el presupuesto para el próximo año aún no ha sido aprobado en la Junta del Principado.

Publicado el jueves 6 de diciembre de 2018 en las páginas de Oriente de LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oriente-opinion/2018/12/06/quimerica-rotonda/2392217.html

Los beneficios de una ley del retorno

Las formas de reciclaje de los envases que mejoran el medio ambiente

Una ley del retorno representa un gran ahorro y un avance para desplazar el uso de plásticos, además de beneficios en la lucha contra el cambio climático. ¿Por qué las llamadas a reciclar van dirigidas casi todas al consumidor? Propuestas y anuncios enfocan sus exhortaciones a particulares y parecen olvidarse de profesionales, industrias e instituciones. Creo que hay dos formatos de envases según sean para el industrial o para el comprador. Tras la obligatoriedad de cobrar las bolsas de plástico surgen iniciativas para reconducir el sistema hacia la recuperación eficaz, fácil y sostenible y entonces aparecen obstáculos legales. Por eso es necesaria una ley del retorno. El medio ambiente y el clima la reclaman.

La disparidad entre los destinos de los envases es un poco sorprendente. Cada mañana nos encontramos con camiones de reparto de bebidas a bares y restaurantes y vemos como los repartidores van ordenando los envases de vidrio en las cajas de suministro. Son botellas, botellines, frascos y otros recipientes que vuelven al fabricante o distribuidor para su nuevo uso. Son de marcas que normalmente recuperan envases y ahorran bastante dinero al no tener que comprar unos nuevos. Lo vemos en visitas hechas a factorías donde se embotellaban refrescos, vinos y cervezas y lo certifican muchos países de Europa.

Los viajes por el continente nos descubren que es habitual en países más avanzados o no respecto al nuestro, que existe el retorno, la devolución de envases a supermercados y entidades públicas con recuperación del coste del mismo, pagado ya al comprar el producto. Hecho que teníamos en España en tiempos menos opulentos. La ley de reciclaje aprobada por el Gobierno de Aznar no resuelve el retorno, que es un ahorro que beneficia a todos, productores y consumidores. Luego introdujo una nueva norma el Gobierno socialista en 2011 pero la eliminó después la mayoría absoluta del Partido Popular. El Gabinete de Pedro Sánchez tiene ahora la oportunidad de restablecer el retorno, como intentan comunidades autónomas y municipios, aunque parece que encuentran problemas en su reintroducción legal.

Lo paradójico es que mientras a bares y restaurantes les distribuyen envases de vidrio, el consumidor no encuentra más que plásticos y latas cuando acude al supermercado. Y no existe en las tiendas un sistema de recogida de envases vacíos. Para colmo, la mayoría de los contenedores de depósito de vidrios en España no son de retorno sino de recuperación de vidrio, que se rompe al caer dentro de la gran campana verde habilitada para la recogida. En Alemania la devolución del casco ya alcanza mayor porcentaje que el reciclado. Por otra parte, fuera de bebidas y contenidos líquidos, los envases y embalajes que proliferan en nuestros comercios son cada vez más lujosos, aparentes y voluminosos con el fin de atraer al comprador. Son auténticas matrioshkas o cebollas de cartón, papel o plástico que necesitas ir destapando por capas para llegar al contenido. Hasta muchos productos con el título de «ecológico» sufren de esta cartonitis.

También abunda en el nuevo comercio el sistema de bandejitas de poliestireno en sus diversas formas y sus distintos componentes, para presentar el contenido más limpio pero cuyo reciclaje es complicado y que la ciudad de Nueva York ya prohíbe su uso. En España prolifera hoy un nuevo tipo de supermercados, digamos que apellidados «&Go», especializados en comida preparada o lista para consumir que utiliza principalmente estos soportes, que hacen más rápido y fácil su envoltura para el dispensador pero que resulta difícil su reciclaje al consumidor.

En definitiva, aumentan notablemente los reclamos para que reciclemos pero cada día nos lo ponen más complicado. Retiran las bolsas de plástico pero siguen envasando todo en plástico prácticamente no reciclable, cada vez se emplea más el embalaje de poliestireno y el retorno es casi nulo en España.

Publicado el miércoles 26 de septiembre de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/09/26/beneficios-ley-retorno/2354096.html

 

Política, ética y trabajo

De la ideología a la venta de armas a Arabia Saudí o el cierre de Vestas

La política, la ideología y el trabajo pueden ser incompatibles. Es una contradicción que se suscita con frecuencia. Sin embargo no es tenida en cuenta la mayoría de las veces. Hoy contemplamos varios ejemplos ilustrativos de ese choque que rompe promesas políticas, plantea problemas éticos, impugna tesis. Véase la venta de armas a Arabia Saudí, que salpica a la vez a distintas fuerzas políticas y de trabajo, o el cierre de la factoría leonesa de Vestas.

Tanto la ley como la ética exponen problemas ante la disyuntiva de vender o no armas a un receptor que las empleará para aniquilar a personas que dependen de un poder ideológico diferente. Gente que ha tenido la fatalidad de vivir en un lugar inadecuado o en un momento políticamente inoportuno. Esta situación se presenta ahora con los contratos de venta de armamento y buques militares a Arabia, en guerra más o menos declarada contra una facción de su vecino Yemen, país que se encuentra hoy en guerra civil. El rico estado contra el más pobre de los territorios del Oriente medio. Dos ideologías enfrentadas, dos situaciones económicas opuestas. Y principalmente, países donde los derechos humanos están lejos de ser practicados.

Una ley aprobada hace casi once años, en tiempos de un Gobierno socialista, la 53/2007, sobre el control de comercio exterior de material de defensa y doble uso, es concreta. Una proposición defendida por Gaspar Llamazares, que recibió 337 votos, todos los presentes en el pleno, denunció la venta de armas a países que vulneren los derechos humanos. La iniciativa partía de Esquerra Republicana de Catalunya, Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya-El Verds, con una enmienda socialista. En su preámbulo se dice que «España, país plenamente comprometido en el impulso de un Tratado Internacional sobre el Comercio de Armas, y que ha apoyado decididamente en Naciones Unidas la propuesta para elaborar dicho Tratado, ha decidido adecuar su legislación sobre comercio exterior de material de defensa y de productos y tecnologías de doble uso». Y por unanimidad, el Congreso pidió al Gobierno español que no autorizase la exportación de armas cuando éstas puedan ser empleadas en acciones contra la paz, la seguridad para represión interna o en situaciones de violación de derechos humanos.

La negativa a vender esas armas pondría en peligro otra operación y hacer que Arabia retire su contrato de construcción de cinco corbetas, lo que pone en riesgo los miles de puestos de trabajo del astillero que las arma. Arreglado o no el incidente, el hecho constata la controversia entre ideología y trabajo ya que a favor de la construcción de los buques se han manifestado tanto el Gobierno socialista de Andalucía como el alcalde de Cádiz, de Podemos, contraviniendo la ley. El desempleo le gana a la ética.

Pero si hablamos de ética también se plantea causa en la situación de la industria Vestas, cuya factoría de Villadangos del Páramo, en la provincia de León, será cerrada por la empresa danesa. Tras haber recibido doce millones y medio de euros en ayudas públicas, por parte del Gobierno central y de la Junta de Castilla y León y la cesión de terrenos en la localidad leonesa y otro millón para su planta soriana de Ólvega -que ya cerró en 2012-, se va. Según diversas publicaciones, esta multinacional obtiene beneficios, tiene otras factorías complementarias en Galicia y en Andalucía y después de despedir a 180 trabajadores -alegando el descenso de actividad-, ahora se propone olvidarse de las aportaciones de las administraciones y cerrar la planta en la que trabajan 362 empleados fijos. Vestas, fabricante de aerogeneradores, parece que abrirá una factoría en un país asiático, mientras España camina hacia la implantación de las energías renovables, gran parte obtenidas con esa maquinaria. Pero los sueldos y las condiciones laborales en la planta asiática son otra cosa. Ética y trabajo. Según la Academia, ética es el «conjunto de normas morales que rigen la conducta de la persona»; también la «parte de la filosofía que trata del bien y del fundamento de sus valores». Según la teoría política hay ética de la responsabilidad y ética de la convicción. ¿Dos éticas?

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA EL VIERNES 21 DE SEPTIEMBRE DE 2018

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/09/21/politica-etica-trabajo/2351466.html

Por qué pagamos tan cara la energía

 Un país gran receptor de sol y seguimos con la luz más cara de Europa

Estamos los españoles entre enfadados y sorprendidos cada vez que hablamos del precio de la luz. Y nuestro asombro aumenta en cuanto alguien se refiere a las fuentes energéticas. Es frase muy común esa de que el recibo de la luz no lo entiende ni el ministro de Industria. Y es tan antigua que pasan los ministros y el recibo sigue ininteligible para el consumidor. He escrito sobre la urgente necesidad de buscar el sol, el viento, el agua, para lograr una energía saludable, barata, sostenible, abundante y no contaminante. Mientras, el profesor Jesús Arango explicaba en las páginas de LA NUEVA ESPAÑA la política energética seguida por la rica Alemania, sus pequeñas deficiencias y sus factibles éxitos. Las comparaciones demuestran nuestro fracaso, por eso pedimos que nos expliquen de una vez por qué en España no se sigue una política similar. Y Luis Gancedo apunta al mercado de bonos de CO2 y los «brokers». ¿Por qué pagamos tan cara la luz?

Al tiempo que sufrimos la carestía eléctrica un muchacho de Ponferrada, Diego Cuevas, explicaba en un popular programa de televisión que hace unos años viajó becado por la Junta de Castilla y León a Nueva York. Este joven es hoy un ejecutivo que dirige las operaciones en Estados Unidos de una empresa que fabrica vidrio fotovoltaico, cristal que genera electricidad para los edificios, «algo muy innovador» señalaba él mismo, y «ya» es un «ahorro que tenemos todos en nuestra factura eléctrica». Mostraba luego una pieza de suelo fotovoltaico también: «vas a poder caminar sobre él a la vez que generas electricidad? es decir, la transición energética es real, está ocurriendo?», decía. O sea, un leonés de la capital del Bierzo, donde luce el sol muchas horas al día muchos días al año, dirige una industria que hace que la luz sea más barata. Pero en Estados Unidos.

Lamentablemente en España, adonde llegan cada año muchos millones de turistas en busca del astro rey, la luz es cada vez más cara. Si bien las compañías manifiestan que gran parte de esa energía ya es producida por el sol, el viento y el agua, en el enrevesado recibo sigue la luz sin reducir su precio. Dicen que su dependencia de los caros combustibles fósiles la reducen progresivamente. Y la publicidad de esas empresas remarca que cada día son más ecológic s recursos energéticos propuestas por la Unión Europea.

Comparaba recientemente en estas páginas el profesor Jesús Arango la renovación de las fuentes energéticas entre Alemania y España. Animaba el exconsejero a intensificar la instalación de energías renovables para realizar una sustitución avanzada del carbón como fuente de energía. Porque esperar a que cierren las centrales que funcionan con combustible fósil sería fatal. Señala el profesor que debe abordarse con urgencia un estudio de la estrategia más conveniente a seguir por el Principado de Asturias y ponerla en marcha. Por su parte el Gobierno de Pedro Sánchez ha de abordar ya los cambios de normativa para que los españoles podamos disfrutar sin las actuales restricciones de los beneficios de las energías naturales. ¿Por qué Alemania tiene una energía más barata que España si depende en una cuarta parte del carbón, tiene planificado prescindir de la nuclear en los próximos cuatro años y, por supuesto, recibe mucha menos luz solar que el suelo hispano?

Además, en plena polémica sobre la venta de vehículos diésel, veo necesario estudiar presupuestos, comprobar las cuentas que marcan al automóvil eléctrico como demasiado caro respecto a los que funcionan con combustibles fósiles. Como se argumentaba antes respecto al precio de los vehículos diésel se puede razonar hoy sobre la bonanza de los eléctricos. Animo al ejecutivo de Javier Fernández a implicarse fuertemente en el tema. El eléctrico al inicio cuesta más, escasean las fuentes de carga y, de momento, tiene una autonomía limitada. Esa carestía se recupera instalando cargadores en los garajes, inversión que compensa ya que las cargas eléctricas son muy baratas si las comparamos con las del gasoil o la gasolina. Y las nuevas baterías permiten ya hacer viajes largos, cada vez tienen más autonomía.

Publicado el 14 de agosto de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/08/15/pagamos-cara-energia/2333428.html

Una respuesta judicial

La decisión de la Justicia alemana sobre la extradición a España de Puigdemont

«Una dura derrota para España» era el título de una información en la que se decía que «El Estado español ha sufrido en la Justicia alemana una de sus mayores derrotas judiciales y políticas» desde el estallido de la crisis independentista en Cataluña, «que abrió la peor crisis institucional de las últimas décadas» en nuestro país. Párrafos más delante de esta primera afirmación se decía que «el tribunal alemán de Schleswig-Holstein desautorizó ahora al Supremo español». Finalmente el comentario señalaba que «la medida del tribunal alemán demuestra que la estrategia española sufrió un nuevo revés internacional que la vuelve cada vez más insostenible». Tales contundentes aseveraciones las firmaba Pablo Sanguinetti, corresponsal de la Deutsche Presse Agentur (DPA) y fueron publicadas en los medios españoles.

Derrota, desautoriza, demuestra y otros términos empleados por el periodista no parecen acordes con la labor de la Justicia, las competencias de la misma, la democrática separación de poderes y el contraste de las fuentes. No mencionaba el comentario la versión oficial del «derrotado» Estado español ni la del tribunal «desautorizado» aunque sí alegaba que la medida del tribunal alemán «demuestra» el revés de la Justicia hispana. Y para abundar en la versión de parte, Sanguinetti, redactor de la gran agencia alemana, recogía una frase del abogado de Carles Puigdemont en España, Gonzalo Boye, en la que proclama que «El Tribunal Supremo español debe plantearse ahora si tenemos una justicia europea o no».

Personalmente pienso que las medidas cautelares que ha impuesto el magistrado que instruye el proceso en cuanto a la crisis independentista abierta en Cataluña sobre los acusados entran dentro de la legislación vigente pero parecen excesivas. Evocan una situación que invita a comparar con otros casos, presumiblemente tan graves en los que no se aplican posturas tan drásticas. Pero como lego en leyes solamente expreso una opinión propia sin justificación escolástica alguna.

Quienes sí parecen conocer la legislación comparada son los mencionado Sanguinetti y Boye cuando señalan que un tribunal -de menor rango en niveles europeos- ha «desautorizado» al Tribunal Supremo de todo un Estado soberano dentro de la Unión Europea. Quienes hablan de «derrota» del Estado español cuando existe separación de poderes en una sociedad democrática homologada por el posiblemente más democrático de los entes políticos mundiales: la Unión Europea. Quienes dicen que la medida del tribunal alemán «demuestra» el revés sufrido por la estrategia española a nivel internacional, manifiestan que ello la «vuelve cada vez más insostenible». Ante esto, el abogado aconseja al más alto tribunal español que debe planearse si «tenemos una justicia europea o no». Aunque los jueces alemanes no habían de juzgar el caso y solamente debían estudiar si corresponde o no entregar el huido a la audiencia española, el corresponsal de la ¿prestigiosa? DPA emplea el término «demuestra» y no utiliza «considera»; en vez de no atiende determina «desautoriza», a la vez que duda si son democráticos los tribunales españoles.

No cuestiona ninguno de ellos, informador o letrado, si realmente existe una unión europea de la Justicia, si existe reciprocidad entre los tribunales de los estados miembros. Cabe preguntarse, como se hacía días pasados Luis M. Alonso en estas páginas de LA NUEVA ESPAÑA, «para que sirve una euroorden». Él mismo se respondía: «Sin un principio de confianza mutua entre los sistemas jurídicos de los estados miembros, la Unión Europea pierde su razón de ser».

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el martes 7 de agosto de 2018

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/08/07/respuesta-judicial/2329574.html

Buscar el viento, buscar el agua

El futuro está en utilizar la energía sostenible, barata y no contaminante

Buscamos el sol para aprovechar la bonanza de su energía. De igual forma hemos de buscar el viento y el agua pues nos aportan unos beneficios similares a los solares y en la zona cantábrica abundan, son menos estacionales e igualmente sostenibles y gratuitos. Los argumentos para defender esta búsqueda son análogos a los que esgrimíamos días pasados en estas mismas páginas de LA NUEVA ESPAÑA (Viernes 6 de julio, «Buscar el sol»): la energía producida por materias fósiles dejará de utilizarse por ser contaminante y cara. Exijamos alternativa.

El viento es el aire en movimiento, aprendíamos en la escuela. Es una circulación de gases a gran escala; en nuestra atmósfera es el vaivén en masa del aire, las corrientes que originan los cambios de presión? Así pues, los movimientos del aire, el viento, dependen de la altura, la temperatura, la humedad, la luz y otros varios factores. Por eso son variables en intensidad, dirección y sentido. Los populares cuatro vientos en Asturias son el Gallegu, el Nordeste, el Mareru y el Sur. Unos con buena fama y otros con mala. Depende de la situación -local, profesional, laboral, anímica, corporal?- de cada uno. Sobre todo en verano. Pero creo que todos son beneficiosos en su medida. Configuran y certifican la Asturias Verde, la atractiva, la natural. Y si para mucha gente aquí siempre llueve, las estadísticas lo desmienten, son inusuales las «gotas frías» que anegan comarcas y campos. Aunque años como el presente le dan la espalda al sol.

Vientos menos apreciados son el Gallegu, del oeste, porque suele traer agua, viento de lluvia, y el Mareru, también húmedo y frío porque llega del mar, viene del Norte. El Nordeste es el que se lleva la mejor fama pues normalmente aporta el sol, suele ser más suave y por lo tanto es menos frío. El Sur es casi un seguro de sol, trae buena temperatura, aunque los «borreguitos» que suelen formar sus corrientes en las nubes pueden luego transformarse en tormenta al acercarse a la costa. Así son las corrientes de aire que atraviesan nuestra atmósfera. Diferentes entre sí pero llenas de energía, una energía gratuita, abundante.

Nos gustarán o no los vientos pero hemos de apreciar su riqueza. Quizá no nos agraden si estamos caminando por el monte o en una playa estos días de vacaciones. Pero hemos de pensar en aprovecharnos de su energía porque es fuente de riqueza. Hay opiniones sobre la ubicación de sus sistemas de captación (amenazan a las aves, afean el paisaje, cambian el desarrollo de ciertos cultivos). Pienso que son obstáculos salvables. Exhaustivos estudios nos pueden liberar de cometer errores y dificultar el desarrollo de la naturaleza. Los avances tecnológicos nos ayudan ya en la configuración de aparatos de captación, como los paneles solares, cada vez más respetuosos con el medio ambiente y más sensibles a la sostenibilidad.

Respecto a beneficiarse del agua y sus corrientes fluviales o marítimas, la tendencia debe ser en el mismo sentido. Ya existen generadores que obtienen la energía de la fuerza de las mareas y los flujos submarinos para alimentar a poblaciones y factorías en diferentes lugares de nuestro entorno cercano. Aprovechemos esas corrientes ya y coloquémonos viento en popa.

Por supuesto librándonos de corruptelas y contubernios como los que salen a la luz en la vista oral del proceso del «caso de la trama eólica», que se celebra en juzgados de Castilla y León, donde se muestra que grandes compañías eléctricas han intentado entrar con subterfugios, estancias oficiales pensaban presuntamente implantar camufladas comisiones y la concesión de licencias se eterniza por supuestas disculpas ilegales. También en estas páginas se denunciaban recientemente dilaciones burocráticas no comprensibles en la concesión de licencias.

El futuro se moverá con energía sostenible, barata, no contaminante. Debemos exigirla al poder político/económico. Nos hará más libres. Busquemos el viento, busquemos el agua.

Publicado el jueves 26 de julio de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/07/26/buscar-viento-buscar-agua/2323808.html

Pleonasmos y redes sociales

De la información elaborada por profesionales a los contenidos de las redes

Un prestigioso catedrático de universidad valenciano calificaba hace unos días de pleonasmos muchas de las noticias de las que informaban los medios de comunicación en gran parte de la temporada estival. La disminución de hechos noticiables al llegar la época vacacional, con la actividad política nacional y mundial casi paralizada, la mengua del movimiento comercial, el cierre temporal de buen número de grandes industrias, el parón -salvo una pequeña parte del verano- de los campeonatos deportivos, especialmente el fútbol, rebaja el contenido de prensa, radio y televisión. Hasta el punto de que los informativos de radio, los telediarios y las páginas de los periódicos reducen drástica y considerablemente su duración y contenido. Quizá parezca malo a primera vista pero solamente es añadir algún detalle superfluo.

Estas razones explican la utilización del pleonasmo («Empleo de vocablos innecesarios para ampliar el sentido y con los cuales se añade expresividad a lo dicho», en una primera definición de la Real Academia Española; también «Demasía o redundancia viciosa de palabras», en una segunda acepción académica), calificación académica para definir la carga que complementa la información que viene a suplir habitualmente las carencias noticiables. En el argot interno de las redacciones, añadir morcillas para agrandar la escasez de noticias. Esta figura literaria de «engordar» las informaciones no es mala y se remata con la inclusión de noticias secundarias que en épocas de plena actividad se publicarían en columnas breves o posiblemente no se publicarían por ser consideradas de menor importancia.

También días pasados fueron invitados una veintena de muchachas y muchachos a un programa de radio con el fin de debatir con una veterana periodista, recientemente nombrada directora de un diario con ediciones en papel y en internet. Durante la hora en que se desarrolló el programa la/os jóvenes, de entre 16 y 18 años, manifestaron, todos salvo una, que no leían los diarios ni impresos ni en la red y mayoritariamente señalaron que se informaban por Twitter. Alguna chica dijo que también se enteraba de las noticias por Facebook y sólo una joven indicó que de vez en cuando «veía» algún periódico. Los responsables del programa y la mencionada directora indagaron si se creían bien informados y lo/as muchachos respondieron que, al cruzar diferentes tuits, veían colmada su curiosidad.

El deterioro de ciertas redes sociales, quizá las más populares, no ya en el periodo vacacional sino en tiempo de actividad general, la proliferación de noticias falsas y la cada vez mayor influencia de la información patrocinada parece que están llevando a la gente a la desinformación, como lo demuestran las respuestas de los jóvenes estudiantes, que, según manifestaron en el programa radiofónico, estudiarán carreras técnicas o del sector sanitario mayoritariamente.

Con ocasión de la elección de consejeros y presidente para el ente Radiotelevisión Española, prevista en el decreto ley del Gobierno de Pedro Sánchez, informaron los distintos medios de la rapidez con que algunos profesionales señalados como presuntos candidatos al consejo se dedicaron a borrar miles de sus tuits y parte de sus ventanas de Facebook. No se dijo en esas informaciones el contenido de los mensajes borrados ni los presuntos candidatos contaron los temas de lo borrados; tampoco negaron su existencia.

Si tenemos en cuenta estos hechos, si además observamos que el sistema de repentinos y polémicos tuits es el favorito del abrupto presidente estadounidense, nos daremos cuenta de que las redes sociales son para intercomunicación de amistades y la elaboración de la información debe ser hecha por profesionales.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 18 de julio de 2018

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/07/18/pleonasmos-redes-sociales/2319799.html