Ofertas hasta en botica

La extensión de las rebajas, antes casi una exclusiva de los negocios de textiles, a nuevos sectores

El año pasado por estas fechas el Gobierno del Partido Popular llevaba a las Cortes la desaparición de las restricciones para las temporadas de rebajas y poco más tarde el comercio quedaba redimido de esas ataduras y con la libertad de establecer rebajas cuando quisiera, sin fechas ni épocas del año acotadas para ellas. Quizá pensaban los políticos populares que acabar con las limitaciones temporales traería una dinamización de los negocios que motivaría al comprador. No parece que haya sido así. Puede que en el fondo esté la profundización de la crisis, pero también parece que la desaparición de las ataduras no les sirva a los comerciantes para nada.

Aunque también hay otra cuestión que estudiar. Porque si las rebajas eran casi una exclusiva de los establecimientos de venta de géneros, de mercancías textiles, principalmente, los grandes almacenes habían extendido la medida a otro tipo de productos del hogar. Lo que originó que otro variopinto tipo de establecimientos también se adhiriera a estas depreciaciones. Pero la situación, en este sentido, era bastante estable. Se rebajaban productos que se iban quedando obsoletos, fuera del atractivo general o, simplemente, eran restos de una moda.
Llegó la crisis que lo inunda todo y lo que antes era un terreno casi acotado parece que se ha salido a campo abierto. Con la economía en precario y agudo deterioro muchos otros sectores de la compraventa han entrado en la dinámica de los descuentos. Así llegaron las ventajas en sectores turísticos, viajes, hostelería y algunas otras parcelas de la concurrencia comercial. Se popularizaron los transportes «low cost», bajaron los precios de los hoteles, se generalizó la estancia gratis de los niños en establecimientos de ocio y recreo, se comprimieron las tarifas en paquetes de vacaciones y se extendió el ofrecimiento de «resort» y cruceros baratos que evitan las estancias en hoteles. No fue suficiente para atraer al ciudadano y hoy vas por la calle y te encuentras la feroz competencia que se anuncia en muchos bares, restaurantes, heladerías, chiringuitos callejeros y locales ocasionales de bebidas. «Lunes y martes, jarra de cerveza a un euro», «Miércoles todas las tapas a cincuenta céntimos», «Festivos, copa y ración por?», «El segundo refresco, gratis». La lucha por atraer al consumidor llega a las rebajas por horas. «De siete a nueve, los cubatas al 70%» o «A partir de las diez una consumición gratis por cada suspenso». Las calles de muchas poblaciones se han convertido en verdaderos trenes de terrazas enlazadas por tableros y pizarras llamativas, belicosas entre sí, con camareros que te abordan a cada paso para que te sientes en sus mesas, te ofrecen pinchos gratis para animarte a consumir en su figón? ley de supervivencia comercial.
Claro que si los carteles llegan a anunciarte «la oportunidad de tu vida», «no volverás a ver nada igual», «si no aprovechas hoy, dile adiós para siempre» o tonterías como «Si no me llevas hoy ¡me voy!» o «Mañana ya no estaré» puedes considerar que el comerciante agudiza su imaginación para atraerte. Llegar al dos por uno de antiguas temporadas de Al Pelayo, Botas o los almacenes de los Pepín Areces o Pepín Fernández hacía tiempo que no se veía. Pero hemos alcanzado a entidades que no imaginaríamos nunca que cruzasen la línea de las ofertas por las características de los productos que comercializan. Y hasta las farmacias anuncian ahora en sus escaparates también rebajas. Cumplen el dicho popular del «hay de todo como en botica».Publicado el 21 de julio de 2013 en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/opinion/2013/07/21/ofertas-botica/1445061.html

Nuestra polémica fauna salvaje

Por una mayor agilidad en el pago de desperfectos a ganaderos y campesinos

 Controlar, pagar, conservar, difundir, fomentar son algunas de las palabras que participan en la polémica permanente que rodea a la fauna salvaje asturiana y cuyas controversias llegan con frecuencia a los diarios. Osos, lobos, jabalíes, corzos y hasta tejones son protagonistas de la distinta mirada del ganadero, campesino, ecologista, conservacionista, naturalista, político, hostelero y hasta del conductor. A unos les sobran y a otros les faltan muchos de estos animales. Las reclamaciones están a la orden del día. Mientras, estudiosos del espacio natural reclaman la vuelta de especies ya desaparecidas en nuestro entorno.

Una región como Asturias, eminentemente verde con un 73% de superficie forestal, con personalidad propia, con un atractivo turístico determinado y la necesidad de crear y fomentar una industria no contaminante ha de tener en cuenta todo ese vocabulario que enumeraba al comienzo. Lo que representa tener un presupuesto adecuado. Por eso el pago de desperfectos por parte de la Administración ha de ser rápido y con ajuste a los problemas causados. No consiste en abonar piezas muertas y huertas laceradas sino que sería necesaria una evaluación rápida con valoración del quebranto en el que queda el perjudicado. Un equipo de técnicos valoraría los destrozos causados in situ y la Administración indemnizaría al perjudicado.
La materialización de esta conducta oficial comportaría una conservación eficaz de la fauna, conllevaría un control de la misma lo que contribuiría a difundir una eficiente política naturalista y, como consecuencia de todo ello, fomentaría la llegada de visitantes, de observadores y hasta el estudio de dicha fauna. Por supuesto, este comportamiento naturalista eficaz rebajaría el vigor de la polémica y hasta la haría desaparecer ante la evaporación de los problemas. Realmente creo que es una paz económica y productiva. Formar e implantar un grupo de técnicos no significa un nuevo cuento de la lechera y resulta mucho más barato y eficaz que rodearse de dudosos asesores.
El Gobierno del Principado acaba de abonar una buena parte de los desperfectos producidos por la fauna salvaje a ganaderos y campesinos durante el año pasado. Tarde y poco para unos, eficaz para otros (Una canguesa denuncia que los lobos le mataron 4 novillas y 4 xatos desde 2011 y no le pagan). Fácil de remediar pues el abono rápido y bien evaluado resulta beneficioso para todos. No se abandonarían campo y montaña, lo que hace desaparecer especies, y la convivencia mejoraría, señala Roberto Hartasánchez, fundador del FAPAS (Fondo para la Protección de Animales Salvajes) con unos planes de medio ambiente que perduren porque, hasta ahora, «el que llega cambia lo anterior y eso, en la naturaleza, carece de sentido».
La recuperación de la cadena biológica se basa en una labor de amplio conocimiento del entorno natural en el que habitan las especies y no sólo en estudios teóricos. Esa es la fuerza de los proyectos de Benigno Varillas, el premiado «practologista» cuyas propuestas siempre se basan en trabajos sobre el terreno -pasa largas temporadas conviviendo con los colectivos estudiados para comprender sus vivencias-. La reimplantación de bisontes, tarpanes, uros, quebrantahuesos y otros «limpiadores» (trabaja en la instalación de un parque temático con estos animales vivos en el entorno de Atapuerca) es su soñado proyecto a realizar en los municipios menos explotados y más naturales de Asturias.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 24 de julio de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/07/24/polemica-fauna-salvaje/1446345.html

De los fedatarios y el contribuyente

Los errores en la documentación de la venta o no de unas fincas pertenecientes o no a la Infanta
El notario de la capital escribió un detalle del documento de forma errónea y lo firmó, lo entregó al solicitante y cobró el estipulado emolumento. El contribuyente, tras el trámite realizado, recogió el escrito y poco después lo trasladó a otro despacho, en la periferia, que lo esperaba para completar una operación de compraventa. Una vez en la otra sede el segundo notario se dispuso a confirmar la permuta de un inmueble entre un particular y una empresa constructora.
Cuando se estaba cerrando la comercialización observó este funcionario público el mencionado yerro y señaló que se debía corregir por lo que el contribuyente debería solicitar un nuevo documento ante la notaría capitalina. Mientras tanto se negaba a notorizar el trámite. Vuelta a empezar. Se demanda un nuevo documento en la primera sede subrayando entonces que en el anterior se cometió un error por lo que se rogaba la corrección del mismo sin tener que abonar una nueva tarifa. Pero el notario indicó que el traspié no era de su incumbencia ya que debía sustituir poder de firma por autorización escrito en el primero y no había lugar para no cobrar el arancel en un distinto y numerado impreso.
De nuevo en la periferia se reúnen las partes para finalizar sin error la operación. Mira por donde, al trasladar al papel la descripción de la compraventa, el funcionario de la segunda ciudad se equivoca en el contenido y uno de los presentes le advierte el desliz. Como los impresos para realizar estos trámites están controlados por la Administración lo que correspondía era iniciar un nuevo escrito en un diferente formulario, por supuesto sin coste alguno para los solicitantes y a cargo del fedatario público que era el responsable del error.
Pero no fue así. El funcionario, sin inmutarse, tachó su fallo, terminó el escrito y lo registró con el mencionado tachón. No hubo que abonar dos documentos como sí había exigido en la incorrección anterior. El suyo había sido un desliz sin importancia y no se aplicaría tarifa alguna ni se iniciaba en un nuevo impreso.
Cuento esto a propósito de los errores habidos en la documentación que se gestiona para la instrucción del proceso del «caso Nóos», sobre la venta o no de unas fincas pertenecientes o no a la infanta Cristina. El «resbalón» lo dirimen tres estamentos estatales en los cuales se deposita toda la confianza oficial, el Ministerio de Hacienda, el Consejo General de Notarios y el Colegio de Registradores. Han pasado los días y el misterio continúa puesto que se han reconocido fallos pero no por qué se han producido. El hermetismo por parte del departamento ministerial fue casi absoluto, desde él se echaron balones fuera, insinuaron que la falta la tenían los demás pero terminó dimitiendo la directora de la Agencia Tributaria, Beatriz Viana, aunque «por razones personales». Hacienda solamente ha reconocido dos errores, los once restantes los atribuye a los fedatarios públicos. Entre éstos se señaló la «ínfima» posibilidad de culpa por su parte y de la eventualidad de una pifia informática. Es decir, pasados los días, nadie tuvo la culpa.
Lo que queda por decir es que este no es un cuento que acabe bien, como la mayoría de los cuentos. Es un reflejo de la realidad que anima a la chanza y contribuye a la frivolización y desvío del objetivo de un proceso riguroso que preocupa al contribuyente. La fe en fedatarios y recaudador, por los suelos.Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 10 de julio de 2013http://www.lne.es/opinion/2013/07/10/fedatarios-contribuyente/1439877.html

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Resiliencia

La capacidad humana de asumir situaciones límite

Resiliencia. Conozco la palabra desde hace poco tiempo, perdón por mi ignorancia. Al principio la puse en el rincón de las reservas porque me parecía algo marginal, un término nuevo utilizado por especialistas, quizá un “palabro” de frikis… Pero últimamente la vengo oyendo con frecuencia y la curiosidad me ha llevado a ver si tenía más significados del que suponía. Recurrí primero al diccionario de la Real Academia para comprobar su inclusión en la lengua española. Aparecieron dos significados, uno recientemente incorporado (“Capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas”). Posiblemente sea la adaptación del término mecánico (“Capacidad de un material elástico para absorber y almacenar energía de deformación”) al vocabulario de la Psicología.

Insatisfecho con esta definición que no cuadraba del todo con las lecturas, conversaciones y frases oídas hasta ahora, comencé una búsqueda para que me informase de su empleo en los medios. El campo, entonces, se abrió en un abanico que abarcaba diversas direcciones: ingeniería, ecología, psicología, sociología, derecho y alguna más. Hasta se menciona como capacidad de los emprendedores, tan de actualidad. Sin embargo, no encontré ninguna relación política, económica, social específica. Existe un Instituto Español de Resiliencia y en su información básica relaciona su actividad con deporte, educación, empresa… Creo que le falta una característica que en estos días tenemos griegos, portugueses, irlandeses, chipriotas, italianos, españoles y supongo que muchos contribuyentes de la Europa del este. La capacidad política de resistir y sobreponerse.

El llamado estado de bienestar quizá sea un estadio psicológico dependiente no solamente de la comodidad pues impulsa a la necesidad de comprar, a la urgencia por la superación económica, a la necedad de las apariencias. La educación, la calidad social, la sostenibilidad parecían, hasta hace poco, casi secundarias. Pero cuando se extendió la crisis, se expandió el desempleo, se desplomó la concesión de créditos, se ejecutaron las cláusulas abusivas de las hipotecas el mundo idílico, la bonanza de la globalización se desinfló. Y llegaron las penurias. Entonces se empezaron a sorprender especialistas de la psicología y de la sociología ante la capacidad de resistencia de personas sin características especiales, sin aficiones extremas, no simpatizantes del riesgo. Y se especuló con la continencia ante las injusticias, los recortes a la cultura, la sanidad, la enseñanza, la desesperanza de quienes perdían trabajo, vivienda, becas, calidad de vida. Creo que fue entonces cuando tomó fuerza la noción, el concepto de resiliencia.

Mis escasas fuentes político-económicas me impiden saber si la percepción de esa idea era ya conocida por los economistas y los políticos actuales, los que, según los sondeos oficiales, soportamos con estoicidad, o la acaban de incorporar a su argumentación. El caso es que la resiliencia, la “capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas” parece extenderse, con más o menos sobresaltos, por el Sur y el Este de Europa. Y puede que pronto alcance al Norte, al Oeste… continentales. Porque, según el profesor Paul Krugman “los responsables políticos, tanto aquí [EE.UU.] como en Europa, parecen ser presa de algo similar a la complacencia y el fatalismo, la sensación de que ni se puede ni se debe hacer nada. Podríamos llamarlo el gran desdén”.

Artículo publicado el martes 25 de junio de 2013 en LA NUEVA ESPAÑA

Cineastas a la televisión

La parte buena de la crisis de la industria del celuloide

La palabra crisis forma parte de la definición del teatro desde tiempos inmemoriales, pero el arte escénico revive siempre como un ave fénix. Lo mismo se suele decir de la radio y últimamente de la prensa. Ahora le llega el turno al cine y hasta parece que la televisión corre peligro ante las novedades que aporta internet. Pero cada uno va resolviendo sus problemas y poco a poco todo vuelve a su lugar y la situación se estabiliza. O al menos se reconvierte para continuar con un rol similar o casi idéntico. Productores y exhibidores buscan hoy una corrección a la crisis del cine. Presupuestos menos espectaculares, rebaja de precios… Pasarse a la televisión apunta a un remedio para los cineastas.
Puede parecer el refugio de estrellas y guionistas, pero también un estimulante para el arte televisivo, comentaba recientemente Ángel Luis Fernández, uno de los más destacados directores de fotografíadel cine español, que como gran parte del elenco sufre las consecuencias del desempleo. Un frecuente reparo que alegan técnicos y críticos del cine contra la pequeña pantalla es que ésta graba con escasa calidad, sin los cuidados de un cine que tiene tiempo para repetir escenas, para conformar una ambientación, sin la urgencia que comporta realizar un capítulo tras otro. El enfoque va mejorando en este sentido y la televisión evoluciona a una mayor calidad. Calidad no solamente en cuanto a técnica, sino también en el terreno literario.
Esta realidad televisiva ante la crisis cinematográfica hace que la gente del cine vea en la pantalla casera un amparo contra la crisis del «celuloide». Ejemplos claros los tenemos en Kevin Spacey, ese asiduo visitante de Asturias, Dustin Hoffman o Glenn Close, con series de gran éxito en la actualidad. Si el primero, ganador de dos «Oscar», director artístico del londinense Old Vic, uno de los teatros más prestigiosos en la lengua de Shakespeare, triunfa con «House of cards», Hoffman, también con dos estatuillas de la Academia de Hollywood, lo hace con la serie «Luck». Además, ruedan ahora frecuentemente en televisión actrices y actores como Sigourney Weaver, Jessica Lange, Anjelica Huston, Kevin Costner, Jeff Daniels, Kevin Bacon, Maggie Smith, Danny DeVito, Alec Baldwin y una veintena de famosos de la gran pantalla aupados por «Saturday night live».
En España resaltan los casos del cántabro Antonio Resines y del leonés Imanol Arias, respectivamente con «Los Serrano» y «Cuéntame», ambos con notorio éxito de audiencia. Antes lo tuvieron los ya fallecidos Carlos Larrañaga y Tony Leblanc, o Concha Velasco, que sigue protagonizando series televisivas.
También hay ejemplos en sentido contrario como los de tres norteamericanas homónimas, Jennifer Aniston, Jennifer López y Jennifer Morrison, que comenzaron en producciones para la pequeña pantalla y ahora triunfan en el cine. Los éxitos de series como «Friends» o «House» las lanzaron al estrellato hollywoodense. Y por supuesto hay quien triunfa en ambos formatos a la vez, como la canadiense Stana Katic, que conquista audiencia actualmente siendo la detective Kate Beckett en la serie «Castle» mientras ha participado en diez filmes en cuatro años y hasta en un videojuego de novísima generación. Pero éstos son casos aislados. El cine está en declive y se cierran salas cada día. Un tónico que podría recuperarlo sería programar abonos para proyectar series de éxito que se emiten en cadenas de pago. El menor presupuesto de las producciones televisivas haría más atractivos los precios para los patios de butacas.
Artículo publicado el jueves 20 de junio de 2013 en LA NUEVA ESPAÑA.

La Transición tuvo buen humor

Anécdotas y fórmulas seguidas por los humoristas entre la dictadura y la democracia

“Una sonrisa vista a través de una lágrima”. Así definía el humorista barcelonés Avel·lí Artís i Gener, también conocido por Tisner, el humor en los años de la dictadura. Lo recogía en “El humor político en la actual prensa diaria española”, la tesis de final de carrera que compuse en 1971 con las respuestas de una treintena de humoristas. “La Transición en tinta china”, la exposición que los Príncipes de Asturias inauguraron hace unos días en la Biblioteca Nacional, recoge ahora el humor que se publicó con la llegada de los primeros síntomas democráticos.

“Una vez en ‘Informaciones’, allá por 1975 o 76,  dibujé a Carrillo, Tierno Galván y Ruiz Jiménez celebrando una reunión de la Platajunta. Al día siguiente cuando compré el periódico lleno de ilusión porque era la primera caricatura que publicaba de la oposición comprobé con horror que el dibujo estaba emborronado y apenas se podía distinguir a los protagonistas. La caricatura consiguió colarse hasta la rotativa. Al ver las primeras pruebas y ante los problemas que podía causar al periódico y al dibujante la publicación de aquella imagen de los clandestinos, los trabajadores de talleres procedieron a dar un martillazo selectivo en la plancha con tanto tino y precisión que Carrillo volvió a la clandestinidad camuflado bajo la mancha de tinta negra; Tierno Galván se parecía a Fidel Castro, pero en cambio un impoluto Ruiz Jiménez resplandecía como un serafín”, cuenta ahora José María Pérez, Peridis, a preguntas de LA NUEVA ESPAÑA. Y es que los humoristas fueron unos de los conductores que amortiguaron los difíciles días que transcurrieron mientras conseguíamos la implantación de la democracia.

Otro ejemplo de aquellos tiempos lo tenemos en un dibujo de Forges bastante perdido en la muestra ahora visitable. Nos relata así el autor: “Dos personas van andando por la calle y una le dice a la otra: -Parece que la cosa es inminente. Y el otro contesta: -¿Qué es lo que es inminente? El primero, precisa: -¿Que va a ser inminente? Pues eso. Y el segundo le responde: -Pero ¿Seguro? Y finaliza el informado: -Seguro”. Y añade Antonio Fraguas: “No se había dicho nada, pero se había dicho todo. Lo entendió todo el mundo, supongo que hasta los censores, pero lo dicho: no ponía nada censurable, aunque lo decía todo y no pudieron ‘actuar’”. Corría abril de 1975.

La exposición, instalada en un laberinto de pasillos, refleja un poco los vericuetos que tenían que seguir humoristas como Antonio Mingote, Cesc, Jaume Perich, Sir Cámara, Caín, Máximo, Juan Carlos Eguillor, Vázquez de Sola, Madrigal, Néstor, Martín Morales, Evaristo Acevedo, Garmendia, Oli, Julio Cebrián, Moncho Goicoechea y una larga generación para publicar cada día. Unos en los periódicos, otros en revistas de humor, aunque algunas, “serias”, hacían sus portadas completas con dibujos humorísticos, como algunas expuestas de ‘Cuadernos para el diálogo’ realizadas por Alcaín. Y todos corrían bastante peligro. Cuenta Antonio Fraguas que los  que si actuaban eran los “comandos incontrolados” que, entre otras cosas, mandaban valientes anónimos al periódico ‘Informaciones’. Uno decía (sic): “Que se prepare Forges, que sabemos a qué guardería van sus dos hijas, a las que vamos a borrar los ojos con lija”.

“La sátira ayudó a ampliar las fronteras de la libertad de opinión y pensamiento, debilitando o eludiendo las estrategias de censura y represión del sistema. En concreto OPS (mi seudónimo de entonces) al no utilizar palabras requería la complicidad del lector para la interpretación de un lenguaje visual bastante complejo, ese lector cómplice era de algún modo coautor de aquello que OPS publicaba”, señala Andrés Rábado, El Roto, al hablar del humor de la Transición. Los dibujantes de aquellos años no solamente contribuyeron al cambio sino que ya adelantaron acontecimientos. Chumy Chúmez publicó una viñeta en la que se veía una gran manifestación con una única pancarta con este texto: “¡Corrupción para todos!”.

 

Artículo publicado el domingo 9 de junio en el suplemento Siglo XXI de LA NUEVA ESPAÑA

Manipulan la información

Una hora de telediario la rellenan ahora con temas intrascendentes para no hablar de temas importantes o trascendentes. Es el método que emplean los responsables informativos de Radio Televisión Española, tanto en La 1 como en Radio Nacional de España o al menos en RNE1. El Consejo de Redacción de RTVE lo constata en su última reunión y menciona que cuando se aprobaba la Ley de Costas se ignoraron las opiniones de la oposición, señala que se ha llegado a recomendar a los parados que recen para paliar el estrés que les produce la situación y hasta rechaza que se den consejos sobre el vestir de las adolescentes en los programas informativos. Y es que lo que están haciendo con las emisoras públicas es llenar de adeptos y colaboradores de la derecha y silenciar temas que preocupan a los españoles para no decir nada del Gobierno del Partido Popular. Consecuencia es la caída de audiencia de dichos informativos hasta el punto de que RNE ha perdido en su programa matinal cerca de un millón de oyentes (o escuchantes, como les gusta decir). Teniendo en cuenta que Juan Ramón Lucas no hacía programas rojos sino simplemente coherentes e informativos, la conclusión es que los nuevos programas de la radio pública no interesan a la gente, que soporta crisis, paro, recortes en todos los campos y el rechazo a las peticiones de la aplicación de remedios para salir de esta penosa situación.

Como se ve la derecha no se conforma con aplicar programas económicos que perjudican a los menos poderosos, las más desfavorecidos, los menos preparados, como una diputada del PP argumentó en el Congreso, sino que persigue una política de mordaza para no hablar de temas como los mencionados así como de las sucesivas leyes que promueve el ministro Gallardón sobre la Justicia de pago, el aborto o la penalización de las informaciones sobre temas judiciales. Es decir, el empeño en matar al mensajero.

Teorías bancarias

José Ignacio Goirigolzarri: «No se ha rescatado a los banqueros, sino a los depositantes»

Estamos buenos, éramos pocos y salió la abuela por peteneras. Ahora resulta que tenemos la culpa de todo los ahorradores. Pensábamos que un tal Goirigolzarri había sido puesto al frente de la antigua Caja Madrid, hoy Bankia, para salvar la entidad y denunciar los desmanes hechos por los amiguitos de Aznar. Pero no, a Bankia la podrá «salvar» dentro de unos años, varios, con la ayuda de todo sufrido contribuyente (Hacienda somos todos), pero a las sufridas víctimas de esos desmanes se las «rescata». La frase es antológica: «No se ha rescatado a los banqueros, sino a los depositantes». Genial. Es decir, los banqueros siguen forrados mientras los depositantes siguen temblando. Y como los banqueros son poderosos pues no se quedan solamente en España con sus chollos, sus pelotazos, sus bancos, también lo hacen los banqueros de Europa. Por eso los dirigentes continentales que «arreglan» la política económica de la UE hablan ahora de la posibilidad de que quienes tengan depósitos de más de 100.000 euros se queden sin ellos. No se cierran bancos defraudadores, no se acusa de desfalco o delitos financieros a los banqueros que han hundido a los bancos, no. Se habla de quitarles los ahorros a los ahorradores, quienes han evitado el despilfarro que los banqueros han gastado. ¡Viva  Goirigolzarri y quien lo trujo! Se forró con una jubilación monstruosa en el BBVA y ahora, además de seguir cobrando una tonelada, nos dice que no sabemos sumar, que somos gilipoyas. ¡Gracias, hombre!

Penélope y Ulyses

Los derechos que tanto costó tejer ahora se destejen

La “Odisea” se escenifica de nuevo. Casi tres mil años después de haberla narrado Homero la tenemos entre nosotros. Y si la leyenda histórica del rey de Ítaca se cumpliese ahora, ¡la que nos espera! Al menos cuatro lustros de demora y dilación. Llevamos uno y ya nos parece una eternidad. Por eso, tengamos la esperanza de que ahora los viajes son más rápidos y de que el periplo será más corto aunque lleguemos extenuados.

Contrasto nuestros días con los de la Guerra de Troya porque parece que seguimos la estela del tejer y destejer. El gran poeta griego contó en sus relatos la situación de Penélope, la esposa de Ulises, rey de una pequeña isla mediterránea, que partió a luchar a Troya y mientras aguardaba el regreso de su marido era acosada por numerosos pretendientes que querían desposarla. La reina, para aguantar la espera sin darles una respuesta definitiva, les señaló que cuando terminase de tejer un sudario que estaba haciendo para cuando falleciese su suegro, el ex rey Laertes, padre de Ulises, accedería a casarse si el monarca no regresaba. Para alargar su obra, ante la tardanza del guerrero, Penélope tejía durante el día y deshacía lo compuesto por la noche.

En esas estamos. Las leyes, los derechos conseguidos durante muchos años en beneficio de los contribuyentes, las que nos llevaron al llamado estado de bienestar serían las que la esposa de Ulises realizaba durante el día. El retroceso que experimentamos ahora sería el destejer nocturno de la desesperada Penélope. Los pretendientes podrían ser los mercados, los poderes económicos que buscan hacerse con el trono.

Si anteriores gobiernos consiguieron aprobar distintas leyes sociales que, al menos teóricamente, mejoraban la vida de los españoles, el actual Gabinete pretende deshacer gran parte de lo aprobado, de los beneficios logrados. Tejer y destejer. Los ejemplos están claros: sanidad, educación, dependencia, aborto, preservación de las costas, pensiones… Lo malo es que Ulises tardó veinte años en volver a Ítaca y el retroceso, el destejer, cumple ahora su tercer año.

No quisiera que se comparasen la “Odisea” relatada hace veintimuchos siglos con la odisea actual pero a veces sueño con la isla de los cíclopes y la caverna de Polifemo, las sirenas, Eolo y la bolsa de los vientos, los lestrigones antropófagos, Circe, Calipso y todo un elenco personajes y situaciones y los veo con las caras de Wert, Mato, Arias Cañete, Ruiz Gallardón, veo batas blancas, hospitales, aulas, “tuperguar”, embarazadas viajeras, curanderas, “algarrobillos”, ancianos y jóvenes en la cola de la sopa social y un largo etcétera de figuras deambulantes por calles con comercios cerrados, industrias clausuradas, educados mendicantes…

Tardó en regresar el guerrero rey de Ítaca y encontró a su esposa acosada pero tejiendo. Espero que los acontecimientos de hoy no se prolonguen tanto tiempo, que los obstáculos que nos encontremos los superemos como Ulises sus contratiempos y que el final de la historia no termine tan trágicamente como la que nos contó aquel “hijo de rehenes”, “el que no ve” (¡qué acepción más acorde con nuestra situación!) que significaba el nombre de Homero.

Este artículo ha sido publicado en LA NUEVA ESPAÑA el sábado 18 de Mayo de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/05/18/penelope-ulises/1414325.html

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La división que hacen los ajustes

Disminuye la clase media mientras crece la pobreza y unos pocos se acercan a la opulencia.

La crisis que afecta a Europa está dividiendo a la población en dos partes cada vez más diferenciadas, más distantes, más separadas. Y si el efecto se produce en niveles continentales se agudiza cuando nos fijamos en países como España y la zona mediterránea. Me refiero al nivel de renta, a la diferencia entre la economía de unos y otros contribuyentes. Está disminuyendo la clase media a un ritmo desolador, a tal velocidad que hay economistas que predicen su desaparición. La alta burguesía se nutre de directivos que cobran cada vez más grandes y blindados contratos; la baja aumenta con los llegados de la media y se acerca a la pobreza, sin trabajo, sin recursos, ¿sin esperanza?

Los dictados de la economía implantada por Bruselas, que se rige por los dictados implantados por Berlín, que a su vez sigue los dictados de Frankfort, son tan rígidos que han cegado la salida de los créditos de los bancos, cuyos accionistas han ganado mucho dinero en los años de la abundancia, y los solicitantes de créditos, empresarios pequeños y medianos, han ido cerrando sus empresas. Los empleos van desapareciendo con tal cadencia que el número de parados alcanzó los seis millones, multiplicándose por tres en el lustro crítico que ya se cumple.

Ahora la población camina hacia la pobreza mientras unos pocos se acercan a la opulencia. La distancia es cada vez mayor y si los más van hacia la miseria los menos alcanzan el lujo. Las consecuencias se van palpando en la ideología, que podría acabar enconando las posturas, distanciando las actitudes y fagocitando el centro, para muchos equilibrante, aunque no comprometido, inhibido ideológicamente.

[pullquote align=»right»] Si continúan imponiendo una estrategia de recortes, que siguen otros muchos gobernantes, la radicalización terminará plasmándose en las urnas[/pullquote]

Así ya se habla de disidentes, de movimientos radicales tanto en el centro-derecha como en el centro-izquierda. Desaparecería entonces el bipartidismo y surgiría una polarización que podría generar el brote de nuevas ideas, que enriquecería la política. No creo que piensen así la canciller Angela Merkel -“La eurozona debe estar lista para ceder soberanía”, ha dicho- y los banqueros alemanes pero si continúan imponiendo una estrategia de recortes, que siguen otros muchos gobernantes, la radicalización terminará plasmándose en las urnas. Se especula ya en algunos mentideros con las intenciones de Esperanza Aguirre en la derecha y en los discrepantes en el socialismo mientras se mira a partidos más ideologizados o emergentes antibipartidismo.

Si el príncipe Felipe, en el reciente foro hispano-alemán celebrado en Madrid, advertía sobre las actitudes insolidarias “que a la postre se traducen en resultados estériles e incluso contraproducentes”, un gurú de la economía mundial actual, el Nobel Paul Krugman, en un artículo : “La depresión del Excel” – (Pincha aquí para leerlo ), refutaba la política de recortes aludiendo a un error de los propulsores de esa política y rechazaba el “deseo de los legisladores, políticos y expertos de todo el mundo occidental de dar la espalda a los parados y, en cambio, usar la crisis económica como excusa para reducir drásticamente los programas sociales”.

La radicalización de posturas en esta materia nos lleva a preguntarnos quién puede gobernar una población dividida en dos partes tan desiguales, antagónicas, cada día más irreconciliables. Un ejemplo vivo es Italia. El desmoronamiento soviético no  significó la liberación de los oprimidos si no el enriquecimiento de la camarilla cercana al antiguo poder que ya gozaba de grandes  privilegios. El mantenimiento de las restricciones impuestas desde el epicentro económico europeo devolverá el dinero invertido a la banca pero penalizará al sufrido contribuyente. Abrirá mayores distancias y radicalizará al perdedor hasta llevarle a unas, más o menos moderadas, ideas revolucionarias.

 

Este artículo ha sido publicado en el diario LA NUEVA ESPAÑA el miércoles día 15 de Mayo de 2013.

http://www.lne.es/opinion/2013/05/15/division-ajustes/1412572.html