La profesionalización del tertuliano

Sobre los comentaristas que hacen de la opinión su medio de vida

Esta puede ser la historia de una figura ya popular de nuestro entorno. Un personaje que nos encontramos a diario y cuya evolución, al profesionalizarse en exceso, creo que se deteriora.

Una vez a la semana se le oía en la tertulia de la noche. Daba su opinión sobre temas específicos y su sentimiento sobre los acontecimientos del día. Había empezado con timidez pero se iba afianzando. Sus comentarios, escuetos al principio, se extendían paulatinamente. Comenzaron con cierta ambigüedad y con el tiempo se fueron concretando. De todas formas, no destacaba por una gran discrepancia con otros participantes.

Pasó un tiempo y lo llamaron para acudir a la tertulia de otro programa. Gustaban sus comentarios. Hablaba bien, correctamente, cuando le correspondía. Escuchaba los argumentos de los demás sin interrumpirles. Los moderadores apreciaban su talante, experiencia y especialidad profesional.

Se asentó de forma que le reclamaron de otros medios. Al principio se resistió, aducía que le faltaba tiempo para realizar su labor diaria, para trabajar en su medio. Luego fue aceptando esporádicas intervenciones en otros coloquios audiovisuales. Al cabo de unas temporadas ya era un asiduo de numerosos programas. Por la mañana, por la tarde, por la noche. Apenas tenía tiempo de pasar por la redacción. Iba casi exclusivamente para que sus compañeros le contasen novedades al tiempo que les arrancaba algunas opiniones a ciertos especialistas.

Comenzó entonces a fallar en sus asistencias a las comisiones del Congreso. Como se generalizasen las conferencias de prensa sin preguntas ya no iba a casi ninguna. Con recibir el comunicado del mudo compareciente por correo electrónico o alguna de las nuevas modalidades de internet le era suficiente.

Comía en la cafetería del medio donde intervenía o en el que hablaría un rato más tarde. Un sándwich o una ración, que no había tiempo para más. A veces se zampaba un emparedado semiseco en el taxi que le trasladaba de un medio a otro. Estos viajes los empleaba también para preguntar por alguien de la redacción, para una corta conversación con la familia, para apuntar en la agenda alguna cosa que le acababan de comentar.

A su cónyuge, a sus hijos, a sus amigos los veía los fines de semana que no tenía turno el sábado o el domingo en redacción. Lentamente fue dejando de ser especialista, pasó a comentarista todoterreno. Las tertulias le absorbían toda su jornada. El tiempo no daba para más y decidió hablar con el director para establecer una nueva relación contractual. Se constituiría como autónomo, sería su propio patrón, y publicaría colaboraciones especiales como «adjunto a?», «corresponsal en?» u otra fórmula similar.

Poco a poco desaparecería el medio que se mostraba bajo su nombre al intervenir en las tertulias e iría tomando cuerpo otro título: Analista. Político o económico o deportivo? Montaría su despacho, su gabinete, su estudio de comunicación. Las opiniones se tornaron ya más personales, las teorías eran cada vez más acordes al medio en que las exponía, los argumentos se moderaban para alcanzar a más sensibilidades, para ser más trasversales. Y terminaría por ser menos experto, más personalista, menos autoridad en la materia, más ambiguo, menos creíble, menos documentado, más fantasma. Una opinión particular. Un tertuliano profesional.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA  el martes 3 de diciembre de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/12/03/profesionalizacion-tertuliano/1509153.html

«Erasmus», algo más que unas becas

Representan una relación internacional y mucho más que una educación complementaria
 La polémica desatada por la retirada de muchas de las becas «Erasmus», la paulatina disminución de su cuantía y la desaparición de bastantes subvenciones que las reforzaban no solamente representa un problema para gran parte de los estudiantes. Es también un inconveniente añadido para las relaciones, tanto para estos alumnos como para sus familias, sus amigos y hasta los amigos de sus amigos. Y el Ministerio y sus responsables no hacen más que enrarecer la situación. Parecerá un juego de palabras o un trabalenguas pero es una realidad que facilita el intercambio de amistades, el conocimiento de distintas culturas, la comprensión de otras sensibilidades, la eliminación de tabúes.

Si la pretensión del ministro José Ignacio Wert, de suprimir ayudas y que éstas sean sólo para quienes tuvieran una beca general el curso anterior, se cumple para los años venideros el mal no se quedará en eso. Porque lo más probable es que quienes tenían una beca no accederán a una estancia en el extranjero por motivos económicos ya que el dinero que reciben quienes las disfrutan ahora dista mucho de cubrir lo necesario para vivir fuera de casa. Sobre todo si la universidad adjudicada es de un país con alto nivel de vida o de una ciudad en la que se necesiten grandes gastos en transporte, en alquileres, en sustento. El mismo departamento que dirige Wert reconoce que en los últimos cursos se produjeron «bastantes renuncias» a un curso en el extranjero con estas becas «por no contar con medios económicos suficientes». Hay que tener en cuenta que la máxima cuantía que concede el Gobierno es de 180 euros y la aportación de la Comisión Europea es de 115. Para muchos estudiantes esa es toda la dotación ya que la subvención de varias comunidades autónomas ha desaparecido al igual que las que aportaban cajas de ahorro u otros organismos e instituciones.

Pero el salir unos meses a estudiar a una facultad foránea representa mucho más que una educación complementaria y diversa a la que se imparte aquí. Creo que casi tanto como la Marca España. La experiencia señala que un buen número de europeos de diferentes países visitan nuestro país por su relación con estudiantes asturianos, andaluces, catalanes, castellanos, vascos que realizaron algún «erasmus» y cuyo trato ha provocado una amistad, una correspondencia de familiaridad más allá de la camaradería estudiantil. Además se pueden cursar materias no existentes en nuestras universidades. Sobre todo en asignaturas de gestión con nuevas tecnologías y técnicas poco desarrolladas aquí. Y como manifestaba hace unos días a LA NUEVA ESPAÑA el filólogo Michael Metzeltin, profesor de la Universidad de Viena, «pensar y escribir de otra manera, ver las cosas de otra forma es bueno y por eso está bien conocer lenguas diferentes». Por ello la UE quiere potenciar, diga lo que diga el ministro, las «Erasmus».

Y es que, además, los «erasmus» que llegan aquí muestran a los suyos unas visiones de España fuera de la folclórica de la paella y el flamenco. Cuentan cómo es Oviedo, Salamanca, Granada? además de Sevilla, Madrid o Salou, por nombrar algunas de las posibilidades de descubrir cómo somos. Aunque también contarán, desde ahora, las «aventuras» del sin par Wert, que obliga al portavoz de educación de la Comisión Europea a decir, «diplomáticamente», que el ministro español cuenta las cosas al revés (él no disfrutó de una «Erasmus», ¿traducirá mal?) y sus declaraciones son «basura». Todo indica que Wert, claro, recorta aún más, e intenta dar menos dinero a menos becados «Erasmus».

Artículo publicado en LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 20 de noviembre de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/11/20/erasmus-que-unas-becas/1502326.html

 

Las generaciones Azorín

Medio siglo de una residencia referencia en el periodismo español

Fueron unas cuarenta promociones, alrededor de 250 profesionales jalonan su trayectoria. Los hubo y hay repartidos por casi todos los medios. Formé parte del grupo que se incorporó en el otoño de 1967. Escribo estas líneas porque se cumple medio siglo de la fundación de una residencia, Azorín, que inició su trayectoria como piso de estudiantes y a través de los años ha llegado a prácticamente todas las redacciones de los medios informativos españoles. En Azorín residieron unos estudiantes que formaron su personalidad periodística de una manera libre, en una convivencia democrática y responsable, con muchachos que llegaban de todas partes de España.

La fundaron tres amigos que habían llegado a Madrid desde distintos puntos del país a estudiar Periodismo. Uno era un cura de las Misiones Pontificias, Manuel de Unciti, largos años su director, que era sospechoso para unos por su sacerdocio y para otros por ser vasco. Los incordiaron tanto las fuerzas del «orden» franquista que optaron por mudarse a otro barrio y alquilar un desvencijado chalé que resultó ser de un antiguo benefactor de Franco durante la Guerra Civil. Quizás esto paró las inconvenientes visitas policiales, aunque creó falsas leyendas urbanas. A partir de entonces la residencia fue un foco de cultura democrática.

Por la residencia Azorín pasaron un buen número de profesionales que alcanzaron altos puestos en el periodismo, también señalados artistas que simultaneaban estudios, pues era obligado cursar la carrera informativa. Por enumerar solamente algunos nombraré a Joaquín Marín -«La Opinión de Málaga» (EPI), Sur, RTVA-, Homero Valencia (RTVE), Paco Giménez Alemán -«ABC», Telemadrid-, Juan Luis Manfredi -RTVA-, el moscón Manuel Antonio Rico -diversos informativos radiofónicos- o al maliayés Bernardo Díaz Nosti, durante mucho tiempo decano de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Málaga. Cineastas como Javier Aguirresarobe -seis «Goya» como director de fotografía-, Imanol Uribe -«La muerte de Mikel» o la reciente «Miel de naranjas»- o el morciniego José Antonio Quirós -«Pídele cuentas al Rey»-. Sin olvidar al escultor José Ramón Anda y a otros muchos que ocuparon distintos cargos públicos y profesionales.

En sus cuarenta años de existencia en Azorín hubo cenas, conferencias, coloquios, tertulias de todo tipo, con invitados académicos, escritores, políticos, artistas, técnicos, teólogos y, sobre todo, renombrados periodistas. Se discutieron y estudiaron muy diversos temas, siempre en versión educativa y para formación de los estudiantes. Aunque también abundaron los temas informativos, que en algunos casos no vieron la luz en los medios amordazados por la censura durante gran parte de sus años de funcionamiento. Recuerdo un desliz de Manuel Fraga, siendo ministro de Información, cuando nos «informó» de la próxima cesión a Marruecos del territorio de Sidi Ifni.

Se van agotando las trayectorias profesionales de muchos de los antiguos residentes, se va jubilando la mayoría de aquellos estudiantes que conformaron numerosas promociones en la Escuela Oficial de Periodismo o en la actual Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Pero todavía siguen decenas de periodistas que convivieron en el desaparecido chalé de la calle Rosa Jardón en las redacciones de muchos medios de la diversa geografía española, en las tertulias de radios y televisiones, en gabinetes de prensa… Eran y siguen siendo un referente profesional. Son las generaciones Azorín.

 

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el jueves 7 de noviembre de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/11/07/generaciones-azorin/1495610.html

 

Payasadas a monto(ro)nes

El barullo de la Moncloa es tal que el presidente, la vicepresidenta y los ministros se desdicen unos a otros

Sufrimos un ministro tan curioso que hasta la prensa más adicta publica informaciones recopilando sus errores y hasta en algún caso se habla de payasadas. Bueno, digo un ministro como puedo decir unos cuantos. Montoro, Wert, Soria, Guindos y alguno más, que son los que Rajoy ha puesto de escudo para esconder sus comparecencias. Y hasta la subjefa dice cosas que luego sus acólitos tienen que desmentir o matizar. Y si hacemos una incursión por el partido que sostiene al Gobierno la cosa alcanza cotas circenses (Cospedal, González Pons, Rafael Hernando, Martínez Pujalte…). Claro que lo del ministro de Hacienda ya supera todo lo superable. Y lo dice en el Congreso de los Diputados, en los foros económicos más sonoros, cuando declara en la calle… vamos, en cuanto le ponen una alcachofa (micrófono) delante suelta sus frases, unas declaraciones que harían las delicias de Martes y Trece, Gaby, Fofó y Miliki o los Hermanos Tonnetti.

Copio de la prensa diaria. «España está en condiciones de dar lecciones a Europa y el mundo», dicho hace un mes. «No hay ninguna amnistía fiscal», cuando el escándalo Bárcenas estaba en su apogeo.  «Los salarios de los españoles no bajan, simplemente moderan su subida», manifestó esta semana en el palacio donde debaten los representantes de los contribuyentes. Claro que este fin de semana salió Rajoy en su defensa, dijo que Montoro es un gran ministro y  añadió que los sueldos «están subiendo moderadamente» para aquellos trabajadores sujetos a convenio. Bueno, es tal el cúmulo de sandeces que dice que hasta él mismo tiene que salir a rectificarlas. Por ejemplo, después de señalar que los cineastas no pagan impuestos, que el cine español cae en picado porque es malo, ha tenido que «matizar» y en una nota oficial del Ministerio Montoro ha reiterado el apoyo del Gobierno a la industria del cine «como uno de los sectores de la economía española que genera riqueza tanto económica como cultural».

Y si el catedrático Montoro (en su Universidad deben de estar muertos de vergüenza) dice payasadas así (sin olvidar otras como «No sé a lo que llaman grandes fortunas», «Si el IVA se pagara más no habría que subirlo tanto»), no dicen menos el ministro Soria que no entiende el recibo de la luz, el ministro De Guindos, campeón de los eufemismos para hablar del paro, los impuestos o cualquier término que quiera ocultar al contribuyente o el ínclito Wert que se inventa citas para rebatir argumentos.

Claro que puede que las payasadas las suelten para que se hable de ellas y no de cosas más importantes como Bárcenas, gürtel, las nuevas leyes… Quizá el circo de la Moncloa se acerque al viejo eslogan del «mayor espectáculo del mundo» de todos los circos pero creo que logra distraer al personal de las preocupaciones que sufre. La pobreza extrema ha duplicado el número de las personas que la sufren desde que estalló la crisis y un cuarto de los menores de 15 años la soportan en España mientras el paro sigue aumentando aunque haya meses en que baja por cuestiones de estacionalidad. Así las cosas, el desastre continúa. Para muestra el botón del último Consejo de Ministros, tras el que la Vicepresidenta habla de fraude al paro y da una enorme cifra y minutos después el ministerio del ramo emite una rectificación. En fin, que son como el Circo del Terror que recorre estos días diversas ciudades de España.

La sexta trampa

La Sexta, el canal de televisión que parece tener los programas más a la izquierda, tiene un problema. Pertenece a Antena 3 o su nuevo nombre A3media o algo así. Y ¿a quien pertenece ésta? Pues al editor Lara. Y Lara dejó a entender hace unos meses que La Sexta sigue esa política izquierdosa como válvula de escape, porque también hay un mercado en la izquierda que compra, libros, enseres, víveres y otras muchas cosas que vende la publicidad. Y La Sexta tiene bastantes ingresos de la publicidad. Posiblemente pierda dinero, bastante dinero pero lo recupera en poder. Y el poder es lo que da fuerza a Lara, a los partidos, a los empresarios, a todo el mundo. Sin poder no eres nada en este mundo gobernado por las finanzas.

Bien, aclarado esto, veamos la trampa. La Sexta tiene un programa los sábados que parece muy progre, en el que debaten periodistas y allegados tanto de derecha como de izquierda. Se reivindica como el programa que da voz a todos, no sectario, no declarado puramente de derecha. No ridiculiza a los canales extremadamente derechistas como el del Wyoming. Debate la actualidad y da cancha a especialistas independientes o de izquierda. Pero con eso no basta. En los debates hay dos filas de tertulianos o debatidores, a un lado los representantes de la derecha y a otro los representantes de la izquierda. Son periodistas que trabajan en los distintos medios que parecen representar a ambos lados del espectro político. Pero la imagen es falsa. Primero porque hay representantes de la muy derecha por no decir extrema y no los hay de la muy izquierda ni la extrema. Los de derecha trabajan en periódicos y tienen sus apoyos documentales; los de izquierda son casi siempre independientes o de medios minoritarios, con una situación más precaria para documentarse. Pero encima hay otra trampa más sutil. Hay un moderador en los debates pero quien lleva la voz cantante es el permanente representante de la empresa periodística de Lara: el director de La Razón, Francisco Maruenda, quien corta y rasga cuando habla alguno de la fila de la izquierda. Nunca deja terminar la argumentación del contrario. Siempre presume de tener la razón, descalifica al contrario y termina siempre «ganando». Es el representante del dueño y ya está. La imparcialidad parece pero no existe. Esa es la trampa.

Pasaporte captador

Iniciativas para impulsar el turismo

(«He visto en Asturias muchos ejemplos de creatividad, los asturianos tienen un carácter resistente a la derrota y están reinventándose»; «Sumérgete y prémiate a ti mismo. Entrada gratis a todos los Spas y piscinas. ¡Siempre con comodidad! Bicicletas electrónicas, cruceros por el lago y coches eléctricos gratis. ¡Aventura! Parque de atracciones, golf loco y montañas rusas. Todo gratis».)

La primera es una frase declarada a LA NUEVA ESPAÑA por Fernando Suárez de Góngora, director de la aerolínea Emirates para España y Portugal. El ejecutivo español de la empresa de Dubái es un buen conocedor de los secretos del éxito turístico del país arábigo y ve muchas posibilidades futuras en la industria asturiana del turismo. Las otras frases informan de los regalos que recibes cuando llegas a un hotel de Baden-Württemberg.

Hablemos de impulsos al turismo. Puede que falte mucho para que el vaticinio del primero se cumpla, que las previsiones se puedan realizar a corto plazo ya que las ofertas asturianas en la materia parecen de espera al visitante, faltas de iniciativas que le capten y retengan. Pequeños recorridos por la diversa Europa pueden ayudar a remedar esa carencia y a inspirar innovadoras propuestas a los hosteleros y promotores asturianos. Veamos.

Al recibir la llave cuando llegas al hotel te entregan una invitación para que conozcas el entorno que has elegido para pasar tus vacaciones. Un pasaporte con el que te agasajan e informan de las bellezas, curiosidades o zonas interesantes del lugar, que contiene bonos para que practiques alguna actividad de forma gratuita («Arte y cultura. ¡Paraíso verde! Juega al golf sin pagar tasas. Esquí gratis para todos», dice en alemán el cartelín que te adjudican). Es a la vez una tarjeta captadora, una forma de fidelizar y una muestra de simpatía y agradecimiento al visitante. Pienso en un viaje, por ejemplo, por la Selva Negra, una región alemana que recuerda mucho a la verde Asturias. Te animan: «Sumérgete y prémiate a ti mismo». Y un día dimos un paseo en un «seeway» de dos ruedas, otro un paseo en barco fluvial, cada mañana un relajante baño termal, bajamos en trineo… cada pueblo te estimula con una atractiva oferta gratis.

Hay poblaciones con aparcamientos periféricos que facilitan la visita a la ciudad sin preocupaciones de tráfico, sin recorridos desorientados, ni pérdidas o despistes respecto a lo programado. Me refiero a los P+R, unos aparcamientos baratos situados en las afueras en los que dejas el vehículo y te regalan tantos billetes de transporte público como personas figuren en el viaje. Así, pernoctas en un hotel cercano a una autopista de acceso, dejas el automóvil en esa cochera y te regalan el recorrido por la ciudad. Lo utilizamos en Amsterdam, en Bélgica y Francia aunque las agencias no lo resaltan en sus programas. En Vitoria, la verde capital vasca, proponen algo muy parecido.

Gran parte de los municipios asturianos han creado su museo local, una muestra de las características distintivas de sus pueblos. ¿Qué mejor gancho para animar al visitante que agasajarle con la gratuidad de alguno de sus atractivos? Un remonte en una estación de esquí, una invitación a una degustación gastronómica, un pase a un espectáculo autóctono, un paseo en barco, a caballo, un tramo de autobús turístico, una hora de relajante spa, una visita al acuario, al zoo, al museo etnográfico local, a una bolera, un desayuno-buffet… Este diario publicó en verano un precioso mapa de la Asturias curiosa. Muestra nuestro arte, las bellezas, la simpatía, la aventura…

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el jueves 3 de octubre de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/10/03/pasaporte-captador/1477790.html

El humo tapa la Luna

Las peticiones contrarias a imprescindibles leyes españolas que ha pedido Sheldon Adelson para construir Eurovegas

“La fiscalía pide juzgar a 61 socios de la auditoría PwC por defraudar 40 millones”. Así titulaba un periódico hace unos días la investigación judicial a que están sometidos miembros de PricewaterhouseCoopers, una de las firmas, junto con el despacho Cuatrecasas, cuyo fundador y directivo es investigado también por la Hacienda pública, que asesora al dueño de Las Vegas Sands, Sheldon Adelson, el promotor que pretende construir Eurovegas a 25 kilómetros de la Puerta del Sol madrileña.

El aberrante futuro casino está en boca de todos pero tapado por una petición que expande el humo para que no se vean las otras insultantes exigencias. Se habla en todos los foros de que Adelson pide que en sus casinos se pueda fumar, lo que es contrario a una de las leyes sanitarias más recientemente aprobadas por el legislativo español por unanimidad. Pero el capitalista Adelson pide además otras cosas mucho más importantes. Pide la Luna. Copio algunas de las peticiones del diario El País.

< Adelson quiere que se modifique el Estatuto de los Trabajadores para relajar la “rigidez de los convenios colectivos”, lo que implica además cambiar todos los que afecten a sectores con trabajadores en su complejo de casinos.

< Plantea que se cambie la Ley de Extranjería y el Estatuto de los Trabajadores para “reducir el periodo de tiempo [necesario] para el traslado de trabajadores a España”. Exige además al Gobierno “trato preferente” para su empresa en la concesión de visados de trabajo, y cambios en el requisito de certificado de penales-

< Se queja del “elevado coste de las cuotas a la Seguridad Social”, y requiere “dos años de exención en su abono, seguido de una reducción del 50% en los siguientes tres años”.

< Que el Estado español actúe como garante de sus créditos y que el Gobierno pueda “apoyar la solicitud de financiación por un importe superior a los 25 millones de euros” al Banco Europeo de Inversiones.

< Solicita  que se construya una nueva estación de metro de tarifa urbana en el complejo, que se planea ubicar enValdecarros (donde ya hay una de la línea 1); que la red de Cercanías llegue hasta los casinos y hasta Barajas; que haya conexión con el AVE; que se construya un nuevo intercambiador; que se enlace mediante nuevas líneas de autobús con el centro de la ciudad, aeropuertos, estaciones, etc.; que se construyan nuevos accesos desde las carreteras cercanas (M-45, M-50, M-31 y A-3) y se mejoren las carreteras “para evitar atascos”; y que se permitan los vuelos en helicóptero al complejo desde Barajas y Cuatro Vientos, mejorando las infraestructuras para terminales privadas en estos aeropuertos y permitiendo construir un helipuerto dentro del complejo (“si es necesario, en el tejado de cada hotel”).

<  Pide al Gobierno regional y al Ayuntamiento que le ceda todo el suelo público que posee en la zona, y que “ubique las viviendas protegidas en otros emplazamientos”.

<  Pide al Gobierno regional una ley específica con una vigencia de 30 años que declare el proyecto como de interés autonómico, le otorgue un periodo de exclusividad de 10 años

< Busca cambiar la ley de prevención de blanqueo de capitales. Pide una gran cantidad de exenciones fiscales y un largo etc.

Para que el lector no se ponga malo, le dé un telele y no sufra un soponcio no enumero más despropósitos. Para quienes resistan y deseen leer todas las “ayudas” solicitadas les indico el enlace donde he recogido lo precendente.

Salud.

 

A Ina González no le da vergüenza

El presidente de la Comunidad de Madrid ni se baja del burro ni le da vergüenza ser el muñeco de Adelson, el promotor (o sólo prometedor) de Eurovegas. Ni parece que sabe de números, que diría el castizo. Habla de la creación de más de 200.000 puestos de trabajo. Ni puestos de trabajo precarios, esos de contrato por días. El caso es que Ina González ha preparado una serie de retrocesos legislativos que ni Franco se atrevería a prometer con el fin de que el eurodisparate se llegue a construir. Y lo peor es que juega con la ignorancia del personal que solamente lee los titulares de los periódicos o «escucha» la presentación de los noticieros de radio o televisión mientras sorbe la sopa o se come un huevo con patatas fritas (algunos no pueden ir más lejos). El argumento que resaltan es el de la permisividad de fumar en el recinto de diversión. Pero ese es la pantalla que oculta todos los demás derechos que quieren derogar y que son un verdadero insulto para el más despreocupado de los ciudadanos. Tanto Esperanza Aguirre antes como González ahora quieren suspender derechos como el pago de impuestos, la implantación de sindicatos entre los currantes del eurodislate, quieren que los madrileños le construyamos un pequeño aeropuerto para jet privados para los capitostes que gobiernen Eurovegas o los ricachones que le vienen a dejar su dinero a sus salas de juego. En fin, la reacción es tal que toda la acción ganada en democracia se pretende derribar para que el evasor de impuestos y encausado blanqueador de dinero negro estadounidense (de nacionalidad) se forre a cuenta de nuestros esfuerzos democráticos, de nuestros derechos, de nuestros sudores por mantener una vida digna que respete la libertad de todos. Es el colmo del descaro antidemocrático. Pero a Ina González, que siempre vivió a la sombra de Aguirre en las urnas y en los negocios, no le da vergüenza pedirlo, decirlo ante el parlamento de la comunidad ni proclamarlo ante los medios de comunicación. Al fin y al cabo la democracia le ha servido para trepar. A los demás «que nos den por viento», que diría una conocida fotógrafa.

Los eufemismos que nos comemos

Expresiones que aparecen y desaparecen del vocabulario de tiendas de alimentación y restaurantes

Fernando Granda Famoso es el poeta ovetense Fernando Beltrán por su faceta industrial de dar nombre a empresas y servicios. Es fundador del estudio «El Nombre de las Cosas», preside la Fundación Aula de las Metáforas, aunque personalmente desconozco si es el autor o inspirador de alguna o muchas de las palabras que últimamente encontramos en los nuevos colmados, supermercados y establecimientos para gourmets.

Vengo observando desde hace tiempo cómo una expresión clásica de nuestro vocabulario de tiendas de alimentación y restaurantes ha desaparecido casi totalmente de la terminología. La «zanca de pollo» es prácticamente ignorada por la chavalería y gente joven que conocen como muslo «la parte más larga de las patas de las aves», según fija la Real Academia de la Lengua, al tiempo que señala el origen de zanca en el latín con reminiscencias persas para mencionar a la pierna. La palabra zanca siempre me ha parecido expresiva, tajante y hermosa aunque reconozco que los vocablos no son eternos y una expresión con más gracia, con chispa, pueda sustituirlos, desterrarlos, hacerlos desaparecer. Claro que no le veo ninguna de estas características a muslo, más propio de una extremidad humana.
Si menciono en primer lugar la sabrosa pata de ave, ya sea pollo, pavo, pato, oca u otras delicias gastronómicas, es porque me parece el caso más extraño de cambio de denominación. Sobre todo teniendo en cuenta que no muda por un extranjerismo, por un vocablo de otro idioma más hablado o más fácil de pronunciar o recordar, por una palabra integrante de una expresión más universal, de un plato emblemático. Creo que lo hace por un falso cultismo, cercano al horterismo.
Como muslo para nombrar zanca existen otras varias expresiones menos llamativas. Los argumentos sobre ellas serían similares a los expuestos. Por eso quisiera referirme a otras que inundan las estanterías y las cámaras de las tiendas de alimentación, principalmente, además de nuevos restaurantes y chiringuitos callejeros. La mayoría se emplean (¿se inventan?) para nombrar sucedáneos, imitaciones o variedades menos valoradas que un producto original. Un ejemplo llamativo son las diversas formas de presentar lo que conocemos como surimi, esa masa elaborada con carne de pescado y que según la forma en que se presente puede imitar a las angulas (gulas, guinas, anguriñas?), las gambas, cigalas y hasta pequeños bogavantes (bocas de mar, tronquitos, muslitos de mar, varitas, rollitos?), aunque algunos productores han optado por algo más correcto como «palitos con sabor a? cangrejo, langosta?».
También se venden chanquitos, caprichos, delicias y demás, elaborados con el mismo surimi, la pasta inventada por los japoneses hace más de mil años y recientemente trabajada con métodos industriales. Claro que para atraer al comprador, para conquistar a los niños, siempre más reacios a consumir pescado por su sabor o la dificultad para comérselo, para evitar problemas de atraganto o separación de diminutas espinas, para facilitar la masticación de ancianos, los nombres eufemísticos están alcanzando cotas insospechadas. Y un mismo pescado, por ejemplo, según sea presentado con una u otra forma, sin variación de componentes y elaboración culinaria, puede acoger una buena gama de variadas calificativos: medallones, corazones, porciones, supremas, rodetes o cachetes de merluza, de lenguado, de panga, de tilapia? Los calamares fritos o rabas se pueden llamar hoy delicias, anillas o argollas con o a la gabardina -como antes las exquisitas gambas- y los empanados para los peques reciben nombres como surfers, peskitos o san marinos.
El refinamiento nominal no termina ahí y para mencionar cualquier espalda de animal marino se habla de lomo, a la zona magra del pez se le llama solomillo, mientras a alguna otra parte de un pescado que confieso desconocer pero que debe de ser asombrosamente rica y quizá brillante y dorada (¿evocación de la crisis?) ahora la denominan lingote.Publicado el jueves 8 de agosto de 2013 en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/opinion/2013/08/08/eufemismos-comemos/1452991.html

Serpientes de verano

Con la canícula las noticias van disminuyendo y para compensar los medios abren nuevas secciones más o menos festivas con el fin de entretener al lector, oyente o espectador. Hay veranos llenos de sucesos (incendios, accidentes, catástrofes cercanas o lejanas pero que aportan morbo, etc.). Otros resultan más insulsos porque no ocurren grandes acontecimientos (no hay JJ.OO., campeonatos interesantes, noticias sorprendentes…). Recuerdo haber pasado tardes eternas y agobiantes en la redacción ante la falta de algo interesante con llenar mis páginas. Cada verano es un mundo.

Este año puede que sea una continuación de los meses invernales y primaverales y resulte interesante. Aunque ya parece que nos divertiremos poco salvo que nos atraiga la discusión permanente sobre la corrupción, la falta de calidad de los políticos o el ambiente de crisis mundial. Seguimos con el gürtel, los EREs y hasta con el Bárcenas (pieza separada del primero) contando con la posición enrocada del presidente del Gobierno. No hay nada divertido. Ni siquiera las insinuaciones de la dimisión de Loli de Cospedal, del presidente de Constitucional ni el blanqueado de Blanco parece atractivo.

En fin, que si el pasado invierno duró nueves meses (de lluvia y frío) este verano será el de los calores (que nos quisieron fastidiar los metereólogos franceses con sus previsiones). Por no haber ya ni hay ni serpientes de verano.