Una ruta para saborear quesos y más

Los productores con denominación de origen de España y Portugal se unen a queserías de otros países del continente para promocionar itinerarios turísticos
 Los queseros estimulan el turismo gastronómico a niveles supranacionales. Asociados en la llamada Ruta Europea del Queso, los productores con denominación de origen (D.O.) de España y Portugal se están uniendo a queserías de otros países del continente para promocionar itinerarios turísticos con el aliciente de que no solamente ofrecen paisajes o joyas artísticas y monumentales al visitante sino también unos productos gastronómicos de calidad. La asociación ya ha sido constituida pero su proceso de unión sigue en marcha. Días pasados han aprobado la constitución de un comité para gestionar su desarrollo y expansión. En su primer mapa figuran ya valores asturianos.

La idea, que surgió hace ya dos años en el municipio guipuzcoano de Idiazábal, continúa añadiendo adeptos y en cada reunión del grupo (acaba de celebrarse una en Casar, Extremadura) se suman nuevos productores de quesos con D.O. que demuestran interés por pertenecer a «la cofradía». Puede que cuando se publiquen estas líneas se cuente con algún novicio más, ya que, tras la incorporación de dos fabricantes lusos, el nuevo comité negocia con industriales franceses e italianos. De momento son nueve las comarcas integrantes de la asociación, que, según contaban este pasado verano dos representantes de la misma, los de Cabrales y Casar, conversan con queserías de otras denominaciones europeas para formar una red de nivel supranacional.

Precisamente estamos ahora en tiempos de exposiciones y ferias de productos derivados de la leche. De norte a sur se celebran estos días del comienzo de otoño muestras de diversos tipos de quesos, unas específicas de una singularidad, algunas que aglutinan todas las clases y variedades elaboradas en nuestro país. Y en Asturias la fiesta es continua, con demostraciones una tras otra de los cerca de cuarenta quesos que se fabrican en el Principado. De Oriente a Occidente, del cabrales, gamonéu, peñamellera, al xinestosu, abredo, taramundi, pasando por afuega’l pitu, la peral o casín, todos de conocido prestigio fuera de nuestro ámbito comunitario y algunos tan universales. Una jornada con productos de diverso origen se celebra ahora en la Casa de Campo madrileña con dos docenas de variopintos fabricantes. También en Cangas de Onís, en Benia y otros concejos queseros de nuestro entorno.

Los actuales ayuntamientos pertenecientes a la Ruta Europea del Queso (Cabrales, Peñamellera Alta, Casar de Cáceres, Fundão, Idiazábal, Mahón, Manzanares, Nisa y Ripoll) acaban de celebrar un encuentro en territorio cacereño dentro de la XXII Semana de la Torta del Casar. Otras reuniones del mismo tipo se han celebrado ya en distintas localidades, incluidas las habidas en Baleares y Canarias. Pretenden, además de dar a conocer la bonanza de su queso, acotar los términos locales o comarcales de la denominación de origen y luchar contra el intrusismo, establecer itinerarios gastroturísticos y vínculos de colaboración entre regiones y países, intercambiar experiencias y facilitar el desarrollo de una investigación conjunta, sensibilizar a posibles visitantes sobre el patrimonio cultural, sociológico, ambiental de cada asociado, promover su innovación tecnológica? en definitiva, dinamizar los municipios productores y su entorno, además alcanzar la calificación de Itinerario Cultural Europeo.

La promoción de los distintos quesos, las noticias sobre galardones a ellos concedidos o las subastas -recuérdense los 11.000 euros pagados por un queso cabrales este verano o los 3.800 por el gamonéu días pasados- dan un relieve a esta iniciativa que intenta inclinar y enriquecer con la ruta quesera parte del turismo de sol y playa. Los certámenes de estos productos han pasado de una fecha concreta con varias jornadas de una simple feria de exposición y venta a notables sesiones documentales, conferencias e informe de conclusiones en investigación y desarrollo. Un día se pregona, muestra, vende pero a su alrededor hay todo un compendio de celebraciones para dar a conocer el producto, no sólo a posibles compradores sino también a distribuidores, nuevos productores, otros profesionales relacionados con el entorno, con las singularidades de la zona y de sus gentes. Un ejemplo lo tenemos en Cabrales, concejo en el que confluyen varios alicientes para el visitante: un excelente queso, un paisaje espectacular punto básico de los Picos de Europa y dos rutas de peregrinaje, una vía del Camino de Santiago y otra de la ruta entre los santuarios de Covadonga y Santo Toribio de Liébana, con próximos jubileos. Es decir, que la bonanza del queso (productos de Asturias, magnos campeones como los de Reny Picot-ILAS, gamonéu, afuega’l pitu, cabrales?) forma ya parte de nuestro «rico, rico» atractivo paisaje turístico.

Publicado el miércoles 26 de octubre de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/10/26/ruta-saborear-quesos/2003609.html

 

La siesta se va con el verano

La polémica entre el norte y el sur sigue pendiente desde hace siglos

El final del verano trae, normalmente, la vuelta al trabajo y a la rutina y suele llevarse, al menos para muchos, la siesta. La polémica siesta. Mala para unos, buena para otros. La disfruten o no los argumentos sobre su implantación o práctica son variados.

Contaba el Padre Isla allá por el siglo XVIII las costumbres del convento y en un capítulo de la «Historia del famoso predicador Fray Gerundio de Campazas, alias Zotes» relataba cómo los frailes se acostaban para la siesta. Pasados casi tres siglos de la creación de la obra, a la que la chavalería estudiante solíamos añadir al fraile la chanza «y otras hierbas venenosillas que ni los burros las pacen», la siesta sigue siendo una costumbre controvertida, denostada por unos y elogiada por otros.

Coincidieron en el tiempo, días pasados, tres célebres personajes de nuestros días que elogiaron la siesta. Por un lado Joan Manuel Serrat señalaba que no se perdía la siesta de cada día. Por otro Andreu Buenafuente, trabajador eminentemente nocturno, se mostró firme partidario de la siesta mientras entrevistaba a Pau Gasol, quien decía que salvo que un partido tuviese un horario que lo impida, aprovecha un momento del día para echarse una siesta. Para cualquiera de los tres ese sueño es reparador y sería más o menos largo según las circunstancias. Vamos, que puede ser un «pigazu» o durar horas y con sábanas.

La mala fama de la siesta le viene por ser contraria al sistema de producción actual. Dormir antes o después de comer rompe el horario productivo, lo prolonga o disminuye su tiempo de trabajo real. Aunque una parte de los expertos en cuestiones laborales señala que puede ser un sistema restaurador de energías, que evita fatigas y descansa el organismo, la mayor parte los países europeos tienen un régimen laboral que no lo permite. Eso, unido a la corriente calvinista que la denigra por incompatible a la laboriosidad, coloca a la siesta en la mofa y la ridiculiza. Y la cabezada reparadora tampoco está bien vista.

Sin embargo comienzan a oírse voces que la ponen en valor, unas por razones sanitarias, otras por motivos climáticos, también por practicidad. Y así, mientras en España, Italia, Grecia y demás países del sur continental se avienen a cuestionar el dormir la siesta, especialistas ejercientes en Escandinavia llegan a recomendarla. Consideran que previene el estrés y la presión, favorece la memoria y mejora la circulación sanguínea. A la vez que ponen como ejemplo la costumbre de las escuelas infantiles y jardines de infancia donde todos los niños duermen una pequeña siesta. Y en las horas centrales del día en el caluroso sur mediterráneo no hay quien trabaje ni al sol ni a la sombra.

El caso es que la siesta es polémica desde siempre. Lope y Cervantes la mencionaron en sus obras, el citado Padre Isla la señaló guasonamente en Fray Gerundio («Dormida la meridiana, tomado un polvo, rezadas vísperas y completas y ya adelantada un poco la tarde?»), Van Gogh y Millet la incluyeron en sus obras y hasta la Academia Francesa la admite, como la meridiana, el sueño de mediodía, entre sus definiciones.

La palabra siesta ya la empleaban las reglas de la orden monástica de San Benito allá por el siglo XI para señalar el reposo y la tranquilidad en la hora sexta y son muchas las composiciones musicales pensadas para la siesta, sea del burro, del carnero, del borrego, del canónigo, del cura. Matinal o vespertina pero siesta.

Publicado en La Nueva España el sábado 24 de septiembre de 2016

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/09/24/siesta-verano/1988141.html

 

La basura y el turismo

La invasión de desperdicios que puebla nuestros senderos al final del verano

Los caminos despejados, las playas sin basura, las calles limpias y sin desperdicios. He ahí las bases del futuro de nuestro turismo. Pero estamos próximos al final del verano y la situación no parece la ideal. La naturaleza descuidada es un pecado para senderistas, avistadores, montañeros, conservacionistas, simples caminantes. Sin embargo abundan estos días los restos de un excursionismo despreocupado, descuidado, poco concienciado.

Señalaba fechas atrás Luis Mario Arce el interés creciente del turismo extranjero por la naturaleza astur, por su fauna y su flora singulares. Revelaba el experto en Naturaleza de LA NUEVA ESPAÑA que este mes, septiembre, es el más indicado para observar el hábitat de nuestros montes, de nuestros campos, de nuestra fauna, para contemplar flores, plantas, insectos? El mes de los frutos, cuando baja el calor y los extremos térmicos se aproximan. Uno de los meses que ansían los naturalistas.

Pero quienes lleguen estos días por nuestra tierra no se encontrarán con un entorno demasiado limpio. Muchos caminos están salpicados de papeles, colillas y paquetes de tabaco, envoltorios de helados, latas aplastadas de refrescos y cervezas, bolsas de golosinas, brits de lácteos y un largo etcétera. En las praderas permanecen restos de estancias furtivas. Las señalizaciones viarias están bastante deterioradas, con partes rotas, llenas de pintadas o carteles desvaídos pegados unos sobre otros. Un desastre que sufrimos los finales de temporada.

No alcanza el problema, en gran parte de nuestra zona turística, a la situación que relataba en un magnífico reportaje un gran senderista, el periodista Melchor Fernández Díaz, sobre la senda fluvial del Nalón. Se ufanaba el exdirector de este diario de ese camino que acompaña al río señero de Asturias, le encanta su trayectoria y lo que muestra, un paisaje que relata la historia de unos valles singulares. Pero se lamentaba de la invasión de basura que le atesta. De la cantidad de desperdicios que siembran su trayectoria, su recorrido a veces natural, a veces industrioso. Un río que fue negro y sucio a causa del lavado del carbón y que ha sido recuperado, por donde bajan aguas limpias, dignas de una naturaleza verde, ecológica, llena de vida.

Sostener un paisaje donde puedan contemplarse esas magníficas hortensias, bellas orquídeas, las bayas, cuernicabras, hierbas apiales, bellotas de roble, castañas, avellanas, madroños y demás delicias para el paladar de los osos, observar a éstos en su hábitat natural, o, como apunta Arce, gorriones y preciosos treparriscos, rapaces de distinta envergadura, con diversas funciones naturales, es una labor permanente para que este Paraíso Natural siga siendo paraíso y lleguen más visitantes amantes de la fauna y la flora sorprendentes. Parece que los operadores que trabajan los espacios verdes se fijan últimamente en el Principado, que cada vez son más los extranjeros, principalmente británicos, que buscan nuestros paisajes, que Somiedo y los Picos de Europa llaman con más ahínco a los amantes de nuestros parajes silvestres.

Para conseguir que ese atractivo convenza y se incremente es obligatorio respetar caminos, senderos, playas, miradores, vallas e indicadores, la naturaleza que nos da vida, que nos da fama y alegra la vista, que atrae a todo amante de la belleza. Porque la Naturaleza es fuente de riqueza pero su descuido es muy difícil de restaurar. Elijamos, basura o turismo.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 21 de septiembre de 2016

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/09/21/basura-turismo/1986490.html

 

La Fiesta de Asturias en Madrid

Pregón pronunciado el Día de Asturias en Madrid con motivo del día de Covadonga

Dentro de dos semanas se cumplirán 135 años de aquella pionera reunión de amigos que se llamó Centro de Asturianos. Era la primera asociación regional constituida en Madrid y la segunda de estas características en el mundo. Solamente existía el precedente del Centro Gallego de La Habana. Hoy el Centro Asturiano de Madrid es el decano mundial pues el famoso centro cubano ya ha desaparecido. Personalmente cuando felicito a algún amigo por su aniversario siempre le digo: “que cumplas muchos cumples” y suelo añadir la tradicional coletilla “y que los disfrutes con salud”. Por tanto, de la misma manera espero que esta asociación de amigos de Asturias saboree espléndidos y largos años de existencia en el incierto futuro.

Tanto en el corazón de Madrid como en esta preciosa Quinta tenemos un hogar para gozar de la amistad, de la cultura, de la diversión y hasta de la gastronomía. Pertenecemos a un club privilegiado en el que casi a diario se celebra un acto con alguna de estas actividades. Con mayor o menor implicación podemos disfrutar de recitales de poesía, acudir a conciertos musicales, asistir a conferencias, presentaciones de libros, homenajes, jornadas de integración social, jornadas gastronómicas, lúdicas, folclóricas, deportivas… ¡Que más queremos en este tiempo de prisas, conflictos, desigualdades, precariedad!

Cuando llegué por primera vez a la Puerta del Sol hace ahora unos cincuenta años era un muchacho perdido en una gran ciudad, ignorante de la vorágine diaria de una vida compleja, llena de dificultades para sobrevivir. Acostumbrado a vivir en un pueblo, activo e industrial, pero un pueblo casi cien veces más pequeño que Madrid, la capital me quedaba enorme, difícil, inabarcable, complicada… vamos, para desanimarse. Venía a estudiar y a prepararme para ser periodista pero al principio “el cielo se me caía encima”, que decían Astérix y Obélix. Entonces me refugié en el Centro Asturiano, en la vieja sede de la calle Arenal, en cuyos salones leía la prensa, repasaba las informaciones y tomaba minuciosos apuntes de la jornada mundial. Así aprendí, poco a poco, a vivir en Madrid.

El centro fue siempre, no solamente un punto de encuentro sino también un lugar de cohesión, de creación de iniciativas, de fomento de amistades. Se le ha acusado de nostálgico, de fomentador de la añoranza, de la morriña, pero esa es una visión peyorativa de una asociación en la que he visto mucha concurrencia de primeros directivos de grandes empresas, de famosos artistas, de emprendedores que han hecho una Asturias más universal. Ejemplo de lo que digo lo tenemos cerca. No hay más que fijarse en nuestro presidente del Consejo Superior, Francisco Rodríguez. Y una de las formas más hermosas de universalizar la tierrina es oficiar fiestas como esta, divertirse celebrando nuestra asturianía, nuestra ilusión por llevar el nombre de Asturias por el mundo. Porque asturiano no es solamente un origen, es una marca indeleble que llevamos toda la vida, aquí o en las lejanas antípodas.

Bastantes de nosotros acabamos de volver de unas increíbles vacaciones en el Principado, colmadas de sol y de fiestas. Julio y agosto están repletos de romerías y festejos repartidos por toda la geografía astur. Pero ya estamos en Madrid, ya es septiembre. Claro que podemos aprovechar ahora aquí y celebrar en la Quinta muchos de los festejos septembrinos como los del Portal de Villaviciosa, la Guía de Llanes, el Certamen de la Avellana piloñés, el San Mateo de Oviedo, los de la Virgen del Acebo en Cangas del Narcea y en Somiedo, los de Corvera, los del Avellano en Pola de Allande o los de La Blanca en Barcia o en Nueva de Llanes. Cada uno que cierre los ojos y sueñe con las fiestas de su pueblo.

Aquí hoy venimos a celebrar el día de la Santina, “la reina de nuestra montaña” que pregona su himno al tiempo que señala que “brilla en la altura más bella que el sol”. Venimos a proclamar que somos asturianos, asturianos y universales, a festejar el Día de Asturias con familiares y amigos, a divertirnos, a llamar a la convivencia astur a esos cincuenta mil residentes en la comunidad madrileña que somos originarios de la tierra de universales como Jovellanos, de la tierra de Campoamor, de Clarín, de Pérez de Ayala, de Casona, de Riego, de Severo Ochoa, Grande Covián, Margarita Salas, García de la Concha, de ese cura de la corbata roja que es un Ángel, de Víctor Manuel, de Hevia, Melendi, de la saga de los Vaquero, de Carreño Miranda, Piñole, de Bauluz, de Pepín Fernández y Ramón Areces, de Campanal y Quini y Abelardo y Villa, Mata, Cazorla, de los Entrerríos, Fernando Alonso, Manuel Busto, de José Andrés, de Cosme, Rutilio, de aquellos Posada Herrera, Pidal, Rodríguez Sampedro, Melquiades Álvarez y demás fundadores y potenciadores de este veterano y honorífico club… de enamorados de Asturias como Gustavo Bueno, Emilio Alarcos, Gaspar Llamazares, Pedro Duro, Álvaro Delgado, López Otín y tantos otros… a extender el nombre del Principado a lo ancho y largo del Planeta.

Así que disfrutemos, divirtámonos y proclamemos a todos los vientos, gritemos Viva Asturias, Puxa Asturies, aúpa los asturianos y los amigos de Asturias.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el lunes 19 de septiembre de 2016

http://www.lne.es/asturias/2016/09/19/pregon-dia-asturias-madrid/1985698.html

 

 

Burka, burkini y la libertad

En contra de normas que impiden a cada uno vestir como quiera

Libertad es esa diana a la que disparan desde todos los puntos. Ese blanco al que apuntan desde cualquier parte. Precisamente porque la libertad permite a las personas hacer su voluntad mientras no restrinjan la de los demás. Bien, pues llevamos una larga temporada viendo como la libertad es asaltada cada día. Los atacantes son variados en estatus económico, político o religioso. Y la postura ante un falso burka es un ejemplo de esas agresiones. Una de las muchas campañas veraniegas.

Recurro habitualmente a la Real Academia Española porque algunas popularizaciones no reflejan el significado de los términos que se hacen comunes en los medios. Y burka, sus imitaciones y sus derivados son uno de ellos. Para la R.A.E. la palabra, de origen inglés, nombra la «vestidura femenina propia de Afganistán y otros países islámicos que oculta el cuerpo y la cabeza por completo, dejando una pequeña abertura de malla a la altura de los ojos». Mientras que hiyab, de origen árabe, es el «pañuelo usado por las mujeres musulmanas para cubrirse la cabeza». Por lo tanto esa ropa no corresponde con el significado que se le quiere dar este verano al burka. Porque en las playas mediterráneas no se ha usado el burka sino unas prendas que permiten ver el rostro de la portadora y no ocultan sus facciones.

Respecto al «burkini» más de lo mismo. Ya sean los modelos que circulan como nuevo bañador como las vestimentas que han lucido algunas mujeres para nadar días pasados no son burkas ni sus modalidades para el baño. En las fotos publicadas con motivo de la polémica se les ve el rostro a todas las mujeres que lo visten. Y difieren muy poco de los trajes de baño usados por aquellas damas que acudían a los arenales españoles en la primera mitad del pasado siglo. Si entonces el escándalo surgía por el descoque, polemizar hoy por una prenda semejante es tergiversar el significado de su uso, atribuir una intencionalidad, lo que representa arrogarse una prerrogativa indebida.

Además, prohibir la utilización de vestidos aproximados al tradicional burka, que permitan ver la cara completa de la portadora y no sólo «una pequeña abertura de malla a la altura de los ojos», como define la R.A.E., es como imponer la veda de modelos de alta costura diseñados por famosos modistos en algunas pasarelas internacionales de hoy y de lustros atrás. No hay más que acudir a las hemerotecas y a los archivos gráficos de las populares revistas del corazón. Y lo mismo ocurre con los bañadores que han dado en llamar burkini. La intencionalidad no agresiva, como el portar una bandera, no debe ser vetada ni sancionada. Nadie condenó en su día a «las del sábanu» y ese sí que era un traje de baño inconscientemente insinuante.

Los vestidos y bañadores cuyas fotos, publicadas días pasados en la prensa europea, han sido objeto de polémica no difieren prácticamente de los hábitos portados por monjas católicas, ultrarreligiosos judíos o seguidores de doctrinas que obligan a sus adictos a dejarse largas barbas o exuberantes cabelleras. Las prohibiciones decididas en varios municipios de la Costa Azul y las amenazas de veto de ayuntamientos españoles son equiparables a leyes mordaza de las que estamos tan asqueados. Mostrar la ideología no puede ser objeto de sanción. Como no es obligatorio el burkini los munícipes no pueden tomar medidas que discriminen a sus contribuyentes por motivos políticos o religiosos. Su poder democrático ha de basarse en la equidad, en la igualdad para sus residentes, en su libertad.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el viernes 26 de agosto de 2016

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/08/26/burka-burkini-libertad/1975043.html

Cabrales, la capital del queso

Pregón del Certamen 2016. Tres maravillas universales: Cabrales, Urriellu y Cares

Cabraliegos y amigos del Cabrales: Vengo de quemar en la hoguera las Bruxas de Barro, una fiesta ancestral, y llego con la intención de proclamar, en esta otra gran fiesta, mi admiración por una de las delicias de esta tierra, el queso. Y es que en este concejo quizá no tengáis brujas pero tenéis magia. Tenéis el Urriellu, el Cares y el Cabrales, tres maravillas universales.

Presumían en una ocasión Pedro Páramo y Aquilino Alejos de que los cabraliegos erais los más ricos de Asturias. Lo que no dijeron es que también debéis de ser los más sanos, criados conviviendo a diario con el Penicillium. Ese hongo que convierte al concejo de Cabrales en lugar universal, en capital de la gastronomía, en santuario de la exquisitez.

Venir a estos parajes tiene un punto de misterio. Sobre todo si te acercas en invierno, tiempo de brumas, de lluvias y escasa luz del sol, cuando los días son cortos; si lo haces en verano porque los colores son intensos, el verde de los montes tapados por los árboles, el naranja de los atardeceres, el azul del cielo que ilumina los picos grises que recortan el paisaje. Vengas cuando vengas te das cuenta que el acceso es especial. Alcanza uno el centro de Cabrales por diversos caminos espectaculares. Puedes llegar por un camino tan fantástico como la “Garganta divina”, o por las singulares Estazadas, hasta puedes hacerlo en funicular bajando de las crestas más portentosas del país. Cualquiera de los caminos tiene su encanto. Muchos lo descubrimos hace tiempo. Unos atraídos por el espectáculo de su horizonte, la belleza de este paisaje singular, otros por su tranquilidad, algunos por la famosa y rica fauna  de sus ríos… los más, una considerable mayoría, por la bonanza de su célebre queso.

Untar Cabrales era “el rito de una secreta religión”, decía hace años Carlos Carnicero en esta tribuna.  Eran otros tiempos y hoy esta “santa pócima maravillosa” ya superó el traumático y legendario “paso del Pajares” y desde hace décadas es uno de los manjares más conocidos del mundo gastronómico. Es como la poción mágica que preparaba el druida Panorámix para los bravos galos en la aldea de Astérix. El Penicillium pone en valor a los cabraliegos.

Hablando de tiempos pasados. Hace unos sesenta años cada verano organizábamos una pequeña excursión desde Barro para saborear  los manjares que nacían en el entorno de los Picos de Europa. Subíamos por la carretera del río Las Cabras, atravesábamos Las Estazadas, recorríamos la ribera del Cares y nos mareábamos curveando por el desfiladero de La Hermida para llegar a los campos de la Liébana. En Potes comprábamos garbanzos, chacina, hogazas de pan “bregao” y orujo. Y a la vuelta nos proveíamos de  Cabrales en Arenas. Así descubrí dos de las maravillas de esta tierra: el queso y el Urriellu. Porque antes de volver a Barro nos parábamos en el Pozo de la Oración a probar el manjar cabraliego y deleitarnos con la visión del pico más representativo de la montaña astur que a esas horas se solía teñir con tonos anaranjados.

Años más tarde, hace unos cincuenta, conocí la tercera maravilla de esta tierra: el desfiladero del Cares. La ruta más espectacular, la “garganta divina”, esa maravilla de la Naturaleza que hace más emblemático este municipio. Y, por supuesto, animado por uno de los mejores conocedores de la montaña astur, un histórico montañero, Chema Argüelles, siempre he presumido de haber completado la senda cuando era un chaval con ganas de ver mundo.

Como habréis observado yo no hablo sobre la elaboración del queso, de su composición, de sus leyendas blancas y negras. Cómo voy a explicaros a los cabraliegos, a los amantes del Cabrales, a los amigos de esta tierra verde, hermosa, cómo es vuestro sublime manjar. No, he venido a proclamar la bonanza del queso madurado en las cuevas bajo estos riscos, donde el Penicillium trabaja desde la Prehistoria, miles de años antes de que Alexander Fleming descubriese su valor antibiótico y salvase a millones de pacientes de enfermedades consideradas incurables. Vengo a gritar al mundo que estamos en la mayor mancha quesera del Europa, Asturias, donde se producen unos cuarenta tipos de quesos, blancos, roxos, secos, grasos, frescos, ahumados, picones, azules… quesos que besan los paladares de los buenos comensales. Vengo a vocear al mundo que estamos en la capital del más natural de los quesos artesanos, en la capital de la región más quesera de Europa. Que el Cabrales es un “producto diferenciador”, como proclamó aquí Emilio Serrano, de gran calidad, un referente internacional que hemos de anunciar por todo el Planeta. Que puede servir de aperitivo, ser un componente singular de imaginativos platos o magnífico postre de una inolvidable pitanza. El primero de la mesa o el colofón de un menú con fabes, o con cachopu, con salmón, y por supuesto sidra, con frisuelos o con arroz con leche. Con todos o con cualquiera de ellos. Un queso suave, cremoso,  agradable, todo un sublime epílogo de cualquier banquete, de inolvidables celebraciones.

Espero que para que prosiga la tradición de este queso aparezcan nuevos artesanos, cabraliegos de las nuevas generaciones que sin romper el ancestral sistema de elaboración y apoyados en las nuevas tecnologías, difundan la bondad del Cabrales, su categoría, su expansión por los mercados del mundo. Que festejar algo con Cabrales sea un lugar común en el planeta de la gastronomía.

Tengo que ser breve. Tengo que terminar porque estáis todos esperando con la vista puesta en la cosecha de este año, naguando con la saliva ya en los labios, para probar el manjar que concursa este verano. Será bueno, excelente, como siempre. Porque con el Urriellu, el Cares y el Cabrales levantamos catedrales.

Por eso elevo la voz, hoy día de san Agustín, santo que da fuerza a las mareas y espero que también al queso, para gritar ¡VIVA EL QUESU CABRALES y VIVAN LOS CABRALIEGOS!

Pronunciado el domingo 28 de agosto de 2016 en la apertura del XLVI Certamen del Queso de Cabrales

Un extracto fue publicado el martes 30 de agosto de 2016 en las páginas de Verano de LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/verano/2016/08/30/tres-maravillas-universales-cabrales-urriellu/1976737.html

Tiempo de rebajas políticas

Un verano con poco trabajo en el Congreso y que acaba con descuentos

Estaban todos muy morenos. En la sesión de investidura en la que Mariano Rajoy presentaba su candidatura a presidir un nuevo Gobierno la mayoría de los parlamentarios asistentes lucía muy buen color. Una piel pigmentada por el sol playero, de la montaña o de la piscina. Moreno veraniego, de vacaciones. Sin embargo, seguimos sin Gobierno. Aunque unos alemanes que pasaban cerca del Palacio del Congreso ese día señalaban a un reportero que en diez meses con gabinete en funciones la situación económica en general ha mejorado. Opinan igual expertos como Ontiveros y Estefanía. Y ese gabinete no ha tomado ninguna medida decisiva para esa bonanza.

Pero no echemos las campanas al vuelo. Hemos visto que se puede vivir sin Gobierno, el ideal anarquista. Pero hoy día, perteneciendo a un ente continental, no se puede seguir así. Alguien tiene que tomar decisiones, presentar leyes (por ejemplo, la de Presupuestos) y gestionar los recursos, escasos según la crisis, aunque haya gentes y entidades cada vez más potentes económicamente. Y si durante muchos meses no ha habido acuerdos ni pactos la situación está al límite y ya nadie vende un clavo. Ha llegado el tiempo de las rebajas. De los descuentos. El Palacio de las Cortes, en la madrileña Carrera de San Jerónimo, se puede convertir en un outlet político por una temporada.

Al igual que las rebajas comerciales, sus épocas acotadas al comienzo del invierno o del verano han sido eliminadas y cualquier momento del año es válido, los descuentos políticos llegan ahora, al final del estiaje. La sequía atmosférica coincide con la política. Unos están morenos de sol, otros negros de impotencia. Muchos con color vacacional, otros sólo lucen moreno discreto. Pero todo indica poco trabajo veraniego.

El equipo de Rivera lleva un año vendiendo pactos por doquier, ofreciendo rebaja tras rebaja a quien parezca tener posibilidades. Comienza fuerte pero su afán por vender le hace rebajar programa hasta tragar lo inesperado. Ha ido retirando género y sus descuentos le han colocado cerca de la humillación, como se ha visto tras la cuarta sesión fallida de investidura.

Podemos ha estado más a la sombra, quizá estudiando una moderación en los precios. Puede que haya atisbado que se quedaba sin vender o simplemente adecua sus ofertas a la coyuntura política. Ha mantenido un sistema de tensión para reforzar la democracia y ante la trabazón existente intenta sostener una cota mínima a la izquierda. Tras unos meses en el mercado intenta adaptar su esencia teórica. O eso asegura.

La teoría práctica de la veterana izquierda, ante las dificultades de las leyes electorales, ha buscado el refuerzo en el reducto del equipo universitario de Iglesias. Ha reducido visibilidad a nivel nacional pero mantiene su puesto en el concierto astur. Ahora ofrece apoyo a los socialistas para que aumenten su política social. No propone descuentos.

El PSOE parece que no quiere rebajas pero no vende y sus divididos dirigentes mantienen una pública agresividad interna y rechazan alianzas unos o incorporar géneros ajenos otros. Poca venta. Mientras, los populares prometen el más vale viejo conocido que nuevo por conocer y pretenden olvidar sus corruptelas. Todos parecen ofertar rebajas. Pero tan escasas como las de un bar llanisco: «Un quinto, un euro; un cubo con seis quintos, seis euros. Ahorro: cinco viajes a la barra».

Publicado el miércoles 7 de septiembre de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/09/07/tiempo-rebajas-politicas/1980270.html

El Camino necesita ayuda

El deficiente estado de la ruta jacobea del Norte y el Primitivo a su paso por Asturias
El Camino necesita ayuda. El Camino. Así de sencillo. Por excelencia. Porque los diferentes itinerarios de la ruta jacobea son El Camino, con mayúsculas. Así lo conocen en todo el mundo. Vienen a recorrerlo, a «andarlo», gentes de todo el planeta. Es normal ver andarines llegados de América, peregrinos asiáticos, caminantes africanos, australianos y, por supuesto, europeos de cualquier zona continental. El problema es que en muchos tramos no todos tienen iguales oportunidades de comprensión. La señalización, deficiente, provoca desviaciones y en muchos casos obliga a retroceder y rehacer la caminata.

La primera y muy importante forma de informar al viajero es el azulejo de cerámica con fondo azul y una concha de vieira de color amarillo en el centro. Es de forma cuadrada y tiene un diseño simple y fresco, esquemático y lineal, fácil de ver. Sin embargo su perfil parece que no lo entienden quienes los han de instalar en el trayecto, quienes lo pegan, lo adhieren, lo fijan a muros, columnas y distintos tipos de soportes. En un mismo kilómetro, en una misma población, se pueden observar hasta cuatro posiciones distintas con la bisagra de la concha en un sitio arriba, un poco más allá en la parte de abajo y en otras sucesivas a cualquiera de los lados sin tener en cuenta el sentido del camino. Se supone que la parte redondeada de la concha es la que sus diseñadores han resuelto como sentido de la ruta. El dibujo lo da a entender. Pero se encuentra uno con posiciones dispares para indicar un mismo sentido al caminante.

En muchas poblaciones del itinerario, al menos en los caminos que nacen o atraviesan Asturias, los municipios, las asociaciones, los amigos del Camino, se han preocupado de cuidar tanto las señales como el piso, de limpiar de maleza e imprevistos obstáculos la senda por la que han de pasar los peregrinos. Pero las señales, los indicadores, son más difíciles de reparar, de conservar, de modificar si tienen fallos o errores. En muchos casos han de pedir permisos o ayuda a las «autoridades» oficiosas de la ruta, que se ocupan de dar su opinión pero que pocas veces intervienen para más.

En este verano con el turismo en cifras récord, con gran aluvión de visitantes, con un aumento considerable de andarines y con bastantes aportaciones de los defensores del Camino, en el trayecto se encuentran gran cantidad errores y averías no reparadas, fallos achacables al abandono, a persistentes agresiones, a descuidos. Y entre los errores se cuentan, insisto, los de instalación de las conchas de cerámica. Aunque hay intentos de arreglos. Por ejemplo, en el concejo de Llanes, por donde transcurre el Camino del Norte, el de la Costa, encontramos bastantes innovaciones, aportaciones realizadas por amantes de esta senda histórica. Muestras las tenemos en las parroquias de Pría o de Barro. Pinturas alusivas al santo venerado en Compostela o placas grabadas con imágenes alusivas a los monumentos que se puede encontrar el caminante en su viaje hacia el finisterre. Ayudas que además lo embellecen.

Las informaciones que se publican estos días resaltan el incremento del turismo que llega a España, bien por los problemas de terrorismo que afectan a varios países mediterráneos, bien por los precios de la hostelería, ya sea por la situación de numerosos centros turísticos afectados por la penosa solución de la avalancha de refugiados. Es esta una excelente ocasión para potenciar la joya del Camino.

Publicado el lunes 22 de agosto de agosto en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/08/22/camino-necesita-ayuda/1973408.html

 

Los bichitos que sacan a la calle al personal

La llegada de Pokemon Go que invade los teléfonos y tabletas de todo el Planeta

Paseo por el Parque de Berlín, un bonito recinto del barrio de Ciudad Jardín, en el distrito madrileño de Chamartín. Hace un calor de más de 35 grados. Aún no se ha retirado el sol. Entre los caminos bajo los árboles y el pequeño estanque con restos del derribado Muro de la Vergüenza se encuentran decenas de niños, jóvenes y «entrados en años». Calculo que un ochenta por ciento lleva en su mano un teléfono «inteligente», un «smartphone» de reciente generación. Todos van pendientes de los bichitos. Casi nadie habla por el aparato cuya función primitiva es comunicarse a distancia. Ni tampoco con personas de su alrededor. Ha llegado la oleada de los Pokemon Go.

Estudios y literaturas varias señalaban el problema de mucha chavalería de hoy que se pasa horas y horas sentado ante el ordenador o tumbado en su cama o en un sofá de la casa manipulando un teléfono o una tableta. Se ha dicho y escrito de todo. De la tendencia al sedentarismo, a la obesidad, a la apatía para no hacer nada, no mover un dedo salvo con el ratón o el joystick? Se ha hablado del futuro de unas nuevas generaciones que entretienen su ocio o su desempleo estáticos y sin ganas de hacer nada, ni de buscar empleo, de jóvenes que solamente tienen amigos a través de internet, abandonan a la peña, a la panda para ir a recluirse en su cuarto y enchufarse a alguna red social. Y se habla hasta de los peligros que esto conlleva.

Bueno pues han llegado los bichitos activados por un fabricante japonés y la muchachada se ha lanzado a la calle, al parque, a las plazas de pueblos y ciudades, grandes y pequeñas, de Europa, América, Asia, Oceanía? Por la noche y por el día, en la madrugada fresca del invierno austral o las tardes bochornosas del verano boreal. A cualquier hora. Proliferan las «quedadas» para cazar pokemons que sobrevuelan los paisajes virtuales de los distintos aparatos electrónicos. Es más, los fabricantes atienden las solicitudes de sus seguidores y llenan de bichitos voladores las zonas de mayor afluencia de jugadores. Suelen poblar áreas con abundante vegetación, con arbolado y jardinería, junto a frecuentadas iglesias y plazas, donde surgen los animalitos que aletean a la espera de que los intenten cazar.

Para conseguir captar la aparición de los virtuales voladores los jugadores deben moverse pues las posibles víctimas de la caza están ubicados por el fabricante en virtuales sitios distintos y concretos, se localizan en coordenadas fijadas a nivel mundial. Así podrán encontrar los emplazamientos de sus objetivos, lanzarles sus dardos o pelotas e ir eliminando bichitos.

Tal es el sistema que hasta tiene un ranking a escala planetaria y ya están establecidos marcas y récords que aparecen en los medios y redes sociales. Ya es un acontecimiento mundial que provoca unos beneficios que también se acercan al récord. A los treinta días de su estreno mundial los lanzadores de Pokemon Go han conseguido unos doscientos millones de dólares en ingresos. A la vez que, según expertos en este tipo de negocios, logra el mayor éxito de la historia del teléfono móvil.

Aparte de las marcas en juego, descargas y extensiones de la fiebre virtual que representa, la diversión de la caza de bichitos virtuales ha conseguido que sedentarios chavales (y no tan chavales) dejen sus sillones, se alejen de sus ordenadores, abandonen sus tumbadas posturas y hagan ejercicio buscando a posibles animalitos juguetones. Éxito económico, plan saludable.

Artículo publicado el jueves 18 de agosto de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/08/18/bichitos-sacan-calle-personal/1971603.html

 

Flashmob y performances mal entendidos

El arte en vivo y el riesgo de estampidas como la de Platja d’Aro

La espontaneidad corre peligro. Son tales los manejos y la paranoia que nos rodea que hasta los flashmob y performances o arte en vivo empiezan a ser considerados peligrosos. Otra gran idea que nos han contaminado. Ya sea por descerebrados o por propagandistas aprovechados. Una pena. Lo de Platja d’Aro es el ejemplo más cercano.

Cuando hace unos seis años la Asociación Gayarre Amigos de la Ópera de Navarra, para celebrar el Día Europeo de la Ópera, obsequió con pequeñas piezas cantadas por «camareros» a los clientes del añejo café Iruña de Pamplona sus imágenes se hicieron virales a través de las redes sociales. Un vídeo reflejaba la espontaneidad de la actuación en un momento en el que el veterano establecimiento estaba a rebosar, la sorpresa de los clientes mayores y las sonrisas y caras alegres de los jóvenes. Mostraban la buena acogida de la sorpresiva actuación al tiempo que extendía el reconocimiento de esa musical asociación.

Tiempo más tarde otro vídeo difundido por internet dio a conocer al mundo virtual la sorpresa de los aburridos viajeros que esperaban sus vuelos en el aeropuerto de Atenas. Los componentes de la Orquesta de Cámara de Siero deleitaron a quienes pululaban por la terminal de salida del Heraklion ateniense con una música griega popular, el «Zorba el griego» de Mikis Theodorakis, incorporándose poco a poco los músicos asturianos hasta completar la composición. Y así fueron brotando flashmob realizados en cualquier parte del planeta. Un mercado de Valencia, una histórica estación ferroviaria de Francia, una célebre plaza de Bruselas, otra de Buenos Aires, emblemáticos centros de Amsterdam, de Nueva York, de Berlín? fueron apareciendo en YouTube, en Facebook, en las distintas redes de comunicación popular. Unos presentaban actuaciones musicales, otros bailes y repentinos saltos de jóvenes animosos en calles de cualquier continente. Alegría con invitación a participar a las gentes que estuviesen en el lugar. Era una forma de llevar a la calle «Fama», la exitosa serie de televisión.

La música es generalmente conocida, piezas de ópera de Verdi, o el Bolero de Ravel, los sirtakis de Theodorakis, canciones de películas famosas y hasta himnos y pasacalles populares. También se ven singulares actuaciones circenses y trucos de malabarismo en parques y paseos de distintas ciudades. Espontáneos o trabajadamente preparados, los flashmob surgen para el entretenimiento de la gente, sin ánimo lucrativo o, en algunos casos, como un atractivo sistema propagandístico subliminal. Algo para contemplar, fotografiar y admirar durante un rato. Y lo mismo ocurre con algunos performances. La periodista donostiarra Esther Ferrer, Premio Nacional de Artes Plásticas 2008 y Premio Velázquez de Artes Plásticas 2014, es una artista de la performance que ya demostró su rebeldía cuando estudiaba pero no la traslada a sus actuaciones y sólo aplica en ellas su arte.

Pero ha llegado el deterioro. Lo ocurrido hace unos días en Platja d’Aro fue más una performance que un flashmob, pero la ocurrencia de las jóvenes alemanas y su pandilla campista careció de un estudio riguroso de la situación. Localidades como ésta, Sant Feliu de Guixols y otras cercanas en lo más concurrido de la Costa Brava son las menos adecuadas para convocar una actuación de este estilo. Carreras y gritos pueden producir mucho jolgorio y diversión pero también peligrosas estampidas.

 
Publicado el sábado 13 de agosto de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA
http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/08/13/flashmob-performances-mal-entendidos/1969671.html